CAPITULO XIV. TE AMO MAS QUE A MI VIDA.

En la soledad de la habitación, una pareja que se amaba estaba a punto de tener una fuerte discusión.

Él es alguien a quien alguna vez amé – le dijo quedamente

Explícame eso con más claridad

El es… él es…

Quién? Habla ya de una maldita vez! – se comenzaba a alterar

Anthony…

Qué? No se supone que…?

Lo sé! Sí! Todos lo creíamos muerto!

Cómo fue que…? – se tocaba la cabeza muy pensativo – que fue lo que sucedió? – Candy no hablaba – dime Candice! – le alzó la voz – dime qué pasó? Dime si él tiene una oportunidad de ocupar nuevamente tu corazón…

Eso jamás! – lo miró con el rostro empapado de lágrimas – me duele tanto que me grites así! Yo te amo a ti!

Pero él vino a confundirte…

No! No!

Entonces porque lloriqueas!

Tu no entiendes!

Por supuesto que no entiendo nada! Se supone que lo habías superado!

Exacto! Y por eso mismo su repentina aparición me tiene así!

Confundida

No! Terry por Dios – lloraba más – después de lo sucedido entre nosotros me duele tanto que reacciones así!

Precisamente por eso! Por lo que ha sucedido entre nosotros es el maldito colmo que su presencia te confunda!

Ya te dije que no estoy confundida!

Entonces porque estás tan alterada!

Ya te dije! Me dolió tanto su partida y ahora de la noche a la mañana se aparece como si nada! Tengo muchos sentimientos encontrados Terry… me siento molesta y enojada, pero a la vez me siento feliz de que esté vivo… a pesar de todo le tengo cariño, eso es algo que no tienes derecho a reprocharme!

De acuerdo – le dijo severamente – quédate aquí a seguir lloriqueando por tu gran amor que no fue – se dio la vuelta y se fue

Terry! No seas injusto! – lo siguió y lo alcanzó hasta las escaleras – espera! – pero Terry la ignoró por completo y este suceso, no pasó desapercibido por Albert y George.

Candy – la detuvo Albert – déjalo solo

No! Yo lo amo! No puedo permitir que él crea lo contrario!

Entiéndelo pequeña! Ya recapacitará! Yo lo sé! Estoy seguro de ello…

Ay Albert! – se recargó en su pecho para llorar libremente

Entiéndelo pequeña, está celoso, eso es una clara señal de que te ama, déjalo recapacitar… y si no lo hace ya se las verá conmigo!

No lo quiero perder! No nuevamente!

Candy siguió refugiando su llanto con Albert, quien le hacía sentir completa paz, pero aún así, su corazón le dolía con tanto desgarro.

Terry salió muy molesto de la mansión, cruzó por todo el jardín pero a lo lejos, observó que había una parte especial destinada a adornar únicamente con rosas de todos los colores y allí a lo lejos observó a Anthony, quien yacía de espaldas, cortando unas cuantas rosas. Se acercó a él con el único afán de molestar.

Que pintoresca imagen! – le dijo mientras no se aguantaba la carcajada – don "musculitos" cultivando sus rosas… que varonil!

Anthony sonrió para sus adentros, lentamente se levantó, se dio la vuelta, y con el puño cerrado le volteó la cara haciéndolo caer vergonzosamente al otro lado de los rosales.

Es un placer que sientas la fuerza de mis "musculitos"

Terry se sobaba la mejilla y se percató de que el golpe le sacó sangre de la nariz. Esto jamás se lo perdonaría, por lo que se levantó, fingió tambalearse, y ágilmente le doblo el cuerpo con el tremendo golpe que le soltó en la boca del estómago, sacándole todo el aire de los pulmones.

¿Qué pasa cuando se mezcla la fuerza de Anthony, con la agilidad de Terry? Una interesante pelea. Anthony le intentó dar otro puñetazo en la cara pero Terry lo esquivó rápidamente mientras le daba una patada en la espinilla, posteriormente el rubio lo jaló de ambos brazos y de un rodillazo casi le quiebra la espalda al castaño. Lo tiró al suelo y lo siguió atacando con puñetazos, pero Terry, a pesar de estar adolorido le posó los pies en el estómago, lo aventó y lo hizo caer de espaldas mientras vigorosamente le daba patadas por todos lados.

