N.A: Hola!
Bien, no sé si alguien todavía lee esto... Porque oh dioses, ¡tres semanas! Me siento tan defraudada conmigo misma... Lamento tanto haberme demorado, pero los estudios, no me dejan ni respirar.
Muchas gracias a quienes le dan Favoritos y Follow: Ni Mitz Tlazohtla, Aara Black y JulietHime55. Espero que les guste este capítulo y muchos besitos.
También a quienes me dejaron review -las amo chicas, en serio!-: Ambu780, Hitsu-sasuke, Noriko-leo, John Harry, Fourtris Malec 46, Noa y Aliza Any. Les dedico este capítulo a cada una.
En fin, espero que les guste y nos leemos. -espero que pronto.-
Disclaimer: No me pertenecen los personajes porque si de así fuera, el Stony sería la primera pareja cannon que habría. Se los juro.
Pareja: Stony (Steve Rogers/Anthony Stark)
Summary: Cuando Anthony Stark cumple los dieciocho años, desaparece misteriosamente de la fiesta que habían organizado sus padres. La policía le busca, pero no por los motivos que todos creen.
Acostumbrado a una vida de lujo, este muchacho deberá aprender lo que significa trabajar y luchar por lo que se quiere, pero por, sobre todo, aprenderá lo que realmente significan las palabras amor y familia.
Advertencias: Temed al Ooc, al BL, a amores no correspondidos, lenguaje subido de tono y a menciones que quizá vayan a romper sus corazones. También tengan cuidado a las promesas de actualizaciones porque pueden demorarse más tiempo de lo planeado y eso no hará más que romper sus ilusiones. Ah, y las faltas ortográficas.
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Respuesta a los Reviews Anónimos:
John Harry: Hola! ¿Cómo estás? Espero que bien.
Ay! muchas gracias por decirme tan bellas palabras, dulzura! me alegro que te este gustando como voy llevando todo y claro! estoy incluyendo poco a poco los personajes, aunque no quiero presionar mucho su aparición.
Sobre lo de Chile, pues sí. ¿Se nota mucho? Intento que mis modismos no se metan tanto, pero creo que me esta costando jeje. But, bienvenid compatriota! XD Espero volver a leerte.
Muchas gracias por comentarme y leerme! lamento haberme demorado tanto, pero espero para la siguiente tenerla el próx fin de semana, -espero-
Saludos!
Noa: Hola! ¿Cómo estás? Espero que bien.
Ay! *me sonrojo sonrojadamente* Torroncito de azúcar, gracias a ti por leerme y comentarme! me haces muy feliz! no tienes idea de cuanto *emoticheart* Y quiero darte las doble de gracias por comentar mi otro fic "De pasillo, habitaciones y dolores" Y lamento haber roto tu corazón.
Muchas gracias por comentarme y aquí esta la actualización... Espero volver a leerte y saludos!
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Parte 13: Corazones rotos.
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Pepper se seca la pequeña gota de sudor que corre por su sien mientras desempaca la última caja.
De ella, saca un centenar de libros que ordena en el estante destinado para ellos, y una vez terminado todo, suelta un pequeño suspiro de cansancio. Observa su tarea con satisfacción y decide premiarse con un merecido descanso; arrastra sus pequeños pies hacia el sofá color crema que tiene y se desploma en él, con su cabello desparramándose hacia los lados.
El techo blanco del departamento es con lo primero que dan sus ojos. Hay una manchita negra en una de las orillas, quizás a causa de la humedad, y ella decide que lo volverá a pintar. Pintará las paredes de un color más hogareño y arreglará todos los imperfectos de la que será su nueva casa por los siguientes cuatros años. Comprará un nuevo sillón, una mesa de centro más bonita y llenará las paredes de hermosos cuadros; cambiará la maltratada alfombra y en su habitación, llenará de fotos su buro.
"Cuando Tony vuelva," Se dice a sí misma "Le diré que me ayude y juntos, le daremos un toque más vivo a esto." Determina, cerrando sus ojos.
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Rhodes siente que sus piernas no dan más, pero las obliga a continuar trotando.
El sol apenas se asoma, y él tan solo lleva treinta minutos de la hora que acostumbra ejercitar. Sus superiores se muestran bastante complacidos por su desempeño y a pesar de lo mucho que lo elogian, James no se siente satisfecho ni un poco.
