En honor a las reviews cosechadas una continuación bastante tranquila… si consigo 8 actualizó a las 24 horas, sino como está vez, a las 48 horas aproximadamente. Gracias chicas por su interés! Son muy monas, y mills una review extra para conseguir 8 es un lindo detalle a pesar de que cuando mencioné 8 me refería de 8 personas diferentes. Saludos!

Bloody Hell (Thelma y Louise)

La fuerza que las arrastraba era tan intensa que Regina creía que la comenzaría a arrancar de a pedazos en cualquier instante. Se sostenía en el abrazo con Emma por pura desesperación. Y al mismo tiempo deseaba tener energía para apartarla porque las dos estaban en peligro. Pero esta Emma testaruda la apretaba más contra ella a medida que la fuerza se hacía más temible. Decidida a no soltarla. Podía oírla susurrar si te vas me voy contigo y eso la llenaba de un amor inconmensurable pero también de desesperanza. Quería mirarla a los ojos y decir que no, que tiene que haber otra manera pero no podía porque la rubia tenía su rostro encajado en su hombro. ¿Así era como acabarían? ¿Así conseguirían desarmar la oscuridad para siempre? Con su sacrificio. Pensó en el mundo que dejaban y al menos tenía la certeza de que era uno mejor para Henry, eso bastaba.

De pronto, como salido del vacío la voz de su hijo sacudió sus entrañas – ya entendí – exclamó el joven y como por arte de magia el vórtice cedió y dejo de apresar su cuerpo, cuando apenas quedan centímetro entre ellas y el mundo muerto. La calma se presentó de inmediato y las soltó pero cuando por fin consiguió ver los ojos de Emma que la miraban tan angustiados como los suyos, las facciones de la rubia se desencajaron. Y todo su cuerpo se convulsionó mientras lanzaba un grito de dolor y de pavor.

Los halos brillantes de oscuridad serpentearon por su cuerpo como reptiles, agrediéndolo y desgarrando su ropa. El rostro de Emma se convirtió en un pálido emblema y en un estallido la abertura vibrante se bebió literalmente toda la oscuridad dejando a su recipiente tambaleante frente a Regina. Dio un paso errático y luego dos, hasta finalmente desplomarse inconsciente. El agujero se cerró así como nació, en un solo latido aparatoso consiguiendo que todos dentro del campo de fuerza salieran despedidos menos Henry, incluso una desfallecida Emma. Merlín dio cuatro tumbos y con cada uno de ellos la barrera se convirtió en láminas, las láminas en astillas y al final se hizo trizas en una milésima de segundo. Regina se levantó como el cuerpo entumecido le permitió y corrió hasta Emma que permanecía sin moverse en un rincón del paraje desierto, donde el sol comenzaba a asomar apenas.

-Emma, Emma – le habló con desesperó mientras la sostenía en brazos – Emma, mi amor… despierta – la sacudió con suavidad pero la rubia no emitía ni movimiento ni palabra, ni siquiera un leve parpadeo - ¿mi amor? ¿Qué le sucede? – le preguntó a Merlín que se acercaba a duras penas mientras Snow y Charming habían acudido con rapidez hasta su hija, hincándose a su lado.

-Me temo – explicó el mago – que la oscuridad ha tomado el cuerpo de Emma y su espíritu con una compatibilidad casi imposible de predecir – más calmado que los demás revisó los signos vitales de la joven – no puedo sentir su respiración – sentenció pero las manos le temblaban – ustedes vieron la forma en que su ser asimiló el poder de la oscuridad, eso era algo que no tenía en mis planes…

-Emma, ¡EMMA! – vociferó Regina mientras le daba golpes suaves a la rubia en el rostro –EMMA POR FAVOR, DESPIERTA – las lágrimas caían una a una sobre el rostro de la joven sin remedio.

David tendió su mano temblorosa pero sacó valentía de donde podía para detener el involuntario movimiento. Era su padre, tenía que ser fuerte por su esposa y por su pequeña que yacía en los brazos de Regina. Revisó la respiración de su hija – si, si respira – apoyó su oído en el pecho de su hija – y su corazón sigue latiendo… aunque muy lenta y suavemente.

-¿Está bien? – quiso saber Snow.

