Aclaración: Los personajes de InuYasha no me pertenecen si no que a la gran mangaka Rumiko Takahashi, hago esta historia de mi total originalidad sólo por diversión propia y de los fanáticos de este animé.
"Mi alegría es inmensa,
Mi cuerpo arde junto al tuyo,
Dios es testigo de este amor sin límites
De este amor sin fronteras"
Injusticia de Creer
"Un lugar ideal"
Se quedaron ese día en el Castillo, el viejo era algo pillo, los dejó en la misma habitación excusándose de que no había más, aunque Kagome no creyó mucho en eso, pues era inmensa la construcción.
"Si no te agrada que este aquí… puedo dormir afuera"-le ofreció con cierta amabilidad y cierta acides en su voz.
"Te refieres ¿en el jardín?"-preguntó Kagome mientras miraba por la ventana donde se apreciaba en la oscuridad la silueta de los árboles.
"Si"
"No… quédate conmigo"-Kagome le miró con ojos suplicantes, había sonado con una voz algo extraña aquella petición, que ni ella misma se la reconoció.
Sentía que si InuYasha la dejaba por un momento todo lo que estaba viviendo no fuera real… temía que él se desvaneciera y no pudiera ver aquella belleza nunca más.
InuYasha se acercó a ella de forma seductora, como un animal acercándose a su presa, cuando estuvo frente a ella con su cuerpo casi rozando el femenino, y sus alientos chocando mezclándose habló.
"Eso podría ser muy peligroso Kagome"-ronroneo él en el oído de ella, subió una mano y de forma débil acarició su espesa cabellera negra, besó el lóbulo de la oreja de la muchacha y luego la mordisqueó.
Kagome sintió su corazón acelerarse, los bellos de su nuca erizarse y un severo escalofrío le recorrió la recorrió entera a la vez que un extraña tensión se apoderaba de su estomago.
"Kagome"-susurró con voz ronca abrazándola fuertemente, logrando sentir la exquisitez de aquellos pechos aplastándose contra su torso-"no se si me pueda controlar ¿entiendes?"-gimió.
"No quiero que lo hagas"-le dijo alzando la barbilla, y mirándolo directo a los ojos con un brillo especial, Kagome acarició con sus manos el rostro de el hanyou-"eres tan perfecto, InuYasha…tan hermoso"-suspiró cuando él le dio un pequeño beso.
Volvió a besar los labios femeninos una y otra vez de forma lenta y pausada.
"¿No te importa que sea un Hanyou?"-su voz sonó algo avergonzada.
"No"-le aseguro ella depositando un beso en la mejilla de él.
"¿No te importa tener hijos con sangre demoníaca?"
"No"-volvió a repetir.
"¿Por qué?"-preguntó algo confuso acariciándole la espalda, manteniendo fuertemente el abrazo.
"Porque te amo"-contestó de forma sencilla-"y ellos serían fruto de ese amor…"
Kagome no pudo lograr decir todo lo que quería porque él en un frenesís la besó de forma apasionada, introdujo su lengua en la húmeda cavidad de ella, quien en respuesta abrió más sus labios y chocó su lengua con la de el hanyou, con ello una descarga placentera se expandió por todo su cuerpo, la tensión en su estomago se hizo más fuerte, descendiendo a su bajo vientre, comenzaba a desesperarla aquella sensación.
Rodeó con sus brazos el cuello de él, apretándose más contra aquel fornido cuerpo, con ello sintió 'algo' clavarle su vientre.
InuYasha se separó de ella a escasos centímetros y sin dejar de mirarla a los ojos introdujo sus manos dentro de la abertura del kimono que usaba, ejerció la suficiente fuerza como para dejar los seños de la mujer al descubierto, esperando por ser atendidos, hermosamente erguidos.
"Eres tan…hermosa"-musitó maravillado, ella se sonrojó ante la mirada tan abierta de el hanyou, Kagome le ayudó a terminar de desvestirla, soltando su delgado obi que le sujetaba su ropa, cuando lo desarmó la tela se abrió totalmente y él sin poder contenerse más la empujó gentilmente sobre el futon. Se puso sobre ella apoyando su peso en sus brazos que descansaban a cada costado de ella.
Kagome por instinto abrió sus piernas temblorosas y alzó su pelvis rozando con la masculinidad de él.
InuYasha soltó un gruñido.
"Kagome"
"m…"-lo besó.
"Me estas volviendo loco"-declaró ronco.
"Y tú a mi….me arde"-le dijo ella-"siento como si me estuviera quemando por dentro"-gimió cuando él le besó su seno derecho y el otro lo masajeó con su mano.
"Yo también me siento arder…"-lamió el pezón duro y luego lo mordisqueo tiernamente, besó sus labios y contra ellos musitó-"te necesito, te necesito muchísimo"
Kagome desesperada le abrió el aori, él se levantó y se apresuró en sacarse todas sus vestimentas.
Kagome lo contempló con la respiración acelerada, su cuerpo le quemaba… se sentía arder en llamas que parecían aumentar y aumentar dentro de su ser.