George se percató del incidente y no dudó en salir a detenerlos.

Muchachos! Alto ahí! – inútilmente trató de separarlos, pero ellos estaban tan concentrados en su pelea que ni siquiera se dieron cuenta de la presencia de George

Quedaron tan satisfactoriamente agotados y lastimados, que se dieron por vencidos. Ninguno ganó, ninguno perdió. Terry se levantó y se retiró de la mansión. Se fue simplemente a vagar un poco por las avenidas de Chicago.

En una de las tantas habitaciones de la mansión, la tía Elroy escuchó el escándalo, se asomó por la ventana y sorprendida quedó ante la escena que no tardó en desmayarse. Dorothy corrió a auxiliarla y tardaron más de media hora en reanimarla. Los tres muchachos, Albert, Archie y Anthony posaban a un lado de su cama esperando a que reaccionara. Cuando al fin abrió los ojos, Albert dulcemente se acercó a ella y le susurró lo que estaba pasando diciéndole que lo tomara con calma. La anciana volvió su mirada hacia Anthony y le regaló la más afectuosa de sus sonrisas. Anthony se acercó, se sentó al borde de la cama y la abrazó con fervor por un largo rato.

Posteriormente Candy al fin salió de la alcoba, con los ojos tremendamente hinchados y rojos. Buscó de inmediato a Albert, se fue a su estudio y le habló.

Se puede? Albert… me tengo que ir

Giró el sillón.

No soy Albert, me has confundido

Anthony! Eh… yo iré a buscar a Albert – le dijo nerviosamente

Espera Candy! – se levantó – solo quiero decirte una cosa, por favor

Yo…

Shhh – se fue acercando – yo no sé qué rayos le viste a ese tipo tan grosero y engreído… no te merece en absoluto! Voy a luchar por ti, Candy, te reconquistaré, haré que de nuevo te enamores de mí y desistas de la idea de casarte con ese patán!

No pierdas tu tiempo, Anthony… yo te aprecio mucho y… en verdad me siento muy feliz que estés de regreso, vivo! Dios! Es que jamás me lo habría imaginado! Pero ahora mi corazón le pertenece a él…

Pues no lo acepto!

Anthony por favor… no hagamos las cosas más difíciles

Te dije que no lo acepto! – le gritó agitándola de los hombros – yo te amo! No tienes idea de todo lo que he sufrido y de cómo tu recuerdo me hacía ver un poco de felicidad en medio de tanta oscuridad!

La soltó, se dio la vuelta y comenzó a llorar.

Pero mucho me temo que he llegado muy tarde… aún así, nunca dejaré de luchar Candy

Se retiró de allí, dejando a Candy con el corazón encogido de tristeza. Lo que estaba sucediendo era demasiado, el saber a Terry enojado con ella era algo que la deprimía muchísimo, pero el saber a Anthony, su primer amor, su primera ilusión, ese jovencito que desde siempre se ha portado tan tiernamente con ella… el saberlo vivo y amándola le desgarraba el alma. No era capaz de romperle el corazón, pero no había otra opción.

Afligidamente se fue a refugiar a su departamento. Abrió la puerta y vio todo completamente oscuro. Terry aún no ha llegado. Entró a la habitación y sintió un gran alivio al ver que sus cosas aún seguían allí. Bien! Aún no tomaba la desesperada decisión de irse a Nueva York.

Preparó rápidamente algo de cenar, acomodó su mesa, se sentó y apenas iba a ingerir el primer bocado cuando tocaron la puerta. El corazón casi se le salía del pecho, se levantó rápidamente tirando la pequeña silla de madera y corrió a abrir. Sí, es Terry. Él la miro con tanto amor y pasión, sin decirle nada, la abrazó y le posó un beso en los labios, un beso agitado y demandante, como si tuviese miedo a perderla. Ella correspondió al beso de la misma manera.

