Capitulo 13.- El duelo y una triste despedidaEntre el pasado y el futuro...
Hay un Instante, un Momento, un Segundo llamado Presente.
Llegó el último día de clases. Nos entregaron las calificaciones y, aunque no era la mejor, no me había ido nada mal. La mayor parte del día la emplee en tratar de convencer a los chicos que yo iba a estar bien. Ya habíamos quedado: Ron, Harry y Hermione me acompañarían; Neville y Colin odiaban los duelos, Luna dijo que ella de todos modos no podría salir de Ravenclaw, y Ginny temía que la fueran a cachar y expulsar (Ella había tratado de acatar las normas al pie de la letra después de lo sucedido en la cámara de los secretos).
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En el banquete de despedida Dumbledore dio su tradicional discurso:
-Hemos tenido un año lleno de sorpresas. Tanto buenas como malas. Tenemos alumnos que se gradúan, otros nuevos llegarán. La Copa de Quidditch le fue entregada a Gryffindor. Y para la copa de la Casa tenemos: en cuarto lugar Slytherin, con 341 puntos; en tercer lugar Hufflepuff con 489 puntos; en segundo Ravenclaw con 776 puntos; y en primerísimo lugar Gryffindor con 1375 puntos. Todos en la mesa estallaron en vítores. Era el sexto año consecutivo que la casa de Gryffindor ganaba la Copa.
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El banquete terminó cerca de las nueve treinta de la noche. Harry, Hermione Ron y yo salimos del Gran Comedor con los de Gryffindor. Pero justo antes de llegar al retrato de la señora gorda nos ocultamos tras una estatua; Harry y yo sacamos las capas de debajo de la túnica y nos cubrimos con ellas. Caminamos en silencio y salimos del vestíbulo.
-Tengo un mal presentimiento, -dijo Hermione.
-Cálmense, -les dije, -Todo va a salir bien.
-¿Y si te deja plantado como dejó a Harry en primer año? –preguntó Ron.
-No creo, -dijo Harry
-¿Pero y si nos cacha Filch? –preguntó Hermione
-Eso no pasará, -les aseguré, -Y en caso de que sí, ustedes se van con las capas.
-¿Y tú? –preguntó Harry
-De algo me va a servir ser una animaga, -les dije
Ellos ya no insistieron.
Llegamos al claro en el inicio del bosque prohibido.
-Como quedamos, -les dije
Ron se fue por un lado, con mi capa invisible; Harry y Hermione por el otro.
Estuve esperando un rato, finalmente sentí a alguien acercarse por detrás de mí.
-Por fin apareces Draco Malfoy, -dije volteándome
Malfoy estaba parado de brazos cruzados apoyado en un árbol.
-¿Dónde están tus amigotes? –pregunté sarcástica –Me imagino que en algún lugar desde donde puedan atacar a quemarropa.
Malfoy no contestó, lo cual yo tomé como un sí.
Ambos sacamos nuestras varitas. Comenzamos a batirnos, era un duelo increíble, nunca había estado en uno igual. Estuvimos batiéndonos cerca de media hora, Malfoy sentía que me iba a vencer, y eso parecía, entonces:
-¡Mega Serpensortia! –atacó Malfoy
Yo reí. Malfoy me miró enojado.
-¡Alto! –dije a la serpiente
La enorme serpiente se detuvo a mitad del camino.
-¡Ve hacia él! –le dije a la serpiente.
Se regresó hacia Malfoy, atacándolo.
-Arggg! –gritó Malfoy
Yo sabía que ese grito atraería a Filch así que me escondí detrás de un árbol, lancé chispas rojas; esa era la señal para que Hermione, Harry y Ron se fueran. Yo me transformé y me fui volando.
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Llegué a la Sala Común de Gryffindor; Quince minutos después llegaron Harry, Ron y Hermione. Neville, Ginny y Colin nos estaban esperando.
