Décimocuarta
En el que Thor está a punto de ser rey y Loki echa a andar su plan, nada sale como planeado, para nadie.
Loki recorre el salón del trono, observando a detalle los arreglos de último momento, sólo falta un día para la coronación y él finalmente se siente relajado. Los últimos días han sido estresantes en exceso, para él tanto como para los demás, aunque definitivamente no por la misma razón, los demás están angustiados por la celebración que se acerca, él por evitarla, pero al fin se encuentra tranquilo, ha echado a andar un plan que difícilmente saldrá mal.
Le tomó muchos días hallar la forma idónea de sabotear la coronación de Thor, aún no está orgulloso de tener que hacerlo pero como tantas cosas que ha hecho en todos esos años, deja a un lado lo que él o los demás piensen de sus acciones por un bien mejor, hace tiempo ya que dejó de preocuparse demasiado por lo que pensaran de él; aunque claro, aún le importa y por eso fue un poco más complicado.
Desde el principio estuvo consciente que por ningún motivo debían saber que él estaba detrás de todo, aún hay muchos que creen que está celoso de Thor y quiere el trono, él trató por mucho tiempo de convencerlos de lo contrario, pero fue inútil, quizá porque lo primero es cierto, pero no quiere ser el sucesor de Odin. Por fortuna ya quedaron atrás los tiempos en los que muchos en la Corte no dudaban en recordarle que no es un Odinson de sangre, sus talentos y compromiso con la casa real le han ganado finalmente su lugar como hijo de Odin ante los ojos de los demás, aunque no siempre ante los propios.
—Gracias por venir príncipe, lamento haberlo molestado, le prometo que no será demasiado tiempo.
—No importa, Hjalti, antes de que Thor quiera intentarlo de nuevo.
Hjalti suelta una carcajada y asiente, es el encargado en jefe de los establos y le ha pedido ayuda con los caballos que serán usados en el tradicional recorrido que el nuevo rey hará a lo largo de la ciudad una vez que ha sido coronado. Ya que se ha ganado una notable reputación controlando criaturas en apariencia salvajes, el hombre le tiene en gran valía y ocasionalmente le pide ayuda para lidiar con caballos y otras bestias.
Se trata del caballo que regaló a Thor en Nidavellir, ha pasado más de una semana y no han podido domarlo por completo, a Loki no le sorprende, no sólo sus métodos son bárbaros, desde el principio supo que la criatura tenía un orgullo parecido al de su hermano, sabe que es imposible quebrar a un animal así. Además él no cree en que deba quebrarse a una criatura para hacerle obedecer, él cree que es mejor ganársela, así no sólo se obtiene su obediencia, también su respeto y cariño, tal vez por eso ninguno de sus caballos ha tratado de morderlo como ocurre normalmente con los temperamentales corceles reales.
—Está bien, déjamelo, estoy seguro que tienes aún demasiadas cosas qué hacer —le dice al jefe del establo.
—¿Está seguro, príncipe? me avergüenza tener que molestarlo.
—Está bien, ya lo dijimos, mejor yo que Thor, no podemos permitir que comience su reinado con una pierna rota, ¿o sí?
—Por supuesto que no, príncipe Loki, gracias.
Hjalti se despide con una reverencia y se va, Loki se acerca al caballo sin mostrar duda ni miedo, el animal ha sido llamado Tarbein, oso de Thor, un nombre poco ingenioso como todo lo relacionado con Thor, pero a Loki no le molesta, no le importa cómo lo llame su hermano, mientras se encargue del animal y vea por él.
Al cabo de diez minutos se lo ha ganado, no es muy distinto de Fenrir, Sleipnir o Jörmurgand, todos ellos son criaturas que muchos creen incapaces de razonamiento e inteligencia, pero Loki está seguro que son mucho más listos que mucha gente que conoce y con el paso de los años ha preferido más su compañía, ellos no son son tan juiciosos.
