Roommates

By: Vainiella


Capítulo 14

"Réquiem"

-No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes-


| Mimi |

Contemplé con lágrimas acumulándose en mis ojos los capullos de rosas delicadamente agrupadas en el ramo, apretándolo más de la cuenta con las espinas atravesando el papel hasta rozar las yemas de mis dedos. Los latidos de mi corazón lloraban también, doliendo con cada palpitar, doliendo con cada pausa, en mi interior el bombeo de sangre no estaba funcionando bien, porque en lugar de mandar el mar rojo a todo mi cuerpo lo que sentía era un desangramiento masivo, matándome lentamente para hacerme disfrutar una tortura de la que mis emociones se han apoderado.

La vida no es cruel, la vida es justa y precisa. Todo es un ciclo perfecto que nos absorbe aún cuando tengamos la oportunidad de negarnos. Nunca sufres demasiado, nunca sonríes demasiado. Nada era suficiente cuando a la vida se refiere, ¿Pero acaso no poseemos un límite? ¿No podríamos decir "Basta"? Mi madre siempre había dicho que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista… Y había considerado aquello como algo sabio y con sentido, hasta ahora, pues yo sí sé de un mal que puede durar cien años y de un cuerpo que lo resiste.

El dolor en su momento puede carcomerte hasta quemar tu tejido óseo, y bien podría dejarte discapacitado emocionalmente por un buen tiempo. Luego viene el tiempo para anestesiarte, para ayudarte a sufrir menos, y está bien, porque el tiempo siempre ayuda. Pero mi en caso recordar es mi mal de cien años… Y pueden los días transcurrir con sabiduría para fortalecerme, pero el dolor persistiría en mi memoria, porque está prohibido olvidar lo que por un momento te había dado tanta vida, vida que luego fue arrebatada de mis manos.

Muerte, yace ahí, enterrada por un muerto.*

Un sonido débil en mis manos hizo que despertara de mis fúnebres pensamientos para luego darme cuenta de su procedencia. Los capullos del ramo que apretaba con tanta fuerza estaban rozando unos con los otros por el continuo movimiento que les proporcionaba. Estaba temblando. Mis manos temblaban y yo no me había dado cuenta de ello. Respiré profundamente tratando de buscar la calma que necesitaba para poder reponerme y dar una cara que estaría acompañándome por un buen tiempo, y al sentir como mis pulmones se llenaban de aire cerré los ojos, expulsándolo con paciencia. El temblor cesó y también las lágrimas dejaron de recorrer mis mejillas, siendo limpiadas después con la manga de mi camisa para desaparecer evidencias superficiales, por muy evidente que pueda verse el rojizo de mis ojos.

Miré a mi alrededor buscando rastro de algún curioso que se lamente por mi deplorable estado, más la soledad de los pasillos fue mi único testigo. El piso frío me invitaba a buscar calor y resguárdame en la calidez, pero mis pies seguían temerosos de dar el primer paso, pues más que ser bienvenidos estarán obligados a una despedida. No es como si yo deseara esto, en realidad va en contra de mi corazón, pero mi instinto de supervivencia seguía vigente en mi cuerpo, y la voz sabia de mi conciencia me dijo que era mejor para mí esta decisión, mejor para todos. Y aunque la cordura haya desaparecido entre besos clandestinos y gemidos prohibidos al menos me quedaba este instinto, tan oportuno en estos momentos.

Mi pie izquierdo se tensó, pero con toda mi fuerza de voluntad finalmente dio el primer paso. El derecho acompañó a su par, dando otro paso. Un segundo luego ya me encontraba caminando hacia mi destino.

Y estos capullos que llevo en mis manos, rosas blancas, aguardaron pacientes hasta llegar a la puerta, y desde su silencio me observaron con tristeza como si pudieran palpar la sequia de mi interior.

Dos suaves toques, unos cuantos pasos. La puerta me dio la bienvenida abriéndose ante mí.

Abriendo posibilidades para sobrevivir.

-¡Mimi!- dos cálidos brazos me rodearon haciendo que la frialdad del piso se fugara de mis pies –Pasa, les encantará verte.

-Gracias, Kari- le sonreí como mejor pude, y luego me encaminé hacia el interior de la habitación, encontrándome entonces con el sitio que había visitado tantas veces con el corazón acongojado por la culpa, pero que ahora era opacado por el alivio de la vida recuperada, cual estuvo al borde del abismo.

-¡Pero si es mi vaquera favorita!- la voz dulce y maternal de la mujer que yacía sobre la cama me dio la bienvenida más cálida de todas, dibujando una sonrisa que resaltaba más que su palidez y que compartía la energía de la pañoleta colorida que yo misma le había regalado hace semanas –Que agradable es tenerte por aquí, querida.

-Y que agradable es verla tan animada- le respondí tratando de irradiar la misma calidez que esta mujer irradiaba, pero no me importó saber si no lo había logrado -¿Cómo se siente?

-¿Y no me vez? Estoy tan bien que podría ver al idiota del padre de mi hija y me contentaría- escuché las risas de Kari e intenté imitarla. Era de Toshiko ese tipo de comentarios hacia el que fue su esposo, quien inesperadamente decidió abandonarla cuando Sora era aun una niña. Y aunque el hombre haya corrido con todos los gastos de la hospitalización y otros para salvar a Toshiko ésta no parece aún dar el brazo a torcer. La abandonó, pero sin duda es un hombre con corazón… Salvando no a la mujer que abandonó hace tanto tiempo, sino a la madre de su hija –Que por cierto, Sora, dile a Haruhiko que igual le pagaré. No quiero tener deudas con él.

Miré ahora a Sora, sentada en la silla más cercana a la camilla en donde yacía su madre. Descubrí que ésta había estado ausente hasta que Toshiko volvió a llamarla, despertándola de su breve trance.

-Perdona, supongo que estoy algo cansada- se excusó ella con una forjada sonrisa. El mismo tipo de sonrisa que tenía yo en mi rostro.

-Lo que debes de tener es hambre, mi amor- le reprochó dulcemente su madre mientras yo me aproximaba al primer florero que vi disponible, desarmando el ramo que había comprado en la floristería cerca de la casa de Miyako para luego meter ordenadamente rosa por rosa dentro del florero –Oh, Mimi, que rosas tan hermosas. Gracias por traerlas. Las de capullo son mejor porque su olor es más divino cuando florecen.

-Mimi, ¿Has visto acaso a mi hermano? Dijo que vendría ahorita pero se ha tardado.

-Ni idea, Kari, en realidad no vengo de casa…

-¿Otra vez te has quedado en casa de Miyako?

Volteé a ver a Sora, quien había dicho lo último con voz apagada y con la mirada fija en el suelo.

-Pues, sí- sonreí hipócritamente –Necesita ayuda en casa porque su madre tuvo que viajar a Tokio, que por cierto ha dicho que vendría mas tarde a verla, señora Toshiko.

-Miyako tan atenta, y siguiendo los pasos de su madre- de reojo seguí observando la extraña actitud de Sora, escuchando la voz de su mamá de fondo –¿Vez, hija? No es tan malo seguir los negocios de los padres.

Pero esta vez la sonrisa forzada no apareció.

-Mimi.

Dejé de buscar perfeccionar fallidamente la agrupación de los capullos dentro del florero cuando la escuché llamarme con aquel tono particularmente vacío. Noté que me miraba con fijeza, como si de pronto hubiese advertido mi presencia en lo que llevaba aquí.

-¿Me acompañas a desayunar? No he cenado siquiera y tengo muchísima hambre.

Sus ojos, avellanados y de iris color cobre, me hablaban y yo les escuchaba, confirmando al fin que algo ocurría y que no tenía nada que ver con su madre recuperándose de la exitosa operación o de mi ausencia en estos últimos días en casa. De hecho, una vocecita envenenada me dijo que aquella careta que se había puesto Sora de forma imprevista tenía que ver conmigo, pero era demasiado cobarde como para enfrentarlo, así que usando la misma careta de sonrisas falsas intenté demostrarle que mi estado apocalíptico también sería una incógnita para ella, un secreto.