Si él hubiera sido todavía más fuerte, o si siquiera se asemejará a lo que sus sargentos dicen, él podría haber protegido a Tony. Podría haber golpeado al malnacido que tuvo la osadía de tocarlo, podría haber ido a la fiesta y no dejarle en ningún momento solo, podría haberle dicho que se escaparan de ahí y haber ido a un bar solo los dos, en una celebración íntima.
Podría haber hecho un sinfín de cosas, pero no las hizo. No estuvo para Tony cuando más le necesitó y ahora lo único que le queda, es lamentarse por no tenerlo a su lado.
Y rezar, para que lo encuentren y traigan sano y salvo a casa.
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Howard llega a su hogar con los ánimos de un perro rabioso.
Los empleados al verle llegar, ni siquiera se atreven a preguntarle si necesita algo por temor a ser regañados. Jarvis lo observa y hace una pequeña reverencia cuando el hombre pasa por su lado. Pero él ni siquiera le saluda y se marcha escaleras arriba, hacia su habitación.
Un sonoro portazo se escucha primero y luego son gritos. La voz de Howard resuena por toda la mansión y los sollozos de María, reclamándole por algo incierto, lo secundan. Son unos cinco minutos lo que la discusión dura, hasta que Howard vuelve a aparecer a la vista de todos, con el rostro aún más iracundo que antes.
"Jarvis." Llama y el anciano le mira impasible. "Llama a Charles y dile que necesito que todos en Estados Unidos se aprenda el rostro de Anthony y ayuden a buscarlo. Quiero ver su foto en todos los putos diarios de este país y si se vuelve viral, aún mejor; mi hijo tiene que volver a casa ya." Demanda con enojo, antes de partir hacia su despacho.
El hombre asiente con resignación, partiendo hacia el living para cumplir con la tarea encomendada.
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A las doce del mediodía, Tony recién se digna a despertar.
La caravana está inundada de un olor dulzón y la voz cantarina de Wanda junto a los trastos que se mueven en la cocina. Él camina descalzo con el frío del piso azotándole los pies, hasta donde está su amiga preparando lo que parecen ser hot cakes.
"Buenos días." Tony saluda, frotándose los ojos para sacarse cualquier rastro de sueño que pueda quedar en su cuerpo. Sin embargo, falla.
"Buenas tardes." Corrige ella, volteándole a ver con una sonrisa radiante y Tony se pregunta cómo rayos puede estar así después de la madrugada que se mandaron el día anterior.
A pesar de que Wanda se hubiera ido poco antes que Bruce, - acompañada por Visión y Pietro- él esperaba que se mostrará un poco más cansada o irritable de lo normal, -que, por cierto, sería totalmente justificado-, pero grande fue su sorpresa al encontrarla como si nada hubiera pasado. "El circo los vuelve invencibles." Concluye en su mente el chico. Tony da una mirada rápida alrededor en busca de alguien y Wanda se da cuenta rápidamente de su acción, sonriendo divertida.
"Vis está duchándose." Explica la pelirroja antes de que siquiera pregunte. Ella se vuelve a voltear para seguir cocinando y que la masa no se le queme. "Yo recién había llegado cuando ya se había metido a la ducha; creo que lo hizo para poder sacarse el sueño de encima."
"¿Estás segura de que es el sueño y no otra cosa?"
"¡Aldair!" Reprende ella por el doble sentido de sus palabras. Tony ríe.
"No sé por qué te cohíbes tanto si sabes que por las mañanas los hombres-."
"¡Ya, basta!" Chilla Wanda, apagando de golpe la estufa. Sus mejillas están adornadas de un hermoso carmín que se extiende hasta sus orejas al comprender hacía donde llevaba el tema el más joven. "Si dices algo más juro que te pegaré con el sartén y me importará un rábano si está caliente." Amenaza, tomándolo por el mango.
"Bien, te prometo que no diré nada más." Dice el chiquillo, levantando los brazos en son de paz. Ella asiente, sin creerle del todo y eso hace que Tony solo le sonría divertido.
Para volver a ganarse su "confianza", el joven toma el plato con los hot cakes bajo la atenta mirada de su amiga y los deja en la mesa que estaba ordenada para el desayuno con anterioridad. Wanda siente las mejillas volver a su estado normal y recién ahí, decide dejar la cocina y sentarse con él a comer.