—Prométeme que cuidarás de él, puede ser un cabeza hueca en ocasiones pero es leal, no te fallará si no le fallas —le dice a Tarbein mientras le toma la cabeza, aunque por experiencia sabe que Thor no siempre es tan leal como dice—, si alguna vez te falla, te doy permiso de lanzarlo fuera de la silla o morderlo, sólo requiere un poco de disciplina.
El animal menea la cabeza y Loki lo toma como un acuerdo, lo suelta y deja que se vaya, sonríe satisfecho pero la sonrisa se le esfuma cuando piensa en Thor, la coronación y su plan.
Ya que no puede dejar que los demás sepan que él ha orquestado todo, Loki ha decidido usar a otros para cumplir su objetivo, no es la primera vez y por lo usual se siente culpable, pero no esta vez pues ha optado por usar algunos jotnar, con el Cofre como señuelo, los gigantes acudirán a Asgard sin duda.
Mientras ve a Tarbein ir a su establo para comer, Loki no puede evitar compararlo con los gigantes de hielo, cualquier otro asgardiano pondría al caballo y los gigantes en la misma categoría, Loki pone al caballo por encima de los habitantes de Jotunheim (y otras razas en los demás reinos). A veces se pregunta por qué su padre no acaba simplemente con todos ellos, tal y como siempre ha clamado Thor que hará, supone que es una de las pocas cosas buenas que pasarían si lo deja tomar el trono.
Nunca ha entendido por qué su madre siempre se molesta cuando hablan de cosas como el exterminio de los gigantes, matar a uno es con lo que sueña todo niño que quiere ser guerrero; hay un viejo dicho en Asgard, uno que su madre les prohibió repetir desde que se los oyó la primera vez: el único jotun bueno es el jotun muerto, pero Loki considera que es uno bastante sabio.
Sonríe al considerar que está haciendo un favor a Asgard al usar a jotnar para su plan, es seguro que ninguno de los involucrados saldrá vivo.
Cuando es la tarde, el palacio y toda Asgard vibran de emoción con la llegada de la coronación. Todos esperan ansiosos la llegada del día siguiente, todo está listo.
Loki se ha mantenido lejos de la vista de los demás, repasando los detalles de su planeación. Aún no es muy diestro manejando portales interdimensionales, por lo regular usa las aberturas en Ygsdrassil ya existentes, pasó muchos años estudiándolas y buscándolas, ahora se vale de una de ellas para traer a los jotnar. No se requirió de mucho, una ilusión, un mensaje y una propuesta, aceptaron de inmediato, ahora sólo falta que su pequeño cerebro les permita recordar sus instrucciones.
Se siente sucio por tener que lidiar con ellos, pero sabe de sacrificios y éste es uno necesario.
—¿No pedí que me dejaran solo? —pregunta Thor cuando ve a Loki caminar cerca de la gran roca donde ha estado sentado la última hora.
—¿Qué?
—Ordené que nadie me molestara, pensé que respetarías al menos por hoy mi privacidad.
Loki aclara su cabeza de los despreciables pensamientos y se enfoca en su hermano.
—No tenía ni idea que estabas aquí, discúlpame, pero no todos estamos siguiendo cada uno de tus pasos rey Thor.
Thor no sabe cuánto de eso es cierto pero no tiene deseos de pelear.
—Lo siento, es sólo que quiero estar solo, necesito pensar.
—¿Tú, pensar? —a Loki le divierte la idea, pero decide no molestar al rubio— también lo siento.
Thor se hace a un lado dándole a entender al otro que quiere que lo acompañe, Loki lo hace de inmediato, una vez sentado al lado de su hermano se da cuenta que no sabe qué decir, no es una situación habitual.
—¿Qué piensas de mi como rey?, ¿debería decirle a padre que espere?
Loki contempla al otro, a pesar de todo, Thor puede llegar a ser una persona analítica y capaz de tener ideas sorprendentes, pero sólo cuando de verdad se lo propone, casi siempre se deja llevar por lo primero que piensa. Puede ver que éste, es uno de esos momentos, la introspección no es uno de los fuertes del dios del trueno.
