XIV

El viaje por las profundidas del océano fue, no solo hermoso y largo sino que también, relajante. Todos estaban encantados observando a las bellas y complejas criaturas que habitaban en esas aguas, pero nadie estaba más feliz que Kairi y Wendy, quienes iban y venían con los delfines y los peces. Un momento de paz estaba uniendo de nuevo al grupo después de todos los problemas vividos previamente.

Sora se encontraba viendo a un pequeño grupo de tortugas casi en el suelo marino cuando un animal rojo pasó corriendo al lado de estas sin notar la presencia de los visitantes que acababan de llegar a Atlántica.

- Sebastián - gritó el muchacho a su amigo cangrejo.

- Necesito encontrar ayuda... - se decía a si mismo el pequeño animal, quien no escucho la voz de Sora.

- Sebastián¿qué ocurre? - dijo el joven nadando detrás del músico, y al no ser escuchado de nuevo decidió rebasarlo y poner su rostro frente al de él.

- ¡SORA! Llegaste justo a tiempo, necesito tu ayuda. Todos la necesitamos.

- ¿Por qué¿Qué ocurre? - preguntó preocupado mientras que los demás comenzaban a nadar hacia donde los recién encontrados hablaban.

- ¿Cómo estas, Sebastián? - preguntó Goofy desatando la furia del cangrejo.

- ¡¿Qué como estoy¡Te diré como estoy tortuga de pacotilla!Llevo más de un mes encerrado en una pecera en la cual apenas entraba oxígeno, mis amigos están encarcelados y el rey Tritón está a punto de ser comida de tiburones¡¿Cómo demonios crees que esto?!

- Pero¿qué ocurrió?

- El trono a sido usurpado, Sora. Hace más de un mes un tritón desconocido llegó a palacio en busqueda de un empleo. Parecía herido y el rey aceptó que se quedara. Sin darnos cuenta, lo único que quería este tipo era quedarse en el poder, y para lograrlo conquistó a la princesa Atina...

- ¿Tritón tiene más de una hija¿Por qué no lo sabíamos? - preguntó Donald siendo ignorado por Sebastián. La respuesta a la pregunta es si, en realidad son siete hermanas, contando a Ariel.

-Para después de acercarse al rey, y encerrarnos a todos.

- ¿Qué¿Pero, cómo lo logró ese tal...?

- Pelias, se llama ese ingrato, aunque la princesa tampoco se salva.

- ¿A qué te refieres con eso? - preguntó el rey Mickey provocando un grito del cangrejo.

- Diablos¡un caballo de mar con cabeza de demonio! - dijo mientras se escondía detrás de Sora con un ojo observando a los desconocidos.

- Calma, Sebastián. Ellos son mis amigos, el rey Mickey, Riku, Kairi y Wendy.

- Mucho gusto - dijeron todos, a excepción del rey, quien estaba un poco ofendido, pero ya lo conocen, se le pasa rápido.

- Igualmente - respondió el cangrejo saliendo de su escondite. - Bueno, regresando al tema. Dije lo de la princesa Atina, porque ella al enterarse del plan de Pelias, en lugar de informarnos, lo apoyó.

- ¿Y por qué hizo eso?

- Porque ella era la segunda en sucesión al trono. La primera es, o más bien era, Arista, y como, además, parece que Tritón nunca va a morir, con esto asegura, no solo que haya sucesión, sino que también, le pertenezca a ella.

- Buena razón - aceptó Riku.

- Entonces¿el rey oficialmente sigue siendo Tritón?

- Técnicamente, ya que los malditos en lugar de solamente hacer un golpe de estado con su ejército, lo que hicieron fue entrar al castillo y finjirán que su majestad y la princesa Arista murieron en un accidente, cuando en realidad los matarán mañana.

- ¿Mañana? - preguntó asustada Wendy.

- Eso no es de preocuparse - apuntó Riku. La palabra clave que tienes que explicarnos, Sebastián, es "ejército".

- Sora¿recuerdas a los heartless?

- Que si los recuerdo...como, bebo y sueño con ellos.

- Pues ellos son el ejército de Pelias.

- ¿Por qué no se me hace raro? - comentó Donald.

- Déjenme adivinar... Yoru - dijo Kairi con sarcasmo.

