¡Hola!
Por fin, después de… no sé cuanto, les he traído la conti de este fic, espero que les guste porque de verdad me he esforzado en él xD Además, el siguiente sí que les va a gustar, de eso estoy muy segura ^^
Antes que todo, muchas gracias por todos sus reviews, creo que este ha sido mi fic GaaMatsu con más reviews, y eso que todavía queda para que acabe xD
Bueno, ahora creo que les dejaré leer en paz, espero que lo disfruten ^^
Advertencia: algo de lemon.
Disclaimer: Naruto no me pertenece a mí, sino a Kishimoto, con quien estoy muy, pero muy enojada por el último capítulo del manga ¬¬ pero no diré nada porque los puedo spoilear xD
Canción: Amor quédate de Jencarlos Canela.
Xxxx
Capítulo 13: Completamente enamorado
—M-Matsuri… - Gruñó el pelirrojo, mientras trataba de normalizar su agitada respiración, cosa que le resultaba imposible al estar sintiendo tanto placer recorriendo todo su cuerpo, porque en éste momento estaba con ella, la estaba poseyendo como tanto lo había deseado, estaba haciéndole el amor a Matsuri.
—Gaara… ahhh – Gimió sutilmente la castaña, quien se encontraba sentada a horcajadas sobre Gaara, siendo penetrada por él, mientras las manos masculinas la sostenían con fuerza por las caderas, ayudándola a moverse cada vez más rápido, para volver las envestidas más placenteras. No podía evitar mirar hipnotizado el suave movimiento de sus pechos, lo cual lo excitaba mucho más, tanto que se sentía enloquecer con cada segundo que pasaba.
—Matsuri, no sabes cuánto he soñado con este momento, te amo Matsuri, te amo demasiado – Decía Gaara, cerrando los ojos y arqueando su espalda, echando el cuello hacia atrás, mientras aumentaba aún más el ritmo de sus envestidas. Escuchaba con deleite los gemidos de su mujer, ella estaba sonrojada y agitada, gimiendo sólo por él, porque él la estaba llevando al cielo como tanto lo había soñado. Ella finalmente era su mujer, le pertenecía sólo a él y nadie más la tocaría.
—Gaara… Gaara, yo también… también te amo… - La chica se mordió el labio inferior para acallar sus gemidos, apoyando sus manos sobre el bien formado torso de su marido —. Y-ya no aguanto más… y-yo… yo… - Matsuri estaba a punto de llegar al clímax, el final se acercaba cada vez más, igual era para Gaara, que sólo esperaba el momento en que llegaría hasta el límite, para derramarse por completo dentro de ella, pero toda esa hermosa y perfecta fantasía se desvaneció en un momento y pronto, Gaara dejó de oír los maravillosos gemidos de Matsuri, abriendo los ojos para darse cuenta de que todo aquello no había sido más que un simple y maldito sueño, que no había estado en realidad con su amada esposa, simplemente fue uno de esos sueños húmedos que se repetían con frecuencia cada vez que dormía, la deseaba tanto que hasta en sueños su mente le traicionaba.
—Mierda, sólo fue un sueño de nuevo – Se dijo decepcionado, mientras se sentaba en la cama, secándose el sudor de su frente. Y lo peor de todo era que el sueño le había excitado tanto, que su "amiguito" estaba completamente despierto. Se enredó los dedos en su cabello rojizo, húmedo por la agitación. Miró hacia su costado y notó que Matsuri parecía haberse levantado hace mucho rato ya, últimamente ella siempre se levantaba primero y casi no le dirigía la palabra, seguía molesta por la pelea de la otra vez.
Ya llevaban un poco más de cinco meses de matrimonio y quedaba menos de un mes para que pudiera divorciarse, pero ya no quería eso, se sentía tan bien estar casado con Matsuri, y quería mucho más de ella, no sólo esa simple unión hecha con un papel sin importancia, quería que fuera su esposa de verdad, no porque se moría por hacerle el amor, pues si quisiera sólo eso de ella sería como con todas las demás, una simple e insignificante noche de sexo, pero el problema estaba en que a Matsuri la amaba y no deseaba sólo una noche, sino todas sus noches, todos sus días, quería tenerla a su lado para siempre.
Pero todo estaba mal entre ellos, había cometido demasiados errores con ella y ahora no lograba hacer que le perdonara. Debía reconocer que dolía un montón que ella lo tratara con la punta del zapato, era horrible su indiferencia.
—Es definitivo, esta vez tengo que hacer que me persones Suri, te amo… y no quiero perderte – Se dijo convencido, pues sin importar como iba a recuperar a su querida amiga, porque después de eso, sólo luego de recuperar su amistad, iba a decirle cuanto la amaba.
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Matsuri se encontraba desayunando en silencio en el comedor. Bebió un poco de jugo de naranja muy calmadamente, pero no pudo evitar fruncir el ceño al ver llegar a Gaara, el cual lucía condenadamente sexy, igual que siempre.
—Buenos días Matsuri – La saludó el pelirrojo sentándose a la mesa, pero su esposa sólo se llevó una pieza de pan a la boca, ignorándole. Gaara se cruzó de brazos y soltó un suspiro; se sentía dolido —. ¿Hasta cuándo seguirás con esa actitud infantil?
—Hmp, da lo mismo, al final ya sólo nos quedan unas semanas de calvario – Dijo la chica volviendo a beber de su jugo, mientras que Gaara fruncía el ceño, pero con una mueca de dolor no muy evidente.
—¿Te parece un calvario estar casada conmigo? – Preguntó mirándola con frialdad, mezclada con sufrimientos y tristeza, porque nunca pensó que Matsuri le diría eso, lo lastimaba y no sabía cuánto, realmente se estaba pasando con su enojo —. Si no mal recuerdo, tuviste la oportunidad de arrepentirte antes y no lo hiciste, dijiste que no te arrepentirías.
