DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son de Hajime Muertes Locas Isayama.

ADVERTENCIAS: Omegaverse, AU, yaoi, Riren, palabras altisonantes, agresiones, violaciones, Mpreg, mucho sufrimiento, OoC, lemon.

Muchas gracias a mi bella beta, Aramirezg, eres la más mejor preciosa :3


—Levi, ya no quiero salir.

—Eren, es nuestra noche de aniversario, y no pienso pasarla contigo encerrado en el baño solo porque te dio vergüenza salir en tanga.

—¡Claro, porque tú no tienes que utilizar esto!

—Voy a romper la puerta del baño, Eren, sal de una vez.

—¡Agh!

Levi sintió como Eren desactivaba el seguro y se preparó para verlo salir.

Al verlo, su polla se sacudió en anticipación, queriendo salir de esos pantalones que le estaban apretando.

Eren se ruborizó al sentir la clara mirada de deseo que Levi tenía en su rostro.

El omega estaba utilizando el mandil rosado que le regalo. Sin nada debajo, solo una mísera tanga.

Con un gruñido, se puso de pie.

—Voy a partirte en dos —murmuró desabrochándose el pantalón.

Eren sintió sus mejilla calientes mientras retrocedía.

Levi tenía una mirada depredadora, salvaje, lujuriosa y lasciva. Parecía que quería comérselo de un bocado.

—¡Uwaaaaaaaah! —chilló antes de cerrarle la puerta en la cara cuando el alfa se quitó los pantalones con la ropa interior de un tirón.

Levi tocó la puerta con fuerza y diversión.

—¡Abre ahora, mocoso de mierda! —gritó Levi sacudiendo la puerta.

—¡N-no! —balbuceó—. ¡Pro-promete que… que no me… ro-romperás el culo!

—¡No haré una promesa a sabiendas que la voy a romper!

Entonces, Levi hizo algo que Eren no se esperaba.

Rompió la puerta.

Al parecer, había corrido y la rompió con su hombro.

—¡Waaaaaah! —chilló el castaño viendo los ojos llenos de deseo de Levi—. ¡L-Levi, no… t-ten cu-cuidado… AH!

El alfa lo tomó por la cintura, subiéndolo al hombro y dejando su trasero expuesto. Recibió una palmada que lo hizo gemir y golpeó a Levi en el hombro, gritándole que lo bajara, pero el alfa lo ignoró para luego tirarlo de espaldas a la cama.

—¡No te… p-pongas sal-salvaje, Levi! —aulló Eren al ver como el azabache se quitaba la camisa rompiendo los botones de paso.

—Te gusta que sea salvaje, Eren, te pones duro de tan solo imaginarlo—gruñó Levi antes de tomarlo de las piernas, separarlas y levantarlas, levantando también su trasero de paso.

Eren exhalaba feromonas como loco, a pesar de faltar todavía semanas para su celo. Su cuerpo, además, estaba lubricando, pudiendo notarlo al ver la ropa interior empapada, y al parecer ya dejó que su instinto tomara el control, porque apenas tenía fuerzas para hacer algo aparte de gemir, en especial cuando Levi hizo a un lado la tanga y lamió su agujero.

Debido a la posición en la que estaban, Eren boca arriba con sus piernas sobre sus hombros –bendita sea la flexibilidad que tenían los omegas– pudo ver su expresión de placer, sus ojos entrecerrados, sus mejillas ruborizadas, su boca abierta en un gemido sonoro. Se excitó más de lo que estaba.

Metió su lengua en su interior, sintiendo cómo se contraía en el momento en que soltaba un nuevo gemido, arrugando las sábanas bajo él, y sonrió de lado. Queriendo verlo más libidinoso, metió dos dedos de una, sin dejar de chupar su agujero, y Eren gritó de placer cuando los habilidosos dedos de Levi tocaron su próstata.

Escuchó los ladridos de Luke del otro lado de la puerta y se felicitó por cerrar con llave para evitar que entrara.

—L-Levi… —lloriqueó el omega ruborizado completamente, sus ojos con lágrimas—, a-anda, no… no si-sigas… —tocó otra vez su próstata, arrancándole otro gemido—. Métela… Qui-quiero tu polla dentro… dentro de mí… —movió sus caderas, desesperado—, lléname… por fa-favor…

—Todavía no —Levi sonrió antes de escupirle a sus dedos, penetrándolo fuertemente con ellos—, quiero divertirme un poco más —se subió sobre él, sin dejar de mover sus dedos en su interior—. Quizás, si me la chupas mostrándome tu agujero, pensaré en llenarte con mi polla.

Eren no lo dudó. Como pudo –sus brazos temblaban, sus piernas apenas lo sostenían– empujó a Levi a la cama, recostándolo y ganándose sobre él, poniendo su trasero frente su cara y tragando su miembro de una.

Levi vio su agujero palpitante, brillante por la lubricación, como si estuviera deseoso de algo.

A ciegas, tanteó algo en el velador al lado suyo.

Al sentir el juguete de Eren, sonrió de lado. El chico estaba tan ocupado chupando su polla de aquella manera gloriosa que tenía, que no escuchaba nada más.

Vio la mano de Eren en su trasero, queriendo meter dos dedos para satisfacerse, pero solo la manoteó.

—Si te tocas —ronroneó Levi divertido—, no te penetraré, mocoso de mierda.

El chico gimió, el sonido reverberando en su garganta y su pene, y antes de que pudiera darse cuenta de lo que estaba haciendo, Levi le metió el vibrador de una, tocando directamente su próstata.

Eren tuvo que dejar de mamarle la polla para poder gritar por el placer.

—No pares —gruñó empujando su cabeza hacia abajo otra vez—, estoy jugando contigo.

Eren abrió la boca otra vez para seguir chupando.

Levi apretó el botón de encendido y, sin preámbulo, fue al nivel más alto. Empezó a meterlo y sacarlo mientras el juguete vibraba fuertemente. Pudo sentir como el castaño se estaba atragantado debido al miembro en su boca y los gemidos que no podía soltar.

—¿Te gusta tener a Rivaille detrás mientras me la chupas, mocoso de mierda? —se burló Levi tocando su próstata con el juguete.

—L-Levi… —farfulló Eren con un hilo de voz, moviendo sus caderas, apenas consciente de algo más aparte del placer que sentía.

—Pequeña zorra —gruñó Levi volviendo a empujar su cabeza.

Aceleró las penetraciones al tiempo en que Eren aceleró las embestidas en su boca, y el chico terminó corriéndose primero, sin haberse tocado, dejando manchada la tanga y el mandil con sus fluidos. Levi le siguió unos segundos después, gimiéndole que no lo botara.

Lo dio vuelta, sabiendo que el chico debía seguir débil producto del orgasmo, y le hizo abrir la boca. Seguía teniendo el semen dentro. Eso lo volvió a poner duro, por lo que lo besó fuertemente, sin importante si sus fluidos se mezclaban.

Eren gimió, todavía caliente, sintiendo el vibrador todavía en su interior.

Se separó, el hilo de saliva uniéndolos, y a tientas abrió el condón que dejó sobre el velador, poniéndoselo tan rápido como pudo. Antes de que el chico pudiera reaccionar, separó sus piernas, levantándolas, viendo el vibrador en su interior.

Lo empujó, viendo al chico gemir descontroladamente.

—¡P-por fa-favor, Le-Levi! —gimió Eren a bocanadas.

—¿Y si te follo con Rivaille? —Levi le besó el cuello, sonriendo descaradamente, sintiendo al omega temblar bajo él.

—¡V-vas a-a… agh… a ro-romperme! —chilló el castaño

Más ladridos junto con rasguños en la puerta. Luke quería entrar.

—Anda, si aguantarás —ronroneó a su oído.

Eren abrió la boca para protestar, pero entonces Levi comenzó a abrirse paso en su interior. El chico apenas pudo gemir por el leve dolor inicial cuando el alfa comenzó a masturbarlo, sin dejar de entrar. Levi no era tonto ni cruel, sabía que al omega le iba a doler bastante, por lo que era necesario masturbarlo para que pudiera concentrarse en otra cosa hasta que el dolor pasara.

—Voy… ngh… a-a… ma-matarte —farfulló Eren abrazándolo por el cuello.

Terminó de entrar con una estocada, el castaño enarcando su espalda y tirando a Levi en un beso caliente, lleno de deseo.

—Si… si mañana… agh… mhn… n-no pu-puedo… ah… ca-caminar… t-te… ngh… ma-mataré… —gimoteó Eren al separarse un poco.

Levi lo embistió, tocando su maltratada próstata, el chico volviendo a arquearse, y besó su barbilla.

—Te gusta —jadeó Levi al sentir el apretado interior del omega, más aún por el hecho de que tenía un juguete sexual a su lado—, estás demasiado duro —gruñó volviendo a masturbarlo.

—Eres… el… pe– ¡AH! —gritó al sentir otra dura embestida.

Eren sentía que podía alcanzar el cielo con todo el afiebrado placer que llenaba su cuerpo. Apenas podía apreciar otra cosa que no fueran las sensaciones de éxtasis que Levi le provocaba, en especial cuando, con un gruñido –que sabía que eran de celos– sacó el vibrador de golpe, quedando solo él en su interior, y lo embistió dura y ferozmente, solo oyéndose en la habitación los gemidos de Eren, los jadeos de Levi y los morbosos sonidos de chapoteo que hacían los testículos del azabache al chocar contra su trasero.

