Capítulo 14: Atardecer de emociones
Konoha
-¡Qué bien! Ahora soy un shinobi de verdad, por fin no perderé mi tiempo en la academia y podre patear algunos traseros- Gritaba de emoción Bolt alzando sus brazos al cielo de que por fin era un shinobi mientras era observado por sus compañeros y más por una Sarada que parecía incomoda a lo que estaba viendo.
-Eres un inmaduro lo sabías.- Dijo Sarada acomodándose los lentes interrumpiendo a Bolt en su celebración atrayendo su atención.
-Oye alégrate por primera vez, por fin podremos ir a misiones importantes y sobre todo…infinidad de aventuras en otros lugares, ya era hora de cambiar de aires- Dijo mientras se acercaba a la Uchiha dándole una palmada en su espalda mientras Sarada levemente se sonrojo.
-Tonto- Fue lo único que dijo la azabache mientras Bolt seguía "celebrando", en eso, Sabaku Hayabusa comenzó a caminar lentamente para salir del campo de entrenamiento y regresar a la aldea, cosa que fue percatado por Sarada y no dudo en detenerlo.
-¿A dónde vas, Sabaku?- Pregunto la niña de lentes mientras el chico de ojos rojos tenues la veo con poco interés.
-A donde pueda estar lejos de sus parloteos, el hecho de que seamos compañeros de equipo no quiere decir que tenga que escucharlos a cada instante, además, hay que entender que el ser Shinobi conlleva una responsabilidad- Las palabras de Sabaku eran honestas y trato de continuar su paso pero esta vez fue interrumpido por Bolt.
-Oye calmado quieres- Se acercaba Bolt a ver a Sabaku detenidamente cosa que hizo que todo se pusiera incómodo y más para el azabache.
-Yo nunca te he visto en la academia.- Dijo el rubio, mientras Sarada ponía su mano en su frente al ver la "gran" pregunta de su compañero, Sabaku solo suspiro.
-Vengo de otro grupo, es por eso y si esa es tu duda entonces nos vemos.- Sabaku volvió a caminar dejando a Bolt con las palabras en la boca y sintiendo que ya odiaba hacer equipo con alguien así pero la Uchiha tenía otros pensamientos con respecto a él.
-Sabaku, espera- Sarada corrió para alcanzar al otro azabache, ahora ella tenía una buena pregunta que hacerle a su compañero y Sabaku solo espero.
-Ese tipo de Taijutsu ¿Quién te lo enseño?- Pregunto muy intrigada la Uchiha, Sabaku únicamente apretó su mano vendada con fuerza y miro a Sarada a los ojos.
-Mi madre, adiós Uchiha Sarada.- Fue su respuesta la de Sabaku y nuevamente se fue alejando de ellos con tranquilidad, aun había cosas de él que necesitarían saber y viéndolo en acción, sería un rival difícil ya que incluso podía ejecutar bien el taijutsu pero ya sería en otro momento.
-Este chico es muy raro.- Fue lo único que dijo Bolt mientras observaba a Sabaku irse como si nada y caminando a donde estaba la Uchiha.
-Pero no te molestaría aprender algo de él.- Dijo Sarada con seriedad mientras Bolt se molestaba por ese comentario que no venía al caso, pero luego recordó algo al ver el atardecer.
-Bien, creo que tengo que ir a casa, mamá se ha de preocupar mucho cuando no voy a casa.- Bolt comenzó a caminar algo cansado después de la práctica de hoy.
-Yo también, espero que mamá haya hablado con el Hokage.- Sarada caminaba al parejo del rubio para llegar a la aldea.
-Si es que tiene tiempo el muy…
-No deberías hablar así de tu padre, el Hokage es un hombre muy respetado- Sarada interrumpió a Bolt en decir su última palabra, ella no podría creer que estaba hablando así de su propio padre y por lo tanto un hombre importante para la aldea.
-Si…cuando le conviene, apuesto que ha de estar muy ocupado con su papeleo.- Dijo Bolt algo desinteresado en hablar de eso y continúo caminando.