—Gaara ¿Es que acaso aún no te das cuenta de nada? – La castaña dejó su desayuno de lado y se puso de pie enojada, porque simplemente ya estaba harta de todo, ya no iba a intentar confesarle su amor a Gaara, sólo iba a dejar pasar el tiempo que quedaba para divorciarse de él de una vez por todas y así todo volvería a ser como antes, se olvidaría de que alguna vez fue su esposa y definitivamente buscaría a otro hombre con quien ser feliz, tal vez hasta el mismo Sasori; él la amaba de verdad y sabía que sería un hombre maravilloso con ella.
—Matsuri… - Pronunció Gaara al verla salir del comedor, pero no quiso quedarse sentado como un idiota, así que se levantó y la agarró del brazo con fuerza desmedida —. ¿Y acaso tú no te das cuenta de lo que me pasa? – Cuestionó mirándola a los ojos enojado, mientras ella trataba de soltarse, desviando la mirada para no sentirse intimidada —. ¿No ves lo que haces conmigo?
—No sé de qué hablas, pero suéltame por favor, me estás apretando muy fuerte – Se quejó Matsuri poniendo expresión de dolor, sin darse cuenta de verdad lo que había querido decirle Gaara con esas palabras. Gaara se dio cuenta de que la lastimaba, así que la soltó de inmediato —. Tú sólo piensas en ti Gaara ¿Y qué hay de mí? ¿No te importa verdad?
—No digas eso.
Matsuri sólo negó con la cabeza ante la inmadurez que le estaba demostrando él, así que simplemente resolvió tomar su bolso y salir de la casa dando enormes zancadas. Él le decía que era una infantil ¿Y que había de su persona? Claro, para Gaara ella era la única que estaba equivocada, porque él no podía aceptar sus errores.
Gaara permanecía aún en el mismo lugar, mirando como si estuviera en estado de shock el lugar por donde ella se había ido, hasta que se desplomó sobre la silla.
—Mierda, mierda, Matsuri me odia… y yo la amo tanto… - Se cubrió el rostro con una de sus manos, tratando de pensar —. ¿Qué hago para que me perdone? ¿Qué?
Mientras, afuera de la mansión, Matsuri detuvo sus pasos y cambió su expresión de enojo por una de tristeza.
—Gaara no me quiere, él nunca va a quererme… - Se dijo deprimida, limpiándose una pequeña lágrima de su rostro, después de todo lo que había pasado ahí adentro se había convencido aún más de que nunca estaría con su amado, no hacían más que pelear todo el día por cualquier estupidez y eso la ponía muy triste.
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Shikamaru y Temari acababan de salir de su control con la ginecóloga. Ahora iban por el pasillo, comentando con alegría la noticia que acababan de recibir.
—Sabía que sería un niño – Decía Temari sonriente, acariciando su barriga de cuatro meses y medio mientras que su esposo se rascaba la mejilla, haciendo una mueca de sonrisa.
—Bueno, y ahora que lo sabemos ¿Cómo crees que debamos llamarlo? – Preguntó Shikamaru un poco pensativo. Temari lo miró y también se puso a pensar ya que aún no se le había ocurrido ningún nombre.
Después de que ella casi perdiera al bebé Shikamaru no la dejaba sola ni a sol ni a sombra, estaba demasiado pendiente de ella y del desarrollo del embarazo, lo que la tenía muy contenta. Era verdad que aún le dolía al recordar la primera reacción de Shikamaru al saber que iban a tener un hijo, pero después de todo lo que había hecho para obtener su perdón ya no podía estar enojada con él, aún cuando hubiera pasado lo de esa chica Kin, que no se cansaba de pedirle disculpas a Temari cada vez que la veía, después de todo no quería ser la culpable de la pérdida de un bebé inocente que aún no había nacido.
—Creo que no tengo idea – Respondió finalmente la rubia después de haber estado un rato pensando —. Deberíamos consultar en algún libro de nombres de bebé o algo así.
—Seguro que sí amor, porque escoger nombres es muy problemático – Dijo el Nara soltando un suspiro, pero al fin y al cabo le emocionaba bastante la idea de tener un niño, seguro sería tan guapo como él. Tomó la mano de su esposa, entrelazando sus dedos para caminar juntos hacia la salida, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios al imaginar cómo sería su bebé.
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Hinata estaba algo intrigada, ya que su novio Naruto la había llamado a su oficina porque le dijo que le tenía una sorpresa. No se podía imaginar que sería aquello, pero se sentía muy nerviosa. Golpeó levemente la puerta y oyó un "pase" desde adentro, así que hizo caso.
—Permiso Naruto-kun – Dijo con su dulce voz, llamando la atención del rubio que enseguida volteó a verla, sonriéndole.
—Hina, que bueno que has venido, ven que tengo un regalo para ti – Dijo Naruto parándose de su asiento, pero la ojiperla aún estaba algo insegura, preguntándose de qué se podría tratar ese regalo de su novio.
Ella se le acercó, notando como Naruto le extendía un paquete envuelto en un papel naranja y que estaba amarrado con una cinta amarilla. Lo recibió sin preguntar nada, su curiosidad por saber que era aquello era mucho mayor, así que rasgó el papel, abriendo sus ojos con sorpresa al comprobar el contenido.
—¿Qué es esto Naruto-kun? – Preguntó observando lo que tenía entre sus manos. Era un libro, un libro con la portada celeste y que decía en letras doradas y elegantes "Como en el cielo"; el nombre de la novela que Hinata había escrito pensando en Naruto.
