Hola, sí que me tardé para subir este capítulo. Mi justificación es que estaba en periodo de exámenes y pues no tenía cabeza para continuar con el fic, hasta ahora. Espero que éste capítulo les guste, incluso lo hice más largo de lo normal por aquello de la larga espera.
Espero publicar el siguiente más rápido. Y pues lo mismo de otras veces, cualquier sugerencia es bienvenida :D
TODO SE VUELVE INESPERADO
- Esto no se va a quedar así Kouji -dijo severo Takuya- pero tampoco es el momento para hablarlo, ya nos veremos después.
Zoe se fue llorando sin mencionar palabra alguna, Kouichi le había dedicado una última mirada al parecer llena de compasión; sus amigos se marchaban molestos. Gracias a Piedmon ahora las cosas en su vida se complicaban aún más. De nuevo sentía que detestaba al digimundo.
Kari al ver que los jóvenes italianos se marchaban agachó la mirada, ella misma se sintió como una tonta por haber actuado de manera tan imprudente ahí, luego, sintió la mirada de Takeru. Quizá, sí era una mentirosa, ya que también a él le había estado ocultando muchas cosas.
TK miraba a Kari esperando una explicación para todo lo que había visto y oído, pero Kari sólo se había limitado a agachar la cabeza, la fortaleza que había creído poseer apenas momentos atrás desaparecía y sentía como de nuevo se volvía frágil y necesitada de protección, estaba al borde del llanto cuando Gatomon intervino.
- Será mejor que vayamos a casa, esto ha sido demasiado por hoy, todos necesitamos descansar y pensar.
Todos asintieron y se dirigieron de nuevo a su hogar temporal de Milán. Mientras iban de regreso Kouji no pudo evitar mirar a Kari; en tan sólo unos segundos había cambiado completamente toda ella, sintió remordimiento por no estar pensando en su novia en esos instantes, pero sencillamente había algo en él que hacía que no dejara de observar a la castaña. Ahora, se veía frágil, más vulnerable y de alguna manera Kouji sintió que a la que veía era a la verdadera Kari. Sacudió su cabeza para dejar de mirarla y dejar de pensar lo que pasaría con la princesa.
Todo el camino habían permanecido en silencio, para cuando llegaron a la casa ya era noticia que la princesa de Italia casi había muerto en las manos de un monstruo y que otro, la había rescatado de morir, por lo que Kri y Kouji fueron recibidos de manera preocupada, preguntando si la princesa se encontraba bien. Kari en esos momentos no quería explicar nada, además no podía parar de pensar que le esperaba otro periodo complicado. Sin decir mucho se retiró a su habitación y fue Kouji quién se encargó de las explicaciones.
TK junto a Patamon y Gatomon habían entrado a la casa por una puerta trasera evitando ser vistos por los demás. Gatomon de inmediato se dirigió hacia donde estaba Kari, ella de nuevo se preocupaba por la estabilidad de su compañera, sabía mejor que nadie que ella estaba asustada e incluso que quizá también tomaría como mérito propio el hecho de ser la causa de los problemas de Kouji. Piedmon sí que había sabido mover las piezas a u favor, o al menos eso fue lo que pensó la digimon.
TK al no saber lo que pasaría después se comunicó con Tai para contarle lo sucedido, el ataque de Piedmon, la aparición de otros elegidos y el hecho de que Kari tenía conocimiento de esto último.
En cuanto Tai escuchó lo que Takeru tenía que decirle su instinto de hermano sobreprotector se activó y comenzó a desesperarse ¿Cómo es que Piedmon casi la mata?, y más preocupante para él ¿Por qué su hermana no había hecho nada? Taichi estaba tan preocupado por Kari que no le prestó mucha atención, a pesar de haberse sorprendido también, a la existencia de un grupo italiano de niños elegidos, de hecho, le prestó más atención a cómo éstos se habían portado con su hermana. Él que daría por estar a lado de Kari en esos momentos.
~ o ~ o ~ o ~
Kouji después de haber dado explicaciones escuetas a sus compañeros, se dirigió a la habitación de Kari, tenía que hablar con ella acerca de lo sucedido y planear lo que harían de ahora en adelante. Se detuvo frente a la puerta de su habitación, suspiró y luego tocó.
- Adelante -le contestó una voz llorosa.
Kouji entró y se encontró viendo a una Kari con los ojos todos rojos. Denotaba claramente que había estado llorando. Gatomon estaba con ella.
- Sólo quería asegurarme que estuvieras bien
- No Kouji -el escuchar su nombre con ésa voz lo tomó por sorpresa- no me siento nada bien…
Kari se había puesto a llorar de nuevo, y él,sintiéndose mal por ella se sentó a su lado en la cama, en esos momentos el peliazul no quería otra cosa que no fuera tranquilizar a la princesa, así que, siguiendo sus impulsos colocó sus brazos alrededor de los pequeños hombros de la princesa en un cálido abrazo que sorprendió a Kari, pero al cual ella también cedió y se abandonó a los brazos de Kouji. Para él tener a Kari en sus brazos le brindó calor, una tibieza y confort que había querido negarse a aceptar, esa tibieza lo hizo sonreír y sentir que en esos momentos era capaz de proteger a alguien.
