CAP 14

La noche llegó. Y no se sabía nada del rey lémur ni de su pareja, fuera de que Alice había pasado diciendo algo sobre el tratamiento que debía dársele a los animales salvajes; pero fuera de eso, nada mas se podía hacer, la veterinaria estaba cerrada a cal y canto.

El zoo estaba en completo silencio. Aunque nadie lo admitiese en voz alta, estaban preocupados por el lémur de cola anillada que a diferencia de Skipper, no había corrido con la suerte de tener a su cria en paz y sin contratiempos; Kowalski estaba sentado en una esquina del bunker, acariciando la cabecita de Irina que dormía recargada en su regazo.

Cabo miraba a través del periscopio todo el zoológico y Rico se mecía a su lado, ansioso por saber noticias nuevas también; Skipper tan solo movía su taza de café en silencio.

-Ya van varias horas en que no sabemos nada- dijo Cabo al fin rompiendo el silencio, relevando su posición con Rico

Skipper soltó un suspiro.

-Porque Cola Anillada es el que debe de causar la mayoría de los problemas?- dijo irritado mirando al techo antes de fruncir el cejo- son pasos lo que oigo?

-Sitka!- exclamó Cabo antes de que los cuatro pingüinos saliesen del bunker en unos cuantos saltos; el zorro albino estaba de pie con expresión totalmente preocupada, mirando a los cuatro pingüinos que se alinearon frente a este (Kowalski con la bebe entre las patas)

-Que ha sucedido?- cuestionó rápidamente Skipper- has sabido algo de cola anillada?

El zorro negó triste con la cabeza

-Aún nada y tampoco de Suto…- confesó el cánido bajando las orejas mirando a Skipper- de hecho, acudo a ustedes para ver si pueden ir a la veterinaria y tratar de ver algo- Sitka miró con tristeza en dirección del edificio donde muchas horas atrás, habían metido a los lémures- no quiero ni pensar que le estarán haciendo a Suto y ni se diga a Julien…

-Pero tu no conoces a cola anillada, porque te preocuparías por él?- preguntó Skipper levantando una ceja

-Es la pareja de mi mejor amigo- dijo llanamente- y sé lo que podría pasarle a Suto si algo le pasa a Julien… es su familia es obvio que me preocupe, tu te preocupas por tus hombres, no pingüino?- dijo mirándolo fijamente con sus ojos amarillos

El aludido se removió nerviosamente antes de hacer una seña con las aletas.

-Cabo, cuida de Irina, Kowalski y Rico, síganme- ordenó antes de que el zorro moviese la cola

-Yo puedo cuidar del polluelo- intervino el zorro- no te preocupes, estará bien y se que necesitarás a todos tus hombres…

Skipper miró con un segundo de duda al zorro antes de asentir.

-Bien, tu cuida a Irina, Cabo, vámonos- ordenó

Kowalski se acercó al zorro, que se recostó en el suelo, dejando que el pingüino mas alto colocase a la cria sobre sus patas traseras; acto seguido, la cubrió con su enorme y peluda cola.

-Entren al cuartel, estarán mas calientes- dijo Kowalski, antes de deslizarse con los demás en dirección de la veterinaria.

El edificio había estado muy silencioso y nada se movía; cada ciertas horas, alguien entraba o salía pero sin hacer ruido; lo mas escandaloso había sido cuando uno de los ayudantes se había llevado las ropas de la malgache que estaban cubiertas de sangre y habían pensado en lo peor para los lémures.

Los cuatro pingüinos se acercaron al lugar y a una seña, se metieron a través del drenaje por debajo del edificio.

-Estás seguro de que por aquí podremos llegar Kowalski?- preguntó Skipper en medio de la oscuridad de la tubería

-Por supuesto, en un momento… aja!- exclamó cuando llegaron a un espacio lo suficientemente grande para acaparar a los cuatro; arriba de ellos había un piso con rejilla, donde generalmente vertían el agua sucia usada para lavar los pisos. Rico escupió una bomba muy pequeña y explotó las juntas del enrejado.

Los pingüinos salieron al suelo normal y se juntaron espalda con espalda para ver alrededor.

-Skipper?

Suto estaba dentro de una jaula grande, arriba de una mesa y había levantado la cabeza al escuchar pasos en el suelo; cual grande había sido sus sorpresa al ver a las cuatro aves en la veterinaria!

El aludido volteó y los pingüinos saltaron sobre la mesa.

