¡Holi! Tanto tiempo. (?)

Tuve que dividir el capítulo en dos partes debido a que iba a ser demasiado larrrrgo y no quiero hacer de esto una lectura que canse, ni tampoco quiero ver las palabras del capítulo y que me dé paja hacerlo muy largo. (Sí, soy una vaga (?))

Éste capítulo está centrado en el Stenny cuz era necesario hacerlo para que todo esté en paz de nuevo. No se preocupen que el próximo tendrá Kyman y, además, mostraré cómo llegó Cartman al lugar en el que se escondió. Será un capítulo que narrará dos cosas, algo de Cartman y luego algo de Kyle.

¡Por cierto! Disfruten al KittyCartman, que está llegando a su final dentro de unos capítulos más, y ya, ya dije demasiado. Claro que el fanfic no terminará cuando vuelva a la normalidad, pero shhht.

Recuerdo que tengo una cuenta en Wattpad, por si quieren encontrarme el nombre de usuario es "Cosocosita".

¡Qué lo disfruten y hasta la próxima!


Capítulo catorce. ¿El amor está en el aire o sólo es flatulencia?

Kyle no pudo esperar que pasara demasiado tiempo desde la huida de Cartman, y sin pensarlo dos veces, tomó su típico abrigo anaranjado, salió con prisa de su casa, obviamente, no sin antes llevar su celular con él. No sabía que clase de rumbo él podría haber tomado, lógicamente pensaría que había ido a un KFC o a su propia casa, pero seguramente el gato estaría confundido por la nueva forma de ver al mundo que poseía. Kyle estaba afligido de lo que podría pasarle a Cartman; en ese poco periodo de tiempo que habían pasado juntos el castaño le había demostrado lo suficiente como para tener la idea de que le importaba, o al menos un poco, pues sería extraño que el culón se dejara acariciar tanto por él; era un detalle al que nunca le había dado mucha importancia, y que recién le daba algo de atención, y notó por ello lo poco que realmente lo conocía.

Tomó su celular con su diestra y marcó el número de la casa de Stan, quien al pasar un rato atendió. Su tono de voz sonaba atontado, desgarbado, Kyle supuso que aún le afectaba su asunto con Kenny. Había intentado convencerle de que le explicara la situación que tuvo con Wendy al rubio, sin embargo, habían veces en las que hacerle entender algo a un cabeza dura como Stan era casi una misión imposible.

— ¡Stan! —Llamó el judío, mientras recorría con sus pupilas el lugar. La vereda estaba adornada con las hojas caídas por el viento característico del otoño. Pudo oír el aliento del hippie del otro lado.

— ¿Qué sucede?

— ¡Car- Calabacín se escapó!

El hecho de que Stan esté tan adormilado y desganado fue suficiente para que no se diera cuenta que justo iba a llamar a Eric por su apellido en vez del apodo con el que lo ocultaba. Agradeció el mal estado de su mejor amigo internamente, no por egoísta, sino porque le había favorecido en algo serio.

— ¿Cómo se escapó? ¿Cuándo?

Kyle tragó saliva, presuroso de poder inventar algo. Si decía que había discutido con el gato sería demasiado extraño, y probablemente hasta le dirían loco por eso.

—Hizo algo que no debía, me enojé y él escapó por la ventana... —Dijo, casi sin aliento. No era del todo una mentira, era más o menos lo que había ocurrido, claro, sin muchos detalles.

— ¿Cuándo se escapó? —El tono de Stan se notaba exaltado por la noticia, y es que todos le habían tomado alguna clase de simpatía hacia el animal.

—Hace casi cuarenta minutos o algo así...

—Mierda, Kyle. ¿Por qué no avisaste antes?

— ¡No lo sé, ¿bien?! ¡Simplemente quería calmarme un rato, lo siento! —exclamó.

La situación no ameritaba ponerle de los nervios a Kyle, y en realidad, mientras más rápido busquen al felino sería mejor. Era algo en lo que todos estaban de acuerdo, y, además, era lo preferible, a decir verdad.

— ¡Cálmate, carajo! ¿Dónde quieres que vaya a buscar?

—Primero ven a mi casa. Ahí nos pondremos de acuerdo y nos separaremos, ¿bien?

—Bien. Voy ahora.

Y el tono nuevamente retumbó en los oídos del pelirrojo, quien estaba dando una vuelta por la manzana de su casa para encontrar algún rastro mientras hablaba con sus amistades, aunque claro, eso ya era inútil. No habían pistas del gato. Nuevamente se apresuró a llamar, pero esta vez a Kenny. Sucedió lo mismo que pasó con Stan, sólo que lo llamó inútil por haberlo dejado escapar, y luego un estúpido consuelo diciendo que había gente aún más idiota de lo que él había sido.

Ahora sólo tenía que esperar a que ambos llegaran, y por fortuna, eso no tardó en absoluto.

