Uffffff se nos ha ido de las manos el tiempo... y el capítulo también se nos ha ido un poquito hehehe espero que no se os haga muy largo en serio. Bueno sin más aquí os lo dejo. Pero en serio... life's a bitch a veces.

Disclaimer: No clamo posesión alguna sobre la franquicia de Pokémon ni sobre las músicas utilizadas en este fanfic. Lo único mío son los personajes Dark, Natalie, Luna, la familia Kaiser entre otros y el mundo en general. Los personajes Eric, Elly, Lucy, Zed, Serge, Jake, Nox y Emily están bajo el mandato de Eric566 a quien también pertenece parte de esta historia

Sin más aquí os dejo el capítulo y espero que os guste :)


El camino de vuelta a casa de los Kaiser no fue nada interesante, comparado con lo que había pasado solo unos minutos antes en el parque. Por otra parte, la conversación no era algo que les escasease.

-Entonces… ¿Ichiro tiene una enfermedad cardiaca? -Elly preguntó, su voz expresando su preocupación por la salud del joven humano mientras abrían la puerta de la casa de los Kaiser- ¿Por qué no nos dijisteis nada? -Dijo la misma Eevee momentos después, cuando Dark abrió la puerta tras sacarse las llaves de la melena.

-No es algo de lo que nos guste mucho hablar. -Dijo Shade bajando las orejas mientras entraba en la casa, ligeramente cabizbaja.

Radius se quedó callado por la misma razón. Dark, Natalie y Luna no habían dicho una palabra por la sencilla razón de que no les correspondía a ellos mencionar nada al no ser familia directa… aparte de que la Vulpix se había enterado al mismo tiempo que el equipo Star.

-Eso es comprensible… después de todo, acabamos de llegar a este mundo. No teníamos la suficiente confianza para que nos dijeran algo tan personal. -Jake razonó pasando dentro también, Nox justo tras él.

-Seguro que nada de eso habría pasado si me hubierais dejado pelear… ¡esos tíos estarían en un mundo de dolor ahora mismo! -Dijo el Houndour.

Eric suspiró en cuanto oyó esas palabras.

-Ellos y nosotros, zoquete. Tu fuego nos habría calcinado, estábamos en medio del bosque. -Eric respondió, Nox tomando ofensa de lo que dijo, pegando un pisotón en el suelo y mirando al Riolu mientras este entraba en la casa.

Su cara era una de enfado, y Eric trató de no prestarle mucha atención, aunque se dio cuenta en aquel momento de que a lo mejor se había pasado con lo de "zoquete". Zed le puso una pata en el hombro al Houndour.

-Nox no te pongas así. Ya tendrás otra oportunidad. -El Zorua dijo sabiamente, Nox gruñendo y dejando el tema, murmurando por lo bajo mientras se adentraba a la casa, pasando de largo del Riolu, que al darse cuenta de lo enfadado que estaba decidió dejarle en paz, ahora no estaba de humor para hablar con él.

Luna por su parte solo soltó una risilla ante la situación, no le hacía gracia que todos se lanzasen a por el Houndour cada vez que intentaba crecerse con algún comentario durante el camino, incluso para entretenerse había contado cuantos pasos tardaba el tipo Fuego Siniestro en volver a intentar presumir; pero lo que le hacía gracia era que todo el grupo se ponía de acuerdo para echarle la bronca a la primera oportunidad, a pesar de que a ella algunos de esos momentos de presunción de Nox parecían más de broma que en serio… y aun así se había llevado la bronca. Sin embargo, ella no dijo nada.

-Y sin embargo, Luna pudo utilizar su fuego y nadie se está cabreando con ella… - Nox dijo, mordiéndose el labio mientras entraba al salón.

Todo el grupo le siguió, y vieron como el Houndour iba en línea recta al sillón y se tumbó en él, utilizando un lenguaje soez para referirse a todo lo que había pasado aquel día. Lucy suspiró y lo miró.

-Por lo que he visto, su fuego no calcina todo lo que toca. Nox, cuando te pones a pelear esas llamas tuyas pueden ser muy peligrosas. ¿No te acuerdas de lo que les pasó a aquellos ladrones? -Lucy le recordó.

Nox trató de hacer memoria, y recordó entonces a lo que la tipo eléctrico estaba haciendo referencia. En una misión hace un mes, se enfrentaron con unos ladrones de joyas, un Honchkrow y un Noctowl que habían cabreado a Nox tras quitarle su nuevo colgante… Y respondió lanzándoles una llama que les quemó todas las plumas y necesitaron tratamiento con bayas safre.

El Houndour sonrió al recordarlo.

-¿Entonces no me habéis dejado hacer nada porque soy demasiado fuerte? Jejeje… Si, tiene sentido… -Lucy suspiró cuando le oyó decir eso, pero todo el mundo sabía que era verdad.

Si Nox hubiera peleado seguramente alguien habría salido muy mal parado de toda aquella batalla. Además, convertir todo un bosque en cenizas no es la mejor manera de presentarse en un mundo nuevo.

- ¿Por qué sois tan duros? -preguntó Luna tras verles así- Solo quería echar una pata. -comentó ella ladeando la cabeza. - Vale que se le podría subir el ego a la cabeza todavía más… si es que eso es posible. -comentó luego con una sonrisa maliciosa mirando al anteriormente nombrado de reojo- Pero siempre viene bien algo de ayuda. Como Natalie al delatar al Nidorino o yo al rematarle.

- Digamos que sí nos hubiéramos puesto todos a pelear juntos no habría acabado muy bien para nadie. Es decir… Hay alguien que CASI mata a un humano hoy… -Elly dijo, lanzándole una mirada a Jake, que suspiró.

- Elly, ya admití que cometí un error… ¡pero lo único que quería era incapacitar sus piernas! -El tipo hielo le contestó, Elly sonriendo y soltando una risilla.

- Puede que la ayuda nunca venga mal, pero… En aquella situación no era una buena idea, ya que no eran muchos enemigos. Y además… no creo que Nox haciendo de las suyas en medio de un bosque fuera lo más inteligente en aquel momento. En el mejor de los casos, ese bosque y probablemente el parque entero estaría ardiendo. - Zed les explicó.

- Heh. Touche a eso, Zed. -dijo Luna con una ligera risa para luego irse al cojín a un lado del salón y tumbándose en este, viendo a Dark caminar hacia la cocina sin decir palabra, lo cual era raro.

Normalmente decía dónde iba a estar, pero esta vez, el Zoroark atravesó el salón en silencio, entró en la cocina y Luna pudo oír a Luca saludarle, pero él no respondió hablando, tras eso, oyó la puerta al patio trasero abrirse y cerrarse. Eric y Elly se miraron, extrañados ante el comportamiento del Zoroark. No se había portado así en ningún momento desde que le conocían… pero ahora tenían cosas más importantes de las que preocuparse. Ya les diría que le pasaba cuando tuvieran que explicarles a todos que estaba pasando.

Después de unos pocos minutos, Luca salió de la cocina con unos cuantos cuencos con bebidas y un vaso seguramente para Ichiro.

-He pensado que os apetecería beber algo. -dijo dejando la bandeja en la mesita de café, delante del sillón y empezando a dejar cuencos en el suelo, excepto algunos dejándolos encima de la mesita para los bípedos- ¿Qué tal ha ido? ¿Dónde están Hadrim e Ichiro? -preguntó al no ver a los nombrados ni sentir sus auras cerca, notando también algo en todos ellos, algo que la hizo ponerse ligeramente nerviosa.

Al principio, Radius y Shade no se atrevieron a decir nada, más que nada por sentir vergüenza de que esto pasara, pero al final, Shade dio un paso al frente y se atrevió a hablar, contándole cómo había ido todo desde que llegaron al parque hasta el accidente… sin dejarse nada por decir. Ante estas palabras, Luca al principio estaba tranquila, escuchando, pero luego su rostro cambió a uno más duro cuando Shade mencionó lo acontecido con la súperball, pero la Lucario no interrumpió a su cachorra, anotándose que tendría que darle las gracias a Dark más tarde, pero luego su rostro cambió a preocupación en cuanto la Shiny Eevee comenzó a contar la parte de la pelea en la que tanto Hadrim como Ichiro se habían envuelto… y el resultado de la misma. Terminando con que Hadrim había pedido al Equipo Star encargarse de que volvían a salvo antes de ir al hospital con Ichiro, después de eso Shade resumió el resto de la pelea con el entrenador de forma muchísimo más escueta, pero dándoles el mérito a los que habían hecho algo durante esta.

Luca, tras oír todo esto, se sentó en el sillón y cerró los ojos, llevándose una pata a la cabeza.

- Este chico… -dijo, pensando en voz alta un poco para luego hablar para todos- Siempre igual. ¿Cuántas veces ha visitado el hospital por culpa de meterse en peleas con entrenadores que quieren atrapar un Pokémon? -dijo para luego mirar a Emily y al resto- ¿Estáis bien todos? -no pudo evitar la pregunta.

- Sí, aunque… tenemos una pregunta. ¿De qué va todo esto de peleas y "atrapar" Pokémon? Por lo que decía aquel salvaje… sonaba a algo parecido a un deporte. - Eric le preguntó a la Lucario, sus brazos cruzados mientras se apoyaba contra el regazo del sillón donde Nox estaba tumbado.

- Es un deporte, Eric. Humanos y Pokémon participan en él. Los dos aprenden los unos de los otros, crecen y maduran juntos y aprenden del mundo que les rodea mientras viajan por él y viven todo tipo de aventuras. -Le dijo ella- Pero hay humanos que solo les interesan los combates y ser el entrenador con el equipo más fuerte de todos, sin siquiera molestarse en conectar con los Pokémon, solo les interesa atraparnos, hacernos criar para conseguir uno más fuerte y enrolarse en hacer entrenar al nuevo Pokémon para combatir contra otros y sin darles nada de mérito. Es algo… con lo que no estoy de acuerdo, pero como he dicho, hay entrenadores que se toman su tiempo para entablar amistad con el Pokémon sin atraparlo, y luego le da la decisión de que si se quiere unir a su equipo o no. -Explicó la Lucario para todos, no queriendo entrar en lo referente a las Ligas Pokémon.

Los ojos de todos los miembros del Equipo Star se abrieron como platos. - Arceus… ¡Eso es horrible! - Zed exclamó.

Todos estaban asqueados al oír todo aquello.

- Y una vez eres capturado… ¿nunca te puedes liberar? ¿Estás obligado a obedecer los designios de un ser humano para el resto de tu vida o hasta que dicho humano se canse de tí? - Jake preguntó, usando las palabras más potentes que podía para describir todo aquello.

- Claro que no. Siempre puedes conseguir salir fuera de la pokéball y escapar, pero normalmente para cuando eso pasa ya el humano se ha movido lejos de donde pasó y… cuando estás perdido tiendes a quedarte con lo que conoces, aunque sea muy poco. Por supuesto, siempre puedes simplemente arriesgarte y salir corriendo hacia lo desconocido en busca de un camino a casa. -Dijo ella- Las pokéball no cambian la forma del pensar de un Pokémon, es el humano con lo que hace quien nos hace darle una oportunidad, antes o después de entrar en una como he dicho antes. - Explicó. - También hay entrenadores que detestan usar pokéballs y se contentan con hacerse amigos de los Pokémon y luego ni siquiera preguntan, solo siguen su viaje y es el Pokémon quien decide sin ser preguntado si quiere ir con el entrenador o no… Hay tantos tipos de entrenadores que… es un mundo, vamos. Tiene su lado bueno y su lado perverso. -

Lucy miró al suelo, algo asustada al oír todo esto.

- Aun así… -Dijo Lucy- es un poco difícil ver lo "bueno" cuando te pueden capturar y nunca vuelves a ver a tu familia… - Se acercó tímidamente a Zed, que la calmó un poco pegando su cabeza a la suya.

Luca asintió por eso.

- Lo es, no lo niego. -dijo ella- Pero eso es solo si el humano no te da la decisión a ti. -comentó la Lucario, repitiendo lo dicho una vez más para intentar calmarles- Mira a Hadrim por ejemplo: Ichiro y yo le conocimos cuando era un Eevee y yo una Riolu, a punto de ser el almuerzo de otro. Le cuidamos hasta que mejoró y luego le dejamos volver con su manada, tiempo después él mismo vino diciendo que quería quedarse con nosotros y… bueno… -En este punto la Lucario se sonrojó con una chiquilla, pero no dijo nada más.

Lucy se dió cuenta.

- ¡Awww! Que romántico. - La tipo eléctrico miró a su pareja, dedicándole una… mirada.

Zed se sonrojó, y no tuvieron que intercambiar ningún tipo de diálogo.

- Encontraste a tu verdadero amor, se marchó, y por capricho del destino volvió a tí… Claramente, estabais predestinados a estar unidos. - Jake dijo de repente, todo el mundo que lo conocía mirándole, muy confundidos. El Sneasel se encogió de hombros. - Carezco de sentimientos, pero he leído novelas románticas… No preguntéis por qué. - Añadió más tarde en cuanto vio como Nox abría la boca.

- Más bien… él se enamoró de mí primero… porque cuando volvió… para mí seguíamos siendo amigos… -se sonrojó más, sonriendo recordando ciertos momentos- Pero… cómo es… atento… considerado… Poco a poco se ganó el corazón de esta Dama Helada. -dijo refiriéndose a sí misma con ese título auto otorgado y una sonrisa boba en el morro, Jake alzando una ceja al oír aquel mote. Dudaba que fuera la dama de hielo… principalmente porque los Lucario no eran de tipo hielo. - Pero no os voy a molestar con nuestros momentos tontos… aunque todavía recuerdo cuando se confesó abiertamente… -Y al recordar eso la cara se le había iluminado de alegría pero al mismo tiempo se sonrojo más… ¡mucho más!

La cara de Lucy se iluminó cuando vio cómo se sonrojaba la Lucario.

- ¡Cuéntanosla! ¡Venga! ¡Porfi! - La Shinx le pidió, Luca riendo ligeramente.

- Tal vez otro día, Lucy. -Dijo con calma, pero con las orejas bajas hacia adelante y las zarpas juntas delante de ella, sintiéndose como se había sentido aquel preciso día.

Mientras esa conversación se daba, Eric y Elly se miraron, intercambiando una mirada de preocupación, además de una corta conversación psíquica mientras el resto de sus compañeros empezaban a hablar entre ellos sobre esta nueva información.

- No me gusta nada todo esto… ¿tú que piensas? ¿Deberíamos decírselo todo? De esa manera nos guardamos las explicaciones en el caso de que nos pase eso otra vez. - Eric le dijo a Elly a través de su conexión mental.

- A mí tampoco… y la verdad ya tenemos que explicarles por qué tengo poderes… Pero no quiero empezar a hablar de ellos. Aún no. Creo que es demasiado temprano para compartir toda esa historia. - La Eevee le respondió tras pensárselo bien, no muy contenta con toda aquella situación.

- Ya… pero en algún momento tendremos que decírselo. Si tenemos que recurrir a ello entonces se lo diremos. - El chacal determinó, la Eevee mirando al suelo, dudosa. Eric le sonrió. - Tranquila. Sabes que no te obligaré a hacerlo si no quieres. Solo te estoy diciendo lo que pienso que sería mejor, pero no tiene porqué pasar. Elijas lo que elijas, te apoyaré siempre. - Le dijo cuándo vio esto, la Eevee mirando arriba y sonriendo.

- Bueno… dudo que nos pase nada. - Nox dijo de repente, todo el mundo mirándole. - Tíos, somos el Equipo Star. ¡Nadie puede pararnos! - Nox gritó, poniéndose de pie. Sus palabras hicieron que sus compañeros sonrieran, incluido Jake, que levantó un dedo.

- Corrección: Equipo Star Y aprendiz… - El Sneasel miró a Emily, que le estaba mirando con ojos de gato. - E invitada. - Añadió él, la Eevee saltando de alegría cuando la mencionaron. Para ser la que casi había sido capturada, estaba tan contenta como siempre.

Nox gruñó y miró a Jake. - Que te den. - Simplemente dijo y se volvió a tumbar, molesto. - Serge, ¿ayúdame, quieres? - El Houndour preguntó.

Sin embargo, no recibió ninguna respuesta del tipo volador. Se puso a mirar la habitación, pero no lo encontró por ninguna parte.

- Oye… ¿Y Serge? - Les preguntó a todos. El grupo miró a su alrededor, pero no lo vieron por ninguna parte.

- ¿No se ha ido a volar por la isla? -preguntó Luca, no habiendo notado su aura pero pensando que se habría ido por su cuenta a explorar después de la conversación que tuvo con el Pidgeot esa mañana durante el desayuno.

- Eeeh… ¿no estaba con nosotros cuando estábamos en el parque?… ¿alguien le vió mientras nos marchábamos? - Elly preguntó. El silencio que recibió por parte de sus compañeros fue la única respuesta que necesitaba. - Maldita sea… y no lleva encima su cristal… hablando de eso, Lucy sube arriba y abre el armario de la habitación, coge los cristales y traelos. - La Eevee mayor le ordenó a la Shinx mientras cerraba los ojos y se sentaba en el suelo. La Shinx se puso derecha y salió disparada hacia las escaleras, su velocidad haciendo que un libro abierto encima de la mesa se cerrara, pasando todas las páginas increíblemente rápido.

Segundos después bajó a la misma velocidad, esta vez con siete colgantes que estaba agarrando con la boca. Eran unos colgantes hechos de una cadena metálica, parecida a la plata, y de la cual colgaba un cristal sujeto a la cadena con una pieza metálica. Los cristales tenían una forma alargada y terminaban en punta. Cada uno de los miembros del Equipo Star agarró uno, a excepción de Eric, que agarró dos: Uno de un color blanco puro, que era el suyo, y otro que era negro como el azabache, que acercó a Elly. La Eevee abrió uno de sus ojos, agarró el collar con sus poderes psíquicos y se lo puso alrededor del cuello, mientras Zed se ponía el collar de color morado oscuro, Nox el de color rojo rubí, Jake el de azul diamante y finalmente Lucy se puso el de color amarillo. El único que quedó sin dueño fue el cristal de color verde oliva.

Luca se quedó mirando los collares, su expresión normal y más relajada después de aquella conversación sobre el pasado, por otra parte Shade y Radius lo hacían con cara de extrañados, todo el conjunto que veían ahora les era ligeramente familiar, pero ninguno de los dos conseguía dar con el porqué de esa sensación. La Eevee con el lazo en la oreja siendo la primera en dejar el tema de lado, el Eevee del pañuelo suspirando y rodando los ojos, prefiriendo no quemarse el coco solo un momento más tarde.

- Son muy bonitos esos collares. -comentó Shade tras mirarlos bien.

- Seguramente esto será una sorpresa para ti, Luca, pero… tengo poderes psíquicos. - Dijo la Eevee mientras se concentraba. - A ver si puedo encontrar a Serge… espero que no le hayan capturado en el rato que no ha estado con nosotros. - Dijo ella, un tanto preocupada. Mientras Elly buscaba, Eric le enseñó su collar a Shade.

- Se llaman Cristales Resonantes. Son cristales que han absorbido el aura del entorno cuando se creaban y tienen un enlace aural. Nos permiten comunicarnos entre nosotros sin importar lo lejos que estemos usando los poderes de Elly como conductor de nuestros pensamientos. Tienen estos colores porque están sincronizados con nuestras auras. - Le explicó a la curiosa Eevee.

- Pero Serge no lleva el suyo y no podemos decirle que hemos vuelto a casa, así que… me toca buscarlo a la vieja usanza. Como todos somos amigos, tenemos un enlace de amistad que me permite por lo menos adivinar donde están… ¡Ahí está! - La Eevee gritó de repente, dejando escapar un suspiro de alivio. - Está en el parque… creo que al final de todo nos lo hemos dejado allí. - Dijo ella, soltando una risilla nerviosa. - ¡Lucy, ve a buscarlo! ¡Y llévale el cristal! - Elly le ordenó, Lucy dejando el cristal en el suelo y mirándola.

- ¡¿Por qué tengo que hacerlo yo todo?! - La Shinx le preguntó, molesta que le estuvieran mandando de aquella manera.

- Porque eres la más rápida de todo el grupo. Tú ve allí y seguro que lo encuentras al momento. ¡Venga! ¡Vamos! - Elly le gritó.

Lucy gruñó y dejó escapar un grito de frustración, agarró el cristal y salió por la puerta al momento.

Luca, Radius y Shade se quedaron callados, al igual que hacían cuando Hadrim era quien buscaba a alguien que no estaba en casa, acostumbrados a esto, Luna por otra parte, estaba mirando todo sin palabras, pensando si debería decir algo o quedarse callada o… de todos la Vulpix era la más confundida de todos, mirando de aquí para allí en busca de alguna pista de qué hacer o decir. Sin embargo, en cuanto Lucy salió por la puerta, la Vulpix no pudo aguantarse.

-Estem… ¿Elly? -la llamó la tipo fuego- Había oído de Pokémon especiales, pero nunca que un Pokémon pueda tener poderes de una de sus evoluciones. -comentó mientras intentaba formar la pregunta- Este… ¿cómo puedes...? erm… Es que… no lo entiendo. -dijo ladeando la cabeza y bajando las orejas, moviendo las colas, ligeramente frustrada.

