• INCONSOLABLE •
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• CAPITULO •
• XIV •
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• DETERMINACIÓN •
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"…De otra manera me olvidare de ustedes." De repente Ari carcajeo. Los tres, Seiya, Serena y Eli se miraron. "Lo…lo siento…es que…"
"… ¿Podrías al menos intérnatelo?"
"Lo hare." Aquel hombre que siempre ha respetado y admirado dio media vuelta, dejando atrás ese lado autoritario que tanto le caracteriza. "¡Padre!" El hombre se detuvo, mas no volteo a verle. "¿Podre algún día…?"
"¡No!" Se le respondió autoritariamente antes de poder darle la oportunidad de terminar. Aquel hombre suspiro ante tal reacción. "No." Suavizo el tono. "No existe para este reino." Finalmente decidió dar media vuelta y encarar a quien le llamare padre. "Lo que tú eres, nunca nadie podrá serlo. Y lo que representas, no solo para el reino, sino para mí, va mas allá de lo que el fin del universo pudiese ofrecerme."
Aquel día, por primera vez en toda su vida, Ari pudo ver algo que nunca aquel hombre ha permitió ver a nadie; melancolía. Aquel día el joven príncipe heredero descubrió que tan importante era para su autoritario padre y todo lo que significaba. "Así será…majestad." Le reverencio.
"¿Ari?" Eli balanceo su mano frente el rostro de su espaciado amigo. Era algo tan continuo que esa reacción solo fue sorpresiva para los dos viajeros que le acompañaban. Ari parpadeo un par de veces antes de regresar a su realidad.
"Lo siento." Seiya y Serena solo se miraron. De un momento a otro aquel chico había pasado de carcajear a divagar en sus propios pensamientos. "Bien, nuestro siguiente puerto: Naiad."
"¿Naiad?" Serena salto de su asiento. "¿La luna de Neptuno? ¿Eso quiere decir que entraremos al sistema solar?"
"Así es." Confirmo Ari. Serena sintió su corazón sobresaltar. Y por alguna extraña razón, al recordar a su buena amiga Michiru su mismo corazón se lleno de melancolía.
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Uranus se abrazaba a ella misma al haber dejado ir el último destello de quien fuese su eterna compañera. Su mente bloqueo las palabras de sus compañeras llamándole.
Mars y Mercury corrieron a proteger a Uranus al entender las intenciones de Galaxia. Yaten y Taiki se encontraban al liderazgo. Ninguno de los dos podía descifrar la razón por la que aquella Sailor que en su momento fuera liberada por la princesa de la luna ahora se convirtiera de nuevo en una esclava.
"Un placer volver a verles." Burlo sonriente.
Alpha tomo el liderazgo nuevamente. "Suficiente de introducciones. Ya te he dicho que no necesitamos de su ayuda, Iota. Pero de estar aquí, su misión será continuar con la búsqueda de Serenity y Shiva. ¿Qué esperan?" Cuestiono al no verlas moverse.
Sailor Galaxia fue la primera en dar media vuelta. "Sera como se ordena." Siguió caminando.
Pero Sailor Iota se mantuvo en el mismo lugar. "Así será, maestra." Reverencio antes de seguir a Galaxia. Pero antes de desaparecer, la también joven Sailor volteo a ver a quienes fuesen sus adversarios. Todos le miraban expectantes a cualquier reacción. Por escasos segundos la también guardiana se enfoco detenidamente en Sailor Uranus. Sonrió. Había obtenido la información que necesitaba. Siguió su camino hasta llegar junto a Galaxia. "Tal parece que la galaxia solar aun mantiene algunos misterios. ¿Algo que tengas que añadir?"
Galaxia la siguió con la mirada. "Desconozco tales misterios."
Iota carcajeo. "Claro. Vayamos a investigarlo por nosotras mismas." Galaxia le siguió.
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"Sabes, no había tenido oportunidad de hablarlo hasta ahora." Seiya le tomo las manos. "Pero me siento más tranquila de haber podido hablarlo contigo."
"¿Pero que te hace pensar que no era un sueño?"