—¿Crees que deberías esperar?
Thor observa a su hermano, no sabe si responderle con la verdad, a diferencia de Loki, Thor se caracteriza por decir casi siempre la verdad y no ser tan bueno mintiendo, sabe que diga lo que diga, el otro sabrá si miente o no, Loki lo conoce lo suficiente.
—Creo que no, creo que puedo aprender con la experiencia, así aprendo mejor.
—Cuando aprendes así, hay quien te pueda corregir, cuando tomes a Gungnir ni siquiera padre tendrá la autoridad de corregirte.
Thor niega con la cabeza, ése es su mayor temor, que pierda la perspectiva de sus limites sólo porque térnicamente ya no tiene ninguno, sin embargo sus acciones y decisiones tendrán consecuencia sobre nueve reinos.
—Tendré a padre, a madre y todos los consejeros, te tendré a ti —dice, tratando de sonar como un cumplido, desesperado porque Loki lo apruebe y él pueda sentirse tranquilo.
—Si a la fecha me has escuchado sólo un número contado de veces
—Ahora será mi obligación —Thor le interrumpe, no quiere que su hermano le recuerde todas las veces que las cosas empeoraron por no escuchar a otros.
—¿Y cumplirás siempre con ella?
Frunce el ceño, halla irritable que le recuerde que el "cumplir con su palabra" no siempre es lo que hace, de lo volátil que puede llegar a ser su humor. Lo fácil que se deja llevar por su temperamento. Ése es su principal temor, que esa debilidad traiga complicaciones a Asgard, no sería la primera vez, pero todas esas veces él sólo era príncipe, ahora siendo rey, apenas y puede imaginar las consecuencias.
—Sé que te encargarás de eso, que no importa lo que pase, si puedo confiar en alguien, es en ti —sonríe y rodea a su hermano con un brazo, siente a Loki tensarse levemente cuando hace esto, le extraña, hace mucho que no lo hacía—, ¿qué ocurre? —pregunta curioso—, ¿acaso crees que soy un caso perdido?
El menor sonríe, aunque por dentro la culpa lo carcome, se repite una y otra vez que es para mejor, que nada va a sair mal.
—Siempre he creído que lo eres, pero no te preocupes, me encargaré de enmendar eso.
—Entonces está decidido, mañana seré rey de Asgard.
—Sí, está decidido —murmura Loki.
Se quedan callados, metidos en sus propios pensamientos, Thor extiende su mano no tiene a Mjölnir con él pero la mueve como si lo tuviera.
—Padre dice que es un arma para destruir pero también para construir, nunca la he usado para eso, mas que para construir el honor de Asgard.
—No te debe de costar demasiado, lo único que debes hacer es golpear aquí y allá, ya sabes, lo que es lo tuyo —dice Loki bromeando, pero entiende a la perfección lo que su hermano quiere decir.
—Es un gran reto pero puedo con él, llevaré a Asgard a una época más dorada, más brillante.
Loki se pregunta si eso es posible.
—¿Te has desecho de la idea de iniciar una nueva guerra?
—Claro que no —exclama el mayor—, sólo tengo que buscar una verdadera razón, no puedo declarársela a cualquiera.
Thor se da cuenta de la admiración que esas palabras causan en Loki, reconoce que sus palabras no son plenamente sinceras, en parte está diciendo lo que pretende pero también lo que sabe que su hermano quiere escuchar, lo quiere tranquilo y seguro, nunca le ha gustado la idea que Loki sienta la obligación de ser su brújula moral, como si fuera un chiquillo que no sabe diferenciar lo bueno de lo malo.
Recuerdan lo mejor de la campaña en Nidavellir, en medio de risas y reclamaciones entre sí. Aún hay muchas cosas que no se perdonan, su forma de llevar la batalla es tan diferente como su misma forma de pelear, eso fue un conflicto durante toda la guerra el hecho de que Thor tuviera el mando fue lo que siempre terminaba sus discusiones, Thor imponía su posición o el resto le daba la razón al mayor. Casi nunca se decantó en favor de Loki, aún lo recuerda con irritación.
