Cuarentena
XIV
"Silencio siniestro"
by yesterdayForgetful
Después de la explosión en el centro comercial, Stan y Kyle se encaminaron sin rumbo alguno hacia el sur. Stan cargaba en sus brazos a Kyle. Desde el primer momento en que lo cargó entre sus brazos, se había dado cuenta de que el chico tenía encajada una varilla de acero en una de sus piernas.
Volteó su mirada a la cara de pelirrojo y miró como hacia sordos sus gemidos de dolor. Esa varilla era la causante de su malestar y que perdiera sangre de poco a poco, dejando pequeñas manchitas rojas en el pavimento de la calle.
Los brazos de Stan apegaron a Kyle a su pecho, protegiéndolo y dándole calor humano. El pelirrojo aceptó eso y no se quejó. Se sentía bastante mal y un leve dolor punzante en su pierna herida.
—Kyle, tenemos que sacar la varilla de tu pierna. Si no empeorara.
—Ya lo sé. Estoy empezando a sentirme mareado y débil…
—Cuando la saque empezara a sangrar… necesitaremos vendas y demás.
—¡No, ni lo pienses! Yo ni loco regreso a ese centro comercial de la muerte…
—Tranquilo. Iremos al hospital de la zona— Ríe divertido por los gritos chillones de Kyle y sigue caminando con una sonrisa en los labios.
—¿¡Estas demente!? Primero el centro comercial, y ahora esto. Stan, estás loco, hombre— Rezongaba sin comprender el comportamiento del otro chico.
—Loco, pero loco por ti.
Muy dentro en su corazón de asesino frío había un calor llamado Kyle que lo hacía sentir feliz y contento. Completo y sonriente, sin la más mínima preocupación. Así era cuando Kyle estaba cerca suyo.
Se avergonzó de inmediato por la respuesta de Stan y bajó un poco su gorro verde para que no le viera el tremendo sonrojo. La caminata siguió en silencio hasta que estuvieron cerca de un hospital.
Era un alto edificio de paredes blancas y gastadas, centro donde miles de heridos recurrían. El motivo es la sanación, curas, antídotos, lo que sea. El caso de Kyle no es tan diferente. Miles de ventanas en las frías paredes blancas y una gran puerta en medio dando paso a su interior. Hospital, primera palabra en la mente de la persona que lo ve.
Muerte segura, primera palabra en la mente de la persona que lo ve en caso de un apocalipsis zombi.
—¿Estás seguro de que entraremos ahí?—Sus ojos voltearon hacia los del frío Stan en respuesta de un "no".
—Sí. No te preocupes, estoy contigo.
—¿Y qué pasara después de que mi pierna este en mejores condiciones?
—No lo sé. Quizá pasemos la noche ahí mismo.
Seamos sinceros… Kyle se quería bajar de esos brazos protectores y arrastrarse, si fuera necesario, lo más lejos posible de ese lunático sin sentido del miedo. Pero no fue así. Tragó saliva aceptando la respuesta del pelinegro y se encaminaron a paso cuidadoso hacia las instalaciones del hospital.
Estaba algo alejado de la ciudad, levemente alejado. A los costados del camino que llevaba a la puerta del hospital, habían arboles de gran altura como decoración, hojas de color café opaco en el caminito decorado con piedras y leves charcos de agua entre estas. Había rastros de una lluvia de no más de un día.
—¡Stan, cuidado!
Un joven de bata blanca, muy común en los pacientes de hospitales, estaba tirado en medio del camino, más bien de rodillas y devorando un brazo humano con tremenda hambre y desespero. Stan se detuvo y observó con cuidado la tétrica escena.
El zombi se levanta con lentitud y voltea su mirada rojiza hacia ambos chicos enseñando sus dientes puntiagudos y manchados de sangre fresca. Eran metros los que los separaban. Se quedaron viendo, Stan y el zombi. Tan monótona la mirada del ojo azul y tan ansiosa la del zombi.
Desató un grito espantoso y corrió hacia ambos chicos con intenciones de devorar sus entrañas de una buena vez. Kyle se asustó al ver los ojos rojos del muerto y gritó con miedo cuando éste se acercaba, pero Stan se quedó inmóvil en espera del zombi y no hizo nada.
Le propinó un cruel rodillazo cuando lo tuvo muy cercas, el joven de piel grisácea vomitó sangre negra del duro y seco impacto en su estomago. Kyle, quien estaba en los brazos del pelinegro, se alarmó al ver la cara del zombi tan cercas y al tiempo que dio un tremendo grito, por instinto soltó un puñetazo en la cara del muerto. Él cual cayó de espaldas por los golpes de ambos chicos.
