Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling, y son utilizados sin animo de lucro.
-No es que sea una cría –se defendió –es sólo que no me interesa compartir con mis hermanos mi vida sexual, y si ustedes fueran personas normales, tampoco les interesaría…
-como sea, Ginny –intervino Fred –no es como si cuando te cases y tengas hijos no sabremos que bien que disfrutas la vida sexual ¿no es así?
-Pues mientras no tenga hijos, ustedes tendrán que aceptar que mi vida sexual es nula –sonrió divertida.
-No es nula –dijeron al unísono Ron y Draco.
-Ninguno de ustedes puede saberlo a ciencia cierta –se encogió de hombros.
Draco sonrió, era su señal para que se callara o ella lo golpearía, y aunque fuera tentador, no iba a arruinar las cosas cuando estaban yendo muy bien.
-Bueno –Ginny se alejó de Ron y se acercó a Draco –es hora de irnos, Draco, siento privarte de la mejor familia del mundo, pero tengo un poco de sueño.
-Creí escuchar que tu mamá nos invitaría a cenar –se encogió de hombros.
-Mamá no ha preparado nada aún –rebatió.
-De acuerdo –les sonrió a los otros Weasley y caminó con Ginny hasta el auto –creo que por lo menos debería despedirme de tus padres –comentó frunciendo el ceño –van a creer que soy un grosero engreído.
-Como si no fuese la verdad –se burló la chica.
-No soy grosero, sólo brutal y honesto, es diferente –se encogió de hombros.
-Realmente quieres robarme a mi familia ¿cierto? –él sonrió satisfecho.
-Quiero volver a tu familia en mi familia también, pero te rehúsas a que eso pase –rodeó su cintura y la besó.
-Draco –se alejó un poco –alguien puede vernos y créeme que por muy amables que se portaron las cosas cambiarían –advirtió.
-Pues no es lo que tus hermanos gemelos me contaban –soltó con una sonrisita.
-Oh, es en serio eso de ir echándote a mi familia en la bolsa ¿cuáles son tus macabros planes, Malfoy? –le volvió a sonreír y la recargó en el auto.
-Tú, si los consigo a ellos, mi recompensa eres tú ¿o así no funcionan las cosas aquí? –la besó de nuevo.
Se sorprendió cuando ella no lo detuvo, por el contrario, aumentó el beso ¿no hacía un momento le preocupaba que alguien los viera besándose? No le importó, siguió besándola hasta que se alejó de él llevando su labio inferior entre sus dientes.
-Es bueno corroborar que tu vida sexual es nula, Ginny –se burló George recargado en el auto de Hermione que estaba estacionado frente al de Draco.
-Un beso, sólo eso –se encogió de hombros despreocupada.
-Por la manera en que se estaban comiendo, lo dudo, es bueno que detuviera esto –caminó rumbo a la casa –mamá los ha invitado a cenar.
-En un momento vamos –contestó y le sonrió a Draco.
-Pueden esperar a llegar a sus casas ¿no? –se alejó sin decir más.
Ginny volvió a besarlo y lo tomó de la mano para regresar a la casa, lo soltó cuando llegaron a la puerta.
-Pensé que no los alcanzarían, me alegro que sí –sonrió la señora Weasley –le pedí a Ron que fuera a ver si seguían por aquí, pero se negó.
-Es un flojo –sonrió Ginny –estábamos poniéndonos de acuerdo –se encogió de hombros –al parecer Draco no puede trabajar solo –se burló.
-Dependo de la chica inteligente ¿Qué puedo decir? –sonrió.
Se sentaron a la mesa, entre los gemelos, George tenía una sonrisa burlona en la cara, la empujó ligeramente con el hombro para llamar su atención y después hizo una mímica casi perfecta de besuquearse con el aire, haciendo que todos fruncieran el ceño.
-Tienes una mente demasiado perturbada –observó al frente, topándose con los ojos de su padre.
-Espero que sólo sea su mente –comentó serio –sabes lo que pienso de eso.
-Papá, en serio, no es momento para tus charlas, deberías tenerla con tus hijos, que me llaman cría sólo por no querer compartir los detalles de mi posible vida sexual.
-Pues haces bien –observó a todos los Weasley hombres –la próxima vez, que quieran saber sobre la vida sexual de alguien, deberían preguntarnos a su madre y a mí, no a su hermanita, ¿es acaso que no pueden tener un poco de respeto? Es una cría –todos sonrieron y después soltaron una carcajada –pero hablo en serio, cuando su madre y yo decidimos…
-No es tan necesario, papá, por favor –suplicó Ginny.