—Sé que no soy el mejor, que los he decepcionado muchas veces pero confía en mi como nuestros padres y amigos lo hacen.
—Siempre tendrás mi confianza, ya lo sabes, sé que a veces o muchas veces peleamos, y reconozco que he estado celoso de ti por mucho tiempo, no compartimos la misma sangre pero compartimos todo lo demás, nunca, jamás dudes de cuánto te quiero.
Thor coloca su mano detrás de la nuca del menor, un gesto que parece casi instintivo cuando siente la necesidad de reafirmar su hermandad con él, de recordarle que aunque no es hijo de sus padres es su hermano y que no importa lo que digan.
—No vas a besarme, ¿o sí?
Thor lo mira con descrédito por unos segundos, las bromas de su hermano es otra de las cosas que más aprecia tanto como sus consejos, siempre sabe cuándo es el mejor momento para romper la tensión.
Suelta una carcajada y lo acerca más, la sonrisa de Loki tiembla y trata de retroceder pero Thor es más fuerte que él y no puede liberarse de su agarre.
—Reconozco que lo he pensado, y ahora debo comenzar a pensar en una reina. Sin duda es más fácil que tú te conviertas en mujer que yo, ¿recuerdas cuando me disfracé de una?
—¿Thor? —Loki murmura, es claro que está demasiado incómodo y no sabe qué hacer.
—¿Por qué no lo pensamos antes?
El rubio lo acerca más, Loki se teletransporta lejos antes de que sea demasiado.
—Por Hel, ¿qué pasa contigo?
Thor comienza a reír a carcajadas.
—¡Mírate!, ¡si pudieras ver tu cara! No eres el único que puede hacer bromas hermano.
Loki le reclama, y Thor ríe, comienzan a discutir después a golpearse en plan de juego, se quedan ahí hasta que tienen hambre y regresan para cenar, esa noche los dos van a dormir aunque a ninguno lo encuentra el sueño, sus mentes no hallan descanso, preocupados por el día siguiente.
Asgard hierve de emoción, sus habitantes inundan de nuevo las calles con el mismo espíritu festivo que un par de semanas atrás cuando los ejércitos regresaron después de su campaña contra los trolls en el reino de los enanos, las calles también están repletas pero es el palacio el que está a punto de reventar, en una de esas raras ocasiones, sus puertas se han abierto para que nobles y plebeyos entren por igual.
El interior del salón es un constante hervidero de murmullos de expectativa, los Tres Guerreros han ocupado su lugar, los integrantes de la corte y los pelotones de Einherjar, todos han tomado posiciones en espera de la familia real.
Una trompeta resuena, le sigue una multitud de ellas, la concurrencia calla, las miradas se dirigen a un mismo punto, las puertas se abren y el silencio se hace al resonar de la punta de Gungnir contra el piso, Odin sale adelante acompañado de Frigga, los reyes hacen su camino hacia el trono. Si uno presta atención al rostro del rey puede ver un poco de molestia, aprisa se asocia a la ausencia del hijo menor quien por derecho y obligación debía entrar con ellos, para cuando ellos llegan al trono Loki ya está ahí, unos escalones más arriba de Sif, en espera de sus padres y hermano. El rey toma asiento, la reina se coloca a su izquierda sobre la escalera un poco más arriba de Loki.
De pronto los gritos y aplausos reinician, la apabullante sinfonía de ovaciones de unos días atrás es poco comparada con la de ahora, Thor ha hecho aparición y hace el largo recorrido de la gran puerta de entrada hasta el frente del trono, la gente no se cansa lo aclama y le aplaude, así expresan el amor a su nuevo rey. Una vez que ha llegado a la base de las escaleras sobre las que se levanta el trono, Odin hace sonar de nuevo su lanza y el silencio se hace presente.
