Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia pertenece a Suyay Brunelli alias Usako_Suyi

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Capítulo 13

Nubes que tapan el Sol

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-No… puedo…más…- Bella cayó con todo su peso sobre el cuerpo de Edward.

-No… me… da… más…el… cuerpo… Bella… estoy…-

-¿Extasiado?- Preguntó con dificultada la castaña.

-Vacío… ya no me queda material genético en el cuerpo…-

-Jajaja, no me hagas decirte donde está.- Besando su pecho suavemente.

-No me puedo ni reír, me muero… No esperaba esto, auch.- Finalmente pudo retirarse del cuerpo de su novia, con esfuerzo y dolor.

-No, no, vuelve a poner eso donde corresponde.- dijo entre pucheros y risa.

-No estoy yendo a ningún lado, pero no pienso caer en esa trampa de nuevo, no puedo más. La primera vez estuvo bien, pero ya, Bells por Dios, caí como un estúpido 3 veces. Por las próximas 24 horas estoy fuera del mercado.- Sentenció con humor y besándola por… ya no sabía cuantas veces la había besado, sólo sabía cuán perfecta había sido su unión.

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Tonight you're mine completely
You give you love so sweetly
Tonight the light of love is in your eyes
But will you love me tomorrow?

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Edward estaba satisfecho y Bella empachada de tanta pasión, se acurrucaba sobre su pecho ronroneando como una gatita. ¡Ja! Si Senna la viera… vah, no le iba a reprochar nada, si ella era peor.

Sus ojos comenzaron a pesarle, miró a Edward, se tuvo que morder los labios para no gritar, era la imagen más hermosa del mundo. Edward había caído en los brazos de Morfeo, él único hombre con quién pensaba compartirlo. Habían pasado 9 horas de pasión, sin frenos, sin medidas.

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Is this a lasting treasure
Or just a moment's pleasure?
Can I believe the magic of your sighs?
Will you still love me tomorrow?

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Plena, esa era la palabra que tenía en su mente, se sentía así plena y feliz. La entrega de Edward era completa, la había amado durante toda la noche, dejando que ella lo guiara, ella lo había despertado, lo había provocado una y otra vez, hasta escuchar como gritaba por llegar al orgasmo dentro de ella. Ella tenía el control.

¿Eso sentía un hombre?, esa increíble satisfacción por haber provocado cada centímetro de la piel de su amante. Su primera vez juntos, bueno técnicamente esa era la sexta, pero quién las contaba. Ahora dormía, estaba agotado, y ella también, pero no sabía si era la excitación del encuentro, el olor de su piel o qué, que no la dejaban dormir. Decidió que era momento de acostarse a su lado, de dejarlo descansar y con ella encima no podía hacer mucho. Descendió de su pecho y se echó a su lado.

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Tonight with words unspoken
You say that I'm the only one
But will my heart be broken
When the night meets the morning sun?

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El sol se introducía tímidamente por las ventanas, iluminando lo que otrora era una habitación de hotel, una batalla se había desarrollado en ese lugar y por los daños contados, habían perdido. Todavía seguía empapada por el sudor de ambos y el sol calentaba su piel, esa sensación era inigualable, si hubiese pedido un deseo hubiese sido ese, sentir la pasión de Edward, ardiente, pura, sin importarle nada, sólo el deseo de ser uno. Más calor del sol, al fin el sol calentaba su piel de nuevo, no podía comprenderlo ¿cómo era posible? Por un momento su corazón se acongojó, pero no dejó que las nubes enfriaran esa exquisita sensación de calor.

Volvió nuevamente su atención a él, las sábanas lo cubrían estratégicamente. Sus pies sobresalían a las mismas, comenzó a reírse en silencio, podía imaginar despertar viendo esos pies todas las mañanas. Siguió su tour privado por el cuerpo del hombre que se encontraba a su lado. Sus ojos se maravillaban con sus largas y masculinas piernas. Su anatomía, realmente sus historias eran ciertas, el médico no podía equivocarse al decir que era varón. Se detuvo un segundo, tenía que tomar control de su cuerpo o nuevamente despertaría a Edward, y no creía que el 7 era su número de suerte esa mañana. Volvió su vista por encima de la cintura, suavemente recorrió son sus manos el pecho de su amado, tenía marcas de su guerra privada. Sus labios y sus dientes estaban grabados a lo largo del torso, sus uñas habían dejado un camino perfecto desde sus hombros hasta su plano abdomen.

