NA: Bueno, sé que esto ha tomado tiempo, pero entre la universidad, la familia, y todo lo demás, no había tenido mucho tiempo que digamos. Aún así espero que les guste.
Después de este, queda sólo un capítulo más, quizás, un epílogo.
Como siempre, gracias a todos los que se dan un tiempo para leer esta historia, y sobretodo a ValdemarPoe por su ayuda con las correcciones y sugerencias (y sus comentarios).
Aaron le indicó a Daryl por dónde se había ido Carol la última vez que la vio. No era mucha más información que la que él tenía, pero era algo. Ni Eric ni Sam ni ella estaban por esa zona, y según cómo lo veía… era bueno. Los tres estaban juntos. No había cuerpos, por lo que existía una posibilidad de que siguieran vivos, escondidos en algún lugar.
Quizás lo había hecho por Eric y Sam. Tal vez estaban tan asustados que ella no quiso dejarlos solos y buscó refugio con ellos. Ella era la única mujer, pero era también la más fuerte de los tres. Más fuerte que cualquiera de la comunidad, de hecho. Incluso más fuerte que él mismo.
Daryl en ese momento se sentía tan débil, tan perdido, que incluso si estuviera herido, tendría que salir forzosamente a buscarla: Carol era la única cosa en el mundo que podría mantenerlo con vida. No estaba herido, pero si no la encontraba, bien podría haber sido mordido y a él no le importaría nada.
Por eso siempre mantuvo esa línea divisoria entre ambos, por eso nunca quiso hacer nada por lo que sentía. Sabía el poder que tendría ella sobre él. Sabía que si la perdía, no quedaría ni un rayo de luz sobre aquel mundo que lo hiciera querer seguir viviendo.
Y había perdido tanto tiempo por eso. Porque eso fue: una total pérdida de tiempo. Incluso si siguieran siendo sólo amigos, se sentiría de la misma forma al saber que estaba desaparecida. Incluso si nunca le hubiera dicho que la amaba, hubiera preferido morir que tener que seguir en un mundo sin Carol.
Saber que tenía que cuidar a Beth había evitado que hiciera alguna estupidez cuando la prisión cayó. Y la única razón por la que no se rindió después de eso, fue porque tenía la esperanza de que Carol estuviera en algún lugar por ahí. Ella no había estado en medio de todo ese caos y era fuerte. Sabía que, aunque no estuviera con él, ella estaba por ahí.
Recorrió los muros de Alexandria por fuera, buscando alguna pista, algún indicio que le dijera hacia dónde ir. No fue tan difícil. Una vez que encontró el agujero, pudo ver claramente dos pares de huellas desconocidas –una de un niño- y un par que incluso podría dibujar usando sólo su memoria como guía.
El panorama no se puso muy lindo después de eso. Siguió las huellas hasta que sólo quedaron las de Sam junto a varias huellas mezcladas entre sí, y lo que parecía ser dos cuerpos siendo arrastrados. Apresuró el paso y llegó rápidamente a un camino secundario, las huellas de neumático eran recientes.
Su corazón empezó a bombear más rápido y el pánico se apoderó de él.
Se la habían llevado.
Carol estaba por ahí, con quién sabe qué tipo de personas y, por lo que él sabía, podía estar a kilómetros de distancia, en cualquier parte.
Pero no podía acabar simplemente así, ¿verdad? No podía haberla encontrado en el puto fin del mundo sólo para perderla sin siquiera saber si realmente la había perdido.
Corrió de vuelta a Alexandria para buscar a Aaron y el auto en el que viajarían.
El sol recién había salido cuando salieron de Alexandria. Y mientras Daryl conducía, Aaron le informó de lo que habían descubierto sobre el caos que provocó la desaparición de Carol.
No fue una trampa, no fue un boicot, no fue un ataque ni de alguien de adentro ni de alguien de afuera. Sólo había sido una serie de eventos desafortunados. Al parecer el fuego había empezado en la cocina de Jessie, extendiéndose a partir de ahí por toda la casa. Spencer, que estaba cerrando la puerta de la comunidad en ese momento, fue el único que lo vio y salió corriendo a tratar de ayudar. Recordó que dejó la puerta abierta y volteó sólo para ver un par de caminantes entrar, escuchó los gritos provenientes de la casa de Jessie y no perdió tiempo en correr hacia la casa, enfocándose en tratar de apagar el fuego o sacar a Jessie y sus hijos de la casa. Y a partir de ahí, todo fue muy borroso. No pudo sacar a Jessie ni a Ron de la casa aunque no fue por falta de intentos, y cuando por fin se rindió, se dio cuenta de la cantidad de caminantes que entraban. Empezó a dispararles entonces, atrayendo a más a través de la puerta.