-Claro.

-Yo me quedaré- dijo Kari notando la tensión en el ambiente, pero su luz había sido lo suficiente deslumbrante como para ocultarlo de los ojos de Toshiko –Señora Toshiko, ¿Le conté que mi hermano mojaba la cama hasta los 12 años?

-¡Oh, no me sorprende de Tai!

Sora recogió su cartera y yo aguardé cerca de la puerta para irnos mientras Kari usaba sus encantos y las vergüenzas de su hermano para distraer a la madre de mi amiga. Obviamente Toshiko era una mujer muy perspicaz, pero al igual que Kari, no pretendían interrumpir lo que tenemos pendiente Takenouchi y yo, un asunto imprevisto que no mejoraba mi día, por supuesto.

Salimos en completo silencio hasta caminar por los pasillos, en dirección a los ascensores que nos llevarían al piso de la cafetería. De reojo de vez en cuando observaba el perfil serio de mi amiga, con los ojos fijos al frente como si lo único que quisiera es llegar a un lugar y no disfrutar de la compañía. Mis sentimientos dejaron de estar en luto para preocuparme únicamente en Sora, a quien indudablemente le ocurría algo, ¿Habría discutido con Yamato? ¿Habría tenido problemas con alguien que no sea Yamato? Las preguntas sin respuestas colmaron mi cabeza hasta que entramos en el ascensor, en donde un par de personas aguardaban dentro, entre ellas el doctor que había salvado a Toshiko días antes, siendo ayudado por quien fue en la infancia un chico goofie. Ahora un héroe.

-Su compañero va a tener un gran futuro como médico, joven. Por favor, insístele que venga a trabajar en la clínica cuando termine con sus estudios, ¿De acuerdo? Lo recibiremos gustosos.

Sabía que sí.

El ascensor se abrió en el piso que era y ambas junto con el resto lo abandonamos para cada quien siguiera su camino. Ya la voz de Sora había vuelto a su cueva despertando el misterio en el ambiente y yo continué formulando las incógnitas en mi cabeza, intentando entender algo que no me tocaba entender. Finalmente la cafetería se abrió paso entre nosotras y nos dirigimos a la cola de 3 personas que iban a lo mismo. Yo no quería nada, en realidad no he tenido hambre desde ese día, comiendo solo por obligación y no por disfrute. Miyako se encargaba de reprocharme mi delgadez como algo negativo –Y lo era-, haciéndome comer cualquier tontería nutritiva con tal de que no me viera en los huesos.

-¿Segura que no quieres nada?- yo negué con la cabeza, viendo luego como Sora pedía un jugo de durazno y un sándwich de jamón de pavo y queso –Me gusta el jugo de aquí.

Tras recibir su pedido nos ubicamos en la primera mesa que encontramos, sentándonos una en frente de la otra. Observé ausente como mi amiga tomaba un poco del jugo, pero sin tocar en ningún momento el emparedado que yacía solitario en la bandejita de cartón.

-Es mejor que comas, Sora, te noto débil.

-Y tú estás demasiado delgada.

Abrí los ojos sorprendida por su comentario. No por lo que dijo, que es exactamente lo mismo que me dijo Miyako anoche, sino por el tono con que lo hizo. Vamos, la gente siempre dice que las mujeres a veces vemos fantasmas donde no hay, que interpretamos comentarios de mala manera solo por la forma en que se pronunció la "A" al lado de la "Z". Pero para aquellos que piensan de esa manera les digo que, y esto grábenselo, es que las mujeres tenemos un sexto sentido, porque no es que vemos fantasmas donde no hay, pero sí podemos sentirlos de una manera que solo queda en nosotras saber interpretar.

Sora había dicho aquello como si una cuchilla viniera junto con sus palabras, atravesándome con un corte preciso pero necesario para hacerme reaccionar.

-Sora…- dije con voz suave, mirándola con un leve dolor en el pecho. Había esperado otro comentario como aquel, nocivo, sin embargo me quedé aún más sorprendida en como las expresiones de su rostro mutaban de una a otra. Desconfianza. Dolor. Miedo. Culpa. Ocultó su rostro entre sus manos para luego subirlas hasta su cabeza, mandando su roja cabellera para atrás y despejando la bonita forma que posee su frente. Sea lo que sea lo que le atormentó en aquel momento disparó mi brevemente olvidado amor hacia ella, estirando mi mano hasta alcanzar las suyas para que dejara su pollina corta caer de nuevo sobre su frente –Disculpa.

-No, discúlpame a mí- negó con la cabeza –No sé qué demonios me pasa, no tienes la culpa de nada…

Yo fruncí el ceño, notoriamente confundida.

-¿Culpa de qué?

Takenouchi bajó las manos hasta la mesa, tomando fuertemente la mía como si de repente yo me transformara en su fuente de vida. Sentía que absorbía las pocas energías que había guardado para enfrentarla en cuestión de segundos, y yo se las daba, porque en el fondo algo me decía que ella las necesitaba muchísimo más. Solo mírenla, con aquella curva violácea bajo sus ojos, demostrando su falta de sueño. Sus labios estaban resecos, pálidos y con cueros tentando ser arrancados. Pensé en cuando había sido la última vez que sus labios fueron besados, ¿Y por quien? ¿Por mi Yamato, o por su Yamato?

Más importante, ¿Cuál de los dos traicionó a quien?

-No quiero atormentarte con mis problemas, Mimi, sé que también te ocurre algo, sea lo que sea, y que seguro tienes suficiente con eso.

Como dije antes, nunca sufres demasiado, nunca sonríes demasiado. Nada era suficiente.

Negué con la cabeza para aclararle que no pensara eso, dándole mi sonrisa más genuina, falsamente genuina, para impartirle confianza.

-No cuando se trata de ti- apreté su mano –Cuéntame.

Ella suspiró sonoramente, mirando diferentes puntos de nuestro alrededor para hallar las palabras correctas en su mente.

-Creo que Matt me está siendo infiel.

Controlé con todas mis fuerza los temblores para que no evidenciaran mi estado a través de mis manos, cuales seguían fielmente agarradas de las de Sora. Mis pies, en cambio, no lograron ocultar los nervios que azotaron con fuerza mi cuerpo, elevándose, pisando, elevándose, pisando, una y otra vez. Mi corazón también empezó a latir muy rápido, como si de pronto estuviera galopando desesperado en buscar de huir de un demonio oculto. Todo en mí se tensó hasta tal punto de agarrotarse mis brazos, pero mi esfuerzo inhumano seguía vigente, y bajo ninguna circunstancia permitiría que Sora lo notase.

A buen día ha venido Sora de sospechar de su novio, quien, en efecto, le era infiel, ¿El problema? Que la perra con que se ha acostado últimamente estaba justamente delante de ella, tomando sus manos como si estas no hubiesen acariciado la piel desnuda de su novio, buscando un consuelo que no conseguiría, un consuelo que, en realidad, la perra necesitaba más que nadie.

Ah, cosas de la vida.

-¿In…fiel?- logré decir tras una pausa, reganándome internamente por mi tono de voz -¿De dónde sacaste eso?

-Porque tiene más de un mes sin tocarme, Mimi. Además, ¿No es evidente como me rechaza?- miró la mesa, mordiéndose los labios en un intento de arrancar los cueros de piel como un reflejo, nervios, quizás –Ya nada es como antes, en realidad, desde que volvimos en noviembre no ha vuelto a ser el mismo conmigo.

-Pero eso no significa que es infiel, Sora, ¿Lo has visto?- temí por su respuesta.

-No.

-¿Alguien te ha dicho algo?

-Tampoco.

-¿Entonces? ¿Cómo lo sabes?- quise patearme internamente por improvisar con un innecesario interrogatorio, es decir, ¿Qué derecho tenía yo de hacerles estas preguntas? Ninguno, absolutamente ningún derecho. Pero mi decisión consistía en una imagen en donde Sora no podía visualizar a su novio como un grandísimo idiota que le gusta andar engañando a su novia, porque se supone que ellos dos deben estar bien, necesitan estar bien, ¿Sino de qué serviría el luto?