Gatomon se acercó más a donde estaban ambos, le sonrió a Kouji por brindarle apoyo a su compañera ya que la digimon sabía perfectamente que eso haría que su compañera se sintiera mucho mejor. Kouji al ver la reacción del digimon le dedicó una sonrisa en respuesta. Apenas hace poco había sido llamado mentiroso y lo habían mirado con decepción, pero en ese momento se sentía parte de algo más, se sentía aceptado y necesitado por alguien. Por esos instantes decidió que se dejaría atrapar por el calor de Hikari, para después poder afrontar de nuevo a sus amigos.
Kari al responderle a Kouji que no estaba bien, no pudo aguantar más y había estallado de nuevo en llanto. Se sorprendió cuando él la había tomado bajo sus brazos, al principio había pensado en alejarse, pero necesitaba tanto de ese gesto y nadie más que él estaba ahí en esos momentos. Bajo sus brazos se sintió protegida de nuevo, recordó cómo era que Tai también la había hecho sentir así con sus abrazos y diciéndole que todo estaría bien, pero ahí, bajo el abrazo de Kouji había algo más, algo que la hacía sentir la completa seguridad de poder abrirse y decir todo lo que sentía. Sin soltarse del abrazo comenzó:
- Pensé que moriría Kouji, pensé… -se estremeció al recordar los dedos del digimon sobre su garganta y entonces ella abrazó más a su acompañante- pensé que todo acabaría para mí, y todo por querer mantener una postura innecesaria ante la gente.
Kouji le susurró al oído que no era su culpa, y ahora ella no podía evitar sentirse preocupada por lo que había pasado con los compañeros de Kouji, a ambos los habían llamado traidores, y ella se sentía como tal, pero en esos momentos no podía detenerse.
- A veces, a veces creo que esto no debería estar pasando -dijo sollozando- ¿Por qué el mundo dispone de iempo completo de nosotros? ¿Por qué no podemos pedirle nada a cambio? -Kouji la estrechó con más fuerza- Tengo miedo de no estar a la altura…
Kouji la había estrechado más porque verdaderamente sentía que podía entender el dolo de ella. Con pocas palabras y entre sollozos le había descrito los mismos sentimientos que él tenía por momentos. Sobre todo el último, el de no estar a la altura. ¿Cuándo se habían vuelto tan afines? ¿En qué momento decidió romper su promesa de no involucrarse? ¿Cuándo había empezado a tener tantas ganas de proteger a Kari del mundo? Para él quizá había aparecido en esos precisos instantes. Alguien al abrir la puerta de la habitación, había interrumpido sus pensamientos, ése, era TK. Recordó entonces que Zoe se había marchado llorando en su último encuentro y se dió cuenta que el estar pensando en sólo proteger a Kari en esos momentos era algo que él no tenía por qué estar pensándolo. Él simplemente no podía estar fijándose en alguien más que no fuera Zoe.
A TK, la escena lo tomó por sorpresa, Kari estaba deshecha en los brazos del chico que precisamente lo tenía tan molesto. En eso momentos por la mente del rubio pasó la idea de molerlo a palos sin importar que fuera mayor que él, alguien de la edad de su hermano. Se contuvo
- Ella, ¿Está bien? -fue lo único que dijo acercándose a la cama.
- No, pero ahora que estás aquí me puedo retirar tranquilo -Kouji le dijo algo a Kari para luego soltarla y dejarla en manos del rubio.
Kouji se retiró a su habitación en cuanto soltó a Kari, de ella había recibido un gracias aún con lágrimas en sus ojos. Sabía que después de eso tenía mucho en que pensar. Esperaba que el sueño le ayudara a recobrar la cordura.
Kari después de que Kouji se fue no dijo nada más respecto a cómo se sentía hasta que se quedó dormida en los brazos de TK. Esperaba que al día siguiente las ideas se le hubiesen enfriado para poder afrontar lo que estaba por venir.
~ o ~ o ~ o ~
- Matt, te digo que tu hermano acaba de hablar conmigo, me aseguró que hay más niños elegidos -se escuchaba algo del otro lado del teléfono- que no Matt, no los conocemos, ni siquiera figuran en el incidente de Malonmyotismon, lo que quiero decir es que, tenemos que reunirnos de nuevo.
Tai acababa de colgar con su mejor amigo, él le había asegurado al castaño que de inmediato tomarían un vuelo hacia Egipto para reunirse con él. El antigua portador del valor estaba preocupado, al principio no había prestado mucha atención a lo que Takeru había dicho de los otros elegidos, pero ahora que ya lo había razonado un poco se dió cuenta de que quizá entre ellos podían encontrarse a ese alguien con poder suficiente para detener a Piedmon como había dicho su padre.