Sin hacer su sufrimiento mayor, Stan le dio un pisotón en el cuello, tronándolo y rompiendo sus huesos y tráquea. El cuerpo del zombie se quedó inmóvil y el frio asesino siguió caminando hacia las instalaciones del hospital.
—¿Estás bien?— Le preguntó mientras la distancia se acortaba con la entrada del hospital.
—S-si… Solo fue el susto. Estoy bien, estoy bien— Repitió para si en un susurro y se adentraron en el oscuro lugar. A lo lejos y más adentrado se oían gotas caer, también un sonido ruidoso pero sin saber el que.
—No sé lo que haya dentro pero tenemos que curarte esa herida ahora.
Le dijo con tono serio y lo acomodó de una mejor forma en sus brazos. Luego se adentraron hacia la oscuridad, haciendo estremecer el suelo frió y sucio y los latidos de Kyle empezaron a hacerse más rápidos debido al suspenso y la preocupación.
Un silencio siniestro se apoderaba de todo el hospital. Stan estaba relajado y en busca de una sala especializada en el tratamiento de heridas. Nunca le habían gustado los hospitales por las cosas "horribles" que ahí pasaban, según él en su infancia. Kyle tenía los ojos cerrados y la cabeza escondida en el pecho de Stan. El pobre joven estaba demasiado asustado, lo cual Stan ya nunca jamás volvería a pasar. El miedo…
Constaba el edificio de tres niveles, en el primero eran de emergencias, el segundo de tratamientos largos y el tercero de estancia, donde los más heridos se quedaban por varios días. Una sala de enfermería se encontraba en el primer piso. Los ojos de Stan se fijaron en la puerta de dicha sala y se acercó hacia ella con Kyle en brazos.
—Ky, necesito que me ayudes a abrir esta puerta.
—¿Qué hay dentro? No me da confianza…
—Es una enfermería, ahí debe estar lo que se necesita para tu herida. Puedo alcanzar a ver las letras arriba de la puerta.
—Está bien… Acércate un poco.
Cuando los dedos del pelirrojo tantearon el frío metal de la perilla, la tomó con la mano y la abrió lo más sigiloso que pudo. Fue un alivio que estuviera vacío de amenazas dentro. Stan entró y cerró con su espalda.
Se podían ver dos camas. Se aproximó a una y dejó el frágil cuerpo de Kyle con todo el cuidado que pudo. Aunque le era difícil, ya que siendo un mercenario no tenía cuidado de nada, y menos el de cargar con un cuerpo tan lastimado como el pelirrojo.
Stan se disponía a ir en busca de una lámpara o algo que les pudiera ser de ayuda para aluzar la obscuridad, la noche vendría pronto. Una mano tomó la suya y se detuvo volteando a Kyle, quien tenía toda su atención ahora y se negaba a soltar la mano de Stan.
—¿Qué pasa?
—Nada, solo es… Bueno, tu… Stan, gracias. Salvaste mi vida y yo no quise hacerte caso. Lo siento por eso. De ahora en adelante sé que puedo confiar en ti.
El mercenario ríe y aprieta un poco la mano de Kyle para luego soltarse y alejarse. Por quien sabe qué motivos, Kyle se alarmó un poco al dejar de tocar la mano de Stan, pero siguió en calma.
—Encontré una lámpara de mano en uno de estos cajones. Nos servirá cuando este obscuro, pero hay que cuidar la batería bien— Le avisó mientras encendió dicha lámpara.
—Stan, ayúdame por favor... No siento la pierna y me estoy empezando a sentir más débil…— El cansancio lo golpeaba y lo hacía caer en la almohada, quedó totalmente acostado y con la mirada entrecerrada. El pelinegro se le acercó iluminando con la lámpara y la dejó en la cama de un modo que tenía vista perfecta de Kyle y la pierna lastimada.
—Escúchame, Ky. Sacare la varilla de tu pierna, sentirás un dolor fuerte.
—No sé si lo soporte… Me siento muy débil.
—Lo haré lo menos doloroso que pueda. ¿Está bien?
Kyle asintió con la cabeza y se agarró del tubo metálico que servía como cabecera. Las camas del hospital tenían muy pocos detalles y eras demasiado simples. Apretó con fuerza y vio a Stan tomar la varilla en su pierna, luego cerró los ojos y sintió como el metal se movía entre su carne y un ardor increíblemente fuerte y punzante. El metal era extraído lentamente junto con varios gritos de parte de Kyle.