El primero en llegar fue Kenny, quien al parecer no se había ido muy lejos de la casa de Kyle. Le explicó que había tenido algo que hacer cerca de allí, algo que el judío comprendió de inmediato. El segundo en llegar fue Stan con apenas unos cortos minutos de diferencia. El rubio y el azabache se miraron fijamente durante milésimas de segundo, y al final ambos apartaron sus pupilas. Kyle Trató de ignorar esos hechos y seguir con el tema inicial de la juntada.

—Ustedes busquen cerca del KFC, yo iré por aquí. —Señaló en dirección a la casa de Cartman de inmediato al percatarse de la tensión del ambiente. Estaba tan jodido que podía cortarse con una tijera de filo gastado. Ambos amigos lo miraron extrañado.

— ¿Por qué vas solo? —Preguntó Kenny.

—Porque es mejor que nos dividamos.

— ¿En dos grupos? —Interrogó Stan.

—Dos cabezas piensan mejor que una. —Dijo Kyle, y al momento se largó a correr en la dirección que el mismo se había propuesto. Kenny y Stan se quedaron totalmente confundidos. Kenny pensó que en total serían cuatro, sin embargo, guardó ese pensamiento en su mente. No iba a compartirle sus chistes cochinos de obvias referencias sexuales a Stan, se supone que está enojado con él.

Stan miró a su compañero de búsqueda de reojo, y finalmente se puso en marcha en dirección al KFC. Notó como recibía la mirada del rubio, quien a los pocos segundos empezó a seguirlo con un paso tranquilo y sintiéndose notoriamente obligado. Stan no le dio mucha importancia, después de todo, lo que intentaban lograr era, usando la menor cantidad de tiempo posible, encontrar al gato. Claro que no pudo sacarse el sentimiento de culpa de no haber siquiera intentado hablar con él luego de lo cometido con Wendy, pero simplemente no sabía como encarar ese tema sin tener unas profundas ganas de vomitar. Kenny tampoco había hecho el intento de conversar, al contrario de Marsh, él ya tomaba como si todo hubiera sido un caso perdido.

Stan suspiró por lo bajo, llamando la atención del rubio que ya se había adelantado lo suficiente como para ir a su lado al caminar. Ambas miradas se cruzaron en un instante, y aquel escaso contacto se desvaneció debido a que ambos desviaron sus pupilas. Era una situación demasiado incómoda, y preferían pasar el tiempo sumergidos en un abominable silencio sepulcral, con el sólo resonar de sus pasos de fondo.

Llegaron al fin, y no habían pronunciado ni una mísera palabra en todo el trayecto; quizá más de una vez ambos habían tragado saliva, o incluso carraspear para intentar iniciar un tema de conversación, ¡hasta dirigirse la vista de una forma discreta! sin embargo, nada de esto resultó. Nadie se atrevió a hablar y arriesgarse a cagarla más de lo que ya estaba, y a decir verdad, ninguno estaba de ánimos para pelear.

Recorrieron aquella cuadra juntos para encontrar a Calabacín, dispersaban su vista hacia todo el alrededor, empero no encontraron ni un rastro del animal.

Kenny fue el que bufó por lo bajo, Stan le dirigió la vista nuevamente, pudiendo notar el ceño fruncido y la mueca clara de enojo en su semblante.

—Mierda. Esto es más difícil que encontrar las bolas de Garrison. —Farfulló el pobre. Una queja hecha y derecha que fue recibida con una ligera risa de Stan. El rubio sonrió divertido por ello, y luego recordó que seguía molesto, cosa que borró totalmente su mueca.

— ¡Y la masculinidad de Butters! —dijo Marsh. No deseaba que la conversación terminara sin más.

—Por favor, Butters tiene novia. —Rodó los ojos.

— ¿La tiene?

—Claro. Charlotte, la que es canadiense, la que siempre anda con una traba o algo así.

— ¿Aún? —Preguntó el azabache sorprendido de ello. Butters empezó a salir con Charlotte en primaria por causa de Cartman, y era increíble que siguieran juntos. Era raro, el más marica del salón es el más heterosexual y el único que tiene una novia por el momento. Vaya, eso le sorprendía, y al mismo tiempo era un golpe muy bajo para su dignidad.

—Sí. —Respondió Kenny, quien al mismo tiempo se encogió de hombros con indiferencia.

—Vaya... —Finalizó Stan, ya con su mirada perdida en el camino. Ambos seguían buscando, llevaban su vista hacia las copas peladas de los más altos árboles de la vereda para intentar encontrarlo, y fueron a buscar a través de los arbustos; sin embargo, no había ningún resultado favorable, y al dúo empezaban a pensar preocupadamente en cómo decirle a Kyle de aquel rotundo fracaso.