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I'd like to know that your love
Is love I can be sure of
So tell me now, and I won't ask again
Will you still love me tomorrow?

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Su cuello, era el que más trofeos de guerra se llevaba, más tarde cuando se levantaran ese iba a ser él tema de pelea, mientras lo observaba maravillada. Su mandíbula fuerte presentaba una sombra suave de barba. Sus labios, ¡ah! Ambrosía, los había besado, lamido, mordido y todavía quería más de ellos. Sus ojos verdes, ahora cerrados, la habían mirado toda la noche, la habían devorado desde la primera noche que se vieron. Sus ojos tan hermosos, sus ojos

La angustia comenzó a recorrer su cuerpo, no, no quería, no. Cerró los ojos y se aferró al hombre que estaba a su lado, al que había amado toda la noche. Que se fuera el dolor, con él no había dolor, ya no más dolor.

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So tell me now, and I won't ask again
Will you still love me tomorrow?

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Como si fuera un milagro se quedó dormida, pero sabía que ese padecimiento no la iba a dejar, igual se entregó al sueño. Ahí, pegada a su cuerpo, no había quién pudiera herirla….

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Will you still love me tomorrow?

Will you still love me tomorrow?

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Flashback

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-¡Bienvenidos!, al fin vuelven con la gordita ¿déjame verla?.- Sue estaba impaciente su mejor amiga volvía a casa con su pequeña bebé. –Es hermosa Reneé ¡es perfecta!, perdón no puedo para de llorar.- Abrazando con mucho cariño a su amiga.

-La buscamos tanto Sue, casi 4 años hasta que al fin me embaracé. Ahora mi ahijado tiene con quién jugar. A todo esto ¿dónde está el peque?-

-No sé, que mala madre soy, jajaja. Mentira, esta con Billy y con Charlie.-

La tarde pasó, el pequeño no se había acercado a la bebé, tampoco los cuatro padres iban a permitir que un pequeño de 3 años jugara con una recién nacida. Pero en un descuido el chiquito se acercó a la cuna. Ahí dormía una cosa regordeta y rosa. La miró, ¿que hacía ahí? ¿qué era?, parecía un muñeco.

El silencio reinaba en la casa, un agradable silencio, un quieto y casi sacro silencio. Sue se levantó corriendo.

-¿Billy donde está tu hijo?- Los cuatro adultos salieron corriendo por la casa hasta el cuarto de la recién llegada.

Al llegar no veían rastros del pequeño demonio, tenía que aparecer, le podía hacer cualquier cosa a la bebita.

-¡Shh!, muy despacio acérquense a la cuna.- Todos los presentes hicieron caso a Charlie.

La imagen era de antología, la beba y su nuevo amiguito dormían placidamente juntos. Si era la piel de Judas, como no la había molestado. Por el piso, cerca de la cuna, se veía las pruebas físicas del mecanismo de acción empleado por el pequeño. Que debían hacer, si lo despertaban iba a empezar a los gritos y la bebita se pondría a llorar. Lo más lógico era dejar que durmieran y esperar a que uno de los dos despertara. Así que trasladaron su café al cuarto de la niña.

-Lo bueno es que ya te puedes acostumbrar a encontrar a tu hija en la cama con un hombre, que comience ahora va a hacer que no te agarre un paro cardíaco después ¿no amigo?- Billy se mofaba de Charlie, gracias a Dios él tenía un hijo. Y por lo que ya se veía, se la iba a pasar en la cama de las chicas.

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12 años después

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-Jacob ¿donde estás?-

-Acá niña ¿que quieres?- La niña miraba a su amigo con mucha alegría, era su cumpleaños y eso significaba que Jake se quedaba a dormir.

