Capitulo final

Haruka caminaba a toda velocidad hacia la cochera con su maleta en la mano. No podía evitar sentirse mal por todo lo que había sucedido. Abrió la puerta de su coche, tiró la maleta al asiento trasero y estaba por entrar cuando sintió los pasos acelerados de alguien detrás suyo.

- ¡Haruka! - la llamó agitada - Momento. No te vayas - Serena se recarga sobre sus rodillas. Ya reponiéndose toma la mano de la corredora. - Alto ¿Dónde irás Ruka? - ella se encogió de hombros.

- No lo sé, pero no puedo quedarme aquí - respondió cabizbaja. La chica de coletas se quedó observándola.

- Quédate en mi departamento. Darien no lo sabrá, así que pueden ir allí hasta que encuentren otro sitio donde vivir. - Haruka se sorprendió ante el ofrecimiento. Hizo una pausa y le sonrió.

- De acuerdo - respondió provocándole una enorme sonrisa – Acepto y agradezco tu ayuda hasta que consigamos algo seguro para las dos. Mientras tanto no podré traerla conmigo. Además debo encontrar un mejor trabajo.

- No te preocupes por eso. La tranquilizó - Darien entrará en razón antes de que tengas que cambiarte definitivamente. Ya verás. Sólo un tonto no vería el amor que se tienen ustedes.

- Muchas gracias cabeza de bombón - le sonrió.

- Toma mis llaves, ésta noche me quedaré aquí para apoyar a Darien. - dijo pasandole un muñeco redondo que usaba de llavero - Así que puedes estar tranquila. Le diré a Michi donde estarás para que no se preocupe.

- Muchas gracias, dile que volveré por ella – abrazó con fuerza a la chica y se subió un poco más tranquila.

- Maneja con cuidado – alcanzó a decir antes de verla desaparecer a la salida del estacionamiento.


- Darien - empezó a decir, pero él se dio vuelta hacia ella y para sorpresa de la violinista la abrazó con fuerza. Dejándola atónita.

Se quedaron en silencio por unos momentos. Ella llevó sus manos a la espalda del pelinegro para abrazarlo. Sin saber muy bien que hacer apoya la cabeza en su hombro.

- Perdóname Michiru - dijo inesperadamente - Perdóname por todo -

- ¿Qué te perdone por qué? - preguntó

- Por haber actuado como un salvaje - Ella suspiró.

- Hermano, Haruka no tiene la culpa – empezó a decir – de verdad las cosas se fueron dando de a poco y... Perdóname también por habértelo ocultado - él se separó un poco de ella.

- Quiero que me cuentes bien como han sido las cosas - pidió amablemente. Ella sonrió. -

Michiru se sentó más cómoda a su lado, él le pasó el brazo por encima de los hombros.

- Fue difícil para mí cuando me dejaste en aquel lugar. Pensé muchas veces que me habías alejado de ti porque te molestaba. Pero en cierto modo entendía que para ti era difícil. De ser un niño mimado, pasaste a ser responsable de tu hermana menor. Maduraste de repente y quizás eso te dio miedo. - hace una pausa y suspira - O por lo menos fue lo que me ayudó a asumir Maia.

- Cuéntame más sobre ella... y tu... - pidió con una leve incomodidad

- Maia ha sido mi mejor amiga desde que ingresé a ésa academia. Se volvió un soporte fundamental para mí. Allí me sentía muy sola y nunca se me hizo fácil hacer amigos. Entonces ella fue mi pilar, mi compañera y mi psicóloga a la vez. Debo admitir que nunca me sentí atraída hacia ella. Sino hasta que una mañana cuando estábamos en la pérgola me contó que le pasaban cosas con una compañera. Yo le dije que no debía tener miedo, el amor es amor en cualquiera de sus formas y si ella se sentía completa en compañía de una chica, a nadie le tenía que importar más que a ella. Y esa tarde me lo dijo. Me dijo lo que sentía por mí. Yo no supe que decirle. Tuve miedo de perder a mi mejor amiga y accedí. Debo admitir que no me arrepiento, porque mis sentimientos fueron creciendo y acercándose a los de ella a medida que pasaba el tiempo. - Darien carraspeó llamando la atención de Michiru – Si te incomoda solo tienes que decírmelo y omitiré más detalles.