Levi tomó la mano izquierda de Eren, dándole un apretón cuando el castaño se corrió con un grito sofocado.

Acto seguido, el alfa hundió su rostro en el cuello del chico, sintiendo como su polla crecía dentro del omega, ansiosa por anudar.

Eren ya se había acostumbrado al dolor punzante del miembro de Levi queriendo anudar en su interior, por lo que solo abrazó al azabache por el cuello, respirando a bocanadas.

—Te… te amo, Levi… —susurró besando su cuello cuando el mayor terminó de correrse.

El alfa se alejó unos centímetros, mirándolo a los ojos. El rostro del muchacho estaba ruborizado.

—¿Cómo? —preguntó con la voz ronca, sin salir del interior del omega.

Eren le acarició el rostro mordiendo su labio inferior.

—Te amo —murmuró sin desviar sus ojos, apretando la mano que sostenía—. Te amo, te amo, te amo…

Levi no contestó, sintiendo como su corazón latía desbocado en su pecho por la felicidad que esas palabras le provocaban.

Como única respuesta, besó a Eren en los labios, profundamente, dejando que las palabras lo hicieran sentir cálido, amado, y dispuesto a nunca soltar al castaño.


Las cosas se estaban descontrolando otra vez.

Los gritos en la bodega aumentaban, todos queriendo hablar por sobre el otro, y no parecían que los aires fueran a calmarse un poco.

En especial debido a los últimos hechos.

La semana pasada, entraron a la casa de Uri Reiss, hermano omega del diputado Reiss, y destrozaron todo el interior, dejando un mensaje con pintura roja en la pared.

PUTO OMEGA TRAIDOR.

Y abajo, la firma MOL.

Uri Reiss aparecía siempre en televisión dando discursos a favor de la opresión omega. Era odiado por el movimiento, por lo tanto, estaba rodeado siempre de guardias por temor a que atentaran contra su seguridad. Pero, al parecer, nadie creía que iban a atacar su casa; sin embargo, la amenaza estaba implícita con esa entrada.

El escándalo remeció los medios de comunicación.

Y sacudió a todo el movimiento dirigido por Nanaba. Una parte considerable estaba a favor de que había que apoyar dicho actuar mientras la otra alegaba que era algo demasiado extremo, llamando la atención de los alfas para con el movimiento.

Eren había sentido una dicha enorme al ver la noticia de Uri Reiss. Pero también sentía que eso tuvo que ser más adelante, que era todo demasiado rápido y fuerte. Lo único que provocaría estos hechos de violencia, sería mayor represión hacia los omegas. Todo lo contrario a lo que querían lograr.

Levi, cuando la noticia apareció en televisión, salió en las noticias, se limitó a fruncir el ceño, soltando un chasquido de desprecio, y saliendo a dar una vuelta a la cuadra.

El omega no le criticó nada. Las cosas habían estado tensas y complicadas, a pesar de que tuvieron un receso durante su aniversario y la posterior confesión de que lo amaba, y no quería empeorar la situación.

Sabía que Levi quería que dejara de ir allí. Que quería decirle a la cara todo lo que pensaba. Pero se estaba conteniendo, al igual que él. Quería decirle un montón de cosas, pero no era el momento. La situación en Sina era cada vez más dura.

El próximo fin de semana era su cumpleaños, e irían a cenar fuera. Esperaba que allí pudieran conversar con calma y mejorar su relación de alguna manera. Además, su próximo celo estaba cerca –en tres semanas– y no quería pasarlo con Levi molesto.

Si entraba en celo con Levi enojado e irritado, la iba a pasar mal.

—Eren, estás distraído —dijo Nicholas a su lado, llamando su atención.

—¿Mhn?

—Olvídalo —el ojiazul suspiró, negando con la cabeza.

—¡¿Y qué otra cosa podemos hacer?! —logró hacerse oír alguien por sobre el griterío—. ¡Estoy cansado de esperar a que los alfas abran los ojos y vean todo lo que está pasando con nosotros! ¡Tratamos de llamar su atención de la mejor manera, pero no están dispuestos a mirarnos, y la violencia es la única forma de resolver esto!

—¡¿Te estás oyendo?! ¡¿Cómo vamos a ejercer la violencia?! ¡¿Qué forma de luchar por nuestros derechos es esa?! —le contestó otra persona.

—¡Podemos hacerlo, al menos nuestra violencia es legítima! ¡Si ellos no contestan nuestras peticiones, entonces podemos atacarlos!

—¡¿Y qué nos haría mejor que ellos en ese caso?!

—¡Que tenemos el derecho a pasar por sobre ellos por ignorarnos!

—Mierda —gruñó Eren levantándose, queriendo salir afuera para tomar un poco de aire. El viciado ambiente del lugar le estaba dando un fuerte dolor de cabeza.

—Eren.

La potente voz de Nanaba se abrió paso por sobre todos los gritos, logrando que las personas que chillaban se quedaran en silencio, volteándose a mirar al castaño que estaba quieto, con el ceño fruncido.

—¿Sí?

—¿Qué opinas tú?

—¿Mi opinión es importante, acaso? —enarcó una ceja, levemente confundido por la clara interpelación de la mujer.

—Por supuesto —Nanaba ladeó la cabeza, observándolo con ojos calculadores—. Consulté a la mayoría de aquí para preguntarles qué figura juvenil los representaba más, y tu nombre fue repetido varias veces.

Eren observó a la mujer con la mandíbula apretada, para luego voltearse y ver a todos esos betas, omegas –e incluso algunos alfas– mirándolo con seriedad, con ansiedad, y algunos, incluso con esperanza.

—No entiendo por qué–

—Tienes casi diecinueve años, Eren —le interrumpió Nanaba anticipándose a sus palabras—, y tienes un alfa que ha respetado tu decisión de no ser marcado e ir a la universidad. Además, también fuiste uno de los primeros miembros jóvenes dentro del movimiento, uno de los más activos, e incluso participaste en uno de mis discursos, dejando que te besara frente a todo el mundo. Sumado a esto, también saliste con un omega, a pesar de estar prohibido, y eres capaz de contestarle a los alfas sin miedo —ella sonrió—. Está claro que eres visto como un pilar fundamental del movimiento, y tu opinión es siempre importante.

Mierda. Mierda. No podía decirle a Levi lo que acababa de decir Nanaba. No podía decirle que era un simple miembro que abandonaría el movimiento en cualquier momento.

Estaba recibiendo sobre sus hombros una carga enorme, tan grande que amenazaba con aplastar su relación con Levi.

—Pienso que lo que están haciendo las personas de este grupo radical —dijo lentamente—, está bien y mal. ¿Demostrarle a los alfas que no les tenemos miedo atacando sus eslabones más representativos? Bien. ¿Matar a un alfa frente a las cámaras? Horrible —hizo una pausa, pensando sus siguientes palabras—. ¿Es este el mundo que le queremos legar a nuestros hijos, a nuestra descendencia? ¿Un mundo caótico, destrozado, sin… sin empatía por el otro? Yo no quiero eso. Nadie quiere eso. Si actuamos de esa forma, solo haremos que los alfas nos odien y quieran presionarnos de una manera más terrible. Y no quiero que uno de estos días digan que la inyección de Vorlage será obligatoria. He sentido sus efectos y son… son monstruosos. No eres tú, solo queda tu instinto omega, que te impide pensar con claridad y te vuelve vulnerable, dejando que cualquier persona pueda dominarte.

—Entonces, ¿qué sugieres?

—Debemos seguir luchando, por supuesto. Sigamos con nuestros planes por ahora. Tratemos de… de conversar con ese grupo, hacerles entender que unidos somos más fuertes. Si nos seguimos dividiendo, no lograremos nada.

—Una última consulta, Eren, y puedes salir a tomar aire —el castaño frunció el ceño, sintiendo algo raro en el estómago—. El camino que estamos tomando tiene dos posibles respuestas: la primera, que todos esperamos, es la negociación con los alfas —un pequeño silencio—. La segunda, una guerra civil.

Eren apretó sus manos en puños.

—Si la guerra civil se desata, ¿de qué lado estarás?

Pudo sentir todos los ojos en él, juzgándolo, aguardando su respuesta. Por un momento, vislumbró a Levi en la multitud, esperándolo con los brazos abiertos para acurrucarlo allí.

La visión desapareció rápidamente.

Tragó saliva, levantando la barbilla.

—Del lado omega, por supuesto.

Los presentes en la bodega lo aplaudieron y vociferaron en señal de apoyo.

Eren sintió un par de ojos puestos sobre él, exigentes, y chocó con la mirada de Nicholas.

Lucían tristes por algún motivo, estremeciéndolo por dentro, y disculpándose de la gente que le palmeaba la espalda, salió con rapidez del lugar.

El frío aire nocturno lo sacudió, haciéndolo pensar en si tomó la decisión correcta esa noche.

Porque si se desataba una guerra civil, no sabía si Levi iba a estar de su lado.

Porque si se desataba una guerra civil, Levi podía ponérsele en contra.

Porque si se desataba una guerra civil, su relación con Levi podía darse por muerta.

Y eso lograba que un profundo dolor se instaurara en su pecho, haciéndolo sentir vacío y hueco.

Pero, especialmente, haciéndolo sentir como un traidor al amor que sentía por el alfa.


Levi, silenciosamente, deslizó sus manos por la cintura del omega, enterrando su rostro en su cuello, comenzando a besarlo con lentitud, subiendo y subiendo hasta dar con los labios del muchacho.