-Que haces aquí?- preguntó Skipper mientras Kowalski abría la jaula para dejar salir al lémur negro; este salió del enrejado y se sentó enfrente de ellos

-Me metieron aquí para que no atacara a nadie- explicó Suto observándoles con sus grandes ojos rojos- Safia los convenció de dejarme aquí para tenerme tranquilo pero no me han dejado ver aJulien- negó apesadumbrado- al menos puedo estar cerca aunque no a su lado- suspiró antes de ver a Skipper- ustedes a que vinieron pingüino?

-Bueno, tienes a muchos preocupados por ti…- explicó este mientras sus hombres asentían; Suto sonrió con suavidad, realmente agradecía muchísimo aquello porque sabía que era un esfuerzo del otro por ir a verlos

-Gracias Skipper… de verdad te lo agradezco- asintió

-Estamos para servir a la comunidad después de todo…- dijo el pingüino mientras se aleteaban entre todos; aunque Kowalski lo hizo algo a desgana, aparentemente nadie lo notó- entonces… donde tienen a cola anillada?- preguntó Skipper mirando a todas partes

-En aquella habitación- señaló el de pelaje negro con la cabeza hacia la puerta donde estaba la sala de operaciones donde meses atrás, hubiesen revisado a la cria de Julien y al mismo Skipper- pero lo han tenido todo cerrado herméticamente… hace unas horas, Julien gritaba como si le arrancaran las entrañas- miró apesadumbrado hacia la puerta como si pudiese ver a través de esta- no lo escuchaba así desde…- se quedó en silencio antes de negar- podremos ir a verlo Skipper?

-Vere que podemos hacer…- dijo el pingüino antes de que los cuatro bajasen de la mesa para dirigirse hacia la puerta; el lémur negro los siguió bajando de un salto y sentándose cerca de estos

-Kowalski, análisis!- apuntó Skipper

-Puerta de 15 centímetros de grosor, 70% acero, 30% hierro y metales diversos, con triple cerradura de gancho- afirmó asintiendo una vez y le dio unos cuantos golpecitos- no será fácil de abrir, ni siquiera con los explosivos de Rico- dijo

Rico agitó la cabeza, antes de regurgitar su sierra y encenderla

-Negatorio Rico, queremos abrir la puerta, no partirla- exclamó el líder pingüino a lo que el otro suspiró derrotado; nunca lo dejaban hacer

Suto se acercó a Skipper

-Y no hay alguna llave que se pueda usar para forzar la cerradura?- preguntó mirando hacia el agujero de la puerta

-Si, lo hemos hecho muchas veces pero la cerradura está muy alta esta vez- dijo el pingüino negando con la cabeza- tenemos que pensar en otras opciones…

-Yo puedo llegar a la cerradura- insistió- y puedo cargar a uno de ustedes para que la abra

-Jajajaja… seguramente…- rió Skipper a lo que Suto se cruzó de brazos- solo un militar muy entrenado puede planificar una táctica de ayuda mutua en la cual… OYE!

El lémur negro había cargado al pingüino líder y lo había arrojado hacia arriba; acto seguido el lémur de la cicatriz en el ojo saltó hacia la manija de la puerta y con las patas traseras, tomó a Skipper que tembló irritado.

-Que crees que estás haciendo?

-Hay que llegar hasta Julien, no tenemos mucho tiempo antes de que el veterinario llegue a revisarlo- dijo rápidamente antes de verlo a los ojos- por favor. Son mi esperanza de verlo.

Skipper lo observó unos segundos también antes de ver hacia Rico y hacer una seña. Este regurgitó un clip que rápidamente fue arreglado por Kowalski; Cabo saltó sobre los hombros del más alto y tomando el clip modificado, lo arrojó a las aletas de Skipper.

-Muy bien, entonces abramos esta puerta…- dijo Skipper introduciendo el metalito en la puerta y comenzó a moverlo lo mas rápido que pudo

Pasaron los minutos y la puerta no cedía

-Vamos, puedes hacerlo mejor…- presionó Suto a lo que Skipper gruñó

-Estoy haciéndolo lo mejor que puedo- dijo el pingüino mirándolo- crees que puedas hacerlo mejor?

-Tal vez, después de todo siempre terminaba abriendo las cerraduras en San Diego- dijo el lémur frunciendo el cejo

-Pues eso no parece haberte servido de mucho porque seguías encerrado, no te parece?- Skipper acercó su rostro de muy mal humor

-Que quieres decir con eso pingüino?- replicó Suto pegando su frente con la del otro

-Lo que entendiste ojos rojos!- exclamó el pingüino apretando mas el rostro con el del otro

-Eh… chicos…- interrumpió Cabo

-QUE!?- gritaron los dos mirando al pequeño pingüino

Un pequeño "click" se escuchó y la puerta se abrió despacio con los dos animales colgando de esta; ambos se miraron un segundo antes de toser; Suto dejó caer a Skipper que aterrizó bien en el suelo antes de dejarse caer él también y situarse al lado de ellos.

