-¡Ya estoy aquí!-exclamó Ginny entrando a su casa.
Molly se asomó por la cocina, asombrándose al verla.
-Ginny ¿qué haces…?-
-Mamá, dime donde está la empresa de el señor James- pidió mientras se quitaba su chaqueta y botas.
Molly observó que su hija vestía todavía el pijama.
-¿Ginny que ha pasado? ¿Por qué no estás en la escuela?-
Ginny se sonrojó al recordar lo tonta que había sido al creerle y eso la molestó más.
-Hoy es fiesta-
-¿Fiesta?-preguntó ella dejando la chaqueta en el suelo-¿Que fiesta?-
-Fiesta de final del invierno-
-¿Fiesta de final del invierno?-repitió ella pasmada.
-Harry me engañó-masculló cruzándose de brazos-Él dijo que…-bajó la cabeza-Que hoy era fiesta y yo…yo le creí y...-
-Ginevra Weasley - y Ginny conocía perfectamente ese tono.
Ese tono junto con su nombre completo solo significaba una reprimenda.
-¿Por qué culpas a Harry de tus olvidos?-
Ginny miró a su madre, sorprendida.
-Q-qu…-
-Me parece muy bien que estés enamorada de Harry, pero eso no debe de quitarte tus obligaciones-
-Mama no…lo que dije…-
-No le eches la culpa a Harry de tus acciones-
-Pero mama yo no me olvidé, él…-
-Silencio-ordenó seria a lo que Ginny bajó la cabeza- Ahora sube a tu habitación y cámbiate. Estas castigada.-
-¡Qué!-exclamó Ginny mirándola sorprendida-Pero mama, ¡es cierto! ¡No miento! Harry…-
-Ahora sube y piensa en lo que no has hecho mientras yo pienso algún castigo-
-¡Pero mama! Yo no…- y bufó, molesta- Está bien.-
Molly asintió y se dirigió a la cocina.
-Espera-la siguió hasta la cocina- Dime por favor donde está la empresa de el señor James.-Molly se volteó, incrédula- Te juro que después cumpliré el castigo que quieras, pero favor necesito que me lo digas…-y junto sus manos- ¡por favor!-
Molly sopló, cruzándose de brazos.
-¿Pero para que quieres saberlo? No puedes…-
-Tengo que…que…-y buscó alguna excusa, hasta que una idea brilló en su cabeza- Darle esto a Harry-exclamó mostrándole el móvil de Harry- Aquí tiene muchos documentos y creo que los necesita-
Molly alzó una ceja, dudando.
-Por favor mamá. Te juro que volveré enseguida- y volvió a juntar sus manos- Por favor-
-Está bien.- y Ginny sonrió- Pero te quiero de vuelta en una hora, me oíste ni un minuto más-
-Si-y abrazó a su madre-¡gracias mama!-
Y Molly rodó los ojos, rodeando a su hija con sus brazos.
Ella no era una mama consentidora, ¿verdad?
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Al rato…
-Es aquí, señorita-el chofer bajó del lujoso coche y abrió la puerta de Ginny.
Ella salió del coche y miró el gran edificio que se alzaba casi tocando al cielo.
-¿Esta es la empresa Potter?...Increíble- murmuró sorprendida- Parece más grande que la de papá-
-¿Necesita algo más señorita?- Ella se volteó a chofer, con una gran sonrisa.
-No, gracias Albert-
El chofer hizo una reverencia.
-La vendré a recoger dentro de una hora- y haciendo otra reverencia, se metió en el coche y desapareció calle arriba.
Ginny se volteó y se alisó bien su vestido rosado, muy corto, y sin tirantes que se ajustaba sobre su pecho con una lanzo pequeño y blanco. Una chaqueta de lana blanca le cubría hombros y brazos y una medias por encima de la rodilla blancas, con unas botas bajas que abrigaban.
-Bien- se colgó bien su pequeña mochila sobre su hombro y entró. Sus ojos se abrieron como platos al ver lo espacioso y grande que era la entrada. Luminosa, con asientos, una gran mesa para recibir las visitas, incluso hasta había una gran cafetería y un par de restaurantes.
Increíble. Pensaba admirando ese espacio, acercándose al mostrador.
-Esto es enorme- murmuró-¿Y papá ya ha estado aquí?...Como puede…-
-Perdón, ¿puedo ayudarla en algo?-preguntó la chica del mostrador.
-¡Oh! P-perdone- se sonrojó ella- ¿se encuentra aquí Harry Potter?-
-De parte de quien, ¿por favor?-
-G-Ginevra Weasley - La mujer pareció sorprenderse un poco, pero luego agarró el teléfono.
-Enseguida le aviso.-
-¡No!-exclamó ella, deteniéndola-N-no hace falta que le avise. Bajó la cabeza al sentir la mirada de las personas en ella- Él…él ya sabe que tenía que venir-
La chica le miró algo dudosa y ella tragó.
-S-solo dígame en que piso se encuentra…por favor-
-La planta 30-
-Gracias- Ginny le hizo una reverencia y salió corriendo de allí, avergonzada. Sintiendo la mirada de las chicas del mostrador sobre ella-¡Esperen!-gritó a las personas que se introducían en el ascensor.
Cuando estuvo dentro y las puertas cerraron, suspiró aliviada.
Había llamado demasiado la atención allí abajo. Debía de tener más cuidado.
La música en el ascensor sonaba y creaba un ambiente que la ponía nerviosa. Las personas que la rodeaban de vez en cuando la miraban y comentaban algo bajito.
Ginny se obligó a mirar al sus pies, sonrojada.
-Usted es la hija de Arthur Weasley, ¿cierto? Ginevra Weasley- un hombre entrado en años la miraba con una radiante sonrisa.
Ginny asintió, haciendo una reverencia con la cabeza, sintiendo de nuevo la mirada de las personas que había ahí dentro sobre ella.
-¡Oh! Has crecido mucho des de la última vez que te vi-y la observó- Arthur no me ha comentado nada de esto. Estás preciosa.-
-G-gracias- el ascensor paró de nuevo y las puertas se abrieron.
-En fin, esta es mi parada-bromeó con otra gran sonrisa- Un placer conocer hermosa-
-E-encantada- hizo otra reverencia mientras él, y varias de las personas que había en ese pequeño espacio también salían.
En cuanto se encontró sola en el ascensor, respiró aliviada. Al menos, llegaría hasta el piso 30 sin nadie que la mirara y le quitara el aire.
En cuanto llegó a la planta, saludó con la cabeza a un par de personas que entraban en el ascensor, todos trajeados mientras ella salía rápido de ahí.
Después bajaría por las escaleras.
Miró a su alrededor y se encontró con muchas personas bien arregladas y trabajando. Hinata se adelantó, intentando no llamar mucho la atención. Aunque le parecía que eso no estaba funcionando.
¿Por qué todo el mundo la miraba? ¿Sería por el vestido que se había puesta? ¿Acaso era demasiado corto?
Se metió en una sala vacía y se observó el vestido. Tiró un poco de él hacia abajo, aunque si lo hacía, la parte de arriba se le bajaba y mostraba parte del nacimiento de sus pechos.
Bufó sonrojada. ¿Por qué había decidido ponerse un vestido así?
Si, para molestar a Harry un rato.
-Idiota - murmuró para ella misma su inconsciencia. Parecía una niña pequeña queriendo molestar al más débil-Porque no pensaré antes las cosas…-
Y su mirada viajó por la sala. Era una muy luminosa, con paredes y suelo blanco. Una pequeña cocina se encontraba contra la pared y sobre sus muebles descubrió algo deliciosamente suculento.
Deliciosas rosquillas de chocolate.
