Mi día fue arruinado... ¡Por el mendigo alambre de los braquets que decidió posicionarse debajo de mi diente! ¡¿Quién cucha se cree el gran hijo de su creadora? Lo peor esque no tengo demaciado espacio entre mis dientes para poder meter dedo, ni suficiente fuerza para intentar doblarlo hacia arriba y sacarlo de ahí (Y tijeras no cuenta como una opción, no tengo unas con hoja filosa y que sean delgadas para que quepa entre el pequeño espacio de mi encia al alambre ql... ¿Funcionará un cortauñas?...). Así que se quedara ahí un laaargo tiempo. Como me gustaría soltar una larga lista de grocerías. Pero me abstendré de hacer éso.
En fin, gracias por sus maravillosos reviews :3.
Jade's POV.
Suspiro cansadamente, recargando mi frente en el volante. No sé cómo lo hice, pero acabo de volver a pelear con Beck. ¡Pero no fue mi culpa! Él... él... Argh. Soy un desastre en cuanto a nuestra relación últimamente, pero él igual tiene la culpa, no sólo yo. Bien, ya veré como reponerlo.
Alzo el rostro cuando escucho como alguien toca la ventana de mi auto. Cat. Abro la puerta.
-¿Qué quieres Cat? –Pregunto, ella se me queda viendo con una sonrisa, meciendo su cuepo de un lado a otro.
-¿Te encuentras bien? –Me pregunta en un tono suave. Suspiro. Me giro en mi lugar, apoyando mis codos en mis rodillas y mi mentón en mis manos. Cat se inclina de igual manera, como si le fuese a contar el mayor secreto del mundo, pues su cara no está a más de cinco centímetros de la mía.
-Sí. No te preocupes, ya pasará, como siempre –Le sonrio débilmente, intentando animarla, pero veo que no funciona cuando ella baja su mirada al suelo, y hace una mueca de tristeza y preocupación. No puedo creer que haré esto, en fin, vale la pena, no aguanto ver a Cat así– Cat –Alza su mirada tímidamente, yo le sonrio con más ganas esta vez y ella me muestra una sonrisa tímida y tierna.
Doy unas palamadas en mis piernas y ella rápidamente sonrié con total felicidad. Se apoya en la puerta y salta a mi regazo, dejando caer su peso sobre mis piernas, lo que me duele, pero no le tomo importancia. Me abraza por el cuello, repegando su mejilla a la mía mientras rie feliz. Le abrazo por la cintura, evitando que caiga pues no para de mecerse en mis piernas de un lado a otro.
Doy un par de palmadas en su espalda, diciéndole indirectamente que se calme. Después de unas risitas se calma y deja de moverse, sólo me mira con sus ojos curiosos, inspeccionándome inconsientemente. Le miro, y hago un movimiento con mi cabeza, indicándole que se pase al asiento del pasajero.
Me sa un beso en el cachete, para después comenzar a pasarse al asiento al lado mío, golpeándome con su codo y pie durante su translado, pero no le digo nada. Me acómodo y cierro la puerta, observando como Cat sigue acomodándose en el asiento. La chica hace demaciado alboroto sólo para tomar asiento, oh bueno, no me molesta realmente.
Cuando finalmente mi amiga se acomodó y abrochó el cinturón de seguridad le pregunté a dónde quería ir.
-Mhhh... –Puso su dedo índice en su labio inferior, pensando su respuesta– ¡Ya sé! Hay un nuevo café a unas cuantas cuadras de aquí. Podríamos ir, beber algo, comer y platicar.
-De acuerdo. Díme tú por dónde queda.
-Uh-hum. ¡Vamos! –Alza sus brazos repentinamente, golpeándolos con el techo del auto. Hace un puchero pero después de unos segundos su feliz personalidad regresa– ¡Vamos!
Nota mental: Cat no es buena dando direcciones. Nos tomó como diez minutos llegar al café, el cual no estaba a más de doce cuadras, pero Cat me dio direcciones algo... equivocadas, e hizo que diese como cuatro vueltas en el mismo lugar antes de llegar.
-Cat –Me voltea a ver, mirándome con expresión curiosa e inocente–, recuérdame no dejarte guiarme nuevamente, ¿de acuerdo?
-¡Ajá! –Baja del carro apresuradamente, a diferencia de mí, que lo hice más tranquila y pausadamente.
-Cat, Cat. Tienes que calmarte –Le digo al ver que llevaba ocho vueltas dadas en círculo. No habrá café para ella. Posiblemente algo dulce.