-Bien… entremos- indicó Skipper rascándose la nuca, antes de deslizarse seguido de sus hombres y por detrás el lémur; se detuvieron en el interior, observando los alrededores pero no se veía al rey lémur por ningún lado. Suto se angustió aún mas, no sabía si Julien estaba vivo o muerto.

-No veo nada y tu Skipper?- preguntó Kowalski mirando cerca de unos gabinetes metálicos

-Negatorio- anunció negando rápidamente

De pronto, algo como un llorido se dejó escuchar, dejándolos a todos helados

-Por aquí!- dijo Cabo señalando una de las jaulas cercanas; ni tardo ni perezoso, Suto saltó a la puerta de la jaula y la abrió antes de introducirse

En el interior, Julién lloraba y se quejaba, con un suero en el brazo y varios cables para monitorear su estado y el de la cría; Suto acarició con suavidad su cabeza

-Suto…- susurró el cola anillada mientras las lágrimas corrían sin parar por el rostro del lémur

-Shhh aquí estoy Julien…- le dijo con suavidad el otro, sin dejar de acariciar su cabeza- como estás?

-Duele… mucho…- dijo titilando debido a los nervios y el miedo que lo recorría- esto es tu culpa… como le haces esto a tu rey?

El lemur negro comenzó a reir con ganas mientras continuaba acariciando su cabeza; Skipper saltó a un pedazo de la jaula y se colocó las aletas en la espalda, mirando con preocupación al otro animal, realmente se veía bastante grave.

-Como estas cola anillada?- preguntó el pingüino con suavidad a lo que el otro suspiró despacio

-Sobrevivo monja- respondió el lémur levantando los ojos al techo de su celda- nunca pensé que poner un huevo pudiera se tan difícil, como le hacen ustedes las aves?

El pinguen abrió el pico apenas una vez antes de cerrarlo y negar con la cabeza; no era un buen momento para recordarle por centésima ocasión que los lémures eran mamíferos y no aves. Miró al lémur de color que sonrió divertido, antes de dar un beso suave en la cabeza del otro.

-Ya… han dicho algo de cómo nacerá el "huevo"?- preguntó Suto mirando el vientre abultado del otro; no podía creer que estuviesen a poco de ser padres… estaba muy asustado.

-Creo que me abrirán la barriga o algo así escuché- resopló molesto Julien- y estoy de acuerdo, poner un huevo es demasiado agotador…

-En primer lugar, no deberías… en especial tu- regañó Skipper mirando reprensivo al de la cicatriz, que rápidamente replicó

-Mira quien lo dice, la "mama" del año

El pingüino se ruborizó enormemente antes de cruzarse de aletas y mirar molesto al otro

-Eso… fue un imprevisto!- dijo de regreso a lo que el otro rechistó

Un quejido los sacó de aquella discusión; Julien había comenzado a temblar con fuerza y su vientre comenzaba a moverse.

-Por los espíritus del cielo… ya viene!- exclamó el lémur negro abriendo enormemente los ojos mientras el gris extendía una mano y lo aferraba- que haremos Skipper?

El pingüino volteó alrededor, los humanos estaban tardando y si no se daban prisa…

Algo muy feo podría ocurrir.

-Tendremos que llamar la atención…- dijo moviendo la cabeza en todas direcciones- quédate con él Suto, será la excusa de llamar la atención…

-Seguro… `pero que harás- preguntó el lémur levantando las orejas mientras seguía aferrando la mano del rey

-Tu confía…- dijo Skipper sonriendo- no confías en mi?

-Por supuesto- asintió devolviendole la sonrisa el lémur antes de recostarse al lado de su querido Julien, que había comenzado a llorar del dolor nuevamente; de pronto, comenzó a gritar- Skipper, esto se esta poniendo peor

-Lo se…- se giró rápidamente y apuntó hacia abajo- Rico, Kowalski! Hagan un pequeño fuego, quiero a los humanos corriendo hacia aquí en menos de lo que canta un gallo, Cabo, prepara la salida de emergencia, ya, Ya, YA!

Cabo se deslizó hacia el enrejado por el que habían entrado, siendo seguido de cerca por Skipper; Rico regurgitó su lanzallamas favorito y Kowalski tomándolo, lo apuntó hacia las alarmas de incendio; en un momento, el lanzallamas logró encender los aparatos que empezaron a pillar con fuerza y a dejar caer una rápida llovizna.

Los pasos no tardaron en oirse y justo a tiempo, Kowalski y Rico se introducían en el hueco del suelo y cerraban la rejilla.

