La Vida Es Algo Efímero
¿Cómo se denominaría esa visión? ¿Perfecta? ¿Paradisiaca? Bien podían ser las dos. Tendidos en dos butacas para el sol en la parte superior de la cubierta Lido, teníamos vista completa de la isla, así como del mar que se extendía alrededor de ella. Eran las cinco y media de la tarde y el sol empezaba a acercarse al horizonte, empezando a dar el fabuloso naranja de los atardeceres, igual que en la mañana, sin embargo, éste se iría poniendo más oscuro cada vez, hasta volverse negro, contrastando con el azul cielo del otro.
A pesar de que me gustaba la privacidad que nos otorgaba nuestro balcón, el hecho de ver a la animales de aquí para allá en la cubierta Lido me gustaba, la bulla natural de los niños jugando en la piscina, los murmullos y risas de la gente adulta platicando, el sonido de la cristalería al ser llevada por los meseros, las pisadas, la leve música del bar al aire libre, incluso el recurrente ruido de la puerta automática al abrirse y cerrarse, todo eso mezclado con el suave sonido del mar, me relajaba y al parecer a Nick también, pues no había dicho ni una palabra desde hacía ratos, con los ojos semi-cerrados, las orejas hacia atrás y los brazos detrás de la cabeza, descansaba plácidamente.
Lo único que dividía nuestros asientos era una botella de plástico llena de Fun-C de naranja, portábamos la misma ropa que al volver de la isla. Habíamos regresado cerca de las tres de la tarde, para poder almorzar algo, teniendo suerte de llegar justo antes de que el buffet principal cerrara. Otros pasajeros que llegaron diez o quince minutos más tarde no tuvieron la misma suerte y tuvieron que contentarse con la comida rápida de la cubierta Lido, o con la pizzería.
Según el horario, que ésta vez sí me había tomado la molestia de leer, el barco zarparía a las cinco y cuarenta y cinco, dentro de quince minutos. Si te acercabas mucho a la baranda, podías ver a los animales haciendo cola para entrar de nuevo al barco, después de haber estado todo el día en la isla, comprando sombreros mexicanos, guitarritas y otros diversos suvenires como recuerdos del lugar. Eso me hizo recordar el bello collar que nos había dado Felipe. Ése, al contrario del que me había dado Nick, lo llevaba por dentro de la blusa, dado que lo consideraba más personal y sentimental que el otro, cuyo propósito era más exhibirse. Le pondría una foto de Nick dentro. En cuanto tuviera la oportunidad.
Sin saber qué hacer con mis manos, lo saque de dentro de mi blusa, y me puse a examinarlo. Estaba bellamente trabajado en plata, con los bordes ligeramente limados, contrastando en un color más claro con respecto al resto. Una leve marca lo surcaba, formando una cara sin rasgos vista de perfil, con la pequeña gema haciendo de ojo, y cuando se une con el otro da la impresión de que se besan en el extremo donde estaban los imanes para encajar con el escarpelo de Nick.
Un largo, profundo e imponente sonido inundó todo el barco, provenía desde la aleta del barco. Una, dos, tres veces sonó la bocina de la nave antes de parar. Nick levantó la cabeza con leve sorpresa en dirección al sonido.
—Queda un cuarto de hora para zarpar. —Dijo simplemente antes de volver a recostar la cabeza.
Me le quedé viendo, divertida.
— ¿Sabes? Creo que pasas demasiado tiempo leyendo la revista del barco. —Le dije en tono de broma.
—Eso no está en la revista. —Me respondió con simplicidad.
— ¿Ah no? Entonces ¿Cómo lo sabes?
—Bueno… Tal vez sea tu primera vez viajando en barco preciosa, pero no la mía.
Fingí enojarme.
— ¿O sea que ya has traído hembras a estos barcos antes?
Él se rió
—Tú y tus ocurrencias Judy. — Se acercó peligrosamente a mí. —Te puedo asegurar… —Cada vez más cerca. —Que tú eres la única hembra que he traído a uno de estos barcos. —Estaba a milímetros de mi cara.
Arquee una ceja, fingiendo escepticismo, más no me alejé, al contrario, esboce una sonrisa seductora, incitándolo a acabar con el poco espacio entre nosotros. ÉL lo hizo y pude sentir sus labios rozar levemente los míos. Mis ojos se cerraron casi por instinto, sin embargo el no profundizó el contacto, tal vez esperando que yo lo hiciera. Sin otra opción, incliné mi cara más hacia él al mismo tiempo que entreabría los labios y el hacía lo mismo. En el momento en el que nuestras lenguas se juntaron, una corriente eléctrica empezó desde mi cabeza y siguió por toda mi espina dorsal. Sonreí en medio del beso, el sentimiento era increíble. No duró mucho, sin embargo. Estábamos en un lugar público y hacer una escenita no estaba entre nuestras intenciones. Ya sería más tarde, en la intimidad. Otra sonrisa, ésta vez maliciosa asomó por mi rostro al pensar en eso.