Serena lo soltó. "No lo era, estoy segura. Eras tú. Quise pensar lo mismo pero no pudo haber otra solución. Eras tú. De otra manera, ¿Por qué llegue a Kinmoku de esa forma?"
"No quiero pensar en no creerte, pero –"
"¿Seiya, Serena, no piensan ir a dormir?" Ari entro a la pequeña estancia donde Seiya, sentado sobre el sofá, permitía a su amada recostarse sobre sus piernas. Serena de inmediato se levanto. Se estaba convirtiendo en un poco frecuente la incomodidad que sentía cada vez que él la miraba. Algo que quizás pasaba desapercibido por Seiya, aun, pero no por ella. Y es que en efecto, Ari solo se enfoco en ella. "El viaje será largo y habrá que descansar ahora que el trayecto es un poco seguro." Advirtió sin dejar de observarla.
Seiya se puso de pie. "Sera mejor que descansemos, vamos." Le tomo la mano a su esposa y ambos se dirigieron a la salida, pero en el instante en el que Serena paso junto Ari, escalofríos le causo esa última mirada que él le dio. Su cuerpo se tenso e involuntariamente apretó con fuerza la mano de Seiya.
En cuanto ambos salieron, Eli iba entrando. "Imagine que había reunión aquí." Bromeo. "¡Hey! ¿Qué sucede? "Cuestiono al ver a su amigo una vez más centrado en sus propios pensamientos. "¡Ari!"
"Es ella, Eli. Estoy casi seguro que es ella."
"¿Y por qué piensas eso ahora? Has estado especulando lo mismo desde que la conociste, pero ahora ¿Qué te hace casi confirmarlo?"
"No lo confirmo. Solo sé que algo me grita que es ella. Eli….su mirada….su mirada es…" En un acto sorpresivo, alboroto su cabello desesperado.
"Ari, ¿Qué sucede?" Se acerco a él para quizás brindarle un poco de conforte, pero no se atrevía a hacerlo del todo.
"Estoy confundido, Eli. Si es ella… ¿Cómo podría odiarla? ¿Cómo? Ella es tan…tan…"
"¿Quizás esa es la razón por la que él la ama de tal manera?"
"Me hablaron tanto de ella, Eli. Me advirtieron lo hermosa que podía ser, lo angelical de su mirada y la paz que emite al solo estar cerca de ella. Pero no quise escuchar. Me negué a todo eso. ¿Cómo ella…ella…pudiera hacer lo que hizo?"
"Ari, ¿no has pensado que algo puede estar mal?" Ari la miro. "¿Por qué no buscas alguna respuesta en él?"
Ari retrocedió. "¿En él? No, claro que no. No podría…no…."
"Recuerda; él no es quien tú conoces." Sonrió. "Habrá mucho que podrías ganar. Recuerda que ya no tienes nada que perder. Todo lo que pudiste perder ya lo has perdido. Aquí tú eres nadie. Tu hogar y tu reino están más lejos de lo que imaginas. Y Seiya podría ser una buena compañía."
"Pero él es…"
"Si no lo conoces, ¿Cómo puedes juzgar?" Salió sin esperar a que él respondiera. Salió sonriente al haber conseguido dejarlo pensante.
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"¡Alpha termina esto! Comienzo a aburrirme. Esta ni siquiera se puede llamar batalla."
Alpha bufo. "Me divierto, sí, claro que me divierto. Solo velas. Solo ve a las patéticas guardianas de quien tendría que ser la princesa más fuerte del universo. Solo ve a lo que se han reducido. Todas están ante mí, debilitadas, rendidas." Sonrió. "De todas ellas, ninguna pudo ser contrincante para mí."
Y en efecto, las seis sobrantes Sailors se mantenían en el suelo, imposibilitadas a levantarse. En la mente de cada una se preguntaban si habían dado lo mejor y de inmediato se respondían que no. Que lo que han dado no ha sido lo mejor. Y fue el deseo de encontrar a su preciada amiga lo que las motivo a lentamente ponerse de pie.
"¿Mercury?"