Elly abrió los ojos, mirando a la Vulpix. - Pues… no me apetece mucho entrar en detalles pero… mi madre era un Espeon muy poderosa llamada Skye… Pasaron algunas cosas y… la verdad es que no sé qué pasó, pero heredé sus poderes psíquicos y un día mis poderes despertaron. - La Eevee lo explicó lo mejor que pudo, pero cantaba el hecho de que no quería decir exactamente qué había pasado.

Luna al oír esto se sintió ligeramente mal… tal vez no sabía exactamente la situación pero prefirió no preguntar más, orejas bajas y las colas en el suelo, queitas.

- Yo… Perdona. No quería hacerte sentir incómoda. -le dijo apartando la mirada hacia el suelo.

- Eh… No… eh… no es eso, es que la verdad ni yo sé lo que pasó… te he respondido lo mejor que he podido. Lo siento. - La Eevee se disculpó.

- Intentad no caer en una espiral de disculpas, chicas. -dijo Luca- Las dos lo sentís por lo que lo sentís y las dos lo aceptáis, ¿cierto? -Les aconsejó la Lucario con una sonrisa materna, que hizo que Luna bajase la cabeza ligeramente y sonriese, asintiendo, la Eevee asintiendo y sonrojándose al darse cuenta de lo ridícula que era la situación. Eric, que estaba viendo cómo transcurría toda esta escena, y al ver que su presencia no era necesaria, decidió ir a ver qué estaba haciendo Dark.

- Bueno… Elly voy a salir fuera a ver qué está haciendo Dark… ahora vuelvo. - Le dijo a su pareja, que le respondió asintiendo mientras se dirigía a la cocina.

- ¿Puedes llevarle un cuenco, por favor? -Le pidió Luca cogiendo uno de los cuencos de bebida de la mesa, no era mucho, un zumo de bayas frescas, varias mezcladas pero todos con una pizca de Baya Meloc para darle dulzura al sabor.

- Pues claro. - Eric dijo, cogiendo el cuenco y sonriéndole a la Lucario.

Después se dirigió a la puerta de la cocina y la abrió con su otra pata, salió fuera y la cerró. El Riolu miró a su alrededor y se encontró a Dark, quien estaba en el centro del patio, en pie, cara a la casa y con la mirada perdida. Cuando el Riolu le vio, Dark estaba mirando hacia un lado, un brazo estirado mientras el otro lo tenía recogido con las almohadillas de la zarpa hacia arriba y el codo pegado al vientre, las piernas separadas para mantener el equilibrio a pesar de que la melena le pesaba demasiado al estar estirado. Lentamente, el Zoroark movió el brazo estirado de un lado a otro, las garras alzadas y las almohadillas apuntando al frente, siguiendo su propio movimiento con la mirada, la cual parecía estar más perdida que centrada.

Dark estaba haciendo una de las cosas que más le relajaban y le ayudaban a apartar la cabeza de lo que pasa, relajándose con los movimientos lentos y fluidos del Taichí, concentrarse en los movimientos de su cuerpo le ayudaba a dejar de pensar en lo que pasaba y llegaba a un punto en el que su mente estaba calmada por completo. Cuando alcanzaba ese punto empezaba la meditación del Zoroark, casi sordo a su alrededor y su mirada perdida en… alguna parte en frente de él. Cambiando de movimiento, girando su cuerpo mientras recogía el brazo estirado hasta dejarlo tocando su pecho, el otro brazo recolocándose al mismo tiempo, el codo estando más lejos del cuerpo, casi parecía que Dark estuviese preparando un puñetazo desde la cintura. Al pasar un momento, alrededor de la zona ese codo el pelaje se erizó ligeramente, su aura concentrándose en la zona.

Eric le observó mientras hacía estos extraños movimientos, y al pensar que Dark ya le había visto se aproximó con una sonrisa.

- Eh Dark, te he traído… - El Riolu no llegó a terminar esa frase, ya que al momento que abrió la boca Dark literalmente soltó un puñetazo al frente, con un movimiento rápido y preciso, soltando un gruñido al hacerlo, el Aura concentrada en la articulación disparándose hacia la zarpa al mismo tiempo, si alguien era sensible al aura y estaba cerca, lo más seguro es que pudiese percibirlo, aunque fuese solo una ligera sensación.

Eric no pudo prevenir el ataque, y en un momento de sorpresa soltó el cuenco de zumo y pegó un salto a la derecha, el puño rozando su pelaje. El rostro de Dark impasible y tranquilo, hasta que, tras esperar por otro ruido para otro movimiento o para volver a los movimientos lentos su cerebro volvió a registrar lo que tenía delante de sus narices. Eric levantó la mirada, aún sorprendido por aquel ataque.

- Joder… ¡si me llegas a dar me mandas de vuelta al salón! ¿Se puede saber a qué ha venido eso? -

Al oírle Dark giró la cabeza para mirarle, parpadeando confundido al principio hasta que lo vio.

- ¡Ostia! -se sujetó el morro al hablar, ojos abiertos como platos- No te he dado, ¿no? Dime que no, por favor. -pidió el Zoroark.

- Bueno… sigo de una pieza… - El ruido del cuenco golpeando el suelo y rompiéndose en pedazos resonó en sus orejas. - Eso no. - Añadió justo después, un tanto preocupado, ese puñetazo le podía haber hecho mucho daño.

- Lo siento, cuando hago esto desconecto por completo y… bueno cuando oigo algo reacciono así. -Le explicó apartando las zarpas de su cara, mirando el cuenco luego, que no había sobrevivido la caída- Uf… tendré que disculparme con Luca por esto luego… -dijo rascándose la nuca- Por cierto a esto me refería con acercarme a la meditación de una forma distinta. -dijo refiriéndose a lo que le había comentado después de estar hablando sobre su afinidad con el Aura.

- Ya… pero bueno, ahora mismo eso es lo de menos. ¿Sabes lo que acabas de hacer? - Eric le preguntó, la sorpresa de la situación aún evidente en su cara.

- Erm… ¿Dar un puñetazo poniendo energía en el golpe? -preguntó Dark, no encontrando una mejor manera de describirlo.

- Lo que acabas de hacer es un puñetazo cargado de aura, pero lo que me ha sorprendido es lo fuerte que era ese puñetazo. Era muchísimo más fuerte de lo que un Pokémon de tu tipo debería ser capaz de hacer. - Eric le explicó brevemente.

Dark bajó las orejas hacia atrás y se sonrojó, pero no sabía cómo tomarse lo que le acababa de decir.

- No te sigo… -Le admitió, volviendo a encorvarse y a soportar la melena con la espalda.

- A ver… digamos que vas a hacer una esfera aural, ¿vale? El aura que estás controlando se concentra en tu brazo y lo que haces es darle forma y la transformas en la esfera, ¿me sigues? - Le preguntó, Dark asintiendo - Bien, pues… lo que acabas de hacer es concentrar aura en tu brazo, pero no le has dado forma, se ha quedado ahí, y en cuanto me has lanzando el puñetazo, toda el aura que había ha sido liberada en un solo instante. Digamos que es como si me hubieras disparado una esfera aural a quema ropa, excepto que toda la fuerza física que hay detrás de lo que sería la explosión la has lanzado en una dirección en una especie de… onda. No sé cómo describir esa parte, pero es eso. Yo lo llamo "Carga Aural", y por lo menos yo puedo hacerlo en los brazos y las piernas. - El Riolu le explicó todo eso lo mejor que pudo, pero una vez más, sus explicaciones eran un tanto subjetivas, ya que venían del punto de vista de alguien que utilizaba el aura con naturalidad, sin pensárselo mucho.

Dark se había sentado durante toda esta explicación y al acabar se miró un brazo, concentrándose ligeramente, sintiendo su propia energía, cerrando la zarpa como si fuese a dar un puñetazo, retrocediendo el brazo, pero esta vez concentrado en notarlo. No tardó mucho en notar como se le erizaba el pelaje a la altura del codo, pero esta vez movió el brazo lentamente delante suya, la zarpa abierta y hacia arriba, concentrándose, notando como todo el pelaje de su brazo estaba erizado ahora, desde el codo hasta la zarpa, bajo las vendas incluso, pero ahora no sabía cómo hacer que el aura saliese de su brazo sin dar un golpe e incluso en esos momentos parecía más algo automático que hacía sin darse cuenta.

Eric le miró curiosamente, dándose cuenta del detalle de que su pelaje se ponía de punta. El Riolu cerró los ojos y usó su visión aural para comprobar la concentración de aura en su cuerpo. Sus sospechas se confirmaron cuando el mundo se volvió negro y vio el aura de Dark, que tenía una pinta bastante peculiar, morada como la de Zed, pero con esas manchas naranjas. Sin embargo, su brazo brillaba con una intensidad mayor que el resto de su cuerpo.

- Vaya… pensaba que te iba costar más que eso. Pero qué más da, ya le has pillado el truco… creo… Deberías notar una extraña presión el brazo. Eso es que tienes el aura acumulada ahí, además de que tú, con tu voluntad, la tienes ahí retenida. - Eric explicó esto mientras alzaba su brazo derecho y concentraba un poco de su propia aura para acelerar el proceso, su brazo emitiendo luz con pequeñas llamas azules. - Yo normalmente la libero al mismo tiempo que pego un puñetazo, y para hacerlo solo tienes que soltarla. - Dijo él.

- Lo que he hecho yo antes, ¿cierto? -le preguntó el Zoroark, todavía mirándose la pata y notando su pelaje de esa forma y cierto, una ligera presión- Pero… ¿cómo haces para sacar y dar forma al Aura una vez acumulada? Esa es la pregunta correcta que no encontraba. -concluyó Dark, moviendo un poco el brazo, al hacerlo, una especie de neblina color púrpura con ciertos trazos anaranjados siguió su brazo, lo que le hizo abrir los ojos aún más por la sorpresa y que casi se le fuese la concentración- Woah… Genial -fue lo único que pudo decir.

- Ah, vale. Eso… pues… ahora lo que haces es coges ese aura concentrada, y tratas de imaginar una forma en tu mente. Tiene que ser una forma tridimensional. Si quieres hacer una esfera no puedes imaginarte un círculo, tiene que ser la esfera entera. - Al decir esto, el Riolu abrió su pata y una esfera de color blanco poco a poco apareció. - Y también tienes que determinar el tamaño, no sea que no puedas hacerla lo suficientemente grande o la hagas demasiado pequeña. Y recuerda… - Eric vio la cara de confusión de Dark.

- Por favor, no tan rápido, primero quiero hacer que salga, el resto supongo que será práctica. -le dijo Dark en cuanto Eric casi se echa a la carrera sobre las cosas a tener en cuenta.

- Vale… pero solo una cosa más. El aura es energía pura, así que al entrar en contacto directo con cualquier cosa que no sea tu propio cuerpo, la esfera explotará violentamente. Si no quieres matar a tu objetivo, te recomiendo que no les apuntes directamente, y si no te quieres volar en pedacitos rojos y negros, tampoco la tires cerca de ti. - El Riolu le advirtió.

- A pesar de que conseguí desviar tu esfera, lo tendré en cuenta. -le dijo Dark con una sonrisa ladeada, solo enseñando los colmillos de la parte izquierda de su morro al sonreír así, yendo serio en lo de que tendrá en cuenta la advertencia- Por cierto, ¿sabes si ese zumo tenía Baya Meloc? No me parece buena idea pasarme el día sin una después de haberme enfrentado a un Pokémon que puede envenenarme por contacto físico sin me clavo una de las púas de su cuerpo. -dijo Dark refiriéndose al Nidorino.

Eric miró el cuenco.

- Eeeeeeh… mierda. - Dijo simplemente, dándose cuenta de que la habían fastidiado.


Mientras Dark y Eric trataban de encontrar una solución al problema del cuenco, Elly estaba hablando con Luca, Shade y Zed, que se habían quedado en el salón mientras los demás se iban a hacer sus cosas. Elly estaba tumbada en una parte del sofá, Zed en la parte opuesta, mientras Luca estaba sentada en el sillón, y Shade estaba sobre su regazo, echándose una siesta sin darse cuenta de que se había dormido.

- … y después de todo esto, va y me pega un beso en el morro y me tira al suelo. Ahí, en medio de todo el pueblo se pone a besarme. No me quejo pero… nunca me había sentido tan avergonzado en toda mi vida, si os soy sincero… - El Zorua les relató cómo él y Lucy habían acabado juntos, sonrojándose al terminar la historia.

- Bueno a mí me parece un momento muy bonito. - dijo Luca sonriendo - Un momento de alegría en el que roces de antes no importan, solo lo que uno siente. -comentó.

Zed se rascó la parte de atrás de la nuca.

- B… b… bueno es… eso no es… ERA el problema, eh… el problema era que lo hizo en medio de todos nuestros conocidos… habría preferido algo más… personal, ¿sabéis? No me quejo, pero… No soy de los que les gusta besuquearse en público. - Dijo él, disparando una mirada furtiva a la Eevee sentada en el mismo sillón que él. La referencia no pasó desapercibida a Elly, que le lanzó otra mirada como contestación al mismo tiempo que se sonrojaba. El Zorua sonrió, regocijándose en su triunfo.

- Bueno, cada uno muestra su amor por su pareja dónde, cómo, cuándo y en frente de quien quiera. -Le dijo Luca todavía sonriéndole- Si sois ya pareja por completo no debería importante quien mire que le das un beso a ella, personalmente lo veo como decir que la quieres delante de todo el mundo y que no te cortas en hacerlo. Pero, claro, siempre hay Pokémon tímidos que prefieren hacer esa clase de cosas en ambientes más… íntimos. -le dijo poniendo un tono en la última palabra tal vez demasiado sugerente e incluso moviendo las cejas de arriba a abajo un par de veces.

Zed no tuvo la fuerza de voluntad necesaria para responderle a Luca con palabras, pero el hecho de que su cara se puso más roja que un tomate y que su cuerpo poco a poco se fue comprimiendo y enroscándose con su cola para cubrir su cabeza fue una respuesta suficientemente satisfactoria para la Lucario.

Elly sonrió al ver esta respuesta, pero fue en aquel preciso instante que oyó una voz en su cabeza, las orejas de Zed alzándose también.

- Eeeeh… ¿Chicos? Le he encontrado. - La voz de Lucy dijo en sus mentes, los dos Pokémon dando un suspiro de alivio. - Pero… creo que se ha vuelto loco. - Lucy añadió un poco más tarde.

Elly se reincorporó. - ¿Qué quieres decir con que se ha vuelto loco? - Preguntó ella, muy confundida.

- Eeeeh… está tumbado a la bartola encima de un puente colgante en el parque… ¿y está cantando? - Unos segundos de silencio siguieron a las palabras de Lucy. - "¡Oh pobre de mí! Abandonado a mi suerte en este cruel mundo por aquellos que yo consideraba mis amigos… ¡mis hermanos de armas! ¡Aaaaah, que cruel que eres, fortuna!" Y sigue… ¿Qué hago? - Lucy preguntó. Zed estaba conteniendo la risa, al igual que Elly, aunque ella intentaba mantener la calma, mientras que el Zorua dejaba escapar una risilla de vez en cuando.

- Llámale o algo y dale el collar, a ver si se le pasa… - Elly le dijo, no muy segura de lo que iba a pasar. Lucy no contestó verbalmente, pero Elly supuso que le habría entendido.

Luca por su parte estaba mirando a los dos con una mirada confusa, sin saber lo que pasaba a excepción de lo que le oía decir a Elly, el aura de los dos Pokémon delante de ella emanando una diversión que empezaba a contagiar la suya propia, la Lucario intentando no reírse pero permitiéndose sonreír ligeramente, pero, tras las palabras de Elly no pudo evitar preguntar.

- ¿Me he perdido algo? -dijo, sin importarle quién respondiese.

Elly la miró un tanto distraída. - ¿Eh? Ah, pues verás, Lucy nos acaba de hablar y dice que ha encontrado a Serge en… - No pudo terminar esa frase.

- ¡HIJOS DE PUTA! ¡CABRONES!, ¡¿OS HABÍAIS OLVIDADO DE MÍ?! - La voz de Serge retumbó en las cabezas de Elly y Zed, y aunque les asustó al principio, toda la risa reprimida salió al mismo tiempo. Los dos Pokémon estallaron en carcajadas mientras el Pidgeot gritaba múltiples obscenidades, una peor que la anterior. - ¡¿Cómo podéis haberme hecho esto?! ¡A mí! El que se deja las plumas para llevaros de un lado a otro… ¡¿Y así me lo pagáis?! - El pájaro les preguntó, completamente histérico.

Elly y Zed no podían parar de reír, y ninguno tenía la capacidad de responderle, los dos Pokémon rodando por el sofá, y Zed acabó por caerse al suelo, golpeando la madera con un golpe seco, ignorando el dolor leve y desternillándose de risa. Luca cubriendo las orejas de Shade con las patas para evitar que la despertasen con tanto ruido. Una vez lograron calmarse, Elly se limpió las lágrimas de los ojos y tomó aliento. - Aaaah… Lo siento es que… pasaron algunas cosas cuando estábamos jugando al escondite… o cazadores… o como se llamara… - Soltó unas últimas carcajadas flojas. - Bueno… Lucy… tráele a casa y ahora te lo contamos… o que te lo cuente ella mientras volvéis… - La Eevee le dijo a Lucy, hablando en voz alta por alguna razón.

Serge gruñó. - Que os den. Venga Lucy… llévame a casa… para que pueda… RAAAAAAAARGH. - El Pidgeot dejó escapar un último gruñido de ira y frustración justo antes de que Elly cortara la comunicación por el momento.

Zed tosió y se subió al sofá otra vez. - Arceus… Qué bueno que ha sido… jejeje. Me parece… que vamos a tener fiesta en cuanto llegue… - El Zorua dijo con un gran sonrisa en la cara, tumbándose donde estaba antes.

- Bueno, si os habéis relajado ya... -dijo Luca apartando las patas de las orejas de la todavía dormida Shiny para luego mirar a la mesita, viendo allí la bandeja con algunos cuencos de zumo- Elly, ¿te importaría llevarle un cuenco a Natalie? Si no me equivoco debería estar en su habitación. Zed, ¿qué te parece que tú prepares la cena esta vez? Me interesa probar lo que haces por tí mismo. -le ofreció la Lucario con calma, levantándose con Shade en sus brazos- Yo voy a dejar a esta dormilona en mi habitación. -terminó sonriendo a su cachorra- Si necesitas ayuda con la cocina Zed me lo dices, ¿vale? -le dijo al Zorua.

Zed asintió, pensando en lo que iba a preparar para cenar. No sabía lo que había en la cocina, pero cogería lo que encontrara y haría lo que pudiera, y se dirigió directamente hacia allá. Elly miró los cuencos de zumo y cogió uno de ellos con sus poderes psíquicos. - Ok, eso haré… por cierto, la habitación de Dark y Natalie es la del final, ¿no? - Le preguntó a la Lucario, que sonrió.

- La del fondo es vuestra habitación ahora. -le recordó, la de Dark y Natalie está a mitad del pasillo, la puerta de la izquierda mirando desde las escaleras. -Le indicó la Lucario- Además si eres una psíquico tal vez puedas sentir la mente de Natalie, ¿no? -preguntó a modo de broma, haciéndole la misma que le había hecho a Hadrim al principio cuando había vuelto con ellos después de todo.

- Aaah… Vale gracias. Y… sí, sentiría su presencia, pero no sabría reconocerla porque tampoco la conozco tan bien… Y de todas maneras, me gusta usar mis poderes, pero no tanto. ¡Para algo tengo ojos y orejas! - La Eevee soltó una risilla en cuanto dijo esto. - Pero bueno qué más da, voy a subirle esto. - La Eevee contestó y se dirigió hacia la habitación de los dos hermanos, subiendo las escaleras.

Natalie había decidido irse a su habitación cuando entró en la casa. Ni siquiera pasó por el salón. La Eevee directamente entró en la casa, caminó por el pasillo hasta las escaleras y subió, metiéndose en su habitación y tumbándose en su cama mientras, la preocupación por Ichiro la tenía callada y distraída. No había mediado palabras con nadie, salvo diciendo que estaba bien cuando alguien le preguntaba por el camino, pero ella no estaba bien, estaba preocupada, asustada por el chico humano, que se había convertido en un muy buen amigo en todo el tiempo que habían estado allí… y tal vez más que un amigo… Ichiro les había cuidado desde que necesitaban ayuda para comer, además de ser uno de los que más les apoyaban y animaban a hacer cosas, realmente el humano se había portado como un hermano mayor con ellos y Nat no podía evitar pensar así, a pesar de que ella tenía Dark para que hiciese esas cosas, la presencia de Ichiro era bastante fuerte, tanto para ella como para el Zoroark.

Tras unos minutos pensando esto, Natalie decidió que sería mejor matar el tiempo hasta que Hadrim regresase con Ichiro haciendo otra cosa. No se sentía con ganas de entrenar así que decidió sacar un libro del cajón del escritorio, teniendo que subirse a este para abrirlo y luego con mucho cuidado cogiéndolo con la boca para luego dejarlo sobre el escritorio, donde ya podría usar las patas para abrirlo y mover las páginas. Le había sido difícil al principio, pero había conseguido mover una página cada vez al pasarlas con la pata por lo que eso ya no le era un problema. Encontrando la página en la que se había quedado, y el punto concreto, leyendo tal vez de un poco más atrás para tener toda la situación fresca, Natalie continuó leyendo su libro… la única dificultad… era que todavía le costaba leer escritura Pokémon a pesar de haber estado practicando, mayormente era simplemente traducir la letra, pero había palabras, contracciones, acortamientos en la escritura que al principio no había entendido, pero que poco a poco había empezado a entender su significado por el contexto del resto de la frase… y aun así había algunas que no entendía ni por contexto, pero la Eevee de ojos esmeralda no pensaba rendirse.