-Vamos, cariño, no creo que Draco se sienta incómodo con las charlas sobre sexo ¿o sí? Los hombres disfrutamos de las anécdotas.
-Aun así, papá, por favor.
-Ginny ¿cómo crees que él cree que vino al mundo? Obviamente sus padres pasaron por el mismo proceso que tu madre y yo para tener siete hijos.
-Sí, pero no sé si era tan seguido y frecuente como ustedes, Sr. Weasley –aseguró Draco.
-Pues de lo que se han perdido, muchacho –sonrió.
-En serio, pagaré la cena la próxima vez –negó la chica.
-No me incomoda, me incomoda saber sobre mis padres haciendo lo que yo hago con…
-Lo comprendo, a mí me incomoda saber que mis hermanos pueden llegar a ser tan pervertidos.
-Pues… tengo el presentimiento que te gusta –sonrió Ron.
-No, no me gusta –negó furiosa.
-No pedimos detalles íntimos, Ginny, puedes quedarte tranquila –bromeó George.
-Sí, muy tranquila –lo empujó la chica.
-Cambiemos de nombre, por favor, no quiero dejar una mala impresión en Draco –pidió la señora Weasley.
-No te preocupes, mamá –se burló Ron –peor impresión que sus padres cometiendo un fraude multimillonario y luego huyendo a un lugar donde no hay extradición es mejor carta de presentación –se burló pero su carcajada fue la única que se escuchó.
-Es bueno saber que caí en una buena familia donde mis méritos propios importarían más que la referencia pasada –le soltó enfadado a Ginny –con permiso –se puso de pie –creo que no soy bienvenido aquí.
Ginny se quedó sentada, por un momento pegada a su silla, observando a su plato, observó a Ronald de una manera en la que jamás lo había visto.
-Eres un idiota –se levantó aventando la servilleta sobre la mesa –gracias por arruinarlo todo siempre, Ronald, gracias por recordarme la razón por la cual jamás traigo a mis amigos y por la cual preferí no volver.
La silla golpeó el suelo cuando la aventó furiosa, corrió hasta el auto de Draco, estaba recargado, no exactamente esperando por ella.
-Perdón –se disculpó –sabía que en cualquier momento se comportaría como el idiota que es.
-Regresa con tu familia, Ginevra –le pidió.
-No voy a regresar con ellos –soltó enfadada.
-¿Sabes una maldita cosa? Eres la única chiflada que tiene una buena familia y se empeña en huir de ella –se burló –en serio, hay personas afuera deseando tener una familia similar a la tuya, y tú prefieres a un extraño que a tu familia.
-Él tiene razón –soltó Ron enfadado –prefieres a un maldito extraño que a tu familia, nosotros siempre estamos para ti cuando nos necesitas, pero no podemos decir lo mismo de ti.
-Yo mejor me voy –abrió la puerta del auto.
-Draco, por favor –Ginny ignoró a Ron.
-Tu hermano tiene razón –cerró la puerta y después de una mirada de disculpa, él se fue.
-Vas a ignorarme ahora –la siguió cuando comenzó a caminar.
-Déjame sola, Ronald, no quiero escucharte en este momento.
-¿Por qué no? –la sujetó del brazo girándola hasta él.
-Por que voy a decir algo que no te va a gustar y esto terminará de una manera que…
-Draco Malfoy ¿estás consciente de que estamos peleando por ese idiota? Sus padres…
-Sus padres, tú lo has dicho, él no es sus padres, Ron, tú no eres nuestros padres, yo no lo soy, y la prueba de eso es lo que hemos estado haciendo.
-Eso es diferente.
-Claro que es diferente, sus padres son unos desfalcadores ¿nosotros que somos? Unos desgraciados pervertidos, Ronald ¿Qué delito es más repugnante?
-Desfalcar a alguien, porque nosotros nos amamos, Ginny, no estamos…
-Estas engañando a Hermione, y es algo que no voy a permitir más, Ron.
-No puedes decirlo en serio –se quejó.
-Lo digo muy en serio, ¿crees que es muy bonito verte con ella? ¿Cómo crees que tus demostraciones de cariño me hacen sentir? Sé que es algo que tienes que hacer para seguir con la farsa, pero tú lo hiciste para herirme, y eso no es justo, Draco es sólo un amigo para mí.