- No te preocupes, quiero saber todo de ti – ella le sonrió y continuó con su relato.

- Maia siempre se ocupó de mí. Me cuidó y me amó mucho. Gracias a ella jamás me sentí sola. - hizo una pausa – Y pensé que siempre sería así. Que siempre estaría con ella. Hasta que vi a Haruka. Había algo en la foto que me enviaste, algo que me llamó la atención. Ella tenía algo especial, diferente al resto de las personas. En aquel momento pensé que se quedaría contigo por unos meses o un año a lo más. Sabía que no alcanzaría a cruzarme con ella. Realmente lo creí imposible. Hasta que llegué al último año y me di cuenta que vendría a vivir contigo. Haruka aún estaba aquí. Comencé a sentirme nerviosa y un tanto incómoda. Los padres de Maia se enteraron de nuestra relación y le dijeron que la mandarían a estudiar a otra ciudad y yo encontré en eso la oportunidad perfecta para ponerle fin a lo que teníamos. Fue cruel de mi parte, por eso me sentí tan culpable cuando Maia dejó todo por venir a estudiar aquí y yo. Simplemente estaba con alguien más. -Hace una pausa - Pero es Haruka, es ella quien me hace sentir cosas que jamás había sentido. Cuando la conocí supe que mi mundo no volvería a ser el mismo. Me puse como meta personal el lograr que me amara. Que se enamorara de mi como yo de ella. Y me costó mucho.

- ¿De verdad? - Michiru asintió

- Fue muy difícil porque ella estaba muy ligada a ti. Y tomaba cada acercamiento como una traición. Yo la buscaba y ella huía. Se ponía nerviosa y se alejaba. Pero al final lo conseguí -

- Debo admitir que es extraño para mi escucharte decir esas cosas – rio el pelinegro frotándose la frente con su mano libre -

- Te entiendo, supongo que es lógico. Pero es cierto Darien. No ha sido ella. - volteó la vista a su hermano para verlo a los ojos. - Haruka jamás quiso traicionarte, jamás tuvo intenciones conmigo. ¡Tú deberías haber visto cuánto me costó conquistarla! - terminó diciendo con un dejo de molestia en la voz. - Realmente se resistió mucho. - frunció la nariz y se corrió con la mano un mechón de su cabello que había caído sobre su rostro y suspiró. - Realmente si debes culpar a alguien es a mí. Yo la arrastré a todo esto.

- Pero ella podría haberse negado – replicó el pelinegro. -

- Lo hizo, y vaya que lo hizo. – Rio para sí misma – si supieras como se ha negado. Ella sentía culpa. Sentía que estaba traicionándote.

- En cierto modo lo hizo, le pedí que cuidara de ti – se quejó el

- Lo hizo, ha cuidado mucho de mí en todos los aspectos. – Darien frunció el ceño – Voy a hacerte unas preguntas y tu me contestarás con sinceridad. ¿De acuerdo?

- Está bien – respondió el muy poco convencido.

- ¿Me amas? - pregunta mirándolo fijamente

- Si -

- ¿Quieres que yo sea feliz? -

- Si -

- ¿Conoces a Haruka?

- Si -

- ¿La quieres? -

- Si -

- ¿La habías visto alguna vez tan feliz como ahora? - El hace una pausa.

- No – responde bajando la mirada, ya comprendía para que lado iba su hermana -

- ¿Crees que ella me haría daño? - preguntó la violinista con tono suave.

- No – responde con el mismo tono de voz, estaba empezando a avergonzarse.

- ¿Crees que ella jugaría conmigo? -

- No – repite con su tono de voz cada vez más bajo. -

- Dime, sinceramente. – cambio su tono de voz a uno más sereno y podría decirse hasta con pena. - ¿Crees que en algún momento quisimos burlarnos de ti? – El hace una pausa. -

- No – responde finalmente. Michiru toma su mano.

- ¿Crees que habría alguna otra persona mejor que Haruka para mí? – Darien se echó hacia atrás para llevarse las manos a la cabeza. Tomó aire. Suspiró profundamente y se quedó en silencio con la vista al techo.