Pasó una media hora hasta que oyó el ruido de alguien llamando a la puerta, lo cual le hizo girar la cabeza, distrayéndose de su lectura.

- ¿Sí? -preguntó, levantándose para luego saltar al suelo y acercarse a la puerta, sentándose lista para saltar y abrirla.

- ¿Natalie? ¿Eres tú? Te traigo un cuenco de zumo que ha preparado Luca. ¿Puedo entrar? - Elly preguntó desde fuera de la habitación.

- Claro… Espera. -respondió la Eevee más joven, para luego dar un salto, llegando al picaporte y abiréndole la puerta, aterrizando un instante después sobre las cuatro patas mientras la puerta se abría ligeramente, indicando que ya se podía empujar para abrirla- Pasa. -le dijo con tranquilidad.

Elly abrió la puerta por completo con su mente y entró a la habitación, saludando a la Eevee dentro. Le enseñó el cuenco de zumo. - Toma, lo ha preparado Luca. Creo que lleva algo de bayas Meloc. - Elly le explicó mientras se lo dejaba sobre el escritorio, donde había estado leyendo.

- Gracias, Elly. - Respondió Nat con una sonrisa- Oye… ya me he disculpado con Jake por lo de esta mañana pero… Es que no debería haberme comportado así y siento que os he ofendido a todos de alguna manera. - Dijo, bajando las orejas y la cola, sentada en el suelo.

Elly le sonrió. - Eh tranquila, a mí no me has ofendido ni nada por el estilo, ni creo que hayas molestado a nadie más… Verdaderamente, Jake era el único que estaba mosqueado contigo, y aun así por lo que me ha dicho Eric ya habéis hecho las paces… ¿Estás bien? Tienes pinta de estar cansada. - Elly hizo esa observación cuando se dio cuenta de que los párpados de Natalie estaban medio cerrados.

- ¿Mmh? -Nat la miró de nuevo, levantando la cabeza- ¡Ah! No… solo estoy… preocupada. -le dijo- Ichiro ha sido como un hermano mayor desde que Dark y yo llegamos aquí y… bueno… -dijo ella- No es… agradable lo que está pasando. -Terminó.

- ¿Te refieres al ataque de Ichiro? Si… no ha sido muy bonito la verdad. Pero Hadrim se lo ha llevado a que le ayuden, ¿no? Debería de estar bien ahora...

- Eso espero, Elly… De verdad. - Respondió Nat. - Bueno… ¿quieres algo más? - Preguntó la joven Eevee mirándola, no queriendo echarla ni nada menos, solo que no se le ocurría de qué hablar.

- Pues… mira sí, ahora que lo dices, hay algo que me ha llamado la atención de lo que has dicho esta mañana a Jake. Cuando has dicho eso de que conocías un mundo lleno de mentiras y sufrimiento… me he quedado muy sorprendida, porque creo que este mundo no tiene problemas tan grandes como el nuestro, pero… creo que tú y Jake estabais hablando de cosas completamente distintas. - La Eevee dijo, bastante confundida por aquella afirmación que había hecho la Eevee joven… y encima con esa rabia.

- Eso… - Dijo Natalie bajando las orejas y mirando hacia el escritorio. - … Ven, sube. - Le dijo para luego saltar con fuerza y aterrizar directamente sobre el escritorio, con suerte sin dar ni con el libro que estaba leyendo ni con el cuenco de zumo y se acercó a las dos fotos sobre el escritorio, sentándose delante de las dos y espero a que Elly la acompañase mientras miraba la foto en la que estaban sólo Dark y ella, su mirada fija en la humana de la foto, orbes esmeralda reales mirando a otros idénticos pero fotografiados.

Elly caminó al escritorio y cogió la silla, la apartó del escritorio y saltó sobre esta y de esta al escritorio, teniendo el mismo cuidado que Natalie para no tirar el cuenco. Elly miró a la Eevee pequeña que movió su cabeza en dirección a la foto. La Pokémon con poderes miró la foto detenidamente, apreciando los detalles de la humana.

- Hmmm… ¿unos humanos? Que raros que son, con esos ojos… - Miró detenidamente los ojos del chico, ya que por alguna razón los reconocía, y luego se dio cuenta del color de ojos de la humana. Elly miró a la Eevee, y luego a la humana, y repitió el proceso una y otra vez. - Tú… ¡tú eres la humana! - Elly gritó de repente, por fin dándose cuenta de la relación.

- No hace falta gritar. - Dijo Nat bajando las orejas y la cabeza un poco. - Y sí… lo era… ahora no me veo con manos. - Dijo la Eevee más joven, mirándose las patas delanteras. - Tenía entonces dieciséis años y todavía los tengo mentalmente. - Añadió. - Pero eso no es todo. - Continuó y luego miró al chico de la foto y luego a la foto de al lado de esta, donde muchos humanos estaban posando sonrientes todos juntos para la cámara, los dos de la foto en solitario entre ellos. - Al igual que vosotros… Venimos de otro mundo… - Confesó mientras miraba la foto de familia, sus ojos empezando a cristalizar ligeramente, pero la Eevee mantuvo la compostura.

La boca de Elly tocó la madera del escritorio. - Pero al contrario que el tuyo, en el nuestro lo que no hay son Pokémon… Sólo humanos y animales. En ese mundo, comparado con el número total de habitantes, muy pocos son los que se preocupan por los demás… Allí la gran mayoría vela por sus propios intereses, sin importarles a quien se lleven por delante. Mienten, engañan, absorben… Solo se juntan con otros que les puedan hacer ganar más y más… - Dijo Natalie. - Nosotros venimos de ese mundo… Fue decisión de Dark venir, no sé muy bien por qué, solo sé que me dijo que nos pidieron ayuda y que él aceptó ofrecerla. "¿Si no nosotros… Entonces quién en nuestro mundo lo haría?" fue lo que dijo… - Y terminó ahí, para dejar que la mayor preguntase lo que quisiera, no se guardaría una palabra.

La Eevee no se creía lo que estaba oyendo.

- A ver espera… vayamos por partes… Tú… y tu hermano venís de otro mundo en el cual los Pokémon no existimos… ¿y él te arrastró aquí sin pedirte permiso? Además… ¿os convirtieron en Pokémon? ¿Cómo? - Elly preguntó muy extrañada ante esta situación, pero dándole un voto de confianza a Natalie.

- Lo considero mejor así, siendo sincera. - Respondió Natalie a la primera pregunta de Elly - Conozco a Dark y… después de un accidente que tuvimos con un matón al cual… casi le parte la cara literalmente… Él no quería separarse de mí… No lo justifica lo sé, pero si no lo hubiese hecho no solo él habría estado preocupado por mí hasta el punto de tal vez volverse loco, sino que yo misma me asustaría… Por desgracia… dejamos mucho atrás… -dijo mirando a la Eevee y luego a la foto con más humanos - Familia… amigos… todo básicamente. No es algo fácil de encajar, creo que puedes imaginártelo.

Elly se mordió el labio inferior. - Sí… digamos que me lo puedo imaginar muy bien… perderlo todo en un instante… es desesperante y te quita las ganas de vivir… Pero sí, sé muy bien a qué te refieres, desgraciadamente… - Dijo Elly mientras sus pensamiento iban a otra parte… memorias, para ser específicos.

- Respecto a cómo nos convertimos en Pokémon… eso fue una pequeña aventura… - Dijo Natalie en un intento de cambiar de tema y de ánimo y le contó a la Eevee todo lo sucedido desde que llegaron a ese mundo, sus discusiones sobre una decisión tomada sólo por él, sus caminatas por el bosque de la isla, y el encuentro con el Cradily y el Ninetales y como cuando intentaron salvarlo acabaron teniendo que agarrarle de las colas - No sé en tu mundo pero aquí si agarras la cola de un Ninetales este te maldice automáticamente… no sé cómo funciona eso pero pasó. - Dijo - Después de eso yo me eché a dormir un rato y cuando desperté estaba así, tumbada en la cama de Daniel y Clara. - Terminó su relato la menor.

Elly se quedó pensando un momento.

- Por lo que yo sé, los Ninetales no pueden maldecir a nadie si les tocas las colas, y bueno… tampoco hay humanos en mi mundo para comprobarlo… bueno, no, mentira, pero él no tocó nunca una cola, y si lo hubiera hecho estoy segura que no le habría pasado nada… por lo que tuvisteis muy mala suerte tu hermano y tú con… todo eso. - Elly le respondió, un poco anonadada por toda la historia que le había contado Natalie. - Y… ¿conseguisteis… despediros o algo, o fue… así de repente? - Elly preguntó un poco después.

- Nosotros habíamos salido de acampada… a dormir al bosque junto a nuestro pueblo con los amigos que te mencioné antes… Yo me fui a dormir temprano esa noche y cuando me desperté ya estábamos aquí, así que digamos que lo último que le dijimos a nuestros padres fue… "Adiós, nos vemos en unos días." Mamá se preocupa siempre mucho, diciéndonos cada dos por tres que tengamos cuidado y durante todo el viaje llamando a Dark o a mí cada cinco minutos. Papá por otra parte es protector también, pero nos deja más… espacio… Aunque dudo que esto entrase en sus propios límites. - Comentó Natalie posando una pata sobre la imagen de su madre primero y luego sobre la de su padre, justo al lado, en la foto de familia. - Podría decir que sí, fue repentino, pero pudimos al menos despedirnos sin tensiones… aunque solo fuese para poco… No tres meses y tres días… Me pregunto si nos darán por muertos a estas alturas… - Al oírse decir esto sacudió la cabeza. - ¡Nata Korel no pienses así! - Se abroncó a sí misma tras hacer eso, apartando las patas de la foto para no tirarla, poniéndoselas en la cabeza y cerrando los ojos, una lágrima escapándose de cada uno de ellos mientras respiraba profundamente para intentar calmarse, sus orejas caídas.

- Eh oye oye oye… No te pongas así. Sé que puede resultar difícil pero… si le empiezas a dar vueltas todo el rato lo único que vas a hacer es empeorar la situación. Duele mucho, eso lo sé de primera mano, pero… ten en cuenta que en algún momento u otro tendrás que seguir adelante, no puedes dejar que te persigan los fantasmas del pasado. Tienes que crearte una nueva vida aquí y ahora que puedes… esa es la única manera de superarlo. Nunca los puedes ni debes olvidarlos, pero… trata de seguir hacia adelante. - Elly intentó animar a la antes humana, intentando coger de su propia experiencia para poder darle su mejor consejo.

Natalie respiró profundo un poco más, apartándose las patas de los ojos, su respiración temblorosa durante un momento pero luego consiguió calmarse ligeramente.

- Sí… Nada garantiza que podamos volver… y no quiero volver así. - Dijo. - Sólo pensar en lo que pasaría me hace temblar. - Comentó. Elly le echó una mirada como si hubiera tomado ofensa de lo que acababa de decir. Natalie, al verle la cara, pegó las orejas a su cabeza. - Erm… No te lo tomes a mal, por favor, me encanta ser una Eevee. - Le dijo. - Pero como te he dicho en nuestro mundo no hay Pokémon. Si alguno apareciese y lo descubren los humanos lo atraparían para saber cómo funciona el cuerpo de ese Pokémon, costumbres, hábitat… e incluso… - Tembló al pensar en esto. - Verle el cuerpo… por dentro… - Terminó, casi poniéndose pálida.

Elly tembló en cuanto oyó esto último. - Arceus… que bárbaros… ¿Es que esos humanos no tienen alma? A ver si al final tenía razón después de todo… Los humanos son peores que los Pokémon… - En cuanto dijo esto, la cara de Elly se ensombreció muchísimo, como si hubiera recordado algo que preferiría no haber recordado nunca. - En muchos casos… Siempre hay… excepciones. - La Eevee murmuró, absorbida en sus recuerdos. Movió la cabeza de lado a lado y miró a Natalie. - De todas maneras… sí, comprendo dónde está el problema. - La Eevee concluyó, asintiendo.

- La curiosidad no es mala… - Nat comentó. - pero cuando te nubla la vista y se mezcla con la sed de conocimiento, de saber cómo todo funciona, de buscarle explicación a todo… es peligrosa… para los dos, para el Pokémon en este caso y también para el humano en muchísimos otros. Personalmente pienso que a los que les pasa algo por estas razones se lo merecen. - Sentenció Natalie con firmeza.

Elly le dirigió una mirada severa.

- Nunca le desees la muerte a alguien… incluso aunque sea tu peor enemigo… Te dejará vacía por dentro. Vivir con el odio es… horrible, y eso te lo digo desde la experiencia, Natalie. - La Eevee miró al infinito. - Vivir durante años en la miseria y en vez de tratar de mejorar la situación… te dedicas a lamentarte y a odiar… sólo dejas espacio para la soledad, e incluso cuando tienes la salvación delante eres incapaz de verla… así que no hagas eso. Nadie, sin importar lo horrible que sean sus errores, merece la muerte. - Elly jactó. - Aquel que intente sentenciar a aquellos a su alrededor… un juez que determina quién muere y quien vive… yo conocí a alguien así… y aunque decía actuar justamente… era una mala persona. - Elly dijo, sacudiendo su cabeza otra vez. - Bah, pero qué más da ahora, el caso es que odiar es malo. - Sentenció seguidamente y le dedicó una sonrisa satisfecha a la Eevee pequeña.

- Nunca le he deseado la muerte a nadie, solo he dicho que se lo merecen si les pasa algo. - Dijo la de ojos esmeralda. - Aun así, gracias por el sermón, me hacía un poco de falta. -dijo riendo ligeramente.

- ¿Sermón? - Elly preguntó, pero después gruñó. - Nada, déjalo… vaya la conversación se ha ido al garete… ¿dónde estábamos? - La Eevee de ojos color cielo trató de recordar. - Aaaah, sí, estábamos hablando de lo de que tu hermano y tú sois humanos… entonces… ¿te puedo preguntar una cosa? - Elly le preguntó a la Eevee de ojos verdes.

- No me molesta, responderé como mejor pueda. - respondió Natalie con una sonrisa.

Elly le dedicó una sonrisa nerviosa antes de preguntarle.

- Pues verás… tú y tu hermano… por pura casualidad… no sabréis algo sobre un tal… a ver cómo decirlo… - Elly estaba dudando entre si decírselo o no, y al final se decantó por una opción. - ¿Sabéis algo sobre el dialecto humano? Es que me apetecería mucho aprender a leerlo, pero Ichiro no está, y… bueno… me da vergüenza pedirle el favor a Hadrim, ya que quiero aprender yo misma. - La Eevee admitió, un tanto sonrojada. No era mentira… pero tampoco una verdad.

- Bueno… uno no puede aprender si no tiene las bases. - Le dijo ella, dejando de lado el cambio de pregunta que había notado en lo que decía. - Mírame a mí. - Le dijo señalándole el libro. - No podría leer ese libro sin saber un poco sobre escritura Pokémon y aun así hay… palabras y algunas maneras de acortar algo que se dice que no termino de pillar.

Elly soltó una risilla.

- Pues yo lo que no entiendo es algunas letras que tenéis… y las palabras vuestras hay algunas que son súper largas… y claro, siempre está el vocabulario nuevo… pero oye, por lo menos las letras son las mismas, ¿no? No es como el Unown antiguo… eso sí es difícil de aprender. - La Eevee dijo con una gran sonrisa, tratando de no recordar esas clases particulares que los hermanos Kecleon le habían dado.

- Tal vez. - Dijo Natalie sonriéndole cerrando los ojos al hacerlo. - No he intentado leer Unown. - Continuó soltando una risilla.

Elly se rió. - Ah no, leerlo es fácil. Lo difícil es hablarlo. Y aun así te tienes que acostumbrar a ver las letras, porque vale, las mayúsculas son fáciles, por el amor de Arceus los pobres son iguales a su lenguaje… pero las minúsculas te lían mucho más, y especialmente cuando van unidas en las palabras. La acentuación también da guerra… pero lo peor es hablarlo. Tienes que hacer cosas muy raras con la boca... y eso ha sonado MUY mal. - La Eevee de ojos celestes dijo esto entre risas, sonrojada.

La Eevee de ojos esmeralda la miró un momento, no captando porque la mayor se había puesto así al principio pero luego rio un poco en alto.

- ¡Elly! ¡Si no lo hubieras dicho no me habría dado cuenta! Hay cosas que una prefiere no tener en la cabeza en ciertos momentos. - Dijo Natalie con una sonrisa ladeada. - O sea, que mejor leer y escribir, ¿no? - Soltó luego, volviendo al tema original, riendo un poco acercándose al cuenco de zumo para sorber unas cuantas lamidas y luego sentarse, con cara de gusto. - Luca siempre prepara cosas deliciosas. - Comentó Nat - Zed dijo que la ayudó a cocinar ayer, ¿cierto? - Preguntó. - Me gustaría probar algo suyo. - Dijo.

- Pues creo que esta noche iba a cocinar él… aunque no tengo ni idea de lo que va a preparar, aunque seguro que será algo con bayas… hace unas pizzas deliciosas. - La Eevee comentó, lamiéndose los labios. Ella no sabía cocinar como él, y eso que había leído algunos libros de cocina y de recetas. - Yo también sé cocinar. No soy tan buena como él… pero tampoco soy un desastre, como cierta gata eléctrica cuyo nombre no quiero mencionar. - Elly soltó, recordando aquella desastrosa noche en la que Lucy había preparado la cena… no terminó bien.

- No diré nada sobre esto que me has dicho. - Dijo Natalie sonriendo.

- Gracias… bueno, pues… ¿qué tal si lo dejamos para cuando vuelva Ichiro? Así él nos enseña a cada una el dialecto humano y el Pokémon respectivamente. - Elly le propuso a Natalie.

- Claro, pero te recuerdo que Ichiro es humano así que de Pokémon no sabrá mucho. - Le dijo la menor soltando otra risilla- ¿Tal vez tú me puedas ayudar? - Elly le respondió asintiendo, y le extendió su pata a su nueva amiga. Natalie hizo lo mismo, teniendo mucha dificultad para imitar la postura de la pata de Elly.

Estrecharon las patas un poco, Elly ayudando a Natalie a hacerlo, y luego, la mayor miró a la puerta.

- Bueno… pues ya está decidido. Creo que voy a bajarme a la cocina a ayudar a Zed… Y a ver que está preparando para cenar… - Elly se bajó de la mesa y abrió la puerta con sus poderes.

- Yo seguiré intentando leer un poco, pero bajaré en un rato. -dijo la menor con una sonrisa acercándose a su libro y acomodándose para seguir leyendo un poco más mientras se toma su cuenco de zumo - Y oye… Si Zed no quiere decir qué está preparando, pero te lo dice a ti, chívamelo, ¿vale? - Bromeo la de ojos verdes para luego volver a su lectura.

Elly la miró y le hizo un guiño con el ojo derecho, una buena sonrisa en la cara. Después salió de la habitación y cerró la puerta tras ella.


Luna por su parte había decidido salir a tomar el aire al patio trasero, viendo a Dark y a Eric practicando. El Zoroark tenía una pequeña esfera de color púrpura flotando sobre su zarpa, mucho más pequeña que la que le había visto utilizar contra el Steelix en el parque, y parecía que le costaba mucho más esta vez, la bola incluso deformándose un poco antes de volver a su forma esférica. La Vulpix decidió no molestarles y pasó de largo, buscando algo que hacer, empezando a sentirse aburrida y esto hacía que su mente volviése al accidente ocurrido, el cual estaba intentando quitarse de la cabeza. "Iré a dar una vuelta por ahí…" Pensó para luego encaminarse al bosque cercano a la casa y adentrarse en este. Sin embargo, no se dio cuenta de que una Eevee muy pequeña salía detrás de ella. Se quedó mirando las esferas de los dos Pokémon bípedos, sus ojos y boca abiertos en admiración. Sacudió su cabeza y miró a la Vulpix una vez más, y empezó a seguirla sigilosamente.

Mientras caminaba, Luna empezó a recordar. El primer día que había estado en la casa el ambiente parecía estar bastante decaído por alguna razón, que resultó ser la desaparición de Dark y Radius, que habían regresado aquella misma noche, Radius dormido en brazos del que había desaparecido siendo un Zorua y vuelto como un Zoroark por lo que había llegado a entender. El día siguiente a que los dos regresaran, Ichiro los llevó a los dos al Centro Pokémon del pueblo dónde a Dark le ayudaron con las quemaduras en sus zarpas. Radius por otro lado estaba en buen estado. Aquel día se lo habían pasado jugando con la nieve, los hermanos Korel disfrutando de ella como los cachorros que eran y que siguen siendo. Luna sonrió al recordar ese día y los que siguieron, se lo había pasado en grande a pesar de ser de tipo fuego. Ichiro incluso se había permitido jugar un poco con ellos, teniendo que reposar y parar para relajarse cada poco viéndoles jugar, pero siempre volvía a unirse al juego al rato.