Sora soltó mis manos.

-Simplemente lo sé, Mimi. No hay que ser vidente para saber que mi novio se está follando a otra tía.

Splash. Un invernal y doloroso cubo de agua fría en toda la cara.

Nuevamente mi expresión de pokerface hizo que Sora bufara por lo bajo para luego mirarme con sufrimiento, culpable de pagar conmigo sus problemas cuando, evidentemente, ella no sabía que yo era la raíz de todos ellos. Tener esta conversación me estaba torturando de la peor manera posible, y aunque bien venía evitando hablar con Yamato desde Año Nuevo para no tener que encuevarme en mi rincón más oscuro, ya Sora tomó su trabajo para ello, azotándome con una serie de inofensivos comentarios que acuchillaban lo que me quedaba de humanidad.

-Lo siento, otra vez la estoy pagando contigo- cerró los ojos con fuerza –No he dormido siquiera por eso, y soy una tonta, por permitir que Matt me afecte de esta manera.

-No eres una tonta…

-Lo soy- suspiró –Soy una tonta porque no sé que hacer. Por un lado quiero enfrentarlo y que me diga la verdad, o al menos que me mienta, pero que no sea indiferente conmigo. Y por el otro lado…

Aguardé paciente, esperando que continuara.

-Por otro lado tengo tanto miedo de perderlo…

El abismo cubrió todo mi cuerpo para hacerme consciente del frio abrazador que vino con aquel comentario. Dentro del abismo atisbé una puerta, maltrecha y sucia, invitándome a acercarme y abrirla por inmunda curiosidad. Y lo más extraño de todo yo sabía muy bien a donde me conllevaría esa puerta, y con qué necesidad, pero no me había sentido lo suficientemente preparada para ello, hasta ahora, luego de escuchar el dolor palpable en las palabras de Sora.

Sora ama a Yamato, y él había decidido amarla en lugar de desaparecer conmigo.

La puerta se abrió sola, y yo sentí como el réquiem de mis sentimientos cantaba una fúnebre despedida.

-No lo perderás, Sora- le dije estirando mis manos hasta alcanzar las suyas, tomándolas con fuerza –Vas a ver que todo va a cambiar. Te prometo que sea lo que sea que tenga a Matt así se acabará pronto, confía en mí.

Ella me miró con ojos brillantes, sin dar oportunidad de que las lágrimas empezaran a recorrer sus mejillas, y aquello era porque después de tanto tiempo sentí como volvía ser yo misma. No fui falsa, la máscara se había caído y ahora había hablado con la más pura sinceridad. Y fue un alivio, en serio, porque ahora había un peso menos sobre mis hombros, dejando únicamente la gran piedra del dolor aprisionarme contra el suelo.

Fui sincera, porque sí se avecinaba un gran cambio, y todo quedaba en Yamato si ajustarse a este o no.

-Gracias, Mimi- sonrió con la sinceridad que tanto había extrañado, y yo no tardé en hacerlo de vuelta –Ahora, por favor, cuéntame. ¿Qué te ocurrió para que estés así, tan triste?

El réquiem siguió sonando hasta que con paso firme crucé el umbral, enfrentándome a mis nuevas decisiones, cuyas consecuencias son males que solo mi cuerpo podría resistir.

-Voy a regresar a USA, Sora.


| Yamato |

-Vaya, pero al fin apareces, chico famoso.

Sonreí levemente avergonzado por el apodo que me dio Toshiko, sonriéndome como bienvenida luego de unos cuantos días fuera de Odaiba. Tuve un concierto en Niigata y Nagano en donde mi banda y yo nos quedamos por 6 días, ya sea firmando autógrafos en algunas tiendas discográficas o realizando el concierto frente de unas 2000 personas aproximadamente, un numero bastante prometedor si tomamos en cuenta que no hace mucho solo daba conciertos para unas 100 o 200 personas. Ha sido una semana bastante extenuante, donde no cabía tiempo para detenerme a pensar en mis problemas existenciales ni en nada que tenga que ver con la jodida suerte que tengo.

Han pasado exactamente 7 días desde que Mimi y yo decidimos fugarnos -7 días sin verla, en realidad-, abortando el plan cuando por cosas del destino la madre de Sora estuvo tan cerca de la muerte, casi rozándola con sus dedos. En aquel momento todo se derrumbó a mi alrededor porque de verdad creí que Toshiko moriría, todo lo indicaba así, e incluso había cedido en mi discusión con Taichi ya que no poseía el descaro de abandonar a Sora justo cuando su madre estaba siendo cortada por bisturís para sacar su hígado y sustituirlo por otro, sin preámbulos por salvarla. Estuve todo el día indagando en mi cerebro por conseguir una solución a mis problemas; ¿Cómo realizar mi mayor deseo, estar junto con Tachikawa, si la madre de Sora moría? Un absurdo dilema, pues nada me detenía fugarme con Mimi, pero en algún muy remoto lugar en mi cuerpo quedaba un poco de ese moral que mis padres se esforzaron tanto por inculcarme.

Si la madre de mi novia moría, tenía que estar allí para ella. Así el sacrificio sea muy alto.

Pero Toshiko no murió…

-Disculpa por no visitarla antes- dije acercándome lo suficiente para tomar su mano. Ésta estaba fría como siempre desde que llegó aquí -¿Cómo se siente?

-Estupendo, y más cuando eras la cara que me faltaba por ver- suspiró –Sinceramente es un alivio que Sora tenga personas tan buenas a su alrededor, ¿Verdad que sí, cariño?

Miré de reojo como Sora se sentaba junto a su madre, manteniendo su mirada lejos de mí. Al tocar la puerta ella había sido quien me recibió, pero no con aquella particular calidez de antes que siempre me aliviaba, en realidad, la frialdad con que me había besado fue bastante obvia, y no necesité preguntarle nada porque efectivamente el hecho de que me ignorara de esta forma ya era la respuesta.

No es como si me doliera este tipo de trato parte de ella, pero sin duda es desconcertante.

-Y mira nada más, llegaste justo a tiempo para comer el estofado que hizo tía Yuuko-san- continuó sonriente, ahora contemplando un envase de plástico lo suficientemente grande para alimentar a 5 personas.

-En realidad no tengo hambre, señora Toshiko, gracias.

-Que lastima, si sabes que el estofado es la especialidad de la mamá de Tai- entonces dirigí mi mirada hacia la misma dirección que ella observaba, respondiendo entonces unos penetrantes ojos marrones sobre mi persona.

Ahí, sentado en el sofá para visitas de la habitación, se encontraba un Taichi Yagami observándome como si de pronto yo fuera la peor lacra del universo, siendo juzgado por las llamaradas de sus ojos cuales no me sorprendieron aún cuando fui el único en atisbarlo. De pronto, como si hubiese recordado que además de mí estaban Sora y su madre, le sonrió a esta ultima como si hace segundos no hubiese deseado degollarme.

-Coma cuanto quiera, tía Toshiko, mi mamá lo preparó con gusto.

No me importó la familiaridad con que mi suegra y el mejor amigo de mi novia se trataron, pues es algo que viene siendo desde siempre –Pues Tai es como el hijo varón que nunca tuvo la madre de Sora- y que hace meses había despertado celos en mí, cosa que ya no me afecta, en lo absoluto. Fue cuando volteé a ver a Sora, de quien de pronto recordé su presencia, que noté como sus ojos estaban fijos en mí, y al momento de corresponder su mirada esta volvió a centrar toda su atención en su madre.

Sora volvió a ignorarme, y más que ello me miró con dolor, porque no hay que ser observador para notar cuando sus ojos se llenan de lagrimas… Y, como si de pronto todos los engranajes en mi mente empezaran a funcionar, logré hallarle sentido a la inusual actitud de Sora, en donde la indiferencia y la tristeza tienen cabida cuando se trata de ser traicionado por tu pareja. ¿Sora lo sabía? ¿Desde cuándo? ¿Cómo?