Perdóname amor – le susurró él con sus labios aún unidos a los de ella – te ruego que me perdones, soy un celoso tan idiota!

Yo te amo a ti, tonto! – le volvió a besar – el amor que siento por ti jamás se comparará con lo que alguna vez sentí por él – comenzó a llorar – no te voy a mentir Terry, me hace tan feliz su regreso, pero es porque lo aprecio mucho, a quien amo es a ti!

Lo sé! Lo sé mi amor, soy un idiota! Te prometo jamás hacerte una escena de celos… solamente quiero pedirte algo muy especial

Lo que tú quieras

Quiero que le dejes muy en claro que no tiene esperanzas contigo, no lo quiero ver cortejándote! No lo soportaría!

Me dijiste que ya no me celarías

Oh por Dios! Mi amor es que es inevitable! Pero, dejemos de hablar de él, hablemos de nosotros, de cuanto te amo y de cómo me vuelves loco – volvió a atrapar sus labios junto con un abrazo demandante.

Poco a poco la fue dirigiendo hasta el sofá, tirándose acostados allí, el encima de ella, ansiosamente quitándole las prendas de vestir. Ella se aferraba a sus hombros y a su espalda, con ambas piernas le rodeó la cadera instándolo a moverse dentro de su cuerpo. Igualmente lo despojó de su ropa y ambos descubrieron juntos un nuevo y maravilloso lugar donde también se podía hacer el amor. Con firmes envites la elevó nuevamente al cielo, haciéndola sentir dulces estremecimientos de placer los cuales estaba totalmente dispuesto a que dejaran huella indeleble en ella.

Te amo – le susurró Terry al oído mientras continuaba moviéndose dentro de ella – te amo tanto…

Y yo… ahhh … yo también te amo… tanto, tanto… - le besaba con embelesamiento todo el rostro y entrelazaba sus dedos en su cabello

Te demostraré que me puedes amar aún más…

Cada día te amo más aunque no te esfuerces, Terry…

Mi amor – la miraba con dulzura – lo mismo me pasa a mí, pecosa…

Continuaron entregándose al amor, y en cuanto terminaron esta primera sesión, se dispusieron a cenar animosamente, después, juntos tomaron una ducha. De una manera tan dulcemente cariñosa, Terry bañaba el cuerpo de su novia, acariciándolo, sintiéndose resbaladizo a causa del jabón, una sensación nueva y excitante para ambos.

Habiendo terminado, aún mojados se acostaron en la cama y siguieron haciendo el amor toda la noche conforme sus cuerpos y sus energías se los permitieron.

Cinco días después…

Transcurrieron tan normalmente. Candy volvió a retomar su empleo después de los merecidos días de descanso que se ganó. Todos estos días, ni Terry ni ella salieron para nada del departamento. Como nuevos amantes, nuevos descubridores de la pasión, disfrutaron tantísimo el hecho de permanecer a solas en ese nido de amor. Tuvieron todo tipo de intimidad, descubrieron nuevas formas y nuevos lugares de amarse. Empezando por la cama, el sofá, la mesa del comedor, la alfombra, las sillas, el pasillo… los nuevos amantes no se limitaron en lugares.

Con cada ocasión en que volvían a hacerse el amor sentían más pasión mutua. Cuando Candy tristemente volvió a su rutina laboral, Terry no paraba de sorprenderla. Hacía el súper y cocinaba para ella, la llevaba a la cama, el se encargaba de cambiar su ropa, de consentirla y darle un confortante masaje por todo su cuerpo, para después, obtener la deliciosa recompensa de hacerla suya nuevamente.

Faltaba solo una semana para que Terry volviera a Nueva York. Recibió un telegrama de Robert diciéndole la fecha en la que tenían programado el primer ensayo después de la remodelación del teatro.

Este día, Candy llegó más temprano de lo habitual. Como siempre, saludó a Terry con efusivos abrazos, besos y caricias y se sentaron a comer.