"¿Si, Venus?"
"Sabes lo mala que soy en cualquier problema matemático…pero necesito que me ayudes a encontrar su punto débil."
La guardiana de Mercurio sonrió. "Oh, Venus." Las demás compañeras sonrieron inevitablemente.
"Añadí que era mala para esto." Dentro de todo, Yaten sonrió ante la imaginación de la chica a pesar de la batalla en la que se encontraba. Sonrisa que paso tan rápido como llego.
"Mercury, Mars, Jupiter…tenemos que encontrar a Serena y bien sabemos que no hemos peleado como lo que somos, las guardianas del sistema solar interior. Así que es hora de demostrar de lo que somos capaces."
Las tres Sailors sonrieron ante la motivación de quien en el pasado fuese la líder de las Sailors Interiores. Y asimismo, asintieron. Sabían que tenían una prioridad y esa no era dejarse derrotar.
Aquellas palabras de alguna manera resonaron en la mente de Uranus, quien miro a su alrededor y se dio cuenta que ella era la única sobrante junto con la pequeña Saturn. Al instante se cuestiono por el paradero de Pluto. La Sailor no estuvo presente en ninguna de las batallas y tratándose de Serena, ella sería la primera en estar ahí.
"Oh, yo tengo la respuesta." Alpha grito de la nada mirándola. "Yo sé donde se encuentra Sailor Pluto." Le respondió a lo que había leído en su mente. "¿No es extraña su desaparición?"
"¿Sailor Pluto?" Saturn de inmediato se puso de pie como pudo. "¡¿Qué han hecho con ella?!" Estuvo a punto de correr hacia ella, pero Uranus la detuvo de inmediato. "¡¿Qué han hecho con mama-Setsuna?!"
Ambas, Alpha y Eta rieron. Aquel acto conmovedor les hacia sonreír. "¿Acaso no te gustaría saberlo por ti misma?" Alpha levanto su báculo el cual ilumino de tal manera que llevo a todos a cubrirse los ojos. Cuando pudieron levantar el rostro, frente a ellas se encontró la imagen de Sailor Pluto. La guardiana del tiempo se encontraba frente a la puerta que por milenios ha protegido. Su báculo se postraba estante frente a ella, resplandeciendo. Ella mantenía sus ojos cerrados en concentración profunda.
"¿Mama-Setsuna?" Saturn intento acercarse pero en cuanto todo la imagen, esta desapareció. "¡No!" Sollozo.
Eta rio. "Sus intentos tarde o temprano terminaran siendo en vano. Ella imagina que al haber sellado la entrada del tiempo podrá defender a su princesa. Que tan equivocada esta. Lo que ella desconoce es que todo lo que ha de suceder es en parte su culpa."
"¿Sellado la entrada del tiempo?" Saturn cuestiono mirando a Uranus, quien solo la abrazo y asintió.
"Por milenios se ha dicho que la guardiana del tiempo al sentir el quebrantamiento del tiempo puede entrar en meditación para sellar así la entrada del tiempo. Nadie ha sido capaz de penetrar tal meditación y de ser capaz de hacerlo…ella…morirá."
"No lo entiendo, ¿Cómo ella no hizo lo mismo cuando se trato de la primera vez que el pasado viajo al futuro?" Cuestiono dudosa Jupiter.
"No entiendo la razón que pudo tener para llegar a hacer esto. Algo…o alguien…la obligo a esto, estoy segura." Uranus misma dudaba de sus palabras. Ella misma no entendía, pero si de algo estaba segura era de que la razón que Pluto tuvo para hacer esto era significado a todo lo que desconocían y a lo que se estaban enfrentando. Tomo decidida la mano de la guardiana más pequeña de todas. "Tal parece que solo somos tu y yo, pequeña. ¿Estas lista?"
Saturn levanto el rostro para ver el de quien también la viera como una hija. "Nunca he dejado de estarlo. Mama-Michiru peleo y mama-Setsuna sigue peleando…nunca dejare de darme por vencida." Al mirar a su costado noto a las otras cuatro guerreras. "Y no somos las únicas."