- No lo creo – respondió al fin. – No creo que haya nadie perfecto para ti.

- ¿Crees que Haruka podría encontrar a alguien mejor que yo? -

- Nadie podría encontrar a alguien mejor que tu Michiru – respondió con un esbozo de sonrisa -

- ¿entonces? – preguntó sin quitarle la vista de sus ojos.- ¿Por qué te opones? -

- Por que tu eres mi hermana y ella es mi mejor amiga, mi hermana también – respondió con tristeza.

- ¿Eso no debería ponerte aún más feliz? - Darien no respondió – No habrá nadie para mi mejor que Haruka, tu la conoces. Deberías saberlo.

- Lo sé. Pero aún es dificil – Michiru le acaricio la mejilla.

- Ella es tu amiga, tenía mucho miedo de perderte, por eso quiso negarse a ser feliz con la persona que ama. Quiso hacerlo por ti. Ella se negó a estar conmigo innumerables veces, pero llega un momento en que ya no puedes negar lo que sientes. Jamás quisimos hacerle mal a nadie ni que tu te pelearas con ella. Queremos y necesitamos tu aprobación - Darien se quedó observándola un instante – dale una oportunidad. Aunque no lo creas, ella es la más afectada en todo esto.- Michiru le dedicó una dulce y cálida sonrisa. Él la miro y volvió a exhalar aire intentando sacar todo de adentro.

- Bien – le dijo. - Hablaré con ella.- Michiru no pudo disimular su felicidad. Se abrazó a su cuello y lo besó fuertemente en la mejilla.

- Iré a buscarla - dijo sin dejar que el pelinegro pronunciara palabra. Se levantó del sofá y luego de dirigirle una sonrisa salió del departamento. A un costado de la puerta sentada en el piso del pasillo estaba Serena.

- ¿Qué estas haciendo aquí? - preguntó sorprendida, la rubia le dedicó una sonrisa y se levantó - ¿Y Haruka?

- Está en mi departamento. Estaba esperando a que terminaran de conversar, no quería interrumpirlos - respondió con una sincera sonrisa - ¿Qué te dijo? -

- Aceptó hablar con ella, asi que iré a buscarla para que venga. -

- Momento – la detuvo - creo que lo mejor sería que la fueras a buscar y te quedarás con ella por esta noche, regresen mañana a la mañana asi le permites asimilar todo lo que ha sucedido. Así que ve y búscala. - Michiru se quedó unos instantes en silencio.

- Creo que será lo mejor. - Le tomó las manos a su cuñada. - Muchas gracias por todo. - recibió una sonrisa de parte de Serena y tomó el ascensor. -


Al llegar al departamento llamó a la puerta y Haruka abrió sin preguntar. Fue una grata sorpresa el encontrarse a su adorada niña colgándose de su cuello y propinándole un suave beso en los labios.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó sin salir de su asombro mientras automáticamente la tomaba por la cintura. -

- Serena me dijo que estabas aquí, hablé con Darien y me dijo que quiere hablar contigo. Ya no está tan enojado.

- Bien, eso me anima un poco. - bromeo -

- Dijo mi querida cuñada que pasemos el día aquí y que mañana almorzaríamos juntos. -

- No me ha ido muy bien en los almuerzos con Darien. - bromeó – bien, pasemos, admito que me agrada la idea de que te quedes ésta noche. - la invitó a acomodarse dentro. Ella se acercó con velocidad al sofá y se acomodó sensualmente en el.

- Hagamos un ritual para ver si tu suerte cambia. - Haruka arqueó una ceja y se acercó a ella luego de cerrar la puerta.

- Me parece una excelente idea. - coincidió mientras se acomodaba a su lado. Los brazos extendidos de Michiru la alcanzan y la abraza por el cuello. Ella le responde y suavemente se coloca encima suyo. Acaricia con delicadeza su mejilla para luego juntar sus labios en un cálido y apacible beso.


A la mañana siguiente, Haruka la observaba dormir a su lado, ella tenía la boca ligeramente abierta.