La bocina del barco sonó por segunda vez, un total de 3 veces antes de parar. Me le quedé viendo a Nick, divertida, sabiendo lo que quería decir. Él se dio cuenta al instante.
—Sí, ya, faltan diez minutos. —Contestó cómo si estuviera obligado a decirlo.
Yo me reí ante lo tierno que me pareció, casi que haciendo berrinche. Le di un rápido y casto beso en los labios antes de volver a recostarme completamente en mi silla. Noté como se me quedó viendo un rato de lado antes de hacer lo mismo.
Los sentidos volvieron a mí una vez nuestra burbuja se rompió. Empecé de nuevo a oír al viento, al mar, y al barco de nuevo. Tan activos y tranquilos a la vez.
Y después de ése pensamiento, mis parpados se cerraron.
Un pequeño frasco de metal se movía inquietamente entre mis patas, de un lado a otro. Un sensor de huella dactilar se asomaba en la parte superior del cilindro, el cual se encontraba sellado a cal y canto. Un aguante de más de una tonelada sin sufrir daños era la asombrosa resistencia del contenedor. Suspiré. Me levanté de la mi cama y saqué la maleta de donde estaba guardada. La abrí y luego un compartimento secreto al fondo de esta, en donde metí el comprometedor recipiente. Mis manos temblaron durante todo el proceso. Mi corazón latía como loco al solo verlo. Tan frágil, tan inocente… y tan mortal. ¿Emoción? ¿Miedo? El sentimiento era confuso, y bien podían ser las dos cosas debidas las circunstancias… Las dos cosas. Un leve tic atacó mi ojo, cómo cada vez que pensaba en eso. Una inscripción apocalíptica se repetía sin parar en mi mente.
La vida es algo efímero
La muerte es eterna
Por eso, vive para honrar tu muerte.
Y muere, para honrar tu vida
Un sonido lejano, pero estridente, me hizo abrir los ojos, ligeramente sobresaltada. Tardé unos cuantos segundos en identificar el sonido, el tercer bocinazo del barco. Volteé a ver hacía donde unos cuantos minutos antes había estado Nick, pues ya no estaba allí. No me costó encontrarlo, parado en la baranda, viendo al mar.
Me levanté, un poco mareada ya que mis ojos aún no se enfocaban bien. Una vez llegué hasta él, le pasé una mano por la cintura y me pegué mi cabeza a su torso. De inmediato, y sin voltearse, Nick me pasó el brazo por los hombros y lo dejó allí.
Fijé mi vista en el mar y fue cuando me di cuenta de que ya nos habíamos empezado a mover. El barco, de manera lenta, majestuosa había empezado a retroceder con la ayuda de dos lanchas guía.
La tarde era ya avanzada, cinco y media. El cielo era de su tradicional naranja intenso y por todo el barco se sentía una agradable y fresca brisa tropical. Vi hacia el mar. Se iba volviendo más oscuro a medida que íbamos saliendo del cabo de Cozoomel. Algunos botes pequeños esperaban fuera, esperando que el coloso pasara para poder pasar después ellos.
— ¿En qué piensas amor? — Oí la voz de Nick dirigirse a mí.
Un cálido sentimiento me embargó al oír cómo se refirió hacía mí.
—En nada… — Era verdad, mi mente estaba en blanco, sin concentrarse en nada aparte del maravilloso ambiente.
— ¿Y eso?
Sonreí, sabiendo a que se refería con su pregunta. En el trabajo, Nick frecuentemente me decía que a veces pensaba mucho las cosas. Pues siempre que preguntaba eso, sin el "amor" claro, y yo tenía bien claro en que estaba pensando, la mayoría de las veces, acerca de casos pendientes. De hecho, creo que es la primera vez que respondo eso.
Me volteé hacía él y él hizo lo mismo. Le sonreí con ternura.
—Porque es la primera vez, que no tengo nada que pensar. —Le di un beso antes de acomodarme mejor en su pecho.
—Entonces… ¿No estás molesta por haberte armado un caso falso?
Me reí, pensando en cómo había iniciado todo esto, Nick convenciéndome de una misión falsa, ahora que lo pensaba, si hubiera sido cierto, me sentiría… estresada, deprimida, claro, todo esto visto desde mi perspectiva, donde ahora mismo mi vida era… perfecta, y no lo querría de otra manera… ahora tenía novio… ¡Novio!, el pensarlo de esa manera me dio un escalofrío de la emoción, habían pasado muchas cosas en tan poco tiempo. Todo esto era una gran burbuja, donde no existía nada más. Apenas recordaba que era policía. El sólo pensamiento me hizo reír. Durante un momento apenas recordé cual había sido mi más grande sueño.
Suspiré, jamás me había imaginado esto, que todo esto pasaría, ni en mis mejores sueños, tenía mi trabajo soñado, unas vacaciones maravillosas y una persona igual de maravillosa a mi lado. Tomé su mano mientras ésta aún se encontraba sobre mis hombros.
— ¿Me acompañaría a ver una película? —Me preguntó Nick sin moverse.
