Abrió lentamente los ojos, verse en solo en la habitación se le hiso extraño, recordada que después de un rato ella se había quedado dormida, por lo que la había llevado a su habitación y se había quedado junto a ella observándola, por si volvía a tener alguna pesadilla, además que se había vuelto adicto a ello.
Pero ahora, estaba acostado en la cama, solo, lo cual se le hacia sumamente extraño, lentamente se sentó en la cama y observó el lugar, había algo extraño, pero no sabia que era, y a pesar de que se concentro y busco en todos lados, no encontró una sola presencia en todo el lugar, pero ninguna, no había presencias de vampiros, ni de las estudiantes, ni de Cross o Yagari, un sonido sordo lo hiso voltear súbitamente, el ventanal estaba abierto y las cortinas se movían con el viento, igual de lento, se paro y fue entonces que su nariz lo percibió, tan fuerte que casi lo marea.
Sangre.
Salió corriendo del cuarto con dirección a la oficina de Cross, lo que vio por todo el camino solo le hacia ir mas y mas rápido, cuerpos, muchos cuerpos, estudiantes muertos, humanos y vampiros mutilados por igual, corrió como si no hubiese mañana, el olor a sangre era asqueroso, tenia que respirar por la boca o si no vomitaría, sentía su garganta como si metieran un hierro hirviente, pero tenia cosas mas importantes por las cuales preocuparse, cuando llego a la oficina, ese maldito olor no solo lo golpeo de nuevo, si no que su corazón tubo un vuelco tan grande como el de su estomago, Yagari y Cross, estaban peor que los del camino, sus cuerpos con las marcas de la mas cruel tortura que alguna vez había visto, tubo que retener las lagrimas de verlos así, solo quería una cosa además de la venganza.
Quería saber como estaba ella.
Volvió a correr por toda la academia, los dormitorios del sol y de la luna, los salones, oficinas, el lago y la casa de Cross, no estaba por ningún lado, mientras que la desesperación en su pecho crecía cada vez mas, el olor a sangre no le dejaba concentrarse, no podía encontrarla en ningún lado de la academia, estaba apunto de ir al bosque, cuando un leve olor a jacintos llego a él entre tanto mar de sangre, y solo conocía a una persona con ese aroma, giro al techo de los dormitorios, y alcanzo a distinguir como aquella cascada de ébano sobre salía a causa del viento, corrió tan rápido como su cuerpo se lo permitió, cuando por fin llego a la parte mas alta del techo, en lugar de sentirse aliviado de verla, sus instintos le ordenaron alejarse.
Se concentro en ella, adoraba de ella que a pesar de ser convertida, siempre desprendía cierto calor que le era reconfortante, pero la chica que tenia frente a ella, era fría, de aura y de corazón, su cabello se movía ferozmente por el fuerte viento, y ella solo estaba parada ahí, dándole la espalda, sosteniendo su katana, mirando la luna roja que se veía reflejada en lago, dándole al cazador la duda, de si solo se reflejaba el color, o verdaderamente estaba lleno de sangre.
- ¿No es hermoso Zero?- Pregunto, pero su voz sonada diferente, llena de odio y rencor.
- ¿A que te refieres?- Busco la Bloody Rose en su saco, y tubo mucho mas cuidado al notar que no la llevaba con el.
- Al eclipse, una luna de sangre, la noche perfecta… para la venganza.
Al pronunciar las ultimas palabras, su voz se volvió demoniaca, movió lentamente la espada, haciendo que esta brillase con el reflejo de la luna, y mostrando las enorme cantidad de sangre que manchaba la hoja, su corazón empezó a latir fuertemente y sus ojos casi se salen de sus orbitas, por fin cuando ella giro, todos sus miedos se vieron hechos realidad, al ver aquellos hermosos glaciares azules, convertidos en esos horribles y oscuros ojos impares.
- Rido.- Sus labios se movieron, pero su mente ya no estaba con el.
- Oh, me conoces, bien, he de admitir que se siente raro ser una chica, pero si con esto consigo el lugar que me corresponde, bueno, lo he de intentar.- Dijo sonriendo demoniacamente.
Los ojos del cazador estaban abiertos a mas no poder, su mente no coordinaba y su cuerpo no respondía, no encontraba la manera en que eso fuera posible, o cuando había ocurrido, pero lo que mas le aterraba, es que hubiera podido hacerle a ella, Senri dijo que no la mataría, pero en estos momento no creía eso, y no podría vivir si eso fuese verdad, por eso, cuando la peli negra corrió hacia el y le dio una tajada en el brazo con la espada, no hiso nada para defenderse, y aunque hubiera querido hacerlo, no podría imaginarse haciéndole daño, aunque ya no fuera ella realmente.