Su estómago rugió y tuvo que tragar para evitar que su baba resbalara. Se acercó lenta, mirando a todos los lados; y cuando estuvo delante, cogió una y le pegó un mordisco.
-¡Deliciosa!-exclamó emocionada ante esa mezcla de bollo y chocolate.
-¿Hola?- Ginny detuvo su bocado y viró su rostro lentamente, tragando aquel trozo que tenía en la boca.
Cuando se volteó, no encontró solo a una persona no, sino a tres hombres, trajeados y, porque no admitirlo, muy lindos.
¡Pero no! Ese no era el caso. Se estaba comiendo su comida.
-¡L-lo siento!-hizo una reverencia-N- no quería, pero entré aquí y mi estómago y yo…pues… ¡lo siento!-
-¿Eres Ginevra Weasley?-
Ginny alzó su cabeza y miró a los tres hombres. Dudó en decirle si lo era o no. ¿Y si volvían a secuestrarla?
Pero aquello hombres no parecían malos.
-S-si-
Y los tres de repente sonrieron y en abrir y cerrar de ojos ya se encontraban delante de ella.
-Es un placer conocerte-
-Vimos las noticias de su secuestro, ¿estás bien?-
-¿Es cierto que el jefe te rescató?-
-Eres muy hermosa…-
-Cuéntanos que ocurrió-
Ginny miraba a las tres personas, sin saber a cuál responder primero.
-P-perdón…yo…- y entraron más personas, acercándose a ellos y haciendo más preguntas y halagos.
Ginny parpadeó asombrada. No se suponía que aquí trabajan también mujeres. ¿Dónde estaban? ¿Por qué estaba rodeada de hombres trajeados que no paraban de preguntarle?
-A-anno…-ellos callaron y la observaron atentamente, provocando que ella bajara la cabeza, sonrojada- S-siento molestarles, pero estoy buscando a Harry…-empezó a jugar con sus dedos.
Los hombres de aquella empresa la siguieron mirando, sin responder a nada y ella alzó la mirada, esperando alguna palabra.
-¿Podrían decirme donde se encuentra?-
-Él está reunido en este momento-respondió uno, sentado en la mesa tomando un té- tendrás que esperar un poco-
-Gracias- murmuró
-John, ¡sé más educado hombre! Que es la heredera-exclamó uno de los hombres que la rodeaba.
-¿La heredera?-preguntó una voz tras ellos. Cuando estos se alejaron de ella, Ginny pudo ver en la puerta a un hombre cabello hasta los hombros negro, alto y ojos grises. Vestía igual que todos, un traje, pero el de él era azulado con una camisa blanca.
Parecía tener la edad que su padre, incluso un poco más podría decir.
Pero parecía un hombre elegante, culto y muy respetado.
-Seños Sirius - los demás le hicieron una reverencia mientras él se iba acercando a ella.
Ginny se pegó más contra el mármol de la cocina, impresionada por su altura.
-Ella es Ginevra Weasley, señor, la hija de Arthur Weasley-
Su mirada volvió a posarse en ella y Ginny, sonrojada hizo una reverencia. Cuando alzó de nuevo la cabeza, aquel señor seguía mirándola y ella miró al suelo.
-L-lo siento…-murmuró- No quise, debí avisar antes de entrar aquí sin permiso. Lo sient…-
-¡Eres hermosa!-exclamó provocando que los demás que estaban en la cocina rodaran sus ojos y rieran.-Será pedante ese Arthur, mira qué no presentarme a una hermosura como tú- agarró su mano y sonriendo, besó su dorso- Es un auténtico placer concerte, señorita Weasley-
-G-gracias, pero dígame solo, Ginny- el hombro volvió a sonreír.
-Entonces Sirius a secas, hermosa-
Ginny asintió, sonriendo con timidez.
-Ven, vayamos a dar un paseo- y cogiendo su mano con elegancia la sacó de la cocina.
-Y-yo…perdone…pero estoy, tengo que buscar a Harry.- Sirius se detuvo y la miró, con el ceño fruncido.
-Y ahora que ha hecho ese mocoso-
-A-ah..n-no nada, yo solo…-
-Es igual. No perdamos el tiempo hablado de nimiedades. Venga, le enseñaré un poco las instalaciones del piso-
-P-pero yo…-pero este tiró de ella y resignada, siguió al hombre.
Recuerda ser siempre educada.
Muchas veces su padre se lo repetía y ella, como hija de una persona importante, debía comportarse como tal.
Los hombres, asomados en la puerta, negaban.
-Pobre chiquilla-
-Se ha metido en la boca del lobo-
- Sirius casi le está obligando a seguirla-
Entraron a la cocina y empezaron a prepararse cafés y a comer.
-Solo espero que Sirius no le haga nada- dijo otro, suspirando.
-Es una niña, como podéis pensar que Sirius le haría algo-
Y todos se quedaron en silencio, con una gota resbalando por sus nucas.
De Sirius, el rey de los pervertidos, podían esperar cualquier cosa.
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En otra gran sala…
James y Harry se despedían de un grupo de empresarios después de una reunión de casi dos horas.
Harry se dejó caer en uno de los asientos, cansado. Estar reunido con esas personas era lo peor que podían aguantar. Se aflojó el nudo de la corbata y suspiró, cerrado sus ojos.
-Otro gran negocio para la empresa- dijo James mirando a su hijo.
-Esta me la debes- respondió él, mirándole mientras James sonreía.
-¿Qué tal una semana de vacaciones en Hawái?-
-Dos-
-Una y tres días-
-Te he salvado, así que merezco por lo menos dos-
-Está bien.-suspiró James mientras Harry se alzaba de la silla y entraba ahora la secretaria a recoger los documentos y vasos.- ¿Vamos a comer algo?-
-Lo siento, pero tengo que volver a casa- y una sonrisa surcó su rostro.
Los dos salían ya de aquella sala y caminaban por los pasillos de la oficina.
-Mejor no pregunto- dijo sonriendo James viendo la sonrisa feliz de su hijo-solo espero que no hayas hecho nada-
-¡Porque me dices eso!-exclamó ofendido cuando empezaron a escuchar murmullos bastante altos. Los dos se detuvieron al ver un grupo de trabajadores sonreír y gritar emocionados de vez en cuando-¿pero que pasa?-le preguntó Harry a uno de los que estaban sentados en su mesa.
-La heredera está aquí.-respondió este sonriendo-Está revolucionando a todos con su encanto-
-¿La heredera?-preguntó James mirando hacia el grupo. Harry frunció el ceño y miró también hacia el grupo.
-Aunque me preocupado un poco-dijo el hombre mirando hacia el grupo- Sirius esta con ella-
-¿Heredera…?-murmuró Harry extrañado
-Sí, la señorita Ginevra Weasley-
Harry abrió sus ojos como platos y corrió hacia el grupo de hombres; James le siguió sonriendo mientras negaba con la cabeza.
-Y entonces…-Ginny miró a todos- le clavé el cuchillo en la mano-
Algunos de los empresarios rieron mientras que otros exclamaron sorprendidos.
Ginny, subida en una pequeña silla, explicaba a todos su experiencia durante el secuestro. No tenía pensado llamar la atención de esa manera, pero aquellas personas le caían realmente bien, y para nada parecían malas personas.
Incluso Sirius, con el poco tiempo que había estado con él, ya lo quería como su propio tío.
-Tras eso corrí, lo más rápido que pude. Aunque estaba cansada y muerta de hambre. Caí varias veces pero conseguí alz….-
-Ginevra.-
Los hombres se apartaron y Ginny pudo ver a Harry, cruzado de brazos y mirándola, diciéndole con ello que bajara de esa silla y le siguiera callada.