-Que hoy te quedas a dormir en casa y eso me hace feliz. Podemos ver la película de chicos que pelean, en la que está la chica rosa y el chico azul, y, y, usan poderes y está el malo que es muy malo y, y, y-

-No Bella, no vamos a ver esa película y tampoco me pienso quedar a dormir. Ya no soy un chico y además pasar tiempo contigo es aburrido.- Lo tenía que hacer, algo en él le decía que esa era la mejor forma de entender lo que le pasaba.

-Yo, no quería… perdón Jake que te haya echo perder el tiempo conmigo… fue lindo tener esta tradición, pero si tu no quieres, no te puedo obligar.- Sentía su corazón muy triste, quería llorar, quería pegarle, esperaba todo el año para esa fiesta de cumpleaños. Él era su amigo, y ella lo quería. Su padre y su madre le habían explicado que con el paso del tiempo su amistad iba a cambiar. Y que esa iba a ser la última fiesta que pasaran juntos, no estaba bien que dos niños durmieran juntos en la misma habitación. Era su última fiesta y él la rechazaba. ¿Por qué? ya no podía mirarlo, sus ojos estaban tan fríos, le helaban la piel. Y tuvo que salir corriendo a esconder los pedazos de su corazón, estaba tan triste.

-Bella…- su voz se apagó, sabía que eso era lo mejor, era su pequeña amiga, no podía verla como algo más. Ya tenía 15 años y se daba cuenta que ella le gustaba. No sólo porque era bonita, si no que además era inteligente, mucho más madura que sus compañeras que parecían ser las de 12 y ella la de 15. Bella era brillo, lo había escuchado, había sido su almohadón, literalmente, durante años. Y ahora él se había enamorado de ella.

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Fin Flashback

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En una madrugada fría,
emerge la desesperanza
¿Qué sería del llanto de un poeta, sin una historia triste para contar?
Sin un amor nuevo para esperar...

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Se despertó, empapada de sudor frío. Lo habían logrado, las nubes taparon el sol. Ya no había más calor.

Lo había engañado, se había acostado con otro hombre, lo miró y sintió pánico, con un movimiento brusco se apartó de su lado. Edward despertó, y la miró. Algo estaba muy mal y no entendía que.

-Bella… amor que pasa.-

-Esto… no… yo… lo…- sus ojos se llenaron de lágrimas, Edward se acercó a ella, pero Bella se apartó de la cama instantáneamente.

-Bella, que pasa.- su voz hizo notar su enojo. –Vuelve a la cama, si te pasa algo tenemos que hablarlo ¿verdad?- trató de suavizar sus ronca voz, pero no podía.

-Él… no… yo…- el dolor se reflejó en su voz y en sus ojos.

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Quise lavar tu recuerdo
Como si fuera un abrigo.
Me lo he puesto tantas veces
para cubrirme el vacío

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Edward perdió el control se levantó de la cama sin importarle estar desnudo y se acercó a ella. La tomó de los hombros y haciendo presión con sus manos comenzó a zamarrearla, no muy fuerte, solo quería que saliera de ese estado.

-¿Quién es él?, dime Bella.-

-Yo… necesito…- no podía mirarlo, Edward no podía saberlo, se odiaba a si misma por haberlo engañado. Con quién, con un hombre al cual conocía desde hacía 2 meses. Se había entregado a él sin reservas, en realidad ella lo había buscado. Se sentía sucia y congelada. Tenía que irse de esa habitación, tenía que volver a él y pedirle que la disculpara, decirle que lo amaba. Que ese hombre que ahora la miraba nunca podría ocupar su lugar.

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Porque mi piel se está ajando
Me está curtiendo este frío.
Sigo solo y estoy flaco,
sigo solo pero vivo...

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Su mente estallaba, el dolor era insoportable. Sabía por una parte que amaba a Edward, pero todo era tan confuso, lo único de lo que no tenía duda era que tenía que salir de ahí. Sus manos le quemaban la piel y al mirar sus ojos vio miedo y dolor. No podía lastimarlo a él también.

Pudo soltarse de sus brazos, salió corriendo de la habitación sólo cubierta por una bata de baño. Cuando llegó al pasillo apuró su ritmo, no podía volver con él, ¿a dónde iba a ir?. Dio gracias al cielo cuando recordó en que habitación estaba la única persona que podía protegerla.