-Pues tú no para él.
-Eres el único amor de Hermione ¿no es lo mismo que con Draco? –Ron frunció el ceño.
-¿Te acuestas con él?
-No me refería a eso, pensé que ibas a poder…
-Lo entendí, sólo quería saber si te habías acostado con ese idiota.
-Él no es ningún idiota –continuó su caminata.
-Te llevo a tu casa –la rodeo desde atrás –por favor, pero es mejor que vuelvas y… tu comentario hirió a más de una persona en esa mesa.
-Tienes razón –giró en sus brazos y refugió el rostro en el pecho de Ron.
Su madre sonrió al verla entrar más calmada, y su padre suspiró tranquilo.
-Draco se disculpa por arruinar la cena –habló Ginny –pero no creyó conveniente en volver a entrar, disculpas por eso también.
-La única culpa es de tu hermano –habló la señora Weasley –ni me veas así, Ronald Billius Weasley, es la verdad, no tenías ningún derecho de hablarle así, ninguno de tus hermanos se comportaron de esa manera con Hermione, ni cuando era tu amiga ni cuando se volvió tu novia, igual con tus amigos, todos han sido bienvenidos aquí, a pesar de que Luna jamás le ha caído bien a Ginny, ella jamás ha hecho comentarios fuera de lugar con ella.
-Tienes razón, mamá, sólo que no pensé que fuera tan sensible el chico.
-Bueno, déjame bromear sobre los padres de Luna en su cara, y te juro que jamás querrá volver a verte –gruñó enfadada Ginny.
-Jamás se te ocurra hacer eso –la amenazó –porque puedo olvidar el hecho de que eres mi hermana si tú llegas a…
-¡Pues entonces olvidemos que somos hermanos ahora mismo, Ronald! –lo golpeó.
-No creo que quieras que olvide eso frente a nuestros padres ¿o sí?
-Seguramente nos veremos después –les sonrió a sus padres –nos vemos –se despidió de sus hermanos.
-Voy a llevarte a tu casa –comentó Hermione poniéndose de pie –lo último que quiero es que te vayas caminando y con tu furia ciega, termines matándote ahora sí.
Ron se estremeció ante las palabras de su novia, por un momento había olvidado porque habían terminado Draco y Ginny ahí, por una falsa alarma.
-Gracias, no es necesario –sonrió.
-Ya sé que no es necesario, pero no traes auto, de nuevo.
-De acuerdo –sonrió.
-El chico Malfoy volverá, terminó enamorado de nosotros como para no volver –la tranquilizó Fred.
-Ginny, él no va a dejar escapar lo que le diste aquí –George le sonrió cómplice –como lo dijo Fred, él adoptará ésta familia como suya propia –sonrió.
-Lo sé –besó la mejilla de su hermano –gracias, nos veremos pronto –caminó hasta la puerta después de despedirse de todos, menos de Ronald –esperen un momento –regreso en sus pasos, Ron sonrió pensando que se despediría de él –eso significa que puedo traer a Draco cuantas veces quiera ¿cierto?
-Considéralo un Weasley más –sonrió la señora Weasley.
-Gracias mamá –sonrió.
Hermione intentó entablar una conversación con ella pero no pudo, estaba enfadada, primero por ver a Ron siendo demasiado afectuoso con la castaña, y después por la forma en la que se comportó con Draco.
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-Estas en casa –sonrió Hermione besando a su novio.
-Me trajo Fred a casa –se encogió de hombros –te llevaste tu auto.
-Lo siento, pero del humor que iba tu hermana, no me hubiese quedado tan feliz dejándola ir sola, si se hubiese ido con él…
-Estuviste hablando con ella ¿Hablaron sobre Draco? ¿Hay algo entre ellos? –Hermione se sentó en el regazo del pelirrojo.
-Sí y sí –afirmó –le pregunté si había algo más entre ellos y me dijo que sí.
-Lo sabía –gruñó enfadado.
-Me dijo que son amigos, Ron, aparte de compañeros de trabajo, estuvimos hablando de él porque exactamente, tenía esas mismas dudas que tú, son sólo amigos.
-Confiaré en ti –suspiró aliviado.
-No sé que problema tienes con Draco, y dejemos de lado el hecho de que sus padres defraudaran a medio Londres –completó cuando él iba a protestar.
-No me gusta como la observa, como se mueve alrededor de ella, como si le perteneciera.
