Capítulo 14 El día de después.

-Qué hace mi abuela Hera besándose con ese hombre?!-

Aunque a Saga se le puso el cabello de punta cuando vio el rostro del hombre que se besaba con la abuela de su mujer.

-Me quiero morir!-

Saori le miro aterrada y sorprendida.

-Y tu porque?-

-Porque yo a él le conozco! Y vaya que le conozco!-

Ambos jóvenes salieron de aquella sala con desesperación, apenas y bajaron la enorme escalera cuando los brazos de Kanon atraparon e interceptaron a la pareja.

-Quietos y pónganse las máscaras qué les van a reconocer?-

Aunque Saga estaba histérico.

-Olvídate de las máscaras y déjanos pasar!-

Aquel tonito histérico, alerto al desconfiado de su gemelo, quien en seguida seria ayudado por un curioso Milo.

-Qué diablos hacen aquí si el espectáculo está en la sala de abajo.-

-Mi abuela está besuqueándose en la sala continua con un…-

La joven miro angustiada a los ojos de Saga y este respondió rápido y con el rostro pálido de nervios.

-Con el Tío Dokho!-

Kanon negaba incrédulo.

-Imposible! Los chicos llegan en un par de días y en teoría el tío esta con ellos.-

Saga tomo del brazo a su hermano y lo jalo desesperado a la sala mientras que Saori y Milo les seguían a toda prisa. No tardaron en llegar a la dichosa sala, vaya sorpresa la pareja se besaba mientras que avanzaban con rumbo a la salida. En la puerta, Tatsumi les esperaba mientras que los jóvenes veían como estos partían tranquilos. El mayordomo echaba un vistazo para percatarse que nadie les hubiese visto. Una voz a sus espaldas los sacaría de aquel estado de shock.

-Siempre estuve seguro que la tía Hera tenía a alguien oculto. Era obvio, una mujer bella e inteligente como ella no podría conformarse con ese cabron. Estaba seguro que Tatsumi la estaba cubriendo. –

Shun bebía tranquilo su copa, mientras que Milo, Saga y Saori le observaban con la boca abierta. El peliverde suspiro ante la ironia.

-Tranquilos, para el viejo le hemos contratado hasta el servicio de taxi exclusivo del club. Ahora pónganse la máscara por favor.-

Así Mitsumasa salió casi arrastrado por Misty y Thor, quienes lo entregaban a Cerberus, el taxista.

Mitsumasa estaba feeeliz, nunca se vio un hombre más moreteado, adolorido y emocionado (mejor dicho drogado) no dejaba de enviarles besos a sus nuevas "amigas". Sus grandes y alegres "amigas" se despedían llevando aun en sus manos los látigos y el bate. El viejo les gritaba todo emocionado.

-Me llaman he, ya quedamos!-

El taxi dio un fuerte arrancón estrellando al viejo directamente con el vidrio divisor y así se dirigió al reino de Hipnos.

En la mansión el grupo de jóvenes se reunían en la entrada con la boca abierta de la impresión.

-Este es el día más bizarro de mi vida. –

Camus reflexionaba en voz alta.

-Cualquiera diría que estaba encantado! Se supone que tendría que estar sufriendo!-

Kanon se sobaba las cienes, no comprendí la filosofía de aquel hombre. Mitchelle pasaba junto a él rozándolo con un fuete en el trasero.

-Has sido un mal chico, creo que te castigare en casa.-

El gemelo menor se sonrojo y más cuando la chica le susurro en el oído.

-Sera suavecito, con cariño y te dejare entrar a lo más… profundo de mi.-

Ahora para colmo le dolía su entrepierna, apenas y podía coordinar todo lo que había ocurrido en una sola velada.

Saga le jalo su brazo con fuerza, por ahora necesitaba toda su atención.

-El tio Dokho y la señora Hera…desde cuándo?-

Aunque Kanon estaba más atrapado por otras prioridades.

-Profundo…-

Saga lo miraba desconcertado, hasta que Julián se le aproximo y le hablo al oído.

-Es la influencia de Hades. Te das cuenta, unas horas y ya no puede pensar en otras cosas que no sea dejarse llevar por el tortuoso deseo.-

Saga le hizo una mueca al millonario.

-Como se ve que no es tu abuela a la que se están enchufando.-

Saori estaba toda frustrada.

Aunque Saga abogaría por los suyos.

-Te juro por mi vida que es un buen tipo!-

Ángelo llegaba contento y ya llevaba consigo unas esposas, unos fuetes y uno que otro látigo.