-Pero que está pasando aquí?- dos guardias y el veterinario entraron a la habitación; uno de los guardias apagó el sistema de apagado de incendio y el veterinario observó la jaula de Julien, donde el lémur negro clavaba sus ojos rojos en los recién llegados- como llegaste tu aquí animalito?

Julien volvió a quejarse y el veterinario hizo amago de acercarse, antes de ver con desconfianza al lémur de ojos rojos

-Llamen a Safia, la necesitamos…- había empezado el veterinario pero Suto, sabiendo que Julien realmente necesitaba la ayuda, salió de la jaula ante el temor de los tres presentes y se trepó en una camilla cercana, para observar

El veterinario solo tardó un segundo en reaccionar e ir a donde el cola anillada se quejaba con fuerza

-Ya esta dando a luz- dijo el médico antes de sacar de un gabinete las cosas que necesitaba- llamen a mis ayudantes, necesitamos sacar a la cría de su interior

-Muy bien señores, esto es lo único que podemos hacer- dijo Skipper con las aletas en la cintura antes de girarse

-Pero Skipper…- interrumpió Cabo- no nos quedaremos para ver que todo salga bien?

-Dejaremos esto en las manos de los humanos…- dijo sin voltear el líder- ya lo demás, dependerá de la fortaleza de Cola anillada…

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Los días pasaron a partir de ahí. El zoológico estaba extrañamente calmado y en silencio, aparentemente ninguno de los animales se sentía con las energías de hacer algo fuera de lo común; desde que enviasen a Julien a cuidado animal, el hábitat de los lémures estaba de lo mas pacífico sin contar con que diario, Maurice daba vueltas alrededor del trono, observando el edificio cada cierto tiempo. Afortunadamente aquel día, el frio había cedido un poco y no había nevado, de tal forma que el clima no había sido un inconveniente para los animales tropicales.

En el hábitat de los pingüinos, estos jugaban a las cartas, excepto por Rico que miraba a través del periscopio. En esos días, ni Skipper había ideado alguna misión en la que tuviesen que participar y cada que Cabo decía que fuesen de nuevo a la veterinaria a ver que todo estuviese en orden, el pingüino negaba con la cabeza y repetía "paciencia".

En el hábitat del Destripador Rhodesiano, Sitka no se movía de su misma posición, sentado en dirección del edificio médico sin apartar la vista; algo se movió en el extremo de su hábitat y un rostro familiar apareció.

-Todavía no sabes nada de ellos, verdad?

-Hola Marlene…- respondió el zorro sin apartar la vista de la distancia

La joven nutria terminó de trepar la barda de contención y saltó en dirección de su vecino; por algún extraño motivo, se habían vuelto muy buenos amigos y era normal que la fémina pasase a visitarlo una vez al día.

-Todavía nada?- preguntó sentándose a su lado, mientras el cánido negaba con la cabeza- y Skipper y los muchachos…?

-Según ellos están bien, pero desde entonces no han sabido nada- suspiró- se entiende, ellos también tienen sus preocupaciones personales, no hay que cargarles toda la mano

-Ya veo…- la nutria se abrazó una rodilla- yo también espero que estén bien… no es que Julien sea el mas agradable del zoológico, pero sigue siendo amigo y pues…

-Realmente que eres linda- sonrió Sitka y la empujó un poco del hombro con el hocico; ella sonrió un poco mas y se miraron un segundo, sonriéndose el uno al otro

Entonces el albino levantó las orejas

-Marlene, ve a tu hábitat…

La nutria parpadeó y volteó hacia el edificio medico, donde la puerta se había abierto; inmediatamente, la criatura salió corriendo rumbo a su propia zona.

Dentro del bunker de los pingüinos, Skipper estaba sentado en la litera mas baja, viendo la televisión mientras con el pie, movía una hamaca de red que colgaba al lado de la cabecera de donde él se encontraba; en esta dormía tranquilamente su pequeña, después de haber estado despierta y llorando toda la noche.

Realmente el trabajo de padres era pesadísimo, jamás se hubiera imaginado algo mas agotador que luchar con todas las huestes del doctor espiráculo; entre él y Kowalski habían tenido que formar horarios en los cuales, cada uno se levantaba a atender las necesidades de la polluelo, ya fuera alimentándola o llevándola a sus necesidades o simplemente, calmándola.

Skipper ya había captado que tratándola como a uno de sus hombres no funcionaría, porque mientras mas le exigía en voz firme que dejase de llorar, más se asustaba y lo hacía mientras que si se resignaba a tener un trato mas suave (como Cabo siempre le decía), mas pronto la calmaba lo suficiente para ponerla a dormir.

