Disclaimer: Los personajes y todo lo que sea referente a los libros de C.S Lewis no son mios, ok?
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Ahora regresamos al pasado para ver un poco de lo que han tenído que pasar para llegar hasta dónde estan :)
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14- Resistencia
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Habían pasado unos cuantos meses desde la derrota en Beruna, su ejército se había dispersado en varios grupos, huyendo para salvar sus vidas, permaneciendo en una alerta constante todo el tiempo y evitando permanecer demasiado tiempo en un solo lugar. El grupo que viajaba con Peter, Susan y Lucy era el más numeroso de todos y aun así no eran nada comparado con el ejército de la bruja que les perseguía, en ese momento se encontraban descansando después de caminar toda la noche por causa de sus enemigos, al parecer los habían perdido y se permitieron tomar un momento de descanso antes de retomar su viaje.
Peter después de discutirlo con Albriech había fijado el rumbo hacia el sur después de haber viajado un tiempo hacia el oeste para despistar a sus perseguidores y tener un poco de ventaja. Huir por tanto tiempo tenía a todos exhaustos, poco a poco los narnianos se iban separando del grupo intentando sobrevivir por su cuenta y los ánimos estaban por los suelos, no había ni un día en que no estuvieran temerosos de una emboscada y cualquier sonido ponía a todos tensos y alertas, él mismo sentía que no resistiría mucho tiempo ¿Cómo podría hacerlo? ¿De qué serviría? Edmund, su pequeño hermano, había muerto a manos de esa malvada bruja y él no había podido hacer nada para evitarlo ¿Cómo sería capaz de mantener a este grupo unido y con vida? Si ni él mismo se sentía con ganas de seguir viviendo ya. El único momento en que podía llorar la muerte de su hermano era en esos breves descansos después de noches de vigilia y caminatas extenuantes y sentía que no era suficiente, se lo habían arrebatado demasiado pronto, reconocía que se había equivocado pero era tan sólo un niño, no merecía ese destino, no lo merecía y sin él se sentía perdido.
- ¿Peter? -escuchó que Lucy lo llamaba, él levantó la mirada y vio en sus pequeños ojos preocupación, con un gesto de su mano invitó a Lucy a sentarse a su lado y pasó un brazo sobre sus hombros para abrazarla- Yo también lo extraño… -dijo en un susurro. A veces su hermanita le sorprendía con su perspicacia, siendo tan sólo una niña. Él no respondió, no sabía qué decirle para consolarla ya que él tampoco había hallado el consuelo por lo que se limitó a abrazarla y permanecer en silencio por un tiempo.
- ¿Dónde está Susan? -preguntó Peter sin poder encontrarla entre los narnianos que los rodeaban.
- Fue con un grupo a recoger leña para el fuego -explicó Lucy- no debe estar muy lejos.
Esa información le dejó con una sensación extraña en el pecho, no sabía por qué pero se levantó para buscarla.
- Voy contigo -dijo Lucy al ver que iba a buscar a Susan, pero Peter la detuvo.
- Espera aquí y no te separes del grupo -le advirtió.
Se alejó del campamento y no tardó en encontrar las huellas de los que habían ido por la leña, se puso a seguirlas caminando intranquilo, sentía que algo no estaba bien y no sabía por qué hasta el momento en que lo escuchó. El grito de Susan llegó hasta sus oídos y de inmediato sacó su espada y comenzó a correr en esa dirección, sentía el corazón salirse del terror, no Susan, no también su hermana. Cuando llegó se encontró con un par de faunos y un sátiro enfrentarse a varios minotauros, lobos y hombres lobo en un intento de proteger a Susan y los otros animales indefensos que la acompañaban. Peter corrió hacia Susan quien preparaba su arco para atacar cuando un minotauro se interpuso en su camino y lo arrojó contra un árbol, aturdido se puso de pie y se enfrentó al minotauro agarrando su escudo que llevaba en la espalda y arremetiendo contra él con fiereza. A pesar que intentaba concentrarse en su propia pelear vio cómo Susan perdía su arco arrebatado por un hombre lobo y después como éste le daba un golpe con sus garras en el rostro arrojándola al suelo en dónde se quedó inmóvil y en un lío de sangre. En ese momento sintió que el mundo se le venía encima, ¡No! , intentó deshacerse del minotauro pero éste no se daba por vencido frustrando así sus planes. Vio una pequeña silueta corriendo en dirección a su hermana y palideció al reconocerla ¡Lucy! ¿Por qué estaba aquí? Seguramente le había desobedecido y seguido por el bosque ¿No se daba cuenta que era peligroso? Su hermanita corría hacia Susan con el cordial en su mano cuando alguien la sujetó por el cabello con fuerza haciéndola soltar un grito asustado. El miedo se apoderó de su cuerpo al ver a la mujer que tenía sujetada a su hermanita. La Bruja Blanca se levantaba imponente y con una sonrisa victoriosa disfrutando de la escena.
- ¡LUCY! -gritó Peter con fuerza acabando con el minotauro pero enseguida un hombre lobo tomó su lugar impidiéndole avanzar más. Esto no podía estar pasando.
