Hola amigos, disculpen por la tardanza, pero me había distanciado un poco de esta página. Estuve escribiendo en Fanfic Es, donde este fic ya va por sus últimos dos capítulos. Pues bien, últimamente han ocurrido cosas muy importantes, una de ellas... es el estreno de la nueva serie de DB: Dragon Ball Súper. Es increíble, después de tantos años nuestra serie preferida por fin tendrá continuación, es hora de festejar jajaja. Bueno, los dejo con este capítulo:

Capítulo 14: Deambular solitario.

El guerrero saiyajin cruzaba los cielos con absoluta rapidez. Iba a una altura considerable, podían verse las casas como pequeños cuadros en el suelo. El guerrero no entendía en que lugar se encontraba, lo que si sabía es que era un planeta que nunca antes había visto. Los océanos, era la primera vez que veía tanta agua reunida, lo cual le causaba una gran impresión mientras observaba como el agua se extendía sin fin. También pudo divisar las grandes ciudades, eran parecidas a las que habían en el planeta Vegita solo que más grandes.

Siguió volando hasta llegar a una especie de valle, donde aterrizó en una pequeña roca.

¿Dónde estoy?

El lugar estaba rodeado de montañas que se empinaban hacia arriba y árboles adornaban todo el lugar. El saiyajin podía sentir como el viento rozaba delicadamente su rostro y le hacía sentir una sensación agradable. Si bien, el clima y ambiente del planeta Plant era muy bueno, el de este planeta lo superaba en todo; él jamás había respirado un aire tan limpio, sentía como poco a poco entraba y limpiaba sus pulmones trayendo paz a su alma.

Entonces, decidió observar a todo su alrededor, veía como en el cielo diversos tipos de aves lo surcaban a toda velocidad, aves que nunca en su vida había visto. Luego bajo su mirada, y pudo notar a una pequeña criatura que estaba dando saltos por el lugar.

Que criatura tan extraña.

Esas orejas largas, su piel blanca y sedosa, sus ojos rojo color sangre, y otra cosa que le parecía muy curioso, su peculiar andar. El animal se le acercó un poco con curiosidad, a lo cual el guerrero le extendió la mano para intentar tocarlo, mientras la pequeña criatura la olfateaba con ese movimiento de nariz que al saiyajin le pareció gracioso para luego irse dando saltos.

El hombre sonrió viendo como el animalito se alejaba. Luego de eso, observó de nuevo el cielo y vió como el sol brillaba con intensidad, el cual le obligó a taparse con la mano, y pudo entender como ese extraño planeta poseía un clima tan agradable: el sol se encontraba a una distancia increíblemente perfecta para que la vida se desarrollara sin ningún problema.

Bonito lugar.

Caminó un poco inspeccionando aquel misterioso mundo donde se encontraba, por lo que decidió volar un poco para explorarlo. El saiyajin llegó a lo que parecía ser una plantación. A lo lejos se divisaban unas máquinas que trabajaban la tierra, entonces pensó: Aunque ese planeta tuviera un excelente ambiente su tecnología no era muy avanzada. Vió como unos hombres se encontraban cargando una especie de planta herbácea, así que se acercó un poco a ellos.

— Oigan... — Comenzó a decir — ¿Qué es lo que hacen? — Interrogó con curiosidad pero con un tono serio.

Los hombres lo miraron extrañados.

— ¿Pues no estás viendo que estamos cargando paja? — Le respondió con otra interrogante uno de los granjeros, por que sí, eran trabajadores del campo.

— ¿Cargando paja?

— Sí, ¿acaso no sabes que es eso? — Le preguntó el otro.

— Pues... no — Dijo confundido — En mi planeta no hacíamos eso.

— ¿Tu planeta? — Volvió a preguntar sorprendido — ¿Eres extraterrestre?

— ¿Qué es un extraterrestre?

— Creo que este tipo se volvió loco — Comentó con ironía el granjero — Mira, como trae toda su ropa — Le dijo su ayudante.

El saiyajin se observó y se dió cuenta que su armadura estaba completamente rota, y también se dió cuenta de algo desastroso.

— ¡Ya no tengo cola! — Exclamó viendo su trasero, donde efectivamente no estaba su cola saiyajin.

— ¿Qué ya no tienes cola?, de verdad este hombre enloqueció — Pensó el trabajador.

