Proyecto conjunto creado por Iva Ren y Cpbr15,

pueden encontrar la versión en inglés en el perfil de Iva Ren.

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14: La partida.


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"Se alejo de mi vida de un solo golpe, se fue sin decirme adiós

me rompió la sonrisa, las ilusiones, el alma y el corazón

le di todo mi amor y no fue suficiente

no quiso quererme como la quise yo

¿que voy ha hacer con todo este amor?

Que no cabe en mi pecho, que me cala los huesos

que se ahoga en este mar de dolor

que me quema la carne, que me hierve la sangre

que me esta partiendo en dos la razón

¿Que voy ha hacer sin su amor?¿que voy ha hacer con mi amor? "

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~Que voy hacer con mi amor- Alejandro Fernández~

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Nick comenzó a delirar, sus manos temblaban, el nudo en su garganta no le permitía emitir ningún sonido, mordió sus labios para contener el grito de emoción que demandaba por salir de su interior, su corazón parecía bombear más sangre de la acostumbrada, latía tan rápido que podría salirse de su lugar en cualquier momento, acariciaba la pantalla contemplando la fotografía, era su niña, suya sin duda, ya no había forma que la coneja pudiera seguirlo negando, luego de tomar algunas bocanas de aire y de no dejar de mirar esa fotografía de su bebé, se llevó el celular a su pecho, un amor inmensamente grande se desbordaba en su interior por sus niños, ahora solo faltaba ir a verlos.

—¿Qué hay del niño? –le texteó a Finnick

—Está en incubadora, no dejan verlo, pero está bien. –fue la última respuesta de su amigo.

—¿Esta todo bien? —la voz de Lucy puso en alerta todos los sentidos de Nick, se limpió las lágrimas y volteó su cuerpo para mirar a su esposa.

—Nada, solo estoy… conmovido aun por este día, es el más importante de mi vida — respondió con mucha serenidad disimulando la verdadera razón de sus emociones.

—Nick... —Lucy aun no cabía de felicidad por su boda, le regaló un beso en la mejilla a su esposo —los invitados preguntan por ti, ¿volvemos con ellos?

—Claro –Nick se limitó a complacerla, prefirió guardar la noticia de los bebés para otra ocasión y tomando la mano de su esposa regresaron a la recepción.

La gente disfrutaba de la hermosa fiesta, pero la mente del zorro se encontraba con sus niños, necesitaba librarse de Lucy y escabullirse a conocer a sus hijos, pero no podía levantar sospecha ni decirle nada a su esposa porque esta insistiría en ir con él y los bebés delatarían la verdad sin duda.

Mañana a primera hora partirían ambos a su luna de miel, el tiempo jugaba en su contra, Nick comenzaba a impacientarse aunque se mostrara muy sereno, "Hazel, Oliver" esos nombres daban vueltas en su cabeza, en especial su niño, anhelaba verlo, saber más sobre su condición, saber si estaba bien, saber por qué lo tenían en incubadora, quería tenerlos a ambos en sus brazos, en los bebés era todo lo que Nick podía pensar.

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Judy contemplaba a su pequeño fue traído en su incubadora a la habitación de la madre para una pequeña visita, a pesar del inmenso dolor en su cuerpo el alivio venia de su alma y la noticia que Oliver mostraba estar en buenas condiciones, no pudo tocarlo, pero el poco tiempo le alcanzo para detallarlo por completo, era simplemente perfecto, llevaba a la pequeña en brazos, los dos bebés dormían apaciblemente.

—Mi bebito precioso –las lágrimas salían casi a chorros –no te preocupes, tu serás un niño fuerte y sano –acariciaba el cristal, era doloroso mirarlo ahí enredado entre tantos cables –te reunirás con tu hermanita y seremos una familia.

El niño movía sus bracitos al sonido de la voz de Judy, las lágrimas continuaban cayendo del rostro de la coneja.

—Perdónenme por negarle su existencia a su padre –sollozaba –pero él ya tiene su vida a lado de alguien más –miraba como Hazel empezaba a quejarse –no mi niña, no –la arrullaba –les prometo que yo lo cuidaré con todo mi amor, los protegeré con mi vida.

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Sus padres habían ido a su departamento a preparar todo para la salida de ella y los niños, el espacio era demasiado pequeño para los tres, así que Fru Fru ofreció su casa para estos primeros días, mientras Judy pudiera lograr organizarse para su viaje a la ciudad que sería su nueva residencia y la de sus hijos.