—Espero que no vayas a enojarte, le enseñé la novela a un amigo mío que es escritor y tanto él como mi padrino dijeron que es fabulosa, así que ellos hicieron esto para ti, dicen que sería genial publicarla, así es como se verá – Explicó el rubio sonriendo, mientras que Hinata no salía de su asombro, pues jamás tuvo la intención de publicar aquella novela y sin embargo esta era una oportunidad única.
—¿De verdad les ha gustado? – Preguntó con las mejillas sonrojadas, viendo como su adorado rubio asentía con la cabeza, por lo que una dulce sonrisa apareció en sus labios.
—Sólo quería saber qué opinas de la idea, después de todo es tu novela, no planeo hacer algo sin tu permiso.
—Está bien, yo estoy de acuerdo Naruto-kun, muchas gracias – Susurró, abrazándolo con cierta timidez, cosa que Naruto adoraba y al mismo tiempo hacía temblar todo su cuerpo como el de un adolescente, pues Hinata provocaba más de mil cosas en él con el solo contacto de su piel.
—Lo que pasa es que me gustó mucho esta historia, y el protagonista me recuerda a alguien, pero por más que lo pienso no puedo adivinar a quién – Confesó algo sonrojado, mientras Hinata sólo soltaba una risita divertida; era un despistado sin remedio si aún no se daba cuenta.
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Toda la mañana en la empresa había sido muy tensa, ya que tanto Gaara como Matsuri se miraban con rabia cada vez, ella por todo lo que él le había hecho y él por el problema de ésta mañana, así que a la hora del almuerzo ambos se fueron por lados contrarios. Matsuri se encontraba en una fuente de sodas con sus amigas Temari, Hinata y Sari.
—Y Gaara es un idiota, imbécil y bruto – Decía Matsuri con el ceño fruncido, dándole pequeños golpecitos a la mesa, mientras sus tres amigas la veían con una gotita en sus frentes.
—Vamos Matsuri, no puede ser tan malo, seguro Gaara-kun se disculpará – Dijo Sari sonriendo, pero se asustó al ver la cara de asesina psicópata que ponía Matsuri, así que se escondió detrás de una nerviosa Hinata —. N-no dije nada.
—Matsuri, tú siempre has sabido lo torpe que es mi hermano, pero aún así lo amas – Intervino Temari mirando a su cuñada, la cual bajó la mirada con tristeza, aceptando lo que acababa de oír.
—Les tengo envidia, ustedes tres son tan felices – Dijo la castaña rodeada por un aura negra de depresión —. Mírate Sari, feliz con tu esposo y tu linda hija, y Temari, arreglaste las cosas con Shikamaru y estás esperando a tu bebé, mientras que Hina-chan está de novia con el chico de sus sueños… ¿Y yo qué tengo? Un falso matrimonio con mi mejor amigo de toda la vida, con alguien a quién amo con locura, pero que nunca me hará caso – Todas le vieron con tristeza, sin saber qué decir para animarla.
—Matsuri-chan… - Susurró la ojiperla, se sentía mal por su amiga, quisiera hacer algo para compartirle un poquito de su felicidad, no era justo que Matsuri sufriera así, mientras Matsuri, ya ni siquiera se molestaba en hacer creer a sus amigas que su matrimonio era real, estaba tan cansada ya de todo que quería terminar de una vez, deseaba olvidarse de ese amor que sentía por Gaara, de verdad lo deseaba.
—Y a todo esto Hinata-chan, felicidades por lo de tu novela – Dijo Matsuri sonriendo, aunque en verdad tenía muchas ganas de llorar. Hinata le sonrió amablemente y asintió con la cabeza.
—Gracias Matsuri-chan, y por favor no estés así de triste, estoy segura de que todo se va a arreglar.
—Hinata tiene razón Matsu – Dijo Sari tomando la mano de su amiga, quería verla feliz, porque para ella Matsuri era como la hermana que nunca tuvo, eran amigas desde los cuatro años y gracias a ella había conocido al amor de su vida; su esposo Kankuro —. Anímate amiga, si al final nada resulta con Gaara-kun sólo olvídate de él y búscate a otro.
—Es que no puedo Sari, lo amo… - La castaña bajó la mirada, no lograba reponerse de la tristeza que estaba sintiendo en estos momentos —. Esto es tan deprimente… ¿Pueden creer que todavía soy virgen?
—¡¿Qué? – Exclamaron las tres chicas boquiabiertas, al tiempo que Matsuri sólo asentía con la cabeza y soltaba un par de lágrimas, sintiéndose cada vez más deprimida.
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Gaara mientras tanto se encontraba junto a Naruto y Sasuke en un restaurante, los tres ya habían terminado de comer y ahora estaban charlando, o más bien Naruto y Sasuke trataban de animar a Gaara, el cual se veía bastante deprimido por lo sucedido con Matsuri.
—Esto de estar enamorado es realmente una mierda – Dijo el pelirrojo entornando los ojos, porque realmente se sentía como un idiota y además no encontraba la forma de obtener el perdón de su adama, eso lo volvía loco.
—Yo no creo eso, por lo menos a mí me va muy bien – Comentó Naruto con su brillante sonrisa, mientras que Gaara fruncía el ceño, sintiendo envidia de él, pues desearía estar así de bien con Matsuri. Por su parte, el rubio miró a Sasuke —. ¿Y qué hay de ti, teme? Este último tiempo te he visto muy extraño, como menos mujeriego.
—¿Yo? – Sasuke se sintió algo nervioso y miró a Gaara, el cual sólo se encogió de hombros, como lavándose las manos del asunto. El azabache carraspeó disimuladamente y miró a su amigo ojiazul —. Bueno… la verdad es que estoy saliendo con alguien, es una relación bastante seria.