-No tienes remedio- Fueron las últimas palabras de Sarada antes de continuar el camino en silencio todo el tiempo y de por fin llegar a la aldea y separarse en sus caminos para ir a sus respectivas casas, a partir de mañana, las cosas serían completamente diferentes.
Mientras tanto en otro lugar
-Aquí no nos van a ver Sakura-Chan- La voz del Séptimo Hokage era música para los oídos de Sakura, ambos se encontraban rodeados de árboles y de matorrales continuando en su asunto amoroso, el rubio estaba encima de ella mientras Sakura sentía el frío pasto y los besos llenos de pasión de Naruto, ambos continuaron en su demostración de amor puro al aire libre.
-¿Estás seguro?- Hablo la ojiverde entre besos y respiraciones algo agitadas mientras ella intentaba por todos los medios romper la camisa del rubio, Naruto hacía lo propio tomándola de la cintura con suavidad y pasando sus manos por sus piernas.
-Completamente- Le respondía Naruto con sinceridad y regalándole una sonrisa a la peli rosa, la cual se sentía en un oasis en medio de su desierto personal, un oasis soñado para ambos y que no parecía ser un espejismo.
-Te extrañe- Naruto no se despegaba de los labios de Sakura y la peli rosa solo se dejaba llevar por la pasión y la lujuria que en estos momentos sentía, incluso metiendo sus manos por debajo de su camisa para tocar su pecho y abdomen, Naruto quería mucho más.
-Pero si solo ha pasado unas horas Naruto, estaba haciendo la prueba con mi equipo- Era lo que decía la kunoichi jalando algo de aire aun atrapada entre los besos y los brazos de Naruto, no parecían ceder ninguno de los dos en sus impulso incluso el rubio ya estaba tomando ventaja al desabotonarle la camisa a Sakura dejándola con su sostén expuesto.
-Lo sé, los estuve observando…eres buena- Dijo el oji azul muy cariñoso y satisfecho de ver que su decisión de tener a Sakura como la Sensei de su hijo es lo mejor.
-No necesitaras esto ahora.- Naruto lentamente comenzó a deshacer del sostén de Sakura quitándoselo poco a poco, incluso rozando con sus dedos los pezones de la oji verde que soltó un gemido. Ella también quería tener algo de ventaja, acercando una de sus manos a su pantalón, pasando por su entrepierna.
-Y tú no necesitaras esto- La mano de Sakura comenzó a desabrocharle el pantalón y metiendo su mano, rápidamente reaccionando Naruto al estímulo, los dos shinobis estaban que el fuego de su amor los mataba, pero era glorioso.
-Mmm, Sakura-Chan- Naruto masajeo con suavidad los pechos de su amada, dejándose llevar por su deseo carnal.
-N-Naruto- Sakura estaba que no la calmaba nadie y quería más…aún más.
-Hazme tuya…- Esas palabras fueron totalmente reveladoras para Naruto pero este no dudo de inmediato en hacerlo, besándola con mucha pasión e intentándole quitar su short para llegar a la tierra prometida. Pero antes de que eso pasara, unos ruidos en un arbusto comenzaron a poner las cosas aún más complicadas.
-Espera ¿Qué fue eso?- Naruto comenzó a ver que el arbusto comenzaba a moverse y ambos no estaban en las mejores condiciones para descubrirlo, una mata rubia se asomó entre los arbustos y rápidamente fue reconocida por Sakura.
-¡Mierda!- De un movimiento con mucha fuerza, ambos shinobis rápidamente se pusieron detrás el árbol que les daba sombra con sus ropas que estaban en el suelo y para su suerte, la persona que estaba por ahí buscando en el arbusto era conocida.
-¿Qué pasa Ino?- Mientras la susodicha intento buscar lo que le llamaba la atención, una castaña experta en las armas se preguntaba que estaba buscando con una cara de aburrimiento, la rubia del clan Yamanaka creía haber visto algo.
-Creí haber escuchado al Hokage pero creo que me equivoque- Dijo algo extrañada y volviendo con Tenten quien tenía ya ganas de irse después de la prueba con su equipo.