- parece que estás durmiendo profundamente sirena – le susurra suavemente antes de besarle la frente. Quita el brazo de debajo de su nuca con lentitud provocando un leve quejido en su compañera y se acomoda sobre su codo para seguir contemplandola. - Eres lo más hermoso que existe. - susurra. Se sonríe y acaricia su cabello con denotado amor. - No importa que suceda hoy, no te dejaré por nada. Trabajaré duro para darte lo mejor, serás mi princesa.

- mmm – murmuró michiru adormilada moviendose hacia el otro lado para seguir durmiendo– cállate – Haruka sonrió.

- disculpe alteza ya no la molestaré con mis declaraciones – hizo un esfuerzo por no seguir riendo y lentamente se levantó de la cama. Se encontraba en la cocina untando el pan, cuando Michiru se acercó sigilosamente y la tomó por la cintura.

- parlanchina – se quejó con la voz aún ronca del sueño -

- oye, estaba en mi momento más romántico y me hiciste callar, luego no digas que no soy demostrativa. - retrucó tomando otro pancito.

- Pero deberías decirme las cosas cuando estoy consciente, sabes que me gusta dormir, más después de nuestros fogosos encuentros, me dejas exhausta -

– Michiru apoyó sobre la espalda de Haruka como si fuera una almohada y se quedó abrazándola por la cintura sin moverse. Dejó el pan y se dio la vuelta para verla de frente. La vio a esos ojos azules de mirar dormido y la tomó delicadamente por el mentón para depositar un suave beso en sus cálidos labios. Ella la miró un poco intrigada. -

- Pase lo que pase hoy, diga lo que diga tu hermano, prometo amarte, cuidarte, consentirte y esforzarme para que nunca te falte nada. Quiero que seas feliz a mi lado. Y que nunca te arrepientas de amarme. - Michiru le devolvió una sonrisa acompañada de un leve rubor en sus mejillas.

- Sé que estaremos bien. Mientras estés conmigo todo estará bien. - se abrazó con fuerza y Haruka le devolvió un beso en la cabeza.

- ¿Qué quieres de desayunar? - preguntó volviendo a darse la vuelta -

- Haruka a la "como Dios te trajo al mundo" - elevó las manos que reposaban en su abdomen tomando un pecho de la rubia con cada mano. - Es lo mejor que podría tener. - Haruka rió.

- Ha sido demasiada acción por las últimas cinco horas, necesitas comer bien para reponer energía. -

- ¿Cinco horas? - preguntó sorprendida - ¿Cómo tan poco? -

- Anoche nos dormimos muy tarde. Y son las ocho de la mañana

- ¡¿ocho de la mañana?! - se frotó los ojos con fuerza – con razón – reflexionó. - Más te vale que me compenses bien el hacerme madrugar. -

- ¿Alguna vez no lo he hecho? - preguntó.

- Nunca - respondió ella un poco más despierta. Le sonrió y se dispuso a sentarse en la mesa. - Bien, puedes comenzar sirviéndome la primera comida del día. Sumarás algunos puntos -

- Tenía pensado llevartelo a la cama pero te me adelantaste. -

- Si quieres puedo volver allí y me la llevas. -

- No es mala idea pero si vuelves a la cama se que haremos de todo menos desayunar. - Michiru rió.

- Ya te dije que te quiero a ti. - Haruka le alcanzó una taza con té y la colocó frente a ella.

- Bien terminemos rápido y luego seré toda tuya. - dijo sentándose junto a ella.

- De acuerdo, aunque yo pense que ya lo eras mi guerrera insaciable – Haruka sonrió ante el comentario y volvió a besarla.

- ¡Hoy será un gran día! - exclamó entusiasmada – Sé que a partir de hoy todo será diferente.


- Todo saldrá bien – lo tranquilizó con una caricia en la mejilla. - Sólo piensa un poco las cosas, no tienes por que molestarte, ¿Acaso no has notado cuanto se aman?

- Sinceramente no lo he hecho.-

- Creo que has sido el unico - comentó ella con total franqueza.