Eren recibió el beso a gusto, dándole un apretón a las manos del alfa.

—Feliz cumpleaños, mocoso de mierda —le murmuró Levi al oído, sin soltarlo un poco.

—Es mañana —contestó Eren sonriendo.

—No seas aguafiestas —gruñó el azabache negando con la cabeza.

—¿Y qué me darás de regalo? —se volteó, sin dejar la sonrisa, acariciándole el cabello con suavidad.

—No tengo nada, excepto un corazón deforme que recorté.

Eren negó con la cabeza, comenzando a reírse y dejando que el alfa le siguiera besando el cuello.

—Quiero el corazón, entonces.

—Tsk.

Y ante la atónita mirada de Eren, Levi abrió el cajón del velador, sacando efectivamente un recorte de corazón bastante… torpe, por decir algo bonito. Se lo puso en frente, y el castaño sonrió mientras sus mejillas se tornaban rojas.

El corazón podía ser feo –y nunca se lo diría en la cara a Levi–, pero el mayor le había escrito algo allí, con letra torpe también.

Te amo.

Levi lo estaba mirando a los ojos, y pudo leer un poco de nerviosismo y vergüenza en ellos.

—Es el mejor regalo que he recibido en la vida —dijo Eren sonriendo antes de besarlo con ternura.

—No seas condescendiente —masculló el alfa enfurruñado.

—No lo soy —se rió y lo abrazó dándole otro beso—. De verdad. Voy a enmarcarlo y colgarlo en la puerta de entrada, para que todos puedan ver que me amas.

—Ni se te ocurra.

—Ya se me ocurrió, y lo haré —le acarició la mejilla, sin poder borrar la sonrisa boba que tenía en su rostro—. ¿De quién fue la idea?

Levi lo miró, enarcando una ceja. Luego suspiró.

—De la cuatro ojos. Sugirió que te hiciera algo a mano, pero sabes que no soy bueno en esas cosas. Eso fue lo que salió.

—Es horrible —el chico volvió a reírse al ver el ceño fruncido de Levi—, me encanta.

El alfa se limitó a rodar los ojos, revolviendo el cabello de Eren que no dejaba de mirar el corazón con alegría.

—¿A qué hora tienes reservada la mesa?

—A las ocho. Así que si vas a estudiar, hazlo ahora.

—No quiero estudiar —rezongó Eren—, anda, dame amor.

—La última vez que te di amor, tuviste que faltar a la universidad porque no pudiste ponerte de pie.

—¡No esa clase de amor, Levi!

—¡Woof!

—¡Mierda, perro de porquería, bájate ahora!

—No sé por qué lo odias, Levi —Eren le acarició la cabeza al perro, ya más grande, que le lamió la mejilla con una estúpida sonrisa, en palabras de Levi—. ¡Si es tan lindo! ¡Mira ese rostro tierno e inocente!

El omega puso el hocico de Luke frente al del azabache, que miró con odio al animal, y lo alejó de un manotazo, logrando que lloriqueara y se ocultara en los brazos de su dueño.

—¡Levi!

—Eren.

—Eres imposible.

—Y tú un mocoso.

El omega se limitó a sacarle la lengua, enfurruñado, y Levi le pellizcó la nariz antes de alejar su mano con rapidez al ver que Luke le lanzaba un mordisco. Iba a tener que deshacerse de ese maldito perro pronto antes de que desplazara su lugar de macho alfa en la casa.

Una sensación extraña se asentó en su estómago al pensar en aquello, haciéndolo sentir inquieto y ansioso. Enfocó su atención en Eren, que le hablaba a Luke ahora mientras le acariciaba la cabeza, y trató de concentrarse solo en ello, en ese momento, para no pensar cosas negativas que solo harían que se persiguiera a sí mismo.

Sin embargo, una pequeña parte de su cerebro le susurró el resto del día que las cosas estaban por ponerse horriblemente mal.


Eren le sonrió con suavidad, aunque al ver sus ojos pudo notar que lucía un tanto incómodo e intranquilo en el lugar. Suspirando, le tomó la mano por sobre la mesa, acariciando su anillo recién grabado. Se negó por supuesto a que el chico quisiera ponerle esa estúpida frase, y llegaron al acuerdo de que Levi elegiría los grabados y Eren las canciones para la recepción luego de la boda.

Luego de pensarlo bastante, decidió lo que diría cada anillo. Y no quiso decirlo en voz alta, por lo que anotó lo que llevaría cada anillo en un papel para dárselo al grabador y tuvo que aguantar al castaño quejándose de que quería saber qué iba a ir en su anillo.

Cuando lo recibió casi rompió a llorar, pero tuvo que limitarse a abrazar a Levi diciéndole lo mucho que lo quería y que era el mejor novio del mundo.

El anillo de Levi decía "Nada más…".

Y el anillo de Eren decía "…no necesitamos nada más".

—¿Estás bien, mocoso de mierda? —preguntó Levi viendo como sus ojos vagaban por las parejas del lugar, deteniéndose en un omega que tenía el labio partido.

—Sí, sí, no te preocupes —le dio un apretón, enfocando su vista en el alfa—. Puedo comportarme una noche. Además, esto es solo para los dos, ¿no?

—Tú y yo, nadie más —concedió Levi antes de que llegara el mozo por su pedido.

Como siempre, el camarero beta le habló solo a Levi, preguntándole que iba a pedir él y su pareja, sin siquiera voltearse a mirar al omega. El alfa sabía que aquello hizo sentir mal a Eren, pero apreció que el chico se quedara en silencio, cediendo por esa noche.

—¿Puedo pedir un postre después? —preguntó Eren cuando el beta se fue, jugueteando con los dedos de Levi.

—Puedes pedir la luna y te la traeré —contestó Levi sonriendo con burla.

—No quiero la luna, quiero el sol —le siguió el juego Eren, esbozando una pequeña sonrisa.

—El sol —le acarició la mejilla, viéndolo directamente—, son tus ojos.

El omega comenzó a reírse en voz baja, negando con la cabeza.

—Me estás dando diabetes.

Levi rodó los ojos con una pequeña sonrisa, más suave ahora, mientras el mozo dejaba los platos de comida y servía el vino, retirándose unos segundos después.

—No era necesario que me trajeras a un lugar tan lujoso, Levi —dijo Eren—, con una cena en casa me conformaba.

—Quería hacerlo —contestó el alfa con seriedad—. Quiero darte solo lo mejor, lo que te mereces.

Eren se ruborizó, bajando la vista, dándole un aspecto tierno y dulce.

—Hoy estás romántico —señaló el castaño antes de comenzar a comer.

Levi lo miró ofendido.

—Te quejas siempre de que no soy romántico, y cuando lo soy, te quejas también —respondió negando con la cabeza.

Eren soltó una carcajada antes de inclinarse, dándole un beso con amor.

—Anda Levi, di qué quieres —Eren enarcó una ceja—. ¿Quieres que vuelva a utilizar el mandil esta noche? Todavía no está totalmente limpio.

—¿Por qué crees que quiero algo de ti? ¿Eso piensas de mí? —Levi volvió a mirarlo con expresión ofendida—. ¿Acaso no puedo decirte cosas bonitas de la nada? —el omega lo observó, su mirada diciendo claramente que no le creía nada, y terminó resoplando—. Está bien. Compré un traje de colegiala.

Eren casi escupió el vino que estaba tomando, llamando la atención y ganándose miradas desagradables de alfas de las otras mesas. Levi tuvo que esperar a que dejara de toser para ver cómo lo convencía de utilizar lo que compró.

—Ni se te ocurra —masculló Eren enrojeciendo.

—¿No quieres jugar un poco? —ronroneó Levi—. Venga, sé que te gusta que juguemos. Te excita. Te encanta que te domine.

—Cállate.

—De solo pensar en verte así —prosiguió el alfa frente a la mirada colorada del castaño—, me dan ganas de darte unos azotes. Y a ti te gustan, siempre tu interior me aprieta más cuando te voy a–

—Voy a matarte.

Levi lo miró con una sonrisa astuta, divertida.

Eren desvió la vista.

—Voy a pensarlo de aquí al final de la cena —gruñó el omega.

El azabache dio por ganada la partida.

Luego de unos minutos comiendo en silencio, Levi volvió a tomarle la mano llamando su atención.

—¿Cómo está… cómo están las cosas en el movimiento?

Eren miró al alfa con asombro, atónito por el hecho de que hiciera aquella pregunta cuando se dijeron que no hablarían de los temas que los hacían pelear. Supuso, entonces, que quizás el alfa quería arriesgarse, y fue capaz de dar el primer paso.

Sonrió, observándolo a los ojos.

—Siguen tensas —admitió con un suspiro—, pero ya nos estamos poniendo de acuerdo sobre qué hacer a continuación. A mediados de mayo pensamos realizar una marcha pacífica con intervenciones urbanas.

Levi se quedó unos segundos sin decir nada, sin desviar la vista de los dorados ojos de Eren.

—Te doy permiso hasta las cuatro de la tarde. Luego, te vas a mi oficina.

El omega puso expresión de sorpresa otra vez, procesando las palabras que le dijo el azabache. Luego, apretó sus labios, soltándole la mano.

El mayor se esperaba esa reacción.