- ¿Qué ocurre cazador? ¿Me amas demasiado como para matarme?- Pregunto sádicamente mientras volvía a atacarlo, esta vez en la pierna, haciendo que callera.- Creí que habías aprendido la lección con mi linda sobrina.- Se burlo para después reír macabramente.
El cazador respiraba entre cortada y difícilmente, su corazón latía a mil por hora, sudaba frio, su garganta ardía, y sentía que las cortadas eran llamas de fuego directas a su piel, como si fuesen llagas a las que les habían echado sal, pero nada le importaba, solo sentía las lagrimas incrementarse en sus ojos al saber que de nuevo había perdido al ser mas preciado en su vida, y esta vez, por su culpa y frente a sus narices, no hiso nada por evitarlo, nuevamente miro en los ojos de aquel cuerpo sin alma, tratando de encontrar algún rastro de la que antes fue su portadora, pero esos mas que ojos, parecían simples canicas, sin ninguna emoción en ellos además del rencor y el odio, una lagrima de las que había retenido desde la oficina de Cross, por fin logro rodar de sus propios ojos, nada del dolor que sentía en su cuerpo en esos momento, se podría comparar con el dolor que tenia en su alma, pudo haber hecho muchas cosas y haber guardado rencor por muchos años, pero esto, era algo que jamás podría olvidar, no importa cuanto lo torturaran en el infierno, no le importaría, e igualmente, no se compararía con la tortura de saber que pudo haberla salvado y no lo hiso.
Sintió como lentamente, su cuerpo, el ataúd terrenal de aquella alma torturada, desaparecía con el viento, solo cenizas volando en el frio y fúnebre cementerio en que se había convertido la academia Cross, sintió como lentamente el dolor disminuía y era por fin liberado del sufrimiento terrenal, viendo por ultima vez aquellas hebras negras como alas de cuervo ferozmente tratadas por el fuerte viento, deleitando por ultima ves su vista con esa piel tan blanca como la nieve, y los rojos labios de sangre abrirse en la ultima malvada y sínica sonrisa que vería de ella, aunque no fuese ella.
- Jamás te enamores de un vampiro.- Dijo con su voz demoniaca antes de lanzar el último golpe con dirección a la garganta del cazador…
Se sentó como de resorte en el colchón, sudaba frio y respiraba entre cortadamente, desesperadamente toco su brazo y su pierna, no tenían nada, instintivamente llevo su mano a su garganta, no sentía nada, sintió una mano en su hombro y giro violentamente, ahí estaba ella, mirándolo preocupada, sus ojos, sus ojos eran de nuevo aquellos hielos cálidos que tanto amaba, lo tenia sostenido de los hombros, por lo que paso su mano por sus brazos hasta llegar a sus hombros, llenándose del su peculiar calor, y sin poder resistirlo un segundo mas, la estrecho contra si, fuertemente, con desesperación, temiendo que desapareciera de ahí, pasaba su mano por toda la espalda, convenciéndose de que en realidad era ella, mientras trataba de regular su respiración, ella simplemente correspondió el abrazo y trato de calmarlo.
- ¿Zero estas bien? Temblabas, sudabas y gritabas, ¿Qué ocurrió?- Pregunto muy preocupada cuando se separaron.
- No importa, lo único que importa es que no dejare que te hagan daño, nunca.- Prometió abrazándola de nuevo.
Nobuko supo que jamás sabría que fue lo que el chico había soñado, pero simplemente se concentró en el cálido abrazo que este le proporcionaba, jamás se había sentido tan feliz en su vida, creía en las palabras del chico, y sabia que con él al lado, no podría estas mas segura, simplemente, presiono mas el abrazo y sonrió.
…
El sol salió y el día paso rápidamente, los dos jóvenes cazadores y sus ancestros de trabajo estaban en la casa de Cross, exactamente, en el comedor, terminando de comer antes de que los mas jóvenes tuvieran que ir y cumplir con su misión de prefectos, y el rubio decidió romper el hielo con una platica, para su mala suerte, no eligió la mejor.
- Oh Yagari, ya tengo casi todo listo para el baile, solo necesito que…- Pero antes de poder decirlo, fue interrumpido por el nombrado.
- ¿Sigues con ello? Entiende que es mala idea, puede atacar ese día.- Argumento el peli negro.
- ¿Quién atacara?- Pregunto Zero, a lo que Cross suspiro.