- ¿Que quieres decir? ¿Hace cuanto lo sabes? - El tono brusco de Darien la hizo retroceder un poco -

- Bueno.. - respondió dubitativa – Hace un tiempo lo confirmé, pero lo sospechaba desde hacía meses -

- ¿MESES? Y ¿Cómo nunca me dijiste nada? -

- Es que no era algo que me correspondía hacer a mi Darien – respondió ella cabizbaja. - Además me pidieron que no lo hiciera, que ellas te lo contarían cuando fuese el momento. -

- ¿Lo hablaron? - estaba atónito. Todos sabían menos el - ¿Cómo?

- Bueno – empezó a explicar ella con una sonrisa nerviosa – las encontré un dia en la playa cuando iba a encontrarme con las chicas, se estaban besando y bueno...

- Ya, por favor no digas más... -

- Es que no se dieron cuenta que miraba y yo no sabia que hacer... - continuó

- Ya es suficiente – se llevó una mano a la cara. - Creo que prefiero no conocer detalles. - Serena se puso firme frente a el. -

- Darien, ellas se aman, nadie cuidará mejor a Haruka que Michiru, tu sabes lo que ha sufrido, y Mich es alguien que jamás jugaría con ella. En cuánto a Michiru, es el tesoro más preciado de Haruka. Si vieras como la trata y como la cuida, estarías seguro de que ningún hombre sería capaz de respetarla y amarla como lo hace ella. Piensa en eso ¿Sí? - El asintió en silencio. - buen chico - lo felicitó con un beso. -


Llegaron al edificio más tarde de lo acordado. La mañana se había pasado velozmente luego de que volvieron a acostarse y eran pasadas las doce cuando se dispusieron a salir del departamento de Serena. Haruka estacionó el vehículo en la cochera y no podía disimular su nerviosismo al llegar a la entrada del edificio.

- Tranquila – le dijo tomándole la mano mientras esperaban el ascensor – todo saldrá bien -

- Si, eso espero – llegaron al piso y golpearon la puerta. - Bien - hizo una pausa juntando fuerzas para entrar - aquí vamos

- Chicas ¿Cómo están? – las saludó Serena. Al verlas tomadas de la mano susurró – la mano – señaló con la mirada – suéltale la mano, está un poco suceptible. -

- oh, ya veo – respondió Michiru soltandole la mano para desgracia de la corredora.

- Pasen – las invitó - ¡Darien! ¡Están aquí! - gritó haciendose escuchar en donde se encontraba el pelinegro. - Bien Haruka, mucha suerte, Vamos Michiru.

- ¡Michiru! - suplicó la rubia con la mirada -

- Vamos, estarás bien, lo conoces mucho más que yo. Nosotras volvemos en un rato, o llamame cuando todo esté bien, o se hayan matado -

- Creo que no es momento para ese tipo de bromas – se quejó la rubia ante las risas de las dos.

- Haruka - dijo Darien al ingresar a la sala.

- Darien – respondió con firmeza - Serena y Michiru se quedaron inmóviles a un lado de la corredora sin decir una palabra.

- Bien, nosotras nos vamos – anunció Serena mientras cruzaban la puerta

– ¡Adiós! - se despidió la violinista, el portazo se escuchó y él la invitó a pasar.

- Pasa ¿Quieres tomar algo? - preguntó el con un tono serio y un tanto incómodo.

- Lo de siempre. - Respondió ella sentándose en su lugar habitual.

- Bien, cuéntame tu versión – dijo el alcanzándole una lata de cerveza y tomando una para si.

- Antes que nada quiero pedirte disculpas. -

- Dejemos las disculpas para el final ¿Te parece? - el se acomodó a su lado. Ella asintió con la cabeza y abrió la lata.

- No te contaré detalles, no es mi estilo. Cuando ella llegó sólo pensé que era hermosa y encantadora, fuimos amigas, desde un principio, luego las cosas fueron cambiando sin que me diera cuenta. Para cuando quise pensar conscientemente ella se había apoderado de todo lo que soy. Y ya era muy tarde para dar marcha atrás.

- ¿Por qué ella? -

- Tú mejor que nadie sabes todo lo que he vivido, lo mucho que me ha costado estar con alguien, de hecho sabes que jamás había estado con una mujer. Muchas veces antes de que estuvieras con Serena, cuando saliamos jugabamos al duo de playboys, funcionaba, era divertido, pero siempre terminabas tú con alguna, no yo, me limitaba a sentarme en la barra una vez que conseguías a tu presa.