Tenso, Eren desvió la vista, tratando de no dar rienda suelta a su molestia. Respiró repetidas veces, diciéndose que Levi solo lo decía porque quería protegerlo, porque la represión en las marchas sería más fuerte que nunca. Y si Levi fue capaz de preguntarle de su movimiento, si fue capaz de permitirle ir todavía a pesar de cómo estaban las cosas…

—Está bien —murmuró, logrando que el alfa ladeara la cabeza—. Lo haré. Debo irme a tu oficina a las cuatro.

Suspirando de alivio, Levi se relajó por las palabras que Eren le dijo. No creía que iba a ceder tan rápido, que aceptaría aquello sin discutir, pero notó entonces que el chico igual quería arreglar su situación, y eso hizo que le acariciara la mejilla.

—Quizás, para la próxima marcha, pueda acom–

—Levi Ackerman.

Se tensó al escuchar su nombre con aquella voz.

No.

Mierda, no.

¿Por qué, de todos los días, tenía que ser ese?

Con una expresión en blanco, se giró.

—Kenny Ackerman.

Eren le dio un vistazo al hombre antes de bajar la vista temblando.

Levi le había pedido que si llegaban a encontrarse con alguien desagradable, actuara como un omega lo haría en esa situación. Encogiéndose y tratando de que no lo notaran. Evitar hablar si no le dirigieran la palabra, siendo un objeto más de un alfa.

Un hombre alto, de cabello negro como la noche y largo hasta el cuello, con una fina barba, ojos pequeños, oscuros, penetrantes, y piel pálida, estaba frente a la mesa. Tenía una expresión de diversión.

Detrás de él, había una mujer beta con un vestido corto, de mucho escote, y un ojo morado.

Eren apretó sus manos en puños.

—¿Ya no me llamas "padre"? —preguntó Kenny con burla.

—Estoy ocupado ahora, vejete —le espetó Levi con veneno en la voz.

El hombre miró al omega, y luego se volteó a la mujer.

—Anda al baño a hacer algo —le gruñó antes de sacar una silla y sentarse en la mesa—. Te voy a buscar después.

La beta asintió rápidamente, desapareciendo de la vista lo más veloz que pudo.

Levi sintió como la sangre le ardía, y olisqueó el aire. Eren estaba soltando feromonas de miedo.

—¿Éste es tu omega? —dijo Kenny mirando al castaño—. Debe ser divertido follártelo —comentó, para luego inclinarse y olerlo. Eren se tensó—. No está marcado.

Su instinto estaba demandando defender al muchacho de alguna manera, en especial al verlo temblar con su padre tan cerca.

Sonrió cruelmente, mandando un escalofrío por la espina dorsal del omega.

—Lo estoy entrenando —contestó despiadado—. No quiero que cuando lo marque dure cinco minutos, ya sabes, quiero ver como se retuerce por todo lo que le hago.

Kenny comenzó a reír con diversión mientras Eren perdía el color de la piel, temblando ahora sin control, bajando más la vista.

—¿Ah, sí? —preguntó el hombre sin borrar su sonrisa.

—Lo seguiré entrenando hasta que deje de llorar y aprenda a gemir como la puta que es —Eren volvió a temblar al escuchar una risa del alfa y Levi lo miró con desprecio—. Si lloras, Eren, haré que tu perro te folle, ¿entendido?

No quería decirlo tan horriblemente, no quería que el castaño lo mirara con miedo, con terror, pero era la única forma para que Kenny no sospechara del muchacho. Podía odiarlo mucho, pero seguía manejando el Banco Central y tenía contactos con los altos mandos.

Eren parecía a punto de romper a llorar, y el azabache se odió más porque se suponía que esa noche era solo de los dos, de nadie más, que la iban a pasar bien para luego irse a su casa.

—Me enorgullece ver que dejaste de ser ese alfa marica de antes —dijo Kenny sin dejar de ver a Eren con los ojos brillando—. Si lo estás entrenando, ¿puedo utilizarlo una noche?

Eren estaba a dos segundos de vomitar, en especial cuando se obligó a permanecer quieto al sentir la lengua de Kenny en su cuello.

Levi agarró la camisa de su padre, alejándolo de un tirón.

—Es mi omega —gruñó rabioso—, y todavía recuerdo lo que le hiciste a mamá.

El azabache notó que estaba llamando la atención del resto de las personas en el lugar, pero no le importaba. No cuando Eren lucía enfermo, lloroso, a punto de colapsar.

—No debería afectarte tanto —contestó Kenny soltándose mientras se ponía de pie—, después de todo, tú serás igual con este chico —se giró, pero antes de irse, le acarició el cabello al omega—. Si en algún momento quieres darle un castigo, no dudes en llamarme, hijo.

No volvió a sentarse hasta verlo salir del restaurante, sintiendo como tiritaba por la rabia, la ira acumulada en su interior.

La noche, claramente, estaba arruinada.

Miró a Eren, que no dejaba de temblar, y trató de tomarle la mano.

Pero el chico solo se puso de pie, sintiendo un raspón doloroso e insoportable en la garganta.

—Vo-voy… voy a-al… al b-baño… —tartamudeó antes de girarse y marcharse a paso tambaleante.

Quiso seguirle. Quiso abrazarlo. Quiso decirle que no le temiera. Pero también entendía que Eren necesitaba un pequeño tiempo para calmarse.

Luego de unos minutos tortuosos, se puso de pie yendo al baño.

Lo encontró de rodillas frente a un inodoro, vomitando.

—Lo lamento —susurró inclinándose, acariciándole el cabello—. Por favor, no me odies.

Eren dejó de vomitar.

—No… no te o-odio… —murmuró con la voz quebrada—. Lo… lo compre-endo… —jadeó, poniéndose de pie, tirando la cadena—, pero… pero eso no lo ha-hace más… más fa-fácil…

Levi lo abrazó por la espalda, sintiendo sus temblores.

—Vamos a casa —dijo pasados unos segundos—, vámonos, allá te prepararé algo, y mañana nos quedaremos todo el día en la casa. Incluso podemos dormir con Luke esta noche.

Eren solo asintió, tragándose las lágrimas, el dolor, el miedo.

El alfa fue a pagar mientras el chico iba al estacionamiento, entrando al auto para esperar a su pareja que llegó después de un momento. El trayecto fue hecho en un silencio pesado, penoso, pues la celebración del cumpleaños del omega había quedado arruinada con ese desagradable encuentro.

Levi iba a matar a Kenny. Lo iba a descuartizar con sus propias manos. En solo unos minutos había arruinado su cena y destrozado a su omega.

Entró al garaje, suspirando, y abrió la puerta.

Enseguida captó un olor extraño.

Eren caminó a la puerta de la cocina, cabizbajo.

—Eren —el aludido lo miró con extrañeza—, detrás de mí. Algo…

Se adelantó, abriendo la puerta, y encontrándose con la cocina destrozada. La mesa estaba rota, los estantes con los vidrios rotos, las ollas dadas vueltas, los vasos y platos quebrados en el suelo.

Y en la pared, había un mensaje escrito con pintura roja.

EREN JAEGER, LA PUTA DE LOS ACKERMAN.

Levi olisqueó el aire, pero al parecer la casa estaba vacía, los que estuvieron allí se marcharon hacia bastante.

Pero aun así no se permitió relajarse, porque algo estaba mal. Algo estaba terriblemente mal.

Olisqueó otra vez, y pudo sentir un extraño olor a omega, que lo hizo sentir inseguro, raro, con una mala sensación en su estómago.

Y por debajo, percibió sangre.

—¡Luke!

Eren pasó corriendo a su lado, jadeando, olvidando su dolor momentáneamente.

Levi se percató de que era lo que estaba mal.

Luke siempre salía a recibirlos entre ladridos emocionados, alegre de ver a su dueño llegar.

Y esta vez, el perro no había salido a ladrarles.

Corrió detrás de Eren, deteniéndose en el comedor. Estaba también destrozado, con la televisión rota, el equipo de música despedazado, los ventanales quebrados. Y, al igual que la cocina, había otro mensaje.

EREN JAEGER, LA PERRA DE UN ALFA.

Escuchó un gemido y fue directo a la habitación que compartía con su omega.

Eren estaba de rodillas, sosteniendo a Luke, su pelaje…

Entonces, se percató de que los mensajes no estaban escritos con pintura roja.

El pelaje de Luke estaba empapado de sangre caliente, que salía del corte hecho en su cuello.

—Luke, be-bebé… —sollozaba Eren acariciándole la cabeza al cachorro.

El animal gimoteó, agonizando, y lamió la palma ensangrentada de su dueño. Su pecho subía y bajaba en respiraciones desesperadas.

Levi se acercó, notando los ojos calmados del perro.

Cuando se posaron en el alfa, pareció decirle con severidad "si no cuidas a mi Eren, voy a venir a morderte los tobillos toda la noche".

El azabache abrazó a Eren asintiendo, mientras el omega rompía a llorar.

—No, p-por fa-favor… —gimió sin dejar de acariciar al animal—. A-anda… va-vamos L-Luke… ma-maña-ana… i-iba a com-comprarte… un… un nu-nuevo… ju-jugue-ete… ¿N-no… no lo qui-quieres…?

Luke volvió a lamerle la mano, acurrucándose contra el cuerpo del castaño y cerrando sus ojos, su respiración acompasándose. Eren no dejaba de acariciarlo ni llorar aun cuando habían pasado ya cinco minutos desde que dejó de respirar.

No supo cuantos minutos se quedaron ahí en silencio, de rodillas en un charco de sangre, solo oyéndose los gemidos rotos del omega.

—Eren, vamos, suéltalo —susurró todavía acariciando al castaño que seguía llorando.

