Hola a todos, antes de que empecéis a leer este fic quiero deciros que los personajes no me pertenecen a mí, sino a la gran Rumiko-sensei y que la historia tampoco me pertenece sino a la gran escritora Jesireth de cem(punto)zoo. Esto no es ningún plagio ya que yo estoy en total desacuerdo con eso. Yo, ladrona de almas, he pedido permiso para publicar esta historia aquí y Jesireth me lo ha concedido. Aclarados estos puntos que disfrutéis del fic: El ladrón Red Rose

Nota autora

Bueno les coloco la conty hoy, porque el fin de semana me voy de viaje y me llevo todo el trabajo conmigo así que les dejo la conty para que la tengan, gracias por sus post, y bienvenidas las nuevas lectoras, hola que bueno ver a algunas viejas lectoras y amigas en mis fic anteriores. Bueno a decir verdad llore al escribir este capitulo, espero que les guste.

Capitulo 14: Te pierdo… siempre estaremos juntos

– Inuyasha ¿Qué es lo que te preocupa?- inquirí nerviosa.

Inuyasha estaba rozando mi pierna desnuda con su respiración, chocando, dándome ligeras y placenteras cosquillas.

– El hecho de que Kouga sea el primero en tocarte.- comentó con sinceridad. – Me da miedo.

– Eso también me asusta.- concordé – pero supongo que es normal, después de todo jamás he estado con un hombre y es natural sentir temor a lo desconocido.- comenté con una sonrisa falsa.

No se me hacia muy feliz la idea de que Kouga fuera el primer hombre, de hecho el único hombre en mi vida.

– No finjas…- besó levemente mi pierna con sus labios. – Se bien que no te agrada la idea, te conozco mejor que tú.- aseguró.

– Inu… yasha… No hay manera de …cambiar… nuestro destino.- dije entrecortadamente, mientras sentía sus labios rozar con mas suavidad mi pierna.

– En ese caso te haré una pregunta.- se levanto del suelo, coloco ambas manos apoyadas en la cama, y mi rostro a centímetros de sus facciones. – Si tuvieses que elegir acostarte con Kouga pasado mañana o conmigo en este momento ¿me elegirías ahora?

Que debía contestar, su respiración tan cerca me aturdía, la simple idea de acostarme con Inuyasha Taisho, mi mejor amigo, el hombre en el cuál confiaba plenamente, el dios alabado por las mujeres del pueblo que habían sentido sus caricias… No era correcto.

– No lo pienses, solo contesta lo primero que te diga tu corazón. Si lo piensas demasiado te sentirás cohibida y no contestaras lo que de verdad deseas.- aseguró.

– Si, te elegiría ahora.- dije en voz baja casi inaudible.

No había pensado lo que dije, porque el tenia razón si lo analizaba haría lo correcto, lo que mi mente me indicaba y no lo que mi corazón me decía, no iba a dejar que mi primera vez fuera con un completo extraño aunque así se acostumbrara, además mi corazón me decía que debía estar con Inuyasha esa noche, que eso me ayudaría a entender tantas cosas…

– Lo sabia.- sonrió de medio lado.

Tomó mi rostro con una de sus manos y se acercó lentamente hacia mis labios. Levemente rozó con sus labios los míos, para luego juntarlos en un besó dulce.

Lentamente fue recostándome en la cama, mientras que comenzaba a acariciar mi cuerpo con sus hábiles manos.
La música que ensayaba las canciones que se tocarían en el baile después de la boda se colaban por la habitación.

Perdona me si yo te corto las alas
te retengo en mi vida atada a mi alma
y tu mundo es mi piel que te quema o te calma.

Sus leves roces causaban mi corazón latir con más fuerza de lo normal. Inuyasha se había despojado ya de sus ropas y me había despojado ya del mi vestido arrojándolo a alguna parte de la habitación.

Perdona me si yo te quiero así
entregada a mi ser y mis cuentos de hadas
amándome más que a ti misma hey.

– Será nuestro secreto Kagome, solo esta noche…- musitó antes de besarme de nuevo.
Los besos eran lo más delicioso que había probado en mi vida. Sus caricias eran los mas placenteras. Y sus palabras dulces me transportaban al mundo de las maravillas.

Si vivo para ti debo confesar
que no tengo otra forma de amar otra forma de ver
esta es mi única verdad.