Fru Fru le daba muchos consejos de maternidad a su amiga, hablan en voz baja, pues la pequeña Hazel dormía en una cuna al lado de su madre

— No te preocupes, serás una excelente madre —le dijo la musaraña a la coneja dándole ánimos.

—Todo es demasiado maravilloso —comentó la coneja, aun incrédula por su nueva situación.

—Judy... ambas sabemos que Nick puede aparecer en cualquier momento —le recordó Fru Fru.

—Eso no pasará, es casi medio día, la boda fue ayer, a primera hora se irían de viaje por la luna de miel, está lejos en estos momentos y es mejor así, además aún no sé qué tanto le dijo Finnick.

— ¿Aun estas segura de querer irte de Zootopia? —indago la pequeña musaraña.

La coneja lo meditó por algunos segundos —Es lo mejor, no me importa si ya conoce la verdad de los niños, nosotros no somos su familia, en unos días estaré lejos de aquí y de todo, iniciaré una nueva vida con mis hijos, ellos son todo lo que necesito para seguir adelante —le dijo a su amiga regalándole una gran sonrisa.

— Mientras estés conmigo nadie podrá acercarse a ti y a los bebés ni siquiera Nick, lo mantendré a lejos hasta que puedas viajar, te lo prometo —aseguró Fru Fru.

—Jack... el... también lo has mantenido a raya ¿cierto? —preguntó la coneja

—Si, no importa cuánto intentó acercarse a ti, los osos de papá nunca lo permitieron, jamás dejaría que te hubiera vuelto a poner un dedo encima.

—Gracias —susurró Judy haciendo sonrojar a Fru Fru.

—Tranquila, tonta coneja, sabes que te apoyaré siempre, somos amigas Judy, no tienes nada que agradecer —le dijo Fru Fru

Al final la coneja tuvo razón, Nick no pudo librarse de Lucy por lo cual no asomó por el hospital, Oliver necesito un par de días antes de ser dado de alta, los tres pudieron instalarse en la casa de Fru Fru sin mayores complicaciones, luego de una semana acompañada de sus padres y con el corazón partido en dos por la nostalgia Judy tomó rumbo con sus hijos a su nuevo destino dejando todo atrás, su vieja vida, sus amigos, su trabajo y al padre de sus hijos.

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Pasaron algunos días mas, Nick miraba su celular nuevamente, tomó una gran bocanada de aire antes de volver a marcar, luego de varios timbres escuchó la voz de la operadora pidiéndole dejar un mensaje, colgó, estaba por querer estrellar el aparato contra la pared, seguía sin saber nada de la coneja ni de sus hijos, llamó incluso a los padres de Judy pero estos también ignoraron sus llamadas igual que la hija.

Finnick fue al hospital un par de veces más, pero los osos de Mr. Big lo mantuvieron a raya, por lo cual no pudo darle más novedades de los bebes a su amigo. Fru Fru fue la única que le respondió diciéndole que los niños estaban bien pero sin dar mayores detalles justificándose en que lo mejor sería esperar que regresara, pero incluso ahora que estaba de vuelta en Zootopia seguía sin saber nada de su compañera.

Necesitaba poder escabullirse de su esposa y buscar a Judy en el acto, ya no aguantaba un segundo más sin saber nada de ella o de sus niños, fingir estar feliz con Lucy ya le era insoportable.

—Nick, Nick —lo llamaba Lucy en la distancia, el zorro guardó su celular en el bolsillo y fue hasta donde se encontraba su esposa.

—¿Que sucede tesoro? —preguntó el zorro.

—No encuentro las cosas que compramos para la cocina, desde que llegamos no has ayudado a desempacar, por favor Nick fue un viaje largo y quiero descansar, mañana tenemos que trabajar —su esposa tenía razón mañana era la ocasión perfecta para buscar a Judy.

—Lo siento, ven déjame ayudarte con todo este desorden —se disculpó el zorro, para luego disponerse a tratar de organizar todo lo que salía de las maletas de aquel largo viaje.

