Castle no me pertenece.

Capítulo 14:

Esto era lo último que faltaba. No tenía suficiente con luchar contra los sentimientos que Castle le provocaba, no. Ahora también tenía que hacer frente a esta situación. Una situación que se volvía más irónica a cada minuto que pasaba.

Gates había mandado a Castle a su casa en el momento que puso un pie en comisaría, alegando que Heat era un tema demasiado mediático. Él, al contrario de lo que cabría esperar, no había puesto ninguna pega. Se había marchado tan tranquilo, seguramente pensando en qué contactos tendría que mover para conseguir información por su cuenta.

Y Martínez, el muy idiota, había movilizado a todo el departamento porque su caso era "prioritario", así que todos tenían que colaborar. ¿Y qué le había tocado hacer a Beckett, junto a un tal Demming que no dejaba de mirarle el culo? Nada más y nada menos que trasladar al juez Marshall a un piso franco para salvaguardar su seguridad. Irónico lo mires por donde lo mires.

Había pasado un rato espantoso y estaba molesta. Pero lo que más la enfurecía era que el patán de Martínez hubiera podido prever sus movimientos. Había colocado cámaras en el despacho del juez esperando a que Nikki apareciera, y había acertado. ¿Qué le pasaba que cada vez estaba más torpe? No quería ni imaginar lo que hubiera pasado si el detective llega a tener dos dedos de frente y hubiera estado esperándola allí. Es que hay que ser muy tonto para montar una trampa y no ir antes. Pero eso era lo que la había salvado, así que no se quejaba.

Ahora tenía que centrarse en Tyson. Beckett no había llevado ninguno de los casos relacionados con él ya que en aquella época aún estaba en la Academia, pero los había estudiado y estaba al día con el tema de su liberación. Por eso sabía que el triple asesino estaría custodiado por dos patrullas en cuanto saliera de la cárcel. Tendría que conseguir los horarios de los turnos para poder acceder al futuro ex-recluso.

Lo que haría con él, ya no lo tenía tan claro.

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Pasaron cuatro días. Martínez continuó histérico perdido, desesperado por no encontrar a la justiciera. Kate no estaba mucho mejor. Había tenido la precaución de no volver a salir como Nikki hasta que las cosas se calmaran un poco y eso la estaba matando. Era como si le arrancaran la mitad de su ser.

Esa mañana, después de casi una semana sin casos nuevos, Espósito la llamó porque un cuerpo sin identificar había sido hallado en un callejón. Beckett avisó a Castle de la dirección y se encontraron detrás de la cinta amarilla que rodeaba la mitad de la manzana. Se saludaron con una sonrisa y el escritor le tendió su café de siempre. La detective sonrió más aún.

Había querido hablar con él (de una vez por todas y aunque no llegaran a ningún sitio) desde su charla con Lanie, pero entre Tyson y Nikki no había tenido tiempo para nada más. Pero de hoy no pasa.

- ¿Se sabe algo más de Nikki Heat? - preguntó él mientras caminaban hacia la escena del crimen.

Beckett dio un sorbo al vaso desechable, maldiciendo la cabezonería de Castle. Le había hecho la misma pregunta todos los días desde lo de Marshall. Por otra parte, que preguntara significaba que él tampoco sabía nada.

- Nada nuevo – respondió evasiva. Luego lo miró y lo vio titubear -. Suéltalo, Castle.

- Yo sé algo.

- ¡¿Qué?! - Kate se detuvo justo antes de entrar en el callejón. Varias personas se giraron por su grito, pero debían estar acostumbrándose porque pronto volvieron a sus quehaceres.

- ¿Crees que debo decírselo a Martínez?

La detective no daba crédito a lo que oía. Escuchó vagamente a Lanie, que, agachada junto al cadáver, no entendía porqué su amiga se había parado tan bruscamente. Pero no le hizo caso. Agarró a Castle por el brazo, haciendo que un escalofrío los recorriera a ambos, y lo llevó unos metros aparte del grupo.

- Castle, ¿qué te dije? No puedes investigar por tu cuenta – susurró.

- No he investigado. Sólo he comprobado una cosa.

Beckett frunció el ceño. ¿Qué más daba el término?

- Verás – continuó él -, cuando supimos que había estado en la fiscalía, pensé: "¿Cómo hizo para irse sin que la vieran cuando tenían el edificio rodeado?". Y me respondí: "A pie habría sido muy cantoso y no le habría dado tiempo, así que tuvo que llevar la moto". Por eso localicé a los oficiales que fueron allí esa noche y hablé con ellos. Y uno me dijo que él había visto irse de allí una moto poco después de llegar ellos, y que se fijó porque no tenía matrícula. ¡Estoy seguro de que era ella!

Beckett boqueó sin saber qué decir, y finalmente cerró la boca para evitar que se le desencajase la mandíbula. ¿Cómo responder a toda esa información? ¿Cómo confiar en él cuando había roto su promesa de no inmiscuirse?

- ¿No dices nada?

Kate negó con la cabeza, se dio la vuelta y volvió al callejón, dejando a Castle desconcertado por su actitud extraña y muy poco profesional.

Obviamente no la entendía. Ni ella misma se entendía en ese preciso momento. ¿Qué hacer cuando parece que todo va a desmoronarse a tu alrededor? ¿Fingir que todo va bien? ¿Huir? ¿Romper cosas? No, lo de romper era para el estrés.

- ¿Se puede saber qué pasa entre vosotros? - la sacó Lanie, otra vez, de sus pensamientos.

- No pasa nada.

- Oh, la nada. Un tema apasionante donde los haya. Produce reacciones fascinantes en la gente – ironizó la forense.

- Lanie, ahora no quiero hablar de esto – dijo Beckett al ver que Castle al fin se acercaba -. ¿Qué tienes de ella?

Bajó la mirada y por primera vez esa mañana vio a la víctima, recostada de tal forma que parecería dormida si no fuera por las marcas en su cuello. El corazón de la detective dio un vuelco al reconocer el perfil. Rubia, joven y estrangulada.

Había pensado que el día no podía empeorar. Y se había equivocado de lleno.

Gracias por leer x)