-¡Vamos, vamos! –Me toma de la muñeca, jalándome dentro del local. No tengo ni la más mínima idea de donde saca tanta energía.
-Buenas tardes. ¿Qué van a querer? –Habla cortesmente la chica del mostrador.
-Yo quiero un pastel de chocolate, uno de vainilla, un café—
-Sin café Cat –Me voltea a ver, haciendo un puchero–. No.
-Bueno, entonces quiero los pasteles y... y... una malteada de fresa.
-Yo sólo quiero un café y una rebanada de pastel de chocolate igual –Cat sale corriendo, tomando asiento en una mesa pegada a la ventana.
Pago todo lo que pedimos, con la vista pegada en mi pelirroja amiga. No quiero que pase el accidente del centro comercial nuevamente. Estuve media hora buscándola, porque quité los ojos de ella por un minuto, ¡UN MINUTO POR EL AMOR DE DIOS!, y para cuando volteé ya no estaba en su lugar. La encontré sentada contra la llanta de mi auto, por poco y llamo a las autoridades para reportarla como perdida. ¿Su excusa? Estaba cansada.
Camino lentamente hasta donde está ella, tomando asiento al otro lado de la mesa, quedando frente a ella.
-Aquí tienes –Le entrego sus dos rebanadas de pastel.
-¡Wow! Podrías ser mecera, Jade –Me dice, señalando el detalle de que venía cargada con dos pasteles en una mano, uno un poco más bajo de la muñeca y su malteada en la otra mano, mientras que tenía el café pegado a mi cuerpo con el antebrazo.
-No es tan complicado.
-Sí lo es. Yo una vez lo intenté y terminé tirando la comida y luego resbalé al pisarla, y choqué contra un estante y tiré los platos que había ahí, al igual que otras cosas. Después de eso mi mamá me prohibió ser yo quien recoja la comida. Sólo me deja tomar dos. Una para cada mano –Sacudo mi cabeza sonriendo tontamente ante su anécdota.
Comemos ambas en silencio, degustando de nuestras rebanadas de pastel. Para cuando terminé el mío, Cat ya había terminado los suyos y estaba con su malteada. ¿Esa niña cómo le hace para comer tan rápido? Extendí mi mano para remover restos de pastel que tenía en la comisura de sus labios. Bien, al menos no hacía un desastre al comer rápido.
-Entonces... háblame de Tori –Comenzé a tocer fuertemente, pues me ahogué con el café.
-¿Qué? –Tomé una servilleta y la pasé por mis labios, limpiando todo rastro de café, para después limpiar una que otra gota que terminé escupiendo en la mesa– Creí que tú hablarías.
-Dije que platicaríamos, no especifiqué quién. Pero hablame de Tori.
-¿Qué quieres que te diga? –Pregunto frunciendo el entrecejo. ¿A qué viene esto?
-Qué sientes por ella.
-Repulsión –Contesto rápidamente, dando otro sorbo a mi café.
-¿Qué más? –Regresa a su malteada, mirándome fijamente con esos órbes chocolate que me acusan de algo de lo cuál no tengo idea mínima.
-Fastidio. Cat, ¿a dónde quieres llegar con esto? –Pregunto.
Lo que menos quiero ahora es pensar en Vega. Llebaba unos tres días sin pensar en ella y eso es un verdadero milagro. Después del sábado de detención no logré apartarle de mi mente, tuve que recurrir a mi novio para lograrlo.
-Quiero llegar hasta donde estés dispuesta a llegar.
No. Creí que sería una linda charla de: "Yo hablo y hablo y tu escuchas y haces comentarios." Al parecer era una charla de "Te aclararé las cosas antes de que lo arruines más." ¡Odiaba esas charlas! Y las sigo odiando.
-No estoy dispuesta a llegar a lado alguno.
-Entonces vive con tu problema.
-¿Qué problema? –Oh, sí Jade: pregúntale, porque eso te ayudará mucho.
-No te hagas, Jade. Tori. Ella es tu problema –Dice en tono irritado, cruzando sus brazos en la mesa, reclinándose un poco para poder hablar en un tono más bajo sin llamar mucho la atención.
-¿Hasta ahorita lo notas? Desde que llegó lo ha sido –No quiero que continue. No quiero que dé solución a mi problema, que me haga reaccionar y aceptar la cruel realidad que he negado desde hace ya un tiempo, al menos no ante ella, e igualmente no quiero que palabras de aceptación y confirmación salgan de mi boca, no de nuevo.