—N-no… —sin importarle lo asqueroso que se podía ver, abrazó con más fuerza el cuerpo del animal, enterrando su rostro en el pelaje ensangrentado—. V-voy… voy a ma-matar… matarlos… Ma-mataré… a los… los que hi-hicieron… esto…

Con un extraño sentimiento asentado en su estómago, un sentimiento desagradable, Levi miró hacia la pared detrás de él.

Escrito con sangre, había otro mensaje.

EREN JAEGER, TRAIDOR DE LOS OMEGAS.

Y más abajo, con letra elegante, escrito también en sangre, una firma.

MOL.

Levi pudo ver como sus mundos se estaban cayendo a pedazos.


Eren no había salido de la cama en dos largos días.

Había esperado, la tarde del día anterior, llegar de la oficina para por último verlo acostado en el sillón viendo televisión, pero el chico seguía acurrucado con una manta sobre la cama, dormitando con los ojos llenos de lágrimas.

Tuvieron que ir al departamento de Grisha por unos días mientras limpiaban su casa y acomodaban todo de nuevo. En otra situación, Levi no habría dejado que un equipo de limpieza desconocido fuera y tocara sus cosas, pero si era sincero consigo mismo, no se veía capaz de sacar la sangre de las paredes.

No la sangre de Luke.

Luego de unos largos minutos en los que Eren se había negado a soltar el cuerpo del animal, llamó a Grisha para pedirle que fuera con un sedante ligero. No iba a llevar al omega al hospital sabiendo que aparte de un sedante le inyectarían también Vorlage.

Eren había gritado, había chillado que no quería dormir, que lo dejaran en paz, que no lo tocaran, y Levi tuvo que sostenerlo mientras Grisha le inyectaba la jeringa. Antes de caer dormido, comenzó a llorar otra vez, dejando que el alfa le acariciara la cabeza hasta que sus ojos se cerraron.

Luego llamaron a la policía, y Levi tuvo que declarar mientras Grisha se llevaba a su hijo al departamento. Más tarde, cuando ya estaba amaneciendo, fue al baño –que también estaba destrozado, la cerámica blanca manchada con sangre– y limpió el pelaje de Luke, tratando de no mirar el corte en su cuello, profundo, largo…

Lo enterró en el patio, mientras el sol ya salía.

Eren siguió llorando cuando despertó, desorientado, en su habitación en el departamento de Grisha, y llamó a Luke. Gemía como un niño pequeño, roto, destrozado, logrando que Levi recordara su llanto cuando su madre murió. Trató de abrazarlo, de consolarlo de alguna manera, pero Eren se acurrucó sobre la cama, cubriéndose con una manta, sin dejar de llorar e ignorando todo lo que pasaba a su alrededor.

Ni siquiera mientras dormía dejaba de gemir. Solo los abrazos de Levi lograban calmarlo un poco.

Grisha tuvo que haberse ido a trabajar hacia bastante. Le llevó un té al castaño, buscando la manera de llamar su atención.

—Eren, mi amor —Levi no era de utilizar sobrenombres cariñosos, pero sabía que en ese momento era necesario—, bebe esto, luego puedes seguir durmiendo.

Sabía que el chico estaba despierto, escuchó cuando fue al baño aprovechando que Levi estaba ocupado en la cocina.

—No quiero —murmuró Eren sin voltearse.

El alfa podía comprender que luciera más afectado que con la muerte de su madre, aunque por dentro el dolor era el mismo. Con Carla, al menos la llevaron a operación para salvar su vida; con Luke, simplemente lo pudo sostener mientras moría desangrado por el corte, sintiendo una impotencia enfermante por no poder ayudarlo en algo. Por no poder hacer nada para salvar la vida de su bebé.

Además, estaba el hecho de que omegas se habían atribuido ese crimen.

Se añadía también que en unas semanas sería el aniversario de muerte de Carla, y con la muerte de Luke el dolor salió a flote otra vez.

Y, sumado a eso, en menos de dos semanas Eren tendría un celo, por lo que su instinto estaba más sensible que nunca.

Levi pensó que, si en algún momento llegaban a tener un hijo y fallecía, Eren iba a entrar en una depresión de meses –o años, quizás.

—Ya limpiaron la casa —dijo acostándose a su lado, abrazándolo—, esta tarde podemos–

—¿Dónde lo enterraste?

Quería mirarlo a los ojos, besarlo, acurrucarlo contra su cuerpo para no soltarlo más. Pero debía darle su espacio, no presionarlo tanto.

—En el patio de la casa —Eren se retorció en el abrazo, girándose aunque sin sacar su cara de la manta—. Más adelante, tal vez podríamos…

—No quiero otro —su voz se quebró—. No quiero otro perrito. Quiero a Luke, Levi, solo quiero a Luke —rompió a llorar, devastado.

—Lo sé —susurró Levi mientras el castaño lo abrazaba—, lo sé, Eren.

No era necesario preguntarlo, pero Levi sabía que el chico se sentía culpable, terriblemente culpable por la muerte del perrito, porque ambos estaban seguros de que si el animal no se hubiera quedado en la casa, nada le habría pasado. Lo debían haber matado porque lo más probable es que atacó a alguien –y además para que todo fuera más sádico, más grotesco. Eren debía estar pensando que si hubiera dejado al animal a cargo de alguien –como su padre, Mikasa o Armin, todavía estaría vivo, con ellos.

La muerte de Luke fue solo un efecto colateral de lo que hicieron las personas que entraron allí.

—¿No puedes quedarte… hoy conmigo? —preguntó el omega quitándose la manta de encima, mirando a Levi directamente.

El alfa notó su piel pálida, sus ojos rojos e hinchados, las ojeras casi negras, sus labios temblando.

—Tengo una reunión importante a las once —suspiró, dándole un beso corto—, pero si vas a buscarme como a las una de la tarde, vamos a almorzar juntos y pasaré el resto del día contigo.

—No quiero salir —susurró Eren cerrando sus ojos.

Levi suspiró, y miró la hora. Ya iba tarde para el trabajo.

Le dio otro beso, ahora en la frente.

—Si cambias de parecer, llámame —dijo.

—Bueno —Levi le acarició el cabello—. Te quiero.

—Yo también, mocoso de mierda.

Con otro suspiro, se levantó y fue al edificio de la empresa, pensando en los hijos de puta que entraron a su casa. Eren no había hecho mención de ello –apenas había hablado algo– pero sabía que el castaño dudaba que fueran omegas los que entraron a su casa. En primer lugar, porque los omegas se caracterizaban por ser seres compasivos y amorosos con los animales, comprobándolo no solo con Eren, sino también con Isabel y Hanji. Ellas dos habían caído enamoradas de Luke al momento de verlo. En segundo lugar, porque a pesar de que tratara de negárselo, era bien conocido por omegas que Eren Jaeger participaba del movimiento y que era un miembro bastante importante –por no decir fundamental– del grupo. Y, en tercer lugar, porque el extraño olor que había en su casa era de un omega, pero no de un omega normal, no era dulce y atrayente, era extraño, pesado, una mezcla con toques omegas pero también otros toques que no sabía reconocer.

Iba a tener que buscar algo con qué animar al chico. Una cena quedaba descartada, y pensó que lo más lógico sería quedarse simplemente en casa, viendo películas mientras lo abrazaba y le hacía cariños.

Por ahora, el sexo quedaba descartado.

Frunció el ceño. Las veces que se habían acostado ese mes fueron poquísimas, en comparación con el resto, y era inevitable no estar frustrado por ello.

Fue a su oficina a terminar de preparar la presentación del proyecto de la nueva carretera que conectaría María con Sina, y estaría Zackly junto con inversionistas y representantes del país vecino.

Entró al salón de conferencias, ya con su jefe presente y otros trabajadores –entre los que estaba Gloria, que no le había hablado desde que Eren le dio ese escarmiento– y su equipo de trabajos. También notó a los inversionistas de María, y frunció el ceño. Era un hombre omega con una mujer alfa.

Había oído algunas cosas de María, pero era distinto a verlo en directo.

El hombre omega estaba atrayendo las miradas de todo el mundo, en especial la de Zackly, que no parecía muy feliz, y Levi supo que iba a tener que hacer un doble esfuerzo: exponer el diseño, los costos y las fechas de comienzo y entrega, y lograr que Zackly dejara de prestarle atención al omega.

Todos fueron a sentarse mientras se encendía el proyector y Levi se presentaba.

La exposición, por supuesto, fue un éxito a pesar de que no pudo desviar la atención del inversionista omega. En especial cuando Levi terminó de presentar el proyecto con todos los gastos incluidos, dando paso a las preguntas, y el hombre fue el primero en levantar la mano.

Le hizo preguntas, sin ninguna vergüenza ni intimidación, ignorando la mueca de desprecio de Zackly y mirando a Levi directamente, como si el otro alfa simplemente no existiera. El azabache contestó lo mejor que pudo, importándole poco si era omega por el hecho de que vio a Eren reflejado en ese hombre.

Estaba seguro de que Zackly esperaba que pudiera contestarle de mala forma al inversionista de María, pero no sintió las fuerzas necesarias para hacerlo. No cuando recordó la manera en que trató a Eren frente a Kenny, cómo lo humilló a pesar de que el chico no había hecho nada malo.

Cuando contestó las preguntas, el hombre sonrió amablemente y dijo que debía conversarlo con su compañera –la mujer alfa, que permaneció en silencio escuchando a su amigo– y que en la tarde darían una respuesta.