— ¿Cuánto falta para las seis? —A esa hora empezaba la película.
—Unos quince minutos.
—Quedémonos unos cinco minutos más entonces.
Pude ver un atisbo de sonrisa en su rostro, tomó su parte del escarpelo y se le quedo viendo un momento, mientras el sol jugaba con la gema en esta, haciéndola ver de mil colores. Yo hice lo mismo con el mío, y lo acerqué al de él, viendo cómo los dos empezaban a buscarse, por los imanes hasta que se unieron de manera limpia y perfecta, formando la palabra "Cozoomel" en la parte de atrás. Esa misma isla que nos dio hermosos recuerdos, y que ahora se perdía en el horizonte de la tarde.
El despacho se encontraba en una oscuridad y silencio inquietantes. Dos figuras se veían a ambos lados del escritorio, ambos de semblante serio, nervioso, pero imponente. El dueño del despacho leía unos papeles con especial preocupación, mientras el otro esperaba ligeramente impaciente, repiqueteando los dedos en la superficie de madera.
—Aún no tenemos ninguna confirmación de esto, no se ha detectado nada. —Dijo por fin el sujeto que leía los papeles mientras se quitaba los anteojos y se masajeaba la sien. — ¿No deberíamos considerar una prórroga?
—Tenemos pruebas suficientes como para confirmar su peligrosidad e inminencia, debe actuar ya.
— ¿Servirá de algo sembrar el pánico sin razón? ¿Y si es una falsa alarma? — Era la primera vez que alguien oía la voz suplicante de ése hombre.
—Como le digo, eso es enteramente su decisión, pero ya sabe las reglas, pero si se dispara la alerta, tomaremos el control, sin importar qué.
—Pues entonces que así sea, pero no me arriesgaré a atemorizar a toda esta gente todavía sin razón.
—Muy bien, esperamos que tenga razón. —El otro hombre se levantó y tomó su maletín. — Dios lo bendiga, y Dios bendiga a los Estados Unidos de América.
Y con esas palabras, se marchó.
Bueno pues… ¿Qué decir? Es un capítulo bastante importante. Primero, les di un poco de romanticismo que tanto les gusta, pero lo más importante en la trama son las dos pequeñas escenas que aparecen en medio y al final. Ahorita mismo estoy en Colombia, y gran parte del capítulo lo escribí en el avión de escala de San Salvador a Bogotá, ya que eran 3 jodidas horas y el mentado avión no tenía pantallita de entretenimiento individual… T_T (Ah pero el de Guatemala al Salvador, vuelo de 30 putos minutos bien que tenía) ¡Y ahorita ando en Cúcuta! Aunque no sé si cuando publique esto voy a estar ya en Cartagena… a saber. ¿Alguien que sea de acá que lea la historia? ¿No? ¿Nadie? Ok.
Amm… no sé qué más decir. Así que hare lo que siempre hago cuando pasa eso… ¡REVIEWS!
Hillary Dragons: Pos… Eh… Nop, estoy vivo, pero por el calor que hace acá, si me siento como en el infierno :´v En éste capítulo hay más romance que en el anterior, pero aun así, no tanto como a algunos les gustaría (perdonen todos por no vomitar purpurina) Y pos veras que al final el pasado de Nick si tiene una explicación, ¡saludos!
Byakko Yugure: Seh, este capítulo te dejará aún más así… No puedo contestar nada, créeme, estos capítulos están siendo difíciles de escribir ya que no puedo revelar nada de más, pero espero te esté gustando. Espero la descripción de hoy te guste, saludos.
Fernando-Urashima: Pues en algún punto lo pondré, en el futuro, te lo prometo. Jajaja, pues duérmete, que es sano dormir.
Allison Blue Sky 628: Wenas :v (El para que sirves me mató de la risa :D es cómo, y tú que chingados haces acá?) Dios, siempre me sacas una, dos o incluso tres risas… me encantan tus reviews, saludos a ti y a tu conciencia.
Andylis: Yei! ¿Andas por acá? Yo ando en Cucuta, y mañana a Cartagena. Saludos
XxLoneWolfYTxX: Pos me agrada que te pases por la historia, espero te guste. Saludos a ti y felicidades por tu nombramiento.
Pyro Phoenix-bird: Bueno pues, se oye algo raro, sí, pero te aseguro que tiene una perfecta explicación que te contaré en la historia más tarde, saludos.
Predalien-Gaiden: No tiene significado discriminatorio. Fue una anécdota que nos pasó mientras estuvimos en Cozumel y quise contarlo a través de la historia. Espero que estes bien y nos leemos luego.
Alicevalentine: Gracias por tus reviews, son de los que más me gustan por tu animosidad, no te preocupes, soy buena gente… pero las historia me cambian JAJAJAJA bueno nop, no te puedo spoilear nada pero creo que te va a gustar.
Maria EU: Pos veré el link más tarde, a ver que tal, gracias por tu review y saludos.
Sin nada más
Rest In Peace
Altaïr