Quería ver pronto a Kari, ya que ella sin duda formaba parte del misterio, por no decir que sabía de la existencia de los elegidos y no lo había revelado. Confiaba en que las razones de ella no eran cualquier cosa, pero necesitaba tener armas para apoyarla frente a los demás. Según TK ya había sido acusada de mentirosa por el otro grupo de chicos así que no sabía lo que podía esperarle con su mismo grupo.
~ o ~ o ~ o ~
Piedmon estaba satisfecho con su trabajo, para poder cumplir con su objetivo necesitaba que la elegida de la luz tuviera su digispirit y él necesitaba contar con los 7 códigos para poder crear la apertura en la Tierra. Apenas tenía uno bajo su poder y esperaba que esa noche pudiera conocer la localización del siguiente.
- Señor, ya tenemos la localización de Leviamon -Ranamon había aparecido- se encuentra en Alejandría.
Su secuaz era eficiente cuando se lo proponía, sonrió mostrándose satisfecho nuevamente, las cosas iban mejor de lo que esperaba. El lugar donde se encontraba el siguiente código era nada menos que de los dominios del hermano de su presa principal; la siguiente batalla también sería interesante.
- Bien, tendremos que preparar nuestro siguiente movimiento. Es un hecho que los mocosos se aparecerán en el lugar.
Ranamon asintió, ella también se había hecho de un aliado que sabía por historias, a los chicos no les gustaría ver. Piedmon y ella comenzaron a reír, sin duda se vengarían de todo lo que los niños elegidos les habían causado en el pasado.
~ o ~ o ~ o ~
Kari se encontraba en el baño, sobre sus hombros podía sentir como si estuviera cargando piedras. Cuando había llegado a Italia había tenido la misma sensación varias veces. Ella sabía que esa carga sobre sus hombros se debía a la tensión, al principio había tratado de borrarlos de su mente diciéndose a sí misma que no era más que otra muestra de lo débil que era. Resultó que se había vuelto a equivocar con eso. Esa mañana se había levantado con la resolución de cambiar su manera de ver el reino, pero primero debía aclarar las cosas que habían pasado en el hipódromo. Su hermano la había estado llamando y ella no había respondido, se imaginaba ya como es que TK tal vez le había adelantado un par de cosas.
Salió del baño y se dirigió después al comedor, donde sabía la esperaban 15 jovenes que quedaban como posibles candidatos a ministros, sería a ellos a los primeros que daría explicaciones. Gatomon, TK y Patamon no estarían con ella, así que tomó todo el valor que tuvo y se sentó a la mesa. Comenzó por decirles a todos que si iba a estar ahí junto a ella tenían que saber acerca de todos los problemas que aquejaban al reino y que entre ellos el más reelevante en esos momentos eran los digimons. Los chicos se quedaron sorprendidos con la noticia e incluso uno renunció. Bien, así casi finalizamos con la elección pensó Kari.
Kouji esperó hasta que todos se hubieran retirado del comedor para poder hablar con la princesa. Se había sorprendido él también al escuchar como es que al fin revelaba su secreto de los digimons. Por más que se había esforzado, no había podido convencerse de que podía ser indiferente con ella y mucho menos cuando leyó una nota del periódico de ese día.
- ¿Has visto ya el encabezado de esta mañana? -Kari lo miró extrañada- Por cierto, espero que estés mejor.
Kari tomó el periódico que estaba a lado suyo, el encabezado decía "Princesa a punto de ser asesinada" leyó toda la nota; en ella no decía mucho acerca de la batalla que habían sostenido los digimons sino más bien parecía la narración de alguno de los que había evacuado antes de empezar la verdadera pelea, lo que le había llamado la atención fue una parte donde aseguraban que tal vez ella ya estaba buscando el amor. Claro, la habían visto llegar a la casa a lado de Kouji y ahora ya tenían seguramente, una historia acerca de ellos dos.
- ¿A qué te ha tomado por sorpresa? -le dijo Kouji
- Claro, sus brillantes deducciones -Kari lo miró- apuesto a que algunas personas no estarán contentas con ésto.
A las personas a las que Kari se refería sin duda eran Zoe y TK Aunque prefería en cierta manera que la noticia no fuera tan explícita, era mejor la historia de un probable romance a que hablaran en un artículo de primera página acerca de los digimons. Kouji también lo prefería en cierto grado.
- ¿Y bien? -ahora Kouji la miraba
- ¿Tienes algún problema al respecto?, me refiero a que, si te molesta la situación… -Kari se dió cuenta de que el peliazul no terminaba de entender a lo que se refería- la verdad es que en estos momentos no sé como manejar el asunto de los digimons. Ya no sé que sea mejor. Mentir, quizá sólo nos consiga que la gente que queremos se aleje.
Y ahí estaba de nuevo, la chica indefensa y sincera, la que tenía el valor suficiente para revelar sus verdaderos sentimientos; por un momento reflexionó su posición, quería ayudarla, de corazón, lo quería.
- No es como si siempre vayan a estar enojados conmigo Kari, tarde o temprano tendremos que hablar del asunto.