Uranus asintió, mas no tuvo deseos de sonreír. Su mirada penetro la de Eta. "¿Tal es tu determinación?" Eta cuestiono burlándose al haber leído las intenciones maquiavélicas de Uranus. "Si tanto te duele, con gusto podre reunirte con ella."
Sin tener otras intenciones, Uranus corrió hacia ella formando en su mano la energía necesaria. "¡World Shaking!" Eta enseguida esquivo. Uranus corrió hacia ella para intentar golpearla, pero Eta parecía tener ninguna dificultad al esquivar todos sus ataques. "¡World Shaking!" Eta reía divertida, tal parecía disfrutar. Llego un instante en el que Uranus dejo de correr tras ella para tomar aire. Sudaba.
Eta de nuevo reía. "¿Es que ya te has cansado? ¿Cómo, si mi diversión recién comienza? Si pudieras ver tu rostro. Si pudieras leer tus propios pensamientos abominables. Si tan solo pudieras." Carcajeo.
Uranus detuvo su agitada respiración. "Si tan solo pudieras." Aquello se detuvo en su mente. Ella no podía tocarla porque sus pensamientos eran abominables, porque deseaba golpearla de tal manera en la que pudiera desahogar su ira por lo que le hizo a Neptune. Y eran tales pensamientos los que la guardiana de las pesadillas podía leer. Cerró los ojos. La única imagen que a su mente llego fue la de su eterna Michiru. "¡World Shaking!"
"Pero qué – ¡Ah!" El ataque llego a Eta sin ella haberlo visto venir. La Sailor quedo paralizada sobre la tierra. Alpha, que observaba todo, no se molesto en socorrer a su compañera. Ella simplemente esperaba. Solo ella sabía lo que esperaba. Pero esperaba paciente.
Eta lentamente intentaba ponerse de pie. ¿Cómo no pudo ver tal ataque? ¿Cómo es que su poder incremento? Ella misma se cuestionaba. Pero sus preguntas no tenían respuesta alguna, por lo que eran inútiles. Al levantar el rostro, frente a ella, a tan solo milímetros de su rostro, se encontraba la legendaria espada de Uranus. "Ahora sabrás lo que sintió Neptune." Uranus levanto su espada a lo alto y la bajo con fuerza sorprendente. "Space Sword Blaster!".
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Serena sonrió al escuchar a Seiya reír nuevamente. Eli no pudo evitar preguntar. "¿Te hace feliz?"
"¿Eh?" La joven princesa no entendió del todo.
"Escucharlo reír, estar con él, ¿te hace feliz?" Serena sonrió al escuchar las risas provenientes de la otra habitación. "Sé que no nos conocemos lo suficiente, pero me gustaría ser tu amiga. Después de todo somos las dos únicas chicas en esta nave."
"¡Claro!" Eso fue algo que pareció emocionarle. "Me encantaría."
"Sé que quizás pueda ser un poco precipitado y si no deseas responderme no tienes que hacerlo pero… ¿Puedo preguntar cómo se conocieron?"
"¿Eh?"
Eli sonrió ante las facciones de la despistada chica. "Seiya y tu… ¿Cómo se conocieron?"
"Oh." De nuevo sonrió. "Bueno es una historia un poco larga y no sabría por donde comenzar. Pero si hay algo que puedo afirmar." De nuevo guardo silencio al escucharlo reír por quinta vez. "La manera en la que mi vida se unió a la de Seiya no era exactamente como yo lo hubiese deseado. En realidad nunca lo desee. Mi vida estaba destinada a ser otra y a compartirla con alguien más, pero si ahora me pidieran regresar a casa…sé que no podría hacerlo sin él." Eli la miro detenidamente. La joven intentaba leer la expresión soñolienta de la chica. Y lo único que pudo ver fue…
"¿Lo quieres de tal manera?" Serena bajo un rostro sonrojado.
"Solo sé que mi vida está unida a la de él en más de una manera. ¿Y si lo quiero?" Sonrió al de nuevo escucharlo carcajear. "Lo sé, estoy segura." Aquello capto total atención de su compañera de habitación.