- Eso es verdad – coincidió

- Ella hizo que con su sonrisa, sus locuras y ocurrencias me fuera enamorando lentamente. Me negue mucho, mucho a todo lo que sentía, tenía miedo de traicionarte. De lo que pudieras pensar. Eres mi hermano, nunca quise hacerte mal.

- Michiru es una niña inocente, es muy hermosa, cualquiera podría encantarse con ella.

- Yo no la amo por ser hermosa – retrucó. - Me enamoré por su sonrisa, por la forma en que me acaricia, me enamoré de ella por sus berrinches, sus caprichos incoherentes, por esa espontaneidad que tiene, por lo linda que se ve al dormir, su desinhibicion total ante determinadas situaciones, por su bondad, su sentido ácido del humor, yo no estoy con ella por que físicamente sea perfecta, Estoy con ella por que me hace sentir cuando la miro que soy la mujer más afortunada de la tierra. - una sonrisa sincera se dibujo en sus labios - Hace latir mi corazón con fuerza. Darien, ella es la que me da ganas de prosperar, quiero estudiar para poder tener un buen trabajo, darle todo lo que necesite o lo que se le antoje, comprar una casa. No lo sé. Quiero día a día hacerla feliz y ver esos hermosos holluelos que se hacen en sus mejillas cuando sonríe. Ése es el sentido de mi vida ahora. Que sea feliz y nunca le falte nada. El haberla conocido es lo mejor que me ha pasado. - El se quedó en silencio. Luego de unos instantes volvió a hablar.

- Nunca te había visto asi - comentó

- Es por que jamás me había sentido asi -

– respondió ella con franqueza. -

- Mira, para serte sincero he estado pensando mucho en todo esto. Confieso que al principio sólo tenía deseos de matarte con mis propias manos por el hecho de haber seducido a mi pequeña hermana. - Haruka tragó saliva con dificultad temiendo un nuevo arranque de su parte pero el continuó – Luego pensé, que he sido un hermano bastante ausente, la deje sola en un momento en el que me necesitaba más que nunca, el verla me recordaba lo mucho que extrañaba a mis padres, al principio no la visitaba por dolor, luego me acostumbré, al igual que ella. Nunca perdimos el contacto siempre nos escribíamos pero, no actué de la mejor manera. - lanzó un profundo suspiro. - No tengo derecho a juzgarte Haruka, de hecho se que eres honesta, te conozco aún más de lo que conozco a mi hermana. Y aunque suene a una frase hecha, no me opondré a lo suyo. Se que nadie podría cuidar a Michiru como tu y se que ella te cuidará a ti. Estaré tranquilo.

- Gracias por tu confianza -

- tu sabes que para mi es difícil, necesito asimilarlo bien, pero las quiero a las dos y les deseo que sean muy felices.

- De verdad gracias hermano, jamás quise hacerte mal ni nada a tus espaldas lo juro. -

- Lo sé, ya no te preocupes por eso, sólo te pido que la cuides. Ella es todo lo que tengo. -

- No tienes que decírmelo -

Ella se acerca a el y abrazándolo le palmea la espalda. El corresponde al abrazo y al separarse le dice.

- Gracias Darien, Realmente estaba muy preocupada por tu opinión. - Repentinamente la puerta se abre interrumpiéndolos y para sorpresa de ambos ingresan Michiru y Serena sonrientes.

- ¿Dónde estaban? - preguntó sorprendido.

- Escuchando. - respondió Michiru sentándose a su lado. Entre medio de ambos - No podíamos dejarte sola con el bestia de mi hermano. - dijo mirando a Haruka.

- ¡Oye! - se quejó el pelinegro -

- Teníamos que estar atentas por cualquier eventualidad. - acotó Serena.

- Gracias Darien. - dijo Michiru tomando la mano de Haruka. - No tienes idea de lo feliz que me has hecho. -

- Bueno, me alegra haberlo hecho bien por una vez en mi vida. - Michiru se acercó a el y lo abrazó con fuerza. Le besó la mejilla y se quedó colgada a su cuello por unos momentos. - No es necesario que te vayas Ruka, Será mejor que se queden aquí.

