Capítulo 14: Revelaciones

En cuanto la puerta se cerró Rachel apoyó su espalda en ella mientras cerraba los ojos y controlaba todo lo que estaba sintiendo en esos momentos. Estaba molesta, eso era algo evidente en esa situación pero lo que no se esperaba era sentirse tan mal después de ser rechazada por Quinn, después de todo era algo a lo que estaba acostumbrada. Habían creado una conexión extraña e intima entre ellas, nadie lo podía negar, pero desde el primer segundo en el que ocurrió, Rachel sabía que no duraría mucho, así que el dolor que estaba sintiendo le sorprendía porque era algo que ya tenía previsto.

Cogió aire con fuerza y se encaminó hacia el comedor comenzando a recoger el desayuno, se le había quitado el apetito y no era igual de emocionante hacerlo sola que con Quinn después de todo.

-¿Y tu amiga cariño? –preguntó su padre apoyado en la puerta y mirándola confundido.

Rachel se detuvo de repente apenas un segundo y después siguió como si nada.

-Le ha surgido un problema y ha tenido que irse –mintió manteniéndose ocupada para no tener que alzar la cabeza y enfrentarse a la mirada de su padre.

-Oh –dijo simplemente su padre sin ocultar su desilusión- Es una pena, quería conocer a alguno de tus amigos.

-En otra ocasión será papá –lo miró de reojo sonriendo suavemente y en cuanto terminó de recoger se escabulló escaleras arriba a la seguridad de su habitación.

Nada mas que lo hizo se dejó caer en la cama escondiendo el rostro entre la almohada. Sus padres tenían demasiadas esperanzas puestas en ella y ella no era capaz de decepcionarlos, nunca había sido capaz. Al principio, cuando empezó el instituto ellos estaban muy preocupados, demasiado preocupados por los prejuicios de la sociedad sobre su encantadora, maravillosa y talentosa hija, después de todo ya tenían prejuicios solo por el hecho de tener dos padres y ella no había tenido el valor, al regresar de ese primer día con la ropa manchada de granizado, de confesarles que tenían razón para estar preocupados, en vez de eso fingió. Fingió tener amigos, fingió su popularidad, fingió todo con tal de que ellos se sintiesen orgullosos durante todo este tiempo.

Llevaba demasiado tiempo teniendo una doble vida, la que tenía que sufrir en el instituto y la que tenía que inventar al llegar a casa y había pensado que ese día, en el que Quinn había aceptado quedarse a dormir con ella, podría dejar de fingir y simplemente disfrutar de lo que esa amistad podría ofrecerle, pero evidentemente estaba equivocada y ahora toda la situación era mucho peor.

Acababa de darles un incentivo a sus padres para insistir en conocer a sus amigos, saber con quien se relacionaba y toda clase de cosas que los padres querían, no solo saber sobre la vida de sus hijos, sino también ver y asegurarse que su hija era feliz. Ahora, sabiendo que una amiga suya había estado en la casa no desistirían hasta que pudiesen conocerla personalmente y aquello simplemente era imposible dada la actual situación, después de todo, Quinn no quería volver a verla, así que sería un poco complicado convencerla de fingir ser su amiga delante de sus padres para que dejasen de molestarla sobre sus relaciones sociales.

Gruñó y golpeó la almohada con los puños totalmente frustrada.

-¡Mierda! –se lamentó.

Después de unos minutos de regodearse en su desgracia decidió que ya había sido suficiente, necesitaba actividad, tener la mente ocupada y sobretodo resolver un misterio.

Se sentó en su escritorio colocando frente a ella una libreta, un bolígrafo, el diario y el colgante. Los miró detenidamente durante unos segundos y después cogió el colgante observando cada uno de sus detalles. Lo acarició con las yemas de sus dedos con lentitud sintiendo las letras grabadas en él arañando su piel.