—¿Tú? – Cuestionó Naruto sorprendido. Miró a Gaara, quien no se inmutó para nada —. No puedo creerlo, Gaara tú lo sabías y ninguno me lo dijo, que egoístas – Se quejó, cruzándose de brazos y haciéndose el ofendido, pero al cabo de unos segundos miró al azabache con duda —. ¿Y yo la conozco? ¿Quién es?
—Eh… bueno… la verdad es que… - El Uchiha nuevamente no sabía qué decir ¿Cómo confesarle a Naruto que estaba saliendo con su ex? Estaba seguro que a pesar de que él estaba ahora con Hinata, no se tomaría bien esta noticia, sobre todo si se enteraba de que todo había comenzado cuando él aún era novio de Sakura —. No, no la conoces.
Gaara sólo miró a Sasuke y negó con la cabeza, como diciéndole con ese gesto que no era bueno mentirle a Naruto, pero Sasuke decidió ignorar esto, así que el pelirrojo sólo suspiró.
—Y bueno Gaara ¿Al final qué vas a hacer con Matsuri-chan? – Preguntó Naruto mirando a su amigo, el cual se mostró molesto.
—No la llames Matsuri-chan, te recuerdo que es mi esposa – Respondió enfadado y celoso, no le gustaba que nadie tratara con cariño a su mujer, ni aunque fueran sus amigos, pero su reacción provocó que sus dos amigos rieran divertidos, pues realmente nunca imaginaron verlo así por una mujer, era tan gracioso observarlo comportarse de esa manera tan posesiva y celosa.
—Vamos Gaara, no vas a tener celos de este dobe – Comentó Sasuke aún riendo, apuntando al aludido.
—¿A quién le dices dobe, teme? – Reclamó Naruto enojado y alzando su puño, pero Sasuke sólo le ignoró mirando a Gaara.
—Es curioso verte así, creo que esto del amor es contagioso – Suspiró el Uchiha cruzándose de brazos, mientras que Naruto le veía enojado por haber sido ignorado —. Pero en fin, si de verdad quieres que ella te perdone haz algo grande, no sé, sorpréndela.
—Sorprenderla… - Repitió Gaara en voz baja, como tratando de pensar en alguna cosa, hasta que vio a Naruto golpear la palma de su mano derecha con la otra mano hecha un puño, pues al parecer tuvo una buena idea.
—Oye Gaara, a las mujeres les gustan mucho las cosas románticas – Dijo sonriendo el rubio, con cierta malicia —. Y más si son en público.
—¿Qué tienes en mente?
Naruto sólo le hizo un gesto para que se acercara, pero Sasuke también se interesó en la conversación, ya que podía sacar alguna idea para Sakura.
—Con este plan no sólo te va a perdonar, sino que las vas a conquistar – Aseguró Naruto, dejando muy intrigado a Gaara, quien se moría por conocer su plan.
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Sasori se encontraba en su oficina en la empresa Akatsuki. Eran cerca de las cuatro de la tarde y estaba contando los minutos para hacer algo muy especial. Se giró en su cómoda silla y alcanzó su celular de encima del escritorio, pero antes de hacer la llamada notó la fotografía que estaba en él como fondo de pantalla, era de él abrazando a su amada Matsuri, hace más de tres años, cuando eran novios.
—Vamos Matsu, deja de correr y tomémonos la foto – Dijo Sasori jalando a su novia del brazo, pues ella no dejaba de portarse como una niña, aunque era esa alegría tan contagiosa la que lo había enamorado como un tonto de ella. Ya llevaban dos meses saliendo y él estaba realmente feliz a su lado, estaba muy enamorado de esa chica, era la mujer más dulce y tierna que había conocido.
—Sasori, que malo eres, con lo que me gusta correr por el parque – Se quejó Matsuri sonriendo, pero él no le hizo demasiado caso, ya que la abrazó por la cintura.
—Sólo quiero tener algo para recordar este día – Dijo el pelirrojo, extendiendo una cámara fotográfica al aire para así poder tomar la foto junto a su novia, quien le rodeaba por el cuello —. Listo – Concluyó sonriendo.
—Déjame verla – Pidió la castaña tratando de quitarle la cámara, pero en lugar de conseguir so su novio la besó en los labios, tomándola por la cintura una vez más y volviendo el beso muy profundo —. S-Sasori – Profirió con un tierno sonrojo adornando sus mejillas, mirándolo a los ojos mientras él aún permanecía abrazándola.
—Matsuri, te amo – Le susurró contra sus labios, pero ella no contestó, simplemente le sonrió rodeándolo por el cuello y volviendo a besarlo.
—Matsuri, nunca me lo dijiste, nunca me dijiste que me amabas… - Susurró con tristeza, justamente al mismo tiempo que marcaba aquel número, llevando el celular a su oído.
—¿Bueno? – Le respondió aquella voz que tanto deseaba oír, perteneciente a esa mujer que anhelaba tener a su lado, por lo que sonrió alegremente.
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—Matsuri, soy yo, Sasori, te llamaba porque tengo muchas ganas de verte – Escuchó Matsuri del otro lado del teléfono. Ella se encontraba en su puesto de trabajo, revisando algunos archivos que Gaara le pidió, fue ahí cuando le llamó Sasori, después de todo ya habían hablado antes y habían quedado en verse. Sí, Matsuri planeaba darse una oportunidad con Sasori, quería intentarlo.
—Sasori, gracias por llamarme, es muy lindo de tu parte, pero ahora no puedo verte porque estoy trabajando – Dijo la castaña esbozando una leve sonrisa.
—Al menos sal conmigo esta noche, no tienes que decírselo a tu marido, quiero estar contigo – Insistió Sasori, provocando que la chica se molestara un poco, sin embargo cuando estaba por rechazar su propuesta vio salir a Gaara de su oficina y no pudo evitar fruncir el ceño ¿Por qué siempre debía ser devota y fiel a él? ¿Por qué tenía que ser el único hombre que ella amara y deseara?