Kari sentía como es que, aunque de manera un poco distante, Kouji le daba a entender que podía contar con su apoyo, eso la hizo sonreír. Admitir que tenía miedo y que se sintier respaldada la hacía animarse a continuar. Su teléfono sonó por enésima vez, si algo no cambiaba en Tai desde que ella tenía memoria era su caracter persistente, por no decir terco. Decidió contestar al fin.
- Tai…
- ¿Estás bien?, dime que estás bien Kari -su hermano definitivamente estaba alterado- TK me contó lo que pasó. Además la noticia ya me llegó. Te dijimos que tuvieras cuidado, ¿Por qué no hiciste nada?
- Tai, estoy bien, de verdad, no pasó nada. Además no estaba sola -ella sabía que la peor parte del discurso de su hermano estaba por venir
- ¡¿Que no pasó nada?! ¡Casi mueres Hikari! -Kari suspiró- Entiéndeme, me preocupo pr tí, aún eres mi hermanita y justo ahora estás demasiado lejos de mí -Kari no respondió nada- Por cierto, necesito verte, los demás ya están por llegar y como ya sé que hay algo que me mantuviste oculto, lo único que quiero saber es la razón…
De nuevo ahí estaba la sensación de ser una traidora, jamás le había mentido a su hermano, y ahora, Tai se había enterado por labios de Takeru lo que ella había omitido. Por primera vez sintió coraje contra el rubio.
- Tai… -estaba un tanto insegura, pero tenía que hacerlo- ¿Puedo llevarlo?, me refiero a la persona que es mi secreto…
Kouji abrió los ojos cuando escuchó que Kari tenía planeado presentarlo ante sus amigos; por otro lado le dió la razón de hacerlo, ya que no había motivo alguno para que el secreto permaneciera, quizá de nuevo tendría que aceptar trabajar en equipo como hacía 9 años atrás, en el digimundo. Cuando la princesa colgó, se atrevió a decir lo que se había estado guardando por un buen rato.
- Primero tenemos que ir a Duomo -Kari sonrió- creo que me entiendes, hay que averiguar que es lo que necesita Ranamon de ese lugar.
Kari asintió, luego de eso se reunirían con Tai, por lo que al levantarse se dirigió hacia donde se encontraba Takeru. Lo encontró en la cocina de la casa bebiendo una taza de café, tenía cara de molestia y ella pronto averiguó el motivo. A lado suyo tenía un ejemplar del periódico que Kouji le había hecho notar minutos antes. Respiró hondo.
- TK, debemos hablar…
- Que, ¿al fin vas a confiar en mí? -de nuevo se había convertido en la traidora- ¿o es que a partir de ahora me enteraré de tus cosas por otros medios? No se me hace justo Kari. Siento como si fueras otra persona completamente diferente de la que me enamoré.
Kari había sentido el comentario del rubio demasiado hiriente, pero por un momento se cuestionó a ella misma si de verdad había cambiado tanto, si eso era verdad, tal vez el argumento e Takeru era válido. Bajó la mirada, con Tk en esa posición no podía hacer más que sentirse vulnerable de nuevo. El rubio se dió cuenta del daño que causaban sus palabras, más esta vez, estaba dispuesto a no ceder con la misma facilidad de siempre; él también quería sentir seguridad en esos momentos, quería que Kari le asegurara que no había sido un error haber abandonado su vida en Japón.
- Kari, entiéndeme tú también por favor -él se acercó a donde se hallaba Kari- es que a veces te siento tan distante que no puedo evitar sentirme mal -Kari lo miró confundida- como si aún no pudiera estar a tu altura, y saber que quizá te estés rodeando de gente que sí lo esté…
Kari ni siquiera terminó de escuchar lo último que había dicho Takeru, sabía a la perfección que se estaba refiriendo a Kouji y lo estaba haciendo con desdén. Trató de ponerse en el lugar del rubio, pero sabía que no tenían las mismas situaciones. La elegida de la luz se acercó al oído del rubio para susurrarle un "lo siento tanto ...", TK la tomó en sus brazos, pero cuando eso sucedió Kari sintió miedo, miedo porque no había sentido la sensación que le daban antes esos brazos; miedo porque en ese momento comparó el abrazo de su novio con el que Kouji le había dado la noche anterior, y por más que ella no quisiera, su mente le repetía que prefería los brazos del peliazul. Para evitar seguir dándole vueltas a aquel pensamiento, Kari tomó con ambas manos el rostro de TK y lo besó.
TK se dejó llevar por Kari, tanto que por ese instante olvidó el coraje que tenía; la castaña siempre sabía cómo tranquilizarlo, cómo, de alguna manera, brindarle lo que él necesitaba. Se separaron cuando su cuerpo les pidió oxígeno.
- He hablado con Tai -dijo Kari aún en los brazos del rubio- después de lo que pasó ayer, reunió a todos y nos espera.