Al día siguiente Nick se levantó más animado que nunca, se arregló y salió rápido de su departamento, Lucy aun dormía y no sintió a su esposo marcharse aquella mañana, le tomó unos minutos llegar hasta la puerta del edificio donde vivía la coneja, entró y la casera lo recibió con una cara de sorpresa que incluso a su edad lo expresaba todo, el zorro comenzó a sentir un vacío en el estómago, ya nada le gustaba.

—¿Nick? creí que... —la armadillo no podía articular bien las palabras para crear una oración — ¿qué haces aquí? — preguntó la señora.

—Vine a visitar a Judy, vamos, solo me ausenté unos días por la luna de miel pero ya estoy de regreso, voy subiendo —dijo el zorro dando rápidos pasos hasta la escalera.

—Nick, no vale la pena que subas hasta allá — le comentó la armadillo.

El corazón del zorro quería desbordarse, nuevamente ese mal presentimiento lo invadió —¿A qué se refiere? ya se, si es por los bebés entrare sin hacer ruido, no se preocupe — le aseguró el zorro.

—No hijo, Judy no está, se fue, creí que lo sabias —esas palabras destrozaron por completo el corazón del pelirrojo.

—¿Cómo que se fue? —preguntó Nick con las lágrimas queriéndose asomar por sus ojos de la conmoción.

—Luego de tu boda y tener a los bebés, ella no regresó aquí, sus padres vinieron por sus cosas y no supe más de Judy, no se a donde fue, sólo... sólo se fue hijo.

Nick no daba cabida a la noticia que recibió, negaba con su rostro y sentía como su corazón empezaba a acelerarse, se giró y subió corriendo las escaleras, llego a la puerta del departamento de la coneja y comenzó a golpearla con desesperación, tratando de dejar salir toda la frustración que llevaba por dentro, maldijo el momento en que le devolvio la copia de la llave a Judy.

—Abre la puerta Zanahorias, abre maldita sea! —las lágrimas salían sin control por los ojos del zorro, le comenzaba a faltar el aire, estaba desesperado, la había perdido a ella a sus hijos —te dije que abras esa puerta —comenzaba a subir el tono de su voz —abre ya Judy, déjame verlos, son míos, son mis hijos, mis niños.

El depredador dejó de tocar, cayó de rodillas y dejó que el llanto se apoderara de su ser, la realidad que ella no estuviera dolía de una manera tan fuerte y profunda que surcaba hasta el alma.

A paso lento la armadillo subió las escaleras mientras escuchaba el llanto del zorro, lo vio tirado frente a esa puerta, tan derrotado, lleno de frustración y decaído por el dolor, se acercó hasta la puerta ingresando la llave en la cerradura y empujándola para abrirla, un espacio vacío se abrió frente a los dos, el zorro se levantó rápidamente y entró para encontrase solamente con una inmensa sensación de soledad.

—Lo siento Nick, te dije que se fue, lamento mucho esto, pero no puedo ayudarte más, no tengo idea a donde habrá ido— le dijo la casera al zorro, quien lloraba desconsolado.

El zorro regresó su departamento totalmente abatido y derrotado, durante esos días Nick disimulo su dolor ante su esposa, pero al mismo tiempo en su interior se desataba una batalla campal entre la tristeza, desesperación, coraje e impotencia, esa coneja estaba siendo demasiado cruel, ¿porque hizo lo que hizo? ¿Porque se fue con sus hijos? Peor aún… ¿porque le negó su existencia? No entendía muchas cosas, hubo momentos de sobra en los que ella pudo haberse sincerado y hablarle con la verdad, ¿porque tuvo que esperar a que todo pasara? ¿porque lo permitió?

Cuando Lucy le pregunto por Judy solo se le ocurrio decirle que estaba con alguna de sus hermanas mientras pasaba su licencia, la zorra no uiso insistir y prefirio no tocar mas el tema de la coneja o los bebés.

Sin duda, el zorro tenia demasiadas preguntas y ninguna tenia respuesta, se dio cuenta que no conocía tan bien a la coneja como pensaba, sin embargo algunas cosas cobraban sentido ahora con su partida, definitivamente fue esa noche en la que se embriagó y amaneció en casa de ella, solo quedaba esperar, esperar a que el permiso de maternidad de la coneja expirara y regresara a la comisaria, debía encararla, ella debía explicaciones, tarde o temprano ella tendría que pararse por allá a rendir cuentas, solo debía esperar.