En esos momentos, el joven Cabo observaba a su líder que cambiaba de canal su televisor con expresión cansada; Kowalski aburrido de las cartas, había entrado en su laboratorio para buscar que hacer y Rico, continuaba observando a través de la mirilla (aunque por los sonidos que soltaba, se temía que el pingüino de la cicatriz se había quedado dormido con los ojos pegados al periscopio).

Era un buen momento como cualquier otro, Skipper rara vez estaba libre desde que habían tenido al huevo. Tragó pesadamente.

Se levantó de donde estaba sentado y se acercó a pasos dudosos y tambaleantes; ridículamente, trató de parecer mas gordito y bonito que nunca aunque por dentro, pensaba para si mismo que aquello era una estupidez.

-Ehm… Skipper?- inicio Cabo con la voz algo temblorosa, haciendo aún mas marcado su acento británico mientras juntaba las aletas por enfrente; el pingüino de la cria no volteó, tenía el cejo fruncido mientras en las noticias mostraban lo que estaba haciendo un escape de petróleo con cierta zona del mar del norte- podemos… hablar?

-Siempre podemos hablar joven Cabo- respondió Skipper sin dejar de ver el televisor- de que se trata?

-Ehmm… bueno…- el pequeño se tocó la punta de las aletas- sabes? Kowalski y tu hacen una bonita pareja señor…

Como le decía eso? Era lo único que se le había ocurrido, en verdad? El pingüino mas joven enrojeció de vergüenza mientras su líder parpadeaba confundido y lo imitaba en un concurso de luces rojas; lo miró de reojo confundido ante aquella declaración.

-Gracias soldado… creo…- Skipper se rascó la mejilla con la punta de su aleta- y a que se debe eso?

-Ah… yo nada mas decía, sabes que me gustan esas cosas- dijo inocentemente sonriendo como siempre pero por dentro se daba de golpes

El otro pingüino lo observó con una mirada inquisitiva y esto puso nervioso al mas pequeño que dio dos pasos hacia atrás, riendo nerviosamente

-Cabo, estás seguro de que te sientes bien soldado?- preguntó Skipper comenzando a preocuparse; algo le estaba ocultando el otro pingüino y no entendía que era; se enderezó un poco dejando de mover la pequeña hamaca y Cabo comenzó a reir

-Seguro Skipper, por supuesto- asintió sonriendo enormemente

-Bien… si tu lo dices…- dijo lentamente el otro pingüino a lo que Cabo le dio la espalda, apretando los puños

Diablos, porque no podía decírselo!? Porque todos en aquel lugar siempre eran mas valientes que él? Sitka tenía razón, nunca lo sabría si no hacia algo y no importaba que sucediese, al menos no se quedaría con la duda.

-Cabo…?- Skipper se había levantado y se había acercado un poco, preocupado por la reacción de su soldado que nunca se ponía de aquella forma a menos que tuviese algún motivo que lo avergonzase mucho

-Él tiene razón. No puedo estar sin saberlo!- exclamó de pronto el mas joven de los pingüinos.

Skipper parpadeó, el niño de pronto había puesto una expresión molesta hacia el techo; por su madre pinguina, que pudo haberle hecho aquella cosa de concreto para poner así al joven Cabo? Y entonces se enteró. No era el techo.

Cabo lo había besado. Un beso tímido, lleno de temores y confusión pero lo había hecho. Lo dejó anonadado, quieto en su sitio mientras su cerebro trataba de analizar que acababa de suceder; de verdad? El inocente, retraído y joven Cabo había hecho aquello?

El mas joven de los pingüinos dio un paso hacia atrás, cubriéndose un poco el pico con las aletas y con expresión de miedo; una cosa era hablar con Skipper sobre como se sentía y una muy diferente, traspasar la confianza que tenía con este a ese nivel.

Porqué había hecho aquello?

Algo calido comenzó a gotear en sus mejillas, las lágrimas por el miedo no se habían dejado esperar y continuó dando pasos hacia atrás, tratando de no entender las emociones que pasaban rápidamente a través de los ojos de su superior; no quería ver, no quería enterarse si por algún motivo, sentía lástima por el.

-Yo… yo… lo siento… Skipper yo…- el pequeño pingüino titiraba de miedo y su voz se quebraba a cada frase- perdona… perdone señor…- dijo y se dio la media vuelta para irse rápidamente

Pero Skipper fue mas rápido. En un segundo, había tomado de la aleta al otro y no lo soltaba, deteniéndolo en su acto de huir.

-Espera, no te vayas soldado!... Cabo…- dijo despacio el líder de los pingüinos, recuperando el habla y volviendo a la tierra

Tampoco entendía al 100% que había sucedido pero comenzaba a atar hilos aquí y allá; el comportamiento de Cabo para con él, cuando se enojaba, cuando llegaban a platicar algo… todo comenzaba a tomar algún sentido. Y él que pensaba que el niño lo veía como una especie de padre o solamente su jefe!