Aquel pequeño objeto era algo importante en todo aquello, eso era algo que Rachel había sabido desde el primer instante que asoció todo lo que estaba pasando. Pero lo que se le escapaba era para que iba a ser importante exactamente. Como todo en aquel asunto sabía ciertos datos, ciertas cosas que podría ayudarla a lo largo de todo aquel misterio, pero no tenía ni idea de que hacer con ellas.

Suspiró y lentamente se colocó el colgante rodeando su cuello y cerrando el enganche para mantenerlo allí. Si ese momento llegaba de improvisto quería estar segura de tenerlo cerca para utilizarlo y ¿qué mejor sitio que llevarlo ella misma?

Después de aquello abrió la libreta comenzando a escribir. Necesitaba tener todos sus pensamientos por escrito eso le daba una diferente perspectiva que sabía que le iba a servir mas adelante.

"Colgante con el símbolo de la estrella de ocho puntas; inscripción E&S. Hace referencia a Estella y Sadie (Es un amuleto ¿Pero de que protege exactamente?) Quinn lo encontró detrás de su taquilla en el interior de una caja de madera grabada"

En cuanto terminó de escribir esas palabras miró a su alrededor frunciendo el ceño. Lo último que recordaba de aquella caja era que la rubia la había cogido antes de que apareciese el conserje pero no la volvió a ver después de aquello. Seguramente durante todo aquel tiempo había permanecido en el interior de su mochila y ninguna de las dos lo había vuelto a recordar. Nadie podría culparlas, después de todo sus mentes ya estaban demasiado saturadas de acertijos como para recordar ese pequeño detalle. A pesar de todo se lamentó, le hubiese gustado echarle un vistazo a aquella misteriosa caja, quien sabe, a lo mejor les daba alguna pista mas sobre todo aquello.

Suspiró de nuevo y se centró en aquel blanco papel frente a ella.

"Taquilla de Quinn con el nº 2648 y código 1973: si en un teclado numérico normal se unen con dos líneas esos números formaran dos cuadrados, uno de ellos inclinado en un ángulo de 45º formando a su vez la estrella de ocho puntas. (Creo que no es casualidad, sobretodo sabiendo que el colgante se encontraba justo detrás de ella)(Además de eso, ¿Qué mas podría significar?)"

Se rascó la barbilla de manera pensativa intentado encontrarle algún otro significado.

"La suma de los dos números es 20 (¿Significa algo?)"

Añadió no muy convencida de que aquello tuviese alguna relación, pero era algo que no podía dejar pasar, cada una de las cosas que podría significar algo tenían que estar allí reflejadas.

Sus ojos se agrandaron de golpe cuando una revelación la sacudió por completo. Lo más deprisa que pudo abrió el diario, recorriendo sus hojas con los nervios a flor de piel hasta que llegó a la última nota, la última vez que Estella había escrito en aquel libro, la última vez que quizás estuvo viva.

Se mordió el labio leyendo aquella fecha una y otra vez.

-18 de abril de 1973… -susurró totalmente impactada.

Agarró el bolígrafo después de unos segundos, no podía permitir que aquella idea, aquella revelación, se escapase entre sus dedos, necesitaba anotarlo, reflejarlo y terminar de creérselo.

"2648: 26 de abril… (¿El 8 que significará?)

1973: Año en que seguramente Estella falleció."

¿Estella había muerto el 26 de abril de 1973? Se preguntó a si misma mientras fruncía el ceño. Ciertamente era una posibilidad, pero tendría que investigarlo en profundidad mas adelante, después de todo una muerte como aquella tenía que estar reflejada en algún sitio.

Se rascó detrás de la oreja con el bolígrafo mientras miró distraídamente el calendario que se encontraba a un lado de la mesa de escritorio pero en cuanto se dio cuenta del día en el que se encontraba, el bolígrafo se deslizó por su mano hasta golpear el suelo con un ruido sordo.

-21 de abril de 2013… -murmuró totalmente sorprendida.

Faltaban nada más ni nada menos que 5 días para que se cumpliera el aniversario de su muerte.