-No lo sé… sólo sé que está viva… al menos por ahora– sentenció el hombre conteniendo su propia tristeza y cambiándola por esa inagotable esperanza que lo caracterizaba, aunque con bastante esfuerzo.

Regina le cedió un momento a David el cuerpo de Emma para que lo sostuviera y se lanzó sobre el hechicero arrollándolo prácticamente - ¡DIJISTE QUE NO HABÍA PELIGRO!

-Me equivoqué – Merlín contuvo todo lo que pudo a Regina que amenazaba con matarlo con una de sus bolas de fuego – lo siento, jamás pensé que Emma pudiera fusionarse de una forma tan inmediata y repentina – expuso con seriedad – si quieres puedes matarme pero eso no la salvará.

-¿POR QUÉ? ¿Por qué tiene que pasar esto? – Regina había entrado en pánico y una ola de pesimismo hacía mella en su razón - ¿y si está agonizando?

Snow se tapó la boca para no llorar más – no por favor, Emma regresa.

-Un beso – David trataba de encontrar una solución – un beso de amor verdadero ¿podría funcionar?

-No lo creo – dijo Merlín – no está encantada, solo que el proceso de expulsar la oscuridad debió ser demasiado para su cuerpo – explicó – además no siento ningún hechizo en ella, no sé percibe magia.

Belle se había arrodillado a un lado de Emma y cual enfermera revisaba una vez más sus signos vitales. Por su parte Henry se mantenía a unos metros mientras Arturo le apoyaba una mano en su hombro en señal de consuelo. Snow no reprimía ni una de todas las lágrimas que se agolparon en sus ojos y David besaba la frente de Emma susurrándole que debía volver. Todo era angustia y desasosiego. Habían destrozado esa oscuridad que les había asolado la vida por años y años pero ¿a qué costo? La más desconsolada era la bruja malvada que habría pagado con su vida ese costo pero que no deseaba perder a su amor verdadero apenas haberlo encontrado, otra vez. Incapaz de seguir culpando a Merlín se acercó a su hijo y lo abrazó en busca de confort.

-No creo que esté muriendo – dijo Belle con la voz menos quebrada que el resto atrayendo la atención de todos, y haciendo que Regina se arrodillará a un lado de Emma mientras Henry hacia lo mismo.

-¿Qué quieres decir? – preguntó la morena.

-Su pulso es continuo, su respiración acompasada y no puedo ver sus pupilas porque no puedo abrir los ojos de Emma – explicó con tono médico, mientras permanecía inmutable.

-¿Por qué no? – inquirió Henry preocupado por su madre.

-Simple, porque no me deja – le dijo la pelirroja.

-¿Qué? ¿Por qué? –Snow y Regina preguntaron al unísono mientras David trataba de abrir los ojos de su hija pero estos se apretaban más.

-Simple, porque está profundamente dormida…

¡¿QUÉ?! – cuatro voces se unieron para preguntar lo mismo, incrédulos. Henry tomó la nariz de su madre biológica y la tapó un segundo. Entonces Emma se removió utilizando las manos para espantar al falso insecto que la estaba molestando el sueño.

Todos abrieron los ojos asombrados y felices – Maldita Swan – pronunció Regina con una sonrisa en los labios – es una perezosa.

-Es normal – dijo Belle – Emma acaba de pasar por un trance increíblemente potente mágicamente hablando y su cuerpo es humano, Merlín tiene razón – suspiró aliviada por haber servido para algo al menos en medio de ese momento de crisis – Regina – preguntó con sumisión - ¿qué fue lo primero que hiciste después de lanzar la maldición oscura?

Regina resopló incapaz de recordar con exactitud y agobiada porque no entendía la conexión – no lo sé bibliotecaria, quizás revisar que todos estuvieran aquí e ignorantes…

-Antes, apuesto a que dormir durante todo un día ¿verdad? – le consultó la mujer.

Regina asintió como si recordará – es verdad, me sentía incapaz de dejar la cama aquel día, mi cuerpo entero estaba dolorido…

-Solo está cansada, se despertará como siempre en un momento, Rumple no dormía normalmente pero a veces incluso él estaba tan cansado como para tener que sentarse después de hacer alguna de las suyas – Belle lo recordaba porque muchas veces esa era la señal para saber que algo malo estaba por venir, se levantó de donde Emma descansaba – creo que deberíamos dejarla que se reponga antes de intentar despertarla de nuevo…

-¿Señorita Swan? – susurró Regina cerca de Emma para ver si había algún indicio de entendimiento de su parte.