- Sólo hasta que consiga un buen empleo y podamos mudarnos. - aceptó Haruka con una sonrisa.

- ¡Esto es demasiado perfecto para ser verdad! - suspiró Michiru emocionada.

- ¡Si! - Coincidió Serena – Siemrpe los finales felices medan hambre.

- Tu siempre tienes hambre – rio Darien – Vamos a servir el almuerzo – sugirió a su novia levatandose hacia la cocina.

- Bien, los ayudo – dijo Haruka poniendose de pie. -

- ¡No hace falta! - La tranquilizó Serena – Es pizza, solo debemos calentarla y servirla – Michiru se puso de pie a su lado y escondiendo por detrás su mano le pellizcó el trasero a la rubia.

- ¡No! - regañó en voz baja - ¡Contrólate! - la violinista rio por lo bajo y se acercó a su oído.

- Sabes que me encanta, siempre me gusta pellizcartelo. -

- pero aquí no – Michiru vuelve a reír -

- Sabes que cuando te sonrojas me excitas – susurró en el oído de la rubia - vamos al baño y nos sacamos las ganas. -

- No, estamos por almorzar – se controló -

- Anda – insistió ella volviendo a pellizcarle – sólo un ratito, necesito besarte ahora para festejar. -

- ¡¿Que pensará Darien?! - preguntó gritando en voz baja -

- Que estamos haciendo cositas ricas – respondió ella sin quitar esa sensual sonrisa de sus labios. -

- No podemos, vamos a ayudar a preparar la mesa. - dijo ella intentando calmarla.

- ¡Vamos a lavarnos las manos! – anunció Michiru a los que preparaban el almuerzo -

- de acuerdo – respondió Darien – A esto le falta como cinco minutos. - Michiru tomó a la rubia y llevándola de la mano la introdujo en el cuarto de baño. Al cerrar se abalanzó sobre ella aprisionándola contra la puerta-

- Cálmate Michiru – pidió al notar lo que venía. -

- Si no dejas de poner esa carita de infeliz y sonrojarte no podré evitarlo – respondió al tiempo que le desabrochaba los primeros botones de la camisa.

- Por favor Mich contrólate, se darán cuenta – le pidió tomándola por las muñecas suavemente para detenerla -

- Entonces bésame – ordenó -

- ¿Por qué siempre me ordenas? -

- Porque te demoras demasiado cariño – respondió ella sonriente. ¿Qué podía hacer? Cuando ella quería no había manera de hacerla razonar. Haruka la tomo por la cintura y la besó con ganas. Exploraron cada rincón de sus bocas esparciendo caricias en torno a sus cuerpos. Despojándose lentamente y sin darse cuenta de las prendas superficiales. Se detienen un momento con la respiración acelerada.

- Siempre terminas haciendo lo que quieres ¿no? - Michiru sonrió de costado y arqueó una ceja con una mueca de satisfacción.

- No puedes decir que no te gusta. - Ella negó con la cabeza y volvieron a fundirse en un beso.

- ¿Chicas? - Serena golpeó al otro lado – Ya está servido. -

Ambas se miraron con una sonrisa cómplice y decidieron salir. Michiru abrió la puerta y le dijo algo a Serena que no fue capaz de oir. Ella suspiró, se acomodó la camisa y se dispuso a salir luego de limpiarse los labios. Al llegar a la mesa, los tres ya estaban sentados, la corredora se acomodó a un lado de Michiru que le alcanzó una porción de pizza. Al levantar la vista lanzó una pequeña risa.

- Haruka – la llamó Darien -

- ¿Si? -

- Arreglate el cabello – carraspeó. Ella sintió como nuevamente los calores se le subían al rostro. Y rápidamente se pasó las manos por la cabeza. - Suspiró avergonzada y los tres comenzaron a reir.

- Tranquila, sólo te estamos molestando. - dijo michiru sin opacar su risa.