- ¿Ahora? -TK le contestó
- No, primero iremos a Duomo, de nuevo -Kari quedó en silencio por un momento- ahora que ya sabes lo que es Kouji no tiene caso ocultarte que ellos fueron los que se enfrentaron al digimon que se presentó ahí…
El rubio hizo un mueca de desaprobación, ahora, por más que no quisiera, el peliazul estaría cerca de ellos. Por otro lado, si él tenía piezas para poder terminar con el enemigo no se podía negar a que participara.
Tres chicos y dos digimons se encontraban en la Piazza del Duomo, en esos momentos Kari estaba acompañada de un no muy contento Takeru y un atractivo peliazul, "atractivo" pensó ella, no tenía mucho que había comenzado a ver a Kouji de esa manera, de reojo pudo ver cómo el rubio tenía cara de molestia lo que le hizo recordarse el motivo por el que estaban allí. Kouji iba delante de ellos ya que él era el que sabía de dónde con exactitud, se habían llevado la insignia o lo que fuera que se habían llevado. Patamon y Gatomon los seguían a distancia, donde no eran vistos.
- Aquí -Kouji se detuvo frente a la catedral que le daba el nombre a la plaza, para luego agacharse y mirar hacia el piso- estoy seguro que lo extrajo de aquí.
En ningún lado del piso parecía faltar algo, Kouji estaba parado ahí, así que los dos chicos miraron por enésima vez tratando de hallar algo por muy insignificante que fuera. A simple vista parecía no resaltar nada, ya sea por que sobrara en la escena o porque faltara, pero Kari, prestando más atención notó algo.
- Aquí -señaló Kari un pequeño círculo a lo que ambos chicos la miraron confundidos.- No parece faltar nada, pero ¿No se dan cuenta que es diferente al resto del piso? se me hizo extraño.
Kouji comenzó a recordar de pronto que el círculo que había señalado Kari tenía antes una imagen. "Quizá sea eso" cuando Kouji pronunció esas palabras el rubio y Kari lo miraron. TK, que seguía sin poder mostrarse amable debido a su cercanía con la castaña, admitía que tal vez sí podría ser de utilidad.
- Y bien, ¿qué es lo que sabes? -realmente TK era hostil
- Acabo de recordar que una vez en Roma ví algo similar frente a una catedral.
- Eso no nos dice nada -espetó TK
- A eso voy -Kouji, se mostró molesto pero no se portaría tan grosero como el rubio- el círculo tenía un grabado Kari, recuerdo que el guía que nos habló de eso, nos dijo que sólo habían ocho insignias elaboradas por el mismo artista y que estaban distribuidas alrededor del mundo…
Kouji había terminado contándoles acerca de una visita guiada de su infancia, no recordaba mucho y de hecho ni siquiera estaba seguro de que se relacionara con lo que Ranamon había tomado, pero lo contó porque consideraba extraño que ése círculo estuviera vacío y además el número de imágenes como esa eran pocas y estaban distribuidas de una manera muy estratégica. No recordaba tampoco la localización de estas insignias pero algo que sí recordaba, era el hecho de que se relacionaban con demonios. Al haber mencionado eso TK y Kari se habían quedado confundidos ¿Para qué Piedmon necesitaría demonios? o cuando lo pensaban mejor…
- ¿Qué tipo de demonios son estos? -preguntó Kari. De hecho era la misma pregunta que se estaban haciendo sus acompañantes.
- Debemos hablarlo con los demás Kari, tal vez Izzy pueda averiguar algo más- TK había decidido intervenir
- Cierto, debemos ir con Tai -dijo Kari
Los tres buscaron un lugar donde no hubiera gente, Gatomon y Patamon aparecieron al ver que no corrían peligro de ser vistos. La elegida de la luz les pidió que la tomaran de las manos. TK se llevó una gran sorpresa al entender que Kouji también iría con ellos, puso cara de molestia pero se abstuvo de preguntar por la presencia del peliazul, sospechaba que los demás elegidos se hubieran enterado del asunto, después de todo había sido él quién había hablado con Tai para informarle de lo que había pasado en el hipódromo. Patamon se posó en su cabeza mientras que Gatomon tomó el tobillo de Kari. La elegida de la luz cerró los ojos e instantes después se hallaban ya dentro del palacio de Tai.
Kouji sintió como de inmediato un par de ojos se le clavaban, frente a él tenía a un chico moreno de cabello alborotado, que parecía tener su misma edad, por los ojos y la tez dedujo que él era el hermano de Kari. Lo comprobó al ver que justo instantes después la castaña se abalanzara hacia él. No terminaba de entender lo que había pasado, al ver que Kari cerraba los ojos sólo había sentido un cosquilleo en el estómago, justo como cuando un elevador ascendía, y luego, nada, simplemente se hallaba ya en otro lado.
Cuando Tai extendió los brazos para abrazar a su hermana notó cómo era que casi se desvanecía, al parecer Kari no lograba realizar la transportación sin debilitarse. Kouji de pronto, cayó en la cuenta de que no sabía en dónde estaba.
- ¿Dónde… -se sintió un tanto nervioso- dónde estamos?
- Estás en el palacio de Montazah, en Alejandría -el moreno le había respondido de manera cortés- Soy Taichi Yagami, hermano de esta chica.
