Secuela de un Amor.

Por: Meiko Akiyama.

Capítulo 14: "Nuevo Amanecer".

-Creo que… creo que terminó…-

Meses después, residencia de la familia Li.

El sonido del timbre se dejó escuchar dentro de toda la casa. Pero nadie pareció acercarse a la puerta a abrir. De modo que minutos después, el timbre sonó nuevamente. Pero otra vez cayó en oídos sordos; nadie acudió a su llamado. Por tercera vez se escuchó el timbre y finalmente una voz desesperada se escuchó desde el piso superior.

-¡¡Por favor, que alguien atienda esa puerta!!- chilló Mei Ling desde su habitación. Ella misma hubiera atendido de no ser porque hoy era un día muy especial. De hecho, era "su" día especial. Finalmente hoy consumaría su relación con Ken, al unirse con él en matrimonio. Y estaba por las nubes. Lo único que le preocupaba era verse hermosa, en lucir impecable para la ceremonia. Sin embargo, no dejó de preguntarse quién podría ser. Miró el reloj. Aún era demasiado temprano como para que empezaran a llegar los invitados. Puesto que ella, a diferencia de Sakura, decidió realizar la ceremonia religiosa en su propia casa. Lanzó un suspiro de fastidio cuando escuchó el timbre sonar una vez más. ¿En dónde rayos estaban todos? Se preguntó, impaciente.

Nadie en la familia le prestaba atención al timbre puesto que se encontraban en el patio preparando los últimos detalles de la ceremonia. Tsi se encontraba dándole órdenes a los meseros de cómo colocar las copas y ofrecerlas a los invitados. Ella hacía un mes atrás que había dado a luz a un hermoso niño, le habían puesto por nombre Xian, en honor al padre de Xiao. Luego de su alumbramiento se encontraba más activa que nunca, y se había prácticamente ofrecido a ser una especie de organizadora de bodas, para Mei Ling. Tenían que reconocer que fue de muchísima ayuda, la mayoría de las decoraciones habían sido idea de ella.

Sakura, por su parte, se encontraba descansado en una de las mesas. Ya lucía una enorme barriga, producto de su estado. Se encontraba en el último período de su embarazo. Según el doctor, debería dar a luz muy pronto. Aún ella y Shaoran se mantenían firme en su decisión de desconocer el sexo del niño. Sin embargo, en una conversación con Mei Ling y Tsi, la primera no pudo evitar preguntarle a Tsi si conocía el sexo del bebé de Sakura. Tsi, por toda respuesta dijo: "Créeme que es algo totalmente inesperado". Aquellas palabras le dejaron más consternada aún. ¿De qué podría tratarse? Suspiró mientras se llevaba la mano al enorme vientre. Las últimas semanas habían sido realmente fatales.

-¿Estás bien, Sakura?- se le acercó Tsi ofreciéndole un vaso de agua-… luces cansada.

-Lo estoy Tsi…- hico un puchero infantil mientras tomaba el vaso en sus manos-… a veces siento que llevara cinco niños y no uno. Además… aún no entiendo cómo estás tan recuperada y activa… fue apenas un mes. Cuando esto termine querré dormir por un mes seguido…-

-Créeme Sakura, cuando "eso" termine, apenas será el comienzo…- sonrió Tsi un tanto despreocupada-… cuando tengas al bebé en tus brazos no querrás soltarlo ni por un segundo…

-Pues no veo pruebas de lo que dices. Si eso es cierto ¿en dónde dejaste al pequeño Xian?-

-Está con su padre... no quería que el pequeño participara en "cosas de mujeres" tan temprano…- rió Tsi de buena gana.

-Disculpen señoras, pero tienen visitas…- les avisó Wei con una sonrisa.

-Creí que las invitaciones estaban fijadas para una hora después…- se extrañó Sakura.

-Oh, sus visitas no están oficialmente invitadas a la boda…- repuso Wei. Sakura frunció el ceño pero hizo un gesto a Wei que les dejara pasar.

Cuál fue la sorpresa para ambas de encontrarse cara a cara con Tao y Lin. Ambos venían tomados de la mano, y lucían radiantes. Sakura les sonrió ampliamente. Se llenaba de dicha de verlos así.

-Es un gusto verlos…- sonrió Sakura haciéndoles un gesto para que se acercaran un poco más. Les ofreció asiento, pero Tao amablemente la rechazó.

-No queremos importunar… además…- él miró a su alrededor-… veo que tienen una especie de celebración.

-Mi prima se casa el día de hoy…- inquirió Shaoran, entrando a la escena. Lucía un elegante esmoquin color café. Le sonrió a la pareja- ¿qué se les ofrece?

-En realidad venimos a despedirnos…- comentó Tao, mientras Lin se apoyaba en su hombro-… nos iremos al extranjero. No sabemos con exactitud por cuánto tiempo, o si regresaremos algún día a Hong Kong. Por lo pronto queremos disfrutar de nuestro tiempo juntos…- sonrió él mientras miraba con complicidad a su acompañante, quien se sonrojaba con disimulo.

-Señora Tsi… ¿podría darle esto a Lai Ming?- Lin extendió un sobre hacia la aludida-…estuve debatiéndome si verla o no. Pero verla para sólo despedirme sería muy duro. Y llámeme cobarde, pero no quiero enfrentarme a eso… tan sólo entréguele el sobre. Y dígale… que la extrañaré mucho.

-Lai Ming se encuentra de vacaciones en Londres con su amiga Sandra. Era necesario que ella también saliera de este ambiente por un tiempo. Pero no te preocupes, cuando regrese le daré tu carta y tus saludos…-

-Aquí en Hong Kong siempre serán bien recibidos…- comentó Sakura mientras se ponía en pie junto a su esposo-… recuerden que ya todo queda olvidado y son amigos de esta casa. Si regresan algún día no duden en visitarnos…-

-¿Crees que sería bueno regresar algún día?- pregunta Tao a Lin, una vez ambos estuvieron fuera de la casa.

Su novia sonríe ampliamente, mirando aquella vieja y enorme casa, que tenía el aspecto de mansión señorial. Suspiró profundamente mientras tomaba la mano de Tao.

-Ahora lo primordial es alejarnos. La distancia nos ayudará a olvidar… pero, es bueno saber que podemos seguir considerando Hong Kong nuestro "hogar", al que siempre volveremos, tarde o temprano…- asintió la chica, mientras se ponía de puntillas para besar a Tao sorpresivamente.