Visión aparece cuando ya iban por la mitad del desayuno. Su cara -que si bien tiene pequeñas ojeras debajo de sus ojos-, se muestra casi igual de animada que la de Wanda, causando un poco de envidia en Tony.
"No se vale." Manifiesta el chiquillo al momento de que el hombre se sienta a su lado para comer su porción. Tanto el rubio como Wanda le miran confundidos por sus palabras. "Yo debo tener cara de drogadicto en abstinencia y ustedes parecen como si recién hubieran salido de un Spa."
"Estamos acostumbrados a trasnochar, Al. Hay días en que nos amanecemos por culpa de tormentas o viajes entre ciudades." Dice el hombre. Wanda asiente, dándole la razón y el castaño solo rueda los ojos. "Cuando lleves más tiempo, serás igual a nosotros." Afirma el rubio.
El desayuno sigue su rumbo como si nada, acompañado de una conversación trivial sobre cualquier tema. Tony les narra lo que sucedió luego de que ambos se fueran, y el dúo suelta risas por lo que les cuenta el muchacho. Visión comienza a contar anécdotas de fiestas anteriores y Wanda le complementa con comentarios divertidos, haciendo que el ambiente se vuelva aún más familiar que en un principio.
Solo cuando la mujer se cubre el rostro por las risas que el rubio está provocando al contar alguna cosa del pasado, es cuando Tony se da cuenta del extraño sentimiento que se está formando en su pecho; el de sentirse parte de algo y de saber que puedes contar con alguien para todo, que te protegerán y no te lastimarán en el proceso. Algo que espero por años, pero que nunca llegó hasta ese momento.
El sentimiento de ser parte de una familia.
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A pesar de que Steve solo durmiera un par de horas, aquello no fue un impedimento para continuar con su rutina diaria.
Lo primero que hizo al levantarse, fue tomar una merecida ducha para sacar cualquier rastro de alcohol y sueño que pudiera quedar; se preparó un buen desayuno y en lo que hervía el agua, él se dispuso a abrir los regalos de sus compañeros.
Wanda junto a Pietro le regalaron un set de pinturas acompañadas de un mezclador que él asegura que estrenará en cuanto termine con sus tareas; Darcy, Jane y Sif, le obsequiaron un par de discos vinilos a sabiendas de su obsesión por recolectar cosas antiguas; Visión, Thor, Hogun y Loki se fueron por el lado de la ropa al igual que Clint, Scott, Wade, Peter y Bruce. Sam le regaló un perfume que olía maravilloso; Bucky un collar al estilo militar con su nombre impreso en él y Natasha una foto en donde salían los cinco, cuando recién formaron el circo. T'challa le dio un reloj que, si bien no era de lujo, se veía costoso y Sharon unas entradas para ir juntos a un museo de artes. Cuando ya está a punto de abrir el último regalo (de parte de Aldair), la tetera emite un pitido, sacándolo de su tarea.
A regañadientes, se levantó de su silla y sacó todos los regalos de la mesa para ir a dejarlos con sumo cuidado en su cama. El pitido se hizo cada vez más agudo y caminó de forma rápida hasta allí para apagarlo de una vez.
Se prepara un té con tres de azúcar y vuelve a la mesa, con el paquetito azul esperándole. No es muy grande ni muy pequeño, por lo que deduce que debe ser una especie de caja. Sin mucho entusiasmo, desenvuelve el regalo y con lo primero que dan sus ojos, es la portada de un libro.
'La comunidad de los anillos' se lee en letras agigantadas y a Steve se le acelera el corazón.
Casi nadie en el circo sabe que tiene ciertos afanes por la lectura fantasiosa y, en cierta manera, se siente demasiado bien que Aldair haya dado con un obsequio tan bueno, sin siquiera conocerle mucho. No quiere desacreditar los regalos de sus compañeros, pero debe admitir que el muchacho tiene un montón de puntos extras.
Debe agradecerle en persona por esto.
Sin embargo, decide esperar hasta más tarde porque duda que este despierto a esas horas.
Con un gran entusiasmo, Steve se acomoda mejor en la silla y, tomando de vez en cuando té, se dispone a leer.
-o-o-o-o-o-
Cuando Steve se mete a la casa de las fieras a eso de las cuatro de la tarde, no puede evitar que su corazón lata desbocado de temor frente a lo que ven sus ojos.