-Ya vámonos, tengo que atender el negocio.- La castaña comenzó a hacer un puchero de niña chiquita para poder atender su amada tienda mientras Ino aún no comprendía la actitud de su amiga.
-Claro, como si tuvieras tanta clientela ahora.- Dijo con mucha ironía la rubia, bromeando con Tenten.
-Este…¡No digas eso Ino!- Decía las castaña muy molesta por el comentario mientras Ino reía discretamente y aun pensando en que en realidad si había visto algo. Mientras que detrás del árbol, Naruto y Sakura por poco y eran descubiertos en el acto nuevamente pero fue Sakura quien se mantuvo algo molesta al ver a Ino meter en otras cosas.
-Ino cerda, siempre quiere meter sus narices en los asuntos de los demás, casi nos descubren.- Decía Sakura tomando aire a bocazas y casi por liberar su inner.
-Tienes razón Sakura-Chan- Solo rio Naruto al ver que no salió como esperaba, ser nuevamente interrumpido de forma abrupta.
-Oye Naruto- Sakura atrajo la atención del rubio para mirarse directamente a los ojos.
-¿Si?- Pregunto Naruto arqueando la ceja en saber lo que su amada estaba a punto de decir, Sakura solo desvió su mirada un poco y se sonrojo.
-¿Me regresarías mi sostén?- La pelirosa hizo énfasis en su prenda íntima mientras Naruto se sonrojo con violencia al ver que tenía en sus manos el sostén de Sakura y por inercia, Naruto veía los atributos de la peli rosa, Sakura de inmediato noto la mirada del oji azul a sus pechos.
-Baka, mis ojos están arriba- Sakura se sonrojo al máximo y le pido a Naruto que la mirara a los ojos con una actitud algo tsundere, Naruto solo se rio ante esto.
-Y son hermosos- Naruto acaricio la mejilla de Sakura con suavidad mientras la peli rosa se aferraba a él como si no hubiera un mañana, el atardecer era hermoso pero para ellos era hora de irse y de que sus caminos se separen una vez más.
-Tengo que irme, Sarada posiblemente esté en casa ya.- Dijo Sakura recargándose en el pecho del Hokage con suavidad.
-Te entiendo, también tengo que irme, volver a la oficina e ir a casa.- Dijo Naruto tomando a Sakura entre sus brazos con suavidad, no quería irse, no quería separarse de ella, nunca más. Luego su respiración fue algo pesada y Sakura lo noto, mirándolo a sus orbes azules.
-¿Estás bien?- Sakura se preocupó por su rubio y el susodicho solo suspiro con fuerza y recordando lo que paso en la oficina con Hinata.
-Himawari me preocupa, apenas si la veo y Hinata no me dice que pasa- Era una de las tantas cosas que se cuestionaba Naruto ¿Qué era lo que pasaba detrás de las puertas del clan Hyuga? Y lo más importante ¿Por qué Hinata no le dice?
-¿Por qué no hablas con ella?- Sakura adopto seriedad al asunto de la hija de Naruto, el rubio ya estaba convencido de eso.
-Eso hare Sakura-Chan, hay cosas que quisiera discutir- Silenciaron sus palabras con un beso apasionado que nuevamente los estaba llevando al cielo y al infierno, un momento para dos almas con la llama de su amor a flor de piel.
-No sabes cuánto espere para este momento- Naruto le sonrió a Sakura y ella disfrutaba sus sonrisas, sus ojos azules como el mar, su persona…todo de él.
-Lo se Naruto- Las palabras de Sakura sonaban con gran felicidad y era justo que tuviera un rayo de luz que salía de su oscuridad personal, solo necesitaba a su caballero en armadura para que la salvara de la soledad y la eterna oscuridad.
-Encontraremos la solución a nuestros problemas y podremos estar juntos.- Se prometió a si mismo Naruto ante su relación clandestina con Sakura, pronto estarían juntos de forma oficial sin importar los problemas.