-¿En serio se presentaron Lin y Tao?- preguntó Mei Ling mientras era ayudada por Tsi a colocarse el tocado en su cabeza. La novia lanzó un dejo de desaliento- me hubieran avisado. Habría gustado despedirme de ellos también…-

-Vamos Mei, ya no te quejes… además, no podías correrte el riesgo que Ken te viera antes de la boda ¿o sí?- la regañó Tsi justo cuando terminaba de arreglarla-… a Sakura le habría dado un ataque. Ya sabes, ella insiste en que esta boda quede perfecta.

-El burro habla de orejas- se mofó Mei, refiriéndose a la manera en cómo Tsi estaba manejando su boda. La aludida le lanzó un puchero de reproche- vamos, es broma. Sabes muy bien que agradezco montones que me hayan ayudado con la boda. Sola jamás habría podido. Han logrado que ésta celebración sea casi perfecta…- Mei miró por la ventana, hacia algún punto lejano en el horizonte-... sólo faltaron Tomoyo y Eriol… sé que no es por su gusto, pero me habría gustado contar con su presencia.

-El hechizo que hicieron sobre Tomoyo fue muy fuerte, Mei, ella aún se encuentra recuperándose. Y, según Sakura, Eriol la mima demasiado. Jamás permitiría que hiciera un viaje si eso significa arriesgar su recuperación. Ni siquiera para esta boda…

-Lo sé, lo sé. Pero tan solo espero que mejore pronto y que la siguiente invitación sea a la boda de ella. Porque con eso que ahora Eriol es el desesperado por casarse- Mei soltó una risita divertida-… a esa Tomoyo todo le sale bien, tarde o temprano…-

-¡Tú no te quejes! ¡Te casas hoy!- reclama Tsi mientras se acerca a la puerta- dentro de unos minutos bajas. ¿Si?

Mei Ling se contempló al espejo fijamente. Trataba de encontrar a aquella entusiasta y empedernida niña que siguió a su primo hasta Japón, sin pensarlo demasiado. Aquella pequeña, autodeclarada prometida del joven Shaoran Li, quien era un as para las artes marciales, era impulsiva y violenta algunas veces. Muchísimos años habían transcurrido desde que ella cruzó el umbral de la puerta principal de aquella casa, con tan sólo una maleta rosa y el firme deseo de encontrar a su "amado" Shaoran en Tokio. Fue muy feliz estando en Japón por primera vez, encontrar a Shaoran; conocer a todas aquellas personas de la secundaria Tomoeda. Y el resto… es historia.

-¿Está lista Señorita Mei Ling?- escuchó la voz de Wei desde fuera. Ella simplemente sonrió, mirándose al espejo por última vez. En el reflejo le pareció verse a sí misma, de doce años otra vez. La sonriente niña, con su distintivo peinado de dos coletas le hizo un gesto de despedida.

-Estoy lista…- Mei Ling hizo también un pequeño gesto de despedida y abrió la puerta.

Tokio, Japón.

-Estás pensando de nuevo en él… ¿no es así?- Kaho Mizuki apoyó su mano sobre el hombro de Touya, quien observaba fijamente una fotografía de él hace algunos años atrás. Cuando apenas era estudiante de preparatoria. A su lado se encontraba Yukito Tsukishiro, su amigo de toda la vida. Miraba la foto con nostalgia, como queriendo retroceder el tiempo y detenerlo permanentemente en aquellos años.

Hacía mucho que no sabían nada de Yukito. Desde el fin de la batalla con Tao Feng, éste había desaparecido por completo. No sólo él, tampoco se sabía nada de Pai, Kogane o Nakuru. Pero a Touya sólo le preocupaba Yukito. ¿Dónde podría estar?

-¿Cómo no pensar Kaho?- lanzó un suspiro de desaliento- en todos estos meses he tenido la esperanza que se comunique. Que nos diga si está bien. A mi hermana por lo menos, o a mí. ¿Acaso no entiende que nos preocupamos por él?

-Tranquilo Touya…- sonrió ella mientras apoyaba su cabeza sobre el acogedor hombro de Touya-… ¿no crees que lo hace por una razón? Tanto Yukito como Nakuru siempre vivieron bajo las condiciones de Sakura o Eriol. No es que protestaran, ambos eran sus amos y ellos les profesaban cariño y respeto. Pero ¿no crees que es hora que ambos vivan su propia vida? Sakura y Eriol afirmaron que ellos nos salvaron de Tao Feng. Ahora son ellos quienes deben la vida a Yue y Ruby Moon. Ahora están a mano… Yue y Ruby son libres ahora…-

-¿Tú sabes algo?- Touya volteó hacia ella, quien lucía tan segura diciendo esas palabras. Había algo en su mirada que traslucía confianza. Que lo dicho era la única verdad.

-No más que tú o Sakura…- posó sus labios sobre los suyos. Hacía rato lo deseaba. Sus labios se unieron en un silencioso ritual.

-Bueno… si te soy sincero…- Touya respiró entrecortadamente. Los besos de Kaho siempre hacían que perdiera la calma-… no te creo… pero… podemos discutirlo en la habitación.

Kaho sonrió mientras miraba la puerta de la habitación entreabierta. Ahora era "su" habitación. La de ambos. Hacía poco más de dos meses que vivían juntos. ¿Casados? Esa palabra era casi un insulto en el diccionario de Touya Kinomoto. Kaho se había resignado a que quizás nunca vestiría de blanco. Ni tampoco recorrería el pasillo de una Iglesia, ni intercambiaría votos de amor. Pero ¿a fin de cuentas eso importaba? Se encontraba feliz y que la juzgaran por ello.

-Sí… será mejor discutirlo allí…- rió divertida mientras le tomaba juguetonamente de la corbata y lo llevaba hasta la habitación.

Hong Kong.

-Sí acepto…- dijo finalmente Mei Ling. Volteó su mirada hacia Ken, su nuevo esposo. Ella tan sólo escuchó de lejos un "y les declaro marido y mujer" además del permiso del sacerdote para dar el clásico beso a la novia. Ella feliz dio un saltito y tomó por sorpresa a Ken, así como a todos los presentes. Plantó sus labios en los de su "marido". Aquella palabra sonaba tan extraña. Ahora le llamarían "señora" Mei Ling. ¿Señora? ¡Aún no estaba tan vieja! ¿O sí?