-¿Entonces desde que llegó la amas? –Preguntó, fingiendo un tono de asombro.
-Cat, no digas tonterías –¿Cómo pudo ocurrirsele tal disparate? Aunque quizá eso fuese cierto, sólo que no lo noté hasta ahora. Bien. ¿Qué otra explicación encuentro yo para tratarle peor que a toda chica y chico que ha estado cercas de mi novio? Inclusive unos de ellos lo habían besado. Tal vez, y solo tal vez fue porque Vega no tardó más de dos días conociendo a Beck y ya le había besado a sabiendas de que ya tenía novia, a sabiendas que su novia estaba ahí, a no más de diez metros de distancia; ciertamente éso es lo único que se me ocurría, y lo único que me daba esperanza de que no le trato bastante mal porque la amo.
-No lo hago, digo la verdad, es todo –Sé que es así, pero me niego a reconocerlo.
-No, no es cierto.
-Sí lo es, y lo sabes, Jade.
-Bien, me gusta Vega, ¿Y éso qué? –Le digo molesta de que terminara admitiéndolo. ¡No puedo creer como me fuerza de manera indirectamente directa a decir cosas que no quiero!
-Tienes que decirselo.
-No, no lo haré Cat.
-¡Jade! Sé que entre tú y Beck a habido muchos problemas últimamente, por lo que se nota que ambos terminarán en algún punto. En cambio, puedes ahorrarte ese momento super incómodo, irritante, triste e ir con Tori –Me explica, su tono calmado para no hacerme molestar más.
-Cat. Amo a Beck, y no lo pienso dejar por Vega. Ni en un millón de años –Se recarga en el respaldo de la silla, sus brazos cruzados.
-Entonces que sea así. Espera a que Beck te deje a ti para que por fin puedas estár con Tori.
-Beck nunca me dejaría –Me defiendo, mi tono brusco y molesto.
-Es por ése mismo pensamiento que cuando alguien te deja duele más –Dice, encogiéndose de hombros.
-Mejor continúamos ésto en otro momento –Me levanté de mi lugar, dirigiéndome a la salida.
Odiaba como Cat me hacía entrar en sentido, como terminaba yo admitiendo lo que negaba, lo que quería olvidar, ignorar. Pero oh sorpresa. Cuando Cat me hacía entrar en razón no había vuelta atrás, terminaba pensando todo el tiempo en aquello hasta que le aclaraba a ella las cosas o me veía obligada a hacer lo que no quería. En este caso o le decía a Vega que la amaba o convencía a Cat de que no era así, que odiaba a Vega realmente, claro, no sin antes convencerme a mí de que no tengo oportunidad alguna con Vega, que nada pasará entre nosotras; aquello no es problema, estoy convencida de éso. Lo que me falta es convencerme de que NO amo a Vega, que lo único que siento por ella es odio, fastidio y repulsión.
Subí al auto, cerrando la puerta agresivamente. Cat sube después de mí, su entrecejo fruncido, mostrándome cuan molesta estaba conmigo. No pronuncia palabra alguna en el camino a su casa. Bien, Cat, no te funcionará esta vez, te mostraré que SÍ puedo convencerte de algo por una sóla vez en mi vida, ya verás.
Estaciono el auto enfrente de su casa, esperando que ella baje de mi auto. Pero sólo se me queda viendo con su intensa mirada reprobatoria de mi elección.
-Jade –Comienza. Oh, no. Aquí viene el sermón–, sé que amas a Beck, pero igual amas a Tori. No comprendo como puedes decir que no dejarías a Beck sólo para estar con Tori. Después de todo, ya lo has hecho, ¿no?
-¡Cállate, no lo he hecho! –Mis manos se aferran al volante. No quiero escuchar esto.
-¡Si lo has hecho, Jade! ¡Para de negar la verdad! –Abrió la puerta, desabrochó su cinturón con furia y bajó del auto azotando la puerta.
Perfecto. Ahora había terminado por molestar a Cat también, lo que me faltaba. ¡Lo que me faltaba! Manejo sin mirar muy bien a donde voy, y estoy segura que ya me pasé más de una luz roja, pero poco me importa. Miro por la ventana en un alto que sí tomo en cuenta y no puedo evitar apretar mi mándibula.
¿Acaso esa era Vega? ¡¿Qué hacía con esa guapa chica? ¡Riendo a carcajadas! No, Jade. Pasa de largo y sigue con tu indefinido camino. ¡La que me lleva! ¿Qué tan malditamente complicado era hacer éso? ¿Por qué no pude hacerlo? Ah, no. Tengo que ir y buscar un estacionamiento para poder interrumpir algo que no es de incumbencia mía y no lo será.