Después de que Kari hubiera recobrado energía comenzó a contarle a su hermano lo sucedido, desde el momento en el que había conocido a Kouji, incluso no había dejado espacio para que su amigo hablara. En su relato, la castaña había omitido un detalle muy importante: jamás mencionó que al tomar a Kouji de la mano, algo pasaba. Por algún motivo prefería que eso se quedara en secreto, algo, con lo que sólo Kouji y ella se entendieran, aunque más que eso, sentía la necesidad de tener un secreto con el chico.
Taichi se había mostrado muy amable con él a diferencia de lo que se esperaba, definitivamente entendía por qué Kari era tan tierna, la miró a ella que aún seguía relatando la historia de cómo es que se habían conocido, sabía, que de haberla narrado él se le hubieran escapado ciertos detalles como el de la rara conexión que tenían al tocarse las manos. Se dió cuenta que el rubio lo miraba y no precisamente de manera muy amigable, al parecer había notado que miraba a Kari Hizo un gesto de cansancio, no entendía porque los celos excesivos de aquél chico sólo la había abrazado cuando ella se veía a punto de romperse, pero eso lo habría hecho cualquiera. La voz del moreno hizo que se saliera de sus pensamientos.
- Bien, creo que cometí un pequeño error, debí de empezar por pregunatarle la historia a él -señaló a Kouji- Cuéntame tu versión, ¿Cómo es que conociste a Kari?
Kouji al saber de manera concreta que en efecto se dirigían a él, desvió su mirada de la castaña para dirigirse a su hermano, primero se presentó, y luego al narrar su historia no omitió el detalle de la misión que Ophanimon le había asignado. Sabía por Kari que todos sus compañeros estaban ya al tanto de la existencia de la chica que tenía el poder suficiente para detener a Piedmon y que incluso, había sido la misma Ophanimon quién le había dado la información al antiguo faraón, que no vio motivos para ocultar nada.
- Aún no logramos encontrar ni un indicio. Ophanimon no dio ninguna pista y entonces Kari apareció en mi vida, supongo que me fue imposible mentir, su digimon encontró mi digivise y el daño en su jardín no pasó desapercibido por ella. Era como si estuviera destinado el encuentro.
Tai observó a Kouji y la manera en cómo es que había empezado a hablar de su hermana y eso lo dejó pensando. Reconoció en su mirada que él tenía deseos de cuidar de Kari e internamente le agradeció por eso, reconoció que también disfrutaba de su compañía y de no ser porque Kari ya había mencionado el hecho de que tenía novia, habría asegurado que Kouji hablaba como un chico enamorado, su manera de mirar a su hermano era demasiado cariñosa. Inesperadamente el ruido de su celular hizo que desviara la atención del peliazul, sus amigos habían llegado ya al aeropuerto y no tardarían mucho más en llegar al palacio.
- Bueno, por mi parte no puedo decir mucho, yo no me siento traicionado ni nada, sé que Kari tuvo sus motivos para ocultarlo, pero no puedo hablar por los demás -aseguró Tai levantándose de su lugar- ellos están a punto de llegar.
- Hermano -Kari lo llamó y le dijo en un tono más bajo- Gracias por entenderme.
Su hermano se dirigió a la entrada del palacio, no le había dicho nada cuando ella le agradeció entenderla. Sus amigos ya estaban ahí y ella comenzaba a sentirse nerviosa, la reacción de TK le había dejado mucho que desear, quizá los demás también se sentirían traicionados. No debía de pensar más en eso, volteó para asegurarse de que Kouji no se sintiera mucho más nervioso que ella, a final de cuentas él también estaba en un una mala posición, la del invasor. Al mirarlo él le dirigió una cálida sonrisa, eso la hizo tranquilizarse un poco, de cualquier manera lo que viniera lo iban a enfrentar juntos. Se sorprendió cuando en su pensamiento la palabra juntos hizo eco, ¿qué estaba pasando?, no recordaba desde cuando había adquirido tanta importancia el peliazul.
Todos al entrar a la sala se sorprendieron por la presencia del peliazul. Matt al ver la molestia de su hermano supo que el chico tenía que ver con la hermana de su mejor amigo, la llamada de Tai, adquiría entonces mucho más sentido.
Rika quién estaba cansada del viaje, no pudo esperar más para intervenir.
- ¿Ahora que es lo que pasa?, ¿la novedad es que tendremos un nuevo miembro o algo por el estilo? -miró a Kouji de manera inquisitiva.
- No es un nuevo miembro, Rika, resulta que este chico va por su cuenta -TK se había adelantado a responder.