La misma se giró sobre sí misma y escondió la cara en la chaqueta de David – 5 minutos más cariño – murmuró casi inaudiblemente.

-Joder Emma ¿cómo es que ni para esto eres completamente normal? - Henry se sentó en el suelo exhausto – ufff... no use magia pero dormiría hasta mañana si pudiera – comentó mientras estiraba los brazos y bostezaba.

-Bueno, sí que lo hiciste – le advirtió Merlín – de hecho conseguiste salvar a tus madres a último momento – se sentó a su lado - ¿qué es lo que habías escrito mal?

Henry colocó un dedo sobre su barbilla – en realidad nada – declaró con culpabilidad – no era lo que había escrito el problema…

-Era tu corazón ¿verdad? – Interrumpió el hombre – no creías que funcionaría, creías que acabarías dañando a tus madres.

-Si y casi lo hago – contestó el chico.

-¿Qué cambio exactamente? – le preguntó Arturo que oía la conversación desde unos pasos de distancia.

-Que por fin lo creí – Henry se encogió de hombros – vi como Emma se recuperaba a sí misma en medio de ese caos, solo por ver a Regina en peligro y creí en ello… - observó mientras su madre adoptiva acunaba a la biológica en sus brazos, concentrándose en no despertarla – fue inspirador, de repente me pareció que todo tenía sentido… no cambie nada en la historia, la historia funcionó porque yo cambié…

-Y cuanto me alegro que eso sucediera Henry – dijo Merlín, al cual le parecía que el hijo de las salvadoras había madurado en esas horas más que nunca – no solo salvaste a tus madres sino que salvaste al mundo de una de las fuentes más viles de oscuridad - luego observó como Regina acunaba contra su cuerpo a la dormida Emma Swan - y a mi de ser despellejado por tu otra madre.

-Ya lo creo - el joven Mills-Swan observó a sus madre conforme por unos segundos antes de investigar un asunto que le escamaba - Lo que no comprendo – indagó – es porqué la hoja en la que escribí se evaporo como por arte de magia al cerrarse la fisura.

-Eso es porque lo hechicé para que hiciera eso mismo – reveló el hechicero – simplemente le ordené destruirse, no quiero que nadie tenga la oportunidad de reescribir esta parte de la historia, no puedo dejar que alguien usé un método similar para atraer a la oscuridad de nuevo.

-Eso me parece bien – expuso Henry y rompió su pluma mágica – este es el siguiente paso.

-Si… -Merlín se puso de pie mientras las personas de la comitiva preparaban el camino de vuelta – pero el soplo vital para que funcioné este tipo de magia eres tú Henry, no podría conseguirse nada sin tu convicciones – hizo una pausa antes de añadir – procura no caer en las garras de nadie, no importa los lazos de sangre que te unan a esa persona.

Henry sabía que Merlín hablaba de Rumple. Pero nunca ayudaría a su abuelo a algo similar. Arturo mientras se desperezó y se subió a su caballo preguntando que cómo transportarían a Emma de regreso. Regina se ofreció a llevarla en su corcel, aquella imagen que formaron durante los primeros minutos de cabalgata fue muy idílica. Algo caballeroso y principesco. Habían caminado unas leguas cuando Arturo mencionaba que con un poco de energía llegarían justo para el final del desayuno.

Delante de Regina una conmocionada Emma despertó de repente - ¡DESAYUNO! – Vociferó con fuerza haciendo que el caballo corcoveará pero una ágil Regina lo detuvo con elegancia y a la rubia que estuvo a punto de caer de paso. Emma se giró y la miró con los ojos perdidos – Regina… mi amor… has venido - dijo ausentemente - y has traído tus hermosos pechos - su mirada ya no estaba puesta en los ojos de la morena, específicamente.

-Ha vuelto – sentenció David.

-Y parece ser la misma de siempre – agregó Snow completamente abochornada.

-Pórtate bien, Swan – advirtió la morena con una sonrisa divertida al notar la incomodidad de los Charming, pero también notando que ella ya no se sentía tan incomoda por comentarios como este, algo que era peligroso lo mínimo.