Estaba completamente equivocado y tenía que admitirlo.

Se iba a meter en líos con Kowalski.

-Cabo… esto que pasó…- comenzó despacio sabiendo que el otro lo escuchaba aunque no volteara por vergüenza- es… en serio?

El otro no respondía; estaba demasiado asustado y nervioso por lo que había sucedido.

-Respondeme Cabo!... por favor…- pidió de nuevo Skipper

Lentamente, el otro se dio la media vuelta torpemente y lo miró con sus ojos húmedos

-Si… Skipper… aunque sé que tu no…- negó con la cabeza antes de ver como el otro suavizaba la mirada

Skipper de repente rió sorprendiendo al otro… se estaba burlando? No lo creía, aquella risa no era de ese tipo. El otro pingüino se rascó la nuca mirando a otra parte.

-Diablos soldado, me has metido en un buen lío- negó con la cabeza- hazme un favor y no decidas por mi desde antes, quieres?- lo miró con diversión mientras Cabo reía bajito y se sonrojaba

Era lo que creía que era? Por la manera en que Skipper lo observaba, tan diferente de la mayoría del tiempo, le pareció entender que si; y su corazón solamente se infló de felicidad… si era! Lo quería como él también!

Entonces Skipper entendió porque la mayoría de los animales del zoológico los odiaban y los llamaban "mata momentos".

Rico había despertado de pronto y estaba haciendo ruidos, mirándolos a los dos y señalando el periscopio; y entonces se quedó en silencio al notar la mirada enojada de Skipper que había colocado las aletas en la cintura y Cabo que sonreía muy apenas, mirando el techo y negando con la cabeza.

Rico no lo sabía pero se había ganado al menos tres noches de guardia en el campanario.

Al mismo tiempo, Kowalski había salido de su laboratorio, con una pipeta en mano y se había quedado congelado ante aquella escena, mirando primero a Skipper y Cabo y luego, a Rico que mejor miró a otro lado.

-Ehm… me perdí de algo?- preguntó el mas listo de ellos

-No… en absoluto…- gruñó Skipper a lo que Cabo volvió a reir bajito; el líder de los pingüinos suspiró antes de señalar a Rico- ahora repite, que sucede?

-Arrrr, a gag… Giba!- exclamó el del mechón apuntando hacia la parte externa; Skipper frunció el cejo y se deslizó al exterior, seguido de sus hombres

Una vez afuera, pudieron ver de que se trataba: casi todos los animales del zoológico estaban asomados desde sus hábitats, Alice y Safia llevaban una caja grande entre las dos hacia el hábitat de los lémures; Skipper hizo un movimiento y los cuatro se pararon en la orilla de su enrejado para ver mejor.

-Te digo, estos animales son una lata…- se quejaba Alice mientras la morena levantaba los ojos- no se como los aguantas…

-Porque yo tomé este trabajo porque me gustan los animales?- respondió Safia a lo que Alice la miró confundida y la malgache negó con la cabeza- nada, nada…

Al fin, ambas mujeres colocaron la caja en el suelo del hábitat de los lémures y la morena abrió un poco la tapa lateral de la caja

-De regreso en casa Bites, disfruta de tu nueva familia- dijo con cariño la mujer, antes de retirarse con Alice para dejar solos a los animales

-Sabías que algunos animales salvajes se comen a sus propias crías?- iba diciendo Alice de regreso a las oficinas principales

Cabo tembló de miedo mientras se tapaba el pico y Skipper miró reprobatorio a Kowalski.

-Kowalski!- exclamó- los oídos de Cabo!

-Lo siento Skipper, no me esperaba ese comentario- se disculpó el pingüino mas alto antes de meterse al bunker; a los pocos minutos, salió con un bulto de plumas debajo de su estómago

-Irina?- preguntó Skipper extrañado mientras su pareja asentía

-Si es lo que creo, entonces sería bueno llevarla- aseguró el otro mientras el líder suspiraba rodando los ojos

-Como digas, es TU hija- se encogió de hombros antes de que se fueran deslizando hacia el hábitat de los lémures… excepto Kowalski que corría a pequeños saltitos para no tirar por los suelos a su hija; había olvidado que cargándola de aquella manera, no podía deslizarse ni correr

Al fin llegaron al hábitat de los lémures, donde Maurice y Mort ya se habían acercado a la caja, y aguardaban afuera pacientemente; por los lados, el resto de los animales se había asomado, aguardando impacientes que salieran los ahora padres.