InuYasha volvió a su lado posesionándose como antes sobre ella.
"abre más tus piernas Kagome…"-le dijo casi sin aliento, ella lo hizo inmediatamente y gimió al sentir su erguido miembro acariciando por fuera su vagina-"Kagome…"-volvió a llamarla con una voz de ultra tumba.
"Te amo InuYasha, no me arrepentiré"-le besó el hombro.
InuYasha buscó sus labios encontrándolos con gran éxito y entonces la penetró lentamente, Kagome gimió apretando sus parpados ante el dolor punzante que la invadió al convertirse en un solo ser con él.
"¿Estas bien?"-preguntó el hanyou tratando de controlar su impulso de comenzar a moverse sobre ella.
"Estoy bien… sólo debo acostumbrarme…"-le respondió tomando bocanadas de aire, sentía sus pulmones secos… las lágrimas corrían por sus mejillas, el dolor era hasta cierto punto tolerable, pero no importaba… de igual modo estaba feliz, porque ahora sentía que realmente InuYasha la amaba…
El hanyou la abrazó.
Ninguno de los se atrevió a decir nada…
Kagome finalmente se decidió a enredar sus piernas con las caderas de él comenzando a balancearse lentamente, sintiéndose completa.
"Oh… InuYasha"-murmuró casi sin aire cuando la primera ola de placer llegó a su cuerpo.
Él aceleró los movimientos haciendo que su cadera chocara con la de ella de forma algo más brusca, su torso recibía rápidos roses de los senos de ella, que se movía debajo de él sin dejar de gemir una y otra ves.
Besó el cuello expuesto de Kagome, ya que tenía ella la cabeza hacia atrás.
Gemía desesperadamente, aunque aun le dolía, el placer que estaba recibiendo reconfortaba aquel ardor.
"Inu…"-logró decir con esfuerzo perdiendo la cordura.
InuYasha mordisqueó, besó y lamió el cuello de ella… respirando pesadamente, acariciando con su mano la espalda de ella, acelerando el movimiento.
"Kagome yo…."-gimió y entonces la colocó sobre él. Kagome se dejo llevar, se hizo hacia delante para que sus senos chocaran con el pecho fuerte de él, era una sensación magnífica.
"dilo…"-le imploró ella.
"Te amo, también"-le dijo con la voz ronca, apretándose contra ella, sus manos las puso en las caderas de la mujer y las acarició.
Kagome sonrió, sintió la tensión de su bajo vientre aumentar, un placer increíble la lleno de forma desbordante, creyó flotar y hasta que no cayó de aquella nube no se dio cuenta que estaba gritando por estar recibiendo aquella sensación tan indescriptiblemente asombrosa.
Su cuerpo no dejaba de temblar, al o lejos escuchó a InuYasha rugir llamándola, mientras seguía recibiendo espasmos, finalmente por un momento perdió la noción y se dejo caer aturdida sobre el sudoroso pecho de el hermoso hombre mitad bestia, en ese instante un líquido caliente se adentró en su ser, al momento que la respiración de él se formaba más espesa.
Estuvieron en silencio un largo rato, sin dejar de estar unidos, aunque pasado unos momentos la sensación de dolor volvió a Kagome levemente, quien se vio obligada a dejar de ser un solo ser con él, poniéndose a su lado.
InuYasha la acomodó en el futón y tapó a ambos con la frazada, observó aquellos ojos adormilados y la besó despacio en la frente.
"pensé que habría alguna mordida marcándome o algo así"-murmuró Kagome cerrando sus ojos con una sonrisa.
"Ya tienes mi esencia, y yo la tuya…con eso me basta"-susurró cerrando sus ojos también.
. . . . .
El sol brillaba con intensidad, el aire estaba caliente, los cuerpos de todos se encontraban transpirados, pero las sonrisas de sus rostros eran imposibles de negar.
El agua chocaba con fuerza en el barco salpicando incluso algunas gotas dentro del lugar y llegándole más de alguno de los que estaban ahí.
El sonido del mar era agradable. El calor insoportable.
"¡Mira Kagome, Kagome estamos llegando!"-gritó eufórico Shippo.
"Es cierto"-Kagome sonrió con el corazón apretado.
Habían pasado ya dos semanas desde los últimos hechos acontecidos, la gran mayoría ya se encontraba casi sanos, algunas que otras heridas y nada más, otros que había resultado más heridos, y estaba en estado delicado se habían quedado en tierra firme para que apenas se mejoraran del todo pudieran viajar a la isla también.
"Que calor"-se quejo Sango meciendo su mano cerca de su cara como un abanico.
"Sip"-asintió Kagome observando la gran isla que tenía una bandera de Japón flameando en lo alto del monte más grande del lugar.
"Al fin estamos llegando…. ¿cómo te sientes Kagome?"
"Feliz…"
"Yo también… pero creo que tú estas doblemente feliz"
"¿Por qué lo dices?"-miró extrañadamente a Sango con rostro de ingenuidad.
"Lo digo por InuYasha"-rió.
