Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía

Lenin.


La gente caminaba en multitud rumbo al palacio. En silencio. Bajo las nubes grises que ocultaban el sol. Bajo la ligera llovizna que se terminaba.

—Mamá, ¿A dónde vamos?

La madre miró a su hija, apretó un poco su mano y bajó a su altura. Quitó el gorro de la capa ya que había dejado de llover.

—Vamos a conocer al nuevo líder.

—¿Qué pasó con el dictador que teníamos? ¿Por qué llevamos velas?

—El dictador y su esposa partieron de este mundo, amor. Dos seres humanos llenos de bondad fueron requeridos para estar al lado de Dios, nosotras lo que hacemos con las velas es iluminar su camino para que lleguen a él. Ahora vamos, la asamblea ya comenzó.

La mujer se levantó y, junto a su hija, siguió a las personas que iban en la misma dirección.

Cuando llegaron, el General Sasuke Uchiha estaba en el palco.

—Perdimos un líder, en algunos casos un amigo. Pero fue su voluntad que el pueblo confiara en el nuevo líder como lo hicieron con él —hablaba pausadamente, observando los cientos de personas que le ponían atención. Aristócratas, militares, eclesiásticos, plebeyos, todos unidos con un propósitos en particular—. Menma Namikaze y su esposa Hinata dieron sus vidas para proteger a su gente de la amenaza de Akatsuki. Está noche, mis hermanos, pueden dormir tranquilos porque esa era se ha terminado. La era de crueldad ha llegado a su fin.

La plebe gritaba, apoyando el sentimiento que el General transmitía al hablar.

Sasuke miró a su derecha, donde Temari permanecía de pie con las manos escondidas tras su espalda, mirando hacia abajo, sin saber si ponía atención a Sasuke o sólo estaba perdida en su mente. Giró su cabeza hacia el lado izquierdo, donde Sakura junto a Karin le levantó el pulgar.

—El séptimo eligió con sabiduría al nuevo líder, fue su último deseo que esta persona tomara el poder y llevara a la nación hacia un rumbo nuevo. Sin asesinatos, sin injusticias, sin pobreza... Sin Dictadura. —la gente aplaudió emocionada, Sasuke permaneció en silencio hasta que el bullicio se detuviera. Respiró hondo, después, fuerte, continuó—. ¡Reciban a su nuevo líder! ¡El octavo Dictador de Konohagakure! ¡Karin Uzumaki!

La gente volvió a exaltarse, aplaudía, silbaban, gritaban. Jamás una toma de poder había sido tan satisfactoria y rebosante de alegría.

Karin salió al balcón con la cabeza en alto, escuchando y sonriendo en secreto a toda la gente que había venido a apoyarla. Llegó hasta el podio donde Sasuke la esperaba. Se inclinó cuando el General colocó la banda roja en su hombro.

—Gracias —le dijo en voz baja cuando le ponía la medalla en el atuendo militar que llevaba puesto.

—Por nada, Supremo Líder —respondió. Guiñó un ojo después de hincarse en una rodilla y bajar el rostro.

Temari hizo la misma acción, en seguida, el pueblo entero, la nación entera la reverenció.

Karin los miraba con un nudo en la garganta. Si lloraba ¿qué pensaría la gente de ella? ¡No! Tragó el nudo de emoción y felicidad, y al igual que todos, se inclinó hacia adelante, saludando a su pueblo como iguales.

—¡Amigos míos! ¡Como su nueva Líder tengo el primer decreto no constitucional para ustedes! —hubo un silencio inquisitivo entre la muchedumbre que antes celebraba—. ¡Quiero que levanten las velas en gratitud a Menma Namikaze y a lady Hinata! ¡Que nuestro afecto llegue hasta ellos, donde quiera que se encuentren! Gracias, lady Hinata, por ser tan buena y preocuparse por nosotros, por iniciar este cambio. Gracias, séptimo, por escribir un nuevo y diferente capítulo para Konohagakure. ¡Gracias por encender está luz de esperanza!

Karin levantó el puño al cielo, Sasuke y Temari la siguieron, luego el resto de la gente levantó las velas.

Gracias, Naruto, por confiar en mí.

A lo lejos, un tipo miraba el evento con una capucha cubriendo su cabello dorado, con un parche en el ojo izquierdo y el brazo derecho vendado. Sonrió de medio lado, se dio la vuelta y se alejó adentrándose y perdiéndose en el bosque.

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6 años después...

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Hinata lavaba el último plato del fregadero. Lo puso en su lugar y después sacudió sus manos y las secó en el delantal.

—Ya se durmieron —las manos de Naruto rodeando su abdomen la sorprendieron—. La cena te quedó deliciosa. ¿Me dirás tu secreto? —besó su cuello después de hablarle al oído.

Hinata se encogió en el mismo lugar debido al escalofrío que sintió su cuerpo. Dio la media vuelta hasta quedar de frente a su esposo. Subió las manos hasta el cuello de él.

—Mientras me sigas trayendo pescado fresco y la granja nos provea alimento... mm... ese es el secreto.

Naruto se inclinó hacia ella para besarla con suavidad, por corto tiempo, antes de apartarse un poco. Acarició los labios rosados y entreabierto de Hinata con la yema de sus dedos, después acarició con cariño su mejilla sonrojada.

Hinata lo apartó. Caminó hacia el armario donde colocó el mandil en el gancho de la puerta.

—Hoy Boruto me preguntó que si por qué no vivimos cerca del pueblo como su abuelo Hiashi.

Naruto golpeó ligeramente la mesa, un poco irritado porque su esposa escapó de él.

—¿Qué le dijiste?

—Le dije que por el aire fresco... no lo sé, me tomó desprevenida. ¿Qué le iba a decir? ¿Qué no podemos aparecernos porque la gente nos cree muertos? Ya que cumpla más años le diremos la verdad, a él y a Himawari.

—Ellos comprenderán que fue lo mejor.

—Fingir nuestra muerte fue lo mejor... yo sigo pensando que hubieses sido un excelente líder, más de lo que ya lo eras. Pero tienes razón. Mis hijos son libres, tú y yo somos libres. Después de todo, dejar a Karin al mando también fue lo mejor, ella es una líder por naturaleza.

Hinata miró a Naruto cuando escuchó música sonar. Lo vio parado al lado del fonógrafo, sonriendo de manera divertida.

Naruto caminó hasta su confundida esposa y la tomó fuerte de la cintura pegándola a su cuerpo.

—Olvida eso por ahora. ¿Me concedería está pieza, lady Uzumaki?

Hinata sonrió. Por un instante pensó en apartarse, pero, pensándolo mejor, sus hijos estaban durmiendo y nada podría despertarlos.

Puso la mano en su hombro y se acercó rozando sus labios con los de él.

—Con todo gusto, Sir Uzumaki.

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F I N.


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¡Bendito sea el Señor! ¡Y benditos ustedes por tenerme tanta paciencia! ¡Al fin lo terminé! 😩

Sé que hay un error de tiempo aquí, me refiero al tema del fonógrafo. Durante toda la historia me centre en el siglo XVIII, y el fonógrafo (el primer dispositivo para reproducir sonidos grabados) fue inventado hasta 1877, un siglo después. Hagamos como que las fechas están mal y el aparato existió en el mil setecientos.

¡Muchas gracias por leerme y llegar hasta acá! ¡Los quiero! ¡Son los mejores! ❤❤❤❤❤