- Recibimos una carta de un extraño, no decía quien era ni ninguna información, solo que Rido podía atacar el día del baile de invierno.- Respondió mas serio.
- ¿Pero a que te refieres? Además del estúpido día de Saint Chocolat, la escuela no hace esos eventos.- Recordó el albino.
- Cierto, recuerdo que Takuma menciono algo sobre el baile anoche… creo que quería invitarme.- Comento la oji azul sin darle demasiada importancia mientras llevaba una porción de fideos a su boca.
El joven de ojos lilas no hiso comentario alguno, simplemente presiono su cuchara fuertemente hasta que esta se doblo por la presión, mientras que una gran vena saltaba en su frente.
- Kiryuu-kun, ¿estas bien?- Pregunto Cross preocupado al verlo tan molesto.
- Claro, ¿Por qué habría de estar mal?- Respondió entre dientes, los cuales, casi se oían rechinar.- "juro que cuando te mire… te asfixiare con mis propias manos"- Pensó.
Cerca, en los dormitorios de la luna.
- Ah~- Fue lo único que salió de la boca de Takuma mientras su cuerpo temblaba y su rostro se ponía azul.
- Ichijo… ¿Qué te pasa?- Pregunto Shiki con su clásico tono-asentó de aburrimiento.
- Tengo la corazonada de que alguien quiere ahorcarme.- Dijo con la voz tan temblorosa como su cuerpo, haciendo que a su compañero de cuarto le escurriera una gota de sudor por la cien.
- "Como si no supieras quien."- se burlo en su mente el peli rojo para después volver a su libro.
De vuelta en la sala de Cross.
- Como sea… ¿De que se trata exactamente este… Baile de invierno?- Pregunto Nobuko emocionada y restándole importancia al cazador, haciendo que este se molestara mas y doblara otra cuchara.
- Oh veras, este año entraron muchas alumnas nuevas no solo a primero, segundo y tercero también, alumnas que están acostumbradas a este tipo de celebraciones en sus escuelas, y para que se sientan mas cómodas, y a la vez todos congenien por igual, he decido hacer un baile de invierno, además… ¿No seria romántico?- Pregunto con corazones en los ojos.
Por poco habían creído su argumento para ese baile, pero lo arruino con sus típicos comentarios cursis, por lo que, aparte de que les salió una enorme gota de sudor en la nuca, todos protestaron un NO enorme, haciendo que el hombre se tirara en el piso llorando y balbuceando cosas como mis propios hijos no me entienden y cosas por ese estilo, mientras los demás volvieron al asunto serio.
- Pero con la carta que llego anoche, creo que lo mejor es cancelar esa absurda celebración, además el niño crecido lo quiere hacer de mascaras… Rido podría usar esa ventaja y colarse en el lugar.- Argumento el cazador mas viejo.
- Tienes razón sensei, es mejor dejarlo como siempre ha sido.- Exclamo Zero extrañamente alegre y casi gritando, por lo que los presentes le vieron algo extraño.
- Pues yo no lo creo.- Dijo Nobuko, haciendo que los dos cuerdos la miraran espantados y el rubio en el suelo dejara de llorar y corriera a abrazarla.
- ¡Oh Nobu-chan! ¡Tu si me entiendes!- Gritaba Cross abrazándola, cuando la soltó, la chica volvió a hablar.
- Seria lindo tener un baile de mascaras en invierno, los trajes, los vestidos, la nieve, además de que seria hermoso… serviría para subirle el espíritu a los alumnos, y alejar la idea del regreso de Rido, no solo de nosotros, si no de toda la clase nocturna, para este punto, todos deben de saberlo.- Explico seria y a la vez sonriente.
- Nobuko… ¿Sabes lo arriesgado que es? ¿No solo para todos los de la clase diurna… si no para ti?- Por un momento, Touga sonó como un padre sobre protector.
- Lo se Otou-san, pero tarde o temprano tendré que enfrentarlo, confió en que los alumnos estarán a salvo, conmigo… pasara lo que tenga que pasar.- Hablo seria, segura de lo que estaba diciendo.
- Bien, ya que te veo tan convencida… tu y Zero se encargaran de los preparativos.- Dijo Cross sonriente mientras recogía los platos de la comida.
- ¡¿QUÉ?!- Gritaron los nombrados al mismo tiempo.
Lamento la tardanza, mi pc ya no funciona para nada bien, actualizo desde la escuela, les pido solo paciencia, no puedo escribir porque mi teclado es el que no funciona, pero no abandonare la historia, solo tengan paciencia.