Lancelot se encuentra encima de Aldair, con sus colmillos asomándose en su enorme hocico; sus patas aprisionan al adolescente contra el suelo mientras que este se remueve incómodo debajo, como si realmente lo estuviera atacando.
"¡Aldair!" Grita Steve, y a grandes zancadas se les acerca dispuesto a lanzarse sobre el animal para que deje ir al castaño.
Sin embargo, antes de que pueda hacer tal acción, la voz de Tony lo detiene. "¡No, Steve, detente! ¡Solo estamos jugando!" Chilla, asustado. Steve frena en seco y Lancelot lame la mejilla de Stark antes de salírsele encima con una mirada de soberbia dirigida especialmente al rubio.
Siente que al fin puede respirar correctamente al momento en que Tony se para y ve que no tiene nada fuera de lo normal, más que la saliva del animal escurriéndole por las mejillas.
"¿Qué rayos pasa por tu cabeza?" Le reprende el muchacho, limpiándose con la mano. "Es Lancelot, no me hará nada."
"No puedes ser tan confianzudo con él, Aldair, es un animal salvaje y puede hacerte daño." Dice de vuelta el mayor. Su compañero parece que va replicarle sus palabras y Steve vuelve a hablar, para evitar que comience una nueva pelea, como siempre. "Quiero darte las gracias de nuevo, el libro está muy interesante."
"¿Qué?"
"Tu regalo, el libro que me diste." Tony se muestra confuso en un comienzo, pero le sonríe cuando comprende a que se refiere.
"¿En serio te gusto?"
"Si, ¿cómo supiste que me interesaban los libros de ese tipo?"
"No lo sé, solo lo compré porque al verlo pensé en ti." Admite con una sonrisa.
Steve se queda por un momento observándole sin saber que responder ante aquello.
Aldair es un muchacho arrogante, orgulloso, molestoso y con un centenar de secretos que al parecer no confesará nunca; el chico le ha hecho pasar por tantas emociones en este tiempo, que él no está seguro de poder soportar tanto tiempo el convivir a su lado.
Pero, a pesar de los desperfectos que presenta, Steve debe aceptar que el chiquillo tiene un corazón tan puro y noble como ningún otro que haya visto antes.
Y aquello, es una razón más que suficiente para pasar toda su vida a su lado, protegiéndole y cuidándole de cualquier cosa.
"Muchas gracias, Al." Vuelve a decir por segunda vez, sonriéndole. Tony hace un ademán con su mano de que no importa, y continúa con sus quehaceres diarios.
Steve se queda toda la tarde a su lado, como lo hacía en un principio. Esta vez no hay peleas ni palabras hirientes del uno al otro más que las bromas que se hacían de vez en cuando.
Tony agradeció en su mente el que no haya aparecido nadie a ayudarle como usualmente lo hacían y por primera vez, se permitió disfrutar como se debía la compañía del rubio. Aunque aquello, solo aumentara los sentimientos que guardaba en su pecho.
Y mientras que en el de Steve, comenzaban a formarse.
-o-o-o-o-o-
Natasha, al primer momento de ver a James, supo que él sería su perdición.
No sabe si fueron sus ojos verdes o esa pose valiente y orgullosa, lo que la hicieron caer enamorada de él, pero de lo que sí está segura es que cuando sus vistas se toparon, ella supo que nunca más volvería a separarse de su lado.
Y vaya que fue cierto.
Con el tiempo creyó que, al ir madurando y fortaleciéndose como mujer, conocería a otras personas y que ese amor desmesurado por Bucky desaparecería. Sin embargo, este siempre estuvo latente y en vez de disminuir, solo aumentó hasta el punto de enloquecerla.
Por años, estuvo en la agonía de no verse correspondida por su amigo. Tuvo que soportar el dolor que le ocasionaba el ver como él crecía y salía con chicas que no eran ella; sintió un centenar de veces su corazón romperse cuando James llegaba con alguna conquista al circo o con unos labios marcados en su cuello, causado por uno que otro revolcón que había tenido.
Solo Steve era conocedor de su pequeño dilema amoroso y él nunca estuvo dispuesto a dejarle. Siempre estuvo ahí, brindándole su incondicional apoyo para lo que ella quisiera; le animaba, aconsejaba, regañaba y consolaba cuando Natasha más lo necesitaba sin ni siquiera pedir algo a cambio. Y eso es algo que ella siempre le debería a su mejor amigo.