Ella le aguantó la mirada, todavía molesta con él por haberla engañado; así que lo único que hizo fue virar su rostro a un lado y cruzarse de brazos.
-Cómo iba diciendo…-siguió ella, volviendo a ellos con una sonrisa- tras haber corrido y escondido entre las cajas…terminaron cogiéndome y-Kyyah!-gritó al verse alzada de la silla y puesta sobre el hombro de Harry. Sus mejillas se sonrojaron y se agarró fuerte a su camisa-¡H-Harry qué haces!-
-Lo siento, pero me la llevo.-respondió sonriendo dejando a los trabajadores sorprendidos.-y volved al trabajo-
-¡Harry! ¡Bájame!- exclamó avergonzada al verse el centro de atención de todos-¡Harry!-
Pero este siguió su camino hasta perderse en uno de los muchos pasillos que ese piso tenía.
-¿e puede saber qué hace?-preguntó Sirius con el ceño fruncido, al lado de James, que no dejaba de sonreír-mira que es maleducado-
-Creo que Harry tiene todo el derecho a hacerlo-respondió James dejando extrañado a Sirius- Ya que pronto será su mujer- y comenzó a andar, dejando a Sirius pasmado.
-¿Su mujer?-repitió sorprendido- Harry…él se…-y sus ojos se abrieron como platos-No…-y una sonrisa apareció en su rostro- ¿con ella?-
-Increíble…-murmuró
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Harry dejó a Ginny sobre el suelo, y volvió a la puerta para cerrarla. Se volteó para mirarla, pero ella volteó de nuevo el rostro, cruzada de brazos. Harry sonrió.
-¿Quién te lo ha dicho?-
Ella le fulminó con la mirada.
-Me has mentido- él se acercó, sin dejar de sonreír hasta su asiento.- ¿por qué lo has hecho?-
-No sé.-respondió él, sentándose- para divertirme, supongo-
Ella volvió a entrecerrar la mirada, molesta.
-Que sepas que gracias a ti estoy castigada- se sentó en la silla de delante, cruzándose de piernas- como es posible que mi madre no me crea...-
-¿Quizá porque parezco un hombre bueno incapaz de mentir a alguien?-
Ginny le siguió mirando molesta mientras este seguía sonriendo con malicia.
-Eres…-pero se calló y cruzó de brazos, sonrojada y llena de impotencia-No volveré a confiar en ti-
-...-
-Fiesta de final del invierno…-repitió él, aguantándose la risa.
Ginny se sonrojó más, frustrada. Encima de que le había engañado, su madre le había reñido y él se ría en su cara…
Abrió su mochila y de dentro sacó el móvil de Harry. Este al verlo, borró su sonrisa y la miró.
-Esta mañana te lo olvidaste.- y observó el móvil, sonriendo- Parece muy caro-
-Ginny, dámelo- se alzó de la silla, estirando su brazo, pero Ginny también se alzó y se alejó de la mesa- Tengo cosas importantes de la empresa-rodeó la mesa y se acercó a ella- Dámelo- y se lo intentó quitar pero ella lo apartó antes de tiempo, sonriendo.
- Y lo haré…-se alejó- En cuanto le digas a mi madre lo que pasó en realidad- rodeó el escritorio de Harry y se sentó en su silla.
-Lo haré, ahora dámelo- se acercó a la mesa, preocupado. Ahí dentro tenía cosas importantes y sobre todo, personales.
Ginny sin dejar de sonreír en ningún momento, vio sobre la mesa un vaso de agua, se apoyó sobre sus brazos y sujetó el móvil sobre este.
-Sé que tienes cosas importantes…-murmuró ella moviendo el móvil de un lado a otro sobre el vaso-Lo he visto-
-¿Lo has visto?-y sus mejillas se tiñeron de rojo. Entonces había visto…
Ginny asintió, mirándole. Harry viró el rostro a un lado, apretando sus puños.
-No sabes que no está bien cotillear en las cosas de los demás-
-Lo sé, pero tenía que llamar a Hermione y…-suspiró mirando de nuevo al móvil mientras seguía moviéndolo sobre este.
-¿Vas a devolvérmelo?-preguntó frustrado y avergonzado por haber sido descubierto su secreto.
Si, le gustaba hacer fotos a Ginny. No tenía ninguna de ella, y por lo menos quería mantener un recuerdo de ella en el próximo futuro, o no tan próximo. Ya que su móvil peligraba sobre el vaso lleno de agua.
Ginny, pensando que era suficiente, le entregó el móvil y él rápidamente lo agarró y lo guardó en su chaqueta.
-Y ahora, cumple tu parte- recordó ella
-¿Qué parte?- le respondió él, sonriendo mientras Ginny entrecerraba la mirada.
-Me lo has prometido-
-¿Yo? creo que te equivocas. Nunca dije "lo prometo"-
-¡Pero dijiste que lo harías!-exclamó ella alzándose de la silla mientras Harry sonreía.
-Exacto. Dije que lo haría- rodeó la mesa y se acercó a ella-Pero nunca dije cuándo-
Ginny intentó decirle algo, pero de lo molesta que estaba, nada salió de sus labios. Pateó el suelo y le empujó, consiguiendo solo que se tambaleara.
-Te odio-siseó, dándose media vuelta para salir de ese despacho.
-Ginny -
-¡No!-agarró su bolso y puso la mano sobre el pomo, pero se detuvo y no abrió.
¡Demonios!
El chofer no vendría hasta por lo menos dentro de media hora.
Se volteó de nuevo y se dirigió al pequeño sofá de dos plazas que había ahí.
-No puedo salir hasta que venga a buscarme mi chofer- masculló cruzándose de brazos-Estoy castigada…-murmuró frunciendo el ceño-¡Podría ir a buscar a Sirius!-exclamó cambiando de expresión a una feliz.
-¡NO!-gritó Harry, más luego tosió, disimulado- Mejor no salgas de aquí…por seguridad- susurró eso último mirando sus piernas, cubiertas solo por unas medias hasta la rodilla y que luego quedaban descubiertas. Frunció el ceño- ¿por qué vienes así?-
Ginny le miró y luego se miró; volvió a mirarle.
-¿Así como?-
Él la miró, viendo la mirada inocente que ponía.
-No vuelvas a venir vestida así- y se sentó en su asiento, ordenando y mirando papeles-En esta empresa hay una norma con respecto a lo que se debe llevar-
-Pero yo no trabajo aquí- le respondió ella, cruzándose de piernas y mirando- Además… no me veo tan mal- se sacó una motita del vestido- Al menos eso es lo que me han dicho-
Harry detuvo su quehacer y cerró sus ojos, respirando profundo y volviendo a ponerse.
-Esperaras aquí hasta que venga tu chofer-
Ginny infló sus mofletes al sentir su tono autoritario.
-No me trates como a una niña…-murmuró cruzándose de brazos- No sé cuántas veces te lo habré dicho- y pasaron un par de minutos en silencio; dónde ella se tumbó en el sofá, apoyando sus manos sobre su pecho y mirando el techo-Nee…Harry.-
-¿hmm?-respondió con un bolígrafo en la boca
-¿Es cierto que terminaste con Cho?- Harry la miró.
-¿Cómo sabes eso?-
-Así que es cierto…-murmuró acariciando con su mano su un mechón de cabello- supongo que…es culpa mía-
En realidad lo era. Ella había sido la que se había metido en esa relación. La que se había enamorado de Harry aun cuando este salía con Cho.
Después de pensar eso, se sintió mal. Había terminado con una relación entre personas que se amaban con pasión. Con una relación que había comenzado con muchos problemas y que parecía que iba a terminar mal, pero que decidió terminar como un cuento de hadas.