Amor – le habló Terry con dulzura – quiero que de una vez decidamos la fecha de nuestra boda, si no tienes inconveniente, yo quisiera que fuera lo más pronto posible.

Ningún inconveniente amor! – lo besó repentinamente – yo también deseo estar ya casada contigo, amanecer cada día en tus brazos y comenzar a formar la familia que tanto he añorado, contigo…

Yo te iba a proponer algo – le dijo Terry, pero en realidad, quería ponerla a prueba – vayamos a la mansión, quiero pedir formalmente tu mano.

Terry… no querrás encelar a alguien o…

Por favor! Como piensas eso? Si quieres únicamente hablo con Albert y tu tía Eroy, nadie más! No me interesa lo que opinen el "elegante" y el "musculitos", el primero fue tan idiota que te dejó ir, y el segundo me da lástima, pero ni modo, te perdió…

Terry! Está bien… mañana iremos

¿Cuál es la prueba que Terry le quiere poner a Candy? Muy simple: acercarla a Anthony y cerciorarse si su presencia no la inquietaba. Aunque le carcomían las entrañas de enormes celos al imaginarse que Candy pudiese sentirse nerviosa con su presencia, pero tenía que estar seguro, tenía que asegurarse de que lo ama a él y a nadie más. Aunque Anthony siguiera haciendo su lucha, a Terry no le iba a importar en absoluto sabiendo que Candy lo ama solo a él.

Llegaron a la mansión, de inmediato pidieron audiencia con Albert y la tía Elroy, pero la mujer estaba indispuesta, consecuencia de estar aún impresionada por el regreso de Anthony, por eso la servidumbre ni se tomó la molestia en llamarla.

Buenas tardes! – saludó alegremente Albert, dándole un beso a Candy y un apretón de manos a Terry – que milagro que vienen!

Eh yo… - Candy no sabía que decir

Pequeña! Es broma! Entiendo perfectamente cómo te sientes y créeme, que fue mejor que no hayas estado viniendo

Bueno, nosotros tenemos que decirte algo importante – habló Terry – en realidad, ya lo sabes, solo queremos hacerlo oficial

Su boda?

Así es, Candy y yo ya decidimos que nos casaremos el 10 de septiembre aquí en Chicago, nos iremos de luna de miel a Sudamérica y posteriormente viviremos en Nueva York.

Pero se casarán tan pronto? Terry eso es en un mes!

Sí, justo la semana siguiente en que termina la temporada de teatro.

Que muchachos tan precipitados! – se burló Albert - pero los apoyo incondicionalmente!

Gracias Albert, no esperaba menos de ti pues…

De repente, Terry observó de reojo que Anthony caminaba por uno de los pasillos dirigiéndose a ellos. Fingió demencia, tomó a Candy de la cintura y continuó su diálogo.

Pues has sido testigo del enorme amor que siento por Candy – se inclinó para atrapar sus labios con un beso, con el único afán de que Anthony presenciara la escena.

Se quedó inmóvil en el pasillo, hecho una furia, pero jamás se permitiría volver a llorar, por lo menos no enfrente de Candy. Tendría que recuperar su amor a base de lucha y esfuerzo, no con celos tontos. Se regresó a su habitación por un enorme ramo de rosas blancas "Dulce Candy" y nuevamente retornó a la sala.

Muy buenas tardes! – saludó como si nada – hola Candy, se que después de lo sucedido estás muy confundida – dijo sin importarle la mirada furiosa de Terry – pero estoy aquí para hacerte saber que te quiero mucho – le dio el ramo, Candy lo recibió, su expresión era de agradecimiento profundo, ninguna señal de nerviosismo, de confusión o de cualquier otra cosa que hiciera que Terry se muriera de celos.