-Tenía que ser Mei Ling…- comentó Shaoran por lo bajo, arrancándole una discreta risa a Xiao. Tsi por su parte, también sonreía hasta que finalmente miró a Sakura, quien lucía un poco cansada. Había insistido en estar de pie en las partes de la ceremonia que lo requirieran. "Quiero compartir plenamente este día con Mei Ling". Para no preocupar a Shaoran le hizo señas para preguntarle si se encontraba bien. Sakura tan sólo esbozó una débil sonrisa, asintiendo en silencio. Sin embargo, el cansado aspecto de Sakura le recordaba a ella misma. Hacía apenas un mes atrás ella lucía así, los días previos al nacimiento de Xian. ¿Acaso Sakura…? No, era imposible. Pero algo en su instinto de mujer le prevenía. Intuición femenina le llamaban.

-¿No te recuerda a nuestra boda?- comentó Xiao, desviando su atención.

-Claro… recuerdo que "alguien" perdió los anillos a la última hora…- suspiró Tsi, en un tono de reproche.

-Fue culpa del…- él suspiró y besó a su esposa-… ¿realmente eso importa ya?

-En realidad no, pero me quedé esperando como diez minutos por los anillos- ella contempló su dedo anular. Justo allí brillaba un rubí, su piedra favorita. "Aunque valió la pena la espera" admitió ella en sus pensamientos, esbozando una sonrisa.

-Un brindis por Mei Ling y Ken…- Shaoran alzó la copa, siendo imitado por todos los presentes- porque conozco a Ken desde hace poco. Pero supo hacer feliz a mi prima como nadie. Porque supo adaptarse a la familia… y en realidad no es fácil- soltó una risa divertida-… y porque ha sabido ganarse mi respeto. Sé que será un buen esposo. Y qué decir de Mei Ling… a pesar que muchas veces no lo sintió así, es un especial y muy importante miembro del Clan Li. Que se ha esforzado muchísimo, ha hecho muchos sacrificios por quienes ama; es por eso que afirmo…- miró a su prima fijamente, quien se encontraba al borde de las lágrimas por aquel discurso de Shaoran-… que ella posee más magia que todos nosotros juntos.

-Le tendrás que pedir ayuda a Shaoran con tu discurso para la boda de Tomoyo…- decía Tsi mientras aplaudía a Li Shaoran por aquel conmovedor discurso. Pero al voltear hasta su amiga, se dio cuenta que efectivamente ella no se encontraba nada bien- ¿Sakura? ¿Sakura estás bien?

-Creo que ya…- alcanzó a decir la aludida mientras respiraba agitadamente.

-¿Ya?- su instinto femenino la alertó enseguida de qué se trataba- ¡Oh, por Dios! ¿Quieres decir "ya" es hora?- Sakura la miró fijamente, estaba sudando muchísimo. Ella asintió débilmente. Tsi se puso de pie, alarmada.

-¡¡Ya es hora!!- exclamó, llamando la atención de todos los presentes.

-¿Qué?- Shaoran enseguida llegó junto a su esposa, comprobando que no se encontraba nada bien- ¿Sakura, te encuentras bien?

-¿Qué está ocurriendo? Sakura te ves mal… es como si estuvieras…- entonces, captando la situación, el ramo de rosas blancas de Mei Ling cayó al suelo. Segundos después, lanzó un grito de histeria-… ¡¡Por Dios!! ¡¡Va a tener un bebé!! ¡¡Va a tener un bebé!!

Ken trató con todos sus esfuerzos de calmar a su esposa, pero era en vano. Mei Ling estaba a punto de provocar histeria colectiva en su propia ceremonia de bodas.

-¡Calma todos!- Tsi pidió la palabra- La señora Li va a dar a luz… de modo que nosotros debemos irnos con urgencia al hospital. Pedimos disculpas…- luego llamó a una Mei Ling más calmada- Xiao y yo nos vamos con Shaoran y Sakura al hospital… tú puedes seguir con tu ceremonia, desde mi móvil te mantengo al tanto…

-Pero… no, quiero estar con Sakura y Shaoran. Es un momento muy importante y… de todas formas, ya estoy casada- ella muestra su anillo a Tsi- eso es lo importante.

-De acuerdo, entonces despides a los invitados, luego te cambias y junto con Ken nos encuentras en el hospital ¿de acuerdo?-

Al verla alejarse con rapidez, Mei Ling agradeció al cielo por darle una amiga que sabe actuar perfectamente bajo presión. Ella, en su lugar, seguramente seguiría gritando sin saber exactamente qué hacer. Suspiró. Debía madurar, aún le faltaba mucho. ¿Podría lidiar con un matrimonio con una personalidad como esa? Entonces, alzó la mirada, Ken le miraba nervioso sin saber qué hacer frente a todos esos invitados. "Bien Mei Ling…" se dijo ella para darse fuerzas "es hora de empezar tu vida de mujer adulta… y casada…"

Hospital de Hong Kong.

Shaoran Li siempre se había caracterizado por el un hombre calmado. Muy pocas peces perdía la paciencia. Incluso en su última batalla con Tao Feng, trató de mantener la calma hasta el último momento. Pero ahora, con su esposa en una sala de partos y sin mayores noticias de parte de los doctores, estaba al borde de un colapso nervioso. Se encontraban allí desde hace una hora aproximadamente. Y él no ha estado sentado un segundo.

Xiao lo observaba, recordándose a sí mismo un mes atrás. Lo mismo había ocurrido. Él, mirando a nadie en particular en ese hospital. Desesperado por tener noticias de su esposa. Y sin embargo…

-…al final todo salió bien…- dijo a su amigo, poniéndose de pie a su lado. Shaoran volteó hacia él, sin saber muy bien de lo que estaba hablando. Se hallaba absorto en su propio universo-… te lo dice alguien con experiencia…-

Shaoran comprendió sus palabras, al menos eso pareció. Y arqueó sus labios, en señal de agradecimiento por su apoyo.

-¡Estamos aquí!- comentó Mei Ling, acercándose hacia el trío, siendo seguida más atrás por Ken.

-Aún no sabemos nada…- suspiró Tsi, mirando el rostro de desesperación de Shaoran- pero ya mandé a una enfermera por noticias. Muy pronto sabremos de Sakura, no te preocupes…- animó a Shaoran.

Mei Ling lanzó un suspiro de desaliento. Ken enseguida se acercó a ella.