-Vamos, vamos! Que ya salgan!- exclamó emocionada Marlene- quiero ver a ese bebecito- dijo ansiosa apretando los puñitos al nivel de su rostro

-Oh Marlene, hablas como si nunca hubieras visto una cria- dijo Skipper con su tonito a lo que la nutria lo miró de mala manera

Al fin, algo crujió en la caja y todos se callaron como si con eso, las criaturas en su interior salieran mas rápido; al fin fue Sitka el primero en hablar, soltando una risotada

-Pero que mal te ves viejo!

Suto había sido el primero en salir; se le veía bastante despeinado y con los ojos hinchados de sueño, pero esbozaba una sonrisa tonta en el rostro; miró a su mejor amigo, que lo saludaba parado al lado de la nutria y le hizo una seña con la cabeza.

-Tu te ves igual de pulgoso Sitka- devolvió el lémur negro a lo que los demás animales rieron y el otro movió la cola

-Bienvenido a casa de nuevo Suto- recibió Maurice mientras se acercaba despacio; Mort iba a su lado, sonriendo enormemente- como fue todo?

-Pues… que tal si lo ves tu mismo?- dijo el aludido mirando por encima de su hombro- anda Julien, puedes salir…

-Es bonita la cria?- preguntó Burt asomado por el borde del hábitat

-Ya verás- respondió paciente el de pelo negro

Al fin, algo se movió dentro de la caja y todos prestaron mas atención

-Seguro que es seguro?- la voz de Julien se dejó escuchar desde las sombras a lo que su pareja se sentó en el suelo y asintió

-100% seguro Jul…

-Vamos cola anillada no la hagas de emoción y sal ya!- exclamó Skipper exasperado mientras los demás animales empezaban a decir lo mismo

-Ya, ya, no apresuren a su rey, se que ansían ver mi majestuosidad pero tengo que tomarme mi tiempo- dijo la voz desde el interior de la caja

Se escuchó que carraspeaba y luego, la mano de Julien salió de la caja, chasqueando los dedos; Suto vió a Maurice que rodó los ojos sin enojarse y se paró al lado de la salida.

-Demos la bienvenida al Rey Julien el 13, autoproclamado señor de los lémures, saludos, aplausos y demás…- presentó el Aye Aye a lo que el lémur gris al fin salió, con la cabeza levantaba orgullosamente, corona en su lugar… y llevando colgando por la parte de enfrente, lo que parecía un mini lémur gris oscuro apenas del tamaño de la mitad del brazo de Julien.

Los ojillos de la cria apenas y se veían pero se notaba que miraba con asombro el mundo que le rodeaba, en especial, todos los rostros de las criaturas que empezaron a hacer ruiditos de asombro y de ternura; aquella cosita peluda se aferró un poco mas al frente del cola anillada que pasó un brazo alrededor de la cria para sostenerla mejor.

-Vaya que se parece a ti Julien- rió Maurice acercándose a verla bien- como presentaremos a esta criaturita?

Suto se inclinó en el oído del Aye Aye que movió su oreja, antes de sonreír y asentir.

-Su madre estaría muy orgullosa, majestad- felicitó el mas bajito a lo que el otro bostezó

-No lo dudo, ahora presentala rápido- dijo moviendo su mano libre

-Presentando a su majestad el rey Julien el 13 y a su heredera la princesa Juliana la 14, futura matriarca de los lémures, etcétera, etcétera

El griterío de los demás animales no se dejó esperar, aunque no eran lémures igual les emocionaba la llegada de la nueva cría; Skipper y los demás incluso no podían no sonreir ante aquello. La pequeña Irina incluso se había asomado al exterior de las plumas de su padre, para ver a que se debía tanto grito.

-Los pies de la princesa Juliana son… tan… pequeños…- dijo Mort acercándose con una mano extendida para tocar los pies

-Mort!- exclamó Julien molesto antes de suspirar y cargar mejor a su cría; la volteó hacia el pequeño lémur ratón que se emocionó y tocó un poco los pies de la pequeña lémur, que solo parpadeaba ante la atención repentina recibida- te dejo tocar sus pies reales porque dentro de poco la enseñaré a quitarte de encima- dijo el cola anillada

-Se parece mucho a su madre, no crees Maurice?- Suto suspiró y se recargó hacia atrás, observando todo

-Hiciste un buen trabajo, verdad ojos rojos?- Skipper y los demás se habían acercado a Suto, que no dejaba de sonreir

-Que va… si todo lo hizo Julien- dijo con mas ganas- es mas valiente de lo que crees, se aventó casi un día de parto… y al final no pudieron operarlo porque Juliana ya estaba casi de fuera, tucrees?- rio alegremente al ver que Marlene se acercaba a Julien para cargar a la bebe

-Andaaa, dejame cargarla, si?

