Perdón por la tardanza, pero no sabía cómo continuar la historia.

Quiero dar las gracias a mi preciosa beta LuluuPattinson por estar ahí en mis crisis de imaginación, eres un solete.

Y por último y no por ello menos importante, vosotros mis lectores. Disfruten :)


Bella POV:

¡Bella! – escuché a Edward quejarse por enésima vez – He aprendido la lección… ¿Me dejas volver a la cama contigo?

¡Te aguantas señor invito-a-casa-a-la-primera-guarra-que-se-me-insinúa! – grité y le ignoré deliberadamente.

Y os preguntaréis porqué está Edward durmiendo en el sofá, pues aquí va la explicación…

Flashback en Edward POV:

Ir de compras con Bella Swan me gustaba, es decir, soy el chico que espera a que su chica salga de la tienda rodeada de bolsas y no lo discuto… Pero ir al supermercado es la mayor mierda del planeta. ¿Dónde coño estaba la puta sal? Ni que fuera el Santo Grial. Oí un carraspeo y me giré para encontrarme con una pedazo de rubia. Es decir, Bella me gustaba pero si veo una tía buena tengo que reconocerlo.

Hola, mi nombre es Kate – se presentó ella misma ofreciéndome la mano para un apretón.

Encantado, mi nombre es Edward – besé sus nudillos y ella rió coqueta.

Llevas un rato observando este estante con el ceño fruncido. ¿Puedo ayudarte en algo? – preguntó.

No encuentro la sal – declaré derrotado.

Buscó en su cesta de la compra y me ofreció un paquete de sal.

Para ti, acaba de llamarme mi madre para decirme que no necesita sal y justo iba a devolverla a su lugar, pero parece que tú le vas a dar mejor uso.

Muchísimas gracias – le agradecía de veras.

¿Entonces qué? ¿De compras solo o con la novia? – preguntó mirando a ambos lados.

Mierda, ¿Bella y yo que éramos? ¿Amigos con derechos? ¿Qué respondo?

De compras con mi compañera de piso, es Bella Swan – dije rascándome la nuca.

Ella abrió los ojos sorprendida.

¿Bella Swan? ¡Estudiaba conmigo! ¡Llevo sin verla algo así como un año! – dijo dando saltitos – Así que sois compañeros de piso… - deliberó - ¿Tú crees que podría darle una sorpresa? Dime donde vivís y yo voy, pero no le digas nada, es una sorpresa.

Por un segundo, dudé, pero si eran amigas le gustaría pasar una tarde con ella, así que le di nuestra dirección y mientras ella decía cosas como "será genial", "Bella se va a sorprender muchísimo" yo solo podía mirar a mi Bella, la cual nos observaba desde lejos con cara de pocos amigos.

Pagamos la comida y el camino a casa en total silencio. Mientras colocábamos la comida en el frigorífico, Bella habló.

¿No tienes nada que contarme? ¿Quién era esa rubia tan amable – casi escupió la palabra amable – que te ha ayudado?

Es tu compañera de carrera, Kate – expliqué.

Se carcajeó y yo la miré sin entender.

Edward, es lo más tonto del universo. Yo creo que solo se metió en la carrera para conocer tíos y follar… Y nos llevábamos a muerte porque un chico la rechazó porque le gustaba yo, y no me soporta.

Me sorprendí.

Entonces, si te digo que va a venir a casa te vas a enfadar – solté rápidamente.

Algunas veces pareces idiota, Edward – se rió de mi – lo ha hecho para poder verte de nuevo… Si mientras hablaba contigo babeaba como una adolescente hormonada… Pero lo peor de todo es que tú la has invitado a casa – se fue hasta la habitación y cerró la puerta con un portazo.

Suspiré cansado.

Bella, bonita, abre la puerta – intenté razonar con ella.

No quiero verte, vete, necesito ir al baño – dijo y yo le hice caso, y fui a sentarme al sofá.

La escuché salir de la habitación y entrar al baño. Más tarde salió y volvió a encerrarse en el dormitorio. Cogí del frigorífico un par de piezas de fruta y las dejé enfrente de nuestro dormitorio.

En el suelo tienes un poco de fruta, Bells, por si tienes hambre – dije y acto seguido volví al sofá para ver la tele.

Sobre las 7, apareció Kate en el apartamento. Tras ofrecerle algo de beber y acomodarla en el sofá, intenté volver a hablar con Bella pero ni siquiera me contestó. Volví al sofá para atender a nuestra visita.

¿Y Bella? ¿Dónde está? – preguntó.

Se encuentra un poco indispuesta – simplemente dije y Kate pilló la indirecta, porque no volvimos a hablar de ella.

Cuando íbamos a cenar Kate y yo, Bella decidió salir de la habitación y solo nos saludó brevemente y alegó que había quedado, para después salir por la puerta. Yo sabía que no estaba bien y, diciéndole a Kate que tenía que marcharme, decidí salir tras ella. Kate y yo salimos a la calle y yo fui hasta el parque donde Bella y yo solíamos ir a leer, y la encontré llorando. La abracé.

Perdóname bonita, soy un idiota y un cabrón. Por favor perdóname – dije y ella simplemente me abrazó más fuerte.

Así continuamos hasta que Bella dejó de llorar e hipar. Yo simplemente le acaricié el pelo.

Vas a dormir en el sofá a pesar de consolarme, no te voy a perdonar tan fácilmente – anunció y yo me quejé.

Jo, Bonita, déjame por lo menos dormir en la cama de invitados – negó y me resigné a hacerle caso.

3 horas después

¡Bella! –me quejé por décima vez – He aprendido la lección… ¿Me dejas volver a la cama contigo?

¡Te aguantas señor invito-a-casa-a-la-primera-guarra-que-se-me-insinua! – gritó. Bufé cabreado.

Una idea pasó por mi cabeza… Si tanto le gustaba la fusta, la iba a utilizar para librarme de mi castigo… ¡Un mes sin sexo y sin masturbarme! ¡Dios, me iba a morir!

Saqué la fusta del estante donde estaba guardada y me encaminé hasta nuestro dormitorio. Abrí la puerta silenciosamente y me acerqué a Bella, la cual llevaba solo unas bragas de encaje ¡Joder, estaba muy duro solo de verla. Deslicé la fusta por su costado y ella ronroneó todavía en sueños, pero cuando golpeé uno de sus pezones con ella, abrió los ojos y me recibió con sus pezones erectos. Sin más demora, tanteé su sexo y me la encontré húmeda y con su clítoris duro como una piedra.

Vaya vaya… Tu sexo necesita una mano y yo estoy dispuesto a complacerle – introduje un dedo y con mi pulgar masajeé su hinchado botón de placer, ella soltó un sonoro gemido y asintió - pues… ¿Está preparada para una gran sesión de sexo, señorita? – asintió.

Oh, joder. Que noche más larga nos esperaba…