Pero antes de poder forzarme a quedarme en el auto mientras maldigo y mascullo cosas de las que sé terminaré arrepintiéndome una vez la cosa se aclare, me encuentro haciendo éso sin la parte del auto, siendo sustituida por mí caminando hacía Vega y su amiguita, quien no paraba de hacerle reír.
No, no, por favor, dime que esto que siento no es algo llamado celos. ¡No! ¿Qué demonios me pasa? No se supone deba sentirme así, no por Vega. Carraspeo un poco, haciendo mi presencia obvia al ver que las chicas no me habían volteado a ver ni un poco.
-Jade que sorpresa verte por aquí –Dice Vega, mostrándome una blanca sonrisa. Respiro lentamente, intentando ignorar las lágrimas de felicidad en los ojos de Vega, el color rosado en sus mejillas y la felicidad que era más que notable a kilómetros de distancia que irradiaba de su persona.
Doy una rápida mirada a su amiga. Tiene pelo castaño, y sus ojos de un mismo color pero más claro, al igual que Vega, tiene las mejillas rosadas, de una tonalidad más clara y una enorme sonrisa en su rostro.
-Oh, ella es Melissa –Me dice, su amiga me extiende la mano y yo sólo bufo molesta.
Melissa voltea a ver a Vega y ella sacude levemente su cabeza en un no, entonces la chica baja su mano.
Esperen. ¿Dijo Melissa? Eso nombre me suena... ¡Oh, ya recuerdo! Aprieto mis manos que ahora están hechas puño a mis costados. ¡Ella! ¡Ella es la chica! ¡Ella es de quien Tori escribió en su diario! ¿Tori? Quise decir Vega. Dios. Sonrio forzadamente.
Oh no. Bien, Cat tenía razón, habré de decirle eso mañana con todo y disculpa, lo siento y un "¿Me perdonas?". Oh sí Jade West está sintiendo de una chica que posiblemente ya es pasado en la vida romántica de Vega. O posiblemente no lo es. De cualquier forma, estoy celosa. Celosa del efecto que dejó en Vega, el buen momento con carcajadas que le brindó.
-Un gusto –Es todo lo que alcanzo a decir antes de cerrar mi boca ante el temblor en mi voz.
¡Maldita sea! Deja de mirar a otro lado Jade. Me regaño al ver la mano de la amiguita de Vega sobre la de ésta, sus dedos entrelazados. No puedo evitar el sentimiento de odio aparente ante la chica. ¿Por qué no puedo ser ella? Las respuesta es bastante simple: soy yo.
Me decido por irme, excusándome con algo pátetico y de último momento, que a pesar de no tener sentido replicaré hasta que dejen de joder con explicaciones de que no es justificable o que no tiene sentido. O simplemente terminaré diciendo que poco me importa y les dejaré con la palabra en la boca.
Pero maldita la hora en que caí por Tori Vega. Y maldita sea el efecto que tiene en mí. Un efecto que ni Beck a tenido. Y éso ya dice mucho, dice demaciado.
Para irritarme más está la verdad: Cat ganó nuevamente. Ya no podía convencerme yo de que no amaba a Vega. Después de esto llamado celos no puedo. Me costaría imposibles.
Hoy fue un gran día (Pese al declive de emoción con el... amigable alambre), el mejor de todo el año hasta la fecha XD (Sin contar los días con mi hermana), por lo mismo amo ir a hacer un trabajo en equipo con mis amigas (Ale, Ana, Luisa y Daniela, aunque sólo Luisa fue a casa de Ale para hacerlo, y Mauricio), siempre me hacen reír a ENORMES carcajadas por un gran lapso de tiempo, de hecho, son las únicas capaces de hacerme reír a carcajadas al extremo que me empiezo a ahogar por falta de aire. Y hoy descubrí que ir al Montalayo y tomar Coca junto con Luisa no es sano XD, o algo tenía la Coca o de plano estamos bien safadas. No parabamos de reírnos. Y así... fue como los padres de Ale nunca más nos llevarán a un sitio público :P. Pero bueno, valió la pena.
¡EN FIN! Salió mejor de lo que planeé. Y eso que planeo ideas vagas donde tengo que ingeniarmelas como ponerlas :D, así que sí, terminó mejor de lo esperado. Corto, sí. Pero bueno. Corto es mejor que nada, ¿no es así?