A parte de eso, el humano incluso le había ofrecido un hueco para dormir junto a él, al igual que Radius y Shade. Ichiro diciendo que no querían que se sintiera sola. "La verdad… Ichiro sabe cómo acoger a los Pokémon… sería capaz de hacer amistad con… puede que no todos, pero con muchísimos seguro." Pensó la Vulpix mientras caminaba. "Me pregunto si alguna vez habrá intentado hacer su propio viaje." Pensó después "Aunque… entendería que no estuviese en sus planes." Terminó, sabiendo ahora lo que sabía. Emily se acercó a donde estaba Luna, asomándose desde detrás de un árbol, poniéndose de puntillas y moviéndose entre los árboles y los arbustos, sintiéndose como una verdadera maestra del sigilo. La Vulpix seguía metida de lleno en sus pensamientos, recordando esto y aquello, del pasado lejano y reciente, mientras caminaba por el bosque, sus orejas moviéndose al escuchar algunos ruiditos, pero su cerebro no estaba prestando atención alguna a ello, llegando, después de muchos minutos andando, hasta un árbol a la sombra del cual se tumbó para descansar las patas un poco, en ese momento permitiéndose disfrutar de la fresca brisa y del ambiente del bosque, hasta el punto de quedarse ligeramente dormida.

Emily vió como la Vulpix se tumbaba en el suelo a relajarse, y soltó una risilla inaudible. Se esperó a que Luna se quedase completamente relajada para acercarse lentamente de puntillas, y una vez que estuvo al lado de ella se tumbó y le sopló a la oreja. Al notar ese airecillo, Luna pudo notar cómo cada músculo de su cuerpo temblaba durante el momento que lo notó. Un ligero sonido resonando en su garganta mientras la cabeza se le giraba hacia el aire y la agachaba ligeramente, las dos orejas tiesas y las colas apuntando hacia arriba, no del todo pero… de no ser por el pelaje no haría falta imaginación. Emily se dio cuenta y se rió un poco, levantándose de su sitio y acercándose a… terreno pantanoso y echando una ojeada.

- ¡Guachy! ¡Ahora entiendo porque a los machos les gusta tanto! - Emily comentó, refiriéndose a sus habilidades para conseguir esos… "ángulos".

Luna por su parte parpadeó, despertando cuando su cuerpo dejó de temblar y bostezó, estirándose un poco, patas estiradas y… bueno cómo se estiran los cuadrúpedos, para luego sacudirse ligeramente y sentarse. Emily se reincorporó.

- Awww… ¡pero la vista era muy buena! - La Eevee pequeña dijo, inflando las mejillas y mirando a otro lado.

Al oírla, Luna dio un brinco, encarando a la Eevee con cara de sorpresa.

- ¡Emily! ¿Q-qué haces aquí? - Preguntó Luna, nerviosa por la sorpresa, su mente todavía registrando las palabras de la Eevee.

- Pues estaba en casa súper aburriiiida… ¡Y te vi cómo te ibas sigilosamente y decidí seguirte! ¡Y después te tumbaste en el suelo, te soplé en el oído y luego…! - La Eevee dejó de hablar durante un momento. - Hmm… ¿cómo se llama? - Se preguntó a sí misma en voz alta, nunca se acordaba del nombre de esa cosa.

- Espera, ¡¿que tú que!? - Ladró Luna de pronto, su rostro ganando un color más rojizo que el que ya de por sí traía su pelaje cobrizo.

- Sí, ¡esa parte que solo tienen las hembras! ¿Cómo se llama? - Emily preguntó otra vez, el nombre en la punta de la lengua...

- ¡Emily! ¡No puedes ir por ahí mirándole… eso a los demás! ¡Es una falta de respeto y de educación por tu parte! - Dijo Luna severa y molesta, pero todavía más roja que un tomate mientras le echaba la bronca.

- ¿Queeeeeee? ¡Pero si las dos tenemos esa parte! Pensaba que solo tenías que tener cuidado cuando había un macho delante… ¿He hecho algo mal? Te prometo que el único que lo ha visto es Nox… y fue un accidente… aunque podría no haberlo sido… Dime, ¿crees le gusto? Creo que le gusto. Siempre me echa miradas raras… - La Eevee joven dijo, algo sonrojada al darse cuenta de que la Vulpix estaba un poco avergonzada por todo esto.

Luna se quedó mirándola durante un momento, confundida, ¿a qué venían esas preguntas sobre el Houndour ahora? Al final acabó sacudiendo la cabeza.

- No me cambies de tema, cachorrita. ¡Esas cosas no se hacen! - Dijo Luna tras recuperarse, las palabras siéndole familiares, pero en ese momento no prestó mucha atención a ello. - ¿O acaso te gustaría a tí que alguien husmease bajo tu cola, aunque sea otra hembra?

- ¡Sí! ¿Quieres hacerlo? - Emily se empezó a dar la vuelta. - Mira yo… - La Vulpix la interrumpió, poniendo sus patas sobre su costado y manteniéndola en la posición que estaba ahora.

- ¿Es que no sabes lo que es la intimidad? ¿O simplemente lo que es que hay cosas que nadie enseña a nadie salvo que sean compañeros íntimos? - Preguntó, ella a la edad de Emily ya tenía algunas ideas sobre esas cosas.

Emily miró hacia arriba, tratando de pensar en ello.

- Nop… creo que no… ¿Quieres ser mi compañera íntima? - Emily le preguntó inocentemente. Ya después de eso, Luna se quedó mirándola con los ojos muy abiertos y sin palabras. La Vulpix se había quedado completamente bloqueada.

- Volvamos, anda. -Fue lo único que dijo Luna- ¡Y no quiero que digas una palabra más sobre esto! -Añadió la tipo Fuego con un ligero bufido, apartándose de la Eevee y empezando a caminar de vuelta a la casa, solo parando para esperarla si le parecía que no oía sus pasos, asegurándose de tener las colas bajas… "Esto no puede ser más incómodo." Pensó mientras caminaba.

Emily pestañeó repetidamente.

- ¡¿Eeeeeh?! P-p-pero… - La Eevee pequeña comenzó a tartamudear una respuesta.

- ¡Sin peros! Venga. - Apremió Luna.

Emily comenzó a caminar detrás de ella, resoplando y diciendo cosas en voz baja.

- Eres mala… Necesitas a un macho en tu vida… - Emily dijo en un susurro, pero fue lo suficientemente alto para que la Vulpix la oyera.

Luna se quedó quieta un momento y la miró con la mirada firme pero solo durante un momento.

- ¿Cómo sabes que me gustan los machos? - Preguntó Luna mostrando una sonrisa ladeada a Emily, su expresión pasando de firme a… traviesa, pero la Vulpix estaba más bien intentando controlarse y no saltarle encima a la Eevee… y explicarle un par de cosas.

Al regresar, Luna caminó acelerada por el patio trasero, cruzándose con Eric por el camino.

- Eric. ¿Puedo hablar contigo, por favor? - Le preguntó la Vulpix mientras Emily empezaba a caminar hacia la casa en cuanto captó el olor de la comida que venía de la cocina.

Eric, que estaba vigilando todos los movimientos de Dark detenidamente, la miró durante un instante y dio un paso hacia atrás, sus ojos puestos sobre el cuerpo del Zoroark. - ¿Sí? ¿Qué pasa Luna? - Le preguntó a la hembra de tipo fuego.

- Necesito hablar contigo y Elly sobre Emily. - Dijo la Vulpix con un tono algo serio para demostrar que era algo urgente. - ¿Podéis tomaros un descanso? - Preguntó luego.

El Riolu respondió negativamente.

- Me temo que no… Dark está muy concentrado con esto, y si paramos ahora puede que más tarde no consigamos volver donde estamos… ¿esto puede esperar para otro día? - El Riolu le preguntó a la Vulpix. - Y creo que Elly está en la cocina, así que… mira a ver si ella puede ayudarte. - El chacal añadió más tarde, sus ojos abriéndose como platos. - ¡Cuidado, que se te va! - Eric le gritó a Dark en cuanto vio que la esfera en sus zarpas se hacía más grande de lo normal.

- Vale. Solo por favor no me vengas diciéndome cosas raras. -Dijo Luna con calma para luego caminar hacia la cocina para ir a buscar a Elly, mientras Dark mantenía la calma y reducía la esfera en sus zarpas.

- ¡AAAAAH! ¡¿Pero qué haces?! ¡Lo vas a arruinar! - Elly gritó. Zed estaba subido a la encimera y poniendo especias en una cazuela. El Zorua gruñó.

- ¡Por el amor de Arceus, Elly! ¡Tú eres la pinche, y yo soy el cocinero! ¡Déjame hacer mi trabajo! - Zed le contestó, cabreadísimo.

Al ver esto, Luna se quedó quieta y tragó saliva. "Uh… No creo que sea buena idea meterse en el fuego… Esta vez." Pensó la zorrita de seis colas, debatiéndose si intentar hablar con Elly o… Al final eligió irse al salón. Era mejor esperar que la caldera se enfriase.

Mientras tanto, en el patio.

- ¡Ey! ¡Emily! -Sahde la llamó al verla mientras la Eevee se dirigía a la cocina- ¿Te apetece jugar con nosotros a la pelota? - Le preguntó, jugando con Radius y Natalie.

La cola de la Eevee más pequeña se empezó a mover de un lado a otro rápidamente. - ¡Siiiiiii! - Chilló ella, muy emocionada mientras corría hacia los Pokémon que estaban jugando a la pelota.

Shade esperó a que se acercase para explicarle el juego. Era sencillo, solo tenía que pasar la pelota sin dejar que esta tocara el suelo e intentando que los demás no la pudiesen atrapar, sin pasarse.

- ¿Entiendes cómo va? -Preguntó sonriendo. Emily asintió enérgicamente.

- Bien, pues venga. Pásala, Shade. - Radius dijo entusiasmado, listo para seguir el juego.


Era una tarde tranquila. El sol descendía por el horizonte, escondiéndose detrás de las montañas para dar paso a la luna. Bañado por los rayos anaranjados del sol poniente, la sombra de un granero cubría la espalda de un joven granjero de pelo castaño y despeinado, cabeza cubierta por un viejo sombrero de paja agujereado, su piel bronceada de trabajar día sí y día también en el campo. Su camisa de manga corta, antes blanca, aunque con el paso del tiempo se había teñido de un tono amarillento y agujereada por un uso excesivo, cubría un torso masculino preadolescente, sus pantalones vaqueros también desgastados y unas zapatillas deportivas grises desgastadas y rotas. Su frente estaba perlada de sudor después de otro día de trabajo, pero se sentía satisfecho. Había hecho muchas cosas y avanzado bastante en la cosecha de Bayas, por lo que mañana probablemente se podría permitir un día libre. Se metió una mano en el bolsillo y sacó una foto. Era de una chica de pelo moreno, con ropa parecida a la suya y con piel también bronceada. Acarició la foto, levantándose del montón de paja en el que estaba sentado y miró a su alrededor.

Detrás suya se alzaba un granero de color rojo con algunas piezas de madera y vigas blancas. Dentro de este había más montones de paja, sacos llenos de grano y semillas, y también algunos barriles con bayas, además de algunos establos para los animales de campo, que eran básicamente bueyes para el araje. Detrás de él había una gran casa de campo hecha toda de madera, con dos plantas, la madera pintada de un blanco ya desgastado por el tiempo y la lluvia, y además diversas ventanas a través de las cuales podía ver la vida interna de su hogar. Se guardó la foto en el mismo bolsillo y se dispuso a caminar hacia la casa.

Fue entonces cuando oyó un ruido ensordecedor, casi como si hubieran pegado tiro al lado suya, y el cielo se oscureció, la tierra temblando violentamente. Su sangre se congeló, pensando que era otro terremoto, y se quedó mirando al granero y la casa, con miedo de que se cayeran a pedazos. Sin embargo, no fue eso lo que vió suceder, sino que entre los dos edificios la tierra se abrió, rayos cayendo del cielo. El chico miró arriba, sus ojos abriéndose como platos cuando vio nubes que se habían formado en meros instantes, el griterío del ganado acrecentando más aún el miedo que corría por sus venas. La tierra tembló más aún y perdió el equilibrio, cayendo al suelo y perdiendo aquella grieta de vista. Se reincorporó rápidamente mientras el terremoto disminuyó de intensidad y miró la grieta.

Ahora había un gran agujero, y dentro de este agujero… había una especie de masa líquida tan negra como el carbón. El muchacho miró al cielo otra vez, viendo como las nubes se disipaban tan rápido como habían aparecido, y después echó un vistazo a la casa y el granero. Todo parecía estar en orden, menos aquella acumulación de líquido que se asemejaba mucho al alquitrán. La cara del chico se iluminó. ¿Podía ser eso que la gente llamaba oro negro? ¿Petróleo? Tenía mucha curiosidad por ver qué era eso, pero también sentía un poco de miedo. Pero dudaba que un mero líquido viscoso le pudiera hacer mucho daño mientras no lo tocara o se lo bebiera…

Se acercó poco a poco, conteniendo el aliento y acercándose de puntillas, como si esa cosa pudiera oírlo. Una vez que estaba justo al lado pudo apreciar algunos otros detalles. El primero de todos, que fue el que más le alarmó, fue que no olía a nada raro, y por lo que él recordaba el petróleo tenía un olor muy fuerte. En segundo lugar, pudo apreciar que el suelo a sus pies, el que tocaba la masa negra directamente, poco a poco se estaba cayendo a pedazos y disolviéndose en aquella masa, un gas negro escapando. Contuvo el aliento, temiendo que fuera venenoso, y fue entonces cuando el chico apreció un tercer detalle que le convenció de que aquello no era petróleo: Vio como se comenzó a formar una burbuja negra en la superficie del líquido, y fue entonces cuando verdaderamente sintió peligro, un escalofrío recorriendo su cuerpo como si estuviera ante la mismísima muerte. Y fue en ese preciso instante que la burbuja explotó.

Ese líquido voló a todas partes, incluido a la cara y cuerpo del pobre chaval. Inmediatamente en cuanto tocó su cuerpo notó un dolor más intenso que cualquier otra cosa que hubiera sentido en su vida, casi como si le estuvieran quemando vivo. Empezó a gritar lo más alto que pudo, tocándose la cara con las manos para quitarse esa cosa… pero sus manos también empezaron a doler en cuanto la tocó. Se cayó al suelo, su cuerpo agitándose violentamente por el dolor, perdiendo la sensibilidad en su cuerpo y sus gritos disminuyendo, aunque el dolor persistía. Lo último que oyó el chaval antes de dejar de ser fueron gritos de humanos y pasos hacia donde él estaba. Justo a su lado, la misma foto de la chica estaba en el suelo, encima de una gota de ese líquido oscuro. La foto, poco a poco, se empezó a desintegrar y fundir, hasta que no quedó nada, ni de ella, ni del líquido negro.


El ocaso caía, claro en el cielo al teñirlo de tonos rojizos y anaranjados. Una furgoneta paró junto a la casa, el conductor apagando el motor y saliendo, echándose la capucha de su chaqueta de cuero por encima de la cabeza, oscureciendo así su rostro hasta el punto de que no era fácil de distinguir. Un Vaporeon saltó fuera de la furgoneta por la ventana del asiento trasero y siguió al humano. Habían parado junto a una casa grande, pero a dónde se dirigieron de verdad fue a la parte de atrás de la casa, donde había lo que parecía ser una piscina vacía, sin escalera para salir de ella y con barras en las paredes con cadenas y grilletes enganchadas a ellas. Vaporeon de inmediato puso un rostro serio y duro en antes de acercarse al borde y observar a otro humano tirado en el suelo, solo vestido con un pantalón bañador, atado al suelo con grilletes. Había agua en la piscina, pero no llegaba a cubrir al hombre. El tipo agua usó su rayo hielo para crear una escalera para que el encapuchado pudiese bajar y lo hizo, sin molestarse por quitarse sus militares y se acercó al hombre, el Vaporeon a su lado.

El tipo estaría sobre sus treinta y pocos, tez pálida rojiza por una exposición prolongada al sol sin protección, ojos negros reflejando miedo, fijos en el encapuchado, pelo oscuro.

-Ya sabes lo que quiero. -dijo el encapuchado con tono helador poniendo una pierna sobre una de las quemaduras del sol, haciendo que el tipo gritase de dolor, pero el tipejo no habló.

Al menos hasta que Vaporeon empezó a llenar de agua la piscina con un hidrobomba. No era una piscina demasiado grande, como mucho de cinco por cinco metros, no le era difícil llenarla con ese movimiento.

-¡Vale! ¡Vale! ¡Hablaré, pero dile que pare por favor! -rogó el tipo, el tipo agua deteniendo su movimiento, el agua a punto de cubrir por completo el rostro del tipo, cubriéndole hasta las orejas- Tenemos… un laboratorio… no sé exactamente dónde, ¡lo juro! Allí es a dónde se los llevan… para experimentos. Allí podrás encontrar alguien que sabe más que yo, pero yo no sé nada más. Por favor, déjame ir. -imploró.

El tipo de la capucha se dio la vuelta sin mediar más palabras y el Vaporeon se fue con él, los dos subiendo las escaleras de hielo que el Vaporeon dejó que se derritieran, llenando ligeramente más la piscina, haciendo que el agua ascendiese un poco más, de no ser porque el hombre levantó la cabeza del suelo ahora la tendría sumergida.

Solo con una mirada del humano a su lado, Vaporeon asintió con firmeza y de inmediato empezó a llenar más la piscina con Hidrobomba, hasta que el hombre engrilletado al suelo no fue capaz de mantener nada de su cara fuera del agua, parando justo para dejar al hombre ligeramente sumergido, solo teniendo que tirar un poco más y podría respirar, pero nunca podría llegar a la superficie. Humano y Pokémon se quedaron allí, observando como el humano se revolvía intentando liberarse, mientras su cuerpo demandaba oxígeno cada vez con más intensidad… Hasta que no pudo evitar inspirar, y los pulmones se le llenaron de agua, su cuerpo lentamente dejando de moverse… hasta que todo movimiento cesó. Los dos dándose la vuelta y volviendo a la furgoneta para marcharse de allí.


- "Now we are ready to sail for the Horn,

¡Weigh hey, ¡roll and go!

Our boots and our clothes, boys, are all the pawl,

¡To be rollicking randy dandy-O!

¡Heave a pawl, O Heave away!

Weigh hey, ¡roll and go!

The anchor's on board and the cable's all stored,

To be rollicking randy dandy-O!" -

Riolu cantaba a pleno pulmón al mismo tiempo que escuchaba la saloma con sus auriculares en su poke-nav. El Riolu estaba intentando por todos los medios no llamar a casa. Quería que su regreso fuese una sorpresa y ya le quedaba tan poco, tras casi una semana en el barco. En este momento, el joven tipo lucha se encontraba en una de las cubiertas del barco, el resto de pasajeros estaban dormidos y los camarotes estaban lejos así que no estaría molestando a nadie, salvo que estuviesen paseando por el mismo sitio que estaba él. El Riolu estaba disfrutando de la noche. No podía dormir. ¡Pronto atracarían por fin en su hogar y ya solo tendría que caminar hasta casa! Estaba tan emocionado… Quería llamar. Avisar de que iba a llegar… pero quería darles una sorpresa también.

El joven tipo lucha estuvo a punto de coger su poke-nav. Sin embargo, entre canción y canción oyó algo. Pausando la siguiente saloma, Riolu miró alrededor, intentando ver algo. La noche estaba despejada y la luna iluminaba con fuerza a pesar de no estar llena. El mismo sonido volvió a llegar a sus orejas. Riolu de inmediato mirando hacia los cielos al reconocer el sonido, a tiempo para ver el brillo celeste de aquellas plumas y la elegancia de Shon. El Articuno sobrevoló el barco en dirección a la isla a la que se dirigían. Segundos después, nubes empezaron a formarse en las alturas y luego la nieve comenzó a caer sobre el barco. Riolu sonrió viendo esto. Más nubes formándose al paso del legendario. "Una última nevada de este invierno, ¿eh?" Pensó Riolu con una gran sonrisa en el morro, el día siguiente iba a ser divertido.

Shon sobrevoló el archipiélago una última vez por esta estación. Concediendo al lugar un último día blanco. La nevada solo duraría unas horas, pero el manto níveo cubriría el suelo durante todo el día siguiente hasta esta misma hora. Una vez su trabajo estuvo hecho, el legendario se alejó volando en la noche.

Riolu mientras tanto estaba disfrutando de la poca nieve que se estaba empezando a acumular en la cubierta del barco. Su música de nuevo puesta mientras el joven Pokémon jugaba a tirar bolas de nieve a las hamacas, intentando acertar justo en las esquinas. No era mucho que hacer con tan poca nieve pero conforme fueron pasando los minutos, más y más nieve se acumulaba, dejándole entretenerse con más y más cosas. Incluso otros Pokémon y humanos que había fuera o que estaba durmiendo y se habían despertado por a saber qué razón estaban saliendo a cubierta para ver nevar, los humanos abrigados lo más que podían también disfrutando de las vistas y los cachorros no perdieron tiempo en empezar a jugar con la nieve. Juegos a los que el joven Riolu estuvo encantado de unirse junto a los otros cachorros, humanos y Pokémon.