-Laila, ¿Estás bien? –preguntó Ginny,
-Me tenías tan preocupado, -dijo Ron, -Digo nos... nos tenías tan preocupados
-¿Qué te pasó? –preguntó Harry
-Nada, -respondí, -Al menos a mí no; Draco Malfoy se llevó un buen susto.
-¡Sabes hablar pársel! –exclamó Hermione.
-¡¿Qué?! –gritaron Ginny, Colin y Neville.
Ron sólo asintió.
-Esa es otra historia, -les dije.
Nadie dijo ya nada, y satisfechos nos fuimos a la cama.
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Al día siguiente abordamos el Expreso de Hogwarts. Una vez en la estación "King´s Cross" me despedí de mis amigos.
-Adiós Harry, Hermione, -les dije
-Adiós Laila, -dijeron Harry y Hermione
-¿Te volveremos a ver? –preguntó Hermione
-Eso espero, -dije yo
En eso llegaron Ginny, Colin, Luna, y Neville
-Hola chicos, -los saludamos nosotros tres
-Hola, -respondieron ellos
-¿Te vas hoy? –preguntó Ginny
Yo asentí.
-¿Por qué? –preguntó Colin
-Debo volver a mi casa y a mi antigua escuela, -les dije
-Te vamos a extrañar, -dijeron Neville y Luna
-Y yo a ustedes, -les aseguré.
Nos abrazamos y luego yo me alejé. Entonces vi a Ron
-Ron... –comencé yo
-Laila... –dijo él a la vez
-Hay algo que debo decirte, -dijimos los dos a la vez
-Tú primero, -dijimos nuevamente a la vez
Yo permanecí en silencio; así que Ron habló.
-Laila yo... –comenzó Ron, -He querido decirte que... pues...eres una chica muy linda y...pues yo...quisiera pedirte que seas mi novia.
-Ay Ron yo... –no sabía que decir.
Pero tenía que ser sincera, al menos en parte, así que hablé.
-Ron, -le dije, -Tú eres un chico muy amable y simpático; pero... no puedo aceptarte.
-¿Por qué? –preguntó Ron
-Somos muy diferentes, -le dije, -Además, yo tengo que irme, y no sé cuando vaya a volver.
-Te esperaré.
-De veras Ron no insistas.
Ron estaba desilusionado
-Pero te diré algo, -le dije, -y pon atención: Hoy un amor se va, en 7 veranos ha de volver; pero todo habrá cambiado ya. Tu vida será casi perfecta, y habrás logrado lo que hoy apenas puedes soñar; tú corazón tendrá nueva dueña, y yo no te habré podido olvidar.
-¿Qué significa eso? -me preguntó Ron
-Ya lo entenderás, -le dije
Le di un beso en la mejilla y me fui.
Aún cuando estaba segura de haber hecho lo correcto no pude evitar llorar.
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Me fui caminando en silencio hasta la entrada de la Estación "King's Cross". Ahí me encontré con Cedric.
-Hola Cedric, -dije sin mucho ánimo
-Hola Lilian, -saludó él, -¿Nos vamos?
-¿Eh? –estaba un poco distraída –Si claro
-¿Qué te pasa Lilian? –preguntó Cedric, -Te noto un poco extraña
-No es nada, en serio, -mentí, -Mejor vámonos.
Cedric asintió, aunque dudo que se creyera mi mentira.
Subimos a un taxi muggle que nos llevó hasta el Caldero Chorreante, donde usamos los polvos flu para llegar al bar "Las tres escobas".
De ahí nos llevamos nuestros baúles hasta la casa donde vivían James y Laura; donde también ya nos esperaba Lily.
-Hola –nos saludaron todos
-Hola, -respondió Cedric
-Ah, hola, -agregué yo, -Discúlpenme, vengo muy cansada, me iré a acostar.
No dijeron nada. Aunque era obvio que querían saber qué me pasaba.