-Si me portó bien me dejaras jugar con ellos ¿verdad? – afirmó Emma con sabiduría – como ayer por la noche…

Henry espoleó su caballo y se alejo susurrando un "lalalala" inaudible. Snow vio como Regina levantaba la mano dispuesta a darle un baño a su hija y con una seña le pidió no hacerlo – no hace falta, creo que podremos con esto, sin duda la prefiero hablando sobre cualquier cosa ahora mis…

-¿Y puedo jugar con tu trasero también? – preguntó Emma con expresión casi dormida.

-Me iré con Henry – dijo Snow y espoleó su caballo susurrando un "lalalala".

-No me dejes aquí – espetó David y siguió a su esposa alejándose de Emma-sin-filtro con mucha celeridad cuando bautizaba a los pechos de Regina como "Thelma y Louise".


Alrededor de 3 horas y media más tarde.

Arturo convenció con unas amables palabras a la cocina para que les dieran algo de comer. El desayuno había pasado hacía una hora lo menos. En un palacio donde todo el mundo está demasiado ocupado se habían establecido unos horarios muy estrictos para disfrutar de los placeres (o no) culinarios de Camelot. Para Regina desde el primer día aquello tenía la forma de un buffet de hotel. Pero unas palabras del rey bastaron, eso y que la abuelita estaba casi a cargo de la cocina últimamente. Así que ella misma sirvió un sabroso desayuno a todos los cansados e igualmente felices recién llegados. Uno que emulaba los que podía servir en Storybrooke, café y chocolate incluidos.

-¿De dónde sacaste esto? – le preguntó Snow al oler su chocolate con canela de siempre.

-Tenía algo en la cafetería así que…

-Te quiero abuela – sentenció Belle mientras bebía su cappuccino.

-¿Y ustedes de donde vienen tan tarde? – claro, el cotilleo también había tenido que ver. La abuela miraba expectante a todos.

Emma se puso de pie con celeridad y se acerco a la mujer. Se observaron medio segundo y entonces la rubia sonrió y la abrazó como si hiciera siglos que se guardará ese deseo, como si llevará semanas sin poder ejecutar del todo sus actos a consciencia – he vuelto abuelita – le dijo con una voz especialmente alegre.

La abuela abrió los ojos de par en par - ¿Emma…? – Le acarició el rostro – lo han… lo han conseguido… ¿cómo?

-Te prometo que te contaré el cómo con pelos y señales – le aseguró Snow – cuando acabe con este manjar – sorbió su chocolate – solo digamos que no lo habríamos logrado sin Henry, Merlín… y sin Regina… - le dirigió una mirada de agradecimiento a la morena que daba cuenta de su café con satisfacción.

Levantó la vista y la enfocó en las mujeres, la abuela dio la vuelta y le sirvió más café, su manera de decirle gracias – Gracias abuela – le susurró Regina.

-No, gracias a ti… eso quiere decir que pronto volvemos a casa ¿verdad? – preguntó.

-Si – explicó Regina – apenas debemos solucionar un problema que tiene Arturo y el reino de Camelot y nos marchamos – pero creí que te gustaba aquí…

-Ah, es bonito estar en un reino como este, parecido a aquel que dejamos atrás – la abuela se puso nostálgica – pero extraño mi cafetería, es lo mejor que has hecho por mí – le murmuró a Regina.

-Me alegro de que puedas sacar algo positivo de mis errores – le dijo la morena y la abuela puso una mano en su hombro como un arrullo silencioso.

-De todas maneras… el capitán Jones y su escudero Hood han estado preguntando a todo diablo por ustedes dos – señaló a Regina y Emma.

-Oh diablos – dijo Emma - ¿puedes enviarlos a la cárcel por algo menor por un par de días? – le preguntó a Arturo.

-Lo haría con gusto pero no creo que pueda levantar cargos por beber demasiado ron – le respondió el rey con una sonrisa clavada en el rostro.

Regina sonrió – hay cosas que tenemos que dejar de retrasar, Emma. Y todos tácitamente estuvieron de acuerdo con la moción – pero después del café… y quizás de una siesta.

-Si por favor – Emma bostezó ampliamente.