La única que podía darle paz y volverla a la realidad. Cuando estuviera en sus brazos todo iba a tomar sentido. Volvió a correr, sintió la voz de Edward, pero él se dirigió a los elevadores. 5 pisos la separaban de su refugio, subió con su corazón sangrando, cada escalón parecía más alto que el anterior.

Un camino de espinas, eso eran esos 5 pisos, y se los merecía. Si su corazón estaba destrozado por el engaño. Cómo estaría él, que había sido engañado y Edward…

Sus pasos se detuvieron en el camino, Edward no merecía eso, él no. Si había sido desde un principio leal y sincero, no la había presionado a nada. Era romántico, galante, un príncipe azul, un heroico caballero de brillante armadura, que había derribado todas sus barreras y había logrado que lo engañara.

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Quisiera, quisiera
esconderte en el olvido
tan difícil es mi pena
delirio y mezcla de hastío...

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Se apoyó contra la pared para evitarse caer, sus sentimientos eran tan confusos. Sólo 2 pisos más y estaría en sus brazos, en su cama, sintiendo la protección que sólo esa persona podía darle. Iba a refugiarse en esa persona ahora por otro hombre, primero él y ahora Edward.

No merecía que nadie la amara, ella no tenía que conocer el amor. Todo aquel que estuviera a su lado iba a sufrir, como él, como Edward ahora, pero esa persona era inmune al mal que la rodeaba.

Llegó al piso 20…

Comenzó a rezar para que se encontrara en su habitación, golpeó en la puerta 222… Unos segundos después nadie respondía. Golpeó más fuerte, eran las 6 de la mañana, no podían despertarse tan temprano. Al fin escuchó ruido, una suave voz apareció desde dentro. La puerta se abrió.

-Amor ven, ya…- La voz de la joven cambió de suave a acongojada, su expresión la acompañó.

Raudamente se oyó una segunda voz, era la que quería oír.

-Bella, ¿que pasó?.- La segunda voz se oyó suave, pero asustada. La angustia se dibujó en su rostro. Al verla lo reconoció, estaba sufriendo y no iba a soportarlo más.

Y efectivamente su cuerpo perdió la fuerza y el conocimiento, llegó a tomarla en sus brazos antes de caer al piso. Pero no reaccionaba, la abrazó fuertemente, besó su frente y la llevó dentro de la habitación…

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Quisiera, quisiera
pero es tan largo este encierro
confinarte en el pasado
por los siglos de los siglos
Yo quisiera...

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Flashback

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-No llores Bella, sabías que esto iba a pasar. Tarde o temprano- Abrazándola mientras ella lloraba sin consuelo.

-Si, ya lo sabía, pero no quiero que sea realidad. Yo lo quiero con todo mi corazón.-Sus ojos estaban llenos de lágrimas, y sólo veía una mancha borrosa.

-Chiquita es tu primer amor ¿verdad?- Su madre la miraba con cariño, su pequeña cumplía 12 añitos y era muy hermosa, para ser tan pequeña ya comenzaba a desarrollase. Definitivamente su pequeño capullo se estaba convirtiendo en una perfecta rosa.

-Si, pero Jake me dijo que era aburrida. Mami me siento tan triste.- Se aferró a su madre con más fuerza, sus piernas estaban empapadas por las gotas de cristal que caían de los castaños ojos de su hija.

-¿Quieres que llame a tía Sue para que lo rete?, por lo menos nos sacamos las ganas y lo ponen en penitencia por malo.- Reneé sonrió con toda alma. Bella comprendió que su madre se estaba esforzando para hacerla sentir bien.

Le sonrió y secó sus lágrimas. Era su cumpleaños, el día más feliz del año. Y aunque se sintiera triste por él, nadie le iba a empañar ese día.

Si Jacob no quería pasar su última noche de sueño juntos, que se jorobara. Ya tendría más adelante un novio que se moriría por pasar la noche con ella. Ahora a disfrutar y a planear la venganza con su mami.

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-Jovencito, quién se cree para hacerle a Bella sufrir así el día de su cumpleaños.- Sue lo miraba amenazante.