- Eso es muy cruel – se quejó -

- Más cruel es para mi, por que ahora confirmo que hicieron algo en el baño – afirmó Darien dejando callada por un instante a Michiru, que nuevamente estalló en una carcajada -

- Bien hermano, de todos modos ya sabes que no soy virgen y que Haruka y yo...

- Mich, no creo que sea necesario que sigas – la detuvo su compañera. Ésta vez a él se le borró la sonrisa del rostro. -

- Tranquilo hermano, mejor terminemos de almorzar tranquilos, dije que todavía debo asimilarlo. - las tres asintieron aun entre risas y no tocaron nuevamente el tema durante la comida.


Aquella noche Haruka volvió a vivir con ellos. A medida que los días pasaban Darien se fue haciendo más a la idea de la relación de su hermana y su mejor amiga, hasta el punto en que se volvió algo natural, aunque por respeto a el, seguían sin ser demasiado efusivas en su presencia.

La prodigiosa violinista había comenzado su primer semestre en el conservatorio, y cada vez que podía iba por Haruka a la universidad. Disfrutaba hacerlo, el llegar y llamar la atención de los hombres para luego desilusionarlos besando a Haruka frente a ellos le provocaba una satisfacción que se comparaba sólo con poner nerviosa a su tierna rubia.

Haruka por su parte, estaba en el último año de ingeniería, además había conseguido un jugoso contrato para correr de manera profesional. Si las cosas seguían así, pronto podría cumplir su sueño de comprar una casa donde vivir con su niña.

Serena y Darien seguían igual que siempre, prácticamente ella estaba instalada en el departamento. Rara vez se iba al suyo. Habían cambiado las camas individuales de la pieza por una más grande donde podían dormir juntas, costó mucho conseguir la autorización de Darien asi que una tarde en que el estaba ausente lo hicieron sin que el supiera.

La vida de ambas parecía estar tomando el rumbo que siempre habían querido.


Haruka ingresó al departamento aquella tarde extrañada de que no la fueran a buscar. Michiru había salido unas horas antes de la universidad. Dejó su mochila en el sofá del comedor y la buscó con la mirada en algún lado. Le llamó la atención no encontrarla a simple vista hasta que sintió unos pasos detrás suyo. Grande fue su sorpresa cuando descubrió a su mujer con una minifalda roja de simil cuero del que se desprendía una colita en la parte trasera y dejaba muy poco a la imaginación, un sostén rojo que marcaba y remarcaba sus proporcionados atributos, el cabello semi recogido y dos cuernitos en la cabeza unidos a una diadema, el azul de sus ojos resaltaba aún más gracias al maquillaje oscuro y sus labios de rojo intenso eran una invitación al pecado en su mano derecha traía una manzana roja.

- Bienvenida al infierno – susurró sensualmente. Comenzó caminar lentamente hacia ella con una provocadora sonrisa. Extiende su mano y le coloca la manzana en la boca. La rubia se forzó a tragar saliva. Y mordió el fruto de la tentación - Hoy te haré sentir cosas del más allá. -

- Eso no lo dudo pero.. - intentó decir observando hacia los lados en busca de alguien, pero ella la calló con un gesto de su mano.

- Tranquila, no hay nadie, sólo tu, yo y mis ganas de hacerte mía nuevamente. - ella le sonrió

- Eso es lo que me encanta de ti. Mi adorable pecadora – la tomó de la cintura con convicción y deseo para fundirse en un apasionado beso.

Fin


Y aquí hemos llegado al final de esta historia snif. Me da mucha melancolía pero aunque sea el fin no es el final, porque tengo pensadas un par de ovas de escenas que no pude incluir ahora. Así que más adelante quizás haya más de adorable. Bien espero haber cumplido con sus expectativas.

me duele bastante acabar con ésta historia que, me dio muchísimo,

como persona y como "escritora"

Sólo espero que lo hayan disfrutado, y les agradezco la paciencia por esperar

éste tan esperado (por el tiempo de espera no por la expectativa xD) fin.

Muchas gracias a los que me acompañaron por estos tres años y a los que se unieron en el ultimo tiempo

Sepan que gracias a ustedes que leen y se toman dos minutos en comentar llegó éste final.

Besos a todos y espero nos leamos en alguna otra historia.

Mariel Kaioh