"Ops…"-Kagome se sonrojo furiosamente-"si…"
"Es extraño como suceden las cosas, quien diría que él terminaría siendo de los nuestros, y se… enamoraría de ti"
"Es cierto"
"Espero que te cuide bien"
"Lo hará"
"Me siento tan contenta"-sonrió Sango.
"Si sé…"-rió-"yo también"
"¿te puedo hacer una pregunta Kagome?"
"¿Qué cosa?"
"¿No te incomoda que InuYasha sea mitad monstruo mitad humano?"-le preguntó Sango mirando el mar, mientras los cabellos de ambas danzaban con el fuerte viento chocando en sus cuerpos.
"No"-Kagome guardó silencio un pequeño tiempo-"No es algo de lo que me haya preocupado en ningún momento…"- Kagome fijó su vista en donde estaba Inuyasha, sentado con la cabeza gacha, al parecer dormía, tenía la espada entre sus piernas apoyando el mango de esta en su hombro.
"Eso es lindo Kagome"- Sango la abrazó efusivamente.
El barco cada vez se acercaba más a tierra firme y entonces él que dirigía la nave anunció…
"Sólo quedan unos minutos para poder llegar, por favor preparen las cosas que deben bajar"-lo dijo de una forma monótona.
Mijemilla había sido generoso, demasiado generoso, aparte de casi regalarles la isla también había él mismo dado uno de sus barcos para llevarlos y llevarles algunos alimentos hasta que esa tierra tuviera cosechas, como también había entregado vestimentas.
Como se dice…. En la viña del Señor hay de todo…
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Durante el día se habían dedicado a bajar todo y arreglar para al menos poder tener algo cómodo para dormir a la noche.
Cuando la luna iluminó finalmente el cielo oscuro, tenían una fogata encendida y conversaban amenamente.
Kagome se acercó a InuYasha quien se había mantenido al margen de todo, sólo había ayudado pero sin mucho.
"¿Estas bien?"-le preguntó sentándose a su lado.
"Si"
"¿Seguro?"
"No"
"Me lo puedes decir, te amo, no debe haber secretos entre ambos"
InuYasha pareció indeciso unos momentos y finalmente habló.
"No sé si me hayan aceptado…"
Kagome lo miró atónita, en su cabeza ya estaba temiendo que él se hubiera arrepintiendo de lo de la noche pasada y quisiera dejarla…. Pero a él le importaba eso, que lo aceptaran…
Sonrió.
"No seas tonto, les agradas mucho, sin ti no hubiéramos podido sobrevivir, te están muy agradecidos, justo hoy en el barco hablaba con Sango y me dijo que se alegraba por mi…por nosotros…InuYasha no quiero que te sientas incomodo"
Kagome apoyó su mejilla contra el hombro de él.
"Kagome…"
"Um…"
"Gracias"
"¿Por qué?"
"Por ayudarme a sentirme libre"
"Gracias a ti por darme libertad"-le dijo ella viéndolo a los ojos.
"Dile a tu Dios que le doy gracias por estar junto a ti"-la abrazó.
"Y ¿Por qué no se lo dices tu mismo?"-alzo una ceja.
"Aun no estoy listo"
"Bueno lo haré yo"-tomó las manos de InuYasha y cerró sus ojos-"Señor, gracias por darnos la oportunidad de conocernos, por ayudarnos a comenzar a vivir una vida tranquila… y gracias por cada cosa que nos daras en el futuro… amén"-cuando abrió los ojos InuYasha la contemplaba con un extraño brillo en sus ojos.
"Gracias"
"Y tú que parecias nunca dar las gracias"-rió.
"Todos podemos cambiar"-refunfuñó.
"Lo sé"
Kagome fijó su vista en todo el grupo que estaba junto compartiendo, riendo, como hace mucho no lo hacían, ver sus rostros iluminados le dio una gran satisfacción.
"Porque no nos perdemos por el bosque"-le dijo él.
"¿Ah?..."
"No se darán cuenta"-le guiñó un ojo el hanyou.
Kagome rió más fuerte.
"Mañana es nuestra ceremonia de casamiento, espera hasta mañana"-lo besó suavemente en los labios-"Y entonces haremos una gran familia, tú y yo"-sonrió sobre los masculinos labios de él.
"Quiero tener muchos hijos"-Le aclaró él.
Se besaron largamente y luego se juntaron con los demás.
Desde esa noche no hubo más preocupaciones de donde debían escapar…. Ni nada parecido, sólo se dedicaron a ser felices.
"Gracias a Dios por haberte conocido"
"Gracias a Dios por haberme salvado y yo salvarte"
"Gracias a Dios por amarte y tú amarme"
Porque a nadie le falta Dios.
Fin
Y finalmente he publicado el último capítulo de este fanfics, que me llevó más de un año poder terminar.
Espero les haya gustado y hayan disfrutado leyendo la historia.
Nos seguimos viendo en Tan sólo tres meses n.n realmente me ha tomado de improvisto el gran apoyo que ha tenido este nuevo fics que he comenzado.
Muchas Gracias por haber leído esta historia.