-Pero ¿cómo te enteraste mamá?- Miró a su madre y vio que escondía en su mano. ¡Era el teléfono! –Bella te llamó para contártelo, vez que es una niña.- replicó enojado.

-Como si usted jovencito fuera tan grande. ¡No, no fue mi ahijada quién llamó, fue Reneé! Jacob, hoy es el cumpleaños de Bella, es la última vez que pueden dormir juntos. Ya le pasó la niñez a ambos, pero queríamos dejarlos una última vez.-

Sue miró a su hijo, ya era tan grande. Era un guapo joven de 15 años, su sonrisa podía derretir el polo si lo quisiera. Era tan alto, casi como su padre, pero tan flaquito, los músculos tan estirados que no podía generar masa muscular. Pero ya lo haría, si sus cálculos eran correctos su bebito todavía iba a crecer 10 cm más y superaría el 1.86 m que medía su padre. Ya pesaba 80 kilos y se mataba haciendo ejercicio y su cuerpo, aunque flaco mostraba los pequeños signos de trabajo. Su piel era de un color dorado exquisito, herencia de ambos. Y sus luminosos ojos negros iban en perfecta sincronía con su cabello oscuro.

-Jake ¿dime que pasa en realidad?-

-Es una niña- dijo el adolescente mirando algo muy interesante en el piso.

-Si, y tu eres un niño.- Sonrió su madre para darle ánimos, logrando que la mirara.

-Má, esta tan mal lo que me pasa. No puedo creer que…- se interrumpió y volvió a mirar el piso.

-¿Te enamoraste de Isabella?- Preguntó con una calida sonrisa.

-Ay mamá, soy un tonto. Como puedo hacerlo, es tan chica y cuando hablamos y estamos solos es tan grande que me sorprende. Me enamoré como un tonto y no puedo decírselo porque la lastimaría y no quiero. ¿Má qué hago?- EL joven se encontraba angustiado, pero Sue sonreía al escuchar los sentimientos de su hijo.

-Anda a casa de tía Reneé, pasa la noche con Bella y disfruten de la última oportunidad que tienen de ser chicos. A partir de mañana vas a empezar a estar de novio con ella, te aseguro que tus sentimientos son correspondidos por ella. Y si alguien la conoce, ese eres tú y ya notaste que ella se estaba enamorando. No tienes que sentir miedo, si la quieres como sé que lo haces, no hay nada que pueda salir mal.- Sue miró como la sonrisa de su hijo se iluminaba, lo vio salir corriendo para juntar su ropa y volar hasta donde se encontraba la pequeña que era desde su nacimiento de su propiedad.

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-Bella ¿donde estás?- Preguntó el joven angustiado.

-Jake ándate, no me vengas a arruinar mi cumple.- Bella salió de su cuarto vestida con su pijama

-No me voy a ir, hoy vamos a dormir juntos aunque no quieras.- después de decir eso los dos se quedaron sonrojados.

-Tenías que decir algo así, gracias a Dios papá se fue, porque sino te mata.- Bella se reía mientras le tiraba un almodón por la cabeza a su amigo.

-Toma, es tu regalo de cumpleaños.- Jake le entregó una cajita.

Disparada cual rayo, Bella se abalanzó sobre el regalo, al sacarla vio que era un hermosa cadena de oro y un colgante raro.

-¿Qué es esto?- Preguntó extrañada, al lo que el joven rió.

-Estaba esperando que me preguntaras, tontita. Es un relicario, adentro tiene espacio para poner una foto ¿ves?- Volvió a reír al ver su expresión de asombro.

-¡Ah!-

-En general…- Continuó hablando mientras ella lo seguía para sentarse en la cama. – las mujeres ponen la foto de la persona que aman. Bells ¿a quién vas a poner tú?-

-Bueno, cuando me dijiste de la foto, pensé en poner una tuya. Porque me lo regalaste tú, pero ahora no sé- Lo miró a los ojos y se sonrojó.

-Me encantaría que pusieras una foto mía, pero antes te tengo que decir algo…- Se acercó más a ella y suavemente la besó. –Isabella Swan ¿quieres ser mi novia?-

Bella lo miró emocionada, y sin decir palabras lo besó.