Quería cambiar eso.
—De acuerdo ¿Dónde nos vemos? – Respondió a Sasori, esbozando una falsa sonrisa y desviando la mirada para no ver a Gaara.
Mientras tanto el pelirrojo la observaba fijamente y cruzado de brazos, haciendo suspirar a media oficina con su imponente y varonil figura, derritiéndolas con su penetrante mirada, pero él parecía no darse cuenta, o tal vez sí lo hacía pero no prestaba la menor atención, pues en ese momento él se encontraba suspirando internamente por esa mujer que le quitaba el sueño y le robaba el pensamiento, que se había hecho dueña de su corazón sin que él se diera cuenta, su dulce esposa, de quien estaba perdidamente enamorado.
Sonrió pensando en el plan de Naruto, pues definitivamente le parecía bueno y lo usaría para recuperar el cariño de su Matsuri. En ese momento no tenía idea de que ella planeaba tener un encuentro intimo con otro hombre.
—"Te amo Suri, por eso debo recuperar tu amistad y conquistar tu amor" – Pensó sonriendo levemente, aunque le dolió ver como si esposa evitaba su mirada todo el tiempo. No podía perderla, no podía dejar que eso tan hermoso que tenían se perdiera para siempre por una estupidez.
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La tarde había llegado rápidamente y Matsuri tomó su bolso para salir de la oficina directo a encontrarse con Sasori, pero justo cuando se puso de pie Gaara estaba parado enfrente de ella, impidiéndole que fuera a alguna parte.
—¿Suri podemos hablar? – Preguntó él, con su semblante serio de siempre, haciendo que Matsuri se molestara con sólo verlo.
—No tengo nada que hablar contigo idiota, muévete de mi camino – Le dijo Matsuri de manera ruda, sin darse cuenta de que a Gaara le herían sus palabras y la forma en que las decía.
—Suri, por favor sólo quiero disculparme por lo de esta mañana y… por todo… no quiero que me sigas tratando así – Dijo Gaara bajando la mirada, haciendo sentir muy mal a Matsuri. Tal vez sí se estaba excediendo un poco con sus tratos hacia él, pero no lo podía evitar, le tenía demasiada rabia por ser tan idiota.
—Con una simple disculpa no basta – Aseguró la castaña apretando los puños y ensombreciendo su mirada —. Te lo repetiré, no hay otra cosa que desee más que divorciarme de ti.
—¿Para irte con él? – Cuestionó Gaara sin atreverse a mirarla, sintiendo dentro de él la profunda necesidad de expulsar de su cuerpo todo ese dolor que la persona que amaba le estaba profiriendo con sus crueles palabras.
Matsuri no le respondió, simplemente lo miró de forma indiferente y luego se marchó, dejándolo ahí, solo y abandonado.
Gaara se sentó sobre la silla de Matsuri, agradeciendo que ya no quedara nadie en la oficina, porque así nadie lo vería llorar, nadie lo vería derramar esas amargas lágrimas que ya no pudo contener por más tiempo, pues era la única forma de deshacerse de ese dolor que se acumulaba en su pecho, porque extrañaba a su dulce Matsuri.
—Matsuri… Matsuri… ¿Por qué…? – Se preguntó tratando de calmarse
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Matsuri había corrido hasta afuera, derramando lágrimas a su paso. Nunca pensó que podría llegar a comportarse así con Gaara, pero era lo mejor, se tenía que olvidar de él, tenía que dejar de amarlo para así poder ser feliz junto a otro hombre.
En ese momento, mientras se secaba las lágrimas, le llegó un mensaje de texto de Sasori.
"Te estoy esperando, Sasori"
—Es definitivo, esta noche me entregaré a Sasori – Se dijo tratando de sonar convincente, pero no lo estaba del todo, pues siempre había soñado con que su primera vez fuese con Gaara, siempre lo quiso de esa manera, sin embargo eso jamás pasaría, tenía que enamorarse de otro fuese como fuese, aunque le tuviese que dar su virginidad para ello.
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Sakura y Sasuke estaban cenando en el departamento de ella. Últimamente Sasuke se pasaba mucho tiempo ahí con ella, pues no le agradaba demasiado pasarse el tiempo en su casa con el amargado de su padre que sólo le estaba reprochando cosas sin sentido, o con el perfecto de su hermano Itachi, que aunque no tenia la culpa de nada aún así no soportaba verlo.
—Sasuke… - Lo llamó Sakura, haciendo que él la mirara —. ¿Hablaste con Naruto?
—La verdad es que lo intenté, pero no estoy seguro, ese dobe podría molestarse en serio si se entera que tú y yo… bueno, tenemos algo – Dijo Sasuke bajando la mirada y los hombros, por lo que no notó el ceño fruncido de Sakura al oírle decir que sólo tenían "algo", pero era cierto, jamás le habían puesto un nombre a esa relación y realmente eso comenzaba a inquietarle.
—Yo he estado pensando… ¿Qué es exactamente lo que hay entre nosotros? – Preguntó la peli rosa bajando la mirada. Sasuke la miró extrañado, notando cierta tristeza en esos hermosos ojos jade que le habían conquistado desde la primera vez que la había visto.
—¿Por qué me preguntas eso? – Cuestionó el azabache riendo divertido. Por primera vez pudo ver una expresión de berrinche mezclada con cierta vergüenza en el rostro de Sakura, puesto que se había sonrojado levemente y parecía algo arrepentida de haber hecho la pregunta de hace unos segundos.