Gracias Anthony

Bien – dijo Albert – que hermoso presente Anthony, déjame decirte que entre todos nos hemos encargado de cuidar tus rosas lo mejor posible… nunca como tú lo hacías, pero ponemos nuestro mejor esfuerzo – comentó a manera de desviar la conversación

Sí, lo sé tío y si me disculpan…

Terry! – volvió a interrumpirlo Albert – cuando te irás a Nueva York? Me imagino que debes estar tan cansado de vivir en el hotel – ahora sí, Candy se sintió invadida por los nervios

Bueno… no es tan malo cuando estoy en la misma ciudad donde vive el amor de mi vida – la volteó a ver dulcemente con una mirada cómplice, para que no se preocupara

Me alegra, y dime Terry, en que hotel te estás quedando? Tengo ganas de que salgamos una noche a tomar unas copas y me gustaría pasar por ti

Este… yo… ah sí claro! Cuando gustes!

Lamento interrumpir – habló Anthony quien ya se sentía como pintado en esa escena – ustedes pueden hablar de todo lo que quieran y si el prometido de Candy no tiene inconveniente, deseo hablar a solas con ella

Claro! – le dijo Albert antes de que Terry comenzara a protestar – vayan, yo aquí me quedo a platicar con mi amigo, no te molesta Terry?

Ya que – respondió lanzándole a Anthony una mirada que bien podría matarlo nuevamente. Cuando los rubios se fueron de allí Albert lo tranquilizó.

Todo está bien Terry! – le palmeó la espalda – te ama a ti, y a nadie más, y déjame decirte que no debes preocuparte más por Anthony, hablé con él y ya se convenció de que no va a forzar a Candy a nada.

Ja! No me digas? Y le creíste no?

Terry! Entiéndelo, Candy ya está contigo, que te preocupa?

Lo sé! Pero la idea de perderla de nuevo me mata! No lo soportaría

Mientras tanto, Anthony dirigió a Candy hacia el comedor, ella colocó su ramo de rosas en el florero que lucía al centro de la mesa.

Y? de que quieres hablarme? – le preguntó con voz temblorosa

Quiero que hagamos las paces, odio que estés resentida conmigo

No lo estoy! No sabes que feliz me hace el hecho de que estés vivo…

Supongo que debo decir "gracias"

No, no es eso necesario… te quiero mucho, pero entiende que ha pasado tanto tiempo en el cual lo conocí a él… de verdad, me hubiese gustado que las cosas hubieran sido diferentes, pero no lo fueron…

Yo también – se le acercó más – no me arrebates tu compañía, tu amistad… ven más seguido, te lo ruego

Mi tío Albert me dijo que te irás con él a Nueva York

Así es

Me dolerá mucho saberte tan lejos y… con otro, pero no tengo ningún derecho a obligarte a estar conmigo.

Gracias por comprenderlo Anthony

Siguieron conversando amenamente y Anthony no paraba de preguntarse la manera en que la podría recuperar. Estaba siendo realmente sincero con ella al decirle que no la presionaría, sin embargo, es muy difícil renunciar a un amor de tal forma.

Terry y Candy se fueron de la mansión, ella de inmediato le hizo saber lo que platicó con Anthony, y aunque no quedó tan convencido, lo aceptó por el momento. En realidad, la idea de regresarse a Nueva York sin ella le carcomía las entrañas, cualquier cosa puede pasar estando en la distancia… si lo sabrá él! Cualquier cosa…

Días después, Albert lo fue a buscar al hotel Lex, Terry en este momento no le dijo que se hospedaba en ese hotel, pero el rubio recordó que en una de tantas conversaciones, Terry le hizo saber que este es el único hotel de Chicago donde hace reservaciones. En la recepción, le hicieron saber que durante esos días, el nombre del joven Grandchester no figuraba entre los huéspedes.

Se decidió a buscarlo al departamento de Candy, y no le sorprendió nada encontrarlo allí. Terry se justificó, o más bien justificó a Candy diciéndole que él le pidió la llave de su departamento porque mientras esté en la ciudad, sentía deseos de cocinar y esperarla allí para compartir juntos. Albert de inmediato supo que en realidad, Terry se estaba quedando allí, pero no se lo hizo notar, se reservó el secreto para sí mismo, total, están grandes, comprometidos, y bien pueden hacer lo que deseen. Él de verdad confiaba en ellos.