-Me encanta este sitio! Te atienden como a un rey, te la pases como en un sueño y además te dan unos recuerditos.-

Marín miraba excitada aquellas esposas con cadenas cubiertas en terciopelo rojo.

-Mira cielo para tu cumpleaños!-

Y el italiano no podía estar más contento.

-Además tengo tantas fotos que podíamos montar una película muda, de la madriza que recibió el Kido.-

Afrodita miraba preocupado el semblante de Saori.

-Querida tranquila, que tu abuela tiene razón en buscarse algo más digno. No querrías que se quedase siempre con esa ponzoña.-

Saga se percató que a la peli morada se le llenaban los ojos de lágrimas traicioneras.

-Mi vida qué te sucede?-

-Tengo casi una semana desaparecida y ella en vez de preocuparse por mí, se está divirtiendo con un novio secreto.-

Shun trataría de justificar a la vieja Hera.

-Es normal, Kido le invento que te habías ido a Buenos Aires. En teoría ella no sabe que estas… secuestrada?-

La chica salió de aquella mansión corriendo lo más rápido que pudo, quería escapar, quería dejar de pensar. Saga la siguió lo más rápido que le dieron sus piernas, mientras que el resto del grupo bajo la cabeza guardando la duda de si aquella velada había sido un éxito o un auténtico fracaso.

Camus atrajo con su brazo a Aurora y suspiro de impotencia.

-Y ahora qué? Dime Chérie, tienes alguna premonición?-

Aurora volteo a observar el rostro tranquilo de Hades, quien llegaba con su esposa.

-Yo no, pero creo que él si.-

Hades saco una sonrisa maquiavélica.

-Tranquilos ya tenemos al viejo exactamente donde lo necesitábamos. No es así mi querida Pandora?-

La abogada venia cogida del brazo de su juez preferido, Radamanthys no dejaba de besarla en sus manos con devoción. La peli negra estaba satisfecha de aquella noche y ahora se preparaba para la siguiente fase.

-Ahora debemos comenzar la segunda parte de su plan mi señor. La verdadera tortura, una que va más allá del cuerpo.-

Camus les miro curioso.

-A que se refieren?-

Radamanthys estaba listo para cooperar con ellos.

-Al miedo, al terror que termina persiguiéndote y no te deja dormir.-

Shun se sumaría a la causa.

-Todo esta listo comenzaremos mañana mismo.

Hades sonreía satisfecho mientras que se dirigía al grupo de Camus.

-Vamos muchachos no creerán que lo que paso en aquella sala solo fueron golpes y latigazos. No hay peor enemigo del hombre que el veneno de su propia lengua.-

Mitchelle comenzaba a inquietarse. Después de darle un suave beso en los labios a su novio se dirigio al grupo con preocupación.

-Pero debemos ir por Saori, no la vieron está muy triste.-

Kanon atraería a la chica a su cintura.

-Dejemos a mi hermano dar el primer paso, yo sé que es importante para él. Vamos todos a la cabaña del bosque, a esperarles.-

-Pero realmente se veía tan…-

-Ven y hazme caso, yo sé de lo que hablo.

Después la susurro al oído.

-He sido un mal chico, castígame nenita.-

Julián tomaría del hombro a Milo.

-Comprendo que con lo de Saori probablemente no quieras quedarte esta noche, pero me gustaría que comieses con nosotros mañana. Tengo que pedirte algo muy importante, y trae a tu novia también. –

Milo solo asintió con su cabeza, luego fue a besarle la frente a su hermana.

-Te veré mañana preciosa, y por favor procura ser tú la dominante.-

Julián le sonreía gustoso.

-Tranquilo a mí me encanta ser sumiso. Ya hasta le agarre el gusto al cabecero.-

Shaina le dio un codazo por las vergüenzas que le hacía pasar.

-Contrólate o te doy con el fuete.-

A Julián se le pusieron los ojos blancos solo del placer de imaginarse sometido a la peli verde.

Así los jóvenes se despidieron de aquel grupo tan interesante en apariencia oscuro, tenebroso, pero fraternal y de corazones apasionados.

….

Saori se había cansado de correr sin rumbo fijo, cuando se percato había llegado a un parque público. Ahí, entre los grandes abetos, se dejó caer sentada entregándose a la tristeza. Segundos después sintió unos cálidos brazos que la cobijaron con fuerza.

-De aquí no te vas y quédate quieta o te vuelvo a secuestrar.-

La chica sonreía en medio de sus lágrimas y sollozos.