—No quiero ser una simple aventura para ti, si tú lo ves de esa forma mejor vete de mi casa ahora mismo, por favor – Dijo Sakura aún sin mirar a Sasuke, pero se sorprendió al sentir como él la abrazaba, acercando los labios a su oído.
—Tonta, por supuesto que no eres eso para mí – Le aseguró en un susurro el Uchiha, sintiendo temblar el cuerpo de Sakura bajo sus brazos. Luego se separó de ella, mirándola fijamente y haciendo que el corazón de la chica se acelerara al estar frente a un hombre tan guapo —. Sakura, quiero decirte algo que no le he dicho jamás a ninguna mujer.
—¿Qué cosa? – Preguntó la doctora Haruno sonriendo levemente.
—Te amo, y quiero que seas mi novia – Sus palabras dejaron sorprendida a Sakura, la cual no pudo ni responder, ya que inesperadamente él la besó de forma apasionada, después de todo estaba seguro que la respuesta sería un sí.
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Él le había pedido que se vieran en una habitación de hotel, por lo que ahora Matsuri se encontraba nerviosa parada en frente de aquella puerta. Sabía perfectamente lo que sucedería una vez que entrara a ese lugar, sabía que el haber aceptado venir significaba que se acostaría con él, que lo haría con Sasori.
—Fuera nervios, debo hacerlo – Se dijo para darse ánimos, no podía arrepentirse. Usó la tarjeta llave que tenía en su mano y que le habían dado en la recepción, y finalmente entró a la habitación, dejando la puerta cerrada tras su espalda. Oyó el sonido de la ducha e inmediatamente intuyó que Sasori se estaba dando un baño.
Matsuri se sonrojó de sólo imaginarlo y se dirigió a la gran cama matrimonial, sentándose sobre ella sin atreverse a decir alguna cosa para avisar que estaba ahí. En ese momento vio salir al pelirrojo del baño, el cual tenía sólo una toalla blanca cubriendo su parte baja y su cabello estaba completamente húmedo, dándole un aspecto muy sexy. Al verlo el rostro de la castaña enrojeció completamente, al tiempo que él le sonreía.
—No noté cuando llegaste – Dijo Sasori acercándose a ella, posándose justo en frente. La ojinegra lo miró hacia arriba, detallando por completo su perfecto físico, para después volver a bajar la mirada sonrojada y nerviosa.
—Acabo de llegar – Dijo apenada. Sasori se sentó a su lado, acariciando suavemente su mejilla, para luego tomarla del mentón y así obligarla a verlo a los ojos, quedando embelesado con la belleza de la chica.
—Matsuri, estoy tan feliz de que hayas aceptado venir, no sabes cuanto deseo hacerte mía – Matsuri no le dijo nada, tan sólo desvió su mirada, por lo que el beso de Sasori la tomó desprevenida. Sintió esos fríos labios sobre los suyos, moviéndose con pasión y anhelo, pero dentro de ella nada se había encendido como cuando Gaara la besaba.
Poco a poco comenzó a corresponderle, rodeando al pelirrojo por el cuello, por lo que las mangas de s chaqueta se mojaron con el agua que aún había en su cabello. Sasori apoyó una de sus manos en la cintura de Matsuri, mientras que la otra acariciaba su mejilla, aún sin detener tan apasionado beso, sin embargo, cuando el aire le faltó, Matsuri se separó de él.
—S-Sasori, apenas llegué ¿Y-ya vamos a hacerlo tan rápido? – Preguntó ella avergonzada. Sasori la miró y le sonrió, asintiendo con la cabeza.
—Ya he esperado mucho para esto, quiero hacer el amor con mi amada Matsu – Respondió antes de volver a besarla, pero esta vez era de forma demandante, como exigiéndole que le diera más, que le diese todo de ella.
La recostó sobre la cama, recargándose sobre ella y besando su cuello de forma delicada y posesiva, como si Matsuri le perteneciera. La castaña comenzó a sentir su cuerpo tenso, sobre todo cuando él comenzó a tocarla. Las manos de Sasori se movían con rapidez sobre sus piernas, deslizándose luego por sus caderas, su cintura. Ella hacía un gran esfuerzo por tratar de disfrutarlo, pero por más que lo deseaba sólo podía pensar en estar con Gaara, en que las caricias que ahora estaba recibiendo fuesen de parte de él, pero eso no era real, eran sólo fantasías.
—"Hacer… el amor…" – Esas palabras se cruzaron por su mente de pronto y mientras Sasori la besaba en lo labios fue que se dio cuenta de ello, que a pesar de que estaba ahora con él no dejaba de pensar en Gaara; que no podía hacer el amor con una persona que no amaba.
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Gaara estaba sentado en el mini bar de su casa. Se había bebido media botella de whisky y se sentía realmente deprimido por lo sucedido con Matsuri. Su indiferencia y su frialdad le estaban matando lentamente y ya no podía continuar así, necesitaba tener de vuelta a su dulce Matsuri, a su linda y tierna Matsuri, esa que siempre estaba ahí para él.
—Matsuri ¿Dónde estás? – Se preguntó preocupado, pues estaba temiendo que ahora ella se encontrara con Sasori, que ese imbécil la estuviera haciendo suya. Exactamente como se estaba sintiendo ahora se había sentido Matsuri aquella noche en que él se había ido con Yuki, con esa misma desesperación y ansias por su regreso.
No quería ni imaginar que después de divorciarse su Matsuri se fuera con él, que se casara con Sasori y juntos formaran una linda familia, no quería perderla, por primera vez desde que le habían dicho que debía casarse, se quería quedar así, quería seguir casado con ella hasta el final de sus días, porque de verdad la amaba y no la quería compartir con nadie.