"¿Lo quieres de tal manera en la que realmente sacrificarías algo por él?"
La mirada que Serena le dirigió fue una llena de ternura. "Ya lo he hecho."
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Seiya de nuevo rio. "Vaya esto de las aventuras me está comenzando a interesar."
"En verdad lo es. Y lo que aun te he contado no es nada comparado a lo que falta."
"¿Has vivido así por mucho tiempo?"
"¿Eh?" De momento Ari se sorprendió ante el cambio tan repentino de facciones de Seiya.
"Así, viajando de planeta en planeta. ¿Acaso no tienes un planeta hogar? Eres joven, ¿Has vivido así por mucho tiempo?"
Ari intento buscar la respuesta mentalmente. "Yo tenía un hogar. Pero creo que ahora ya no lo tengo."
"¿Crees? ¿Es eso posible? Dices haberlo tenido, ¿Qué sucedió? ¿Decidiste dejarlo todo por buscar aventuras recorriendo el universo?"
Ari solo negó con la cabeza. Le resultaba un tanto incomodo hablar del tema pero no sabía cómo trasmitírselo a su compañero de habitación. "Mi hogar fue –"
"¡Alerta…Alerta!" Ari de inmediato se puso de pie. La alarma de la nave comenzaba a sonar. Salió enseguida de la habitación para correr hacia la cabina de control, Seiya le siguió no estando seguro de lo que sucedía pero teniendo la certeza que no podía ser nada bueno. Al llegar, Ari coloco su mano sobre la pantalla, la cual lo identifico y enseguida encendió el radar.
"Nos siguen." Eso fue algo mas para él, pero al estar Seiya ahí se convirtió en algo compartido. "Y tal parece que esas naves no son patrulleras. Alguien nos ha estado siguiendo, pero no entiendo cómo es que hasta ahora el radar pudo detectarlo."
Al enfocar la pantalla sobre la nave que les seguía, Seiya se acerco cautelosamente acto que no paso desapercibido para Ari. "Reconozco esa insignia."
"¿Sabes quiénes son?"
"Tal parece que sí y también te podría asegurar que estamos en problemas ya que sus intenciones no son buenas. Lamento haberte traerte problemas."
Ari lo miro. "¿Qué? ¿De qué hablas? ¿Quiénes son ellos?"
"Seiya." Seiya volteo, en la entrada se encontraba Serena sosteniendo ambas manos sobre su pecho. Seiya camino hacia ella y no pudo hacer más que abrazarla.
Ante tal acto, Ari no pudo evitar conmocionarse. Los observo por varios segundos. Observo como aquel hombre la sostenía en un abrazo protector. Y al instante se enfoco en sus miradas. Ambos se observaban de tal manera que parecían comunicarse más de lo que hubiesen podido con palabras. Y sus manos se entrelazaban mutuamente, haciendo de sus anillos la unión perfecta. Ari retrocedió hasta toparse con uno de los asientos. Sus puños se formaron mutuamente. Ellos eran pertenecientes uno al otro.
"Yo te protegeré con mi vida." Susurro Seiya antes de besar la frente de su mujer. "Lo juro."
"Seiya." Ari finalmente pudo tener valor de llamarle. Ambos voltearon a verlo. "¿Quiénes son ellos?"
"Antlia. Nos buscan a nosotros, lamentamos haber traído problemas." Sonrió vagamente. "Hey." Apretó suavemente la mano de Serena para llamar su atención. "¿Lista?" Ella sonriente asintió apretando aun más su mano.
Acto seguido, Serena miro de nuevo a Ari. "Gracias por todo. Si no hubiese sido por ti, no hubiese sabido que hacer yo sola…gracias." Sonrió de tal manera que lo hizo sonrojar.
"Vamos." Seiya la guio. Ari los vio desaparecer detrás de aquella puerta. Y sin razón o explicación alguna, por sus mejillas rodaron un par de lágrimas. No lo entendía.