Llegó el día en el cual Terry partiría de nuevo a Nueva York. Candy estaba desolada, pero sabía que la próxima vez que Terry retornara sería para casarse con ella y eso la hacía inmensamente feliz. Se despedían efusivamente en la estación de trenes, no querían soltarse de su abrazo, lloraron, rieron, se despidieron y cuando se acercó el vagón, se separaron.

Recuerda cuanto te amo! Vendré muy pronto mi amor, mi pecosa del alma

Lo sé! Lo sé amor! Esperaré ansiosa tu llegada y el día de nuestra boda…

Yo también

Le besó tiernamente los labios tocándole el rostro con ambas manos. Con tremendo esfuerzo se tuvo que separar para ocupar su respectivo vagón en el tren. Desde allí, agitaba su brazo despidiéndose. Candy no se movió hasta que el tren se alejó a manera de no visualizarlo. Se sentía con el corazón encogido.

Una semana después…

Fue un arduo día de trabajo y cuando al fin salió, George la esperaba afuera, posaba a un lado del automóvil y la invitó a subir. Adentro, obviamente esperaba Albert.

Después de saludarse, ella no se aguantó las ganas de preguntar

Sucede algo malo?

No lo creo… la tía Elroy nos convocó a todos, sabrá Dios que querrá! Por eso vine por ti

No sabes para que nos convocó?

Ya te dije que no tengo idea… se me ocurre que tal vez quiere hacer algo en honor a Anthony… no sé! – se encogió de hombros

Pues, hay que apresurarnos!

Llegaron a la mansión, y en la entrada se toparon con los Leagan y los Britter. A Candy no le sorprendió ver que Annie y Elisa, seguían siendo inseparables. La gran mesa del comedor estaba hermosamente adornada, los señores Leagan, los señores Britter, Neal, Archie y Anthony ya esperaban sentados. Les seguían Elisa y Annie, quienes decidieron sentarse juntas para cuchichear a gusto.

Como tomaste el regreso de Anthony? – Preguntó Annie

Me sorprendió bastante! Casi me desmayo! – respondió la pelirroja

Yo igual! Fue increíble!

Ni me lo digas!

Y te sigue gustando? – le preguntó descaradamente

Pues… la verdad no, porqué?

Bueno – se ruborizó Annie – hay que reconocer que se ve más guapo de lo que ya era

Sucia! – le bromeó Elisa

Ay! Solo es un comentario! Además, segura estoy de que sigue enamorado de Candy

Eso dalo por seguro! – dijo Elisa con una gran sonrisa

Y no te molesta?

Al contrario tontis! Ya te dije que Anthony ya no me gusta… el que me gusta es Terry – posó sus codos en la mesa y sus manos sobre su rostro, en una pose soñadora – ahhh Terry Grandchester!

Pero, el ya volvió con Candy, no lo sabías?

Claro que lo sé! Pero el hecho de que Anthony luche por estar nuevamente con Candy a mi me conviene!

Oh! Ya veo!

El chisme de las amigas fue interrumpido por la llegada de la tía abuela. Ahora sí, la mesa estaba llena.

Muy buenas noches – habló con su peculiar voz – agradezco a todos su fina presencia. En primer lugar, quiero extender mi más sincero agradecimiento a la familia Britter, quienes han decidido dejar en el olvido el vergonzoso incidente entre mi sobrino y su hija – Archie y Annie no sabían dónde esconder la cara – obligar a los muchachos a casarse sin desearlo no era la mejor opción. Espero que la fuerza de nuestra amistad siga igual que siempre.

El señor Britter asintió, un tanto avergonzado, pero agradecido de haber llegado a buenos términos con la familia Andrew. Anthony era el único de los presentes que desconocía los hechos a los que se refería la tía abuela. Volteó a ver a Archie sorprendido y este solamente le susurró en voz baja "te cuento después".