Justo en ese momento sintió que la puerta se abría y al mirar hacia ese lugar vio entrar a Matsuri, que se veía un poco inquieta. Ella sólo lo miró ahí y luego, sin decir una sola palabra subió corriendo las escaleras, pero Gaara pudo darse cuenta de que estaba llorando, así que dejó todo tirado y corrió tras ella como un rayo, encontrándola recostada sobre la cama.
—Matsuri ¿Qué tienes? – Preguntó preocupado, no quería ni pensar en que alguien le hubiese hecho algo malo. Se sentó junto a ella y comenzó a acariciar su cabello con cuidado —. No llores, dime por qué estás así.
—No es nada – Fue la respuesta de Matsuri. Verdaderamente no quería decírselo a Gaara, no le quería decir que había intentado tener relaciones con Sasori y que no había podido, que por eso estaba llorando, porque lo amaba a él más de lo que hubiera pensado y nuevamente no había sido capaz de entregarse a otro hombre.
—Suri, sólo dime que nadie te ha hecho algo malo, porque si es así te juro que mataré a esa persona con mis propias manos – Dijo el pelirrojo con rabia, apretando sus puños y su mandíbula, pero se relajó cuando sintió los brazos de su esposa alrededor de su cuello y como su delicado y tibio cuerpo se pegaba al suyo.
—Gracias Gaara, pero estoy bien, sólo necesito que me abraces – Rogó la castaña, llorando sobre su pecho, por lo que Gaara la rodeó por la cintura, quedando ambos arrodillados sobre la cama y abrazándose, mientras ella seguía derramando lágrimas.
—No llores más, tú sabes que no me gusta verte triste, ven – Gaara la empujó con cuidado sobre la cama, quedando sobre ella y acariciando su mejilla con delicadeza —. Duerme Suri, te prometo que te estaré cuidando toda la noche – Dijo mirándola a los ojos, respirando su suave aliento, para luego acercarse más y besar dulcemente su frente.
Matsuri sólo asintió con la cabeza y mientras cerraba lentamente sus ojos, Gaara se fue separando de ella, recostándose a su lado.
—Suri… te amo… - Le susurró al oído, pero aunque Matsuri sí logró oírlo, pensó que sólo lo había imaginado, pues en ese instante cayó en los brazos de Morfeo.
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Abrió sus ojos negros y se dio cuenta de que ya era de día. Estaba tapada con una frazada, así que no sentía frío, pero al sentarse pudo darse cuenta de que la cama estaba hecha, pero ella estaba sola. Recordó lo sucedido anoche con Gaara y no pudo evitar avergonzarse y sonrojarse a la vez, él había sido tan tierno y lindo al reconfortarla de esa manera; definitivamente no quería seguir peleada con él, no podía.
Justo en ese momento Gaara salió del baño ya vestido, utilizando una camisa de color verde olivo y unos pantalones de tela negros. Tenía el cabello mojado, lo que delataba que acababa de ducharse y a la vez le daba un aspecto realmente sexy.
—Buenos días Suri ¿Cómo te sientes? – Preguntó abotonándose las mangas de la camisa, al tiempo que una medio embobada Matsuri admiraba su perfecta anatomía.
—Estoy bien Gaara, gracias por lo que hiciste por mí – Dijo ella con una pequeña sonrisa. Gaara sólo le sonrió quedamente y salió del cuarto para bajar a desayunar, mientras que Matsuri se dejaba caer sobre la cama sin poder evitar abrazar la almohada por lo feliz que se sentía, porque todo anoche había sido hermoso, pero fue precisamente ahí que se detuvo a pensar en lo que había oído antes de dormirse; no estaba segura, pero juraba haber oído a Gaara decir "Te amo", aunque era imposible —. Claro que no, Gaara no me puede haber dicho eso, sólo lo debí imaginar – Se dijo algo insegura.
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Eran cerca de las doce y él sabía que todos estarían yendo a la cafetería de la empresa para almorzar. A esta hora sabía que el programa de radio de su amigo Rock Lee se estaría escuchando por los altoparlantes y esta sería su única oportunidad. Cuando Matsuri lo había tratado tan mal ayer había pensado en no hacerlo, pero al verla tan frágil después, lo había reconsiderado y finalmente se decidió.
—Lo haré – Dijo tomando su teléfono para marcar cierto número muy especial.
Mientras tanto, afuera de la oficina, justo en una mesa de la cafetería se encontraban Temari y Matsuri charlando, o más bien Temari veía enojada a Matsuri.
—No puedo creer que te hayas ido a ver con Sasori para acostarte con él – Dijo la rubia con el ceño fruncido, mientras que Matsuri se mostraba muy apenada.
—Pero no pasó nada Temari – Aclaró la joven con las mejillas sonrojadas y la mirada baja —. No pude hacerlo, lo intenté de verdad pero no hacía más que pensar en Gaara a casa momento, lo veía a él acariciándome y besándome, pero como estaba con Sasori de pronto me sentí sucia… y no podía parar de llorar.
—Matsuri… - Pronunció Temari algo sorprendida por el relato de su amiga —. ¿Sabes qué? No deberías de esperar más, dile a Gaara de una vez lo que sientes por él.
—No puedo, no se lo diré jamás, ya he decidido que aceptaré mi suerte y cuando pasen los seis meses me divorciaré, lo dejaré libre y luego me iré del país, mi madrina vive en Inglaterra, estoy segura de que ella me recibirá con gusto.
—Pero Matsuri – Temari iba a replicar, pero en ese instante fue interrumpida por la voz del famoso locutor del programa "Llama de la juventud", Rock Lee, el cual volvía a hablar después de un par de canciones, pues al parecer tenía una llamada.
—Bueno amigos, tenemos una llamada y ya lo sabes, si quieres decirle algo a alguien ¡Hazlo con toda tu llama de la juventud! – Exclamó emocionado —. ¿Bueno, quien nos llama?