-¿Ocurre algo?-

-Sí…- Mei Ling miró de reojo a Tsi, quien lucía calmada, a pesar de la situación-… es sólo que, mira a Tsi. Ella luce tan madura, tan calmada. Cómo supo manejar la situación a pesar de la presión que debió estar sintiendo. Y yo… sólo pude gritar eufórica, como niña de dieciocho años. Me pregunto si podré manejar esto… si sabré cómo actuar. ¿Y si nunca maduro realmente?

-Pues parece que estuvieras hablando de otra persona- admitió Ken, lo cual dejó sorprendida a Mei Ling-… parece que esa Mei Ling que hablas no fue aquella que despidió a los invitados. Las excusas que diste, incluso la dirección del hospital y los números de la casa por si alguno quería recibir noticias del bebé y Sakura. Y cómo llamaste al aeropuerto para posponer nuestro viaje en dos días. Eres muy madura Mei Ling, sólo que cuando es realmente necesario lo demuestras. Además ¿te digo un secreto? Me gustas más infantil… me encantas así…- pero no pudo continuar más, puesto que recibió un apasionado beso de parte de su esposa. Ese beso que llevaba encerrada la felicidad plena. Aquella que sólo se logra cuando sabes que esa es "la" persona. "La" correcta.

Todos hicieron silencio cuando una enfermera se acercó a ellos. Shaoran la miró fijamente, como si en ella estuvieran todas sus esperanzas. Y, como para dejarle tranquilo, la enfermera esbozó una sonrisa.

-No se preocupen, al principio el parto se complicó mucho. Pero ya el doctor tiene la situación bajo control. Dentro de poco vendré a avisarles cuándo pueden pasar a verla…- les dijo de manera tranquilizadora. Shaoran sintió como si el alma le volviera al cuerpo, tan sólo consiguió esbozar una sonrisa.

-¡Qué bueno!- exclamó Mei Ling alegremente y dio un pequeño abrazo a su primo-… ahora ¿no te molestas si te pregunto algo? Es sólo que deseo saber cuál será el nombre de mi sobrino o sobrina.

-¿Ya nació? ¿Ya nació?- una vocecita chillona se dejó escuchar desde el bolso de Mei Ling, el cual empezó a moverse de una manera descontrolada, hasta que finalmente se abrió para dejar al descubierto a Kero- no salí antes porque los recién casados tenían un momento romántico- Ken se sonrojó al tope, al igual que Mei Ling- y luego porque escuché una voz desconocida. Pero tenía que estar aquí… ¡Planearon dejarme! ¿no es así?

-Ya, tranquilo Kero, nadie te reprocha que estés aquí. Tan sólo mantente dentro del bolso porque no me hago responsable si alguien te ve…- suspiró Mei Ling mientras miraba de nuevo a Shaoran- ¿entonces, escogieron ya un nombre?

-La verdad nunca discutimos ello. Pero Sakura comentó que si era niña, le agradaría llamarla como su madre.

-¿Nadeshiko?- comentó Kero- pues suena muy lindo.

-Y si es niño… pues… el nombre Kenji me agradó…- 

-Nadeshiko Li… Kenji Li…- repitió Mei Ling en alto muy sonriente-… suena muy lindo.

-Señor Li y familia…- regresó la amable enferma que devolvió la tranquilidad a Shaoran-… pueden pasar a ver a la señora Li, se encuentra en la habitación 17. Es al final del segundo piso. Pero sólo unos minutos, ella debe reposar. Fue un gran esfuerzo para ella.

Shaoran casi derrumba con su espada la puerta de la habitación 17. Al abrirla, lo primero que vio fue a una sonriente Sakura sentada en su cama. Sintió un gran alivio al verla tan bien. A pesar de no estar arreglada, sin una gota de maquillaje y con una clásica bata blanca de los hospitales; lucía hermosa y radiante. Pero luego, reparó en un punto curioso. Sakura no tenía en sus brazos un pequeño bultito blanco… sino ¡dos!. Kero casi al instante salió del bolso de Mei Ling y voló hasta su ama.

-¡Pero si son dos!- recalcó Kero el obvio suceso.

-Es por eso que el parto se complicó. El doctor que llevaba nuestro caso se encontraba de vacaciones. Y el médico en turno no sabía que se trataban de mellizos.- sonrió ella, haciéndole un gesto a Shaoran para que se acercase.

Él enseguida acudió junto a su esposa. Eran dos niños muy hermosos, ambos tenían el rostro de su madre, eso era seguro. Ante aquel hermoso cuadro no pudo hacer otra cosa que robarle un beso a Sakura, quien sonrió ampliamente. Ella miró a los demás presentes y les hizo un gesto para invitarlos a pasar. Mei Ling se acercó con timidez y miró a uno de sus sobrinos. "En un solo día… novia… esposa… y ahora tía. ¡Y por partida doble!" pensó ella, contemplando a aquella hermosa criaturita quien llevaba la misma sangre.

-Cuando nació el primero, pude sentir una gran fuerza emanando de mí…- sonrió Sakura, emocionada al narrar aquel tan mágico momento- y al nacer el segundo era como si esa fuerza recién emergida hubiera encontrado su complemento.

-Son hermosos Sakura…- admitió Tsi, contemplando a otro de los bebés.

-Yo les presento a Kenji Li…- dijo, señalando al de la derecha-… y Aiko Li…- dijo mirando a la pequeña de la izquierda.

-¿Aiko?- se extrañó Shaoran- pensé que querías ponerle como tu madre.

-Sí, eso fue lo que dije. Pero esta pequeña es fruto de nuestro amor Shaoran, y no hay mejor nombre para ella…- admitió Sakura mientras besaba la frente de su pequeña hija. Fue ella quien nació primero. Y Kenji es su hermano menor, por dos minutos y medio…- sonrió mientras miraba a su hijo- ahora ambos están dormidos, pero he visto que tienen ojos verdes.

-Justo como su madre… justo como yo lo deseaba- sonrió Shaoran, besándola de nuevo.

-Vaya…- Kero se colocó sobre Aiko-… es muy linda Sakura. Hasta le veo un extraño parecido a ti… y bueno, el mocosito también está muy lindo.

-¿Mocosito?- preguntó Shaoran, en tono de reproche.

-Exacto ¿cómo es eso de mocosito?- le reprendió Mei Ling, tomándole por la cola.

-Bueno… sé que ambos llevan la sangre Li en sus venas. Sin embargo, no me culpen por sentir cierta predilección por la niña, en cuanto la vea pensaré en Sakura, sin embargo, cuando vea al niño, lo más seguro es que recuerde a Li cuando era "el mocoso".