O mejor dicho, ¿Quién?

-Yamato, ¿Puedo hablar contigo un momento?

Tai se había levantado de la silla y me miraba seriamente, dándome a ver que su petición era más bien como una orden. Tenía la posibilidad de negarme, pues no tenía humor para lidiar con mi obstinante mejor amigo que me mira como si yo fuera una mugrosa cucaracha en el suelo, pero entonces algo hizo click esforzando el ciclo de los engranajes en mi cabeza, más rápido, más eficiente, mejorando mi capacidad de análisis en menos de un segundo. Sora lo sabe, ¡Pues claro que lo sabe! Una radical ola de calor escaló mis piernas hasta llegarme a los puños, cuales apreté con fuerza hasta el punto de sentir dolor en mis dedos. Tai se lo dijo, no cabe duda. Y yo aquí haciéndome el idiota en frente de ellos porque, válgame, soy un idiota. Nada le detiene decirle a Sora que, además de follarme a su mejor amiga, que pensaba dejarla por Mimi y me importa una mierda lo que piense. ¿Por qué tendría que ser diplomático en estos momentos? ¿Qué perdería? Todo, todo menos a Mimi, y eso es lo único que vale la pena en mi vida…

-Claro.

Sí, hablaría con Taichi, ya que pienso decirle unas cuantas cosas antes de estamparle mi puño en la cara. Si su meta era joder aún más la situación pues lo ha logrado con creces. Cabrón.

Salimos de la habitación como si estuviéramos caminando hacia el ring en donde llevaríamos a cabo una sangrienta pelea de boxeo, aunque con el humor que tengo podríamos agregarle Kick Boxing y un poco de Karate, lo poco que he aprendido de las clases obligatorias a las que me llevaba mi abuelo. Al cerrar la puerta me dije que lo de decirle unas cuantas cosas podría esperar, pues las ganas de golpearlo me carcomían. Solo un puño, nada más, por meter sus narices en donde no le incumbe. Volteó a verme con ojos inescrutables, y yo preparé mi mano en donde sentí un desorbitante bombeo de sangre.

-Limítate a escucharme, Ishida, porque no tengo ganas de desperdiciar golpes contigo.

Pero sus palabras frías y secas me detuvieron.

-Debería golpearte hasta abrirte un hueco en el cráneo- escupí entre dientes, manteniendo a la bestia en mi interior a la defensiva.

-¿En serio? Pues yo no he andado de traicionero por ahí para merecer eso, tú eres el que debería estrellar la cabeza contra la pared, a ver si con un hueco se te oxigena el cerebro y así reaccionas. Semejante pendejo de que estás hecho.

Apreté la mandíbula.

-¿Por qué coño le dijiste a Sora?

Frunció el ceño, confundido.

-Yo no le he dicho nada a Sora.

-Eres el único entrometido que sabe sobre lo nuestro y está enamorado de ella, no me jodas- gruñí –Ya te dije que hablaría con ella pero no he tenido la oportunidad hasta ahora.

-Primero, repito, yo no le he dicho nada, si sabe algo yo no tengo nada que ver. Segundo, ¿Es qué acaso no tienes idea de lo que estás haciendo, Matt? Ya Toshiko está bien, gracias a Kami, pero creí que habíamos quedado en que tú acabarías con la estupidez que tienes con Tachikawa, ¡No que te irías por una semana a divertirte con ella!

-¿Q-Qué demonios…?- lo miré como si le hubiese salido otra cabeza -¡Estuve una semana trabajando, Taichi, no tuve tiempo para divertirme con nadie!- de verdad me molestó que me acusara de esa manera, como si de pronto se esperaba siempre lo peor de mí –Y tengo una jodida semana sin tener contacto alguno con Mimi, para que sepas. Además...

Estuve a punto de decirle que podía hacer lo que le viniera la gana, ya Toshiko se encontraba bien y Sora sentimentalmente estable para lidiar con esta situación, y yo no pretendía pasar un solo día más sin saber absolutamente nada de Mimi y sin estar a su lado. Pero justo en ese instante la puerta de la habitación se abrió, sorprendiéndonos a mí y a Tai una triste Sora que nos miró consternada.

-¿Qué sucede?- preguntó casi de inmediato Yagami, yo detallé el celular recién descolgado en su mano, cual apretaba con fuerza –Sora.

-Se fue…- la miramos confundidos –Mimi se fue.

Di un paso por inercia hacia ella, tomándola de los hombros sintiendo que algo desagradable se revolvía en mi estomago.

-¿De qué carajos hablas, Sora? ¿A dónde se fue?

-Me acaba de llamar, me dijo dentro de una hora y media tomará el avión. Va a regresar a USA.

¿Qué?

Solté a Takenouchi como si de pronto sus hombros quemaran.

-¿C-Cómo que volverá? ¡Pero si no nos ha dicho nada!- Tai le quitó el celular -¿Te acaba de llamar?

-Sí, se estaba despidiendo de mí, pero cuando se los iba a pasar colgó…

Las palabras resonaron en mi cabeza. Se fue, se fue, Mimi se fue. El frío de Enero finalmente entumeció mi cuerpo, aunque culpaba más al significado de aquellas palabras que al clima. Visualicé a Tachikawa tomando el avión y marchándose para siempre de mi lado, se ha ido. De pronto las manos empezaron a temblarme, y juro que nunca antes había sentido un pánico como el que estaba sintiendo en estos momentos.

-¿En qué aeropuerto?- pregunté en un hilo de voz, Tai y Sora me miraron sorprendidos.

-Ahm…- denoté como su rostro vaciló, mirando el suelo mordiéndose los labios. Aguardé paciente, aunque por dentro me contenía por no perder el control. Sora suspiró y volvió a corresponder mi mirada, observándome con dolor –Creo que el… Aeropuerto Internacional de Narita.

-Sora, hija, ¿Puedes venir un momento?

Sentí los ojos de mi novia sobre mí, como debatiéndose internamente si ir con su madre o evitar que me vaya, suponiendo que sabe algo sobre Mimi y yo. Finalmente terminó de abrir la puerta para entrar y dejarnos solos a Tai y a mí, en un súbito silencio. Miré mi reloj, 5:30 pm. Para llegar al aeropuerto me tomará exactamente una hora y 40 minutos, estoy a tiempo. Si burlo los límites de velocidad es posible que me tome un poco menos en llegar. Tengo suficiente para poder verla y retenerla a mi lado.

-Yamato.

Subí la mirada encontrándome con el rostro impasible de mi mejor amigo, y quien ubicó su mano sobre mi hombro en un gesto conciliador, pero no fue nada de eso. El vacío en mi pecho persiste y no puedo verme consolado por la presencia de Tai ni de nadie, no cuando Mimi estaba a punto de irse para siempre de mi lado.

-No puedo dejarla ir, Tai.

-Mimi no te está dando alternativas- me dijo con voz desanimada, como si verme en este estado le haya afectado en algún lugar remoto en su conciencia –Se ha ido, hermano, y es lo mejor.

Volví a mirar mi reloj… 5:32 pm. Los minutos pasan y yo sigo sin moverme, sin luchar por lo que realmente amo. Taichi me observaba con lamento y Sora aguardaba por mí en el interior de la habitación. Tengo dos opciones; hacerle caso a Tai y olvidarme de Mimi ahora que ella se alejaría para siempre, o ir cuanto antes al aeropuerto Narita para detenerla y mantenerla a mi lado… Estoy seguro que ella se quedaría. El sonido de la manilla me sacó de mi mente, notando que el Yagami la giraba hasta abrirla un poco invitándome a entrar con él. Estás a tiempo, Matt, puedes llegar al aeropuerto antes de que salga el avión.