—Carajo... —Murmuró Kenny nuevamente; al parecer estaba perdiendo los estribos buscando al felino. ni siquiera le gustaban los gatos luego de lo acontecido cuando niño, ¿por qué debía estar buscando a algo tan detestable como uno? Aunque debía admitir que le parecía tierno, eso no hacía que dejara de preguntarse al respecto.

—Dude, vámonos. No está. —Admitió Stan, quien estaba arrodillado enfrente de las hojas de los arbustos, y podía sentir como sus manos estaban llenas de astillas y pequeñas espinas, claro, sin mencionar lo sucia que estaban. Las de Kenny no le diferían demasiado.

Stan obtuvo como respuesta un nuevo bufido, y al fin, ambos se pusieron en marcha en un camino diferente en el que fueron, pero que les llevaba al mismo destino para poder intentar buscar más.

El silencio otra vez volvió a llenarlos, pero esta vez, Marsh estaba convencido de que debía romper el ambiente, y estaba más tranquilo al haber compartido al menos unas pocas palabras con el contrario. Llenándose de valentía decidió tomar, al fin, una iniciativa, y explicarle lo ocurrido tal como correspondía.

—Kenny... —llamó con sutileza. Sólo recibió una mirada de su parte. Respiró profundamente para llenar sus pulmones de aire. —Mira, sé que estuve mal por no decirte nada ni explicarte la situación en la que me viste, pero Wendy y yo no somos más que compañeros de clases. Wendy se va a mudar y estaba llorando, así que tuve que consolarla y...

— ¿Y? —Replicó Kenny. Se sentía profundamente aliviado al escuchar aquellas palabras, fue como si un gran peso de encima se fuera de sus hombros. Su corazón le dio un pequeño vuelco, pero consiguió que aquella sensación no se reflejara en su rostro.

— ¡Y que no le tengo ninguna clase de sentimiento ya! Ya no así. No como antes. —Durante cada palabra mencionada, las mejillas de Stan se tornaban cada vez más rojizas de la vergüenza.

— ¿Por qué me lo explicas? —Interrogó el rubio nuevamente.

— ¿Eh? Es lo correcto, creo... —Murmuró Stan.

Kenny frenó en seco y tomó delicadamente la muñeca del azabache para atraerlo sólo un poco a sí mismo, recibiendo su duda en la clara mueca. — ¡¿Qué carajo haces, dude?! —Exclamó Stan, quien rápidamente fue interrumpido por la voz de Kenny.

— ¿Qué sientes por mí? —Finalmente lo preguntó, logrando que las mejillas de Stan se tiñan de mil colores, y sus ojos se abrieran de sorpresa. Kenny hizo una mueca divertida al ver la cara ajena, ¡le había parecido graciosísima! e intentó contener una ligera risa mordiendo su labio inferior.

Marsh tragó saliva, y juntó ambas manos de una manera nerviosa. Sentía como si poco a poco sus náuseas aumentaran de una forma indebida, y corría demasiado riesgo de vomitarle la cara a Kenny ahí mismo. Sin embargo, se dispuso a hablar, no iba a dejar todo inconcluso como lo hizo el otro día.

Abrió su boca, intentando formular un directo y simple: «Me gustas» o alguna mierda romántica por el estilo, pero de sus fauces sólo salió una arcada, y de inmediato se separó y arrodilló en el suelo, sabiendo de antemano lo que venía y significaba. Una sensación agobiante llenó su cuerpo enteramente, cerró los ojos fuertemente y se permitió vaciar su estómago sin tener el peligro de manchar a alguien. Kenny no pudo resistir más viendo como Stan estaba vomitando todo, y sin poder evitarlo, se echó a reír con una extensa carcajada que lo hizo llegar al punto de caer y sujetar su estómago con ambas manos. Stan aún no podía parar, y se sentía debilitado; mientras que Kenny apenas empezaba a calmarse poco a poco pasados unos cuantos minutos.

Finalmente ambos se levantaron, y Kenny decidió abrazar al más bajo alegremente. Stan moría de la vergüenza, pedía internamente a todos los dioses que lo llevaran al mismísimo infierno y suplicaba a la tierra para que lo tragase; sin embargo, el mayor suavemente llevó su mano hacia los cabellos pelinegros de Stan, y los acarició suavemente. Kenny se dio el lujo de tomarlo del mentón y besar la frente del hippie como una muestra de cariño, y encogerse de hombros.

—Eso es suficiente. —Dijo afablemente; en su rostro se podía notar una incandescente alegría, y el de Stan era un maravilloso poema al pie de la letra.

Poco a poco se fueron separando. Marsh limpió la comisura de sus labios con el puño de sus mangas, y Kenny lo tomó de su brazo con un excesivo cariño; y así ambos fueron de regreso a casa de Kyle, olvidándose de todos los problemas... hasta haber recorrido un cuarto del camino y recordar su objetivo principal. Empezaron a buscar a Calabacín nuevamente.