—Tranquilo, ya casi esta fuera.
—¡No lo soporto! ¡Acaba de una vez!— Gritaba con toda la garganta y se aferraba al tubo metálico a sus espaldas. Los ojos apretados y la mandíbula cerrada. Empezó a sangrar su herida manchando las sábanas blancas, lo cual le produjo un horror terrible al sentir la sangre cálida en su piel.
Stan hacia todo lo que podía para que Kyle no sintiera el dolor. Pero eso sería algo inútil, ya que la varilla estaba bien encajada en la carne. El ambiente se sentía tenso, los gritos ahogados de Kyle lo ponían nervioso, pero Stan estaba relajado muy dentro de sí. Sabía perfectamente lo que hacía.
De un tirón sacó ese objeto metálico junto con varios chorros de sangre. Kyle sintió su cuerpo estremecerse horrible y gritó.
—Kyle, ya terminó. Te limpiare la herida y te pondré las ven…— Dejó la varilla en el suelo y subió la mirada al rostro de Kyle. Sonrió en silencio y se quedó un momento callado para luego acercarse.
Posó una mano en la frente de Kyle, quien se había desmayado. No soportó tanto el dolor y cayó rendido en la cama. Stan se quedó viéndole a sus ojos cerrados y acarició sus cabellos rojizos y ondulados para luego alejarse en busca del material para cerrar la herida de su compañero.
En los cajones metálicos de la enfermería encontró vendas, parches, curitas, técnicamente de todo para tipos de casos leves como heridas. Se llevó consigo dos vendas enrolladas, alcohol y algodón. Posicionó una silla al lado de la cama donde se encontraba su compañero pelirrojo y se sentó a comenzar con la herida.
Limpió la piel maltratada con alcohol y algodón lo más rápido que pudo. El herido podría despertar en cualquier momento y volvería a pasar por el dolor del alcohol. Sin embargo, fueron notables las señales de queja en la cara de Kyle.
Stan desenrolló la venda y le comenzó a vendar la pierna. Pensaba, Stan pensaba en donde se encontraría su jefe, Giovanni.
—19.92, es el nombre de un experimento para reforzar el cuerpo. Los laboratorios rusos lo mantienen en secreto, ya sabes como es. El gobierno declina, los avances son grandes, los laboratorios se niegan a cerrar con el proyecto. Al final terminan siendo un tipo de… ¿Conspiración...? Pero sabes, me da mala espina. Por eso es que los contacte y ahora somos socios. Hemos hecho pruebas en Rusia. Ha sido fatal, aun faltan muchos cambios y avances que muy pronto se darán… El principal objetivo por el que los contacte es fácil. Nuevo producto en los mercados negros. Ja, já. Será algo grande. ¿Has escuchado de las drogas en los clubes? ¡Esto será la bomba!
Eso fue lo que el mismo Giovanni le había dicho antes de la epidemia. Le había dado un trabajito hace días. El mismo que leyó cuando tomaba un café en el trabajo de Kyle, el mismo día que recibió el pedido de la muerte de Broflovski.
Había tirado todo en el cesto de basura cuando salió de la cafetería, recordaba vagamente algunas cosas escritas en el folder amarillo y entre todo el papeleo. Giovanni le había contado en una carta escrita a mano y le había hecho un pedido.
Amarró las vendas con un clip de metal pequeño ya que la herida estuvo vendada y se levantó con dirección a Kyle para ver su estado. Miró ese rostro tan calmado y pasivo, esos tentadores labios semi-abiertos y unos pequeños cabellos ondulados que salían de ese lindo ushanka verde en su cabeza. Lo retiró dejando a la vista el cabello rojizo y ondulado del chico dormido.
Se miraba tan calmado y lindo con sus ojos cerrados y su respiración tranquila. Se inclinó hacia su rostro dormido y besó esos labios suaves con mucha ternura. No duró más de cinco segundos y se separó para besarle la frente y separarse. Las mismas señales dormidas seguían en el rostro del pelirrojo.
Luego volvió a tomar asiento en espera de que su amado despertara. De nuevo el silencio se hizo presente en todo el edificio. Un silencio siniestro.
N/A: Bien, me siento alegre de este capítulo.
Respecto a Giovanni, es totalmente FALSO.
Es un personaje creado por mí, tendrá aspectos clave pero no creo que haga aparición en algún capitulo.
¿No tienen curiosidad? Digo, me refiero a "ese" encargo que le dejó Giovanni a Stan. Porque venía una carta diciéndole sobre 19.92, y también un trabajo.
Nos vemos el próximo Viernes.