-Creo que esa era la respuesta que buscaba.- Jake le sonrió y la volvió a besar.

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Dos años después…

-Lo siento mucho hijo, pero los resultados son negativos.- Le informó el medico de la familia.

-O sea que me estoy muriendo…- Se dijo a sí mismo.

-Jacob…- Fue interrumpido por el joven

-¿Cuánto tiempo me queda?- le pregunto sin rodeos al médico.

-Un año, tal vez menos, pero hay tratamientos que...- El joven lo volvió a interrumpir.

-Nada, basta, me estoy muriendo y quiero pasar lo que me queda de vida feliz y no internado. No hay forma de que me salve, así que haremos controles para que no me muera tan rápido, pero no más.- Sentenció severamente y salió del consultorio.

Al salir del hospital la familia se encontraba destrozada, los 3 tenían los ojos rojos de tanto llorar. Sue no podía dejar de abrazar y besar a su hijo, mientras que Billy lo llevaba tomado de los hombros.

-Tengo que hablar con Bella, así que les pido que no entren a la casa hasta que estemos los dos en la habitación. No quiero que los vea, va a ser difícil contarle y si los ve en 2 minutos va a saber que pasa.- Jake miró a los ojos a sus padres y les sonrió.

Llegaron a la casa de los Swan, tras una parada en la casa familiar. Fueron recibidos por Reneé que al ver la cara de sus amigos comprendió lo que estaba sucediendo.

Sin poder reprimirse abrazó a su ahijado y se largó a llorar. Jake sabía que su madrina estaba mal, así que la estrechó fuerte en sus brazos para consolarla. Después la dejó y le preguntó donde se encontraba su novia.

Justo como había pensando estaba en su cuarto, acostada en la cama, con los ojos cerrados y en sus manos el relicario que su amado le había regalado. La música estaba a todo volumen, no quería que nadie la molestara y se notaba.

Cerró la puerta sin hacer ruido, no bajó el sonido, necesitaba ese aislante de la realidad que le daba la música. Se acostó a su lado, le tomó las manos y ella abrió los ojos. Sus ojos no mentían, la imagen de su amado era más que un hola. Era un Adiós...

Controló el ardor de sus ojos para no llorar ante él, si su imagen reflejaba el resultado de sus estudios ya tendría sobre él el peso del dolor de su madre y padre. Además de su propia angustia. Le sonrió con el alma y él le devolvió la sonrisa. Se acercó y la beso.

La urgencia que apareció en ese beso era por parte de los dos, se necesitaban y no había vuelta atrás. La música siguió sonando acompañando sus caricias y sus besos...

Cayó la tarde, la luna se asomaba por la ventana de la cuarto de la joven, en la cama alejados del mundo y la realidad, dos amantes descansaban después de haber descubierto sus cuerpos.

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Yo sé que volverás cuando amanezca
aún cuando los demás ya se hayan ido
la cita no ha cambiado aunque parezca.
Que todo ha naufragado en el olvido

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-¿Cuánto tiempo tenemos?- Preguntó la joven mientras se apoyaba en el cuerpo desnudo de su amado.

-Hasta que tus o mis papás suban, la verdad no sé. Pero cuando vean que la puerta está cerrada y que nosotros tardamos en abrir, me van a castrar.- Se rieron cómplices.

-No Jake, hablando enserio ¿cuánto tiempo nos queda?-

-Un año, tal vez menos.- Le dijo mientras la estrechaba contra su pecho. –No tendríamos que haber hecho esto, eres muy chica todavía. Tendríamos que haber esperado al menos un año más.-

-No tenemos un año más, y no me arrepiento de haber hecho el amor contigo.- Lo miró a los ojos y le sonrió.

-¿Por qué no estás llorando?-

-No quiero llorar, no quiero que me veas derramar lágrimas por algo que todavía no va a suceder. No quiero que cargues con mi dolor o mi pena. Ya demasiado con los tíos y mis papás, quiero que vivamos este año que nos queda con alegría. Porque después no va a quedar nada. Y… bueno, no importa.-

-Te amo.- le dijo dulcemente

-Yo también te amo.- Acarició suavemente su rostro.