-¿Pero lo que diría la gente?- Sakura se preocupó por eso en unos instantes, tenía ese miedo racional de que la gente los señalara por ser amantes o algo parecido, pero el Uzumaki también tendría su respuesta para esto.
-Al diablo con eso, es mi vida…y la quiero pasar a tu lado, por siempre- Naruto beso la frente de Sakura generándole muy gratos recuerdos a la kunoichi y ambos salieron de la zona verde para dirigirse a sus puntos respectivos pero no sin antes preguntarse una sola cosa.
-¿Te veré esta noche?- Pregunto Sakura mirando a Naruto con felicidad en su mente, el rubio solo le sonrió y levanto el pulgar.
-Dalo por hecho mi Sakura-Chan.- Después de esas palabras, ambos shinobis tomaron sus caminos por separado y sin que nadie lo notara, ahora entre ellos su secreto está bien guardado ¿Acaso alguien sabrá de ellos? Nadie lo sabe y solo el futuro se hará cargo de eso.
Más tarde
-¡Sarada ya llegue!- Sakura había llegado por fin a la casa con un cansancio notorio mientras dejaba sus cosas en el sofá, la casa parecía haber estado sola por un buen tiempo y le dio gusto a la peli rosa de no estar limpiando como siempre, en un espejo que estaba por la casa, Sakura se miró en el reflejo y se sintió tan feliz de volver a lo que solía ser antes y fue ahí donde su pequeña apareció.
-Hola mamá- Dijo la azabache mientras bajaba las escaleras para recibir a su madre con orgullo.
-Wow que día ¿no crees?- Sakura se recostó en el sofá algo cansada y esperando tener un momento en paz y recuperar su energía, pero sintió la mirada penetrante de su hija quien no la dejaba de ver.
-¿Qué sucede hija?- Se sentó Sakura al ver a Sarada de pie, la susodicha se sentó a su lado y luego reflejo una cara de emoción.
-Ahora sí, cuéntame todo, ¿Cómo es que tienes esa fuerza? ¿Cómo fueron tus misiones? ¿Qué hacías?- Sarada estaba actuando de manera diferente a la acostumbrada y no era para menos, después de lo que había visto, Sakura soltó una risilla burlona posando su mano en el hombro de su hija.
-Sera una noche muy larga si te cuento paso a paso, pero claro mi hija- Sakura en esos momentos pasaría lo que quedaba del atardecer e inicios de la noche en contar todas las misiones que ella vivió durante su etapa de shinobi en esos tiempos, sus primeras misiones, su entrenamiento con Tsunade, la persecución de Akatsuki y más, pero en especial: sus misiones con el Hokage. Más allá del hogar Uchiha/Haruno, en el edifico del Hokage, se encontraba Naruto terminando por fin el papeleo que Shizune y Shikamaru le dieron a montón en su ausencia.
-Estos son los últimos papeles que hay que revisar, mañana empiezan los pedidos de las misiones de menor rango y los equipos de shinobis deberán de responder a ello.- Dijo con todo su "animo" Shikamaru mientras Naruto ya estaba implorando que los documentos se terminen.
-Bien Shikamaru, eso es todo.- Dijo sin mucho que decir el rubio mientras analizaba cada documento, Shikamaru por otro lado noto a Naruto algo extraño y no sabía la razón exacta, pero lo había y Naruto se sintió incomodo por la mirada del Nara.
-¿Alguna otra cosa?- Pregunto el Hokage con autoridad mientras Shikamaru solo suspiraba.
-No, nada.- Dijo a secas mientras se dirigía a la puerta de salida.
-Puedes contarme si quieres.- Dijo Naruto con toda confianza a lo que se le ofrecía a Shikamaru.
-Descuida, no pasa nada, me paso a retirar- El Nara declino la oferta y salió de la oficina para dejar al Hokage haciendo su trabajo, para poder ir a su casa y estar con su familia.
-Salúdame a Temari de mi parte- Naruto se despidió de esa forma con Shikamaru, pero al parecer el joven Nara estaba algo…extrañado por la situación.