Pero eso a la vez lo libraba de un gran problema, ya podía observar tranquilamente la luna llena sin temor a convertirse en un mono gigante y empezar a destruirlo todo. Al darse cuenta de esto, esbosó una tenue sonrisa y decidió preguntar lo que desde hace mucho quería saber.

— ¿En qué planeta estoy?

Los dos granjeros se miraron con unos ojos cuadrados. Para ellos, ese hombre estaba completamente loco y tal vez también podía ser peligroso, asi que corrieron para no arriesgar sus vidas.

— ¿Y qué les pasó a estos? — Se preguntó extrañado.

Pero no le tomó mucha importancia a eso y volvió a emprender el vuelo. Observaba cada rincon de ese planeta nuevo para él, se preguntaba en cada momento: ¿Qué mundo era? ¿Cómo había llegado a él? Lo único que recordaba es haber despertado en una extraña habitación y salido rápidamente de ella, en una gran ciudad infestada de gente, que por cierto, eran muy idénticos a los saiyajin. Pero su poder de pelea le decía que era una raza sumamente débil y amable, no debía temer en ese tema.

Continuaba volando hasta llegar a una playa, el lugar que más le llamaba la atención. Aquel sin fin de agua. ¿Cuántos litros podrían haber?, quizás billones y billones, era realmente difícil imaginárselo. Sintió el aire de la playa, lo cual le hizo admirar mucho más la belleza de ese planeta. Era hermoso, el lugar más precioso que haya visitado en su vida llena de dolor, batallas y pérdidas. En ese momento, deseaba estar con aquella mujer que fue la madre de sus hijos, y que murió mientras él se encontraba en aquella misión que le encomendó el maldito de Freezer.

— Sharrotto — Susurró el nombre de la fémina que amó con toda su alma a pesar de ser un saiyajin frío y orgulloso.

Se rescostó en la cálida arena para admirar el ancho cielo de color azul. Cerró sus ojos, y sin poder evitarlo entró en un profundo sueño...

Pero el encuentro con otro saiyajin súperviviente cambiaría su destino de manera increíble.

Diéz años habían pasado desde que Bardock, un saiyajin de clase baja que accidentalmente viajó en el tiempo mil años atrás a un planeta llamado Plant, derrotó a un temible emperador cósmico conocido como Chillied, al llenarse de ira y transformarse en un extraño guerrero de cabello dorado y ojos verde esmeralda.

Ahora, el fuerte guerrero vivía solitario, viajando por el espacio y entrenando día a día. Su fuerza había aumentado estos últimos años, logrando superar sus propios límites. Supo que no podía ser otra cosa, él era aquel "Legendario Súper Saiyajin" que se nombraba en una leyenda de su raza. El guerrero legendario que superaba cualquier límite que parezca imposible, esas eran las palabras que escuchaba siempre entre los miembros de su raza. Aquel guerrero al que le temía tanto Freezer, "El Guerrero de cabello dorado".

Estar solitario, y el haber entrenado tanto, había provocado que Bardock cambiara por completo su manera de ser. Ese saiyajin frío, orgulloso y amante de la sangre y la pelea se había esfumado sin dejar rastro. Mientras los años pasaban, Bardock se sentía cada vez más solo, a pesar de que visitaba muchos planetas y compartía con sus habitantes, extrañaba a su gente, sus compañeros y su "familia". Daría todo, todo, por poder a sus hijos, en especial a aquel que rechazó por su bajo nivel de pelea.

Kakarotto.

Cada vez eran más frecuentes las pesadillas sobre su hijo. Lo veía como un gran guerrero poderoso, vestido con un traje naranja y transformándose en el Legendario Súper Saiyajin, luchando contra Freezer.

¿Acaso creen que voy a perdonarlos? — Preguntó el tirano — ¡No dejaré a ningún gusano con vida! — Exclamó arrojando un rayo de energía hacia sus enemigos.

¡Cuidado Krillin! — Le advirtió Gohan pero era demasiado tarde.

Krillin quedó flotando en el aire tratando controlar su cuerpo, pero se le era practicamente imposible.

¿Qué pasa contigo?... no te muevas... ¿no ves que te voy a matar?

Freezer alzó su brazo mientras Krillin se elevaba en el aire.

Krillin no — Dijo Goku sin poder hacer nada.