La reunión se dio por finalizada, y cuando los inversionistas de María se marcharon, Zackly ladró que Levi y Gloria coordinaran sus próximas reuniones durante la próxima semana.

La mujer soltó un chasquido mientras el alfa bufaba, pero ambos, en un silencio tenso, caminaron a la oficina del azabache.

Al llegar, Gloria se sentó frente a Levi.

—El próximo lunes vendrá de Rose el Ministro de Obras Públicas para ver la instalación de la sede de Zackly en Trost —dijo Gloria sacando sus papeles de una carpeta.

—¿Qué horarios tiene disponibles?

—Lunes a las tres de la tarde.

—Fíjala ahí. ¿Quién sigue?

—El diputado Reiss pidió una reunión para construir una nueva hidroeléctrica, ojalá la próxima semana. Zackly sugirió el jueves a las diez.

Casi soltó una carcajada mordaz por lo último. Sugirió. Era una clara orden.

—Bien, que sea ese día.

—Si los inversionistas de María aceptan, deben tener una reunión para finiquitar los detalles la semana que viene.

—Miércoles a las doce.

Eren le había comentado unos días atrás que su celo comenzaría el martes, por lo que tendría que mantenerse ocupado esos días para no pensar en el muchacho. La única manera de pasar el celo de Eren y no ir y marcarlo, era estar –prácticamente– día y noche en el trabajo.

—El sábado próximo Zackly citó a una cena con los jefes de cada sección e inversionistas. Solo alfas —agregó Gloria acomodándose sus lentes.

—Bien. ¿Algo más?

—En un mes hay una fiesta, Zackly pidió que llevaran a sus omegas.

Apretó los labios, fastidiado. Su día estaba yendo de mal en peor, en especial cuando Gloria sonrió y se inclinó, mostrando su escote.

—Está bien, si eso es todo, puedes retirarte —masculló de mala forma.

—¿Vas a seguir sin mirarme, Levi? —dijo haciendo un puchero—. Tu omega es un chico encantador —añadió con sarcasmo.

—Ya te dije Gloria —dijo fastidiado—, fuera.

—Vamos, Levi —ella se puso de pie, sentándose en el escritorio—. No he tenido un buen polvo en semanas. Nadie es tan bueno como tú.

Levi se recostó en la silla, apretando el puente de su nariz.

—¿Qué tengo que hacer para que me dejes en paz? —gimió el azabache mientras su teléfono comenzaba a sonar.

—Un polvo para cerrar todo, lo prometo —Gloria se recostó sonriendo.

Levi soltó un bufido, contestando la llamada.

—Petra.

—Señor Ackerman, Eren va para allá.

—¿Qué? ¡Mierda, detenlo!

—¡¿Cómo?!

Demasiado tarde. La puerta de su oficina se abrió.

Levi se puso de pie, viendo a Eren bajo el marco de la puerta, contemplando el cuerpo de Gloria sobre su escritorio. Tenía un aspecto deplorable, como si hubiera salido a la rápida. Probablemente había sido así.

Gloria se enderezó, frunciendo los labios.

Antes de que pudiera decir algo, Eren se dio vuelta yéndose tan rápido como llegó.

Masculló una maldición, tomando su abrigo, ignorando los reclamos de la beta, y salió tras el chico.


Eren se sentía agotado. Con el cuerpo pesado, sus ojos cansados, sin dejar de ver el pequeño cuerpo de Luke frente a él, tal y como lo había encontrado. Temblando, llorando, lleno de sangre.

Subió al ascensor, y cuando las puertas comenzaron a cerrarse, distinguió a Levi al final del pasillo.

Se negó a mirarlo, porque sabría que rompería a llorar pronto.

Más que cansado, se sentía roto. Como si su alma se hubiera destrozado en mil pedazos y ahora no pudiera juntarlos para reconstruirse otra vez.

Las puertas se cerraron.

Pareciera que el universo había conspirado para mandarle cosas horribles esos últimos días. Cerca de su celo, Levi lo había tratado peor que una puta y su bebé había muerto. Asesinado.

Apretó sus manos en puños, conteniendo las lágrimas. Quería una abrazo de su mamá, desesperadamente, que lo acurrucara contra su cuerpo y le dijera que las cosas estaban bien, que nada malo iba a pasar de ahora en adelante.

Pero estaba muerta. Y se iba a cumplir pronto un año desde su muerte.

Mordió su labio inferior, saliendo del ascensor.

Ver a esa mujer recostada frente a Levi fue la gota que rebasó el vaso. Ni siquiera fue capaz de acumular su rabia, su odio, para golpearla como quería hacer. El peso del dolor, de su pena, de su cansancio, cayó sobre sus hombros haciéndolo sentir simplemente enfermo y muerto de sufrimiento.

Todas las cosas estaban pasando tan rápido. Todo se estaba yendo a la mierda en un parpadeo.

El aire de mediodía lo golpeó, haciéndolo tambalear mientras salía del edificio. Se sentía como un zombie, sin saber a dónde ir, su mente demasiado confusa como para pensar en algo concreto.

Dio un par de pasos, pero fue detenido por un tirón en su sudadera.

—¿Dónde vas, Eren? —preguntó Levi detrás.

El chico se giró, pero solo ladeó la cabeza, recordando las palabras del alfa la noche de su cumpleaños, el pelaje de Luke, el cuerpo de esa mujer sobre el escritorio.

—Solo —susurró con la voz quebrada—, quiero estar… estar solo.

—No —el alfa trató de abrazarlo, pero el castaño se negó—. ¿Qué ocurre? ¿Crees que estoy durmiendo con ella?

—¿Y por qué no? —Eren se abrazó a sí mismo—. Deberías hacerlo.

A Levi no le importó que la gente los estuviera viendo, que estuvieran fueran de su oficina. Agarró a Eren del cuello de la sudadera y lo empujó contra la pared.

—No te atrevas a repetir eso —le advirtió con voz peligrosa.

Los ojos tristes del castaño lo miraron.

—Deberías hacerlo —murmuró—, todos los alfas tienen betas que los satisfagan, después de todo, no pueden marcarlos.

—No necesito a un beta que lo haga teniéndote a ti.

—Quieres ver cómo me retuerzo por lo que haces, ¿cierto?

Levi apretó la boca en una mueca de molestia al escuchar las palabras del omega. Sin importarle si le hacía un poco de daño –el alfa creía que la mejor forma de disciplinar era a base del dolor– y lo llevó hasta el estacionamiento, metiéndolo al auto con más fuerza de la necesaria.

Eren se dejó hacer eso.

—Sabes por qué dije eso, mocoso de mierda —gruñó Levi encendiendo el auto para ir a su casa.

—Sí lo sé —masculló el castaño sin mirarlo—, claro que lo sé. Pero ya te lo dije. Que lo sepa no significa que sea más fácil.

El azabache apretó el volante con fuerza, acelerando, viendo de reojo como el chico se estremecía por la velocidad, aferrándose al asiento. Quiso ir más lento, borrar la expresión de miedo del rostro del muchacho, pero tenía que liberar su rabia de alguna manera, todos los sentimientos negativos que lo estaban consumiendo.

Estaba furioso con la estúpida de Gloria por seguir buscándolo cuando ya le dejó todo claro.

Estaba iracundo con ese movimiento extremista por haber destrozado al chico.

Estaba lleno de cólera hacia Kenny por interrumpir su cena, obligarle a decir cosas que no sentía, y arruinarle el cumpleaños a Eren.

Estaba molesto por la actitud lejana y depresiva que el omega adoptó.

Llegaron a la casa, y Levi estacionó, respirando repetidas veces.

—Vamos —gruñó frotando sus ojos.

—No —la voz del castaño tembló—. No puedo entrar.

—Jesús, mocoso de mierda, no hay nadie —Levi quiso ser comprensivo, quiso ser amable, pero toda esa situación le estaba estresando a más no poder.

—No es eso —Eren cerró sus ojos, apretándolos—. Lo único que veo… es a Luke en mis brazos, llorando mientras se desangra… y no puedo hacer nada. No puedo ayudarlo.

Levi se quedó en silencio, viendo como el castaño trataba de controlarse para no comenzar a llorar.

—Es solo un perro, Eren —el omega lo miró con brusquedad, incrédulo—, vas a superarlo. Superaste lo de tu madre.

Ni siquiera supo por qué lo dijo. Simplemente lo soltó sin pensarlo, cansado, agotado de toda esa situación. Necesitaba dormir, que el muchacho dejara de emitir feromonas de miedo y necesidad que solo lo desesperaban, y que las feromonas de tranquilidad que el omega solía emitir lo hicieran relajarse.

—Imbécil.

Eren se bajó a paso tambaleante, entrando a la cocina, ya arreglada.

Vio la pared, recién pintada, y recordó el momento en que entró y leyó las palabras escritas con sangre.

Eren Jaeger, la puta de los Ackerman.

Apretó sus manos en puños, olvidando el dolor, dejando que la ira lo inundara.

Eren Jaeger, la perra de un Alfa.

Podía sentir a Levi detrás de él, vigilándolo, adivinando sus próximos movimientos.

Eren Jaeger, traidor de los Omegas.

—Voy a prepararte algo para comer —suspiró Levi—, si quieres, puedes ir a acostarte.

—No quiero —le espetó, girándose y caminando a la puerta por donde entraron.

Antes de llegar, Levi se le cruzó con una expresión amenazadora.