Mi corazón empezó a latir más rápido de lo normal y respiré profundamente, quitando con sutileza la mano de mi amigo sobre mi hombro.


| Mimi |

-Llamada para pasajeros del vuelo 1516 de American Airlines con destino a New York, por favor embarcar por la puerta 23E. Pasajeros del vuelo…

Contemplé distante la prominente estructura del techo del Aeropuerto Internacional de Haneda, que en un intento para distraerme detallo el peculiar diseño de los ventanales que revelaban un cielo frío y nublado de Enero. El bullicio de las personas a mí alrededor me adormecía, era algo así como una improvisada anestesia que me inducía a la calma antes de la previa tormenta. Personas que iban de aquí para allá con sus equipajes en mano, atentos de su próximo vuelo o de las despedidas con las compañías que dejan atrás. Apreté mi cartera para que el dolor no se propagara más de la cuenta, era un alivio egoísta haberme ido sin siquiera despedirme de todos mis amigos, luego de lo mucho que hicieron por mí. Pero era mejor así, siempre he odiado las despedidas, y más ahora cuando me marcho de esta forma, sin ganas de irme.

-Ya es hora, Mimi- su voz hizo que la anestesia se fortaleciera. Al voltear me encontré con sus brillantes pero tristes ojos castaños tras sus gafas, mirándome con aquella expresión llena de entendimiento, pero que solo escondía el escozor que amenazaba con dejar escapar unas interminables lagrimas. Yo sonreí tratando de darle ánimos, cuales ausentes en mi organismo sentía como si yo era la que realmente los necesitaba. Ella respondió mi sonrisa a duras penas, pero aquello no había durado mucho pues ya la mueca del llanto empezó a dibujar su rostro.

-Oh, Miya-chan…

Abrí mis brazos con un nudo en la garganta, y pronto Miyako se abalanzó hacia mí abrazándome con muchísima fuerza, enterrando sus sollozos en mi cuello mientras yo le impartía paz con breves caricias en su espalda. Estuvimos así por un par de minutos, conteniéndome para no flaquear y así demostrarle que mi decisión no es tan mala después de todo.

Pero entonces nuevamente el respectivo sonido de tres campanas digitales interrumpió el momento.

-Llamada para pasajeros del vuelo 1516 de American Airlines con destino a New York, por favor embarcar por la puerta 23E. Pasajeros del vuelo 1516 American Airlines por favor embarcar por la puerta 23E.

Yolei poco a poco se separó de mí.

-Ese es tu vuelo, amiga- se limpió las lágrimas con la manga de su abrigo, hipeando un par de veces antes de corresponder mi mirada –Ay, te voy a extrañar.

-Y yo a ti, Miyako- el nudo palpitó en mi garganta –Pero verás que pronto volveremos a estar juntas.

-¿Lo prometes?

-Lo prometo.

Tomé mi maleta de mano y arrimé mejor la cartera a mi hombro.

-Mimi, ¿Puedo hacerte una pregunta?

Escuché el sollozo de un niño despidiéndose de su madre. Estábamos junto a una de las grandes puertas de embarcación. Miyako miró en dirección al niño con cara triste, quizás entendiéndolo un poco sabiendo lo que se siente despedirse de alguien a quien quieres mucho. Luego me miró con decisión, de una forma que no suele mirarme a no sea para decirme algo sumamente importante. Las piernas me temblaron advirtiéndome que puede que no sea una buena idea escuchar la pregunta, ¿Pero qué más me queda? No volvería a Japón, eso es seguro, ¿Cuándo será la próxima vez que vea a mi mejor amiga?

-Claro.

-Sé porque te estás yendo- me dijo con voz suave, yo enarqué una ceja –En realidad sé de esto desde hace mucho antes, pero esperaba que tú me lo dijeras. La última vez te juzgué y eso estuvo mal de mi parte, y te aseguro que no volveré a cometer el mismo error. Quiero entenderte, Mimi, y para eso quiero que me respondas con toda tu sinceridad.

La curiosidad fue demasiado.

-¿Realmente amas a Matt?

El nudo estalló e hizo que mi garganta no pudiera contener el hipo antes del sollozo, y el sollozo antes del llanto. Las lágrimas se acumularon a tal punto en mis ojos que sin que yo pudiera evitarlo empezaron a recorrer mis mejillas, dejando un rastro húmedo y frio en estas. Yolei abrió los ojos de golpe sin haber esperado mi reacción a su pregunta, pero de pronto denoté en su cara un poco de condescendencia en conjunto de la culpa y la tristeza. Apreté como más pude mis labios para no dejar escapar mis sollozos, aunque no había mucho que ocultar, pues mi cara debía evidenciar sin problemas la verdadera tormenta en mi interior.

En respuesta a la pregunta de mi amiga, asentí débilmente. Ella solo sonrió enternecida.

-Oh, Mimi, lamento que sufras tanto por él- estiró sus manos para secar mis lagrimas –No mereces esto, sufrir tanto por amor… Haz pasado por mucho, amiga. Desearía que no tengas que pasar por esto de nuevo…

-N-No…- dije con dificultad, respirando profundamente para luego suspirar –Esta experiencia me ha enseñado mucho, Yolei…- ella me miró curiosa –Todo se da por una razón, supongo que era inevitable enamorarme de él, después de todo lo que pasamos juntos…- miré el suelo –Lo amo, lo amo demasiado, Miyako, pero él no me ama lo suficiente. Irme es lo mejor que puedo hacer, no puedo seguir haciéndole daño a Sora ni seguir esperando por alguien que no me ama…

-Ultimo llamado para pasajeros del vuelo 1516 de American Airlines con destino a New York, por favor embarcar por la puerta 23E.

Miré hacia las pequeñas pero potentes cornetas en la parte superior de la pared, cuales finalizaron el aviso con el sonido característico de siempre.

-Debo irme- tragué pesado y volví a abrazar a mi amiga, apretándola fuertemente. Ella correspondió mi abrazo con cariño, y al momento de separarnos la miré con nostalgia. Ya la extrañaba –Te prometo que estaré bien, Yoli. Esto me sirve para ser una persona más fuerte. Ya verás que todo estará bien.

-Lo sé- sonrió –Por favor, cuídate bien, ¿Sí? No me hagas gastarme una millonada en un pasaje por ir a jalarte los pelos, sabes que no puedo lidiar con una Mimi despechada por skype.

-Reúne para tu luna de miel.

Tras esto me despedí levemente con la mano, alejándome con pasos tortuosos mientras escuchaba como me alejaba de los sollozos de mi amiga. Intenté con todas mis fuerzas ver al frente, dándome fuerzas, pero nuevamente las ganas de llorar me embistieron cuando me vi inconscientemente buscando un rostro familiar entre la gente que pasaba a mi lado. No, Mimi, no hay ningún rubio ojos azules y de sonrisa torcida que vendrá a detenerte. Respiré de manera entrecortada cuando el primer sollozo salió de mis labios. No, definitivamente Yamato Ishida no vendrá, ni ahora ni nunca, y eso es porque, uno, no le avisé y, dos, él decidió quedarse con Sora.

Las letras 23E estaban a pocos pasos, y con las lagrimas cubriendo mi rostro me encaminé hacia ésta sintiendo un último palpitar en mi maltrecho corazón.

La vida es mi tortura y la muerte será mi descanso.*


| Yamato |

Corrí despavorido por los pasillos de la clínica hasta llegar a la salida, cruzándola como el alma que lleva el diablo. El cielo se había nublado de manera imprevista y una gran tormenta avecinaba sus narices para ocultar el sol. Extraño, ¿Llovería aún con este frío? Sin querer tropecé con una señora pero no me detuve para disculparme si quiera, más preocupado por el clima que bien podría ser un contratiempo en estos momentos. Atisbé de lejos la ubicación de mi moto y continué con mi histérica carrera atrayendo alguna que otra mirada desconcertada.

No matter how many times that you told me you wanted to leave
No matter how many breaths that you took, you still couldn't breathe
No matter how many nights that you lie wide awake to the sound of poison rain

Where did you go? Where did you go? Where did you go?