- Te darán un premio por esa respuesta - comentó molestó Sora, con la situación, no con Kairi, pero creo que ambos estan un poco suceptibles, así que la niña lo tomó a mal y se ofendio. - ¿Y qué hacemos aquí? Tenemos que llegar al castillo.

- ¿No oíste lo de ejército de heartless, Sora? - preguntó Riku. - Sería peligroso, sobre todo para Wendy, quien no tiene un arma.

- Bien, entonces Sebastián. Sube a la superficie, allí debe de estar Ariel. Lleva a Wendy contigo y protegela con tu vida. Los demás, tenemos una batalla que ganar.

- Ejér...

- Lo sé, Riku.Ejército, pero ¿tienes un mejor plan?

El muchacho no supo que responder entre la falta de ideas y la fuerza de líder que emergía de Sora, por lo que solo quedó apoyarlo y dar la vida.

- ¿Qué vas a hacer con tu arma? - preguntó el rey. - Esa espada de madera no es la mejor opción, y menos aquí.

- ¿Necesitas un arma? En el escondite de Ariel debe de haber espadas¿por qué no vas? Te queda de paso.

- Buena idea, Sebastián. Te encargo mucho a Wendy.

- Todo por mi amigo, y si el pide que cuide a su chica especial, yo lo haré. Vamos, Wendy.

- Ella no... - pero era muy tarde para aclarar ya que Sebastián y la niña-sirena rosa ya se encontraban nadando hacia el castillo de Erik.

- Si, tu chica especial - dijo Kairi muerta de celos y muy enojada mientras nadaba hacia donde el letrero que conducía al castillo de Tritón indicaba.

- Ahora¿qué hice? - preguntó Sora a Goofy y Donald, quienes eran los que lo estaban esperando, ya que Riku y Mickey ya estaban siguiendo a la niña-sirena morada.

Pasaron varios minutos antes de que llegaran a la cueva donde Ariel solía guardar su colección de objetos humanos. En el momento en el que Donald iba a abrir la roca, Sora observó un objeto en forma de estrella unos metros detrás de Kairi, por lo que nadó para observarlo mientras la magia del pato se encargaba de mover el estorbo de la entrada.

- Kairi, se te cayó... - dijo el muchacho, tomando el amuleto de la suerte que tanto tiempo trajo consigo para devolverselo a su amiga, pero no pudo terminar la oración ya que un ruido que venía desde el interior del escondite.

De la caverna una docena de tritones salieron atrapando a todos los amigos de Ariel, todos menos a Sora, quien tuvo tiempo de esconderse detrás de una piedra gracias a la fortuna de que el amuleto se hubiera caído.

- Miren¿quién hubiera pensado que el rey Pelias tendría razón? Se pondrá muy feliz cuando llevemos a estos intrusos con él.

Lo último que vio el ex-maestro de la keyblade antes de perder de vista a sus amigos fue una seña de Riku para indicarle que se quedara quieto, ya que conociendolo en ese momento trataría de atacar con la espada de madera.

- Pero... - se dijo a si mismo Sora, como si Riku lo fuera a escuchar, pero al notar que eso era una fantasía mejor cayó. - ¿Qué hago?

El muchacho volteó y vio la puerta abierta del escondite, por lo que se acercó con cuidado y al asegurarse que no había nadie dentro, ingreso con cautela. Gracias al cielo a pesar de que hubiera gente esperando, y que hubira pasado tanto tiempo desde que Ariel se fue, dentro parecía que todo estaba intacto.

Allí, en un estante que se encontraba a un lado de donde alguna vez estuvo la estatua del príncipe Eric, una espada muy afilada brillaba por los rayos del sol que ingresaban desde lo alto, ya que había pasado tanto tiempo desde que vieron a Ariel que ya era de mañana.

- Será perfecta - dijo Sora tomándolo del mango y haciendo unos movimientos rápidos. Extrañaba usar un arma decente. - Ahora el problema será rescatar a todos.

- Déjamelo a mí - dijo la voz de una muchacha que se encontraba detrás de Sora junto con un pequeño animal y una sirena.


¿Qué tal eh? Yo creo que es de los capítulos que más me a gustado escribir, espero les guste. Saludos y espero reviews.