-Te recuerdo que se golpear duro y entrenar dobermans.-

-Pero yo todavía guardo algo del cloroformo y lo usare para tenerte conmigo.-

La chica se giró para verse cara a cara con su amado secuestrador.

-Quien es el verdugo y quién es el rehén en nuestra historia, Saga?-

El joven suspiro, vaya pregunta.

-Ambos. Ya que en momentos hemos sido duros con el fin de crear mascaras falsas para ocultar nuestras debilidades. Sabes como yo que en el fondo somos prisioneros de nuestros recuerdos y del deseo de hacer justicia por nuestros padres. –

Saori sintió pena, una muy profunda que le hizo bajar su rostro con vergüenza.

-No quiero ser tan poca cosa.-

Aquella frase hizo que a Saga se le abriesen los ojos como platos.

-Cómo puedes pensar algo tan absurdo!-

-Soy una niña inútil incapaz de detener al viejo ese, a mi abuela le importa un comino si estoy viva o muerta y no sé cómo hacer justicia a mi difunto padre?!-

Saga la tomo del rostro forzándola a mirarle de frente.

-Te juro que haremos que el viejo escupa la verdad. Tu abuela es una tonta si no sabe valorarte. Y que quede bien claro que para mí eres como mi tanque de oxígeno en un mundo irrespirable.-

Saori hizo un puchero y una mueca al no comprender lo que Saga quería decirle.

-Tanque de oxígeno?-

El gemelo se lo aclaro.

-Siempre en mi espalda, pesada, pero indispensable para mi vida.-

La sonrisa en el rostro de la joven y aquel beso correspondido hablaban solos.

-Rehén o verdugo yo lo único que sé Saori Kido es que cuando estoy contigo me salen alas en mi espalda. No quiero renunciar nunca a esto, es lo más bello que jamás he tenido. Eres mi Diosa y yo tú fiel caballero a veces centrado y a veces demente, pero siempre fiel a tus designios.-

-Saga te amo.-

-Y yo a ti Saori.-

La joven se secó las lágrimas y bajo el semblante de su sonrisa coqueta.

-De verdad… aunque confundo la reversa con la primera velocidad?-

Saga le dio un tierno beso.

-Si Kanon tiene razón en el fondo me encantan los azotes.-

-Me presentaras al resto de tu familia?-

-Me acompañaras a recoger a mis hermanitos al aeropuerto y en cuanto a mi tío no quiero que te preocupes. Voy a hablar con él muy seriamente.-

-Sabes cómo localizarlo?-

-Tengo su celular y ahora que sé que no es una llamada internacional, no dudes que lo buscare. Aunque creo que será mejor que descansemos esta noche.-

-Presiento que Hades piensa hacer algo con los videos de Kido y estoy deseosa de que comience.-

-Vámonos a la cabaña seguro que el grupo nos espera. Quiero que descanses, yo me ocupare de todo, está bien?-

-Si mi amor.-

Ambos chicos se alejaron de aquel sitio, abrazados, y con la firme esperanza que aquella velada pronto daría jugosos frutos.

….

-Juliannnn-

Shaina gemía en los brazos del pelo celeste, aquel beso en el lóbulo de su oreja, la estaba llevando al delirio.

-Átame al cabecero, seré un buen chico y enreda tus piernas con las mías, cobrita linda.-

Los brazos del chico quedaron inmovilizados, mientras que la peli verde se enredaba en su cuerpo y se perdía en su boca. Era demasiado placentero, al límite de volverse delirante.

Fuera de la habitación, Hades se dirigía a su despacho, sin duda el peli negro estaba satisfecho con la primera parte de su plan.

-Te ves bien querido.-

Core llegaba vistiendo una bata de tela negra semi-trasparente, se podía apreciarla ausencia de su ropa interior.

-He tenido una noche excelente. Hemos conocido a un grupo de chicos simpáticos, estoy más tranquilo con respecto a la jovencita Kido. Además mi hermano esta en seguridad y por fin viviendo su vida libremente. No puedo pedir más al Universo mi dulce hada negra.-

-Esos chicos, que ocurrencias, secuestrar a la jovencita. Debo aceptar que me parece de lo más sexy. Yo también quiero que me secuestres y que me seduzcas.-

Core se sentaba sensual sobre las piernas de su esposo, quien reposaba tranquilo en el gran sofá de piel.

-Sabes nena, no estoy seguro de quién fue la victima de quién. Se ve que la chiquilla tiene su carácter, mira que es ella quien controla al grupo.-

La rubia frotaba su trasero sensualmente sobre la entrepierna de su esposo.

