Epílogo.

Gaara miró a Naruto Uzumaki con atención.

El futuro presidente de Konoha (como se había presentado el amigo de Shikamaru y Tenten que los había visitado) había resultado demasiado rubio, demasiado entrometido, demasiado escandaloso y demasiado irrespetuoso al abrazar a Temari y pegar la oreja en su abultado vientre de embarazada a cada momento y cada instante en que le diera la gana, sin que ella o Shikamaru hicieran algo para apartarlo.

―¿No les parece maravilloso que Suna y Konoha esté unido de esta forma y más allá de los acuerdos políticos y tratados mundiales? ―preguntó el rubio, su gran sonrisa abarcando una gran parte de su rostro mientras alternaba la mirada entre Temari y Shikamaru, aunque fue Gaara quien respondió.

―Lo es ―dijo, no sin cierto grado de sarcasmo porque de tan junto que estaba de su hermana, a Gaara le daba la impresión de querer estar fusionado él mismo con ella, cosa que le molestaba.

Porque sí, a la fecha y sin importar que su hermana llevara casada con shikamaru mas de un año, al Kazekage seguía sin agradarle las confiancitas e invasiones al espacio personal que cualquier hombre tuviera con su hermana. Excepto tal vez Kankuro y Shikamaru, por razones obvias.

Y aquello de alguna manera debió de ser visible en su rostro, puesto que el rubio le miró, sonrió ligeramente y se apartó de ella, aunque su expresión no denotaba el terror que en el pasado habría provocado. Al contrario.

El rubio de ojos azules le miraba de una manera tal que Gaara empezó a sentir comezón en las mejillas, aunque si se hubiera visto a sí mismo desde la perspectiva de su hermana, sabría que esa comezón era en realidad un inusual sonrojo que se instalaba en su rostro…

—Sabes, creo que deberías venir a Konoha en cuanto termine tu gobierno, te harían bien unas vacaciones-ttebayó —amablemente el rubio le invitó—. Tengo muchas amigas ahí, puedo presentártelas. A menos que… ¿no te gusten las chicas? —preguntó, acortando la distancia entre ellos de una manera en que auguraba que invadiría su espacio vital como había hecho con Temari.

La comezón en las mejillas de Gaara se expandió por todo su rostro.

—¡Tonterías! ¡A Gaara-sama le gustan las mujeres! —Intervino de pronto Matsuri, sus manos empujando lejos no solo al rubio sino también al pelirrojo, poniendo distancia de por medio entre ellos, antes de caer en cuenta de lo que había hecho y comenzando a pedir disculpas al Kazekage por su atrevimiento.

Por supuesto, Gaara de inmediato la eximió de toda culpa.

Después de todo ella había sido parte fundamental durante su proceso de aceptación y perdón ya que, de no haberle roto el corazón de la manera en que lo hizo, Gaara quizá no se habría dado cuenta de lo cruel que había sido no solo con ella, y tal vez habría seguido de necio y egoísta, negándose a hacerle caso a Kankuro y darle una oportunidad a Tenten y Shikamaru, quienes habían resultado ser buenas personas y estaban haciendo feliz a sus hermanos...

—¿Acaso ustedes dos están saliendo?

La pregunta de Naruto de pronto atrajo su atención, y aunque Matsuri y Gaara intercambiaron una mirada, volviendo sus ojos claros a los azules del rubio, el pelirrojo lo aclaró.

—Solo como amigos —dijo, porque era la verdad.

A pesar de sus intentos de darle a ella la misma oportunidad que había otorgado a Shikamaru y a Tenten de formar parte de la familia, sus sentimientos hacia Matsuri no habían cambiado en absoluto, aunque podría decirse que habían llegado a convertirse en verdaderos amigos e incluso buenos compañeros de trabajo: dada su pronta maternidad Temari había renunciado al puesto meses atrás y la castaña había tomado su lugar como jefa de la embajada y Gaara no podía estar más conforme al saber que había alguien capacitado en el puesto.

—Ah, entonces aun tengo oportunidad —dijo el rubio, extendiendo su mano para tocar el rostro del pelirrojo... y esta vez fue Shikamaru quien apareció jalando a Naruto lejos del pelirrojo, diciéndole algo sobre lo problemático que era ir por ahí diciéndole esas cosas al Kazekage, mientras Temari se reía y Matsuri casi se desmayaba.

Y mirándolas de forma alternada, un acalorado Gaara (porque las cosquillas se habían transformado en calor) llamó inmediatamente a Kankuro para preguntar si los comentarios hechos por Tenten sobre el primer postulante a presidente gay de Konoha (que él había tomado como broma porque también habían dicho algo sobre que también él encontraría el amor en alguien de Konoha) eran ciertos o no.

No que realmente le interesara el rubio, él simplemente tenía curiosidad.

.Fin.