No me importa que crean que estoy loco. No puedo dejar que la mujer de mi vida se vaya de mi lado, simplemente no puedo. Me monté tan rápido como pude en la moto y me puse bruscamente el casco, encendiendo mi oportuno medio de transporte logrando que soltara un rugido el motor. 5:41 pm. Estás a tiempo, Matt, puedes hacerlo. De un momento a otro me vi manejando a gran velocidad por las infestadas calles de Odaiba en dirección a la autopista 95, burlando los límites de velocidad o cualquier estúpida ley de transito y dejando atrás, en mi mente, la mirada triste de mi novia.

No me entretuve en sentir las primeras punzantes gotas de lluvia chocando contra mi rostro, ni en la idea de poder provocar un accidente.

As days go by, the night's on fire

Necesito detener a Mimi.

Tell me would you kill to save a life?
Tell me would you kill to prove you're right?
Crash, crash, burn, let it all burn
This hurricane's chasing us all underground

A gran velocidad me adentré en la ruta 95, lidiando con una autopista con más trafico de lo normal a causa de la inesperada e inoportuna lluvia. Los autos a mi alrededor pasaban borrosamente a mi lado. Sin duda era muchísimo más practico ir en moto por esta ruta. Llevaba quizás unos 20 o 30 minutos manejando, agradeciendo internamente haber elegido mi chaqueta de cuero para vestir hoy y los jeans más gruesos, la lluvia, muy rara en estas épocas al ser invierno, sería cortante en mi piel por la velocidad que iba. El casco protegía mi rostro, al menos, pero mis manos estaban demasiado heladas, tanto que dolían.

Pensé en Mimi, pensé en su sonrisa, en sus labios, en su voz. Tenerla en mi mente era un incentivo para aguantar el dolor y el frío, aunque aquello solo empeoraba la ansiedad. Vi de reojo mi reloj que marcaba las 6:15 pm, ¿Qué tan probable sería llegar a tiempo? ¿Y si ya el avión arribó? ¿Y si se encuentra esperando por ti, porque sabe que irás a buscarla? Visualicé en mi mente a una Tachikawa sentada junto con sus maletas en las sillas de espera del aeropuerto, sola y triste. Me imaginé a mí acercándome a ella, correspondiendo su mirada. Mi corazón empezó a palpitar con astucia. Aquel detalle me recuerda cuanto la amo.

No matter how many deaths that I die I will never forget
No matter how many lives that I live, I will never regret
There is a fire inside of this heart
And a riot about to explode into flames

Demonios, Mimi, ¿Por qué has decidido irte? Intenté con todas mis fuerzas en tratar de entenderla… Habíamos quedado en fugarnos, pero con lo de Sora todo se fue a la mierda. Cuando quise volver hablar con ella no hubo forma, desapareció sin dejar rastro. Al buscarla en casa no la conseguí, solo la mitad de sus cosas, y los siguientes días no pude coincidir con ella, solo que al volver ya casi nada de sus pertenencias quedaba en su habitación. Solo su esencia. ¿Cuántos mensajes le habré dejado? ¿Cuántas llamadas perdidas, aún sin ser respondidas? Ya, no hay que ser vidente para entender que me estaba evitando a toda costa, ¿Pero de ello a irse? ¡Por Kami, no puedes abandonar todo así no más!

Where is your God? Where is your God? Where is your God?

No vas a dejar a Sora, Matt, ni ahora ni nunca, y yo no seguiré esperando por algo que nunca va a suceder…

La realidad me embistió con toda su fuerza.

Ooooooo-ooohhh Ooooooo-ooohhh

Do you really want...
Do you really want me?
Do you really want me dead,
Or alive to torture for my sins?

Pero entonces tuve que reducir poco a poco la velocidad, una gran línea de carros en las 4 vías no me permitían manejar con la misma rapidez. La lluvia caía incesante y en conjunto a mí muchos otros automóviles tuvieron que frenarse. Me estiré un poco y pude atisbar que era infinita la cola, y que a lo lejos se podían apreciar las constantes luces de emergencia. Un accidente, ¡Venga, joder! No pude mantener la misma velocidad, pero manejé entre los autos, algo indebido, pero a la mierda las leyes de tránsito. Esto me tomaría un poco más de tiempo en llegar al aeropuerto. Internamente maldije a Sora, a Tai y a Mimi, maldije a la lluvia y al aeropuerto Narita, por estar jodidamente tan lejos. Maldigo la hora, 6:36 pm. Aceleré un poco más y sin problemas pude pasar el accidente, bastante lejos de la policía para que no me detuvieran por pasar entre los carros. De todas maneras les sería imposible alcanzarme. No estaba seguro si la lluvia durante el invierno o el reciente accidente en el que murieron una familia entera sean las señales que me mandaba Kami para detenerme, pero no les hice caso, la única cosa que me detendría es que Mimi se marchara, y en mente aspiraba que aún no lo haya hecho. Seguí manejando a gran velocidad apenas el tráfico quedó atrás, ahora solo limitándome a esquivar carros en las ví minutos después pude ver el cartel metálico que señalaba hacia el aeropuerto internacional de Narita. ¡Perfecto! Aceleré un poco más y tomé la siguiente salida, dejando atrás la 95 para ahora adentrarme en la autopista Shin-Kuko Expy, igual de concurrida que la 95. Puedo llegar a tiempo, puedo hacerlo. Luego de unos 20 minutos finalmente la gran estructura del aeropuerto fue visible a lo lejos, viendo como un avión justo en ese momento despegaba hacia el oscuro cielo, por ser invierno anochece más rápido pero quizás eran las nubes negras cargadas de electricidad las que anochecían el día. La noche y la lluvia me abrazaban con sus fríos brazos y yo deseaba fervientemente estar entre los brazos de otra persona. Una corneta me espabiló al cruzar el semáforo cuando estaba en rojo, por suerte no tuve riesgo de matar a nadie por mi imprudencia. De todas maneras, solo por llegar vivo a mi destino ahora que estaba tan cerca, manejé de forma más cautelosa. Solo me tomó 10 minutos llegar al aeropuerto, estacionándome en el primer puesto que vi disponible.

-¡Señor, no puede estacionarse ahí!

-¡Solo será un momento!- le respondí con urgencia al vigilante que me miró con mala cara. Dejé la moto en donde la gente solo se estaciona brevemente para bajar las maletas. A mí me importó un bledo. Corrí tan rápido como antes hasta llegar a las puertas del aeropuerto, cruzándolos con el corazón en la garganta, indispuesto a dejarme respirar tranquilo.

Do you really want...
Do you really want me?
Do you really want me dead,
Or alive to live a lie?

La calidez de su interior me recibió, pero mi cuerpo estaba demasiado entumecido por el frío y el pánico que no se entretuvo en degustar del calor. Miré a los lados, intentando analizar rápidamente en mi mente qué debo hacer. Muchas personas caminaban a mi alrededor con sus equipajes, ignorantes del precipicio interno en el que yo me encontraba. Corrí hacia la izquierda, solo por seguir un imprevisto instinto, no conozco muy bien el Aeropuerto Internacional de Narita, en realidad el que más he concurrido ha sido el de Haneda, pero supongo que debe ser lo mismo. De lejos reconocí la pantalla enorme en donde los vuelos están escritos, estaba a unos 50 metros de la entrada. No me faltaba mucho para llegar cuando en eso sentí mi celular vibrar con insistencia, ¡Mimi! Me detuve y con torpeza me lo saqué del bolsillo, casi haciendo que se me cayera de mis manos.

Al leer la pantalla la decepción me golpeó con fuerza cuando no era el nombre de Tachikawa quien llamaba. Maldición, Tk, no ahora. Guardé mi celular en el bolsillo y eché a correr de nuevo. Volví a tropezar con alguien y esta vez tuve la decencia de voltear para disculparme. Una chica de cabellos castaños lisos me miró embobada, pero el color de sus cabellos castaños me hizo ir con más urgencia.