La presentación había sido bastante incómoda para Kouji, ya se esperaba no ser recibido con flores, pero la hostilidad con la que lo había introducido Takeru no había ayudado en absoluto. Entre él y Kari habían vuelto a explicar la manera en la que se habían conocido y cómo es que tenían una misión en común. Estaba sorprendido al ver a los miembros del grupo de Kari; era un grupo muy grande y parecían ser demasiado unidos. Su lado sensible había aparecido recordándole que a él también le esperaba una charla con los miembros de su grupo. Compartiría por ahora el papel de traidor y mentiroso con Kari, le alegraba que al menos por una vez, no tuviera que hacerse el fuerte él solo. "Últimamente comparto demasiado con ella" al pensarlo una sonrisa se le escapó. Se reprimió después de eso, ya que en el fondo sabía que le estaba dando demasiada importancia a la princesa.
~ o ~ o ~ o ~
- Tenemos que hablar Takuya, no podemos estar enojados todo el tiempo con él -Zoe creía que el tiempo pertinente ya había pasado y era hora de pedirle a Kouji explicaciones.
- Lo sé, y sé también que él no es de los que actúa sin una razón, lo que odio es no entenderlo, ¿por qué diablos siempre se hace el fuerte él solo? -La voz de Takuya se escuchaba molesta en el auricular del móvil de Zoe
- Esta vez no está solo Takuya -Zoe suspiró- esta vez se alió con la princesa -aún tenía fresco el recuerdo de lo que había pasado en el hipódromo- tanto que ya fue nombrado ministro.
- Tienes razón ya es tiempo de pedir explicaciones, el ajetreo que tenía por eso se acabó ¿No es cierto?
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Kari se encontraba en el jardín trasero del palacio, se había vuelto su lugar habitual para estar; Gatomon se encontraba en un árbol descansando, no muy a la vista pero el propósito que tenía no era el de esconderse, sino el de ocultarse de los rayos del sol. Había pasado tiempo ya del día en que presentó a Kouji al palacio, las cosas no habían salido tan mal después de todo. Al principio sus amigos, y en especial Rika se habían mostrado un tanto incrédulos a la historia de que también en Italia hubiera un grupo de elegidos a los que no conocían o siquiera tenían idea de que existieran.
Kouji, había descrito mucho de lo que habían vivido él y sus compañero para justificar la incredulidad de los chicos de las generaciones de elegidos pasadas; todos se hallaban sorprendidos ya que los relatos no coincidían con el digimundo que cada uno conocía por lo que, aunque quizá no se habían hecho amigos de Kouji, de inmediato lo cuestionaron y parecían haberse olvidado de la hostilidad que habían mostrado al principio, a excepción de TK.
Aunque no hubieran aceptado de ella el hecho de haberles ocultado algo como la presencia de más elegidos, lo hicieron. No había sucedido nada irremediable y ni siquiera había algún herido o algo así por haber ocultado la información y así pues, terminaron por reconocer que no estaría tan mal que trabajaran en conjunto con el grupo de Kouji. Después de eso se habían enterado de lo que probablemente Ranamon se había llevado de Duomo. Izzy fue el encargado de realizar las averiguaciones correspondientes al tema en los días subsecuentes a eso. No tardaron mucho en saber que en efecto el círculo de concreto tenía una especie de grabado, Kouji estaba en lo cierto, resultaba que esos ocho círculos estaban relacionados con demonios representantes de los siete pecados capitales.
Pero no habían hallado algún dato que les revelara el porqué un digimon había podido obtener algo de esa insignia o la manera en que lo había hecho. Y por si fuera poco aún había, un círculo del cual la historia no estaba definida como tal, y ese se encontraba en Roma.
El símbolo que Ranamon había adquirido era el de nadie sabía lo que eso se podía significar. Kouji había prometido arreglar sus problemas por la traición con su grupo para que pudieran trabajar juntos en la misión.
En esos días habían tenido muchas experiencias, además de lo de la presentación de Kouji, Tai había hecho público algo más. Le había propuesto matrimonio a Sora. Todos se habían sorprendido con la noticia aún más que cuando habían visto al peliazul, y es que no era para menos. Debía admitir que incluso ella resultó sorprendida, aunque en el fondo sabía que la pelirroja terminaría a lado de su hermano y como a Tai no le quedaba mucho tiempo para tomar el cargo de faraón y una de las reglas para hacerlo era el matrimonio, le pareció lógica su propuesta. Parecía que las cosas al final irían por buen camino para su querido hermano.
Por su parte, había empezado a practicar su método de transportación, había notado que era algo que también necesitaba de cierta cantidad de energía y que era por esa razón que al recorrer distancias largas y llevar a más de una persona con ella hacían que casi se desmayara. Al menos así había sido hasta ahora, por lo que dedujo que podía mejorar eso de desmayarse con cada viaje al entrenar su poder. Ya lo había hecho antes, para poder determinar con exactitud el lugar al que quería transportarse.
Con Kouji había tenido más acercamiento, lo de ser traidores había hecho que se unieran aún más ya que ninguno había logrado establecer del todo la comunicación con ambos grupos. TK había decidido ir un tiempo a Japón, había dicho que tenía cosas que arreglar, por lo que ahora tenía más libertad para pasar tiempo con el elegido de la luz. Su relación con TK también se estaba deteriorando y mucho.