El desayuno empezó y terminó en cuestión de media hora. Todos se separaron para ir a descansar o en el caso de Snow para acompañar a Granny y explicarle bien lo que había sucedido. A ella y posiblemente a los enanos que permanecían sin conocer las novedades. Regina y Emma caminaron por el pasillo que separaba su habitación del salón, admirándose en silencio. Especialmente Emma que no hacía más que mirar por el rabillo del ojo a la morena.

-¿Qué? – le preguntó Regina.

-Que estoy muy feliz de que sigas conmigo – dijo con fascinación – cuando veía como esa cosa tiraba de ti me sentí morir – declaró sinceramente.

-¿Por eso me salvaste?

-Por eso pude luchar contra esa cosa que me apresaba – expuso con un suspiro – por eso pude vencer a las tinieblas.

-¿Me contaras algún día como estuvo eso? – le preguntó la morena.

-Cuando quieras… excepto ahora mismo - Emma suspiró y luego miro inquisitoriamente a Regina – no puedo creer que te fueras a rendir – la reprendió – no era eso lo que habíamos acordado.

-Lo siento, era demasiada carga y no podía reconocerte en esa criatura – explicó Regina – sin contar con que solo deseaba que Henry no sufriera daños, y pudiera salvarte.

-Lo sé, te oí – confesó Emma – te oí pedirle que me salvaras, oí el terror en su voz y la convicción en la tuya, supe que estabas dispuesta a morir, eso me despertó definitivamente – cerró la puerta de su habitación y la tomó de los hombros girando a la morena para que la mirará – tú me salvaste.

-Henry te salvó – replicó la morena.

-Henry nos salvó a ambas, pero tú me salvaste primero – dijo la rubia convencida de sus palabras.

-Supongo que estamos a mano ¿verdad? – replicó Regina mientras notaba como Emma se acercaba y ya paladeaba el beso dentro de su boca, con un hormigueo agudo en sus labios.

-Creo que debemos hacerle un enorme regalo a Henry cuando regresemos – expuso Emma mientras derrotaba la distancia que quedaba.

-Le rogaría no mencionar a Henry cuando está a punto de devorarme la boca, por favor – espetó Regina arqueando una ceja.

-¿Quién dijo que voy a devorarte?

-¿Quién dijo que no lo hará?

Los labios se tocaron por primera vez después de que Emma perdiera aquella tenebrosa sombra que la invadió semanas atrás. Ambas suspiraron siendo conscientes que era su primer beso como Emma y Regina, salvadora y salvadora otra vez. Libres de ataduras mágicas, sin dagas de por medio, aunque la que había atado a Emma seguía en la cintura de Regina ahora vacía de nombres como una daga corriente. El roce de labios dio paso a una exploración intensa y paulatina que comenzó con el toque de sus lenguas, todos los sentidos de aquel beso conmovido se despertaron y Emma supo que no podría dejar dormir a Regina por un buen tiempo. La apoyó contra la puerta mientras acariciaba su piel bajo la camisa. La morena se estremeció significativamente incapaz de recordar cuando esas manos se habían colado así. Adiós descanso, pero no se quejaba tenían toda la vida para descansar y mucho más tiempo para descubrir esos deseos irrefrenables que sentían.

-Te amo – le susurró Emma contra sus labios y Regina sonrió como una loca perdida.

-Y yo a usted, Señorita Swan…

-Sexy… sexy provocadora…

-Pervertida…

-Es lo que me provocas, morena mía – Emma la empujó con intensidad contra la puerta sin dejar de besarla con ímpetu y Regina se dejó ser con tanta sumisión que parecía incluso impropio, pero se sentía halagada y gozaba de esas caricias prodigiosas que la rubia podía dar sin reparo alguno.

Habrían acabado en la cama inmediatamente, lo habrían hecho pero el perfume a alcohol les pareció impropio de su habitación. Ambas en medio de su beso abrieron un poco los ojos pero ya era tarde para retroceder.

-Bloody Hell – la voz de Killian nació de la esquina donde reposaba el sofá.

Se separaron despacio y así de lento fueron desviando la mirada hacia el sonido como quien sabe que acaba de ser pillada en plena acción.

Hook y Hood miraban con la mandíbula por el suelo prácticamente lo que estaban observando, incapaces de quitar sus ojos de Emma y Regina que aún permanecían aferradas la una a la otra de una manera poco decorosa. Robín gesticuló un par de veces y finalmente soltó la voz.

-Pero ¿qué cojones…?