The promises we made were not enough (Never play the game again)
The prayers that we have prayed were like a drug (Never gonna hit the air)
The secrets that we sold were never known (Never sing a song for you)
The love we had, the love we had, we had to let it go.
(Never giving in again, Never giving in again)

La pantalla grande se presentó imponente en la parte superior de la pared, justo arriba de los mostradores de muchas aerolíneas. Me detuve para ver detalladamente la pantalla mientras recuperaba el aliento.

-New York, New York…- solo debía asegurarme sobre todos los vuelos hacia ese estado, y averiguaría en qué posible vuelo se encontraba Mimi. Aun quedaba tiempo, no debía haber arribado todavía. Leí cuidadosamente las primeras líneas. Brasil, Londres, México, Italia… Quedaban minutos, minutos que servían para buscarla y evitar que se vaya. Continué leyendo las siguientes líneas, unas cambiaron por otros vuelos. Chile, Alemania, Venezuela. Mi corazón latía de manera desbocada, e intentaba fallidamente recuperar la respiración -¡New York!

Reconocí al instante, 5 vuelos escribían los datos que necesitaba, ahora ver cuales han arribado o no. Ya han arribado 3… El pecho se me comprimió por esto, ¿Cuántas posibilidades me quedaban de que en alguno de los que quedaba se encontrara Mimi? American Airlines y All Nippon Airways. AA976 y ANA54. Mis pies obedecieron de inmediato a mis órdenes y empezaron a correr hacia los mostradores de registro de línea aérea, buscando atentamente el logotipo y colores de ambas aerolíneas con la mirada. De pronto me encontré con la primera, All Nippon Airways, y burlando una breve línea de personas en espera me acerqué al mostrador, recibido por los ojos desconcertados de una mujer.

-Disculpe- dije apresurado, respirando forzosamente –Necesito saber cuanto antes si en el próximo vuelo a New York ya arribó la pasajera Mimi Tachikawa. Es urgente.

-Eh, señor, me temo que debe esperar como los demás por su turno.

-¡Por algo los he burlado, porque no puedo esperar!- la miré desesperado –Por favor, solo necesito saberlo, es muy importante. Se lo pido.

La mujer de ropas oscuras y con una pañoleta azul en el cuello me observó como si estaba loco, lo estaba, pero tras dedicarme una última mirada de confusión empezó a teclear en su computadora.

-¿Nombre y apellido?

-Mimi Tachikawa, se dirige a New York, su vuelo es a las 7 en punto.

La mujer siguió tecleando concentrada, de pronto miró confundida la pantalla.

-Me temo que no hay ninguna Tachikawa en el siguiente vuelo, señor.

-¿Cómo? ¿Segura? ¿Otro vuelo, quizás?

-No, el sistema no reconoce a ninguna Mimi Tachikawa, ¿Está usted seguro que está en la aerolínea correcta?

Yo la miré con culpa, no, no estaba seguro de eso.

-Me temo que no, disculpe las molestas, y gracias.

Antes de que me respondiera me puse a correr nuevamente, esta vez en búsqueda del mostrador de American Airlines. Sin duda tiene que ser esa aerolínea. Corrí hasta distinguir a unos 10 metros los colores del logo, y pronto me vi alcanzando el mostrador, esta vez libre de culpa por irrespetar una línea de espera vacía. Una mujer joven de ropas azul marino y pañoleta roja ya me había notado antes de que llegara a ella.

-Buenas tardes- saludé con falta de aire –Por favor, ¿Puede averiguarme si la pasajera Mimi Tachikawa ya abordó el avión? Es con urgencia.

Un sonrojo de repente surcó las mejillas de la mujer, que me observaba sin dejar de parpadear.

-E-Espere… ¿Es usted Yamato Ishida, de Arctic Wolves(1)?

La miré sin poder dar crédito al momento, ¿Es en serio? ¿Justo ahora?

-Eh…

-¡Oh, sí lo eres! ¡Ayumi, ven rápido! ¡Es Yamato Ishida!- de pronto una mujer de casi la misma edad que ésta me miró sorprendida, aunque el sonrojo y el brillo en los ojos no tardaron en llegar al reconocerme.

-¡Por Kami!

-¡Oh, somos unas grandes fans de usted!- continuó la primera, con una gran sonrisa en el rostro, joder… -En realidad hace dos días estuvimos en uno de sus conciertos, ¡Fue estupendo! Por cierto, soy Naoko y ella es mi compañera de trabajo Ayumi.

-Ah, eh… Necesito…

-¡Amé la canción You, fue encantadora!

-D-Disculpa…- intenté interrumpirlas.

-¡Que va, yo amé Simple Man!- de pronto ambas mujeres estuvieron casi encima del mostrador, observándome atentas y emocionadas -¿Suele dedicar sus canciones a alguien en especial? ¿Tiene novia?

-¿Le gustaría tener una?- me preguntó sin vergüenza la tal Ayumi, subiendo y bajando las cejas continuamente. Fruncí el ceño, dejando a un lado la decencia que pretendí guardar para las damas y dejando a relucir mi cansancio por lidiar con este tipo de gente. ¿Ser famoso conlleva a la posibilidad de acostarte con chicas guapas? Sí, eso está claro, el asunto es que no me interesa andar acostándome con ninguna chica, ni mucho menos con una que solo por cantar detrás de un micrófono está dispuesta a bajarse las pantaletas.

-En realidad necesito, con urgencia, averiguar si mi no-vi-a tomó o no el próximo vuelo a New York. ¿Les molestaría mucho hacer su trabajo o debo comunicarme con algún gerente?

Dije novia, y con novia me refería a Mimi Tachikawa. Aquello se sintió muy bien. Sin embargo, mi cara no debe transmitir el gusto que me dio haber dicho aquello, porque ambas mujeres de pronto recordaron sus lugares en la vida y se erguieron tras el mostrador, claramente avergonzadas por su actitud para conmigo.

-No hace falta el gerente, señor Ishida, ya le facilitaremos la información- Ayumi se fue a su puesto y la que me reconoció inoportunamente se puso a teclear con expresión tragametierra lo que le pedí –Me repite el nombre, por favor.

-Mimi Tachikawa, el numero del vuelo es AA976, con dirección a USA, New York.

Les tomó un par de minutos, pero de pronto la misma cara de confusión pintó su rostro, tal y como a la mujer de All Nippon Airways.

-Señor Ishida, su novia no aparece en nuestro sistema.

No, no.

-Revise bien.

-Eso he hecho, señor, pero ni siquiera la consigo para ningún otro vuelo internacional o nacional, ¿Está seguro que…?

-¡Sí, esta vez estoy seguro! ¡Por favor, siga buscando!

La mujer me miró consternada, retomando luego su búsqueda que ahora le retuvo unos cuantos minutos más. 7:09 pm.

-Señor… Aquí sale una Mimi Tachikawa pero…

-¿Pero?

-Ya está embarcando al próximo vuelo a New York…

Suspiré sonoramente. No se ha ido todavía.

-…El problema es que está embarcando en el Aeropuerto Internacional de Haneda- la miré totalmente desconcertado, ¿Cómo?

-Eso es imposible, me dijeron que embarcaría en este aeropuerto.

-Debieron confundirse, señor Ishida. Acá dice que ya hizo el check-in en el aeropuerto Haneda, se lo aseguro. Con un código puedo acceder a la información de todos los vuelos de esta aerolínea en Tokio… Claro, si mi superior se entera me aniquila, pero por su cara pensé que… Oh, señor, ¿Está bien?

Tell me would you kill to save a life?
Tell me would you kill to prove you're right?
Crash, crash, burn, let it all burn
This hurricane's chasing us all underground

Estrellé atormentado mi mano contra la frente, atónito con la situación. En estos momentos me encontraba en el Aeropuerto Internacional de Narita, que está a dos horas del Haneda. Debe ser un error, sencillamente tiene que serlo. Porque de pasar a tener esperanza para verla y evitar que se vaya, ahora sentía que todo mí alrededor se desplomaba ante la realidad, ya era remotamente imposible alcanzarla. No podría detenerla, no podría…

¡Joder, Sora! ¡Cómo pudiste confundirte!