No Krillin — Se lamentó Gohan mientras Freezer se reía descaradamente.

¡Ya basta Freezer! — Le gritó Goku para intentar detenerlo, pero el tirano no lo escuchó y lo apuntó cerrando la palma de su mano.

¡GOKUUUUUUU! — Gritó Krillin de dolor mientras explotaba en mil pedazos.

Gohan se había quedado totalmente paralizado por el miedo. Freezer se reía satisfecho por la muerte de su víctima mientras señalaba cual sería la próxima.

Y el siguiente será ese pequeño.

Grrr... grrrr... no... te lo perdonaré... ¡Cómo te... atreves! — Decía Goku consumido por la ira mientras Freezer continuaba riéndose y el ambiente comenzaba a tornarse extraño — Grrrrr... grggrrrrrrr.

De repente, el cielo se puso oscuro y las olas del mar comenzaron a alzarse a una altura considerable. Pero lo que más sorprendió a Freezer, fue cuando un potente rayo de electricidad cayó encima de Goku sin causarle ni el más mínimo daño.

¿Eh?

Las rocas comezaron a elevarse y el cabello de Goku empezó a erizarse.

¡Eres un... maldito! — Exclamó furioso rodeado de pequeños trozos de roca mientras su cabello empezaba a tornarse de un color dorado.

Gohan y Freezer no entendían lo que ocurría, el comportamiento de Goku estaba fuera de lo normal. El ambiente se mantuvo tenso hasta que otro rayo cayó encima del saiyajin y este dejaba salir un aterrador grito.

¡Ay! — Dijo Freezer al ver que Goku había cambiado de apariencia.

El cabello del saiyajin tenía un color dorado y su cuerpo estaba rodeado de un aura del mismo color. Gohan estaba atónito y el miedo lo invadió al ver que su padre volteaba a verlo.

Gohan... escúchame con atención, quiero que te lleves a Piccolo y se alejen de este planeta... él aún sigue con vida — Le ordenó a su hijo pero este estaba en Shock — ¡Qué no lo entiendes Gohan vete de aquí antes que sea demasiado tarde obedece!

¡Si! — Respondió el niño.

Las pesadillas de Bardock cada vez eran más frecuentes. Premoniciones en las que veía a un misterioso joven hacer pedazos a Freezer con una espada. En las que veía a Kakarotto morir junto con su hermano Radizt, e increíblemente morir de nuevo junto a un extraño ser inflado que explotaba y destruía un pequeño planeta. Bardock ya estaba acostumbrado a sus premoniciones, y las tomaba como posibles acontecimientos futuros.

El saiyajin continuaba con sus viajes, hasta que un día se detuvo en un pequeño planeta ya que necesitaba descansar. No era muy grande, pero si erea propicio para entrenar y hacerse fuerte. Fue una misteriosa noche, mientras observaba sin vacilar las estrellas, que sintió una extraña presencia aparecer por detrás de él.

¿Quién eres tú?... no... puede ser... ¡Eres un saiyajin! — Exclamó al ver aquel extraño sujeto.

El saiyajin abrió los ojos, lo primero que vió fue el cielo azul rodeado de nubes. Se levantó un poco, tal vez se había dormido por unos diéz minutos ya que ambiente seguía igual. Al ponerse de pié, no pudo evitar marearse un poco y caer arrodillado; era otra, otra de sus inminentes pesadillas que entrelazaban el pasado, el presente y el futuro.

Caminó por toda la playa, admirando el ancho mar. Decidió tomar una roca, para luego arrojarla hacia el agua. Siguío con su andar hasta que sintió un poco de sed y se acercó a la orilla, tomando un poco de agua y llevándosela a la boca, escupiéndola en un instante.

— ¡Está salada!

Se elevó y se marchó de ahí. Continuó volando realmente desconcertado. Quería saber, necesitaba saber con urgencia en qué planeta se encontraba. Mientras volaba, bajó un poco la miraba y pudo ver una especie de vehículo que se encontraba estacionado en un camino, lo que le ocacionó curiosidad y aterrizó a inspeccionar.

No había nadie, al menos no afuera, pero de pronto, sintió como si algo se moviera en unos arbustos y caminó hasta allí. Se asustó un poco cuando una mujer salió de ahí.