Cuando ellos maduraron y los tratos por parte de quienes le criaron y vieron crecer empeoraron, decidieron robarse una camioneta y marcharse de ahí, para comenzar desde cero. Al principio, eran solamente ellos tres, pero en el último minuto, se les sumaron Clint y T'challa, quienes también se habían hartado de todo.
Fue así, como dieron inicio a Midnight Circus y Bucky comenzó a calmar sus andanzas para volverse en el hombre que era hoy.
Natasha fue consciente que algo cambió en la perspectiva de James hacia ella, cuando el pelinegro empezó a cortejarla con pequeños gestos.
En primera instancia fueron sutiles, como tanteando el terreno. Luego las miradas ya no eran suficientes y las citas hicieron aparición; primero eran una vez al mes y después todos los viernes, si es que no debían hacer algo. Nadie en el circo sospechaba de lo suyo, porque siempre consideraron que eran citas de amistad o, más bien, ellos se encargaron de que así pareciera.
Se gustaban, ambos lo sabían, pero ninguno daba el siguiente paso. Natasha por temor a que todo fuera un jugueteo (a pesar de que llevaran cerca de siete años con ese sistema) y James, por pura cobardía.
Hasta este momento.
Romanoff está en el comedor común cuando James la intercepta, bastante nervioso. Ella debe dejar de masticar su manzana, para observarle y tratar de ver que es lo que le pasa.
Pero falla.
"¿Ocurre algo?" Pregunta, preocupada. Él niega con la cabeza.
"Nat..." Dice, con la voz temblando y ella, brinca en alerta. "Necesito hablarte sobre algo- Más bien, necesito pedirte algo."
La mujer, siente como su corazón late desbocado de puro miedo al ver que puede perderlo. Pero asiente. "Dime, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea."
Bucky carraspea, antes de tomar su mano con sutileza, transmitiéndole todos los sentimientos que tiene en ese minuto. El dolor en el pecho se hace más fuerte y ella no sabe por qué. "Quiero que salgas conmigo, pero de manera oficial; Natasha, sé mi novia." Manifiesta de forma apresurada.
Por un momento, ella no sabe qué hacer. Se queda mirándole con cara de póker y James teme lo peor.
Él no le gusta a Natasha y esos siete años de coqueteo descarado, fueron en vano.
Su mente comienza a trazar miles de pensamientos dirigidos a la misma dirección y toda su voluntad decae casi de forma instantánea. Va a soltar sus manos, para decirle que todo era una broma, pero la pelirroja es la primera en hacerlo y se lanza a sus brazos, para dejarle un pequeño beso en los labios.
"Si quiero." Susurra contra ellos y James le sonríe como nunca antes, volviendo a unirlos.
Ambos se encuentran tan felices, que no ven ni notan la presencia de Bruce.
Ni tampoco se dan cuenta, de como el hombre se marcha de ahí, con el corazón hecho trizas.
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Natasha y Bucky anuncian su relación al día siguiente de que esta comenzara, y Tony no ha visto a Bruce desde entonces.
Con suerte lo ve en las presentaciones, pero luego de estas, su amigo inmediatamente desaparece y, por más que lo busque, no puede dar con él.
Wanda le ha dicho que quizá el médico este pasando por una difícil situación y al castaño, no le queda del todo claro a lo que se refiere la chica.
"Quizá son problemas personales." Le dice, un poco dudosa, cuando Tony la está ayudando a mover unas cosas en la carpa principal. "Él solo se acercará, Al, no debes preocuparte."
Tony asintió, no del todo convencido, pero de igual manera le da su tiempo a Bruce. Son cuatro días en que no le busca ni tampoco su amigo y, a pesar de que aquello le duela más que la mierda, sabe que no puede presionarlo.
Solo en el quinto día, decide que no puede más. Luego de que Steve le dejara solo con los animales para irse a una cita con Sharon, él decidió encarar al locutor. Con su sangre bombeando más de la cuenta en sus venas, se va a la caravana de Banner unas cuantas horas antes de que comience la función de medianoche y agradece al cielo cuando lo encuentra.
Pero no le agradece por el estado en que esta.
Bruce tiene el cabello alborotado y unas enormes ojeras debajo de sus ojos. Tiene los ojos rojos y Tony no sabe si es porque ha estado llorando o no ha dormido bien. Y teme descubrir cuál es la respuesta.