Justo antes que empezar otra acalorada discusión entre el guardián y Mei Ling; Shaoran mandó a callar a ambos, puesto que podían despertar a los bebés. Eran hermosos… y lucían tan indefensos. Sin embargo, Shaoran tiene muy presente que eran esos dos pequeños quienes habían protegido a su esposa durante la batalla con Feng. Eran ellos quienes habían creado ese campo de energía para proteger a su madre, en presencia de una amenaza. Sí, ambos tenían un enorme poder, digno de la dinastía Li y digno de Sakura Kinomoto. Sus hijos tenían un alto potencial mágico, y era su deber y el de su esposa enseñarles cómo usarlo en el futuro. Pero… ya habría tiempo para eso. Ahora, tan sólo debían dormir y descansar.

Tsi contempló a su esposo, quien no había pronunciado palabra desde que entraron a la habitación. Se había quedado fijo, mirando a los pequeños de Shaoran y Sakura.

-¿Pasa algo, cariño?- le preguntó acercándosele por detrás y dándole un beso en la nuca.

-Nada en realidad…- suspiró, viendo a los pequeños dormir plácidamente.

-Has estado muy pensativo…-

-Lo sé… pero no es nada malo. Al contrario…- besa las manos de su esposa-… tan sólo pensaba… tan sólo pensaba… que Xian tendrá a alguien con quien jugar. Y también alguien a quien molestar. Porque estoy casi seguro que al crecer, Xian y Kenji se llevarán muy bien; y fastidiarán a Aiko…

-¿Si? ¿Y cómo puedes estar tan seguro de ello? Recuerda que quien lee el futuro aquí soy yo, querido mío…- sonrió divertida.

-No hay que ser un experto para saberlo Tsi. ¿Acaso no puedes imaginarlo?-

Tsi quedó pensativa unos instantes, como suspendida en el tiempo. Sí, le parecía imaginarse a su hijo junto con el de Shaoran, persiguiendo y hostigando a Aiko, quien les reprendía severamente y explotaba con facilidad, justo como haría su tía Mei Ling en su juventud.

-Sí, realidad no hay que ver el futuro…- sonrió Tsi. "Aunque el futuro de esos tres es aún más interesante de lo que crees. Y también de los demás niños que vienen en camino…".

Meses después.

Londres, Inglaterra.

Se miró una vez más al espejo. Lucía radiante aquel día. Nada ni nadie podría empañar su felicidad. Durante la noche anterior se preguntaba constantemente si se trataba de un sueño. Pero el reluciente zafiro que relucía en su dedo anular izquierdo le recordaba que se trataba de una dulce realidad.

Hoy era "el" día. Luego de tanto dolor, de tanto sacrificio. Finalmente uniría su vida al hombre que amaba. Para ella era de suma importancia vestirse de blanco y realizar esa ceremonia. Era mucho más que un ritual para ella, era la consumación de un amor que llevaba años gestándose en el corazón de ambos.

Eriol la había consentido tanto luego del enfrentamiento con Feng. Ella despertó de aquel hechizo ante la mirada vigilante de Spinel Sun. La primera palabra que salió de sus labios fue "Eriol". A pesar que el guardián le pidió permaneciera calmada, ella no pudo estar tranquila hasta ver nuevamente el rostro de su amado. Quiso ponerse en pie, peor aún se encontraba muy débil. Eriol la cargó en brazos y la llevó hasta su habitación. Permaneció allí, siendo cuidada y mimada por él y su guardián durante los siguientes días, semanas y meses. Recordó que una noche, antes de dormir. Eriol pronunció un "te amo", pero éste se encontraba lleno de dolor y vergüenza. Las lágrimas salieron de sus ojos y le confesó que temió demasiado perderla: "puse en peligro tu vida, jamás me lo perdonaré Tomoyo. Mi T-chan… no quiero separarme de ti nunca más, jamás lo soportaría. Te necesito tanto mi T-chan… quiero que compartas mi vida para siempre… para siempre…".

-¿Se puede pasar?- Sakura toco la puerta un par de veces, sacándola de sus pensamientos. Ella accedió y a los pocos segundos su amiga estuvo dentro de la habitación. Enseguida corrió a darle un fuerte abrazo- luces tan hermosa, Tomoyo…-

-Imagino que estuviste igual de hermosa el día de tu boda- comentó con un haz de tristeza-… lamento no haber estado allí ese día tan importante. Y tampoco para el nacimiento de tus hijos… me siento tan mal por ello…-

-Ya no te preocupes. Lo importante es que estarás conmigo en los recuerdos que vienes. Además, durante todo ese día estuve pensando en mí. Tu presencia jamás me abandonó y era como su estuvieras allí dándome tu fortaleza. Cuando estaba en el hospital, sola y sin Shaoran, tú jamás me dejaste. Eso me dio fuerzas. Ahora, es mi turno de darte fuerzas yo; compartiré este momento contigo cada segundo.

-Sakura…- Tomoyo hizo un esfuerzo para no dejar salir sus lágrimas.

Sakura tomó el tocado, confeccionado con rosas blancas y lo puso sobre la cabeza de Tomoyo.

-Eriol morirá en cuanto te vea…- afirmó mientras hacía un guiño a su amiga.

-Oh Sakura ¿en dónde quedaron esas dos niñas de hace años atrás?- suspiró Tomoyo, mientras ambas se miraban al espejo, abrazadas. Sakura miró una foto que Tomoyo tenía en el tocador. Era una fotografía de ambas cuando apenas se graduaban de la primaria. Curiosamente, estaban abrazadas en la misma posición que lo están ahora, más de diez años después. Tomando en cuenta eso, Sakura supo qué responder.

-Allí están, viviendo dentro de nosotras…- afirmó mirando aquella foto, la cual le llenaba de nostalgia. "En realidad no pareciera que ha pasado tanto tiempo" pensó.

-¿Nervioso?- preguntó Shaoran a Eriol, en la habitación de junto.

-En realidad no lo sé…- comentó el novio mirándose al espejo- ¿Tú qué me dices? Ya has pasado por esto… ¿qué se siente?

-Lo harás bien. Siempre y cuando no dejes en vergüenza a Tomoyo…- lanzó una risita-… extraviando los anillos una hora antes de la ceremonia.

-¡Hey! ¿Acaso van a encararme eso toda la vida?- exclamó un muy indignado Xiao, mientras se arreglaba el cuello de la camisa.

-¿Los anillos?- preguntó Eriol, consternado. ¿Qué había hecho los anillos? No podía recordarlo a ciencia cierta.