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Serena abrazo a Eli por última vez antes de que Seiya le extendiera la mano para subir a la pequeña nave. "Gracias, Eli." Se despidió antes de tomar la mano de Seiya y subir. Una vez ambos abordo, Seiya inicio la pequeña nave y marco curso. En solo segundos, la nave despego.
"¡Esperen!" Ari había llegado tarde. "No se vayan…aun…" Se dejo caer al ver la pequeña nave alejarse con rapidez. "…por favor…" Sollozo golpeando el suelo.
"¿Ari?" Eli se acerco a él. Pero Ari no respondió, se mantuvo en silencio cabizbajo.
"¿Por qué los dejaste ir?" Le reclamo descortés.
"Ellos me lo pidieron. No pude negarme." Su mirada se lleno de melancolía. "Lo siento."
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Dentro de aquella pequeña nave viajera, Seiya fijo el curso hacia el planeta más cercano. "¿Qué sucede?" Pregunto al no querer que ella se pensara en lo que sucedía.
"Es que…hubiésemos podido agradecer de otra manera. Fueron tan buenos con nosotros."
"Te propongo algo." Ella escuchaba atenta. "¿Qué te parece si cuando todo esto termine les buscamos para agradecerles apropiadamente?"
"¿Buscarlos? Pero Seiya, ellos no tienen puerto seguro."
"Esa…será nuestra aventura." Le guiño haciéndola sonrojar. "No recuerdo habértelo dicho hoy, pero luces preciosa."
"Si, lo dijiste."
"Bien, prefiero continuar diciéndolo a olvidarlo. ¿Y también te dije cuanto deseo volver a estar contigo?"
"¡Seiya!" Sus mejillas encendieron ante tal comentario. Pero Seiya solo rio. Reía porque no deseaba que ella notara las dos naves que ahora les seguían. "¿A dónde vamos?" Pregunto al notar algo extraño en el radar. "Seiya." Lo había visto.
"Lo sé." A lo lejos podían ver un planeta. "Tal parece que no hay tiempo." El radar le mostraba las dos naves mucho más cerca. Estiro el brazo para que ella tomara su mano. Serena lo hizo. "Una vez que aterricemos…prométeme que te quedaras en la nave y si no llego en un plazo de tiempo…te marcharas de inmediato."
"Sei –"
"Promételo."
"Pero eso es –"
"Por favor…promételo. Una vez que aterricemos en ese planeta ellos también lo harán, ese será el instante en el que tomaras el control y partirás." Al ver su mirada, Seiya entendió que ella dudaba. "Prometo que una vez que ellos ya no sean un peligro para ti, te seguiré nuevamente." A pesar de parecer el conforte perfecto, Serena no dijo nada. Se abrazo a él. "Lo aseguro." Le afirmo nuevamente. "Por favor."
"Si eso te hace sentir tranquilo." Beso su mejilla. "Estaré esperando por ti." Él correspondió eso con un dulce beso en la frente de quien le motiva a seguir. Ella sonrió recargando la cabeza sobre su hombro, pero el sonido ensordecedor de una alarma los hizo sobresaltar. Algo había golpeado su nave. Serena se abrazo a si misma esperando que la nave dejara la turbulencia en cualquier instante. "¡Seiya!" Le llamaba esperando que él pudiese hacer algo.
Pero Seiya se vio incapacitado al saber que lo que golpeo la nave causo una ligera falla en el control. "Bien princesa, ahora conocerás lo que es llegar a un planeta sin haber sido invitado y de manera violenta, ¿Lista?" Ya no pudo verla, pero podía adivinar que ella asentía. "Esa es mi chica."
Y fue con fuerza que una pequeña nave entraba a un planeta desconocido e iba directo a perderse entre los que parecían enormes arboles plateados.
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¡Hola!
¿Qué tal? Aquí de nuevo Serenity Kou reportándose. Aunque tarde pero soy segura…jaja. Bueno ahora ya no seré tan misteriosa y dejare muchas cosas al descubierto, espero. Tratare de moverme un poco más rápido para terminar el próximo capítulo rapidito. ¡Gracias por su eterna paciencia!
.•. Serenity Kou .•.