—Hola Lee, habla Sabaku No Gaara – Se escuchó la voz respondiendo, dejando con la boca abierta tanto a Temari como a Matsuri ¿Qué hacía Gaara en la radio?
—¿Gaara? – Exclamaron las dos al mismo tiempo.
—¡Oh, Gaara-kun cuanto tiempo! – Dijo Lee, al parecer sonriendo, ya que él y Gaara eran buenos amigos desde hace años —. ¿Qué te trae por aquí? ¿Quieres decirle algo a alguna persona especial?
—Así es – Respondió Gaara —. Esto es para la persona más importante de mi vida, que siempre ha estado a mi lado cuando la necesito, antes como mi mejor amiga y ahora como mi esposa.
El corazón de Matsuri se oprimió con rapidez, no podía creer que Gaara estaba haciendo esto por ella, él que odiaba revelar su vida privada a quien fuera, sólo por ella.
—Este es un hombre enamorado – Comentó el locutor —. Muy bien amigo ¿Qué es lo que quieres decirle a tu esposa?
—Matsuri, sé que este último tiempo me he comportado como un patán, y entiendo que estés enojada conmigo, por eso hoy, aquí y mientras miles de personas me escuchan, quiero decirte que de verdad lo siento, sólo deseo que vuelvas a ser mi tierna y linda Matsuri,
—Vaya Gaara, esperemos que con esto tu esposa te perdone ¡Perdónalo Matsuri-san! Y para amenizar el momento les pondré una canción.
—Gracias Lee – Finalmente la llamada acabó y mientras la canción comenzaba a sonar, Matsuri se había quedado paralizada en su sitio, al tiempo que todos los presentes la miraban, sorprendidos por lo que acababa de pasar.
No quiero que te vayas
Aún la noche es larga
Cada momento nuestro
Quisiera detenerlo
En esta cama
Ella no sabía que decir, pero sentía tantas ganas de correr a los brazos de Gaara, besarlo y decirle cuanto lo amaba, cuanto se moría por que él sintiese lo mismo que ella. Fue en ese momento que todos comenzaron a cuchichear y cuando ella se dio la vuelta lo vio parado en la entrada de la cafetería.
Qué largas son las horas
Cuando tú te demoras
Me vuelvo loco
Esperarte me mata
—Gaara… - Susurró con una hermosa y alegre sonrisa, notando como en los labios del pelirrojo se formaba una también. Todos estaban en completo silencio, nadie movía un músculo en aquel lugar, sólo podían ver como Gaara se acercaba lentamente a su esposa, hasta quedar frente a ella.
—Suri ¿Me perdonas? – Preguntó con la mirada triste, sin embargo ésta cambió cuando ella lo abrazó.
Amor quédate
Quédate
Quiero más de tus besos
Necesito tu cuerpo
Hazme el amor, mátame de placer
Amor quédate
Quédate
Desearte así es un vicio
Del cual nunca me curaré
Amor quédate
—Sí Gaara, yo te prometo que todo será como antes – Respondió Matsuri mientras que Gaara sólo la abrazaba más fuerte y Temari juntos a los empleados presentes comenzaban a aplaudir a la "feliz" pareja.
—Gracias Suri, te quiero – Le susurró Gaara al oído.
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Finalmente faltaba sólo un día para que se cumplieran los seis meses, sólo un día para que al fin se pudieran liberar de la cláusula y se separasen, para alejarse el uno del otro para siempre y volver a ser simplemente mejores amigos. Pero había un enorme problema en todo esto y ese era que ninguno de los dos quería tomar la salida fácil, ambos querían estar juntos y amarse.
—¿Vas a salir? – Preguntó Gaara cuando vio que Matsuri tomaba su bolso, luciendo una espectacular teñida de primavera, un precioso vestido celeste con flores blancas. Ella le sonrió y asintió.
—Voy a comprar un vestido para la reunión de esta noche – Fue su respuesta antes de salir, mientras que Gaara caía sentado sobre el sofá, soltando un suspiro.
—Mañana serán los seis meses, te perderé para siempre y no quiero – Cerró sus ojos, tratando de acostumbrarse a la idea de que ya Matsuri no sería su esposa por más tiempo, era mejor que se olvidase de ella a como diera lugar.
Era lo mejor.
Continuara…
Avance:
Matsuri no hacía más que mirarlo desconcertada, no entendía lo que quería decirle Gaara con esas palabras, pero su corazón estaba latiendo cada vez más rápido, se sentía como si tuviera un nudo en la garganta, mientras Gaara seguía hablando.
—Suri, cada vez que te veo siento el deseo de besarte – Gaara ya no podía contenerse, lo que sentía por ella era más fuerte que su propia consciencia y necesitaba decirlo —. Siempre que miro tus ojos, tu sonrisa, tengo deseos de estrecharte entre mis brazos, de hacerte mía hasta desfallecer, Matsuri, estoy perdidamente enamorado de ti.
Los ojos de ella se abrieron tanto que casi salían de sus cuencas, sus labios se movían tratando de decir algo, de explicar eso tan maravilloso que estaba sintiendo al haber oído lo que Gaara sentía por ella, pero estaba demasiado abrumada para hablar, su cuerpo no respondía, era como estar flotando en las nubes.
Próximo capítulo: Tú me perteneces.
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Buenooo, a ver que les ha parecido el adelanto, este ha sido diferente de todos los demás porque será un capítulo muy especial, el que todos han deseado desde que el fic comenzó ^^
En fin, muchas gracias por haber leído, espero que les haya gustado este capítulo y esperen pacientes el que viene.
Pronto continuaré mis demás fics, hasta entonces ^^
¡Bye!