Pero otra parte, ella también amaba a Harry y sentía una pequeña felicidad inundar su pecho al saber que Cho ya no estaría más con él.
¿Sentir eso era malo? ¿Sentirse feliz por tener a la persona que amas a cambio de romper un amor que parecía ser eterno?
-Lo siento…-dijo al rato- Hice mal y…no me imagino como… se sentirá Cho…-Harry dejó de hacer, mirando la nada en la mesa- pero… ¿es malo no sentir culpabilidad?-
-…-
-Sé que no hice lo correcto pero…no me arrepiento de ello.-dejó su mano colgar por el borde del sofá, mientras seguía mirando el techo- Te amo.-Harry la miró-…dime, es eso… ¿algo malo? ¿Soy una mala persona? ¿Al querer tener a mi lado la persona que amo…hago mal?-
Harry viró su rostro, sonriendo.
-Sí, cariño. Eres una mala persona- se alzó de la silla y se acercó al sofá, donde se arrodilló a su altura. Ginny viró el rostro para mirarle y Harry pudo ver sus ojos brillosos por las lágrimas-Pero no me importa que lo seas- alzó una mano y apartó el flequillo de la cara-porque yo también te amo y no me importaría volver a pasar por todo eso para tenerte a mi lado-
Ella miró a un lado, evitando ponerse a llorar mientras Harry sonreía.
-Ven- se sentó en el suelo y Ginny le rodeó el cuello con sus brazos, bajando su cuerpo hasta sentarse en el suelo y poner una pierna a cada lado de Harry.
Ella apoyó la cabeza en su pecho y Harry besó su cabeza, poniendo una mano tras su nuca y estrechándola contra su cuerpo.
-Lo siento-murmuró Ginny con voz rota. Él volvió a besar su cabeza, pero esta vez dejó sus labios sobre ella, cerrando sus ojos.
Su culpa decía. Cuando había sido él el que se había enamorado de ella, el que la había atraído hacia él, el que se moría de celos cada vez que estaba con Dean, el que le pedía que no se acercara a nadie más, que no se dejara tocar por nadie…
El que deseaba siempre tenerla entre sus brazos.
La culpa era única y exclusivamente suya. Por caer ante sus encantos, ante sus sonrisas, sus gestos…por haberse enamorado de ella aun sin darse cuenta.
Hasta aquel día…
El día en que Arthur le prohibió verla.
El temor a no verla más, a no volver a abrazarla lo cegó de ira, de miedo. No quería perderla, no quería alejarse de ella. Porque en ese momento, ya se había enamorado.
Se había enamorado de su alumna, Ginevra Weasley.
Su mente se hizo un gran lío al pensar en eso y quiso desecharlo, pero era imposible quitar ese sentimiento. Fuera donde fuera, Ginny siempre estaba presente en su cabeza.
El día que la secuestraron, sintió el peor de los miedos recorrerle el cuerpo. Y más cuando los días fueron pasando y no llegaba ni una noticia de ella.
En ese momento sintió tanta rabia, la impotencia de saber que ella estaba en peligro y que él no podía rescatarla. Él, quien debía de estar cuidándola y protegiéndola.
Jamás volvería a dejar que fuera sola por la calle.
Abrió sus ojos y besó su frente, mientras la estrechaba más fuerte.
Nunca se separaría de ella.
-Harry…-le llamó ella al sentir que pronto la aplastaría. Ella le miró y él también; juntaron sus frentes.- ¿Estás enfadado?-
Él sonriendo, subió las manos hasta su rostro y acarició sus mejillas con sus pulgares.
-Sí, lo estoy- Ginny se sonrojó-No me gusta que vengas tan provocativa a mi trabajo-
-¿P-provocativa?-se asombró ella mientras Harry reía.-P-pero si…-pero él juntó sus labios y Ginny, cerrando sus ojos le correspondió.
Era un beso dulce, lleno de amor. Un beso único.
-No me gusta que otros miren lo que es mío- murmuró tras separarse, poniendo una de sus manos sobre su pierna.-Porque esto es mío- su mano subió y se introdujo bajó su falda, acariciando su pierna.
Ginny cerró sus ojos, empezando a respirar agitada, con sus mejillas sonrojadas sintiendo como aquella mano se acercaba al borde de su braga.
Se agarró fuerte a su camisa.
-En realidad, toda tú eres mía- y volvió a besar sus labios, pasando las manos por su cintura y pegándola a su pecho. Ginny le rodeó el cuello y se entregó a ese beso- Dilo Ginny…-jadeó bajando sus besos por su mentón y cuello- Dilo-
-S-soy tuya, Harry…siempre- y él, sonriendo volvió a por labios, intensificándolo, provocando que empezara a subir el calor.
Por suerte o no, Harry se separó de sus labios y la miró, mientras ella abría sus ojos.
-Ahora, ¿me puedes aclarar por qué ibas a mudarte al extranjero?-
Ginny asombrada, se sonrojó aún más y miró a un lado, bajando sus brazos y empezando a jugar con sus dedos.
-No tenías pensado decirme nada. De hecho, todos lo sabían menos yo.-
-En ese momento…papa dijo que iría a sacarte de la escuela si volvía verte conmigo, así que…pensé que…-
-¿Que lo mejor era mudarte a otro país?-sonrió irónico- Sabes, agradezco que en aquel momento te hayan secuestrado- Ginny le miró- Si no lo hubieran hecho te habrías ido y yo nunca lo hubiera sabido.- le agarró las mejillas y pellizco- Nunca más vuelvas a ocultarme algo-
Ella negó, como diciendo que aceptaba lo que decía. Harry sonriendo, soltó sus mejillas y plantó un beso en sus labios.
-A partir de ahora, tienes prohíbo ocultarme algo o mentirme, ¿quedó claro?-
Ginny asintió, sonriendo y él volvió a besarle.
-Así que es cierto.-dijo una voz tras ellos que les asustó- Jamás pensé esto de ti Harry-
Harry , rodando sus ojos se levantó del suelo y ayudó a Ginny a levantarse.
-Te dije que picaran antes de entrar, viejo-dijo Harry mientras Sirius sonreía de oreja a oreja.
-¿Y perderme esta escena tan romántica?-dijo irónico- Creo que podría acoplarla a mi novela-
-Sirius...-murmuró Ginny sonrojada. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí?
-Ginny, ahí fuera hay un señor que dice viene a buscarte- se acercó mientras explicaba, apartando a Harry de un empujón- Te acompaño- dijo ofreciéndole su mano.
-Gracias- Ginny aceptó su mano, más antes de que pudiera ponerla sobre esta, Harry los separó y agarró su mano.
-Yo la llevaré- respondió rudo tirando de ella.
-¡Harry!-y Ginny agarró su mochila a tiempo antes de salir.
Sirius sonreía negando.
-Este chico…-
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Y los días fueron pasando. Ginny estudiaba para los exámenes finales y Harry trabajaba en la empresa sin descanso. Muy pocas veces se vieron durante la semana siguiente, entre ellas por culpa de los estudios y otra, por orden de Arthur, que se llevaba a su familia todo el fin de semana, con tal de que Ginny no se viera mucho con Harry.
Pero Ginny tenía un buen as en la manga, y era Harris, el gatito. Con la excusa de que tenía que alimentarle y cuidarle, se acercaba al piso de Harry y ahí pasaba horas con él, divirtiéndose, demostrándose cuanto se amaban.
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Finalmente llegaron las vacaciones y con ello el caluroso verano.
Ginny salió de la habitación de Harry con una pequeña mochila con las cosas esenciales; la dejó sobre la mesa y revisó.
-Toalla, gafas de sol, sombrero… ¡la crema!-exclamó al no verla dentro-mmm…en el baño- y corrió hacia él.