Lucy luchaba con fuerza para zafarse del agarre de la bruja pero ésta la sujetó con mayor fuerza y se deleitó en su impotencia.
- Será mejor que no te resistas -le advirtió Jadis- o tendrán una muerte más dolorosa.
- ¡Aslan nos salvará! -gritó Lucy con todas sus fuerzas. El rostro de la Bruja Blanca se vio perturbado por un segundo pero recobró la compostura y la miró con molestia.
- Ese gato no te salvará -le dijo con malicia, después notó el frasco que Lucy llevaba en sus manos y se lo arrebató con placer- ¿Pensabas usar esto para salvar a tu tonta hermana? -se regodeó observando el frasco.
- ¡Devuélvemelo! -gritó Lucy desesperada.
- No te preocupes -dijo con una maliciosa sonrisa- ya no lo necesitarás -Y con horror Lucy vio como la bruja derramaba el contenido en el suelo.
- ¡No! -gritó Lucy y en un arrebato sacó su daga y la calvó en la mano de la bruja que la tenía sujeta, Jadis gritó de dolor y soltó el agarre de Lucy y también del frasco ya vacío. Lucy recogió el cordial e intentó alejarse de la bruja quien con ira y desprecio sacó la espada que llevaba en su cintura y se dispuso a atacar a Lucy cuando Peter se interpuso entre ellas deteniendo el golpe con su escudo.
Comenzó una batalla entre Peter y la Bruja Blanca llevando ella claramente la ventaja, Peter aunque intentó contraatacar lo único que podía hacer era bloquear sus ataques se sentía afortunado que la bruja no cargara con ella su vara, sino estaba seguro que hubiera sido su fin. Justo cuando terminó de pensar en ello en un golpe que esquivo de la bruja tropezó con una raíz y cayó con un golpe seco al suelo.
- ¡Peter! -escuchó a Lucy gritar ¿Eso sería todo? ¿Moriría ahí? ¿Qué pasaría con Lucy y Susan? ¿Morirían junto con él? No, no podía permitirlo. No dejaría que ellas murieran y tampoco él. No podía darse por vencido, no permitiría que la muerte de Edmund fuera en vano, no dejaría que la bruja ganara, no si él podía evitarlo. Cubrió el ataque de la bruja justo a tiempo, esperó otro golpe pero nunca llegó, de pronto se dio cuenta que varios gritos se escuchaban a su alrededor y al alzar su vista notó que el grupo de soldados había llegado en su ayuda, la bruja blanca se subió a su trineo y escapó antes de que alguien pudiera alcanzarla y sus súbditos perecieron a manos de los narnianos. Aún en plena confusión Peter se arrastró hasta dónde se hallaban sus hermanas y levantó el débil cuerpo de Susan, Lucy lloraba mirando a su hermana con el rostro ensangrentado, la herida era grande pero lo que le llenó de alegría fue la débil voz de su hermana llamándolo.
- Peter… -dijo Susan en apenas un susurro.
- Estoy aquí, Su -dijo Peter con voz ahogada por las lágrimas de alivio- Tranquila, estás a salvo.
- Duele… -se quejó ella.
- Lo sé -le dijo intentando calmarla- Te curaremos y ya verás que estarás bien.
- ¡Majestad! -se acercó Albriech preocupado.
- ¡Albriech! ¡Susan está herida! -le dijo angustiado. El centauro la cargó en sus brazos sin esfuerzo y se dirigió a todos en general.
- Levanten el campamento, no podemos quedarnos más tiempo aquí. Daribith trae el botiquín enseguida, Farhan registra el perímetro, Bor asegúrate que todos estén listos para partir cuanto antes - En un instante todos estaban movilizándose a la voz de Albriech mientras Susan era atendida. Peter se sintió completamente inútil frente a la situación, había perdido la cabeza al ver a Susan mal herida, se suponía que él debía de dirigirlos, pero en ese momento se sintió perdido, gracias a Alsan que Albriech había tomado el control de la situación y había sabido qué hacer. Se prometió a sí mismo jamás volver a perder la cabeza de esa manera, debía proteger a su familia y a su pueblo, el pueblo que Aslan le había encargado dirigir. Tenía que vivir por ellos, tenía que ser un verdadero líder para ellos.
Caminaron el resto del día, sin detenerse un minuto, Susan insistió un buen rato que podía caminar por su cuenta hasta que Albriech accedió a bajarla de sus brazos, sin embargo, Peter la abrazó por la cintura en forma protectora dejando que ella reclinara su cabeza sobre su hombro. La mitad de su cara estaba vendada y los sanadores les dijeron que probablemente le quedaría una cicatriz, pero a ninguno le importaba siempre y cuando su hermana siguiera aún con vida. Lucy caminaba a su lado y miraba con tristeza el frasco vacío.
- Siento lo de tu cordial, Lucy -le dijo Peter.
- Yo también -dijo ella deprimida- Me gustaría poder curar la herida de Susan.
- No te preocupes, Lucy. Estoy bien -le aseguró su hermana.
- Quiero decir… Miren esto -dijo levantando el cordial a contra luz- ¿Pueden verlo? -preguntó. Peter y Susan lo miraron con detenimiento y pudieron notar un débil color rojo en el fondo de frasco.