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Yo sé que volverás muy vigilante
aquí te esperaré, lo he prometido
la espera sería inútil y asfixiante
si no supiera cuánto me has querido

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-Pero creo que lo que acabamos de hacer estuvo mal.- Dijo en tono apagado.

-¿Por?, no me digas que te arrepientes. ¿Qué hice mal?- Lo miró tratando de entender el porqué de sus palabras.

-Bells, no hiciste nada malo. Por Dios, eres perfecta, más de lo que imaginé que fueras. Pero eres muy chica todavía, y yo te obligué a hacer esto. Tendríamos que haber esperado.- Repitió le afligido.

-¿Cuánto querías esperar?, no tenemos tiempo, te acuerdas. ¡Y si!, soy una niña, pero los dos somos responsables de habernos acostado. Y por más que te arrepientas, yo no.- Le dijo llena de furia, no podía permanecer más tiempo a su lado, se habían amado y él se arrepentía de ello.

-Cásate conmigo.- Le dijo incorporándose en la cama. Ella se volvió a mirarlo en el acto.

-¿Qué dijiste?-

-Se que no hay futuro para nuestra vida juntos, pero quiero pasar las noche que me quedan a tu lado. Nunca voy a amar a nadie como te amo a ti. Yo sé que en tu caso es distinto, vas a encontrar a quién amar. Pero por favor cásate conmigo Bella.-

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Yo sé que volverás cuando amanezca.
Y escucho el despertar de ruiseñores
en medio de esta prisa cotidiana
te espero regresar y me parece
que nada destruirá nuestros amores

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-No.-

-Me imaginé que no querías atar tu vida a un hombre moribundo…- lo interrumpió una cachetada.

-No, no vuelvas a decir eso, no te vas a morir. ¡No entiendes que eres mi vida!- Al final rompió en llanto.

-Entonces ¿te vas a casar conmigo?- Jacob se levantó de la cama todavía desnudo, haciendo que Bella se sonrojara al ver que los dos se encontraban sin ropa.

Él empezó a reír y la contagió a medida que se acercaba las risas se fueron apagando hasta que quedaron uno enfrente del otro.

-Lo compré para regalártelo en nuestro próximo aniversario, pero las circunstancias cambiaron.-Le dijo mientras abría una cajita.

Dentro de ella había un solitario, Bella lo miró y se rió. No podía ser de otra manera, una hermosa sortija y en su centro un destellante diamante. Él se arrodilló ante ella.

-Isabella Swan ¿me harías el honor de convertirme en el hombre más feliz del mundo aceptando ser mi esposa?-

-Jacob Black, no hay nada que me haría más feliz…

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Fin Flashback

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Mientras vuelvas junto a mí
siempre a mí
cada mañana...

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Que tal? Queridos lectores!

Que les pareció el capítulo??

Por fin cayeron en la tentación e hicieron esas cosas que hacen los grandes jajaja!!!

Y se quedaron con las ganas de leer el lemon, jajaja. No se desesperen, queda fic, y bastante historia por recorrer.

¿Cuántos pensaron que Bella era una señora? Este cap es de alto impacto.

Aquí hay algo del pasado oculto de Bella. Solo falta que el pobre de Edward se entere de todo eso… oh!! Pobre como va a sufrir. Yo también odio a Bella por lo que le está haciendo.

Ya aparecieron esos personajes nuevos que les prometí. En el próximo capítulo podrán conocerlos más y ver la relación que tienen con Bella. Por favor abran sus mentes con ellas y no las odien, son muy importantes para el desarrollo de la historia.

Bueno los que siguen el fic y para los nuevos recuerden que podrán tener su adelanto si dejan su querido, esperado, deseado y bien recibido review…Chicas (hay chicos?? Si los hay también) hay un promedio de 3 review por capítulo y como este es un capítulo de antología que tal si me ayudan a superar los 45, no sean malitos…(aquí pucherito tipo Alice)!!!

Ok, después de mendigar y arrastrarme por sus comentarios digo adios y no los lateo (aburro) más.

Cariños, Blueskys.