—¿Dónde mierda crees que vas?

Eren levantó la barbilla en actitud desafiante.

—Necesito tomar aire —contestó—, necesito salir de aquí un momento.

—Espera que me cambie ropa.

—Quiero ir solo.

—No.

Los ojos dorados de Eren brillaron con molestia. Al menos, pensó Levi, estaba obteniendo una reacción de su parte.

—Déjame salir, Levi —gruñó el omega.

—Ya te dije que no —el azabache dio unos pasos, haciéndolo retroceder—. Desde ahora, no irás a ningún lugar sin mi permiso, ¿entendido?

—No puedes controlarme —la voz del chico estaba llena de desprecio.

—Lo haré —lo agarró de la mano, deteniéndolo—. Soy tu alfa, Eren, ¿lo tienes claro?

—Eres mi alfa porque yo lo quiero —escupió el castaño antes de girarse y caminar a las habitaciones.

En cualquier otro momento, Levi no lo habría seguido, se hubiera quedado en la cocina tratando de desquitarse con algo, pero ahora… ahora lo único que quería era que Eren cediera a él.

—No vas a ir más a ese grupo, ¿me escuchas, mocoso de mierda? —le gruñó, deteniéndolo en el acto.

—¿Si? Entonces me voy de aquí —contestó Eren mirándolo con odio.

—¿Estás terminando conmigo? —antes de que pudiera decirle algo, lo alcanzó de unas zancadas y lo empujó contra la pared—. Ya te lo dije, Eren, yo decido cuando terminamos —le tomó la mano con el anillo, levantándola y poniéndola frente a sus ojos rabiosos—. Y esto significa que no lo haremos.

—Quítate, alfa asqueroso.

Lo fulminó con la mirada, odiando el término que utilizó para referirse a él. Eren casi nunca lo llamaba alfa a menos que fuera para aclarar algunas cosas, y ahora lo estaba usando para herirlo, para decirle que no lo reconocía como pareja.

Eso lo enfureció más.

—Anda, golpéame —le espetó Eren al ver su mano temblar—. ¿Quieres hacerlo? Hazlo. Pégame. Hazlo como tu padre solía golpear a tu mamá. Hazlo como mi papá golpeaba a mi mamá. Hazlo como lo hacen los miles de alfas de este enfermo país de mierda.

Levi golpeó la pared, sobresaltando al omega por lo cerca que había estado de llegar a su ojo izquierdo. El alfa lo soltó, sin dirigirle una segunda mirada.

—No vuelvas a hablarme si no es para pedirme perdón —le advirtió el azabache girándose.

Eren apretó sus manos en puños.

—No era solo un perro, alfa —otra vez ahí, usando su raza para herirlo—, era más que eso, y lo sabes bien. Pero aquello es algo que ustedes, malditos egocéntricos, nunca van a entender —Eren siguió caminando a la habitación de invitados—. Y no, todavía no supero lo de mamá. No lo superaré hasta encontrar al que la mató y hacerlo pagar con mis propias manos. Y eso, Levi —al usar su nombre, un escalofrío recorrió su columna vertebral—, es algo que haré con o sin tu ayuda.

Cerró de un portazo, el sonido reverberando en toda la casa.

Levi agarró el florero más cercano, estrellándolo contra la puerta recién cerrada.

Eren escuchó el sonido del florero quebrándose, y temblando, se acostó acurrucándose contra la almohada.

Antes de hacer eso, por supuesto, cerró con llave, temeroso de que Levi pudiera dar rienda suelta a su instinto y entrara para castigarlo por lo que acababa de decir.

Mordió la almohada, ahogando su llanto, pensando en cómo las cosas se estaban cayendo a pedazos, lenta y dolorosamente, y cómo no podía hacer nada para evitarlo. Solo podía mirar, quedarse quieto, y tratar de protegerse de alguna manera para que no doliera tanto y no terminar más roto de lo que ya estaba en el proceso.


Espero que hayan llorado, si no, son unas malditas insensibles.

Bueno, en fin, no sé qué decirles. La muerte de Luke la tenía planeada desde un comienzo de la historia. Al principio había pensado en poner un gato, pero decidí cambiarla por un perrito siento que Eren conectaría mejor con un cachorro. Lo siento si alguna persona de aquí ha sufrido la muerte reciente de un animal y esto sacó los sentimientos a flote, me pasó a mí mientras escribía el capítulo (hace unos dos meses y medio mi perrito fue atropellado y no hubo nada qué hacer) y terminé llorando como loca. Sí, soy bien sensible si se trata de animales.

Bueno, y también una advertencia de ahora en adelante: las cosas se irán rompiendo más y más en cada capítulo. Habrán pequeños momentos buenos, pero también conflictos, peleas y separaciones dolorosas. Veremos a un Eren cada vez más vulnerable, con su instinto más a flote, y a un Levi más alfa, menos consentidor y más posesivo.

Muchas gracias, como siempre, por seguir leyendo, y (trataré de ser más corta al contestar reviews xD) gracias especiales a:

gateway to infinite: mi objetivo es ser algún día como Isayama ;_; Pero no te preocupes, habrá mucha tragedia en todo el fic menos al final, ¡lo prometo! Y no te preocupes, yo igual suelo leer muy rápido, leyendo solo diálogos incluso, y cuando veo que todo está bien leo más lento xD Es que me gusta Eren tatakae, luchando por lo que es justo, ay, lo amo tanto *rueda por el suelo* ¡Gracias por seguir la historia, de verdad! Me emocionó tu review, ¡lo juro! Muchos saludos y un fuerte abrazo c:

ChrisNovx: siempre trato de actualizar a medio día para que lo lean y no se impacienten en la tarde, a mí me pasa eso cuando no actualizan fics y no puedo estudiar en paz :'v les traje todo en uno, la escena del mandil y mucho dolorsh, espero haberte hecho llorar, si lo hice, me avisas, sino, también (?) así para hacerlo todo más angst xD y la verdad saldrá en unos capítulos, lo prometo :3 ¡saludos, gracias por el review, un abrazote!

Lia Primrose: Lia, logré romperte el kokoro acá (?) lo siento, de verdad, hice muchas cosas horribles de una, y haré más cosas horribles, es que de una forma extraña me gusta el dolor :( Lo que pasa con su relación es que ambos son... por decirlo de alguna manera, demasiado "dominantes", porque Eren, a pesar de ser omega, no se deja someter, y Levi está acostumbrado a tener todo controlado, entonces cuando sus peleas comienzan todo parece explotar. Pero al menos tienes el alivio de que habrá un final feliz (?) ¡Saludos, preciosa, y un abrazo enorme!

Arlenes: te gusta ver destrucción, ya lo descubrí xD Hanji y Erwin... pos, ya tengo planeado algo con ellos, más adelante lo sabrán :3 lamento decepcionarte, pero Levi no morirá (por ahora) :'c te mandaré helado para que comas mientras lees también xDD de nada, me gusta resolver las dudas que tengan *corazones* gracias por el review, ¡un abrazote!

Akire: vamoh a descontrolarnohhhh xD ¡No les pasará nada... por ahora, lo juro! Estoy on fire últimamente, ¡siento que todo me sale de forma natural! Debe ser porque me gusta escribir dolor (?) ¡Y espero seguir sorprendiéndote! ¡Abrazos, un besote!

MariChan224: *le da pañuelitos para que llore* no mates a Levi, no todavía xD ¡aw, gracias por dejar el review y leer desde el principio! ¡Ojalá el cap te haya gustado, saludos!

Monse-Uchiha: espero haberte dejada picada otra vez :D Okno uwu lo que ocurre con ellos dos, es que a pesar de no tocar esos temas que causan conflictos entre ellos, es imposible no hacerlo en algún momento, haciendo que cuando eso ocurra, dan rienda suelta a la rabia y todo empeora :'c de ahora en adelante, habrá más peleas y dolor, te envío pañuelos a la distancia :'((( ¡Saludos, y gracias por el review, preciosa!

Pao-chan: ¡No te preocupes! Te aseguro que no te tengo planeado que otra persona marque a mi bebé, ¡de eso puedes estar segura! xD Y muchísimas gracias por dejar un comentario, guapa, ¡saludos y un fuerte abrazo!

KIRYUU-SENSEI: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJ estoy segura de que si Eren no hubiera estado tan afectado, le habría gritado eso xD Les tengo preparadas muchas sorpresa, así que no te preocupes :D ¡Besos y abrazos!

Solenaru: tu instinto maternal te lo dijo (?) al menos logré que te sintieras como el protagonista, eso me hace muy feliz *corazones* y como dije, nadie que no sea Levi marcará a mi bebé, lo prometo :3 gracias por el review, ¡saludos!

Queen Megumi: ¡bienvenida, nueva lectora, al fondo del salón hay galletitas y pañuelos! espero volver a sacarte los feels, me avisas si lo hice xD ¡Gracias por el comentario, un fuerte abrazo!

AstridHatakeAckermanJaeger: ¿te hice llorar? Anda, di que sí :'c xD que te saco la navaja :'v cuídate mucho preciosa, ¡gracias por escribir!

kotoko-noda: se está yendo todo a la verga :'c espero haberte hecho llorar, sino, aún quedan muchos capítulos para hacerlo, así que no te preocupes (?) xD Y con respecto a la marca... solo diré que ya se viene, ya se viene :v ¡Un fuerte abrazo, y gracias por comentar!