"Bruce…" Llama, metiéndose a la salita del remolque. Busca con la mirada a Peter, en caso de que este allí y le explique del porqué está su amigo en semejante estado, pero no da con él. "Brucie-boo, ¿Qué pasa?" Pregunta, preocupado. Bruce se pasa la mano por el cabello, para intentar arreglarlo un poco, pero no puede.
"La perdí, Tony." Dice con voz quebrada, volteando a verle. "La perdí, sin siquiera haber intentado algo." Manifiesta y al chico se le rompe el corazón cuando los ojos de Bruce se llenan de lágrimas que se niega a dejar caer.
A paso apresurado, separa la distancia entre ambos y lo envuelve entre sus brazos. No va a preguntarle a quien se refiere porque está más que claro; su amigo amaba a Natasha y ella ya no está disponible.
Tony no es alguien de mucho afecto. No está acostumbrado a dar abrazos, besos ni menos palabras de cariño- a menos que estén disfrazadas de bromas o jugueteos-. A lo mejor, es a causa de la gran marca que dejó Obadiah en él o porque teme a ver el rechazo de las otras personas ante su actuar, lo que lo imposibilita a dejarse fluir con naturalidad.
Sin embargo, en este momento, no puede permitirse ser tan frío con alguien como Bruce.
Le acaricia el cabello, para calmarle, y su amigo se aferra a su polera, como si su vida dependiera de ello. Bruce está sentado en una silla y Tony parado, por lo que el abrazo es un poco incómodo, pero eso no le importa a ninguno de los dos.
"Todo estará bien, osito mío… Te juro que ya pasará." Susurra para confortarlo.
Bruce asiente contra su pecho, rogando para que el chico tenga razón.
Porque, por lo menos él, ya no tiene muchas esperanzas.
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La cita que Steve planeó junto a Sharon, fue un verdadero desastre.
Todo comenzó porque la había olvidado y ella tuvo que ir a buscarle a la zona de los animales -en donde estaba junto a Aldair- para recordarle que ya llevaban quince minutos de retraso.
Steve tuvo que excusarse de forma rápida con el muchacho y él no hizo mucho drama por ello. El rubio le dio una leve sonrisa, antes de partir hacia su caravana con Sharon siguiéndole los pasos.
Se dio una ducha rápida, tomó la llave de su camioneta y acompañado de una serie de reclamos por parte de su pareja, condujo hasta el centro de la ciudad para ir al museo.
Jura que intentó disfrutar. Por su adorada madre -que en paz descanse-, promete que lo intentó, pero Sharon y su cara de mierda, no le hacían la tarea muy fácil.
Fue así como todo se fue al caño y discutieron en un parquecito a las afuera del lugar. Sharon le reclamó que la tenía descuidada y él dijo que ella no era el centro del universo para que tuviera toda su atención. La rubia se mostró dolida por un momento y Steve se arrepintió demasiado de lo que le dijo, pero no tuvo siquiera la oportunidad de pedir perdón cuando la mujer ya se había marchado hacia el autobús, dejándole solo.
Arrepentido como nunca antes, volvió al circo. Intentó localizar a su chica para arreglar las cosas, pero Jane le interceptó en cuanto le vio aparecer por las caravanas y le aconsejó que dejara pasar un tiempo.
"Que las aguas se calmen, Cap. Ella está muy molesta y créeme que no saldrá nada bien si le hablas ahora mismo. Ya se le pasará." Le consoló y él asintió, derrotado.
Sin nada más que hacer, se marchó a su propio remolque y se preparó algo para comer mientras tanto, esperaba a que pasaran las horas para la presentación de medianoche.
El libro que Aldair le había obsequiado, lo estaba esperando en la mesita y le quedaban unas cuantas hojas para terminarlo completamente. Aldair realmente le había atinado al escogerlo y él nunca se cansaría de agradecérselo.
"Debí haberme quedado hablando con él, en vez de salir con Sharon." Se reprende a sí mismo, luego de una leve meditación sobre la situación.
Su relación con Sharon va cada vez peor mientras que su interacción con el joven va de viento en popa. Ya no discuten como antes y, sinceramente, eso le da un agradable calorcillo en el pecho.
Aldair está ocasionando algunas cosas que Sharon ya no produce y eso, en vez de molestarle, solo lo hace sentir mejor.
Y, sobre todo, él no está dispuesto a que aquellas emociones se acaben tan luego.