- Aún queda una gota -dijo Peter impresionado que Lucy lo notara.
- Sí -dijo Lucy con una expresión indescifrable- La conservaré para algo verdaderamente necesario, espero que sea suficiente. Aunque… también espero nunca utilizarlo.
- Tienes razón -concordó él- esperemos que no.
Una semana después de seguir huyendo al hacia el sureste, se encontraron descansando en un bosque de dríades fieles a Aslan por lo que se sintieron seguros por el momento, no sabían cuánto más podrían seguir huyendo de la Bruja Blanca, cada vez estaban más cansados y ella cada vez se acercaba más a ellos. Peter meditaba sobre su siguiente destino cuando Albriech lo interrumpió.
- Majestad - le llamó cauteloso- el enano, Kripkin, soldado de nuestro ejército y quien se separó de nosotros con un grupo durante la retirada en Beruna ha llegado al campamento y solicita hablar con usted -Peter lo miro entre confundido y sorprendido.
- ¿Conmigo? -Albriech asintió.
- Al parecer es algo importante -continuó- dice que nos ha estado buscando por largo tiempo.
Peter se levantó de inmediato y dejó que Albriech lo guiara hasta él. Kripkin era un enano rojo fiel a Alsan y a pesar que Peter sólo lo había visto una vez durante la batalla en Beruna, sabía que era una persona confiable. Al verlo, el enano se llenó de alegría y le habló con entusiasmo.
- ¡Majestad! -dijo Kripkin con orgullo- Hemos encontrado el escondite perfecto - Eso sí que era una sorpresa.
Y ahí estaba él junto con todo su grupo en esa enorme caverna, durante un mes los enanos que iban con Kripkin habían estado haciéndola habitable, habían creado una entrada bajo el enorme árbol de Numene, con su permiso por supuesto, ella era quien les había hablado de lo que se escondía bajo sus raíces y Peter y todos los que con él viajaban le habían agradecido infinitamente. Construyeron una larga escalera para poder bajar hasta el fondo de la caverna y todos se asentaron ahí por el momento.
- ¿Tu qué crees Albriech? -le preguntó Peter mirando con una enorme sonrisa a su alrededor- no tenían suficientes antorchas para iluminarla por completo pero sabían que el lugar era más que suficiente.
- Creo que Aslan nos ha bendecido con éste lugar, Majestad -respondió Albriech más que gustoso.
- He escuchado que Barik descubrió un afluente de agua -continuó feliz por primera vez en mucho tiempo- No podríamos encontrar mejor lugar que este. Aquí construiremos nuestro refugio y formaremos nuestra resistencia contra la Bruja Blanca -dijo con decisión.
Ya no se daría nunca más por vencido, tal como Albriech lo había dicho, Aslan los había guiado hasta éste lugar, un lugar escondido a los ojos de Jadis y en donde se prepararían silenciosamente para el momento del contraataque, y esta vez ellos obtendrían la victoria. Era una promesa que Peter se hizo a sí mismo, por sus hermanas, por Edmund, por Alsan y por Narnia.
- Todos aquellos que huían de la Bruja Blanca fueron bien recibidos en el refugio -terminó Susan su relato- Y así fue como hemos crecido desde entonces.
Había escuchado toda la historia y de alguna forma se sentía culpable por no haber podido ayudarles en aquellos momentos y por causarle tal preocupación a Peter, en ningún momento pensó lo terriblemente asustado que estaría, entendía su reacción y ahora no sabía cómo mirarlo a la cara nuevamente. Susan lo miraba con una triste sonrisa y pensó en lo que le había dicho, un recordatorio de su sufrimiento… no tenía por qué ser así. Acercó su mano al rostro de su hermana. Susan, aunque sorprendida no se movió, con delicadeza retiró el cabello que cubría su cicatriz y lo puso detrás de su oreja, pudo notar cuatro largas líneas que recorrían su rostro y aun así no podían opacar la belleza de su hermana.
- Eres hermosa tal como eres -le dijo acariciando su mejilla. Ella le dio una media sonrisa.
- No necesitas mentir, Edmund -le dijo bajando la cabeza pero Edmund la levantó para que lo mirara.
- No miento -le dijo con seriedad- Tu belleza sobrepasa a una simple cicatriz, no deberías ocultarla, no tienes nada de qué avergonzarte -Susan lo miró agradecida- Deberías mostrar con orgullo el sacrifico que estas dispuesta hacer por tu pueblo.
- Peter me dijo algo parecido hace mucho tiempo -susurró Susan con la mirada cristalina- pero yo no le creí.
- Bueno espero que dos contra uno sea suficiente -dijo Edmund sonriendo- y si le preguntas a Lucy estoy seguro que terminará siendo tres a uno -Susan rio libremente y abrazó a Edmund con gratitud y afecto susurrando en su oído un débil Gracias. Edmund se alegró por su hermana, sentía que ella había recuperado ese algo que faltaba en su mirada y agradeció a Aslan por ello.
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Gracias por leer n.n Comentarios, dudas, sugerencias siempre son bienvenidas :D
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