Mientras Harry, apoyado en la pared al lado de la puerta observaba el ir y venir de su novia.
Sopló por quinta vez. La razón, Ginny se iba a la playa con sus amigos y él, por supuesto, no estada de acuerdo con ello.
Primero, porque no podía ir. ¿Qué hacía un adulto como él entre chicos de 16 años? La gente pensaría que podrían ser hermanos, ¡o incluso padre!
Y la segunda, y la que más le molestaba, por aquel diminuto bikini azulado que, por más que quisiera negarlo, la hacía verse increíblemente tentadora y que ella se empeñaba a llevar.
Harry había insistido en que se pusiera el bañador del instituto, para que no se quemara, claro, pero ella se emperró con que quería ese.
Y muy a su pesar, terminó poniéndoselo.
-A veces me gustaría volver a esa edad…-masculló, cruzado de brazos- como que iba a dejar que fuera vista así-
Ginny salió del bañó con la crema en la mano, sonriendo. La metió en la mochila y cerró.
-¡Listo!-exclamó orgullosa. Harry gruñó y ella le miró, sonriendo- ¿todavía sigues enfadado?-
Harry viró la cabeza a un lado, a modo de respuesta. Ginny se acercó y paró delante de él.
-La oferta aún sigue en pie- pero al no volver a tener respuesta, suspiró- Está bien, no insisto más- y se dirigió de nuevo a la mesa.
Por supuesto que le encantaría ir. ¡Ir y verla en bikini! Pero como hacerlo rodeado de…de chicos de su edad.
-Tengo trabajo que hacer- se inventó, mirándola mientras ella se acercaba- Pero podrías quedarte, a mí no me molestaría-
Ginny, sonriendo, se acercó a él y poniéndose de puntillas le besó.
-Nos vemos luego-y tras dos palmaditas en su pecho, abrió la puerta y salió del piso. Harry sopló, caminando hacia el sofá, donde se dejó caer.
Algo se subió sobre sus piernas y cuando bajó la cabeza, se encontró al pequeño Harris sobre estas. Agarró el gato y lo alzó hasta la altura de su rostro.
-Tú sí que tienes suerte-
Todos los gatos eran iguales, daba igual que fuera hembra o macho. Todos peludos y de diferentes colores, pero al final, todos peludos. ¿Diferencia de los humanos? Que la hembra gato nunca mostraría su cuerpo a otras personas.
El gato maulló y él volvió a dejarlo sobre sus piernas, acariciándolo.
Y ahora, ¿que podría hacer de mientras?
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-¿Por qué estoy aquí?-preguntó Ron viéndose sentado en una de las hamacas de la playa.
-¡Deja de quejarte, quieres! Hacía mucho que no salíamos juntos, ¿o no es así Seamus?-le preguntó Harry, mirando por todos los lugares y personas que había en la playa, aquel día caluroso.
Seamus rodó los ojos, pensado lo mismo que Ron.
¿Qué hacía él ahí?
Y sobre todo, ¿cuándo se había puesto el bañador?
Decidió acomodarse en aquella hamaca, con su refresco tropical al lado e ignorando a las chicas que tenían alrededor que no hacían más que charlar y charlar.
-Tsk! Debí imaginarme algo- siseó Ron intentado no ponerse grosero con aquellas chicas que les rodeaban y no dejaban de mirarles.-Idiota-
Harry le miró de mala manera.
-Estamos en la playa, porque no disfrutas un poco y quitas esa cara de amargado que siempre llevas-
Ron se acomodó en la hamaca y cerró sus ojos, ignorando a las pesadas. Harry se alejó unos pasos, saliendo de la sombra de la sombrilla y poniéndose sus gafas de sol.
En cuanto lo hizo, las chicas empezaron a gritar. Y es que el cuerpo de Harry parecía brillar bajo el sol. Con su pecho trabajado, aquel bañador anaranjado de pantalón que llegaba hasta sus rodillas, su espalda, su cabello revuelto brillando bajo el sol, su porte, su atractivo…
Las chicas casi se sintieron desmayar y en muchas de ellas sus ojos se transformaron en corazones.
Lo mismo pasaba con Seamus y Ron, que con solo sus bañadores parecidos a los de Harry, pero de color marrón y negro, sus cuerpos deslumbrantes sin camisa, sus ojos ocultos bajo aquellas gafas que les hacían igual de atractivos y sexy…
Todos ellos destilaban atractivo y belleza.
-Donde demonios está…-murmuró Harry, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño al no encontrar a dicha persona.
- Idiota-volvió a decir Ron, a lo que Harry se volteó, mirándole molesto-Pareces un crío en vez de un adulto-
-Fue a hablar la persona más madura en el mundo- masculló Harry, volviendo la mirada al agua.-Cuanto tengas novia, sabrás lo que es estar preocupado- y buscó de nuevo- Más cuando tu novia solo tiene dieciséis años y anda con las hormonas revolucionadas.-
-¿No serás tú el de las hormonas? - murmuró Seamus sonriendo.
-Dejadme en paz-respondió ya estresado y algo sonrojado- en vez de estar molestándome todo el rato, porque no me ayudáis a buscarla. Quizá así sirváis de algo-
-Weasley eh…-y se bajó las gafas, sonriendo ladino- nada mal.-
Harry miró a su amigo extrañado y dirigió la mirada hacia donde él la ponía. Quedó boquiabierto cuando vio a Ginny, tan solo con el bikini y su cabello largo y rojo, brillando contra el sol, jugando en el agua con Michael, Neville y Hermione.
-Ahora sabemos porque esa obsesión de Harry.-dijo Seamus, mirando también a la pequeña Weasley.
-Cerrad el pico-masculló este, sin apartar la mirada de Ginny. Seamus sonriendo, volvió a acomodarse en la hamaca.
Se veía tan, encantadora, tan terriblemente atractiva que por su mente solo pasaba imágenes e imágenes de cosas que solo las parejas como ellos dos, hacían.
Ese bikini deja mucho a la imaginación. Pensó observando su cuerpo al moverse en el agua; aquellas gotas de agua en su piel de porcelana, haciéndola brillar, perdiéndose en rincones que él conocía a la perfección y que en ese momento, le encantaría ser.
Cuando el grupo de chicas gritó, Harry despertó y fue en ese momento cuando vio a Ron pasar por su lado.
-¿A dónde vas?-
-A bañarme- respondió sin más.
-Quédate aquí-siseó agarrando su brazo- Si ve que….-
-¿Que las has seguido? ¿Qué estás aquí porque era un idiota obseso?- Una venita apareció en la frente de Harry.
-Simplemente, no vayas-
Pero Ron se soltó del agarre y siguió caminado.
-¡Ron!-
-Si no quieres que te vea, está bien, pero yo también quiero…-de mirándole por sobre el hombro- disfrutar del agua- y con una sonrisa ladina, siguió hasta el agua, siendo seguido por las chicas.
-Como le haga algo juro que le mato- siseó Harry sentándose ahora en la hamaca que antes ocupaba Ron.
Seamus, sin dejar de sonreír, siguió con la mirada a su amigo pelirrojo. .
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-¡Michael! ¡Suéltame!-gritó riendo Ginny mientras Michael la sujetaba por la cintura y la levantaba del agua.
-Está bien-y sin más la soltó, riendo junto los demás.
Ginny salió del agua, casi ahogada.
-¿Gin, estás bien?-preguntó Hermione acercándose a ella.
-¡Eso me pilló desprevenida!-exclamó Ginny dándole un golpecito en el brazo a Michael, que sonrió.
-Es lo que pasa por ser tan despistada, tonnta- y le sacó la lengua.
-¡Michael!-exclamó molesta Ginny.