Elly fue despertada por un ligero movimiento, sus ojos abriéndose lentamente y parpadeando un poco. Su visibilidad estaba limitada por la poca luz que había en la habitación, pero pudo distinguir la figura de una Shinx familiar.

- Oye Elly, que te toca hacer guardia. Yo me voy a sobar. - Lucy le dijo a la Eevee, que se quedó dónde estaba: tumbada sobre un colchón, cubierta por una sábana y rodeada por los fuertes brazos de Eric. Estaba muy agusto ahí adentro, y hacía una temperatura ideal, por lo que era aún más difícil moverse, en el sentido de que le faltaba fuerza de voluntad para hacerlo.

- Hummm… Pero es que se está de maravilla aquí dentro… ¿no puedes estar unos minutos más? - Elly le pidió a su amiga, que le contestó sacudiendo la cabeza.

- Yo también tengo una cama y una adorable bola de pelo con la que acurrucarme, así que venga, que me has tratado fatal hoy. - Lucy dijo.

Elly la miró, haciendo como si estuviera ofendida.

- ¿Te he tratado fatal hoy? ¿Se puede saber qué hay de malo en ir a buscar a Serge a un parque que está a unos cuantos kilómetros de aquí y tener que soportarle todo el camino de vuelta? - Preguntó Elly irónicamente.

La tipo eléctrico le devolvió una mirada de exasperación, a la cual Elly respondió con una risilla.

- Eh, miralo por el lado bueno. Por lo menos le has oído cantar ópera. - La Eevee dijo mientras intentaba levantarse, lentamente escurriéndose entre los brazos del Riolu que la tenía abrazada.

Lucy sonrió. - Bueno… vale sí, solo con eso ya valía la pena, pero… madre mía, si os habéis partido la caja oyendo a Serge por los cristales, si le llegais a ver ya os da algo… - Lucy dijo, sentándose en el suelo y moviendo sus patas superiores a un lado y a otro. - "¡Cabrones, como me habéis podido hacer esto!" - Imitó los gritos de Serge en voz baja, imitando incluso el tono que el pájaro tenía durante todo eso, al borde de echar lágrimas. Elly contuvo la risa mientras se destapaba y se sentaba en frente de su amiga. - Bueno… buenas noches. - Lucy le dijo a la Eevee de ojos azules, abrazándola ligeramente. Elly le devolvió el gesto sonriendo.

- Buenas noches a tí también. - Le dijo Elly antes de que Lucy se dirigiera a su cama, donde Zed ya estaba durmiendo plácidamente. La Shinx levantó la sábana y se tumbó junto a él, tratando de evitar que se despertara. Elly se estiró y puso la sábana sobre el cuerpo descubierto de Eric, pero al hacer esto el Riolu se despertó lentamente. Se dió cuenta inmediatamente de que su pareja no estaba tumbada a su lado, y tanteó el colchón, buscándola desesperadamente.

- ¿Elly? - La llamó, somnoliento. La Eevee se giró a mirarle y le dedicó una sonrisa. - ¿Adónde vas? No me dejes aquí solo… - Le pidió medio dormido.

Elly se le acercó y le plantó un beso en la frente. - Me toca a mí hacer la guardia, pero tranquilo, que luego despertaré a Jake y me acostaré contigo otra vez. Te lo prometo, ¿vale? - Elly le murmuró al oído. El Riolu se relajó visiblemente y asintió, cerrando los ojos otra vez y tumbándose sobre su costado. Elly se levantó con una gran sonrisa en el morro y se dirigió a la puerta de la habitación. Les habían dado permiso para moverse por la casa si tenían que hacer guardia, lo cual era un alivio. La Eevee abrió la puerta con sus poderes, salió, y la cerró lentamente detrás de ella, con cuidado de no hacer ningún ruido. Una vez fuera, Elly se sentó al fondo del pasillo y se quedó mirando hacia abajo. No había mucha luz a parte de la que entraba por la ventana, pero no tenía muchas dificultades para ver, aunque confiaba más en su oído.

Hadrim y los tres humanos Kaiser habían vuelto a casa después de la hora de la cena. El Espeon se había ido a la cama nada más cenar, no sin antes averiguar quién había cocinado y decirle lo buena que estaba la cena, para más énfasis el tipo Psíquico había dejado su plato limpio. Los humanos también habían tenido ración de la misma comida y más palabras bonitas fueron para el Zorua, el cual solo pudo sonrojarse frente a los piropos, aunque orgulloso de su trabajo. El día había sido largo así que la mayoría se había ido a dormir nada más cenar.

Sin embargo, no todos habían podido disfrutar de una noche de sueño completo. Ichiro despertó unas horas más tarde. El humano todavía sintiéndose cansado pero a pesar de que intentó dormir, el sueño no volvía a él. Al final el chico se levantó de la cama, decidiendo ir a por algo de picar y beber. Ichiro estaba vestido solo con unos pantalones largos de pijama y descalzo. Al levantarse cogió la colcha de su cama y se la echó por encima, acariciando a Shade y Radius mientras los calmaba y les cubría con la manta para luego salir de la habitación, cerrando la puerta tras de sí despacio, encendiendo la luz del pasillo. Habían pasado un par de horas, y Elly le vió nada más salir de la habitación, ya que todavía estaba haciendo la guardia, pero en el momento que encendió la luz, la pobre Eevee se quedó deslumbrada.

- ¡Arceus! ¿Pero qué…? - Parpadeó un par de veces y miró a Ichiro, sus ojos acostumbrándose a la luz. - Ichiro, ¿qué haces despierto a estas horas? Después de lo que ha pasado esta mañana deberías estar durmiendo. - La Eevee le dijo, levantándose de su sitio y acercándose al chico humano. Llevaba unos pantalones muy curiosos, pero no llevaba nada para proteger el pecho. - Y vas a coger algo así. - Le advirtió.

El chico rió ligeramente al oírla, girándose para mirarla y se agachó por cortesía.

- Bueno, me acabo de despertar y no puedo dormir así que voy a por algo de picar. - Le respondió a lo primero. - Y oye tengo calor. -le dijo sobre lo segundo, aunque se cubrió un poco más con la manta - ¿Quieres algo para picar? -le preguntó.

Elly le miró, extrañada. - ¿Después del festín que nos hemos pegado esta noche? Creo que voy a pasar… aunque no sé qué picáis vosotros por aquí… ten cuidado al bajar las escaleras. - La Eevee le dijo mientras se sentaba dónde estaba otra vez. Con la luz era mucho más fácil vigilar.

-Sí, mamá. - Bromeó el chico un poco mientras se reincorporaba y bajaba agarrándose bien a la barandilla mientras reía por lo bajo. Elly le lanzó una mirada asesina, pero se descubrió a sí misma sonriendo por esa comparación.

Tras esto el chico llegó a la cocina y se puso un vaso de agua, para luego rebuscar entre los estantes hasta que encontró algo que le iluminó la cara. Un paquete de chocolate sin abrir. El chico cogió el dulce y el vaso de agua y volvió a subir. Al llegar arriba se arrodilló de nuevo, dejando el vaso en el suelo y abriendo el chocolate.

- Oye, ¿te apetece un trozo? - Le preguntó partiendo una línea de onzas y luego separando una de ellas para ofrecérsela.

Elly ojeó el chocolate, agarrándolo con su mente. - ¿Qué es? - Preguntó ella, observándolo y oliéndolo. Olía muy dulce, y le estaba haciendo la boca agua.

- Es chocolate, solo que al contrario que el sirope de esta mañana en las tortitas, este está en forma de tableta. - Le explicó el chico con calma. - Por cierto, ¿poderes psíquicos? Es raro de ver en una Eevee… Pero bueno el mundo tiene muchas sorpresas. - Comentó sonriendo.

Estaba sorprendido, pero tampoco hizo mucho del tema.

- Bueno… es una historia larga, pero… los heredé de mi madre. Los he estado guardando porque no quería parecer un bicho raro, pero… en cuanto se han puesto las cosas feas esta mañana decidí usarlos. No hace falta decir que todos aquellos que no lo sabían se quedaron boquiabiertos. - La Eevee abrió la boca y se preparó para pegarle un bocado al chocolate.

- Si no quieres no haré preguntas. - Le dijo él con tranquilidad y asintiendo a la explicación dada, no queriendo incomodar a la Eevee.

Elly alejó la comida de su boca. - Tranquilo, no me siento mal, pero… la verdad es que yo tampoco sé muy bien cómo pasó… a ver cómo está esto… - Repitió ella, metiéndole un bocado al chocolate, quitándole la mitad de un bocado. Sus ojos se abrieron como platos. Era dulce. Muy dulce. Empezó a salivar y mastico lo que tenía en la boca con saña, disfrutando del sabor que se estaba apoderando de sus papilas gustativas. Se metió el resto del chocolate en la boca y comenzó a masticarlo. - Arceus… ¿Qué es esto? ¡Está buenísimo! ¡Es lo mejor que he probado en mi vida! - Dijo Elly con la boca llena, sus palabras siendo más difíciles de entender.

Ichiro rio ligeramente por eso y decidió ofrecerle el resto de la línea de onzas para luego incorporarse e irse a su habitación. Elly las tomó sin rechistar y se las comió, disfrutando del sabor.

- Si quieres más, pasa, no me voy a comer la tableta entera yo solo. - Le dijo él con una sonrisa en la cara.

Elly lo consideró, pero aunque su cuerpo le estaba pidiendo más de esa sustancia dulce y deliciosa, sacudió su cabeza. - Lo siento, pero… tengo que estar de guardia esta noche. Además… tengo a alguien esperándome. - Elly le dijo con una gran sonrisa. - Pero si sobra… ¿me lo puedes guardar para mañana? - Su sonrisa se hizo más grande.

- No sé por qué lo hacéis, ni lo voy a preguntar, no será asunto mío. Pero vale, como quieras. - Le dijo con la misma sonrisa mientras entraba en su habitación, apagando la luz al entrar y yéndose a su ordenador. Solo teniendo que mover el ratón para que volviese a arrancar, el chico decidiendo ver algunos videos en PokéTube hasta que le diese sueño.

Elly sonrió mientras se metía en la habitación y apagaba las luces. En cuanto se quedó sola en el pasillo, miró fijamente la ventana, su cara poniéndose seria. El chico le había recordado por qué estaba haciendo guardia. - Reza… reza para que no lo sepas nunca. - La Eevee murmuró para sus adentros. Elly se mantuvo en su lugar todo el tiempo que le faltaba, e incluso un poco más de lo que debía, hasta que la puerta de su habitación se abrió, Jake poniendo un pie en el pasillo.

- Elly… has estado todo el tiempo que necesitabas, ya puedes volver a dormir, yo me quedaré despierto hasta el amanecer. - El tipo hielo de dijo a Elly.

La Eevee consideró qué hacer, pero al final se decantó por hacerle caso. Después de todo, le había hecho una promesa a Eric. La Eevee le dio buena suerte a Jake, que le contestó dándole las buenas noches. La Eevee entró a la habitación y fue en línea recta a la cama con su pareja. Cogió la manta con toda la delicadeza que pudo y se metió debajo, arrimándose todo lo que podía al Riolu. Él se despertó casi al momento y abrió los ojos, encontrándose con los de ella. Le sonrió y puso sus brazos alrededor de ella, abrazándola. Acarició su morro con el suyo, y ella le devolvió el gesto tiernamente.

En ese momento el Riolu le dio un beso en los labios, que ella también devolvió, y Eric notó un gusto raro en su boca.

- Hmm… Oye, ¿has comido algo? Sabes más dulce de lo normal… - El tipo lucha comentó.

La Eevee se sonrojó por dos razones: La primera fue que él la había pillado tras comerse el chocolate, pero la otra fue que había conseguido distinguirlo.

- Si… Ichiro me ha dado un poco de "chocolate". Estaba muy bueno… ¿cómo lo has sabido? - Le preguntó ella, aunque ya sabía la respuesta, solo quería oírle susurrarlo.

Eric le sonrió.

- Porque te he besado tanto que lo noto… - Y dicho esto la besó otra vez. Los dos coquetearon durante unos minutos y terminaron quedándose dormidos.

Luna se despertó la primera la mañana siguiente. La Vulpix dormía en un rincón de la habitación de Ichiro. Por una parte no quería dormir sola y por otra, no se sentía con tanta confianza como para compartir la cama también con ellos. A pesar que desde el primer día el chico le había preparado un lecho bastante cómodo para que ella estuviese a gusto. Y a gusto había dormido la tipo fuego desde aquel día… aunque le gustaría más compañía… Es una pescadilla que se muerde la cola. La mañana parecía despejada. Si la luz del sol que entraba por la ventana era alguna indicación de esto. Luna se desperezó y se acercó a esta para observar cómo había amanecido el día. Siempre lo hacía en caso de que por las noches lloviese y los alrededores estuviesen embarrados. Sin embargo, lo que vio hizo que se despertase por completo y que, tras varios segundos boquiabierta, una gran sonrisa conquistase su morro y sus colas empezasen a moverse de lado a lado con energía.

- ¡Ha nevado! -ladró con alegría, despertando así a Radius y Shade de un brinco.

Los gritos de la Vulpix no solo despertaron a los dos hermanos, sino que también sacudieron de su trance a Jake, que estaba tan concentrado vigilando el pasillo que casi se quedó dormido. Sin embargo, entendió a la perfección las palabras de la tipo fuego, se levantó y corrió hacia la ventana para comprobar si estaba diciendo la verdad. No mentía. Todo era blanco, y las ventanas estaban cubiertas por una fina capa de escarcha que distorsionaba las imágenes que veía, pero sabía muy bien que había nevado, eso era obvio.

Se dirigió al dormitorio de sus compañeros con el corazón en un puño, una ansiedad y alegría desconocidas en él se apoderaron de su cuerpo mientras abría la puerta de la habitación de sopetón. Se encontró plantado delante de otros siete Pokémon, todos ellos con caras que mezclaban somnolencia y confusión. No sabía muy bien qué decir o cómo excusar aquella entrada con otras palabras que no fueran las que acabó pronunciando.

- Parece que mientras dormíamos ha nevado. - Les informó a todos. Lucy fue la primera en reaccionar, lanzándose a la ventana y mirando afuera. - Deberíamos aprovechar esto para distanciarnos un poco de los problemas y cuestiones que nos atormentan, además de establecer lazos de amistad más fuertes con nuestros anfitriones. - El Sneasel prosiguió, ignorando lo mejor que pudo el vendaval que Lucy levantó en cuanto salió de la habitación. - Ahora, si a nadie le importa, estaré fuera, cerca de alguna fuente de agua congelada. - Y dicho esto, el Sneasel dio media vuelta y se marchó, su paso un poco rápido para tratarse de él mismo.

Eric y Elly se quedaron mirando la puerta, anonadados, aunque bastante contentos de oír que había nevado. Serge compartía este entusiasmo.

- ¡Sí señor, por fin, algo bueno! ¡Espérame Jake, que a mí también me apetece disfrutar de la nieve! - El pájaro salió corriendo detrás de él, como si tuviera la edad del Sneasel.

Zed salió corriendo detrás del tipo volador, gritándoles que no se fueran sin él, Emily justo detrás del Zorua. Elly se levantó de la cama, Eric detrás de ella, ambos saliendo calmadamente y asomando la cabeza al pasillo, el único que quedaba en su cama siendo Nox, que estaba gruñendo por lo bajo.

Básicamente, el pasillo sufrió una ligera estampida. No solo el Equipo Star saliendo "moderadamente" al patio. Sino también, Shade, Radius y Luna salieron corriendo de la habitación de Ichiro para ir a disfrutar del manto blanco que les habían otorgado este día. Ichiro se tomó su tiempo ya que el humano tenía que abrigarse bien para salir ahí afuera. Vistiéndose con un pantalón largo de chándal, calcetines de lana gruesos a rayas marrones y negras, unas botas altas por encima de los tobillos, bien amarradas y sujetas; y una camisa de lana blanca de manga larga sin cuello. Fue entonces cuando vio a un Riolu y una Eevee pasando por delante de su puerta, su mente, por el tamaño, descartando inmediatamente a todos los demás.

- ¡Oh! Elly. - Llamó el chico acercándose a su escritorio, donde todavía quedaba media tableta de chocolate solo envuelto con la platina, el chico había tirado el envoltorio de plástico la noche anterior. - ¿Te apetece? -le preguntó cuándo tuvo su atención, el chico ofreciéndole la mitad entera de la tableta que había dejado él. - Es que con lo que nos comimos anoche no queda mucho para todos en esta tableta. Tal vez podáis compartirla. - Le ofreció esta vez a la pareja.

Eric miró al humano algo confuso, ya que no sabía de qué estaban hablando. Sin embargo, la Eevee tomó una decisión por su cuenta.

- ¡Sí! ¡Muchas gracias! - Respondió ella en cuanto se la ofreció, agarrándola con sus poderes psíquicos. La partió en dos pedazos mientras quitaba la platina y la tiraba, dándole una a su pareja, una sonrisa bien grande en su cara. - Toma, pruébalo. ¡Te va a encantar! - Elly le dijo. El Riolu cogió la pieza que le estaba ofreciendo la tipo normal, escéptico de que le iba a gustar casi tanto como a ella. Le metió un bocado…

- Huummm… No está mal. Es un poco demasiado dulce para mi gusto, pero no está nada mal… ¿esto es el famoso chocolate que me dijiste ayer? - Eric le preguntó a su pareja, que no le contestó al momento, ya que estaba demasiado ocupada comiéndose su porción del chocolate. Eric la miró, muy preocupado, y le dirigió una mirada acusadora. - Oye… ¿eso engorda mucho? - El Riolu le preguntó. Por lo que recordaba, la comida excesivamente dulce engordaba más de lo normal… Su pareja solo le contestó encogiéndose de hombros.

Mientras esto pasaba, Ichiro terminó de prepararse con un pulóver de lana de color rojo por la parte de la cintura y crema en la zona de los hombros y el pecho, a la altura del estómago teniendo un rombo de color amarillo, por la espalda el pullover solo era de color crema arriba y rojo en la parte de abajo, separados por un patrón plumífero. Para terminar, el chico se colocó un par de guantes oscuros. Sin embargo, antes de que pudiese salir de la habitación, Daniel se presentó en su puerta, procurando no molestar a los dos Pokémon disfrutando del chocolate.

- Ichiro. No vas a salir hoy. - Le dijo con tono firme, a lo que el chico se le quedó mirando un momento, sorprendido, pero luego sonrió.

- Es una broma, ¿no? Muy gracioso, papá. - Respondió el chico riendo un poco, pero al ver que el adulto no se reía… - ¿Qué? ¿Por qué? - Preguntó el chico.

- Ya sabes lo que pasó ayer. - Dijo Daniel y se dispuso a seguir pero el chico le interrumpió.

- ¡Jugar con la nieve nunca me ha traído problemas! - Protestó Ichi.

- Tampoco habías tenido un ataque al corazón el día anterior a que nevara. - Reprochó su padre. - Mira, te guste o no. Hoy no vas a salir fuera. - Sentenció y se marchó, intentando así cerrar la discusión.

Ichiro no tenía ninguna respuesta para lo último que le había dicho. El chico simplemente se sentó en la cama y se quitó los guantes.

- Es el último día de invierno… - Por fin una respuesta vino a su mente, pero era demasiado tarde.

El joven humano intentó aguantarse, respirando hondo, triste y llorando ligeramente por la prohibición de salir fuera. Estaba intentando no estallar pero… no podía con eso. Y entender por qué no le dejaban salir solo le frustraba más todavía. Ichi acabó tirando los guantes y dando pisotones contra el suelo para intentar desahogarse. Terminando por dar un puñetazo a una pared soltando un gruñido de frustración al hacerlo. El golpe le había dolido más a él que a otra cosa, mostrándose por cómo le temblaba la mano tras darlo. Después de esto, el chico se sentó en la cama, la mano con la que no había golpeado la pared en el pecho, le dolía y solo había tenido un pequeño arrebato. Normalmente no era suficiente para siquiera causarle dolor, pero esta vez le dolía. Esto remarcaba que su padre tenía razón, su corazón no se había recuperado del todo tras lo del día anterior. El chico lo sabía y aun así… quería ir a jugar fuera, pero no podía. Al final se quedó dónde estaba, con las manos en la cara. Después de todo, Ichiro todavía es un adolescente que quiere divertirse con sus amigos.

Eric y Elly vieron cómo el joven se quedaba en su habitación, y sabiendo que no podían decir nada al respecto, decidieron marcharse afuera con los demás y disfrutar del día de nieve. Los dos bajaron las escaleras, algo molestos por la decisión de Daniel. - Que mal… con la ilusión que tenía Ichiro. ¿Crees que deberíamos subir a animarle? - Eric preguntó, ya que no estaba muy seguro de que hacer. Elly se lo pensó.

- Es que… nosotros no deberíamos meternos en todo esto, ya que no somos de la familia… aunque creo que deberíamos preguntarle cómo se encuentra por lo menos. - Elly le respondió a su pareja, Eric asintiendo, de acuerdo con lo que acababa de decir la Eevee. Los dos Pokémon dieron la vuelta y subieron a la habitación de Ichiro.

