DESDE QUE VOLVISTE DEL INFIERNO
(La mirada de Sam)
"Sex and Violence"
Semanas de un trabajo en otro, eludiendo todos los indicios demoníacos. Cuando le pregunto por qué no estamos buscando a Lilith me responde lo primero que se le ocurre. Y puede ser razonable si no supiera lo que está haciendo esa…
Se nos acaba el tiempo, las ocasiones. Los sellos se van destruyendo y nosotros no hacemos nada, sólo investigar casos que probablemente ni afecten a nuestra especialidad.
Las pesadillas siguen, cada vez bebe más y duerme menos. A estas alturas lo mejor sería que se quedara en casa de Bobby y me dejase detener todo esto a mi manera.
Es una de esas extrañas ocasiones en las que el que se queda con la chica es Él. Sam y la doctora Roberts se entienden a la perfección. Ella ni ha mirado a Dean, y al menor de los Winchester eso le parece divertido hasta que su hermano insinúa que ella es la sirena que están buscando.
Es algo que no se plantea. ¿Cara una sirena? Son los celos, está convencido de que sólo hablan los celos. El castaño, a pesar de todo, analiza cada minuto que pasó junto a la atractiva doctora y no encuentra nada sospechoso y eso le llena de rabia.
Se pasa la tarde investigando. Así que su chica es un monstruo, porque, según Dean, todas las chicas que le han interesado son monstruos ¿Eso se atreve a insinuar? Era lo que Sam se le clavaba en la mente, no podía quitarse esa idea.
No podía concebir que Dean, realmente, creyera eso, en primer lugar, ¿Él se daba cuenta de lo que estaba diciendo? Porque si lo dice convencido ¿por qué no acaba ya con todo y se marcha?
Y sin embargo lo vuelve a comprobar y como presuponía, la atractiva doctora no es ninguna sirena. Dean dijo que la había visto entrar en el club pero según le confirmó el guarda de seguridad del ambulatorio y la enfermera de urgencias, Cara estaba de guardia desde esa tarde y no había salido del recinto.
Volvió al hotel algo confuso, ¿le había mentido Dean? Estaba seguro que no, entonces, ¿Cómo la había visto? ¿La sirena sabía quiénes eran y que iban a por ella?
Frente a él, sentado en la cama de su hermano estaba el agente del FBI que la auténtica agencia gubernamental había enviado a investigar. Sin embargo, la actitud de Nick Monroe no era natural. ¿Había descubierto que ellos no eran del FBI?
- ¡Nick! ¿Qué haces aquí?
No pudo decir más, Dean lo cogió por la espalda en una llave de la que no era capaz de escabullirse. Comprendió enseguida lo que ocurría, cuando el machete que sujetaba su hermano se acercó peligrosamente a su cuello.
- Te diré una cosa – masculló provocando al ser sobrenatural mientras pugnaba por zafarse de su hermano – eres una estríper muy fea.
- Es posible – se burló la cínica criatura – pero tengo justo lo que quería, tengo a Dean.
Sam suplicó a su hermano que luchara, vamos, Dean Winchester podía resistir cualquier influencia, cualquier control mental ¿verdad? El cuchillo rozó la sensible piel del cuello del más joven haciendo brotar la sangre, con tan sólo una indicación de Nick.
- ¡Le has envenenado! – despedazaría a ese bicho con sus propias manos si tenía la ocasión.
- No – le explicó el falso agente – le he dado lo que necesitaba, y no era una putilla con tanga. Eras tú: un hermano que le admire, en el que confíe… y ahora me quiere, haría cualquier cosa por mí. Y te diré una cosa Sam, esa clase de devoción, ver que alguien mata a otro, por ti… Es lo mejor del mundo.
No había otra criatura en el universo por la que pudiera sentir más desprecio. Hasta que lo contagió. Todo lo demás fue una espiral de rencor y violencia en la que creyó que mataría a Dean o sería al revés.
Terminó tirado en el suelo, casi sin poder moverse, resignado a ver caer el hacha sobre su cabeza, escuchando las duras palabras que tan sólo unos minutos antes había pronunciado para herir a su hermano. Afortunadamente Bobby salvó el día, pues si no hubiese llegado a tiempo estaba totalmente convencido de que la sirena habría ganado.
DQVDI- Sam
Es duro, y el cabezota de Dean parece incapaz de olvidar lo ocurrido. En serio, quien tendría que estar furioso es él ¿no? Pero comprende que contra la sustancia que usaba la sirena para drogarlos no podían hacer nada, así que disculpa la paliza en la que ambos dieron y recibieron, y disculpa el hacha sobre su cabeza y la mirada fría, desconocida e indiferente del mayor dispuesto a segar su vida sin la menor vacilación.
- El problema es Sammy, que quizás exagerara lo que dije, pero es cierto que hace meses que te noto raro, distinto, no mentí, y tú tampoco mentiste al decir que te retengo.
- Dean.
- ¿Me vas a decir que no crees lo que dijiste? ¿Me vas a decir que no estás buscando a Lilith con Rubi? – ¡Joder con las miradas intensas de Dean! Y después se quejaba de las suyas.
- Tenemos que encontrarla Dean, ella te mató, y es ella quien está rompiendo los sellos.
- Sam – el mayor sacudió la cabeza desalentado – créeme, no me fío de Rubi, se que oculta algo, no deberías tener tanta fe en ella.
- Hemos tenido esta conversación varias veces ya, te repito que fue la sirena quien me hizo hablar así, ¿cuándo vas a olvidarlo? – gruñó molesto el más joven al ver la dirección que tomaba, otra vez, la discusión.
Podría intentarlo, demostrarle que no es el único que está enfadado con el otro. Pero Sam también está enfadado consigo mismo porque comprende lo fácil que fue para Nick atrapar a su hermano, ahí tiene su cuota de culpa como también la tiene en la dejadez del rubio respecto del trabajo.
Prácticamente lo tiene que arrastrar de caso en caso, y se ha tomado tan a pecho lo de ser un lastre que ahora sí lo está siendo. Y Sam se frustra, porque Dean no trata de entenderle, sólo se encabezona en echar culpas sobre Rubi.
Así que acaban con el espíritu vengativo de turno cuando tendrían que estar protegiendo los sellos del apocalipsis. Intentando fingir que no ha pasado nada.
- ¿No quieres conducir? – pregunta su hermano con el tono molesto que no ha abandonado en los últimos días.
- Dean, no empieces – replica cansado el castaño
- No sé, a lo mejor no sigo el camino correcto, o prefieres que me quede… - la furia del más joven se notaba contenida en el rictus tenso del rostro, pero no detiene a Dean, lo que lo detiene es el mudo "por favor" oculto en su mirada - … lo siento, sube, vámonos.
La tregua número cincuenta desde que Bobby se cargó al puto Nick Monroe hace su aparición hasta la siguiente gasolinera, hamburguesería, motel. Sam Winchester no sabe cuánto tiempo podrá soportarlo.
Continuará...