También quiero agradecer a mis demás familiares – se refirió a los Leagan – por estar aquí. El motivo de esta reunión es para honrar el regreso de mi adorado sobrino, Anthony, quienes todos creíamos muerto – la voz de la mujer comenzó a quebrarse – el sufrió mucho – Albert le tocó la mano para hacerle notar su apoyo – pasó por tantas cosas tan difíciles que nos duelen tanto…

Tía Elroy – le habló Anthony con dulzura – es suficiente, no se agobie.

Ay hijo – le tomó la mano – estoy tan feliz por tu regreso, que esta reunión la organicé en tu honor – después dirigió la mirada a todos los demás presentes – espero que ya todos en su momento le hayan dado a Anthony la calurosa bienvenida que se merece – todos asintieron – esta vez trataré de ser breve con lo que deseo comunicarles. Todos saben que Candice es hija adoptiva de mi sobrino William – se dirigió a ella – ay chiquilla! Nos has dado muchos dolores de cabeza, pero debo reconocer que te has sabido ganar el cariño de todos mis sobrinos, incluyendo a Alisteair, que en paz descanse, y por ello, te he aceptado como un integrante más de mi familia, porque aunque me cueste admitirlo, lo mereces – nadie se podía creer las palabras de la tía Elroy ¿se habrá drogado? Pensaron traviesamente varios de los presentes, pero aún así, continuó – mi sobrino Anthony, te quiere – todos comenzaban a quedarse boquiabiertos ¿A dónde quería llegar? – desde siempre, desde antes que dolorosamente partiera, yo ya conocía sus sentimientos hacia ti.

Tía, no es necesario que lo diga enfrente de todos – le dijo Anthony

Déjame terminar cariño, ahora que estás con nosotros, deseo cumplir tus anhelos, hacer tus deseos una realidad, yo sé que no me has pedido nada de ello, pero yo necesito hacerlo! Necesito darte en vida lo más que esté a mi alcance, por ello – se volvió a dirigir a los presentes – he decidido, muy a mi pesar, pero con tal de verte feliz, que tú y Candy se casen el próximo invierno.

¿Qué? – cuestionó Albert – no estarás hablando en serio!

Nunca había hablado más en serio, William

Tú no puedes hacer eso! – discutía con su tía mientras Candy sentía un vuelco en el estómago y Anthony, estaba completamente extrañado.

Y porque no?

Tía, tú misma acabas de decir que no tenía caso forzar a Annie y a Archie a casarse, pero ahora estás tratando de forzar a Anthony y a Candy?

No los estoy forzando! Ellos se quieren!

Anthony – le retó Albert – me dijiste que no obligarías a Candy, que sucio plan el tuyo arreglarte con la tía Elroy para crear esta trampa!

Te juro que yo no sabía nada!

Pues digas lo digas, eso no sucederá!

Que te sucede William? Acaso quieres a Candy para ti? – le regañó la tía

De ninguna manera! Yo como su tutor tengo el deber de defenderla!

Y ya le has preguntado a ella si quiere o no quiere casarse con Anthony? – se dirigió de nuevo a la pecosa – Candice?

Yo… - no podía articular palabra

Ella no se va a casar con Anthony – recalcó Albert – porque ya se encuentra comprometida! Y Anthony lo sabe!

Qué? Y se puede saber porque yo no estaba enterada de ello?

Disculpen – habló el señor Britter – mi familia y yo nos retiramos, este es un asunto familiar y…

No! De aquí nadie se mueve! – gritó la anciana, ante la mirada burlona de Elisa, quien fue la que mas disfrutó del espectáculo – no hasta aclarar este asunto! No quiero después que se anden ventilando calumnias sobre mi familia! A ver – se dirigió a Albert – quien es el prometido de Candy? Porque no sé nada?

Tía, el día que él vino a pedir formalmente su mano, tú estabas indispuesta y le dije a Dorothy que no te molestara

Y porque tomas decisiones en mi nombre? Yo tenía que estar presente! Quien es el prometido?

Es…

No! Le pregunté a Candy!