El amor que sentí con Inuyasha era algo maravilloso. ¡Eso era! Ahora entendía lo que sentía por él… Amor. Me entregaba a él por amor, no por no ser la primera con Kouga, sino porque mi corazón me pedía a gritos estar con Inuyasha de esta forma tan intima.

Que tengo tanto miedo de perderte
de estar a tu lado y no merecerte
y siento tanto miedo tanto miedo
que no puedo dormir
que no puedo creer
que estoy enamorado, hipnotizado
y que no es mentira…..

Mi corazón suplicaba, que me entregará en cuerpo y alma a aquel pequeño niño que siempre me protegió, que siempre estuvo conmigo en todo momento, que siempre me cuido a pesar de todo. Y ahora el saber que lo pedería para siempre, era algo que jamás iba a poder superar, por eso es que hacia esto… deseaba que él me hiciera el amor… solo él… nadie más.

Estoy enamorado, estoy enamorado, enamorado
estoy enamorado y siento tanto miedo tanto miedo
que no puedo dormir
que no puedo creer
que estoy enamorado, hipnotizado
y que no es mentira…

– Kagome ¿estas lista?- preguntó con voz dulce.

Solo lo besé nuevamente, mientras que daba inició a lo que sabía que seria un gran tormento para mi, a la vez de un gran placer. El amor que sentía viniendo de él. Su cuerpo junto al mió, nuestras almas unidas en tan solo instantes.

Perdona me si yo te he lastimado
si mi forma de amar para ti ya no tiene sentido,
no tengo más para dar que no te lo haya dado ya,
y que puedo decirte para remediarlo,
si no tengo otra forma de verlo
otra forma de amarte,
esta es mi única verdad.

– Kagome te amo.- susurró junto a mi oído.

Mi corazón salió desbocado ante esto, lo besé con pasión, mis ojos se llenaban de lagrimas de felicidad. No sabía lo feliz que era en este momento, tanto que lloraba de felicidad.

Que tengo tanto miedo de perderte
de estar a tu lado y no merecerte
y siento tanto miedo tanto miedo
que no puedo dormir
que no puedo creer
que estoy enamorado, hipnotizado
y que no es mentira.

Y así las horas pasaron en aquella habitación, después de sentir como nuestros cuerpos se fundían una y otra vez, esa noche.

Era de mañana, abrí los ojos con pesar, mi cuerpo estaba llenó de sudor, aun llevaba puesto el vestido de novia, me había quedado dormida. Me levanté de la cama y camine hacia la ventana de mi habitación, el día estaba nublado, probablemente llovería.

Ahora lo recordaba, luego de estar unos minutos viéndome en el espejo, me había recostado en la cama, me dormí sin darme cuenta, todo había sido un sueño. Sueño en el cual había tenido una noche con Inuyasha. Ahora entendía mis sentimientos, justo la mañana antes de que lo perdería para siempre.
Ya no importaba si lo amaba o no, después de todo el se casaría mañana al igual que yo. Me sentía tan triste. Miré la pulsera en mi muñeca, ahora comprendía que lo había amado desde niña, cuando estuvo conmigo, cuando me protegió. Me quité el vestido y me coloque otro de color negro, no iba a estar todo el día con mi vestido de bodas, más si era algo que no deseaba. Hoy regresaba Kouga, también Kikyo y Kagura vendrían. Mañana seria la esposa de Kouga Ookina: Princesa Kagome de Ookina.

No se escuchaba tan bien como antes, pero se escuchaba peor: Princesa Kikyo de Taisho. Eso sonaba realmente aterrador.
Salí de mi habitación y me dirigí al jardín. Sango y Miroku se habían marchado ayer por la tarde, por lo que los vería mañana en la boda.

Estaba adolorida, mañana indicaba el inicio de una nueva vida, perdería a mi mejor amigo, entraría en una gran guerra. Que idiota era, lo amaba tanto que besé a un ladrón esperando que fuera el quien me besará.

Gracias al cielo me había internado lo suficiente el bosque del jardín, de ese modo nadie me vería con esta expresión tan triste.

Estaba llorando, derramaba lagrimas de dolor. No soportaba la idea de perderlo. Porque ahora me daba cuenta. Debí haberlo notado antes… todos estos años junto a él, debí percatarme de mis sentimientos, de mis ganas constantes de estar junto a él, de sentirme triste las primaveras, porque el no estaría. De los lentos otoños pensando que estaría haciendo en los campamentos de esgrima. De los celos estupidos al saber como se revolcaba con cualquier mujer.