Odin comienza con unas palabras emotivas, repasa los deberes y obligaciones de todo rey de Asgard, que reina sobre ella pero debe velar sobre todos los reinos. La declaración comienza, hay un murmullo al fondo, Thor y varios no consiguen ignorarlo. Odin se detiene, cuestiona con la mirada qué es lo que pasa, la gente comienza a ponerse nerviosa, muchos se miran entre sí, inseguros de qué hacer.
—Intrusos —dice Odin—, hay intrusos en Asgard.
Gungnir suena de nuevo y asiente hacia sus hijos, pero los guerreros presentes también entienden la orden, comienzan a salir por la puerta que de pronto es demasiado estrecha para la salida de las tropas, los presentes que no son guerreros permanecen en su lugar.
Loki sabe que hay algo anormal, sabe quiénes causan el alboroto pero hay algo que no va de acuerdo a lo planeado, no debían haber atraído tanta atención, el Destructor debía ser el único en actuar. Asume que esas bestias han olvidado las indicaciones que les dio, no debería sorprenderle, puede que se hayan confundido, las hayan olvidado o simplemente crean que ellos pueden hacerlo mejor, pero le irrita en demasía.
Al ver la tardanza con la que las tropas salen del salón, se acerca a Thor, los sujeta y lo teletransporta fuera.
—Muévete —le exclama Loki.
Thor se toma unos segundos en recuperarse, nunca le ha gustado y sabe que nunca le gustará esa habilidad de su hermano pero sabe lo útil que es, como ahora. Los dos siguen la misma dirección que el resto de los soldados.
—¿Qué ocurre? —grita.
—Gigantes de hielo, su majestad, llegaron a la Bóveda, algunos han entrado, otros han tomado el principal corredor hacia ella, están atrincherados, bloquean el paso.
—¿Cuál es el plan?
—No lo sé, señor.
Loki tuerce la boca, en ese momento su opinión de los jotnar y su gente no es muy diferente, los Einherjar y en general todos los guerreros, son buenos siguiendo órdenes, pero no del todo pensando por su cuenta e improvisando.
—Que bloqueen todas las salidas, envía números iguales a cada punto, llama a Sif y los otros, que venga Tyr y los mejores que tenga también.
Thor escucha cada palabra de Loki, piensa por un momento en cuestionarle pero repite sus indicaciones a los Einherjar a su alrededor, los cuales obedecen de inmediato.
La situación pronto se halla relativamente bajo control, con todas las posibles salidas bloqueadas, los jotnar (cuyos números de acuerdo a reportes van de 20 a 30) han quedado atrapados entre la Bóveda (protegida por el Destructor) y el gran corredor que da acceso a la entrada de ésta, que es resguardado por el contingente de los guerreros mejor preparados.
Para cuando Odin llega, se ha asegurado cada una de las salidas, aunque aún nadie sabe cómo entraron al reino. Aprueba las medidas tomadas por sus hijos y decide el siguiente paso.
—¿Qué harías Thor?
—Romperé las puertas y mataré a todos, sólo espera padre, terminaré con esto y podremos continuar mi coronación. ¡Vamos guerreros de Asgard!
Odin suelta un suspiro.
—Alto Thor —exclama el rey—. Los sacaremos a todos, necesitamos saber por qué están aquí, cómo llegaron. No me arriesgaré a un rompimiento en el tratado de paz con Laufey.
—¡Son animales, padre!, ¿qué saben del honor? —proclama Thor.
—No creo que quieran negociar padre —le secunda Loki—, ataquemos y hagamos las preguntas después.
Odin se siente sorprendido por la reacción de Loki, hubiera esperado algo más de él, pero no hay tiempo si no piensa en un plan pronto sus hombres masacrarán a los jotnar y no podría manejar una guerra contra Jotunheim ahora que puede sentir el Sueño de Odin cerca; está seguro que será un perfecto motivo para Laufey.
—Llévame al interior de la Bóveda —dice a Loki—, ustedes quédense aquí, no atacarán a menos que yo lo diga, abrirán las puertas cuando lo ordene, ataquen pero sólo para inhibirlos, no los maten. Confío que mantengas el orden Thor.