Tía, primero quiero disculparme ante usted – dijo la pecosa

Responde ya!

Es Terry, Terry Grandchester – dijo con un peculiar brillo en sus ojos

Terry Grandchester? El actor?

Oh Dios Santo! – la mujer hizo una faramalla de desmayarse – eso nunca! Una Andrew casándose con un vulgar actor? De ninguna manera!

Terry no es ningún vulgar! – le gritó Candy levantándose de su asiento

A mí no me faltas al respeto escuincla! Siéntate de inmediato!

No! – comenzaba a llorar – usted no tiene derecho a impedirme hacer mi vida!

Siempre has hecho lo que se te viene en gana! Y lo he tolerado, pero esto no! Aparte de que eres una recogida te piensas casar con un actorcillo? Válgame el señor!

Tía! No me gusta que ofendas a Candy!

Lo he decidido – dijo la anciana ignorando el comentario de Albert – Candice se casa con Anthony! Yo soy la matriarca de la familia y nadie pasa sobre mis decisiones!

Y mi decisión qué? – le dijo Albert

Tu eres muy joven, no puedes estar por encima de mi poder!

Pero yo soy la cabeza familiar

No me importa! – la anciana se levantó de su asiento – gracias a todos por haber asistido, aquí, nadie discutió – pavoneándose se retiró del lugar

Candy no paraba de sollozar, su presión arterial descendió drásticamente, por lo que se levantó con el propósito de irse a descansar y llorar libremente, pero el levante de golpe la hizo marearse, se giró, corrió, pero no le dio tiempo de llegar al WC. Vomitó exageradamente en uno de los macetones que adornaban el comedor.

Continuará…

Chicas! A petición de muchas de ustedes me apuré con este capítulo! Muchas gracias por seguir leyendo.

Agradecimientos especiales a quienes me dejaron su review

Gema: Ya viste que Candy solo lo ama a él, pero ahora las cosas ya se le dificultaron!

Denise Grandchester: Aprecio mucho que leas mi historia, gracias por tu review, tomaré en cuenta tu idea! Saludos y gracias!

Magacafi: Que bien que el asunto está aclarado! Jaja Todos quieren su felicidad, pero ahora la maldita anciana ya se las está poniendo difícil a todos! Saludos y gracias!

Anónima: A esta otra chica anónima que me escribió, también te agradezco mucho tu comentario, que bueno que pienses que el duelo Anthony – Terry es digno de leer! Saludos!

Karina Grandchester: Gracias por tus comentarios, yo también siento feo hacer sufrir a mi Anthony, pero es parte de la trama, saludos!

Jenn: Sí! Nunca me olvidaría de incluir a Clin en mis fics, jamás! Saludos y gracias!

Grecialica: Te agradezco mucho tus comentarios y me agrada mucho saber que la historia te guste! Las peleas que se vienen van a estar buenas! Gracias y saludois!

Klaudya: Anthony estaba decidido, pero después se resignó, ahora la tía lo obliga, espero no te pierdas lo que va a suceder, saludos y gracias!

Litac: efectivamente, no tienes derecho, jajaja pero como ya había comentado antes, el Terry de mi fic es muy madurito y el Anthony también! Gracias y saludos!

Agradecimientos especiales a quienes me leen también en FF

Usagi13chiba, Delindase, Luisa, Leonore, Nela2307, Hope, Fer, New York Star, Terry´s Girl.

Agradecimientos especiales a las chicas que me leen en el Foro Rosa:

Emelys, Arilys, ninalinda, Abby Andrew, Gema, RoseW, Beliangoma, Any, a ustedes tengo la facilidad de responderles directamente en el foro pero de nueva cuenta, muchas gracias!

Agradecimientos especiales a mis amigas de facebook que también me leen:

Mayra Carlín, Any Candelario, Denisse Grandchester, Nancy Aviles, Jenny Rodriguez, Martha Castrejón, Jenn García, Grecia Ramírez, y a todas las chicas del grupo "amantes de Terry" y "Candy obsesionadas"