Me arrodille en la grama mientras mis lágrimas eran disimuladas por las gotas de lluvia que caían del cielo. No me importaba mojarme, la verdad era que lo necesitaba, deseaba sentir el contacto urgente de las gotas de lluvia con mi piel, sentir como limpiaban mi alma con calma.

El olor del bosque me rodeaba, era pacifico a la vez que tranquilizador. Me levante de la grama al sentir unos pasos que se acercaban. Limpie las lágrimas de mi rostro antes de encarar a esa persona.

No me dio tiempo de girarme porque sus brazos rodeaban mi cintura, las conocía la perfección. Esos brazos tan perfectos y fuertes que me consolaron cuando pequeña, en realidad hasta ahora.

– No llores.- pidió con voz quebrada, el también lloraba.

Era la segunda vez que veía llorar a Inuyasha, la primera fue con la muerte de mi abuela, y está era la segunda. A él no le gustaba llorar, decía que solo los débiles lloraban.

– Tu tampoco.- dije con voz triste, mientras que las lagrimas comenzaban a derramarse de mis ojos nuevamente.

Me giré y lo vi, la lluvia lo mojaba. Haciendo su rostro aun más atractivo, sus ojos se mostraban enrojecidos, había estado llorando por bastante rato, al igual que yo, también vestía de negro. Ambos en luto por nuestra separación.

– Mañana será el adiós para siempre Kagome.- musitó con voz baja. – Kikyo jamás permitirá que te vea de nuevo.- aseguró con voz triste.

– Kouga igual, nunca permitirá que vuelva a verte.- dije con voz melancólica.

– Sabíamos que este día llegaría algún día…- sonrió triste. – Lo supimos en cuanto me comprometí con Kikyo.

– Pero no pensé que sería tan pronto.- sonreí mientras las lágrimas corrían por mi rostro.

La lluvia aun nos mojaba, estábamos empapados en aquel bosque. Sonreíamos al recordar todos los momentos que vivimos juntos. Y llorábamos por los momentos que jamás podríamos compartir.

Inuyasha me tomó de la mano y la elevo hasta que dar frente a su rostro. Entrecruzo los dedos con los míos y los beso con delicadeza.

– Siempre serás mi pequeña tonta, mi mejor amiga, mi colega de locuras, mi acompañante, lo mejor que me ha pasado en la vida, siempre serás la única con quien querré pelear, con la que querré cantar y a pesar de todo lo malo, mi fiel compañera.- musitó mientras que las lágrimas se deslizaban con delicadeza por entre sus labios.

Las lágrimas se hicieron mucho mas fuerte por mi parte ante esto, abracé a Inuyasha, él me apretujo contra su pecho mucho más fuerte.

– No quiero esto, eres lo mas maravilloso que siempre he tenido, eres mi mejor amigo, mi fiel confidente, mi protector, mi guardián, mi ángel, Inuyasha no quiero perderte. No quiero despedirme de ti, no voy a soportarlo.- dije con voz desesperada.

La lluvia aun caía, Inuyasha acariciaba mi cabello con lentitud, mientras apoyaba su rostro con delicadeza sobre mi cabeza.

– Pues este es el adiós Kagome, mejor hoy que mañana en la mañana antes de la boda. Siempre estaré contigo no importa que ocurra.- musitó junto a mi oído.

– Yo estaré contigo, sin importar lo que ocurra.- sentí un enorme impulso de decirle lo que sentía por él.

No lo hice, no le causaría confusión, ya era bastante malo el saber que a partir de mañana estaríamos separados no solo por la guerra, sino por nuestras respectivas parejas.

Nos quedamos así por varias horas, despidiéndonos en silencio. A partir de mañana, no tenía a mi mejor amigo, ni a mi amado…
Continuara_

Espero que les haya gustado
Nos vemos en la próximo capitulo
PD: Aun Faltan muchos capítulos, repito esta historia es larga.

Nota ladrona de almas

Las imágenes las encontrareis en la siguiente página:

http:/foro(punto)cemzoo(punto)com/f85-fanfics-sobre-rumiko-takahashi/210628-el-ladron-red-rose-4(punto)html

Desearía recordar que la historia NO me pertenece a mí, sino a Jesireth de cem(punto)zoo.

Deseo darte las gracias a ti, setsuna17 por estar siempre ahí conmigo, tambien quiero pedir disculpas por tardarme pero es que me fui algunos dias a la casa de mi tio y él NO tenía ordenador, en fin, gracias a todos y continuar leyendo.