- Oye Ichiro, ¿estás bien? Hemos oído todo eso… ¿No vas a poder salir hoy? - Le preguntó ella al humano, algo triste, sus orejas un poco bajas. Eric se inclinó para ver en la habitación, poniendo sus patas encima de la cabeza su pareja, haciendo que la Eevee se encorvara bajo su peso. La tipo normal se sacudió violentamente. - ¡Eric no te me pongas encima! - Le gritó, el Riolu dando un paso hacia atrás, poniéndose detrás de ella y mirando al humano.

Cuando volvieron, Ichiro no estaba solo. Dark estaba sentado a su lado y Natalie estaba en el regazo del humano, dejándole acariciarla, apartando ligeramente la mirada al ver entrar a Elly y a Eric para que no viesen el sonrojo que acudió a su cara, no acostumbrada a dejar que otros a parte de Dark la acaricien de esa manera, pero tampoco se movió de allí. Dark les miró y les saludó con una inclinación de cabeza, un saludo silencioso.

- Sí… estoy bien. - Respondió Ichiro sorbiendo un poco por la nariz y suspirando, sus ojos ligeramente humedecidos. - Papá tiene razón. No puedo jugar hoy con la nieve. - Dijo el chico. - Me escama muchísimo ya que quería pasar el día con vosotros pero… Si ni siquiera puedo aguantar una pataleta sin que me duela es mejor que me quede en casa. - terminó el chico.

Dark le miró y le puso una zarpa en el hombro, sus ojos soltando un destello momentáneo y en el aire apareció una ligera nube ilusoria que lentamente cobró forma de letras humanas. Los Kaiser nunca habían tenido un Zorua o Zoroark en la familia así que sin Hadrim o Luca cerca para hacer de traductor, a Dark no le quedaba más remedio que ponerse creativo con la comunicación.

- Hey. Primero la salud. - Leyó Natalie para el humano cuando Dark le dio un par de toques en la cabeza, aunque Ichiro podía leerlo él mismo, y mientras ella hacía esto, Dark le puso una pata en el pecho a Ichiro. Natalie continuó. - Y cuando te mejores ya buscaremos algo que hacer todos juntos, ¿vale? - Propuso el Zoroark, ofreciéndole una sonrisa al chico cuando le miró.

Ichiro solo pudo sonreírle de vuelta y asintió.

- Claro. Pero venga, id a divertiros en la nieve. No quiero que se os estropee la diversión solo porque me haya mosqueado por no poder salir a jugar con vosotros. - dijo Ichiro a los cuatro. - Por cierto, Eric. ¿Qué tal el chocolate? ¿Te gusta? - Le preguntó al Riolu con una nueva sonrisa en la cara.

El Pokémon de tipo lucha le respondió con una sonrisa, asintiendo. - Si, estaba bastante bien… Bueno creo que nos vamos a ir para abajo… Nos vemos luego Ichiro. - El chacal dijo mientras se dio la vuelta, Elly diciendo adiós y marchándose con Eric.

Los dos se dirigieron a las escaleras después de todo esto y empezaron a bajar las escaleras. El Riolu miró a la hembra Eevee.

- Oye… ¿A que ha venido eso de que no me suba encima tuya? - Le preguntó a ella. Elly suspiró.

- Vale. Sé que el grito ha sobrado, pero es que encima que estoy en una posición un tanto rara, vas y te me echas encima. Lo único que podía haber pasado es que nos cayéramos al suelo. - Elly le explicó al Riolu, que todavía estaba algo molesto. - Lo siento. - Añadió ella después.

El Riolu suspiró y decidió perdonárselo.

- Eh, no pasa nada, pero no me pegues esos gritos así porque sí… y oye, si no te gusta que me suba encima tuya, no pasa nada. Aunque pensaba que te gustaba esa posición… - El Riolu dijo con una gran sonrisa en la cara. La Eevee se sonrojó mucho.

- ¡Arceus Eric! ¡Aquí no que nos puede oír cualquiera! - Le contestó ella, mirando a la izquierda y a la derecha. Eric le dirigió una mirada pilla a la Eevee, y ella se dio cuenta al momento. - Alguien tiene ganas de fiesta, ¿eh? - Le devolvió la mirada pilla a su pareja, y el macho se sonrojó también. - Bueno, ya encontraremos algún momento para nosotros solos… - La Eevee frotó su cintura con la del Riolu, soltando una risilla. - Pero ahora vamos a juguetear un poco en la nieve, que creo que nunca he visto tanta como esta mañana. - Le mencionó al Riolu, tratando de alejar la conversación de todo aquello.

- Bueno, vivimos en la costa, así que es de lo más normal que no veamos mucha nieve… pero bueno, vamos a aprovechar hoy. Por lo que he visto creo que Jake tenía bastantes ganas de hacer algo con el hielo, y creo que sé lo que es… - Eric dijo mientras bajaban el último escalón y atravesaban la cocina. Como se habían tomado ese chocolate no cogieron nada para comer, y salieron directamente al patio.

Lo primero que vieron nada más salir fueron a Zed y Lucy revolcándose por la nieve, probablemente tratando de atrapar al otro y enterrarlo debajo. Zed le saltó encima a Lucy, nieve volando por todas partes, mientras Serge se tumbaba en la nieve y movía sus patas y alas, haciendo formas en la nieve. Jake no estaba no a la vista, pero supusieron que no estaría muy lejos de la casa. Tras un poco, Dark y Natalie salieron de la casa también, deteniéndose junto a la pareja, viendo como los demás disfrutaban de la nieve. Shade y Radius haciendo túneles en el suelo y bajo la nieve, haciéndose los topos mientras Luna intentaba atrapar a uno de los dos, sin mucho éxito.

- ¡Cuidado abajo! - Les llegó la voz de Hadrim desde arriba.

Al oírle, Dark de inmediato miró hacia las alturas, al igual que Eric. Los dos vieron al Espeon con una sonrisa… no usual en él. Era más… traviesa.

Tras esto, la gema del Espeon dio un ligero destello y, al momento, parte de la nieve que había en el tejado cayó sobre los cuatro Pokémon que estaban debajo. Eric maldijo por lo bajo y se apartó de donde iba a caer la nieve, mientras Elly creó una pequeña barrera para protegerse a ella sola, dejando al Riolu a su suerte. Dark de inmediato se inclinó sobre Natalie en lugar de apartarse mientras ella solo soltó un chillido de sorpresa y se acurrucó para cubrirse. Todos fueron cubiertos completamente por la nieve que cayó, a excepción de Eric, que se encontró con su torso fuera, mientras que sus piernas estaban enterradas, tumbado sobre su estómago. Desde arriba, Hadrim solo soltó una risa ligera, como si fuese un cachorro pasándoselo en grande por esa broma, pero la dicha le fue pagada poco después, cuando una bola de nieve le impactó justo en la cara mientras reía. Dark habiéndose levantado con las dos zarpas con bolas de nieve y lanzado una hacia el Espeon.

- Si quieres guerra de nieve por mí perfecto. - Le dijo el Zoroark con tono desafiante y lanzándole la otra bola, que Hadrim detuvo y le devolvió con su psíquico. Dark cubriéndose y recibiendo la bola contra sus brazos.

- ¿Por qué no? - Fue la única respuesta del tipo psíquico.

Elly sacó la cabeza de la nieve y miró arriba, visualizando al culpable de aquel "alud". - Eh oye, eso no está bien. - Dijo ella, encontrando dificultades para salir del montón de nieve por su cuenta. Eric consiguió arrastrase de debajo de la nieve y soltó un suspiro de alivio, solo para que su pareja se liberara de su prisión blanca para deslizarse por el pequeño montón y aterrizar encima suya. Los dos soltaron un gruñido de dolor, y el Riolu se quitó a la Eevee de encima.

- Sí… esa no es la mejor manera de tratar a vuestros invitados… pero si quieres pelea... - Eric se agachó para coger nieve y lanzársela a Hadrim, tratando de hacerlo lo más rápido posible para que no pudiera reaccionar, imitando la contestación del Zoroark.

- Venga ya, Eric. Diviértete un poco. -Le reprochó el Espeon desde arriba, viéndole coger la nieve del suelo, sonriendo y, sin decir nada, dejó que otro montón de la nieve del tejado cayese sobre ellos.

Dark esta vez agarró a Natalie y dio un gran salto hacia atrás para apartarse de la nieve, y aun así casi queda pillado bajo el segundo "ataque" del tipo psíquico. "Bueno es una manera de limpiar el tejado." Pensó Dark sonriendo al ver que, ciertamente la mayor parte del tejado estaba limpia, a excepción de la parte donde Hadrim estaba en pie. Eric empezó a hablar, pero se quedó con la palabra en la boca cuando el montón de nieve le cayó encima, Elly demasiado alejada de él para que pudiera ser enterrada una vez más. Sin embargo, sí que se rio un poco cuando vio al Riolu. - Bueno, si sigues así no vas a ganar esta pelea, tontorrón. - Elly le dijo a su pareja.

Eric asomó la cabeza fuera del nuevo montón, escupiendo toda la nieve que se le había metido en la boca y mirando a la Eevee, sacudiéndose. - Oye, ¿y tú de parte de quién estás? - Él preguntó, recibiendo una gran sonrisa como contestación.

- Hmmm… pues no sé… ¿vamos a hacer esta pelea o estas declaraciones de guerra se van a quedar en simples amenazas? Es que no me decido… - La Eevee dijo, sus ojos emitiendo un tenue brillo azulado.

Hadrim estaba atento a cualquier intento de sorpresa, observando a la pareja, pero cometió el error de olvidarse de los otros dos a los que había metido en su bromita de enterrarlos en la nieve. Aun así, Dark falló por bastante la siguiente bola de nieve contra el Espeon, gruñendo un poco.

- Esa puntería, hermanito. - Le dijo Natalie, picándole un poco.

- ¡Oh! ¿Quieres probar? - Le ofreció él a lo que ella solo sonrió, sentándose y empezando a formar una bola de nieve con las patas para luego ponerse de lado y, con un barrido de cola que levantó algo de nieve, envió el proyectil helado contra el Espeon, que, con una sonrisa de nuevo lo detuvo con su psíquico.

- Venga, podéis hacerlo mejor. - Les dijo a los dos riendo un poco, bajando la guardia sin darse cuenta.

Elly sonrió. - Vale, tomaré eso como un sí… - Acto seguido, levantó una gran cantidad de nieve que había detrás suya, formando bolas de nieve de distintos tamaños, que empezó a lanzar a gran velocidad hacia el Espeon, aunque más de la mitad volaron también en dirección a Dark y su hermana.

Natalie fue la que vio esto venir.

- Dark. Abajo. - Dijo tirándose al suelo.

El Zoroark hizo lo mismo. Los dos intentando evitar la lluvia de bolas de nieve mientras al mismo tiempo empezaban a levantar una muralla de nieve delante suya. Mientras tanto, Hadrim usó su psíquico para levantar algo de nieve del suelo y formar una barrera delante suya y bloquear los ataques, pero el Espeon se recibió unas cuantas bolas al no haberse dado cuenta de esto en un principio.

Los otros estaban observando y Shade y Radius decidieron unirse a la pelea. Excavando bajo la nieve en dirección a Eric y Elly, Shade yendo a por la Eevee adulta y Rad a por el Riolu. Su intención era pasar por debajo de ellos y hacerles caer en un agujero, para luego salir y preparar bolas de nieve para tirarles mientras salían de ahí.

Lucy y Zed se dieron cuenta de lo que estaba a punto de pasar, pero consideraron sus opciones… o más bien, Lucy tomó la decisión de con quién aliarse. Teniendo en cuenta que el día anterior Elly la había tratado algo mal… iba siendo hora de un poco de venganza. Lucy se dirigió a donde estaban Eric y Elly, corriendo todo lo rápido que podía, pero cuando los alcanzó paró en seco, y toda la nieve delante suya salió volando en cuanto pegó ese frenazo, ninguna de las dos víctimas siendo capaces de reaccionar a tiempo.

- ¡¿Pero qué…?! - Eric no terminó de hablar, su boca llenándose de nieve una vez más, Elly chillando mientras la cubrían de nieve. La Eevee sacó la cabeza inmediatamente y miró a la Shinx, que le estaba sacando la lengua.

- ¡Eso es por lo de ayer! ¡Prepararos para comer nieve! - La tipo eléctrico dijo mientras corría hacia donde estaban Dark y Natalie y se ponía detrás de la muralla de nieve, Zed siguiéndola, aunque no estaba muy seguro de que fuera buena idea.

Dark todavía estaba intentando construir la muralla, pero ese ligero descanso le había servido para acelerar un poco en dicha construcción, Natalie ayudándole como podía.

- Una pata vendría bien. - Pidió el Zoroark a los nuevos detrás de la protección que había montado. Zed y Lucy se comprometieron a la causa y empezaron a empujar nieve con sus patas.

Sin embargo, un momento después, dos Eevee salieron del suelo tras ellos, un ojo de cada uno brillando de color azul oscuro.

- Holis. - Dijo Shade mientras bolas de nieve empezaban a salir del agujero, flotando tras los dos hermanos.

- ¿Necesitáis más nieve? Aquí tenéis un poco. -Dijo Radius riendo con malicia.

Tras esto, los dos empezaron a lanzarles las bolas a todos usando sus colas, obligándoles a tener que cambiar de lado en su muralla, algunas de las bolas lanzándose solas contra ellos.

Lo que pasaba era que Hadrim se había conectado mentalmente a sus dos cachorros, usando un ojo de cada uno como si fuese suyo para poder mandar todas esas bolas de nieve contra los demás mientras él estaba todavía cubriéndose en el tejado, tras su escudo de nieve. Sin embargo, Elly decidió ponerse seria y usó sus poderes para levantar toda la nieve a sus alrededores, formando una bola de nieve tan grande como Dark, la puso en el suelo e hizo que fuera hacia sus enemigos a una gran velocidad, rodando por el suelo, cogiendo más nieve y haciéndose más grande.

- ¡Bola gigante! - Dark gritó para todos.

Todo el mundo allí tuvo que apartarse rápido de la murallita, la cual quedó destrozada y algunos, como el propio Dark no fueron suficientemente rápidos para evitar el ataque. Sin embargo, antes de que a Elly se le pudiese subir mucho a la cabeza su pequeña victoria, la Eevee se llevó una bola en la parte de atrás de la cabeza. Inmediatamente después de eso, al darse cuenta de que estaban completamente desprotegidos, Eric y Elly se dirigieron a los árboles que rodeaban la casa y los usaron como cobertura.

Había sido Luca, que estaba escondida tras la esquina de la casa como cobertura, Luna estando a su lado con unas cuantas bolas de nieve en las colas, su calor corporal empezando a derretirlas ligeramente. Emily también estaba con ellas, aunque se estaba escondiendo detrás de Luca. Antes de que ninguna de las tres pudiera hacer algo, Lucy apareció detrás de ellas con Zed encima de su lomo. El Zorua llevaba encima una montaña de nieve, pero en cuanto Lucy frenó toda la nieve que llevaba encima salió volando y las golpeó en la espalda, además de la nieve que salió volando con el frenazo de la Shinx, que acabó enterrando completamente a Luna y Emily y parcialmente a Luca. Antes de que pudieran hacer nada, los dos diablillos salieron por patas tan rápido como habían llegado. Luna, Emily y Luca soltaron las dos un grito de sorpresa por el veloz asalto de la pareja electrosiniestra, la Lucario teniendo más fácil salir de la encerrona mientras Luna tuvo que forzar la cabeza fuera de la nieve, tomando un respiro desesperado pero ninguna había perdido la sonrisa a pesar de la pillada. Emily tardó poco más de salir de la nieve antes de conseguirlo y tomar aire de nuevo.

Mientras tanto, Eric empezó a coger toda la nieve que pudo y empezó a formar una bola bien grande, levantándola con una sola pata. Miró a Serge, usando sus cristales. "Eh, un poco de ayuda nos vendría bien." Le dijo a el Pokémon volador. Serge se levantó de hacer angeles en la nieve y miró al Riolu. "¡Si puedes, coge esto y tíraselo encima a Hadrim, que está en el techo!" Le ordenó al pájaro, que le dirigió una sonrisa bien grande, cogiendo carrerilla y levantándose del suelo, dando la vuelta en el aire para coger altura. Después se lanzó en bomba hacia Eric y agarró la bola de nieve con sus garras, salió disparado hacia arriba, incluso con el peso añadido de la nieve, y soltó la bola cuando se pasó frente a Hadrim.

- ¡Cuidado, que hay una tormenta de nieve! - Serge gritó lo más alto que pudo, la bola cayendo encima de Hadrim.

El Espeon perdió la concentración por ese grito, pero no tuvo tiempo de mirar hacia el origen de este antes de ser golpeado. Las bolas de nieve que el Espeon sujetaba cayendo al suelo y los ojos brillantes de Shade y Radius volviendo a la normalidad. El tipo psíquico cayendo sobre los montones de nieve que había creado debajo momentos antes, quedando enterrado bajo la nieve. Serge volvió al suelo y se refugió detrás de los árboles, donde Eric y Elly habían retrocedido.

Tras algunos minutos más todos los equipos y alianzas tenían preparadas sus coberturas y se dedicaban a crear arsenal y lanzárselo unos a otros, nadie centrándose en nadie, salvo en no darle a sus aliados… a no ser que fuesen "traicionados". El juego se extendió durante horas. Ojos celosos observando desde una habitación del segundo piso de la casa pero con una sonrisa brillante al ver como todos se lo pasaban bien, aunque incluso él diría que faltaba alguien en todo el alboroto del patio trasero… Nox sabía que estaba por la casa, dentro, pero a Jake no lo veía por ninguna parte. Ni dentro ni fuera.

Tras un poco más de tiempo, Luca, Shade, Radius y Hadrim se detuvieron un instante, las orejas de estos cuatro estirándose de golpe. Pero tras cada uno recibir una bola de nieve, los cuatro volvieron al juego. Por otra parte Dark había planeado algo. El Zoroark se levantó de su cobertura y caminó hacia el centro, zarpas en alto.

- ¡Dark! ¿Qué haces? - Llamó Natalie mientras veía a su hermano ponerse en medio de todo el mundo.

Sin embargo, la más joven de todos los Eevee escuchó pasos hacia su derecha, mirando hacia allí viendo huellas de patas aparecer en la nieve pero nada creándolas. "¡Oh! Zorro listillo." Pensó la Eevee volviendo a su cobertura con una sonrisa en la cara, esperando que nadie se fijase que la ilusión del Zoroark caminando hacia el centro no estaba dejando ni una huella. Dark por su parte se dirigía hacia donde estaban Zed y Lucy, siendo tan sigiloso como podía. Una bola de nieve en cada zarpa, del tamaño de una pelota pequeña, listo para echarle una a cada uno encima.

Eric dejó de hacer bolas de nieve para Elly y se quedó mirando a Dark mientras esta le tiraba bola tras bola sin parar. Eric se quedó mirándolo detenidamente, y vio como las bolas de nieve le atravesaban. - ¡Para, para! Es una ilusión. Aprovecha y tírales a Luca, Emily y Luna. - Le dijo a Elly, que siguió su consejo y empezó a atacar al trío de hembras.

Dark continuó con su camino hacia Zed y Lucy, la ilusión del centro empezando a moverse como si esquivase las bolas de nieve, hasta que llegó detrás de la pareja que era su objetivo.

- Eo. - Llamó a los dos desde atrás, todavía invisible y esperó a que mirasen hacia atrás para luego estamparle las bolas de nieve en la cara a cada uno, deshaciendo la invisibilidad y la ilusión central y riendo un poco para luego irse corriendo de vuelta a su cobertura.

- ¡Dark! - Lucy gritó, ella y Zed quitándose de encima la nieve. La Shinx corrió hacia el pequeño fuerte de nieve y se estrelló contra él, destrozándolo y dejando a Dark y Natalie al descubierto, mientras que Zed se ocupaba de crear un fuerte nuevo para él y Lucy.

Fue entonces cuando oyeron pasos detrás suya, y de entre los árboles surgió Jake, que tenía mala cara. Serge dejó de acumular nieve y le miró.

- Eh, ¿cómo vas? - Le preguntó a su amigo. El tipo hielo miró al pájaro.

- Ha sido una pérdida de mi tiempo. Desafortunadamente no he sido capaz de usar el hielo para esculpir… y al tratar de hacer el mío casi pierdo el conocimiento, por lo que he decidido abandonar mis esperanzas de realizar esculturas de hielo y dejarlo para otro momento, posiblemente el siguiente invierno, cuando la temperatura sea más baja. - El Sneasel dijo, algo triste por la manera que habían acabado las cosas. Después alzó la mirada y miró a los líderes del equipo. - Por lo que veo estáis en medio de una pelea de bolas de nieve. ¿Deseáis que os ayude? - Jake les ofreció su ayuda.

Elly le miró.

- Sí. Tú dedicate a tirar bolas desde aquí… - Jake asintió y asumió su posición detrás del árbol donde estaba Elly.

La Eevee miró a Eric.

- Eric, termina de hacer la bola grande para que Serge la pueda coger, y después me voy volando con él. ¡Vamos a hacerles pedazos! - La Eevee dijo.

Ayudó a terminar la bola de nieve grande mientras Jake comenzaba a hacer y lanzar bolas de nieve con extrema precisión, lanzándolas a la cara de Radius y Shade en cuanto sacaban el hocico a mirar, e incluso alguna le dió a Emily cuando se inclinó para ver qué estaba pasando. Mientras él los distraía a todos, Elly se montó encima de Serge, quien agarró la gran bola de nieve, mientras que ella agarraba muchas bolas de nieve pequeñas con sus poderes y se elevaron al cielo.