-Tranquilo, Tsi los está cuidando. Se declaró su custodia personal. Desde que ocurrió "cierto" incidente, no se despega de ningún anillo en ninguna boda- comenta Shaoran, tratando de contener la risa.

-Cómo odio que hayas tenido la boda perfecta…- masculló Xiao.

-¿Perfecta?- Shaoran arqueó sus cejas- ¿Disculpa? ¿Hablamos de la misma boda?

-Tienes razón, aún recuerdo la "mágica" aparición de tu cuñado a último minuto…- Xiao estalló en risa-… cuando se fue me comentaste que temías que cometiera una "locura". Seguro pensabas que Touya iba a raptarse a Sakura o algo así…-

-Sí… algo así pensé- admitió Shaoran, no muy contento de ser ahora el centro de las burlas.

-Chicos, dejen de pelear…- comentó Sakura mientras entraba a la habitación-… la novia ya está lista. Pero recuerden que no puede salir hasta que Eriol no se haya ido.

-¿Cómo está ella?- preguntó Eriol, muy ansioso.

-Radiante…- respondió Sakura, esbozando una enorme sonrisa.

-¿Y en verdad luce muy linda?- preguntó Mei Ling muy ansiosa a Sakura, cuando tomó su asiento.

-Demasiado hermosa Mei Ling. Pero ya la verás… es que aunque la describiera me faltarían palabras. Lo más importante es que luce muy feliz…- admitió ella.

-Me alegro y lo mejor es que tengo los anillos. No se extraviarán de último minuto- celebró Tsi, mostrándoles el cojín violeta en donde estaban acomodados los anillos.

-Quedaste con un trauma de por vida ¿no es así?- rió Mei Ling ante la avergonzada cara de su amiga.

-Algo así… ¡Pero no puedes culparme! Pensé que no me casaría…- se quejó Tsi quien, como nunca, hizo un pequeño berrinche.

Mei y Tsi empezaron una amena discusión que era observaba atentamente por Spi; quien se había acomodado perfectamente entre ambas mujeres, justito en el bolso de Tsi. Él quería estar presente en la ceremonia de su amo Eriol. Él quería que su amo fuera feliz, y se había dado cuenta que nadie mejor que Tomoyo podía lograr eso.

-Sabía que te encontrarías por aquí…- escuchó la vocecita de Kero justo a sus espaldas.

-¿Y se puede saber qué haces tú aquí?- le recriminó Spi.

-Oh pues dejé a los niños con Wei en el hotel…-

-De modo que ahora estás de niñera- Spi rió de buena gana- pobre de ti!

-¡Cállate! ¡Ya quiero verte a ti cuando Tomoyo tenga bebés!- profetizó Kero, haciendo que Spi callara de súbito. ¿Tomoyo? ¿Bebés? Él definitivamente no servía para eso. Siempre pensó que cuando algo así ocurriera, iba a ser Nakuru quien cuidara de los hijitos de Eriol. "Nakuru…" pensó con cierta tristeza. No le gustaba admitirlo, pero Nakuru le hacía muchísima falta.

-¿Estás pensando en Ruby, verdad?- adivinó Kero, él se puso a su lado y lanzó un suspiro de tristeza- también extraño a Yue…

-Yo… no la extraño-

-No seas mentiroso. Sabemos que ellos son nuestro complemento, nuestra otra mitad. O por lo menos, así siempre lo sentí. Ahora que no están, no siento que algo me falta, como creí; sin embargo, siento que me falta un amigo.

-…- Spi bajó la mirada. "¿Dónde estás Ruby?" pensó con tristeza "¿Dónde estás que ni siquiera pareces acordarte de mí?"

"Siempre fuiste un lobo solitario Yue… pero ¿ni siquiera una palabra para saber dónde estás?" pensaba por su parte Kero.

Todos guardaron silencio en cuanto Tomoyo estaba a las puertas de la iglesia. Caminó tomada del brazo de Shaoran, a penas ella puso un pie dentro, las lágrimas de la señora Sonomi Daidouji no se hicieron esperar. "Mi pequeña…" alcanzó a escuchar Sakura. Pero, en realidad, no era para menos; su linda T-chan lucía hermosa. Nunca la sonrisa la abandonó, en ningún momento de la ceremonia. Ella y Eriol estuvieron tomados de las manos mientras el sacerdote hablaba a los presentes. Al momento de intercambiar los votos, cuando Tsi llevó con mucho orgullo los anillos. Siempre la sonrisa estuvo allí. Estaba en un momento de éxtasis del que nadie podía bajarla.

-Acepto…- asintió Tomoyo ante la pregunta del sacerdote.

-… puede besar a la novia…- y, a diferencia de Mei Ling, Tomoyo aguardó pacientemente el beso de su Eriol. Él posó sus labios sobre los de ella, como firmando el fin de la ceremonia y, a la vez, el inicio de su nueva vida.

-Nunca voy a dejarte… nunca más…- le juró él, entre cada beso.

-Si lo hicieras iré justo tras de ti… te amo demasiado como para dejarte ir- ella besó su cuello.

-Después de tantos años, de tantas sucesos. Es increíble que ahora estemos aquí. Que estemos juntos. Si me hubieran dicho eso cuando salí de Japón por primera vez… no lo hubiera creído.

-Si me hubieran dicho esa vez que estuve en tu mansión, que estaba despidiendo a quien sería mi esposo, habría muerto de risa y tomado al individuo como un loco que no tiene nada que hacer más que inventar tonteras.

-¿Ahora qué?- preguntó Eriol, mientras la abrazaba y ambos miraban a todos sus invitados sonreír y divertirse. A Sonomi tomando fotos de Sakura y Shaoran, quienes tan sólo sonreían nerviosamente ante las atenciones de la señora Daidouji. A Tsi y Xiao observando aquel espectáculo, divertidos de lo lindo. A Kero relamiéndose su pedazo de pastel y observando si alguien había descuidado el suyo para robárselo; bajo la mirada cautelosa de Spi, cuidándose de no ingerir nada azucarado. De Mei Ling frustrando los planes de Kero de intentar robar un pastel. De Ken mirando a su esposa, divertido. Y al buen Wei, muy sonriente, quien finalmente había llegado a la fiesta luego de la ceremonia. Y con él estaban los tres pequeños: Xian, Kenji y Aiko. A pesar de tener unos escasos meses de vida, ya los pequeños eran muy activos y debían estar bajo constante vigilancia. Y por supuesto, tal y como había predicho Tsi; ya se distinguía el extraño y mágico lazo que unía a Xian y Kenji; así como pareciera que éstos disfrutaban ver llorar a Aiko.