-40 años… -parpadeó un par de veces intentando ordenar el tórrido de pensamientos que se le acumulaban en la cabeza.

Recogió el bolígrafo con rapidez y comenzó a escribir de nuevo.

"El 26 de abril de 2013 se cumplirán 40 años de la muerte de Estella (Faltan 5 días)

La última nota en su diario fue un 18 de abril de 1973, 8 días después falleció (¿Eso significara el 8?)"

Miró a su alrededor pensativa y después cogió aire con fuerza.

Todo aquello parecía una cuenta atrás para un suceso importante, algo iba a ocurrir dentro de 5 días y ni siquiera se podía imaginar que es lo que podría ser, pero seguramente nada bueno.

Intentó recordar cuando había empezado todo. Cuando había empezado esa cuenta regresiva, cuando sentenciaron su tiempo.

"21 de abril de 2013: Morir ahogada…"

Escribió mientras su corazón se encogía levemente recordando lo que había ocurrido hacía apenas unas horas en su propia bañera. Recordaba con una total exactitud los gritos de terror y horror absoluto de Quinn inundando toda la casa. Nada más que los escuchó lo dejó todo y corrió escaleras arriba deteniéndose ante la puerta no muy segura de invadir su privacidad de esa manera pero en cuanto volvió a oír los gritos, esta vez ahogados por el agua que se filtraba por su garganta supo que no tenía otra opción. Entró con firmeza y sin esperar un solo segundo se adentró en aquella bañera mientras Quinn se convulsionaba con los ojos totalmente en blancos pataleaba y se movía sin cesar. La agarró con fuerza evitando que se dañara de alguna manera, tanto golpeándose como posiblemente ahogándose y se quedó en esa misma posición susurrándole cosas al oído intentando tranquilizarla mientras sentía como su cuerpo se relajaba poco a poco hasta que quedó prácticamente inerte entre sus brazos. Momentos después abrió los ojos.

Suspiró sobándose la cabeza notando como comenzaba a afectarle todos aquellos pensamientos ya que un incipiente dolor comenzaba a alojarse en su sien.

"20 de abril de 2013: Morir quemada…"

Aun no entendía aquello, ¿Por qué Quinn revivía aquellas muertes? Que ella supiera la única muerte había sido la de Estella ¿O es que habían ocurrido sucesos extraños y muertes durante todos esos años?

Frunció levemente el ceño y apuntó en un margen de la hoja un recordatorio para buscarlo mas adelante, al igual que la muerte de Estella.

De todas maneras ¿Por qué Quinn la había seguido por los pasillos? ¿Qué es lo que quería? La Quinn Fabray que ella conocía nunca hubiese hecho algo así, en realidad lo único que hubiese hecho sería reírse de ella. Quizás todo lo que había ocurrido la había cambiado de alguna manera, después de todo de repente había crecido esa conexión entre ellas, quizás ese era el motivo.

"19 de abril de 2013: Morir desangrada después de parir…"

Aquello era lo que mas la confundía. ¿Por qué Quinn había revivido la muerte de Estella ese día cuando en realidad todavía faltaban 8 días, supuestamente, para su aniversario? A lo mejor todo aquello era una forma extraña y confusa de prevenirla, de avisarla de esa cuenta atrás, de lo que iba a ocurrir el día 26 de ese mismo mes.

Gruñó frustrada dispuesta a dejar todo aquello e ir a relajarse, necesitaba su tiempo propio para no pensar en aquello, para tener la mente despejada y pensar con claridad, pero un recordatorio apareció de repente frente a ella.

"18 de abril de 2013: Arañas…"

Casi se olvida de lo que había desencadenado todo aquello, ese era el punto inicial, lo sabía. El mismo día en el que Estella se despedía de su diario, el mismo día que Estella sabía que iba a morir en algún momento cercano.

Y de repente, todo parecía mucho mas claro de lo que había sido en los últimos días.