-Jajajj…-pero su risa quedó ahogada cuando a él le metieron la cabeza bajo el agua. Ginny y Hermione rieron. Michael sacó de nuevo su cabeza, tosiendo y cogiendo aire mientras miraba mal a Neville- Casi me matas- siseó con el ceño bien fruncido
Neville solo sonrió con maldad y Michael se molestó.
-Con que ahora os reís de mí…-se crujió los dedos, mientras una venita aparecía en su rostro- Más o vale correr porque si no esta será vuestra última vez-
-Kyaaah!-gritaron Hermione y Ginny intentando huir de Michael.
-¡Ahora veréis!-
Michael se lanzó a por Neville primero, hundiéndole la cabeza como le había hecho él, luego fue a por ellas dos y Neville se metió en medio para ayudarlas.
Los cuatro juntos se lo pasaban realmente bien cuando de repente escuchar más gritos.
-¿Qué ocurre?- preguntó Hermione mirando a aquel grupo de mujeres más allá de la playa.
-Algún famoso tal vez- respondió Michael restándole importancia- ¿que, vamos a tomar algo?-
-¡Si!-exclamaron los tres olvidándose de eso.
-Ginevra Weasley- la nombrada se detuvo, una vez que estuvieron fuera del agua. Se volteó lentamente y sus ojos se abrieron al completo al descubrir quién era.
-¿Señor Prewett?-el pelirrojo sonrió de lado y Ginny tuvo que bajar la cabeza, sonrojada.
Ese hombre ya era lo bastante atractivo con ropa, para verle ahora solo en bañador.
Destilaba sensualidad en cada uno de sus movimientos.
-Hacía mucho que no nos veíamos- siguió él.
-H-he estado ocupada…los estudios y…-
-Y Harry.- Ginny sintió su rostro arder y apretó fuerte sus manos unidas delante de vientre. Ron se acercó más a ella, observándola de pies a cabeza, sonriendo aún más al estudiarla detalladamente. Ginny respingó cuando vio su rostro tan cercano al suyo.
-Q-qué…-
-Entiendo la obsesión del idiota-y sonrió aún más, como un demonio- No estás nada mal, Weasley…-y su mirada volvió a pasearse por su cuerpo- Nada mal…-
-¡Oiga! ¡Que le está haciendo a mi amiga!-Hermione empujó al hombre que había visto tan cerca de Ginny, molesta- Déjela en paz-
-Hermione…-
Ron miró, de la misma forma que a Ginny, examinándola. Hermione se sonrojó, pero de la rabia que le dio al verle hacer eso.
-¿Se le ha perdido algo?-siseó la pregunta, observando a aquel hombre de mirada penetrante, que por un momento le había hecho acelerar el corazón- Lárguese de aquí, pervertido- agarró a Ginny de la mano y tiró, alejándola de esa persona, que parecía el diablo mismo.
Ron, sonriendo de nuevo, se metió en el agua, escuchando el grito de las mujeres que emocionadas miraban como nadaba.
Mientras, en las hamacas…
-Cálmate- dijo Seamus sonriendo
Pero Harry solo apretaba sus puños y fruncía el ceño, bastante molesto. Lo que acababa de ver…
-Porque siempre tiene que joderme- masculló furioso sin apartar la mirada de su amigo, que ahora nadaba, tan tranquilo.
-Ya sabes cómo es Ron, problemático-
-Pues voy a tener que resolver ese problema de una vez, y no por las buenas-
Seamus observó a su amigo, de pie, mirando muy furioso a Ron. Rodó los ojos; ellos dos siempre se habían llevado mal. Desde pequeños, recordaba perfectamente lo mal que se llevaban y las peleas que formaban. Con el tiempo, eso no había cambiado.
Los dos parecían llevarse como perros y gatos, matándose con las miradas, resolviendo casi todo a golpes.
No se odiaban, porque ambos decían ser amigos. En realidad, los dos apreciaban mucho la amistad del otro. Se podría decir que no podían vivir el uno sin el otro. Pero, eso sonaba demasiado cursi, o al menos es lo que ellos pensaban y se negaban a admitir.
Seamus ya se había acostumbrado a esas disputas, de hecho, se negaba a meterse en una de ella. Ya que, por meterse una vez, acabó recibiendo buenos golpes, que luego él les devolvió con gran satisfacción.
Pero, con él tiempo que llevaba con ellos, casi desde niños, jamás les vio comportarse de otra forma, demostrarse la amistad que sentían el uno por el otro de buena forma.
No, todo lo que ellos sentían, toda esa amistad se transmitía en sus golpes e insultos.
-Sabes que Ron no haría nada que pudiera herirte-
Harry le miró, incrédulo ante esas palabras
-Lleva hiriéndome toda mi vida- masculló, sentándose de nuevo en la hamaca-lo hizo con Cho, y ahora pretende hacer lo mismo con Ginny-
Cho. Aquella chica de ojos negros era, otra de las principales disputas entre Harry y Ron.
Harry se enamoró a primera vista de Cho, y ella, a su vez, de Ron. Los tres se hicieron muy amigos, iban juntos a la escuela, comían juntos, incluso crecieron juntos. Pero el amor de Harry a Cho era lo que siempre les separaba.
Recuerda que un día, Harry se declaró a Cho, pero esta solo se disculpó y le respondió que estaba enamorado de Ron. Harry, por supuesto, fingió que el rechazo no dolió y le sonrió, ocultando aquellas ganas de llorar y rabia que sentía.
Muchas cosas pasaron hasta que llegaron a la universidad y Cho por fin, aceptó que realmente amaba a Harry. Pasaron un año entero juntos, un año en que él, Ron, Harry y Cho salían juntos.
Hasta que apareció ella. Ginevra Weasley.
Cuando Harry les dijo aquel día que sustituiría a Remus en un instituto, no le creyeron. ¿Harry de profesor? ¿Quién lo pensaría?
Sabían que era un hombre trabajador, inteligente- sí, inteligente, con el tiempo, Harry cambió para bien y sus locuras quedaron en el pasado- ¿pero un profesor?
Todo parecía ir a la perfección, hasta que la conoció a ella. Desde entonces, Harry parecía brillar, desprender jovialidad, alegría, como si hubiera vuelto el Harry del instituto.
Y todo por Ginny.
Ella poco a poco, fue entrando en su corazón, empezando con un pequeño trocito para acabar ocupando todo su corazón.
Harry estaba en problemas. Porque deseaba a esa muchacha y a la vez, estaba enamorado de Cho.
Muchas veces Harry le visitó, intentando que él le aclarase lo que sentía. Más no sabía que decirle más que:
-Eso es algo que tú corazón te decidirá-
No es que él fuera filósofo ni mucho menos, pero en aquellos momentos, lo único que podría decirle a Harry es que confiara en su corazón, que este le guiara hacia lo que más quería.
Jamás pensó que elegiría a Ginny.
Él, que siempre estuvo enamorado de Cho, la cambió por aquella pequeña muchacha.
Seamus se preguntó muchas veces que era lo que hizo cambiar tan drásticamente lo que sentía por Cho, para terminar amando a Ginny.
¿Que había hecho la Weasley para encadenar a Harry de esa forma?
Por supuesto, Harry nunca les contó porque terminó enamorado de ella; tampoco les importaba mucho. Harry parecía feliz de nuevo, y eso era lo único que podrían desearle a su amigo.
Aunque, ahora podían imaginarse una parte del porque se enamoró.
Seamus suspiró, negando. Claramente no podían pasar por alto el atractivo cuerpo de aquella muchacha.
Y sí, siempre lo dijeron- y seguirían diciendo- Harry era, es y será un pervertido.
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-Herms…-la castaña dejó de tirar de ella y se volteó, mirándola con el ceño fruncido.