Huggin y Munnin se han posicionado cerca de Thor, dejando claro que ellos le dirán cuando. Loki intercambia una mirada con su hermano, pero obedece aprisa a su padre, pasa saliva y lo sujeta con firmeza. Sin decir nada lo lleva al interior donde el Destructor permanece alerta.
—Conmigo —dice Odin con firmeza y el guardián de la Bóveda se coloca detrás suyo—, también tú, Loki, no te separes de mi ni ataques por ninguna razón. Vamos.
El Destructor golpea con fuerza las puertas de la Bóveda, éstas ceden de inmediato tomando a los gigantes de hielo por sorpresa. Los cuervos graznan con furia, a la señal, Thor derriba la puerta con un golpe de Mjölnir, de pronto con los dos frentes abiertos los jotnar caen en la confusión, es claro que no tienen un plan de contingencia y se lanzan a pelear ciegamente.
—¡Ríndanse! —llama Odin—, no tienen ninguna posibilidad, ríndanse si no quieren morir.
—¿Rendirse, Padre-de-Todo? —dice uno de los gigantes—, ¡eso no ocurrirá!
El rey lo observa con atención, identifica que es quien está al mando.
—Ríndanse y no los mataremos, su última oportunidad.
—Hemos venido por lo que es nuestro. Ningún jotun se doblegará de nuevo ante Asgard —insiste el jotun.
Odin exhala irritado de tanta necedad, observa al resto de los jotnar y a sus guerreros pelear, se enfurece al ver que no todos están respetando su orden, avanza aprisa para recordarles que deben evitar matar a tantos como sea posible, reconoce lo difícil que debe ser, para un Æsir es casi instintivo atacar a todo jotun, pero si Laufey sigue siendo tan temperamental como antes, el riesgo de la guerra es grande.
Thor es el primero en imponer el desorden, agita a Mjölnir a diestra y siniestra, golpeando a los gigantes sin ningún miramiento, Odin avanza hacia él, todos (gigantes y Æsir por igual) se hacen a un lado por temor y respeto, le toma del brazo y le impide seguir, Thor lo mira sorprendido y comienzan a discutir, reclamándose entre sí, uno que deben ser más enérgicos el otro que sean más listos.
—¡Muere Padre-de-Todo! —un jotun grita.
Odin se gira tardíamente, una cuchilla de hielo le rasga el costado, le sorprende que alguno haya osado atacarlo, Loki lanza un par de cuchillos reforzados con seid a las piernas de su atacante obligándolo a caer de rodillas impidiéndole seguir avanzando, se interpone entre ambos, lo ve concentrar seid en una mano e invocar un cuchillo en otra, listo para atacar, está por decirle que acabe con él pero se detiene al reconocer por qué ese jotun tuvo el coraje para atacarlo. Se trata de Helblindi, apenas y puede reconocerlo, la última vez que lo vio era casi de su altura, ahora es prácticamente del doble, pero las marcas que viste son inconfundibles, las mismas que memorizó en Loki.
El jotun ataca de nuevo, Loki responde con la misma violencia, Odin ve con horror cómo se lanza contra su cuello con la intención de matar al primer intento.
—¡Alto! —grita a tiempo para detenerlo.
Helblindi ha caído de espaldas, Loki está sobre su pecho con la punta de su daga en la base del cuello, ninguno se mueve, Loki porque está a la expectativa Helblindi porque sabe que cualquier movimiento suyo hará que el otro lo mate.
—Es el líder padre —proclama el menor—, si lo matamos
—¡No! —exclama Odin, perturbado por la decisión y odio que puede percibir en su hijo menor— no, no harás nada —repite más calmado—. Si no quieren ver morir a su príncipe —grita a los demás—, ríndanse ahora, parlamentaré con su rey por una salida que no implique la sangre de más —finaliza al ver que hay al menos cinco muertos.