Los caminantes, y aquellos vivos que disfrutaban dañando a los demás, no eran lo único de lo que debían preocuparse. Los descuidos de las personas también podían destruir todo en cuestión de minutos. No había grandes daños a la comunidad, en todo caso, pero Carol no estaba, y eso de hecho era todo para Daryl.
-Lo sentimos, señora. Pero no podemos permitir que se vayan así. Acá su amigo tiene una herida de bala en el brazo, y usted podría tener una conmoción cerebral, estuvo inconsciente todo este tiempo, nosotros…-
-No. ¡NO! Usted no entiende, no puedo quedarme. No podemos quedarnos. Estamos bien. Por favor, déjennos ir. –Carol suplicó. –No pueden retenernos en contra de nuestra voluntad.
-No me malinterprete. Ustedes no son prisioneros, pueden irse cuando quieran. Pero si deciden irse, no les ayudaremos a hacerlo; no seremos parte de eso. Sería como mandarlos ahí a morir… él es apenas un niño –dijo, señalando a Sam. –Su amigo está herido y por lo que vimos, tiene una lesión en la pierna. Usted no será capaz de mantenerlos con vida, sobre todo mientras exista la posibilidad de que salga sólo para volver a desmayarse. Si quieren irse, tendrá que ser sin nada más que lo que tienen puesto.
Carol deseó poder gritarle que se callara y demostrarle cuán capaz era de mantenerlos a los tres vivos, pero no podía. Ellos eran muchos, y eran fuertes. Y después de todo, no se veía como si fueran a hacerle daño.
-Mire, es su decisión. Pero lo mejor será que vayan con nosotros, los vea nuestro médico, y después la podemos llevar a ese lugar, así no irían solos en caso de que nada más quede, y podrían volver con nosotros después.
Carol se iría. No podía decidir por Eric, pero ella se iría aunque fuera a pie mientras encontraba un auto abandonado para poder trasladarse.
-Nosotros nos iremos. –habló Eric, antes de que ella pudiera decir cualquier cosa. –Nuestra familia está allá, y si piensan que estamos muertos, o que nos secuestraron, sé de un par que se volverán locos. Les agradecemos la ayuda pero...-
Se detuvo en seco ante el sonido de un motor, y todos parecían dirigir su atención hacia el origen de éste.
-Silencio. –exigió Hunt. –Permanezcan atrás de nosotros. –Indicó, poniéndose junto a los dos militares que estaban previamente hablando con él mientras otros tres corrían desde los vehículos para seguir su ejemplo, formando un auténtico escudo humano.
Daryl detuvo rápidamente el auto cuando se dio cuenta de que un poco más adelante había gente.
Él no era tonto. No esperaba que no lo hubieran notado, porque un auto no era de lo más común últimamente.
Decidió seguir a pie la distancia que le quedaba, dejando a Aaron en el auto, y esperando que nadie notara que no estaba solo y así él pudiera cubrirlo. Un grupo de seis hombres, todos con traje militar, estaban como escudo humano protegiendo los vehículos y la gente que había tras ellos, y al mismo tiempo, todos apuntaban con sus armas hacia él.
No intentó sacar su ballesta. En caso de una lucha, eran seis contra uno, y no había forma de que ganara. Él podría haberse quedado en el auto y dar la vuelta con Aaron, pero estos hombres podían tener a Carol. Y, aunque ya nada diera indicios de un Dios mirando por ellos en el cielo, él esperaba, como algún tipo de milagro, que aquellos hombres no fueran malos.
Vio a los hombres mirar hacia atrás un segundo, confundidos, y luego escuchó su nombre. Y entonces la vio. Carol salió corriendo desde detrás de los militares, directamente hacia sus brazos.
"Nueve vidas, ¿recuerdas?"