Sin embargo, a pesar de toda esa felicidad, pareciera que algo faltara.

-Piensas en Nakuru, ¿no es así?- preguntó Tomoyo, quien tan sólo vio asentir en silencio a su esposo.

-Sé que ambos están bien, tanto ella como Yue. Sus presencias están lejanas, pero bien…-

-Tal vez ellos no quieren ser encontrados ¿no crees?- Tomoyo se apoyó en su esposo-… tal vez están disfrutando de todo lo que les había sido negado por su condición. Tal vez… cuando estén listos ellos volverán a nosotros.

-Tal vez tengas razón- admitió mientras le robaba un beso- por lo que ahora debemos concentrarnos en nosotros. El avión sale en dos horas…

-Una luna de miel en Venecia y Sicilia suena muy romántico- dijo ella, sonrosándose como una novata de quince años.

-Te hice sonrojar…- dijo él, con aire triunfal.

-Lo admito. Pero no celebres, aguarda a que estemos solos…- dijo ella en un leve tono seductor.

-¿Y cuándo será eso? Estoy ansioso…-

-Luego del discurso de Sakura…- Tomoyo se volteó hacia su amiga haciéndole una seña. Sakura entonces llamó a todos los presentes, eran menos invitados que en la boda de Mei y Ken. Eriol y Tomoyo querían una celebración privada y familiar.

-Como algunos han de saber, conozco a Tomoyo desde que tengo memoria. Nuestros lazos de sangre dicen que somos primas; pero lo que sentimos una por la otra es algo mucho más fuerte que un simple parentesco. Nos amamos porque así lo demuestran nuestros actos y palabras. Porque en cada momento importante de mi vida ha estado Tomoyo, así como yo pretendo estar en cada uno de sus momentos especiales. Cuando pequeñas, no existió poder alguno que pudiera separarnos; a pesar que éramos muy diferentes y que ella pudo correr algún riesgo a mi lado, jamás me abandonó. Ahora, hemos tomado caminos un poco separados; pero a fin de cuentas eso no importa. Ambas sabemos que nos tenemos una a la otra; que siempre nos desearemos lo mejor y estamos allí para apoyarnos. Porque nuestro cariño transciende el tiempo o la distancia. Te quiero Tomoyo, y sé que serás muy feliz junto a Eriol, quien me consta te ama y respeta- y, contra todo protocolo, Tomoyo fue corriendo a los brazos de Sakura para darle un fuertísimo abrazo.

-Te quiero amiga… gracias… gracias por todo…- dijo, sin despegarse de Sakura.

-Gracias a ti…- Sakura le dio un beso en la mejilla y miró a Eriol- ahora, ve y sé feliz.

-Hermoso discurso…- Shaoran se acercó a Sakura luego que se despidieran de los recién casados.

-Me salió del corazón…- se sonrosa de la pena- no fue la gran cosa. Tan sólo dije lo que sentía con palabras bonitas.

-¿Sí? ¿Y qué me dirías a mí en una situación parecida?-

-¿Si fueras tú quien se casa?- frunció el ceño Sakura. Shaoran se apenó por el mal uso de sus palabras. Luego de unos minutos, ella rió de buena gana.

-Te diría que eres mucho más que mi destino. Que eres la persona a la que estuve esperando toda la vida. Y desde aquella vez en el aeropuerto, cuando apenas era una niña, supe que eras la persona para mí. Que nuestros caminos se cruzaron nuevamente años después porque era algo irremediable. Que aunque deba pasar sobre mil Tao Feng, aunque mi vida corra peligro mil veces más; jamás me alejaré de ti. Además, ahora tenemos dos partecitas de nuestro corazón jugando por allí- comentó mientras miraba desde lejos los cochecitos de sus hijos, quienes eran entretenidos por Kero y, sorprendentemente, por Spi-… ahora sé que estar juntos es lo que nos hace poderosos.

-Sabes que no sé usar las palabras como tú…- se apenó Shaoran- sólo digo que te amo. Que te amo…-

-Y que no importa lo que venga, siempre y cuando nuevo amanecer sea a tu lado…-

A las orillas del mar, en algún lugar lejano.

Los últimos rayos de sol matizaban el horizonte, tiñéndolo de un hermoso tono rojizo. La marea estaba desciendo, y la mar parecía tranquila e imperturbable. Justo a la orilla, cuatro figuras estaban sentadas allí. Las aguas rozaban sus pies, pero ellos parecían despreocupados por este hecho. Simplemente observaban aquel hermoso espectáculo, que era el atardecer.

-Es hermoso- suspiró Pai, rompiendo aquel mágico silencio.

-Vaya que lo es…- admitió Yue mientras la abrazaba con fuerza.

-La magia es nada comparada con esto…- ella se acomodó con facilidad entre los brazos de su Yue.

-Pero ¿saben? Es inevitable que recuerde al amo Eriol…- comentó una triste Ruby. De todos, ella era quien más nostalgia sentía por el abandono a Eriol.

-Yo también lo recuerdo, y todos los días Ruby. Pero ellos ya no necesitan de nosotros- comentó Kogane, besando la mano de su compañera- ahora la felicidad tiñe sus vidas. A nosotros nos queda buscar nuestra propia felicidad. Estoy segura que ellos entenderán.

-Lo sé… tampoco me estoy quejando por ella- admite Ruby mientras tímidamente posa sus labios sobre los de Kogane. A pesar que hace mucho son pareja, aún le da algo de pena besarla frente a Yue y Pai. Poco a poco, Kogane se había propuesto quitarle esa vergüenza y con calma y paciencia lo estaba consiguiendo.

Pai entrecerró sus ojos y se dejó llevar por las caricias de Yue. Cuando despertó como Esperanza, la única preocupación que tenía era ayudar a su ama Sakura. Y cuando regresó de nuevo para protegerla de Feng, su única prioridad era su ama Sakura. Primero estaba eso antes de estar junto a su amado Yue. Siempre ordenó sus prioridades de acuerdo a su ama Saura. Por ella se había convertido en guardiana de extraños seres que poseían poderes desconocidos para ella. Esperaba que nadie abriera la caja en donde estaban contenidos. No sólo porque sería peligroso, sino porque no estaba preparado para tener otro amo. La única ama que conocía era Sakura. Es por eso que habían guardado la caja en el recinto de un viejo y olvidado templo celta. Donde no estuviera al alcance de nadie.