— ¿Quién eres? — Le preguntó una mujer de cabello azul oscuro — Un momento... ¿tú no eres Goku?

— ¿Go...Goku? — Interrogó confundido.

— ¡Sí! — Exclamó con felicidad asustando al saiyajin — ¡Eres tú, cuanto tiempo sin verte!

— ¿Acaso nos conocemos?

— ¿Cómo que si nos conocemos? — Preguntó con las manos en la cintura — ¿No recuerdas quién soy?

— No — Formuló decidido.

— Claro, con los años se olvidan las cosas, te lo voy a recordar, yo soy... aa... aaaa... aaaaa.

— ¿Y ahora qué te pasa? — Preguntó al ver como la chica actuaba de manera extraña.

— Aaaa... aaaaa... ¡achís! — Lanzó un estornudo y cambiando de apariencia.

Ahora la mujer tenía el cabello rubio y un semblante asesino. Miró con frialdad al guerrero y se acercó a su auto.

— ¿Qué haces? — Interrogó al ver como la mujer se acercaba al auto.

— ¡Dame todo lo que traes encima! — Lo amenazó con un arma de fuego.

— ¿Qué?

— ¡Deprisa o te dejaré como un coldador!

El guerrero soltó la carcajada extrañando a la amenazante.

— ¿De qué diablos te ríes, acaso lo que dije es gracioso? — Continuó apuntándolo con el arma.

— ¿Crees que me vas a hacer daño con un arma tan primitiva? — Le preguntó acercándose a ella y agarrando el arma. La mujer se resistía a dársela hasta que el saiyajin ganó y se la quitó.

— Maldito... ¡Devuélve... aaaa... aaaa... aaaaa... achís! — Estornudó de nuevo y volviendo a cambiar de apariencia — Ay perdón, ¿qué decías?

Parece que esta mujer cambia de personalidad al estornudar — Pensó con curiosidad.

— ¿En verdad no recuerdas quién soy Goku?

— ¿Quién es Goku? — Preguntó soltando el arma.

— ¡Pues tú! Aunque veo que tuviste una dura lucha por tu ropa y esa cicatriz — Añadió observándolo de arriba a abajo.

— Esta cicatriz la tengo desde hace mucho — Dijo tocándose el rostro — Y sobre mi ropa... pues realmente no se como se me dañó.

— Un momento... ¿y tu cola? — Interrogó observando el trasero del guerrero.

— ¿Cómo sabes que yo tenía cola?

— Veo que te has olvidado de muchas cosas, bueno, fue un placer haber hablado contigo... es hora de irme — Dijo subiendo en el auto.

— Oye espera... ¿podrías aclararme una duda? — Le dijo acercándose a la puerta del vehículo.

— Sí, dímela.

— ¿En qué planeta estoy?

— Vaya, hasta eso se te olvidó... estás... en el planeta Tierra — Comentó riéndose.

— ¡No puede ser! — Exclamó anonadado.

— ¿Y ahora que ta pasa?

— ¡Este es el planeta donde está Kakarotto! — Añadió con una gran sonrisa.

— ¿Quién es Kakarotto? — Le preguntó pero no recibió respuesta ya que el hombre salió volando a toda velocidad — ¡Está volando! — Exclamó levantándose brúscamente.

El saiyajin volaba a toda velocidad. En su rostro podía notarse la gran felicidad que sentía al saber que se encontraba en el mismo planeta donde estaba su hijo Kakarotto — Kakarotto — Pensaba haciendo maromas mientras volaba. El saiyajin continuó su vuelo hasta llegar a un área de montañas rocosas; por alguna razón, ese lugar le traía una sensación extraña, como si allí se hubiera desarrollado una gran pelea. Inhaló bastante aire, para luego exhalarlo lentamente.

— Kakarotto — Eran las únicas palabras que salían se su boca en ese momento.

Estaba emocionado, emocionado de que tal vez... podría ver a su hijo, y que al fin darle un abrazo y pedirle perdón por haberlo rechazado cuando era un bebé.

— Kakarotto, Kakarotto.

Ahora, su mente por fin se había aclarado. Recordaba que era lo que había sucedido; el motivo de su presencia en ese planeta y su llegada a él, asi como el recuerdo del maldito que lo envió ahí... El Legendario Súper Saiyajin... el... el viajero del tiempo.

— Broly — Formuló el nombre de aquel guerrero.