-Ginny, no puedes dejar que cualquiera se te acerque.-y se cruzó de brazos- ¿o acaso no recuerdas que hacer solo un par de meses fuiste secuestrada?-
-P-pero él…yo…-
-Nada, nada- interrumpió ella- no puedo dejar que nadie se acerque a ti. Harry me mataría si lo hago-
-¿Eh?-
-¡Nada!-y sonrió- ¡Vamos a tomar algo con Michael y Neville!-dijo volviendo a agarrar su mano. Ginny se dejó llevar hasta la toalla, pensativa.
¿Había nombrado a Naruto?
-¿Por qué tardabais tanto? Las bebidas se van a calentar- exclamó Michael pasándoles dos latas.
-¡Gracias!-exclamó Hermione sentándose en la gran toalla. Ginny también se sentó a su lado y se puso a disfrutar de su refresco junto sus amigos.
-¿Y a dónde vamos a comer?- preguntó Hermione.
-Un poco más abajo hay una casa de comidas-respondió Neville-podríamos comer allí-
-¡Suena bien!-y miró a Ginny- ¿tú que piensas Gin?-le preguntó Hermione.
Para cuando ella fue a responder, su estómago lo hizo y se sonrojó. Sus amigos rieron.
-Lo siento…-murmuró avergonzada.
-Mejor vayamos ya-dijo Michael entre risas- o tú que piensas, ¿vientre de Ginny?- Neville y Hermione volvieron a reír y Ginny se sonrojó aún más.
-No tiene gracias- masculló flojito mientras veía a sus amigos reírse a pierna suelta.
-¡Bien! ¡Vamos allá!-exclamó Michael alzándose.
-¡Sí!-exclamaron Hermione y Neville; Ginny solo se alzó, todavía algo avergonzada, y les siguió.
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El sol de mediodía calentaba la playa y atraía a muchos turistas. A su alrededor empezaba a crecer el número de mujeres que no dejaban de mirarles.
-Esto es realmente incómodo- masculló Harry sentándose en la hamaca y quitándose las gafas de sol.
-¿Por qué no nos vamos a tomar algo fresco?-preguntó Seamus, también incómodo.
-Mejor que estar parados- añadió Ron, molesto ante tanta mirada-Larguémonos de aquí-
Harry no quería hacerlo, ya que entonces no podría seguir vigilando a Ginny, pero…aquello le superaba. El calor y las miles de mujeres que les rodeaban le agobiaban y estresaban.
Las entendía. Entendía porque no podían apartar la mirada de un "hombre atractivo" como él. Si, sabía que las mujeres dejaban un rastro de babas por donde él pasaba, y eso en realidad, le enorgullecía, pero ahora mismo, no tenía ganas de verlo.
Únicamente quería vigilar a Ginny ante cualquier posible pervertido.
Pero estando Hermione con ella, no tenía por qué preocuparse, ¿verdad?
-¡Oucht!-se quejó al recibir un golpe en la nuca-¡Idiota! Porque demonios…-
-Dejar de soñar y vámonos- Seamus y Ron se adelantaron a él. Harry agarró su mochila, se la pasó por el hombro y siguió a sus amigos.
-Gracias por preguntar si quería quedarme- dijo irónico una vez al lado de estos.
-Si fuera por ti, no hubiéramos quedado todo el día en ese desierto vigilando a la mocosa-
-Idiota, te dije que dejaras de llamarla así-
-Tienes razón, debería dejar de hacerlo- respondió Ron sorprendiendo a Harry.
¿Ron le estaba dando la razón? ¿Por qué? ¿Cómo?
-Su cuerpo demuestra todo lo contrario- y con aquella sonrisa ladina siguió el camino.
Seamus palmeó el hombro de Harry, que apretaba sus puños y una venita aparecía en su frente.
-Déjalo Harry.-y tras eso, metió la mano en el bolsillo y siguió a Ron.
-Una más y no se la paso.-siseó entre dientes, tras recuperar la calma y seguir a sus amigos.
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Por la tarde, en la feria…
-¡Que lindo!-exclamó Hermione-¡Gin ¡Gin! ¡Mira esto!-
-¡Hermione! ¡Mira!-exclamó Ginny en otra tienda.
-¡Mouu! ¡Yo quiero uno!-
-¡Espera! ¡Vayamos a ese primero!-
Michael y Neville, con una tras la nuca miraban a sus amigas que no dejaban de caminar de un lado a otro mirando las pequeñas tiendas.
Hermione porque al ser extranjera, pocas veces venía y Ginny, porque a su padre nunca le había gustado esas cosas y por ello no la había traído.
Por suerte, ellos dos siempre las traían.
-Nunca cambiaran eh…-murmuró Michael sonriendo. Neville solo las observó, con otra sonrisa.
-¡Gin, Gin!-
-¡Aquí! ¡Coge uno!-
Y sus dos amigos pudieron ver que cada vez se alejaban más y más, hasta que las perdieron de vista entre tanta gente. Parpadearon asombrados y se miraron.
-Y otra vez…-murmuró Neville, negando.
-¡Porque siempre tienen que perderse!-exclamó Michael, recordando que las veces que venían, ellas siempre se perdían entre el gentío-¡arrg! Vamos a buscarlas.-
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-Volvimos a perdernos.-dijo Hermione, sonriendo. Ginny asintió y miró hacia delante.
La luna se reflejaba sobre el agua de la playa, las olas les mojaban los pies y reían, enterrando los pies en la tierra.
Las dos, sentadas en la arena, disfrutando del silencio del lugar y sin ninguna persona por en medio, esperaban la llegada de Michael y Neville.
-¿No crees que se darán cuenta?-preguntó Ginny- Siempre nos perdemos y encontramos en el mismo lugar-
-Ni se darán cuenta-murmuró Hermione- Son unos despistados…-apoyó las manos en la arena y miró hacia la luna-
-Si se enteran se enfadaran- dijo Ginny, evitando sonreír.
-Pero nunca lo harán.-y meditó- aunque admito que me gustaría ver sus caras cuando lo sepan-
Ginny sonrió junto con su amiga y las dos voltearon a mirar de nuevo el mar, disfrutando del silencio y la compañía de la otra.
-Pero mirar que tenemos aquí- ellas dos voltearon a la cabeza hacia un grupo de chicos que se estaba acercando a ella- dos lindas y solitarias chicas-
Hermione y Ginny se alzaron, la primera poniéndose delante de Ginny.
-¿Que hacen aquí dos chicas como vosotras?- El grupo les rodeó y Hermione les observó.
Eran cuatro chicos, demasiados para que ella pudiera contra ellos.
-Nada que te importe- respondió Hermione- vámonos Ginny-agarró su mano y tiró de ella, pero el chico que había detrás de Ginny agarró su mano y la acercó a su cuerpo.
-¡Wuo! ¡Mira que linda es!-exclamó el que la había agarrado, mostrándosela al otro chico. Ginny viró el rostro cuando el del otro se acercó.
-Tú, suéltala-se acercó, pero el otro chico también la agarró.
-Espera… ¿por qué tanta prisa?-Hermione movió la mano mientras el otro sonreía- Me gusta esta chica- y el compañero se rió- tiene carácter.-
-Suéltame- siseó Hermione frunciendo el ceño.
-¡No! ¡Soltadme!-dijo Ginny intentando soltarse mientras los dos chicos tiraban de ella.
-Vamos, ven con nosotros. Vamos a divertirnos-
-¡Dejadla!-exclamó Hermione soltándose del agarre del chico y yendo corriendo hacia ellos. Golpeó al chico con que le agarraba, con una de sus técnicas de judo, dejándolo K.O en el suelo.