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—Hola Nick— Saludo Garraza tan animado como de costumbre al zorro que entraba por la puerta de la comisaria, esperó pero no obtuvo ninguna palabra salir de la boca del pelirrojo, con su cola y orejas bajas Nick solo siguió de largo a la sala de reuniones, esperando que por algún milagro la coneja estuviera ahí, despues de todo hoy el era el dia que habia esperado por estos meses, la licencia de maternidad acabo, Hoops debia reportarse a trabajar.

La realidad que no saber nada de ella, de haberla perdido para siempre era aún inconcebible, entró al punto de integración de todas las mañanas en el trabajo, pero solo vio caras que no le interesaban, no respondió a ningún saludo, parecía un cuerpo vacío sin sentimientos que andaba solo por la fuerza de la física no por su propia voluntad.

Llegó al asiento que era habitual y miró a su lado, vacío, efectivamente la coneja no estaba, las ganas de volver a llorar llegaron en ese instante, de no haber sido por el ingreso del Jefe Bogo en aquel preciso momento seguramente hubiera soltado a gritar como en el departamento meses atrás. La asignación de labores no llevó mucho tiempo esa mañana, el zorro espero que todos los demás se fueran para hablar a solas con su jefe, este no se sorprendio también esperaba por esa conversación, pues intencionalmente asignó la ronda de Nick en último lugar.

—Jefe —el zorro habló primero —necesito que me regale unos minutos de su tiempo, por favor—suplicó.

—Sé lo que vas a preguntar, Wilde —se adelantó el búfalo, se quitó las gafas y las colocó en el bolsillo de su camisa, tomó asiento y habló —Hopps me notificó de su embarazo tan pronto supo la noticia, junto con la solicitud de su permiso de maternidad, también me entrego una de traslado, le pregunte si estaba totalmente segura de su decisión y ella me aseguró que era lo que quería— mientras el moreno hablaba el zorro escuchaba atentamente cada detalle —me pidió que no te diera la noticia, pues consideraba ser ella quien hablara contigo al respecto y yo estuve de acuerdo en que así fuera, me bastó unos días viéndote trabajar solo para darme cuenta que no sabías nada de su traslado.

—Si lo sabía, ¿porque no me lo dijo? Yo estuve como un idiota haciendo todo con la esperanza que luego ella volvería a ser mi compañera —le reprochó el zorro.

—Porque no era mi responsabilidad decírtelo, si ella calló fue por algún motivo y no pensaba irrespetar su decisión, menos estando embarazada—le indicó el Búfalo con un tono de voz algo molesto.

—Tiene que decirme a dónde se fue —le exigió Nick —ya hizo algo por ella, ahora haga esto por mi, dígame por favor donde esta ella, merezco saberlo, necesito verla, necesito ver a esos niños —los ojos de Nick nuevamente dejaron escapara algunas lágrimas.

A pesar del evidente dolor del zorro, Bogo guardó la verdad para sus adentros, Judy fue su mejor oficial en años, no estaba dispuesto a ir en contra de sus decisiones —no lo sé, Wilde — mintió —solo ella conocía su lugar de traslado cuando fue notificada, por seguridad ese tipo de información se maneja solo con el solicitante, lo siento mucho.

Los labios del zorro temblaban al igual que sus patas que ya no tenían la fuerza para sostenerlo de pie, sollozaba mientras intentaba controlar la respiración —Necesito estar solo —le pidió a su jefe.

El búfalo se levantó de la silla acomodándose el uniforme —tómate el día libre si quieres, nos vemos mañana Wilde — fue lo que dijo para luego salir de la sala de reuniones.

Nick caminó fuera de la comisaria totalmente derrotado, el mundo estaba por venírsele encima, ¿como es que esa coneja egoísta estaba desaparecida del mapa?, tenía demasiada impotencia, un sentimiento que quería acabar con su corazón, ese día algo en el interior del zorro se había quebrado.

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La noche caía sobre la ciudad, el silencio de los suburbios no era tan tranquilo, ahí estaba la coneja, sosteniendo a Oliver, el pequeño zorro se abrazaba con terquedad al cuerpo de su madre, Judy miraba por la ventana, la pequeña Hazel se echó a llorar de repente, eso hizo que la coneja girara hacia ella, los niños podían ser muy perceptibles, sentían lo que ella sentía, por un momento se frusto por la impotencia, la frustración, llego a un punto de pensar ¿si estaba haciendo lo correcto?.

Continuara…