Voice-L: ¡weón, fui tu cabala! xD no llores sangre, toma, te envío chocolate ;_; mientras escribía esto, no pude evitar recordar el problema Oriental que se vive en el mundo debido a los grupos musulmanes extremistas, creo que estamos muy cerca de que todo empeore en el mundo :( Sigue sacando tus conclusiones, me gusta leer eso xD ¿Te hice llorar otra vez? si me dices que sí, te envío otro chocolate (? comprendo lo que quieres decir, Levi a su manera trata de proteger a la persona que quiere, pero Eren no se quiere dejar proteger y eso solo causa que peleen y su relación no pueda avanzar :/ los medios de comunicación en Chile son una mierda, de verdad, la censura que tienen y como hablan de estupideces cada día llega a ser sorprendente. Aaaw, gracias por el review, preciosa *corazones* Y dedícame un oneshot el martes 12, es mi cumpleaños ;-; Cada día más vieja xD ¡Saludos, y un fuerte abrazo!

Ariyass: no te preocupes, con dejar un review de vez en cuando soy feliz *-* Y con respecto a tu comentario, solo puedo decir que tienes mucha razón. Creo que el término igualdad ha sido demasiado sobreexplotado de alguna manera, pues se habla de ella pero solo desde una parte, del lado de la mujer, dejando de lado que muchos hombres también sufren de discriminación. Creo que, en lugar de igualdad, se tendría que hablar de justicia; lo que es justo para cada parte. Por supuesto, dentro de mi historia se rigen por un sistema de castas construidas por el instinto, donde el más fuerte (el alfa) rige al más débil (el omega), y ha sido así por muchos años, desde el inicio de las sociedad tribales incluso hasta la actualidad, y esto genera que los beneficios se concentren solo en un grupo, el resto quedando desamparado ante ello. Quizás discrepo un poco cuando tocaste el tema de Eren, porque él nunca se ha sentido inferior a un alfa, simplemente, no cree que debe ceder ante ellos, e incluso en algunos capítulos atrás aceptó que los más aptos para gobernar son ellos, pero que la manera en que lo hacen está mal. ¡No te preocupes! Siempre es interesante ver lo que opinan las lectoras, ¡eso me encanta! Hace que pueda pensar también en las próximas cosas que escribiré, incluso llegando a cambiar algunos puntos porque lo que me dicen hace que me juzgue varias cosas también, así que gracias por dejar tan lindo review, de verdad c: Y espero haberte hecho llorar (?) ¡Un saludo enorme, preciosa!

luciakkss: esto lo solucionaré con más peleas, más conflictos y más dolor (?) ay, te gusta el masoquismo, yo lo sé ¬u¬ Okno xD Pero por ahora, habrá solo dolor y más dolor :D ¡Un fuerte abrazo!

Hbl: Grisha está al tanto de la droga, y a pesar de los conflictos que tiene con su hijo, también quiere protegerlo de ella, y la ley que mencioné entrará en vigor pronto, por lo que todas las cosas solo empeorarán desde ahora :D espero que la aparición de Kenny te haya gustado (dentro de lo posible, porque esa escena escrita la sufrí), y aparecerá más ahora, lo aseguro :3 No, acá el voto omega recae en lo que diga su alfa o tutor. Es decir, si el alfa tutor le concede al omega votar, éste puede hacerlo; si no le da ese derecho, el omega no puede votar. ¡No te preocupes, cualquier duda, solo dila, no me molesta! Y MdG seguirá adelante, ya tengo planeado el final :3 ¡Saludos, y gracias por comentar!

miu39: ya veremos si eso ocurre, tengo planeadas algunas cosas muy malas (?) xD No odies a mi bebé, a él solo le hace falta amorsh :D Okno xD Gracias por comentar, ¡saludos!

Xochilt Oda: hola, y ¡bienvenida! muchas gracias por los dos review, ¡me alegra que la historia te haya gustado, de verdad! Esta idea me rondaba un montón y quise escribirla a pesar de lo difícil que sea xD No te preocupes, no me aburre leer comentarios largos, es interesante leer lo que opina la gente, de verdad, así que sigue haciéndolo si deseas :) me avisas qué te pareció el capítulo, estaré ansiosa por saber lo que piensas, y sí, habrán muchas peleas pero también haré algunas escenas bonitas aunque las cosas estén mal. ¡Saludos, gracias por el review y por leer!

Miri-Anath97: te envíos más pañuelos por si estás llorando :'c Trataré de no ser tan mala, lo juro, es que me gusta escribir cosas horribles :( espero pronto profundizar en la relación ErwinxHanji, ya incluso tengo una historia con ellos (? xD ¡Un abrazo, y gracias por comentar!

gatitafelinaonca: ay no, lamento si te confundí, Annie es alfa, está en el movimiento porque tiene una relación con Mikasa, que es beta, y por lo tanto lo que tienen está prohibido (?) ¡Lo siento, de verdad xD! Habrá mucha muerte, ya tengo una lista con los muertos :v okno xD yo sé que amaste a Luke y lloraste por su muerte ;_; Eren lucha por lo que cree justo, pero también sabiendo que el camino que se avecina es difícil y muy peligroso; además, sabe que la violencia no es la solución, porque eso generaría solo más violencia :( En fin, gracias por el review, no puedo asegurar que no vaya a matar a nadie de los nombrados xDD Pero muchas gracias por seguir leyendo y el largo comentario, ¡saludos, un fuerte abrazo!

Olivia Ainsworth: ¿te envío mucho amor a la distancia? :'c Yo te amo, preciosa :D Un lindo saludo desde Chile c: ¡Oye, no te preocupes! Me daría mucha pena dejar de poner comentarios, de todas formas, si empieza a crecer demasiado (lo que no creo xD), respondería por inbox, no dejaría de responderles porque ustedes lo son todo *corazones* ¡Gracias por comentar, saludos!

NarubyScarlett: wey, me gusta ver el mundo arder xDD Yo sé qué ahora odias más a Levi y lo odiarás más adelante :'v Entiendo tu postura, en una situación así quizás igual reaccionaríamos de ese modo xD ¡Gracias por el review, un fuerte abrazo!

Emilda: y pa' que quieres a los alfas más agresivos, si los culiaos ya lo son :'v Se me salió lo chileno xDDD No puedo evitarlo :') me gusta ver como las cosas se van al carajo, me siento poderosa :D Es que sigo el manga de Before the Fall y está terrible de weno, había que hacer uso de ellos xD no, por ahora no tengo página, pero si me lo pides, te doy mi perfil 7u7 Okno xD ¡Saludos!

ShLuna: hola c: Primero que todo, ¡gracias por comentar! Quise hacer un claro paralelo entre la situación feminista (pero quizás yendo a la primera ola feminista, a principios del siglo XX) con los omegas, pues siento que se encuentran en lugares muy, muy parecidos, solo que acá haré una lucha más terrible y llena de muerte y sangre :D Okno xD Siento que yo sería una alfa (?) Bueno, no, o quizás una omega como Eren, admito que soy muy peleadora, odio que me anden mandando (excepto si es mi mami xD) y me gusta discutir dentro de un contexto de respeto. Me dices si lloraste c: Y no te preocupes, suelo sacar la chispa revolucionaria de la carrera que estudio y ponerla en la historia, yo he ido a algunas marchas y el ambiente es siempre lleno de lucha, la paso muy bien en ellas hasta que intervienen los policías :v ¡Saludos, y gracias por el lindo review! Me avisas como te fue con tu profe xD

Eli: aw, gracias por seguir leyendo *corazones* Ojalá el cap te haya gustado, ¡abrazos!

Fujimy: oye, no te preocupes, ¡me gusta leer los testamentos! Entiendo lo que quieres decir, acá pasa lo mismo, por ejemplo en las marchas son unos pocos los que empiezan con los conflictos y se termina echando la culpa a todo el movimiento :/ casi todas odiaron a Levi con esa actitud, y lo entiendo, pero fue una manera de hacerle comprender a Eren que debe respetar a su alfa aunque no quiera, aun así quería pegarle :v Pensé en el escudo nacional con esa frase xD Dime si lloraste para enviarte un abrazo a la distancia :3 ¡Muchas gracias por escribir, un besos y abrazos!

Hevlak: a mí me encantan las historias llenas de drama y dolor, son las que más disfruto porque si sufro significa que estoy enganchada, ¡así que gracias por tus palabras! ¡Pero no te preocupes! Haré un final feliz (dentro de las posibilidades, igual habrán algunos elementos tristes), pero dentro de todo, será feliz, no pienso hacer algo lleno de sufrimiento para terminarlo con más dolor xD Muchas gracias por el review, ¡saludos!

kawamura-chan: te estoy rompiendo el corazón, anda, di que sí y hazme una autora feliz :D Okno xD ¡Gracias por tus lindas palabras, un fuerte abrazo y mucho amor para ti!

OyeLeslie: JAJAJAJAJAAJAJ, te entiendo, Eren llega a desesperar pero solo necesita que le den amor *corazones* lamento decir que ya es tarde, ya los estoy haciendo sufrir y no me detendré xD Gracias por comentar, ¡un saludo!

Scc Ccu: van a caerte peor, yo lo sé :v es que Eren está poniéndose histérico con el movimiento, todo lo que construyeron se está yendo al diablo y, siendo honesto consigo mismo, le preocupa más eso que su relación, lo que terminará pasándole la cuenta :'c gracias a ti por el review, ¡abrazos!

Y eso sería todo por ahora, tengan una linda semana, ¡nos vemos!

Adiós, mis preciosas~