-Lo hare- Shikamaru salió de la oficina para encaminarse a su casa, un día pesado en la oficina para iniciar el suyo en su residencia, saliendo de la torre, prendió su cigarro mientras pensaba algunas cosas con respecto a su vida y solo una pregunta rondaba en su mente ¿Qué estaba haciendo de su vida? Mientras que en la oficina, Naruto continuaba revisando cada documento y entre el mar de papeles se encontró con la foto de su boda, volviéndola a tomar y observándola detenidamente.
-Hinata…- Fue lo único que dijo Naruto al ver la foto y ponerla en su lugar, las cosas con ella estaban un poco extrañas y supo que era lo que tenía que hacer, pero solo era cuestión de tiempo…solo eso.
Residencia Uzumaki.
Ya eran altas horas de la noche y la puerta de la residencia Uzumaki abría con cuidado para no despertar a nadie, Naruto había llegado por fin a la casa después del día tan agitado que tuvo, encontrándose con todo a oscuras, afortunadamente para él, sabía cómo moverse en la oscuridad, pasando por la gran sala dejando sus cosas en el sofá y pasando con mucho cuidado a las habitaciones de sus hijos, por el pasillo vio la puerta de su hija y la entre abrió para no despertarla, ahí estaba, su pequeña Himawari durmiendo plácidamente que Naruto solo sonrió.
-Mi hija…Te prometo llevarte al parque cuando no tenga tanto trabajo- Naruto aún estaba preocupado por ella, de no verla a diario y solo verla a estas horas, cerró la puerta con cuidado y fue a ver a su hijo mayor, caminando un poco más para abrir la puerta de su cuarto y verlo dormido, aun con sus ropas de shinobi.
-Bolt…vaya prueba que tuviste que pasar con tu Sensei, pero no te preocupes ella de es mi suma confianza, te ira bien.- El Hokage sabía lo que hacía y más para darle disciplina a su hijo y que deje de hacer travesuras. Ya encaminado a la sala para recostarse en el sofá, se topó con su esposa.
-Naruto-Kun- La voz de Hinata lo hizo parar en seco al rubio y la heredera del clan Hyuga prendió la luz para poder ver mejor, estando los dos ahí mirándose fijamente y la propietaria del Byakugan tapada con su bata.
-Llegas tarde- Le dijo Hinata algo preocupada, cosa que Naruto tuvo que volver a soportar la misma pregunta cada vez que eso pasaba.
-Tenía trabajo, lo siento- Naruto trato de dejarlo por la paz y disculparse con ella de ante mano yendo hacia ella, para ir a la habitación, pero Hinata aún tenía ciertas "reclamaciones"
-Siempre dices lo mismo Naruto-Kun, no llegaste a comer otra vez y Himawari pregunto por ti todo el día.- Dijo Hinata con su voz dulce pero ya en un tono de voz algo alta, Naruto se quedó inmóvil al escucharla
-El ser Hokage es algo difícil, te lo he explicado tantas veces- Naruto ya quería pensar en otra cosa y dejar el trabajo en otro lugar pero Hinata se lo estaba recordando cuando podía.
-No significa que tengas que descuidar a tu familia así, yo…apenas y te veo.- Dijo muy afligida la Hyuga y Naruto solo suspiro.
-Lo siento Hinata, lo siento.- Naruto quería dirigirse a descansar al cuarto ya que Hinata lo descubrió entrar pero Hinata aún tenía más que decir.
-Además yo…
-¿Si?- Interrumpió las palabras de Hinata el rubio con un cansancio ya visto, Hinata sencillamente quería saber una cosa.
-¿Por qué Sakura es la Sensei de nuestro hijo?- Su voz ya no parecía tranquila y parecía que estaba algo molesta, en primera porque no uso el "San" en Sakura y se mostró cuando ella levemente cruzo los brazos, Naruto sencillamente apretó los puños con fuerza y esto era una extensión de su pequeña "Discusión" en la oficina y parecía que esto iba a poner su matrimonio muy tambaleante, la razón: Sakura siendo Sensei de Bolt.