Hermione sonrió, satisfecha y agradeciendo el día que decidió aprender judo.
-Vamos Ginny- agarró su mano y salieron corriendo. O lo poco que les dejaron, ya que uno de los chicos agarró a Hermione, separándola de Ginny.
-¡Hermione!-exclamó Ginny preocupada por su amiga, más cuando intentó dar el primer paso, el chico de antes la agarró.-Q-qu..-
-Tú vienes conmigo-y volvió a tirar de ella.
-¡No! ¡Suéltame! ¡Idiota!-y miró hacia su amiga, donde dos de los chicos la tiraban contra el suelo.-¡HERMIONE!-miró al chico con rabia-¡suéltame!- y sin más pateó su trasero, provocando que le soltara. Ginny corrió hacia los dos chicos y se subió sobre uno de ellos-¡Dejadla!-
-¡Eh! ¡Tú!-el chico se movía, intentando quitarse a la chica de encima.
-¡Ginny!-exclamó Hermione alzándose del suelo con una sonrisa. Esa era su amiga. Una amiga bastante loca.-Bien…-se remangó, sin dejar de sonreír- Ahora es mi turno- se posicionó y con la mano adelantada le indicó al chico que se acercara-Adelante.-
El chico, furioso se lanzó contra ella, con el puño alzado. Hermione se preparó para golpearle cuando de repente vio al chico alzado del suelo.
-Hmp. Molestias- Hermione abrió sus ojos como platos.
-¿Tú?-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-¡Ah!-se quejó Ginny cuando el tipo la tiro al suelo arenoso. Ella se incorporó, mirándola con ira.
-Ahora verás…-
-No.-dijo el chico que había pateado antes- Déjamela a mí- apartó al chico con mala gana y sonrió con cinismo- Más te vale estar calladita, porque….-pero un golpe sobre su cabeza, duro y dado con fuerza le interrumpió.
-¿Por qué, qué?-
Ginny sonrió al ver a la persona que recientemente la acababa de salvar.
-Harry…-murmuró cuando una mano se puso delante de ella.
-¿Estás bien?-preguntó Seamus.
Ginny asintiendo, agarró la mano del hombre y se alzó con su ayuda del suelo arenoso. Cuando alzó la mirada hacia Harry, una gotita resbaló al verle agarrar a los dos chicos por el cuello de su camisa, llevándolos como si fueran dos animales mientras les regañaba.
Cerca de él estaba Ron con otro chico en su mano.
-¡Ginny!- Hermione se acercó a ella corriendo y la abrazó- Gracias por venir a ayudarme. ¿Tú estás bien?-
Ginny, asintiendo, correspondió al abrazo, sonriendo.
-Eres mi amiga, jamás dejaría que alguien te hiciera daño- y Hermione, sintiendo sus ojos humedecerse, se lanzó de nuevo a ella, rodeándola fuerte con sus brazos y gritándole todo lo que la quería.
Seamus las miró algo extrañado.
-¡Eres la mejor amiga del mundo Ginny! ¡Te quiero!-y al momento sintió que no tocaba lo pies al suelo, miró hacia atrás, frunciendo el ceño-¡Eh! Pero que…-
-No quiero más problemas-dijo Harry dejándola a un lado- está claro que no puedo confiar en ti-
Hermione puso sus brazos en jarra.
-¡Eran demasiados! ¡Cómo quieres que lucha contra cuatro a la vez!-
Harry se cruzó de brazos.
-Ese es tu problema. A ti se te encomendó algo, así que deberías cumplirlo en vez de dejar que ella lo hiciera por ti-
Hermione infló sus mofletes.
-Eres el novio más agobiante que una chica como Ginny podría tener- y se cruzó de brazos, virando el rostro a un lado- No sé cómo pudo fijarse en ti-
En la frente de Harry apareció una venita.
-Eres…una mocosa-
-¡Y tú un pesado!-
-¿Yo? ¿Pesado?-
-¡Exacto!-
Ginny miraba la conversación algo incrédula. ¿Desde cuándo esos dos tenían tanta confianza?
-Esto podría llevar rato- suspiró Seamus.
-Larguémonos de una vez- dijo Ron cansado de tanto rollo.
-Si- Seamus le siguió.
-¡Ah…perdona!-exclamó Ginny acercándose- G-gracias por ayudarnos- y les hizo una reverencia.
-No ha sido nada- dijo Seamus.
-Si no hubieran llegado, Hermione y yo aún estaríamos…-pero se sonrojó al completo cuando Ron se inclinó sobre su rostro-S-Señor…Prewett…-
-¿De verdad quieres agradecérnoslo?-alzó su mentón, mientras Seamus negaba.
Ginny sintió su mejillas arder cuando este empezó a acercarse a sus labios y cerró sus ojos.
¡Le iba a besar!
-¡IDIOTA!-Harry la apartó y pegó a su cuerpo-¡Pero de que narices vas!-
-Harry.-murmuró Ginny, agarrándose a su camisa, sonrojada.
-¡Está vez te pasaste! ¿Por qué ibas a besarla?-
Ron sólo se alzó de hombros, sonriendo ladino. Harry apegó más a Ginny contra él, evitando contener las ganas de golpearle que tenía.
-¡Tú! ¡Pervertido!-se paró delante de Ron, Hermione- ¿qué quieres con mi amiga?-le agarró del cuello de la camisa y tiró de él hacia abajo para mirarle cara a cara- no te atrevas a hacerle algo porque te las verás conmigo-
Ron con las manos en el bolsillo y su sonrisa ladina, acercó su rostro y la besó en los labios.
Ginny se sonrojó, mientras que Harry y Seamus miraban sorprendidos la escena.
Ron se separó, se dejar de sonreír y le murmuró.
-Lo estoy esperando con ganas- tras eso se paró y comenzó a caminar.
-Hermione…-se acercó Ginny, preocupada.
-M-me ha…-Ginny pudo ver su rostro sonrojado y sus ojos abiertos de par en par-Me…-
-Pero que le pasa a…-
-¡PERO DE QUE VAS!-gritó Hermione, interrumpiendo a Harry- ¡Eres un pervertido! ¡Demonio!-volvió a gritar, yendo tras Ron- ¡sabes que por eso puedo denunciarte!-
Ron rodó sus ojos.
Ciertamente, no sabía si había hecho bien en besarla.
-Hermione…-murmuró Ginny.
-Mira que está raro- masculló Harry- Vámonos Ginny-agarró su mano y tiró de ella.
-Ah...pero ¿y Hermione? Y…-
-Ron ya sabrá qué hacer con ella.-Ginny, mirando por última vez hacia atrás, sonrió.
Hasta mañana, Hermione.
Y entrelazó los dedos con los de Harry.
-Por cierto Harry, ¿qué haces aquí?-
Harry se sonrojó un poco.
-Nada en especial.-
-Pero como sabías donde…-
-¡Mira Ginny! ¡Un puesto de golosinas!-
-¡No me trates como una niña!.-exclamó ella molesta.
Seamus, parado todavía en la playa, sonrió.
-Creo que habrán más problemas…-murmuró negando- problemáticos…-y siguió caminando.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-
-¡Pero donde están!-exclamó Michael-¡GINEVRA! ¡HERMIONE!-
Neville suspiró.
¿Por qué simplemente no las llamaba al móvil?
¿Fin?
¡Y ESTE ES EL GRAN FINALE!
Estoy nostálgica… Muchísimas gracias a todos los comentarios que he recibido ¡84! (/*-*/)
Este es el último capítulo, el epilogo lo subiré el sábado.
Y este último gracias es para Jan di-chan que me dejo adaptar este maravilloso fic, espero que hayan disfrutado de esto como yo.
¡Nos leemos! En el epilogo…