-Ella no le pertenece a nadie, Ron, ni a Draco, ni a tus padres, ni a tus hermanos, ni a ti –lo besó –me gusta que te enceles porque los chicos la pretendan, pero ya está un poco grandecita como para decidir con quien salir y con quien no.
-Ya lo sé –suspiró lo más resignado que pudo –pero no quiero que algún idiota le rompa el corazón y…
-Tú estás rompiendo su corazón al comportarte como un maldito intolerante, aguanto mucho antes de romperse en llanto mientras la llevaba a su casa, Ron, no sé lo que te pase por la cabeza, pero no puedes condicionar sus amistades.
Hermione caminó hasta su despacho, tenía un poco de trabajo, odiaba mentirle a Ron, pero tenía que comprender que no podía elegir a los amigos de Ginny, y era mejor que se hiciera a la idea y tolerara a Draco, porque… aunque Ginny no lo hubiese admitido, no se necesitaba ser un genio para ver la forma en la que Draco y ella se observaban el uno al otro, como se hablaban y la evidente atracción física, que la habían llevado un nivel más allá, si esa relación no era seria aún, era porque Ginny estaba un poco recia al salir con él, no por falta de atracción.
Trabajó un par de horas, cuando caminó hasta su habitación, Ron estaba roncando como si nada en el mundo le perturbara, y eso era bueno, al menos a él nada podía mortificarle.
Se acomodó e intentó recostarse sobre su pecho, pero él se giró dándole la espalda.
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Ginny sonrió divertida por los comentarios de Lavander sobre como le había ido en su cita extemporánea, y sus comentarios sobre el comportamiento de Draco después de que se había negado a llevarla a cenar.
-Me gusta que te prepare el desayuno –sonrió –creo que realmente está interesado en ti, ningún hombre que se respete le prepara el desayuno a una de sus chicas diversión –se encogió de hombros –le dan para el taxi después del rato divertido en la cama.
-Suena como si lo supieras de primera mano –se burló Ginny.
-Yo no tuve tanta suerte como tu –se encogió de hombros Lavander –mi primera vez no fue con un compañero de trabajo elegante, educado y buen amante.
-Buen amante ¿eh? –sonrió.
-No seguirías en su cama si Malfoy no supiera lo que hace –sonrió –y eso explica porque te enfadaras con tu hermano, si Draco da por terminado todo, adiós a sus noches de placer.
-Eres buena sacando conclusiones equivocadas.
-Sabes que es cierto, aunque te niegues a aceptarlo –sonrió –ahora explícame eso de que piensa que sales con alguien más.
-Bueno, digamos que… conocí a un chico, copas locas –mintió –también sabía lo que hacía, Draco habló mientras estaba con ese chico, y… bueno, había estado con él la noche anterior a esa –suspiró mintiendo.
-Esa parte la omitiste la primera vez que la compartiste –se quejó Lavander.
-Lav, lo sé, sé que tengo la mayor culpa, pero él pudo dejarlo correr, digo, no somos nada, no es como si le hubiese estado poniendo el cuerno o algo.
-¿Y si él te propusiera ser su novia? ¿Qué le dirías? –elevó las cejas pícaramente.
-Le diría que no, obviamente, no quiero arruinar las cosas entre nosotros, el trabajo se volvería…
-Claro, como si el acostarte con él no fuera suficiente como para arruinar las cosas, admite de una vez que te es atractivo, que es algo más que simple sexo.
-Por el momento, sólo es sexo –suspiró.
No iba a decirle la razón por la cuál sólo le veía como amigo, Draco podía ser la mejor persona, un buen amigo, un buen hombre un buen amante, pero… por el momento, no despertaba en ella todo lo que Ron despertaba, soñaba con Ron, deseaba a Ron más que a cualquier cosa, aunque se negara a admitirlo frente a Ron, uno de los dos tenía que mantener el control en esa relación.
Observó a Lavander que había seguido hablando mientras la mente de Ginny divagaba y recordaba las veces que había estado con Ron.
-Deberías ir con él y pedirle disculpas, ten sexo reconciliador con él, creo que a ambos les gustaría eso.
-Sí, supongo, pero está en la oficina –se encogió de hombros.
-Deberías ir –la sonrisa de Lavander se ensanchó –sabes a lo que me refiero.
-Sí, podría, pero no, me quedaré aquí y tomaré el sol, estoy un poco pálida.
-Ve a duchar tu trasero perezoso y elige algo que le vuele la cabeza –ordenó Lav.
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