Ve a varios de los suyos quejarse de las quemaduras que el agarre de los jotmar pueden generar, y piensa con pánico qué es lo que puede hacer a otro jotun, mira a Loki que sigue sobre Helblindi, no se ha movido ni un centímetro.
—Ve por Hegri, dile que traiga todo de inmediato.
Loki lo mira como si no entendiera que le está ordenando a él, así que Odin no cambia su gesto, finalmente su hijo obedece y desaparece. Helblindi parece sorprendido de la habilidad de Loki. El príncipe heredero de Jotunheim se sienta y levanta las manos mostrando su rendición, los demás jotnar hacen lo mismo de inmediato, obedeciendo.
—¿Qué hacemos padre? —cuestiona Thor.
—Yo, Odin Padre-de-todo, acepto su rendición y les extiendo la protección de los prisioneros de guerra, detengan toda agresión y les aseguro su bienestar.
Escucha a Helblindi bufar pero ninguno dice nada, sabe cuán orgullosos pueden ser los jotun, no esperaba gratitud de sus nuevos prisioneros así que está bien.
—Los llevaremos al calabozo, Hegri traerá lo necesario. Les recuerdo, jotnar, no toleraré ninguna agresión a los míos, por su propio bien. Hablaré con su rey y trataré de llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes.
—Has tomado todo de Jotunheim Padre-de-Todo, ya no hay nada que podamos darte, y sólo hay una cosa que demandamos de ti.
—No tendrán el Cofre —replica Odin—, pero tu padre tal vez esté interesado en recuperar a su heredero lo más sano posible.
Hegri llega acompañado de varios ayudantes cargados de cadenas, las mismas que usaron durante la guerra y él no quiso fundir tal y como Frigga le pidió muchas veces. Terminan de someter a los invasores inhibiendo sus poderes en el proceso, y los guían a las prisiones.
Los Einherjar los escoltan junto con los demás guerreros, sólo se quedan Odin y sus hijos.
—Debimos haberlos matado padre, y enviado las cabezas a Laufey, eso les enseñaría a no intentar otra tontería como ésta —exclama Thor.
—¿Eso es lo que crees? —ve a Thor asentir, voltea a Loki—, ¿qué opinas tú?
—Enviar cabezas no es la mejor forma de parlamentar —murmura el menor, Odin comienza a sonreír—, habría que que matarlos a todos salvo su príncipe, no queda más opción que mandarlo de regreso —finaliza con desagrado como si la idea de dejar un solo jotun vivo fuera la peor decisión, la sonrisa de Odin se esfuma.
—¿Dices que debemos matar a todos los demás?
—Claro —coinciden Thor y Loki.
—Esas bestias no merecen otra cosa mejor, tuvieron la osadía de entrar a Asgard, eso debería bastar para acabar con sus miserables vidas, pero no conforme con eso, se atrevieron a penetrar hasta este punto —exhala Thor.
—Deben recibir un castigo por sus acciones, pero si queremos evitar una guerra contra Jotunheim habrá que devolver a su príncipe con vida, son criaturas coléricas, apuesto que Laufey no se tomará bien si su vástago muere aquí —explica Loki.
Odin no responde de inmediato, no debería sorprenderle la opinión de sus hijos, la proclamación sangrienta de Thor ni la pragmática de Loki, pero no puede creer que ambos coincidan, Loki no suele compartir la demanda de sangre de Thor, él es más sutil, menos violento, pero parece plenamente convencido que la mejor forma de lidiar con ese problema es arrancándolo de raíz.
Los despide, ignorando las preguntas de Thor sobre su coronación, se queda solo, piensa en cómo lidiar con ese nuevo problema, lo que comenzó como un día especial se ha tornado muy distinto a como lo concibió. Se cuestiona su decisión de la coronación de Thor, y piensa con un estremecimiento lo cerca que Loki estuvo de matar a su hermano de sangre, y el profundo odio que profesa a su propia raza.
Al pensar en sus hijos, reconoce las muchas cosas que ha hecho mal y han dado como resultado sus acciones de ese día.