Ahora, podía dedicarse a ser ella, a ser Pai. No estaba ligada a Sakura o al mago Clow. Ahora simplemente podía ser lo que siempre quiso. Al igual que su hermana, Kogane, habían acordado vivir intensamente y olvidarse de lo demás. ¿Extrañarían a Eriol y Sakura? Cada segundo de sus vidas. Pero serían eso, "sus" vidas. Y nadie podría quitárselas.

-¿Algún día regresaremos?- fue la pregunta de Ruby, la cual dejó fríos a todos. ¿Regresar? Ninguno había pensado en eso todavía.

Kogane, quien era la que siempre mantenía la calma en un momento así, se acercó a su Ruby y, moviendo sus cabellos, le dio un apasionado beso en el cuello.

-Claro que regresaremos. Le debemos demasiado a Eriol, y también a nuestra ama Sakura. Lo haremos, cuando sea el debido momento… por lo pronto vivamos nuestras vidas como si fuera el último segundo de ellas.

-Cuando sea el momento de regresar, lo sabremos- concluyó Yue, poniéndose en pie y estirando su mano para ayudar a Pai a levantarse. "Touya…" pensó él, contemplando el rojizo horizonte "trata de ser feliz con Kaho y espero que algún día puedas perdonar mi huida". Al momento de ponerse en pie, Pai unió sus labios en un dulce beso. "Adiós Sakura, espero regresar pronto para poder abrazar a tus bebés. Adiós Shaoran, nunca olvidaré lo que significaste para mí en algún momento. Gracias por todo…".

"Mi amo Eriol, espero que algún día pueda perdonarme. Y mi lindo Spi, siempre fuiste mi único amigo, aunque tal vez ahora no lo creas" se despidió Nakuru también. "Mi padre Eriol, procuraré ser feliz con Ruby. Sakura, perdón por todo lo que hice… pero ahora sé feliz. Yo volveré, algún día…".

Así, las cuatro figuras empezaron a caminar, a perderse en el horizonte; hacia un rumbo desconocido. Pero su paradero en verdad no importaba. Lo importante es que con cada nuevo amanecer, tratarían de vivir intensamente.

~ FIN ~

Notas Finales:

¡Wow! Cuando tecleé "…eternamente" me dije: "vaya… en verdad terminó". Si hago cuentas, han sido como dos años y medio con esta historia. *Suspiros* parece increíble que tanto tiempo haya pasado. Es como si fuera apenas ayer que empecé a escribir el primer capítulo de toda esta saga, incluyendo "Destino y Esperanza". Que fue apenas ayer que de mis manos nacieron Pai, Kogane o Lin. Confieso que hubo momentos en que ya no veía sentido seguirle… ¿para qué? Pero, entre reflexiones, le debo demasiado a esta historia. Ella me ha visto crecer como escritora. Aún me falta muchísimo camino por recorrer, pero miro hacia atrás y tengo la satisfacción de haber mejorado.

Hoy es 29 de noviembre y, como algunos saben, el 1 de diciembre cumplo 17 años de edad. Este es el regalo que me di a mí misma. Luego de tantos sacrificios, desveladas, traumas por falta de inspiración, arrebatos inspiradores, momentos inolvidables desarrollando la trama… aquí está. Con esta historia cierro un ciclo, una nueva etapa de historias vendrán pero como ésta, ninguna. Como dije en algún momento, mi alma está entremezclada con cada frase escrita en ella. Mi corazón está latente en Pai, Kogane, Tsi o Xiao. Esa Meiko se quedó con esta historia. La que está madurando quedará en otras. Pero esta etapa se cerró.

Por medio de esta historia conocí a demasiadas personas. A Sandra, a quien no puedo dejar de agradecer por todo el apoyo brindado. Por estar siempre allí, a pesar de todo lo que hice esperar.

Kaysa, no tengo palabras cielo. Gracias por cada mensaje, por cada palabra de aliento, por cada alegría compartida, por cada review. Eres de lo mejor mi linda.

Ann, a quien admiré desde un primer momento por ser tan excelente escritora y luego adoré por la hermosa persona que es. El último capítulo va para mis tres soles, eso son ellas. ¡Las quiero mucho chicas!

Sin embargo, también va dedicado a todos aquellos a quienes a través de este fanfic he entablado algún tipo de relación: a Yueccs, que desde un principio siempre me apoyó; a Yerlis, a quien no conozco desde hace mucho pero con su mail me dio saber que es una excelente persona; a Daryl, quien siempre deja y deja reviews preocupándose por mí, significa muchísimo para mí. A mi linda Chibi, que no me tuvo mucha paciencia (pero no la culpo) y ahora compartimos nuestro gusto por Inu-Yasha. A Shinji, quien seguramente ya se habrá olvidado de mí pero igual el capítulo va para él. A Rita, quien hace poco descubrió mis historias de anime, pero a quien tengo un especial cariño. Y a todos y cada uno de los reviews que me dejaron. En total son 88, mil gracias a todos. Gracias por el apoyo, gracias por seguir leyendo… gracias por todo.

Y a mis niñas que gracias a dios tengo en vivo y a todo color. A mi Sakura, mi Macry, quien me ha dado lo mejor que una amiga puede ser, y más. Quien estuvo conmigo desde el principio, quien vio nacer a Pai y Kogane. Quien siempre tuvo la primicia de todos los capítulos. Te quiero amiga… eres la mejor!. Y a mi hijis Regina, a quien adoro y quiero!. Y me siento orgullosa por seguir los pasitos de su madre y escribir también historias. Gracias por el apoyo y el cariño preciosa, te quiero!

Y por sobre todo, una persona que vio nacer esta historia. Pero por malas jugadas del destino no pudo verla terminada. Porque sé que nos veremos algún día otra vez. Y porque sé que desde algún sitio has de estarme viendo. La terminé… lo logré. Toda la historia es para ti, Rodolfo. Te amaré siempre, estés donde estés…

Por último, tengo planeado hacer una especie de epílogo, de un par de años después.  Cuando ya Aiko, Kenji y Xian estén creciditos. Ésta se tardaría un poco, pero ya tengo la idea en concreto. Mi pregunta es ¿les gustaría un pequeño epílogo?

Dejad reviews y para contacto mei_akiyama@yahoo.com

Un beso a todos y nos vemos en la próxima historia o… hasta el siguiente amanecer…

Meiko Akiyama – 29/XI/2003