- ¡Chicos! ¡Ataque aéreo! - Gritó Luna cuando les vio en las alturas.

Luca miró a las alturas también, recibiendo una bola por parte de Jake y luego colocó seis bolas en las colas de la Vulpix, que luego levantó su parte de atrás y con ese impulso y el de sus colas, lanzó las seis bolas en catapulta, intentando llegar hasta el Pidgeot.

Serge esquivó los proyectiles con gracia y estilo, dando vueltas y piruetas, mientras que Elly tiraba bolas a las ofensoras, evitando que ellas atacasen. La lluvia constante de bolas de nieve por parte de Elly desde el aire, y Jake desde el suelo ayudaron a que no hubiera muchos proyectiles apuntando a Serge.

Shade y Radius vieron esto, casi nadie tenía tiempo de lanzarles una ofensiva a los que estaban en el aire y su apoyo terrestre les tenía bien sujetos. La Eevee le dio un toque a su hermano y le miró, señalándole con el morro a Jake. Radius lo miró y sonrió, de inmediato los dos se apresuraron a moverse entre coberturas para llegar a una tras la cual el Sneasel no les viese. Ésta siendo la de Dark y Natalie, quienes, en lugar de asediarles a bolazos, les cubrieron para que llegasen.

- Se agradece. - Dijo Radius con una sonrisa, recibiendo otra en respuesta por parte de Dark.

- ¿Tenéis algún plan o algo? - Preguntó Natalie, los otros dos Eevee asintiendo con una sonrisa.

Mientras tanto, Hadrim se había movido hasta quedar junto a Luca, Luna y Emily, ofreciéndoles un muro de nieve sujeto con sus psíquicos para cubrirles de las bolas que venían desde arriba mientras las hembras intentaban atacar de vuelta a las alturas y evitar los ataques de Jake.

- Con Jake dándoles apoyo y Elly que no falla ni un tiro contra nuestras bolas es difícil bajarlos del cielo salvo que necesiten recargar una bola grande. - Comentó Luna tras la cobertura. - ¿Alguna idea? - Preguntó.

- Shade y Radius tienen una ligera idea de qué hacer para encargarse de él. Al resto nos toca pensar en cómo parar a Elly y derribar a Serge. - Dijo Hadrim con una sonrisa y un brillo juguetón en la mirada.

El Pidgeot se acercó a donde estaba Hadrim y dejó caer otra bola gigante a su grupo.

- ¡Cuidado ahí abajo! - Serge anunció segundos después de soltar la gran bola de nieve sobre Hadrim, Luca, Luna y Emily.

El aviso de Serge hizo que los cuatro mirasen arriba y se quedasen con los ojos como platos por la sorpresa. Hadrim dio un brinco hacia atrás en un intento de apartarse mientras Luca se cubría la cabeza con los brazos y Luna intentó salir corriendo. Emily se quedó paralizada en el sitio por la sorpresa, mirando a la bola que se le venía encima, sin embargo nadie fue lo bastante rápido para apartarse a tiempo antes de ser cubiertos por la bomba de nieve. La pobre Eevee también quedó sepultada bajo la nieve, aunque esta vez sus orejas marrones y crema salían del montón, indicando donde estaba enterrada. Mientras los cuatro atacados por sorpresa intentaban recomponerse, Elly tiraba bolas a diestro y siniestro sin dejar respirar a nadie, y Jake hacía la tarea de derribarlos aún más difícil.

Sin embargo, Lucy tenía otros planes para el tipo hielo. Zed se montó encima suya, transformado en un Pidgey, y empezó a sobrevolar por encima de los árboles a la vez que Lucy corría lo más rápido posible alrededor de Eric. Los movimientos rápidos de la Shinx le pillaron desprevenido, y por culpa de su alta velocidad, la nieve a su alrededor comenzó a volar por todas partes, y después pegó un último frenazo, haciendo que la montaña de nieve que Eric había estado intentando transformar en otra bola grande se derrumbara encima suya, inmovilizando una vez más de la cintura para abajo. - ¡Venga ya! ¿¡Porque siempre soy…!? - Antes de que terminara de hablar, Lucy pegó una patada doble a la nieve a sus pies, que cubrió la cabeza de Eric y le silenció, su boca llenándose de nieve por tercera vez aquella mañana.

Y mientras Lucy le distraía, Zed llevaba a cabo el verdadero plan. Transformado en Pidgey, se posó encima del árbol y comenzó a saltar de rama en rama, haciendo que la nieve que había arriba temblara y se comenzara a precipitar hacia abajo, creando un efecto dominó que terminó con un gran alud de nieve precipitándose sobre Jake. Para cuando se quiso dar cuenta, la nieve estaba encima suya y le enterró, terminando su racha momentáneamente. Sin embargo, lo que más importaba era el hecho de que ya no estaba cubriendo a Elly y Serge.

- Parece que se les han adelantado un poco. - Comentó Emily viendo cómo había acabado el Sneasel, habiendo sacado la cabeza de la nieve hacía un momento mientras Luna había derretido su camino fuera tras quedar enterrada y Luca había usado la nueva nieve para agrandar un poquito más la muralla del grupo.

- En ese caso… - Dijo Luca cogiendo una bola de nieve en cada pata mientras Luna cogía seis con sus colas, Hadrim derribado por el momento sacando la cabeza de la nieve- ¡Fuego a discreción contra ese pájaro! -ordenó la Lucario con fuerza y tanto ella como Luna empezarona lanzar bolas de nieve, siendo seguidas rápidamente por Dark, Natalie, Shade y Radius, los dos últimos no habiendo tenido tiempo de ejecutar su plan. Mogollón de bolas de nieve subiendo hacia el Pidgeot con la intención de derribarle de los cielos.

Serge se dio cuenta demasiado tarde.

- ¡Ostia! - Dijo en voz alta mientras daba una vuelta en el aire, Elly chillando mientras se agarraba a sus plumas desesperadamente, dejando caer todas las bolas de nieve que tenía ella, pero la mayoría de las bolas de la primera oleada de proyectiles no impactaron a Serge…. pero pronto vino una segunda oleada.

- ¡¿Serge, se puede saber a qué ha venido eso?! Casi me… - Las bolas llegaron antes de que Elly terminara de hablar, y ahora sí que golpearon a Serge, que intentó moverse en todas las direcciones posibles, pero como no sabía de dónde venían no podía hacer mucho. A parte de eso, el área limitada en la que podía volar, y el hecho de que fuera un mero juego… le dieron una muy buena idea. Se giró y se quedó quieto en el aire, manteniéndose en el aire con sus alas y miró a Dark y Natalie, que estaban al lado de la casa. Sin previo aviso, levantó el vuelo una vez más, hizo un tirabuzón en el aire y se lanzó contra ellos.

- ¡Banzaaaaaaai! - El pájaro gritó lo más alto que pudo en su lengua. Elly pegó un grito y soltó las plumas de Serge, flotando por el aire a causa del movimiento y estampándose contra un mal construido fuerte de nieve, cortesía de Zed y Lucy. Los gritos de Elly se cortaron a la mitad cuando se metió de cabeza contra la nieve y se quedó con su mitad superior enterrada, y Serge hizo una bomba justo donde estaban Dark y Natalie, levantando toda la nieve del suelo, enterrándose a sí mismo y a los hermanos.

Radius y Shade al ver esto de inmediato echaron cuerpo a nieve, hundiéndose ellos mismos en un par de agujeros en la nieve para protegerse de esto mientras Dark y Natalie tuvieron que recibir el devastador kamikaze en forma de Pidgeot que destrozó su fuerte, dejando a los dos hermanos expuestos a que los otros grupos les acribillasen.

Zed y Lucy huyeron a su pequeño escondrijo detrás de un montón de nieve muy mal hecho, pero que por lo menos les protegía de los continuos ataques de sus rivales. Fue en aquel momento cuando se dieron cuenta de la situación en la que estaba Elly, y no pudieron contener la risa. La Eevee estaba boca abajo en la nieve, la mitad superior de su cuerpo y cabeza enterrados en la nieve, mientras que su parte trasera quedaba fuera, su cola pegada a su cuerpo y sus patas moviéndose de un lado para otro como si fueran entidades independientes de su cuerpo. Elly empezó a gritar de rabia cuando oyó las risas de Lucy y Zed, pero no podía hacer nada desde ahí.

- ¡En cuanto salga de aquí os voy a convertir en polos de nieve! - Les gritó ella a través de su enlace telepático, los dos Pokémon que habían sido amenazados ignorándola y riendo más fuerte aún. Serge levantó la cabeza y miró a los Pokémon que tenía enfrente, después les saludó con un ala y se volvió a tumbar en la nieve, haciéndose el muerto o tratando de descansar un poco… otra vez. Dark y Natalie le devolvieron la mirada, algo extrañados, sin embargo, no tuvieron que esperar mucho antes de verse cubiertos de bolas de nieve de patas a orejas, ahora que la tregua para derribar a Serge había cumplido su propósito. Los dos hermanos sacudiéndose la nieve de encima cuando les dieron un respiro para luego, cada uno correr hacia una cobertura distinta en cuanto el ataque volvió a ir contra ellos, Dark acabó detrás de los árboles, siendo su cobertura más cercana y no tardó en empezar a devolver la lluvia de bolas de nieve con toda la velocidad que podía, Natalie por su parte haciendo lo mismo.

De pronto, Dark sintió un bolazo desde la dirección en la que estaba Natalie, La Eevee mirándole con una sonrisa maliciosa mientras se cubría del resto de las bolas. Dark le sonrió de vuelta, preparó una bola de nieve mientras estaba escondido y, en cuanto estuvo distraída atacando, se la pegó justo en… eh… bueno, mejor no decirlo. Solo mencionar que Natalie le miró de golpe por eso y de inmediato le mandó otra bola de nieve con la cola. Los dos hermanos convirtiéndose en enemigos en esta pelea tras haber sido grupo durante la gran mayoría, pero nunca olvidándose de atacar y evitar a sus otros rivales. Ante esto, Hadrim, que ya se había recuperado, todavía teniendo una protección rota flotando sobre las cabezas del grupo de chicas y suya propia, convirtió la nieve en bolas de nieve y le pegó una a cada una antes de salir disparado, Luca devolviéndole la jugada acertándole justo en la misma parte que Dark había acertado a su hermana… no decir que en este caso sí hubo una pequeña respuesta en forma de un chillido de dolor agudo.

- Heh. Diana. - Dijo Luca para sí misma sonriendo mientras Hadrim se tiraba al suelo tras una montañita de nieve y usaba su psíquico para levantar un fuerte, desenterrando a cierto Riolu al hacerlo, aunque aprisionándole en el muro de su fuerte al no haberse dado cuenta de que estaba ahí.

Eric empezó a moverse todo lo que podía en aquella prisión de nieve, y consiguió derrumbar el muro de nieve. Cogió nieve del suelo e hizo una bola, girándose a mirar a un Espeon muy sorprendido. Sin pensárselo dos veces, le lanzo la bola a quemarropa, dándole justo en la cara, y salió corriendo, saliendo al medio del campo de batalla y buscando a sus compañeros con la mirada. Jake estaba entretenido cogiendo nieve del montón donde le habían enterrado y creando figurillas que no resistían mucho, Elly estaba enterrada boca abajo, y Serge estaba tumbado en el suelo sin hacer nada. El Riolu decidió ayudar a Elly primero, pero Dark y Natalie estaban peleando justo en medio. Eric comenzó a correr hacia donde estaba ella, y consiguió evitar que los dos hermanos se dieran cuenta de su presencia, agarró las patas de Elly y tiró. La Eevee soltó un grito e insultó sin saber quién era, pero el Riolu se dio cuenta de que así no iba a hacer nada, por lo que optó a desenterrarla. Apartó toda la nieve que tenía encima y tiró de sus patas otra vez, desenterrándola.

Elly le miró.

- ¡Ya era hora! Me estaba congelando ahí abajo. - La Eevee dijo, usando sus poderes para crear una barrera a su alrededor en caso de que alguien les lanzara bolas.

- Bueno, yo también estaba hasta el cuello en nieve, así que no podía hacer mucho. - Le contestó él, mirando a los dos hermanos que se estaban peleando. - Oye, ¿vosotros no ibais en un equipo juntos? - Eric les preguntó.

- Es un juego Eric, los equipos cambian todo el rato. - dijo Dark lanzando su última bola de nieve.

- O desaparecen. - Añadió Natalie lanzando la suya, Dark al estar mirando a la pareja bajo su barrera, la recibió de lleno, dejándose caer sobre la nieve, suspirando.

- ¡Tío! ¡Estoy muertísimo! - Dijo usando todo el aire de sus pulmones mientras intentaba recuperar el aliento.

El juego les había calentado el cuerpo, lo cual hacía más fácil aguantar el frío de la nieve. Natalie por su parte simplemente se tumbó, jadeando con la lengua fuera, pero los dos hermanos tenían una gran sonrisa en la cara, la misma clase de sonrisa que siempre les invadía el rostro cuando acababan de pasarselo en grande y que solo los juegos habían logrado darles de vuelta desde hace mucho.

- Teneis pinta de estar reventados - Elly dijo, dejando que su barrera desapareciera.

Ella y Eric miraron a los Pokémon que había por todo el patio, y casi todos tenían la misma cara, y luego se dieron cuenta de que había algunos que habían dejado de pelear y estaban haciendo otras cosas.

Cada uno se había puesto a hacer algo diferente después de tanta batalla con la nieve. Luna, Emily, Shade y Radius se habían puesto, primero Shade, a hacer una pequeña bola de nieve, empezando a moverla alrededor, poco a poco se le unieron los demás hasta que los cuatro estaban rodando una bola de nieve de considerable tamaño, llevándola hacia el centro del patio, cerca de donde estaban Elly y Eric, donde la hicieron parar y Radius de inmediato empezó a echar nieve alrededor de la base para crear un hueco que impediría que la bola saliese rodando. Shade por otra parte rascando en la parte de arriba de la bola para que tuviese una zona más o menos plana donde poder posar otra encima. Al ver al Riolu y a la Eevee de ojos celestiales, la del lazo del mismo color le sonrió y saltó de la bola para empezar a preparar otra, a la que Radius no tardó en unirse, Luna diciéndole a Emily que la ayudase con una tercera bola.

- ¿Qué estáis haciendo? - Elly les preguntó, algo extrañada.

- Un muñeco de nieve. - Respondió Radius parando un momento para mirarles, Shade esperándole un momento.

- ¿Queréis ayudar? - Añadió la shiny al poco, queriendo que participasen más de ellos en este proyectito. - Vamos a necesitar una pata. - Añadió riendo un poco.

Eric y Elly se miraron, y el Riolu se encogió de hombros.

- Vale. A mí me apetece hacer otra cosa que no sea lanzar bolas y pelear. Después de todo, eso es en lo que trabajamos. - El chacal dijo, sonriendo. Elly suspiró y le pegó un empujón a Eric, haciendo que se acercara a las bolas de nieve. El Riolu le echó una mirada rápida, pero decidió dejarlo, pensando que era ella jugueteando un poco y se puso a empujar la bola más grande.

- No, espera. -Dijo Shade al ver esto mientras ella y Rad giraban para empezar a acercar la bola de tamaño mediano hacia la más grande que el Eevee del pañuelo a rayas ya había rodeado de nieve por la base. - Ya hemos colocado esta, estamos formando las otras. - Le dijo. - Pero hay bastante espacio para más de un muñeco. - Añadió bajando un poco las orejas, sintiéndose un poco mal tras haberle pedido ayuda y ahora estarle diciendo que haga su propio muñeco.

El Riolu paró de hacer eso y miró a la Eevee pequeña.

- Ah… vale, pues me pondré a hacer otro. - Dijo él, cogiendo nieve del suelo y tratando de hacer una bola pequeña. Se tenía que agachar de forma rara para empujarla, pero poco a poco lo fue haciendo más grande hasta que pudo empujarla sin problemas.

Mientras tanto, Ichiro estaba mirando desde arriba, pasándoselo bien mientras veía todo el juego de los Pokémon. Entonces oyó pasos junto a su puerta y se giró, viendo a Nox.

- Hey, Nox. - Le saludó el chico humano con algo de alegría. - ¿No sales a jugar con el resto? Incluso Luna se lo está pasando genial. - Le dijo, algo extrañado de que no estuviese divirtiéndose con los demás.

El Houndour alzó la mirada del suelo, dirigiéndole una mirada de extrañeza. - Ah… Creía que estabas fuera… No me gusta el frío, me hace sentir débil, además de que ya de por sí no tengo una buena afinidad con la nieve. - Nox dijo, mirando al fondo del pasillo y a través de la ventana cubierta de escarcha.

- Ya veo… - Dijo Ichiro habiendo pillado más o menos que al Houndour no le iba el frío en absoluto, pero no habiendo captado nada del principio de lo que había dicho el cuadrúpedo. - Tú al menos puedes salir si quieres, yo tengo que quedarme en la habitación por culpa de lo de ayer. - Dijo el humano suspirando. - Pero bueno, de mucho no sirve quejarse o lloriquear sobre ello, hay muchos más inviernos por venir. - Dijo Ichiro, más para sí mismo que para el tipo Fuego y Siniestro.

De vuelta en el patio, Hadrim, tras haberse recuperado del bolazo, se había dedicado a reparar su fuerte de nieve, pero no para pelear. Le estaba poniendo bastante mimo, teniendo una imagen en la cabeza de lo que quería, usando sus patas para moldear lo más grande. Formando un total de seis torres con la misma separación entre ellas, excepto las dos de las puntas, tras esto, el Espeon empezó a levantar las murallas entre las torres. Creando una protección hexagonal alrededor de un espacio que por el momento estaba vacío, y haciendo una entrada en una de las murallas para luego excavar alrededor de las murallas lo que parecía ser un foso, usando ramas para crear un puente sobre este. Tras esto, el Espeon saltó dentro del hexágono por encima de las murallas de nieve y empezó a trabajar en el interior. Usando sus habilidades psíquicas para crear los edificios más pequeños y los detalles mientras con sus patas empezaba a levantar la pieza central. Construyendo un gran castillo que se alzaba por encima de las murallas, con dos torres igual de altas, las cuales tuvo que dejar a medias ya que no llegaba tan alto como para seguir y continuó con el resto de los detalles inferiores del castillo. Cuando terminó con la parte a la que llegaba por sí mismo, el Espeon cerró los ojos y se concentró. El brillo de su gema indicando un uso más intenso de sus poderes psíquicos y el mismo fulgor en los dos ojos mientras el Espeon seguía concentrado, ahora en su construcción y en su psíquico, con el cual comenzó a levantarse a sí mismo del suelo, su cuerpo emitiendo el mismo brillo que su gema y ojos, sus movimientos mucho más lentos pero igual de firmes.

Hadrim alzó algo más de nieve y la echó sobre una de las torres, empezando a moldearla con las patas hasta dejarla perfecta y lisa, cuidando los detalles de las ventanas y luego se puso con el tejado, siendo un cono de nieve con relieve de tejas y, para rematar, en la cima de la torre moldeo una punta con el emblema del Sol, siendo una esfera rodeada de puntas saliendo hacia afuera y rodeada por un aro. Tras esto, hizo lo mismo con la otra torre, solo que esta vez, la punta tenía el emblema que representaba una Luna en su estado menguante, rodeada por el mismo aro y siendo de este aro del que salían las puntas. Cuando terminó su construcción, el Espeon se sacó a sí mismo fuera de las murallas antes de dejarse caer sobre la nieve, jadeando ligeramente al verse libre de tanta concentración. A parte de las torres más grandes, había otras tres que eran ligeramente más pequeñas, pero iguales en diseño a las más grandes, una de ellas tenía en la punta el emblema de un rayo y toda la torre tenía relieves de tierra, como si la torre estuviese cubierta por la tierra misma, la otra tenía el de una Luna llena y estaba rodeada de plantas, raíces y flores, incluso un árbol nacía de la misma torre en la parte superior de esta, y la tercera torre tenía una punta mostrando una esfera con una espiral interna, la torre misma estando rodeada por lo que parecía ser un canal de agua siguiendo la espiral de la escalera desde la parte superior, hasta la base; y, para terminar, en la entrada del castillo y por toda la muralla había dos emblemas que se repetían, uno siendo el emblema psíquico, formado por un ojo, pero al mismo tiempo rodeado por lo que parecía ser una llama. El otro siendo el emblema del aura, representado por una esfera con una espiral interior, la esfera de aura representada en el interior de un copo de nieve. Estos dos emblemas estaban en cada una de las torres y en la entrada del castillo y tenían un significado para el Espeon y aquellos más cercanos. Sin embargo, Hadrim no se había quedado ahí, en lo que parecía ser el jardín del castillo, las flores formaban otros emblemas, uno mostrando un rayo en cuyo interior se podía observar una Luna llena, junto a este se podía ver el dibujo de un libro en cuya portada se podía ver el emblema de una estrella de seis puntas.

Tras observar que todos los detalles que quería añadir estaban completos y no se había dejado nada, Hadrim sonrió y asintió para sí mismo, retrocediendo un poco y viendo que todas las torres estaban muy bien a la vista y, a pesar de que él mismo tenía que subirse a alguna parte para verlo, los emblemas del jardín estaban bien visibles y distinguibles.