-No la llenarás de piojos?- preguntó desconfiado el rey lémur mirándola con un ojo mas abierto que el otro a lo que la nutria saltó

-OYE!

-Julien, dejala que la cargue…- dijo el lémur negro; encogiéndose de hombros, el cola anillada le pasó a la pequeña lémur a la nutria; la cria inmediatamente se aferró al torso de esta y volvió a ver alrededor, con sus enormes ojos

-ESTA PRECIOSA!- exclamó Marlene abrazando a la pequeñita

-Como estuvo todo, fue muy doloroso? Te pusieron muchas inyecciones?- interrogaban los demás animales a Julien

Este comenzó a responder pacientemente, cosa rara en el, se le veía bastante feliz ante aquel hecho.

-Pues mil felicidades- dijo Skipper mientras Cabo se acercaba con los demás a ver a la recién nacida- no le digas que lo dije, pero me da gusto por cola anillada, que esto lo haga feliz

-La verdad yo también, esta muy emocionado- suspiró- te estamos muy agradecidos Skipper… en especial yo

-De verdad?- preguntó el pingüino con curiosidad mirando a Suto- y eso porque?

El lémur negro lo miró y le sonrió con suavidad

-Porque gracias a ti, ellos dos están vivos- asintió una vez con la cabeza- estoy en deuda contigo…

-Ah vaya…- Skipper se rascó nerviosamente la nuca- de nada, ha sido un gusto ayudar- dijo bajito

Un poco mas allá, Marlene había bajado a la pequeña Juliana para dejar que Irina se acercase a ver; la lémur sacudió la cabecita y extendió los dedos, para tocar la cabeza de la polluelo, que parpadeó y se asomó a ver los ojos de la otra criatura. Le atraía mucho el color dorado de estos.

-Mira Kowalski!- dijo Cabo emocionado- parece que se llevan muy bien!

Y en efecto, la polluelo caminaba alrededor de la otra bebé, instandola a seguirla; la pequeña lémur no podía hacerlo, pero lo intentaba y sonreía.

Un momento después, la bebé bostezó enormemente y entrecerró los ojos; Suto movió las orejas, no solo la bebé se veía cansada con tanta atención, también Julien que adoraba las multitudes, se le notaba en los ojos que estaba agotado y deseaba dormir.

El lémur negro se puso de pie.

-Les agradezco muchísimo que hayan venido- dijo levantando la voz, sorprendiendo a Julien y a Maurice, porque lo normal era que ellos hablasen, no él- pero tengo que llevar a la mamá y a la bebé a dormir…

-Oh vamos Suto…- se quejó Julien que tenía bastante marcadas las ojeras- deja que se queden un rato mas…

-Tienes que descansar, oiste al veterinario, hiciste un esfuerzo enorme- dijo con ternura el otro, tomandolo de los hombros antes de besar su frente- ya tendrás mas días para jugar al rey, en este momento yo mando y ordeno que vayas a dormir… Juliana también lo necesita- dijo señalando con la cabeza a donde estaba la pequeña; esta estaba hecha un ovillo en los brazos de Cabo, durmiendo profundamente- además, tenemos que protegerla del fresco, aún esta muy pequeña

Al fin, Julien cedió.

-Bien, bien…- dijo. Los demás animales sonreían comprensivos y después de felicitar a la feliz pareja, se retiraban tranquilamente; el lémur de cola anillada fue hacia donde estaban los pingüinos en donde Cabo le entregó a la pequeña

Esta apenas sintió el pelaje de su "madre" se aferró de regreso sin despertar.

-Felicidades Julien, esta muy bonita- dijo Cabo sonriendo enternecido

-Bastante parecida a sus padres, realmente les felicito por lo sucedido- dijo Kowalski

-Ahhhhh- dijo Rico sonriendo hacia su amigo en travesuras

-Muchas gracias monjas- agradeció sinceramente el lémur, antes de bostezar; Suto suspiró y empujó con suavidad a Julien hacia el refugio debajo de la columna del trono

Julien se metió en la protección del enramado mientras Suto se quedaba atrás, para despedir a los pingüinos.

-Volveremos pronto…- dijo Skipper asintiendo antes de hacerle una seña a sus muchachos

-Traigan a Irina, estoy seguro de que ella y Juliana se harán muy buenas amigas- dijo el lémur- Skipper…

-Si?- el líder de los pingüinos se quedó un poco atrás mirando sobre su hombro

-Gracias

Este sonrió e hizo un saludo con la aleta, antes de deslizarse y retirarse con los demás.

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