Kouji le había dicho que hacía poco había conseguido hablar con su grupo, era el momento de las explicaciones de nuevo y esta vez le había pedido que ella también fuera partícipe de esas explicaciones. Suponía que era porque ella ya lo había inmiscuido con todo su grupo.
Ese día en particular, lo sentía como un buen día, había logrado alcanzar su tercer viaje en distancias cortas sin desmayarse o marearse siquiera, se sonrió a sí misma como manera de aprobación. Gatomon que seguía descansando se sintió turbada de pronto, sintió una presencia que llegaba al jardín, no sintió tanto riesgo al ver que por enésima vez Kari se quedaba pasmada mirando nosequé cosa en el horizonte, o quizá sí sabía que era: Kouji estaba saliendo del palacio hacia el jardín en ese momento.
Kouji se dirigía a donde estaba Kari. Ella al fin había nombrado a los ministros y Kouji era ya un miembro del consejo, al menos estaba siendo capacitado junto a otros para poder serlo; en ese momento quizá se dirigía a darle una noticia o algo de sus cursos.
Gatomon vió como desde lejos se sonreían, había visto cómo es que esos dos se hacían más unidos a medida que el tiempo pasaba. A pesar de que la búsqueda (que era el principal motivo de que trabajaran juntos) no mostraba ningún tipo de pista, ellos se notaban contentos cuando estaban juntos. Por si fuera poco, la prensa había estado muy atenta a lo que sucedía con la princesa, cada vez era más insistente con saber acerca de su vida privada y del hecho de que ya se había anunciado que el momento en el que se casara con alguien sería el día en que podría ser llamada reina de Italia.
Un sonido distrajo a la digimon de la atención que ponía a los elegidos. Había alguien en el jardín aparte de Kouji, se sobresaltó más al ver que era un camarógrafo que de alguna manera había logrado burlar la seguridad del palacio el que se encontraba detrás de unos arbustos lo suficientemente cerca de Kari para obtener alguna foto comprometedora. Pensó en la manera más adecuada de actuar, de alguna manera tenía que hacerle saber a alguno de los dos chicos que había alguien ahí. Esperaba que a Kari no se le ocurriera hacer una demostración del avance que había tenido con la teletransportación en esos momentos.
Kouji al salir del palacio notó de inmediato como es que la castaña estaba emocionada por algo, sonrió, últimamente sonreía mucho al verla. Por su mente alguna veces pasaba el hecho de no hablar mucho con Zoe, pero por alguna razón ya no sentía lo mismo que antes por ella. Se negó los deseos que tenía de estar pensando en lo que podía suceder con su actual novia, por lo que buscó con la mirada al digimon de Kari en el lugar que solía ocupar últimamente. Se llevó una sorpresa al encontrarla haciéndole señas, ponía las garras como si trajera una cámara fotográfica.
Kouji no entendía muy bien lo que quería decir, escuchó cómo es que Kari empezaba a contarle que había mejorado la técnica de teletransportación, de reojo seguía viendo como es que Gatomon seguía enviándole señales y de pronto, entendió todo, en esos momentos estaban siendo vigilados por alguien. Kari seguía hablándole de enseñarle sus avances ya que podían ser muy útiles en su misión.
- Observa -Kari ya casi estaba a lado del peliazul- te llevaré a...
Kouji se alarmó al pensar en la idea de que captaran a Kari desaparecer del jardín, pensó en muchas maneras de evitarlo pero debido a la falta de tiempo para decidirse, actuó sin pensar. Kari ya lo había tomado de la mano, así que la jaló hacia él hasta que quedaron uno frente a otro. Kari enmudeció y lo miró con sorpresa, para que no hiciera nada él hizo algo que nunca había imaginado: la besó.
Kari se sorprendió muchísimo cuando quedó a pocos centímetros de Kouji, no sabía que decir ni que preguntar, tener tan cerca el rostro tan claro de ese chico le causó que se pusiera roja. Justo cuando había decidido a preguntarle que pasaba sintió como los labios de Kouji se posaban en los suyos. No supo como responder. La sensación de calidez que estaba sintiendo era increíble, ni siquiera recordaba haber tenido esa sensación con Takeru, por lo que correspondió al contacto e incluso see aferró al cuello de Kouji, mientras pasaban los segundos lo besaba más apasionadamente y él lo hacía de la misma manera. Kouji tomó ahora por la cintura a la castaña, no pensaba en nada más que no fuera seguir aferrado a sus labios que le sabían tan dulces. Era notorio como es que ambos, sin saberlo habían estado anhelando que eso sucediera.
Gatomon vió cómo es que el reportero estaba absorto grabando en imágenes lo que ocurría, eso, había sido sorprendente, pero sin duda era mejor a que la prensa hubiera publicado cómo es que la princesa de Italia también poseía poderes. De cualquier manera con lo que había pasado era seguro que una bomba iba a explotar.
Y pues ya viene la parte "movida" de la historia.
Por cierto, a lo de la boda de Tai y Sora no le quise dedicar mucho, de todas maneras ya verán lo que tengo preparado para después...