Jake se acercó al fuerte de Hadrim, sus ojos abiertos como platos.

- Arceus… Es impresionante. - Felicitó al tipo psíquico, mirando todos y cada uno de los pequeños detalles que había en la estructura y las formas. - Envidio a vuestras especies. Tenéis poderes psíquicos con los cuales podéis modelar obras de arte como estas… Mientras que otros artistas, como mi humilde persona, estamos destinados a elaborar nuestras obras con herramientas físicas. - Dijo el Sneasel mientras se miraba las manos. Eran útiles, pero no eran tan buenas como los poderes psíquicos de Hadrim o de Elly.

- Bueno, para empezar no es para tanto. - Dijo Had sonrojándose un poco, no acostumbrado a que le digan nada sobre sus obras, incluso el Espeon se puso a hacer circulillos en la nieve con una pata - Segundo, nunca envidies las habilidades de otro. Siempre habrá alguna debilidad que tú tengas cubierta. Por ejemplo esto requiere muchísima concentración para hacerlo con habilidades psíquicas y puede llevar a dolores de cabeza o sobre agotamiento. Además de eso vale que puedes tardar más por el uso de herramientas, pero eso solo implica que has puesto más dedicación y tiempo a tu obra que lo que haya hecho un psíquico, ya que con detalles pequeños, aunque bien hechos, aceleramos un poco al hacerlos con nuestras habilidades y no siempre quedan tan bien tratados y mimados salvo que se le preste la debida atención. - Le dijo el Espeon al tipo Siniestro y Hielo, no queriendo que su vena artística desapareciese solo por no ser capaz de sacar la misma calidad de detalle. - Te diré una cosa, cuanto más dedicas a una creación, más especial es. - Terminó de hablar Hadrim con una sonrisa.

- Ciertamente, una escultura como la tuya creada por un tipo psíquico no tiene tanto mérito como una obra creada por otro Pokémon no psíquico… pero no resta la complejidad en sí de la obra y de su belleza. Yo, por otra parte, solo uso mis garras, aunque uno de mis pasatiempos favoritos consiste en hacer esculturas de hielo con mis garras. La nieve de allí no era lo mismo, pero… creo que lo he hecho bien. - Dijo Jake, y apuntó a una escultura de nieve a sus espaldas.

La escultura era de un Dusknoir, con todos sus detalles y tan grande como uno real, mirando al cielo, con los puños en alto. A su izquierda había un pequeño Sneasel de ojos sagaces, con los brazos cruzados y vigilando las espaldas del tipo fantasma. A sus pies había pequeños muñecos que asemejaban Sableye, y todos ellos tenían caras y hacían gestos distintos, ninguno igual que el anterior. Finalmente, en el pedestal de la estatua estaban escritas, con letras muy elaboradas y estilísticas, las palabras: "El verdugo y sus vasallos." Hadrim se quedó mirando la escultura, no tenía mal nivel de detalle y era a tamaño real, lo cual era un plus.

El Espeon se acercó al trabajo del Sneasel y lo observó de cerca, admirando cada detalle, incluso las diferentes caras de los muñequines, terminando por mirar el pedestal y luego alejándose para verlo todo. Un trabajo espléndido.

- No entiendo bien a qué viene el título, pero has hecho un gran trabajo. - Concedió el tipo psíquico. - No te falta talento. - Le dijo sonriendo, Jake, sin embargo, no estaba muy satisfecho.

- Faltan detalles y personajes en esta imagen. Además, el material era inestable, y no he podido llevar a cabo lo que había visionado originalmente, además de que el título es algo que decidí en cuanto me dí cuenta de que esta obra no llegaría a ser nada más que esto, por lo que uno podría decir que es "temporal". Si hubiera sido hielo posiblemente podría haber arreglado la parte de abajo de Dusknoir, y crear unos rasgos faciales más detallados, pero… para estar hecho en una hora, está bien. El Dusknoir es mi maestro y tutor, un gran Pokémon, pero que durante más de la mitad de su vida luchó por el bando equivocado. Al final de sus aventuras vió la luz y luchó por la libertad de nuestro mundo. El Sneasel… bueno, creo que no necesito decir quién es, y los Sableye somos los vasallos. Puede que terminara siendo un héroe al final… pero antes fue un villano, y si él no se puede perdonar sus errores… entonces que así sea. He hecho esta escultura tal y como él la habría querido. - Jake explicó

- Un consejo. - Dijo el Espeon tras oírle su explicación. - No esculpas lo que otros quieran ver. Esculpe lo que te salga, lo que se te ocurra. Se expresa mucho más cuando uno esculpe lo que quiere que cuando uno esculpe lo que otros quieren ver. Por otra parte. Hay esculturas que son conjuntos de varias. - Le dejó caer mirándole de reojo a ver si el Sneasel entendía a qué se refería. Jake asintió.

- Cierto… pero en esta ocasión prefería crear una escultura así. Y de todas formas, se trata de alguien cuya obra admiro, y ambos compartimos las mismas opiniones sobre el arte. Me gusta esta obra, no porque a él le hubiera gustado, sino porque la considero un homenaje a esta época oscura, que aunque llena de odio y dolor, no debería ser jamás olvidada, pues de época surgieron no solamente los mayores peligros que nuestro mundo haya afrontado, sino también los héroes más valerosos que jamás hayan vivido en él, y entre los cuales se encuentra mi humilde persona. Elaboré esta pieza como a mí me ha parecido, no he seguido los deseos de nadie más que no haya sido mi frío corazón. - Jake se explicó de manera casi poética.

Mientras Hadrim y Jake conversaban sobre los puntos claves referentes a la expresión artística, Eric dejó de empujar su bola y la miró. Era más grande que él, por lo que decidió que era lo suficientemente grande y decidió empezar a rodar otra bola para hacer la cabeza, ya que Elly estaba haciendo el torso del muñeco… pero cuando se giró para mirarla vio que estaba usando sus poderes para organizar su propio muñeco de nieve con bolas que había hecho con sus poderes.

- Oye Elly… sí que estás usando tus poderes últimamente, ¿eh? - El Riolu le preguntó, la Eevee girando la cabeza para mirarlo.

- Bueno, es que me estaba cansando de no poder utilizarlos. Tú imagínate que no pudieras usar las garras durante casi dos días, como si estuvieras manco. Es muy molesto y te pone de los nervios. Pero… ¡ahora puedo hacer todo lo que quiera! - Elly expresó su alegría y miró a su pareja, que le estaba dirigiendo una mirada de reproche. - ¿Qué? - Le preguntó ella.

- Pues que no tenías que usar tus poderes para esto Elly. Con hacer una bola y empujarla con el morro me podrías ayudar a terminar este muñeco. ¿Qué te parece? - Eric le preguntó a su pareja. La Eevee gruñó, dejando las bolas de nieve donde estaban.

- Bueno vaaleee… te ayudaré a construir un muñeco de nieve, Eric. - Dijo ella, agachándose y haciendo una bola de nieve pequeña que empezó a empujar la bola de nieve, mientras que Eric terminaba la suya.

Mientras tanto, los demás seguían levantando muñeco de nieve tras muñeco de nieve, Luca ayudando a colocar las cabezas para los que no podían llegar al mismo tiempo que los demás traían ramas y piedrecillas para colocarle a los montoncitos de nieve. Las rocas siendo los ojos, la boca, la nariz y los botones de la camisa imaginaria del muñeco, mientras que las ramas hacían de brazos. Pasado un rato más y que todos los muñecos estuviesen listos y levantados, una bola de nieve salida de a saber dónde impactó contra la cabeza de Luna, haciéndola soltar un chillidito de sorpresa y caer de morros a la nieve. Teniendo la boca llena cuando levantó la cabeza y teniendo que apartarse la nieve de dentro de la boca con las patas.

- ¡Vale! ¿Quién ha sido? -preguntó mirando en la dirección general de la que le había venido la bola, pero nadie dijo nada, solo se la quedaron mirando, detrás de ella estando los dos hermanos Eevee, la parejita de las tensiones, Dark y Emily. - Si no me lo decís empezaré a lanzar nieve a todos. - dijo, empezando a preparar bolas de nieve con las patas hasta tener seis y colocarlas en sus seis colas.

Dark de inmediato dio un paso atrás agitando los brazos hacia los lados.

- Luna, yo no he sido, ¡promesa! -dijo el Zoroark, Shade y Radius diciendo lo mismo, con menos palabras, solo faltaban Emily y la parejita por responder, y como todos dijesen que no, la nieve volvería a llover.

- A nosotros no nos miréis, no hemos sido nosotros. - Elly dijo por ella misma y Eric mientras terminaban sus muñecos de nieve, uno al lado del otro. Elly miró a su pareja y una sonrisa traviesa apareció en su cara, mientras usaba sus poderes para deshacer la bufanda de Eric que había alrededor de su cuello y se la puso al muñeco de nieve. El chacal la miró mientras hacía todo esto, y no pudo evitar sonreír, aunque notó frío en su cuello casi al momento.

- Nosotros no hemos hecho nada. - Zed dijo, él y Lucy estaban rebozándose por la nieve y dando vueltas mientras jugueteaban, Serge estaba tumbado en la nieve sin hacer nada, y Jake estaba hablando con Hadrim sobre las esculturas.

- ¡Venga ya! ¡Alguien ha tenido que ser! -dijo Luna mirándolos a todos, dándoles otra oportunidad pero al ver que nadie respondía de nuevo… - ¡Vale! ¡Lo habéis querido! - Declaró la Vulpix haciendo una vez más catapulta con sus colas, Dark saltando a un lado de inmediato mientras, llevándose una bola en una pierna, Radius y Shade intentaban irse bajo la nieve, cada uno recibiendo un bolazo en el trasero antes de poder esconderse las otras tres bolas dirigiéndose hacia Eric y Elly, que tenían cobertura, pero Luna ya estaba preparando más bolas para lanzar.

Elly las cogió mientras volaban hacia ellos, sus ojos brillando mientras ese aura rodeaba las bolas.

- Oye, te hemos dicho que nosotros no hemos sido. ¿Por qué nos atacas? ¿Qué quieres pelea, hermana? - Elly se burló de la decisión de la Vulpix de atacar a todo el mundo.

- Depende de si me devuelves las bolas. - Le respondió la Vulpix, su mirada determinada. - Y os he lanzado a todos porque ninguno se revela. - Respondió.

- Pero vamos a ver, si te decimos que no hemos hecho nada porque vas y nos tiras bolas. Y no, no te las voy a devolver, porque si no nos ponemos a pelear y no terminamos nunca. - Dijo Elly, estampando las bolas contra el suelo. Levantó la mirada y miró a los alrededores. - Bueno ahora… ¿Quién ha tirado esa bola de nieve? - Preguntó la Eevee en voz alta

Todos se miraron los unos a los otros, nadie diciendo absolutamente nada. Hadrim, por si acaso, había decidido… cubrir accidentes artísticos, las dos esculturas cubiertas por una barrera protectora.

- Puedo decir que vi una bola de nieve golpear a Luna, pero no sé quién la tiró. - Habló Dark.

Natalie en ese momento juraría haber oído algo, sus orejas dando un ligero brinco hacia donde estaban Elly y Eric, su mirada yendo hacia ellos, pero no pasó nada así que supuso que se lo habría imaginado, mirando hacia otros, buscando a ver si alguien daba un paso al frente, Radius y Shade sacando las cabezas de la nieve como topillos en su agujero listos para volver a esconderse. Momento preciso en el que otra bola de nieve salió de entre los árboles, dirigiéndose hacia la aparentemente distraída Eevee de ojos celestes, seguidos esta vez del sonido de algo corriendo alrededor del patio.

Elly pegó un grito en cuanto le pegó la bola, y Eric y ella se quedaron mirando a los árboles, algo sorprendidos. Eric fue el que se puso de pie y miró la vegetación.

- ¡¿Quién está ahí?! ¡Muéstrate! - El Riolu ordenó al Pokémon que se estaba escondiendo en los árboles.

No recibió más respuesta que una risilla sonora, y más carrera alrededor. Dark por su parte miró alrededor del patio, olfateando un poco y captando un olor muy ligeramente familiar, pero con muchísimas diferencias al mismo tiempo, por lo que no sabría identificar la familiaridad del mismo. El Zoroark cerró los ojos y se concentró. Tardó un poco pero fue capaz de empezar a sentir sus alrededores, todavía ciego a la energía. Sin embargo, era capaz de notar algo. El Zoroark no podía describirlo más que como esa sensación de cuando el pelaje se te eriza, solo que esta vez era en una sola dirección y que se iba moviendo de un lado a otro. Sería obvio decir que podía notar algo moviéndose o que había alguien en los alrededores, así que prefirió intentar decir algo que no se supiese. Dónde estaba era una buena opción, pero no dejaba de moverse.

Eric cerró sus ojos y siguió lo que estaba haciendo el Zoroark. Dark y Eric buscaron al atacante de las sombras, que se movía muy rápido a su alrededor, saltando entre árboles y arbustos, agachándose para agarrar nieve y hacer una bola que lanzó casi al siguiente instante hacia el zorro bípedo, que no tuvo tiempo de reaccionar y la recibió en toda la cara.

- Graciosillo. - Soltó el Zoroark en un gruñido, quitándose la nieve de la cara, perdiendo el rastro al perder la concentración.

Eric mantuvo su concentración y cogió nieve, formando una bola y esperó para el momento en el que este otro Pokémon se quedara quieto para tirarle una bola. Sin embargo, eso no tenía pinta de que fuera a pasar en algún momento… y Eric decidió acabar con aquel jueguecito. Dejó caer la bola de nieve al suelo, suspirando, mientras agarraba otra bola diferente. Una esfera de aura apareció en su pata, la alzó sobre su cabeza y la soltó. El proyectil de energía ascendió hasta los cielos, y una vez que pasó en suficiente tiempo, la esfera se hizo inestable y explotó violentamente. El ruido sorprendió a todo el mundo que no vio al Riolu preparándose, pegando un salto y mirando al chacal, que estaba de pie en medio del patio.

- Eso ha sido una esfera de advertencia. No me apetece jugar ahora mismo, amigo, así que da la cara de una vez. Creo que deberías de disculparte con alguien. - Eric aconsejó al nuevo Pokémon, mientras trataba de ignorar las miradas que sus compañeros le estaban echando. El Riolu les devolvió las miradas, mirando por último a su pareja. - ¿Qué? Lo digo enserio, no me apetece jugar más de esta manera. Además, no me voy a quedar con los brazos cruzados mientras algún listillo le está metiendo bolazos de nieve a mis amigos… - El tipo lucha trató de defender sus acciones, y aunque sus intenciones eran buenas y comprensibles, la manera en que lo había hecho eran un tanto extrañas.

- Se te ha ido la pata, ¿no crees? - Dijo una voz, viniendo desde una de las ramas de los árboles más cercanos al patio, dejando al hablante por una vez visible, siendo un Riolu de pelaje dorado y ojos de color grisáceo, al igual que Shade, sentado sobre la rama. - Vale que no he salido cuando se me ha pedido… pero no veo necesidad de ponerse tan agresivos cuando solo he estado lanzando bolas de nieve. - Comentó encogiéndose de hombros y levantando las patas superiores un poco.

- Bueno, la verdad es que cuando te presentas así, no sé qué tipo de reacción quieres… y por cierto, ¿quién eres? - Elly le preguntó a este nuevo Riolu, ya que Eric se había quedado patidifuso al verlo, al igual que Zed, que estaba igual de sorprendido.

Un Riolu dorado… igual que él.


La criatura caminaba tranquilamente por el bosque, sin encontrarse a ninguna criatura que se cruzarse por su camino. El silencio que flotaba en el aire solo era roto por el sonido de sus pies aplastando hojas y palos, sus pies dejando marcas en los pocos montones de nieve que quedaban aún de la nevada. A lo lejos se oían sonidos de coches y pantallas de plasma anunciado productos. Se quedó quieto donde estaba y miró al frente. El sol se estaba poniendo, y en el horizonte podía ver las siluetas de edificios que eran increíblemente altos. No lo sabía, pero lo que estaba observando era una gran ciudad humana, y por alguna razón que desconocía en aquel momento su rastro le llevaba hasta allí.

- Las ratas se esconden allí… aquella fortaleza… Será fácil. - La criatura se dijo a sigo misma.

- ¿Enserio? ¿Cómo piensas meterte allí dentro? - Otra voz preguntó. La criatura se quedó dónde estaba, molesta.

- Mis… nuestras habilidades nos permitirán infiltrarnos sin problema alguno. Si encontramos oposición… Tu trabajo será asegurarte que no se metan en nuestro camino. - La criatura le contestó a la voz.

La voz soltó una risa.

- ¡Por fin! Me dejaste con el sabor en la boca en aquel bar, ¿sabes? Es más divertido cuando les oyes gritar de dolor, no como lo hiciste tú… ¿Dos espadazos y ya está? ¿Enserio? Eres más aburrido de lo que pensaba… - La voz comenzó a hablar, lo cual molestó aún más a la criatura.

- Silencio, inútil. Tu sed de sangre no habría traído más que problemas con "él". Solo debíamos convencerlo, no masacrar a todos los Pokémon que había. - La criatura contestó, manteniendo la calma, aunque su tono monótono había sido sustituido por uno más rápido que expresaba su molestia.

- Lo que he dicho: Aburrido. - La voz terminó. - De todas maneras… quiero probarlos primero. Si nos los encontramos, quiero ser su rival. Me bañaré en su sangre. ¿A quién crees que debería matar primero: A la Eevee o al Riolu? - La voz preguntó, pero la criatura no contestó. Finalmente, la voz se calló, y la criatura siguió andando.

"¿Por qué…? ¿Por qué estoy obligado a soportar a un ser tan sanguinario e irracional?" La criatura pensó mientras se acercaba más a la ciudad. Mientras, recordaba su primer encuentro con "él". En aquel mugriento bar alejado de la mano del creador, allí le encontró, rodeado de la más miserable bazofia y grima que uno podía encontrar en todo el mundo. Criminales sin recursos, pobres y asquerosos, hundiendo sus penas en una jarra de alcohol, corrompido por la masa viscosa de aquel Muk, que actuaba como el propietario del bar, cuando en realidad era otro criminal que había matado al propietario original y se había quedado con la propiedad.

Recordaba también el incidente al cual aquel sanguinario hacía referencia. Dos Pokémon, un Machamp y una Lopunny estaban en medio del coito justo a sus espaldas, y "él" le veía de pleno. Podía ver el asco y odio en sus ojos, no le había sido necesario leerle la mente para adivinar lo que quería que les pasara a esos dos. Él meramente ofreció sus servicios para acabar con aquellos incordios. Con dos cortes rápidos, sus cuerpos cayeron al suelo, inertes, y fue tan rápido que nadie se dio cuenta al momento de que los había matado. "Él" se levantó de su sitio casi al instante, algo sorprendido, pero incluso con esa demostración estaba insatisfecho, así que le mandó que hiciera algo. Una misión, por así decirlo. Si la cumplía, "él" escucharía sus palabras, y si no lo hacía… su vida sería en vano. De todas maneras, hasta él tenía pensado llevar a cabo esa misión con o sin su orden. Las palabras que había dicho en aquel momento le habían traído una gran satisfacción personal.

"Mata a todo el Equipo Star, y tráeme las cabezas de Eric y Elly."


Yo: de 172 páginas a 214 páginas de WORK... no he hecho ni la cuenta ni tengo ganas, muchísmo escrito... al menos me he dado cuenta de por qué mis chaps normalmente no pasan de las 10 mil palabras. No diré por qué.

Dark: no te puedes quejar, al menos te permites más detalles y demases.

Yo: lo dices porque ya te he puesto a practicar?

Dark: errrrr...

Luna: Dejarlo ya los dos, me interesa más saber el nombre de ese Riolu que acaba de llegar

Riolu: Pero si- Hey! Mi nombre!

Yo: Todavía no, doradito. Vas a tener que esperarte al próximo.

Luca: Ya has esperado hasta este capítulo, qué más te da esperar un poco más?

Riolu: que estos dos se van a pasar otro mes antes de publicar

Yo: oiiiii!

Riolu: No lo niegues, a penas tienes una idea de lo que habrá en el siguiente capítulo.

Yo: yo... er... nosotros... ouuuuh... me has pillado, al menos a mí.

Eric566: Te caminas?

Yo: -mirando a Eric566 y sacude la cabeza- me gustaría a ti verte escribiendo algo como esto. Por otra parte sabes que podemos hacer que pase lo que sea, ¿no? -se frota las manos-

Riolu: errrr… esperaré al próximo capítulo mejor -sonrisa nerviosa y sweatdrop-

Luca: Dejarlo de una vez o esto se os va a ir de las patas

Natalie: En fin, fuera de discusiones. Nos veremos en el próximo capítulo -sonríe-

Radius: Ha sido divertido jugar con la nieve un rato.

Shade: Y hacer muñecos de nieve. Además de eso, las esculturas de Jake y papá son geniales!

Radius: Eso es verdad.

Hadrim: Bueno, hasta el próximo capítulo. A saber cuando será con estos dos. -risa-

Riolu: Por favor no me hagáis nada! Porfi porfi porfi porfiiiiiiii!

Yo: -sonrisa malévola-

Todos: -sweatdrop-