-No-declaró-fui a notificarle que mataría a mi padre.

Lo miré con desconcierto, si bien Lucius Malfoy había escapado y desaparecido desde la Batalla de Hogwarts y se encontraba entre los mortífagos más buscados, escuchar a su propio hijo decir que lo iba a matar no era algo que alguna vez se me hubiera ocurrido.

-Pero-encontré mi voz en algún lado y me permití hablar en apenas un susurro-es tu padre.

Me tendió una bandeja con sánduches, fruta y jugo.

-Come, necesitas comer-lo miré sin entender-te explicaré mientras comes.

No necesitó pedírmelo dos veces. No me había dado cuenta lo hambrienta que estaba hasta que el primer sánduche tocó mi boca y seguí comiendo hasta que sentí mi hambre controlarse, acto seguido alcé mi ceja todavía esperando que me contara pero sin dejar de comer.

-No sé por dónde comenzar-se sentó en el borde de mi cama y pasó su mano derecha por su cabello, un gesto que yo había aprendido que hacía cuando se sentía incómodo.

-Por el principio-dije con facilidad.

-Bueno, sabes que mi padre te odia-dijo trémulo, casi disculpándose por los sentimientos de su padre hacia mí-en realidad odia a cualquier sangre…

-Sangre sucia-declaré por él.

-Por cualquier persona que no sea sangre pura-contrarrestó.

-¿Qué tiene que ver eso con que ahora lo quieras muerto?-pregunté alejando la bandeja de mí, completamente vacía-me encontré a tus padres en la guerra y aunque al principio Lucius quiso desarmarme, tu madre lo detuvo y me dejó ir.

-Lo sé-se paró de la cama y dio vueltas en la habitación, lo conocía bien, estaba decidiendo si debía o no decirme algo-es por la cadena en tu cuello.

Mis mejillas se ruborizaron en respuesta y llevé mi mano con rapidez a la cadena que descansaba en mi pecho, en un intento inútil de ocultarla y salvar algo de dignidad con ello. Se supone que yo estaba tomando un frente en contra de él por no hablarme en todos estos meses, ¿cómo se supone que iba a ser fiel a mis palabras si todavía llevaba conmigo un regalo de él?

Debía ser todavía de madrugada cuando me desperté, apenas habíamos vuelto al colegio después de las vacaciones de Navidad y no habíamos desaprovechado para tener uno de nuestros encuentros.

-Ya despertó la pequeña durmiente-dijo socarronamente desde donde se encontraba.

-Apenas volvimos a Hogwarts-dije mientras tomaba su capa y escondía mi desnudez en ella-no he dormido mucho.

-Hace horas cuando nos encontramos aquí no me pareció que quisieras dormir-me dedicó una media sonrisa.

-Eres un idio-iba a lanzarle algo cuando sentí un peso en mi pecho, justo ahí, en el nacimiento de mi pecho descansaba una cadena. La tomé en mi mano, era una pieza negra y brillante, como si se tratara de algún oro oscuro que nunca hubiera visto antes, el dije era redondo y dentro de él se encontraba tallado un árbol. La pieza era fina y delicada, casi pensé que si la tocaba con fuerza podía romperla, pero al apretarla me di cuenta que era bastante fuerte y que tenía un brillo peculiar que no podía dejar de admirar.

-Regalo de Navidad-se explicó alzando los hombros ante mi pregunta no pronunciada.

-Yo no tengo nada para ti-confesé ruborizándome. Todavía me seguía repitiendo mentalmente que esto que teníamos no tenía nombre y no quería arruinarlo consiguiendo un regalo y que él lo rechazara o se burlara de mí.

-Oh pequeña-me dio una sonrisa pervertida mientras jalaba su capa fuera de mí-créeme que estoy obteniendo mi navidad justo ahora.

-Mi madre me dijo que vio la cadena-regresó a su relato, sacándome de mis pensamientos-entonces jamás habría permitido a mi padre hacerte algo. Mi padre estaba furioso acerca de que yo estuviera contigo, nosotros tuvimos tiempo de discutir un poco después de la guerra. Él sabía que lo enviarían directamente a Azkaban por ser un miembro activo y seguidor de Voldemort, así que huyó, no sin antes prometerme algo.

-¿Cuál fue su promesa?-pregunté

-Que si continuaba contigo, me dejaría de reconocer como hijo suyo y entonces te mataría.

-¿Ta solo eso?-pregunté casi riéndome-por Merlín, ya perdí la cuenta de cuánta gente me ha deseado muerta o lo ha intentado solo por mi sangre, eso no es un argumento válido para que tú lo quieras muerto.

-Es de mi padre de quién hablamos-replicó como si mi razonamiento lo insultara-él no dudará de quitarte la vida si está determinado a eso.

-Ya lo hizo una vez-me permití recordarle mi encuentro con él en la guerra.

-No entiendes nada-pasó su manos un par de veces más por su cabeza, tomando con su puño ciertas hebras, en completa frustración.

-Entonces explícame para que entienda-pedí sin amabilidad.

-Mi padre no cambiará como yo lo hice-declaró-la mañana en la que él acepte a los muggles como parte del mundo mágico no llegará, él simplemente vive para creer en la pureza de la sangre. No voy a decir que todos los años en que me porté como un cretino contigo no fueron por mi propia consciencia, pero fue por las enseñanzas de mi padre acerca del valor de la sangre. Él simplemente no permitiría que alguien como tú permaneciera con vida y peor aún que estuviera con su único hijo, él solo no lo dejará pasar.

-No lo entiendo-dije confundida-pero él me dejó ir aquel día, estoy segura.

-Por supuesto, mi madre no permitiría que te hiciera nada ahora que tienes el collar-me miró fijamente.

-¿Esto?-dije señalando el collar hacia él-¿qué puede tener de tanta importancia un collar que hiciera que tu padre cambie de opinión?

-Porque el collar es una herencia familiar de los hombres Malfoy, con magia negra específica que le da a quien lo porta una cualidad extra, algo que cualquier Malfoy daría por su honor.

-¿Qué cosa?-dije casi en un susurro, algo me decía que su respuesta no me gustaría.

-Su vida.

Mi boca se abrió en una "o" y que me quedé por segunda vez en la noche sin habla.

-Es por eso que mi padre te dejó escapar en la batalla de Hogwarts-explicó sereno-si él te mataba, debido a la magia negra del collar el hechizo tomaría mi vida primero.

¡Hola queridas mías! Les prometo que lentamente la historia explicará todas sus dudas, gracias por dejarme esos reviews y espero que este capítulo sea de su agrado.

Espero leer sus comentarios pronto. ¡Un abrazo fuerte!