Sin siquiera darle las gracias a la tal Naoko me alejé del mostrador, repasando aún más la situación en mi cabeza. En ese momento mi celular volvió a vibrar, vibrando con insistencia en mi bolsillo. Lo ignoré, o quizás fue mi imaginación. Después de todo estaba demasiado absorto conmigo mismo para enterarme de nada.

Caminé sin rumbo hasta encontrarme a pocos metros de los baños públicos, dirigiéndome rápidamente a estos por inercia, en un vago intento por escapar de la asfixia que en ese instante me atropellaba. Ingresé al de hombres como si fuera un zombie. La soledad me recibió gustosa y me dejé ir hasta los lavamanos apoyándome sobre el tope tras sentir como mis piernas ya no podían seguir siendo el único soporte de mi cuerpo. Repentinamente algo se clavó en mi pecho desgarrando mi interior, haciéndome soltar un quejido de dolor para luego encorvarme. Mi reflejo era lamentable, pero revelaba exactamente lo que sentía en este momento. ¡No llegaste tarde, estúpido, llegaste al aeropuerto equivocado! Me gritó mi conciencia con voz de ultratumba, tan decepcionado de mí como yo. El puto celular irrumpió el silencio con su tonada y buscando la manera de callarlo lo saqué de mi bolsillo e ignoré la llamada, dejándolo a la vista por si deba apagarlo. A los pocos segundos el sonido de un nuevo mensaje atrajo mi atención. Es Tk.

"¿Dónde demonios estás, hermano? ¡Estoy en el aeropuerto!

¡Responde mis llamadas, mierda!

Takeru T."

Con dedos taciturnos marqué para responder el mensaje, solo alcanzando escribir "Baños" a duras penas. Tras esto empujé el celular alejándolo lo más posible de mí, tomándome la frente después al sentir un fuerte dolor en la cabeza. Mimi se ha ido… Y yo la dejé ir. Aquellas palabras se repetían una y otra vez en mi mente hasta dejar una dolorosa marca. Maldito el día que me enamoré de ella, y maldito yo por no valorarla lo suficiente, solo a medias. Poco a poco la calma antes de la tormenta fue mutando hasta dar paso las poderosas ventiscas de la impotencia, arribando con potencia en mi interior para derribar finalmente todas mis fuerzas.

Whoa

This hurricane

Whoa

Me miré al espejo, y entonces vi algo que jamás creí ver… Mi reflejo sufría, sufría con lágrimas corriendo por sus mejillas cuales caían en el frio tope de granito. Estoy llorando. Sin poder creerlo estiré mi mano hasta la mejilla y al sentir la humedad un fuerte crujido terminó por explotar en mi interior.

Do you really want...
Do you really want me?
Do you really want me dead,

-¡Matt!- escuché la voz de mi hermano, pero no me inmuté. En lugar de ello observé mi reflejo con un infinito odio, un odio nauseabundo por permitirme ser tan idiota al perder a Mimi. Sin importarme nada, y con un rápido e imprevisto movimiento, estrellé mi puño contra el espejo, sintiendo mis nudillos escocerse por el dolor y el vidrio agrietarse moderadamente bajo de este -¡Hermano, no!

Or alive to torture for my sins?

De un momento a otro me vi en el suelo de rodillas y con mis manos aferrándose al tope del lavamanos, apoyando mi frente contra su borde mientras más lágrimas corrían por mis mejillas hasta desaparecer en el suelo. Todo de pronto se volvió más real, y mis sentidos se agudizaron para hacerme consciente de mí alrededor. Me duele la mano, especialmente los nudillos. Podía escuchar con claridad mis sollozos escapando de mis labios, una deprimente música que no había oído desde hace mucho tiempo.

Estaba devastado, y al saber que ya todo estaba perdido mi cuerpo no reprimió más el dolor, dejándolo ir con lágrimas saladas y quejidos lastimeros. Humillante.

Do you really want...
Do you really want me?
Do you really want me dead,

Or alive to live a lie?

-Matt…- no le di caso a la voz de mi hermano, que pronto estuvo a mi lado. Seguí llorando desconsolado como un estúpido niño de 6 años, sintiendo como si le hubiesen arrebatado su objeto más apreciado –Oh, hermano… Lo lamento tanto…

Apreté la mandíbula fuertemente, conteniendo los sollozos.

-Yo también lo lamento, Tk…

Valorando con todo mi ser lo que ya perdí.

Y con un beso, Muero.*


Continuará…


Notas de la Autora:

Vaipedia:

*Las frases con asterico son las citas celebres de Romeo, de la obra original Romeo y Julieta, de Shakespeare.

Arctic Wolves(1): Este es el nombre que yo le di a la banda, que en español seri'a algo asi como "Lobos del Artico". Es de mi invension y a decir verdad fue el que mejor se me ocurrió, basándome en el nombre original de la banda, "Teenage Wolves". El logotipo incluso lo tengo pensado, y es la silueta de Garurumon, la digievolucion de Gabumon.

Canción: 30 Seconds To Mars - Hurricane

Hola gente! Bien, una vez mas los abandone descaradamente, no? Y una vez mas me disculpo por ello. Ya muchos se han acostumbrado a ese particular defecto en mi –en atrasarme con mis cosas- y los que no, bueno, si les gusta esta historia tendrán que saber que soy bastante impredecible con el tiempo. Ya ven que el mundo no se acabo asi que Roommates continuara en nuestras vidas, calculo que quedan unos 6 capitulos, o menos, en realidad pensaba culminarla al cap 15, pero tranquilos, no pienso dejarles semejante final. Yo tambien aspiro que nuestros protagonistas queden juntos.

Bien, detalles que les debo nombrar. Las canciones que supuestamente canto Matt durante el concierto son "You" y "Simple man", no? Bueno, en realidad si existen esas canciones, una es de Switchfoot y la otra es de Deftones, uno de mis grupos preferidos indudablemente –esa es una de mis canciones preferidas-. Escuchenlas, ambas canciones me parecen sexys en Matt. Otro detalle, los aeropuertos. Realmente existen ambos aeropuertos. Uno se llama Aeropuerto Internacional Haneda –que queda a 30 minutos de Odaiba- y el otro es Aeropuerto Internacional Narita –que esta a una hora y 40 minutos aproximadamente-. Fue "googleada" esta información, y es que no soporto escribir algo sin base o realismo. Bien, hablando de eso, SI, Sora le dijo el aeropuerto equivocado a Matt, la muy bitch, pero fue lo mas humano que se me ocurrió. Por Dios, su novio iba a ir a buscar a su mejor amiga, con quien ha follado, cualquiera actuaria asi! Aunque yo no hubiese hecho eso en su lugar. Ya saben, cualquier errorcillo avisen, que es un alivio corregir!

Me encantaría alargarme con mis interminables N/A, pero esta vez estoy de un humor tan bajo que apenas tengo ganas de escribir. En Face publique mi situación, y porque no actualice el 21 de diciembre, y es que acaba de fallecer mi gatito y fue lo mas especial que tuve en mi vida, mi bebe. Hablar de esto me alivia, incluso hoy me anime a ver sus fotitos para superarlo poco a poco. Por eso les pido que entiendan, pero asi como tardo en actualizar es seguro que lo hago.

No me queda mas que decir que desearles una MUY feliz navidad, y un prospero año nuevo, si no actualizo antes del 31. Ha sido un año increíble como lamentoso en mi vida, pero no hay mal que por bien no venga, y tomare de forma positiva cada experiencia para ser una mejor persona. Espero que ustedes tambien.

BUENAS VIBRAS Y EXITOS

Los quiero!

PS: Entren a mi Deviant –en mi perfil esta publicada la dirección-, les tendre una sorpresa para mañana, para celebrar la navidad. Espero que les guste :)


Atte.

Vai

(Y Toto, mi angelito en el cielo)