-Mientras estén todos contentos qué más da si somos víctimas o verdugos mi amo.-

-Sabes podríamos jugar al mito, sabes Hades y Perséfone.-

-Llévame al más profundo de tus infiernos, mi amo.-

La cogió con fuerza de las caderas, definitivamente esa noche su señor tenia energía y pensaba usarla con ella.

En un departamento en el centro de Tokio.

-Ha sí! Así, así!-

Pandora gemía con fuerza ya que bajo aquellas sabanas había un remolino de deseo feroz manifestándose. En segundos el teléfono sonó y solo se apreció la mano de la chica saliendo de entre las sabanas para atraparlo. Después su cabeza con una cabellera despilfarrada y pegada por el evidente sudor.

-Maldición!-

-Quién es?-

Radamanthys se sentía algo molesto por la interrupción.

La morena contesto algo ofuscada.

-Te castigare por esto Lune!-

De saber que se trataba de otro hombre, Radamanthys se posó sobre ella y comenzó una cantidad de caricias íntimas que las sabanas lograban bien cubrir.

Los ojos de Pandora querían salirse de sus orbes y no le quedo de otra que simular.

-Siiiii-

Del otro lado de la bocina Lune estaba algo nervioso.

-Seguro querrá que le dé seguimiento a su querella y no sé cómo hacer?-

Pandora a su vez trataba de mantener la cordura, mientras que el juez parecía ensañarse en jugar con sus zonas sensibles.

-Ahhhhh tranquilo ya te diiije que…-

Lune tenía cara de interrogación mientras que del otro lado de la línea Pandora se esforzaba por terminar su frase a la vez que Radamanthys se internaba dentro de las sabanas rumbo a las zonas húmedas de la mujer.

-Nooo te pero… ayyyy me muero…-

-Se encuentra bien mi señora?

-Siiiiiiii ahhhhhhhhhhhhh…. Después te llaaaamo!-

La joven colgó mientras el pobre de Lune seguía estresado tomándose el cuello de su camisa.

En el departamento de Pandora, se respiró un aire de quietud, la chica respiraba como recuperando su aliento. El juez rubio salía a la superficie, triunfante y con una sonrisa de oreja a oreja.

-Soy celoso y no me gusta que nadie más tenga tus… castigos.-

-Tú tienes mi cuerpo y mi alma.-

El inglés la beso de una manera que ahora no había duda por donde habían viajado sus labios mientras ella estaba al teléfono.

-Quiero que estés tranquila y dile al estresado ese de tu sumiso que yo me encargare de darle plazos a Kido en caso de que se pongo terco.-

Pandora sonrió complacida y después le dedico un suave puchero al juez.

-Lune no es mi amante, es solo un aprendiz, como antes lo fue Shun. Te juro que no me acuesto con mis aprendices. Solo me acuesto contigo, mi juez.-

-No sé si yo sería un buen sumiso, sabes tú me gustas hasta el hueso, pero no sé si yo puedo…-

La chica le corto la conversación con un buen beso.

-Y si compartimos, te gustaría? Días serás mi juez y días serás mío.-

-Y tu? Tu serias mía?-

-Yo siempre he sido tuya, Radamanthys.-

-Soy tu perro fiel mi ama Pandora.-

De nuevo se metieron debajo de las sabanas para continuar su gustoso juego.

La cabaña del grupo parecía tener vida propia, los chicos abrían una botella de sake. Kanon servía los sushis y todos juntos se disponían a comer con muy buenas compañías.

Milo se veía muy contento, jugando con los palillos a darle de comer a June. La rubia estaba muy conmovida por la forma tan acogedora como era recibida por el grupo de su novio. Mitchelle ayudaba a Kanon trayendo los platos llenos, mientras soportaba una que otra nalgada traviesa de su gemelo. El gemelo menor tenía hambre, pero no precisamente de sushi. Shura les presentaba a Graciela, quién parecía haberse bien integrado con todos. Eliana le acomodaba bien las cejas a su hermoso sueco, mientras que se aseguraba que no hubiese atrapado ondas negativas en su aura. Aurora, quien en teoría leía la suerte en las líneas de la mano, tomaba la mano de Camus, quien observaba curioso el movimiento de su dedo índice desde su palma que ahora subía por el brazo.

-Que haces?-

En segundos se encontró con los labios de la pelirroja que lo tomaron por sorpresa, una sorpresa muy agradable.

Ángelo estaba feliz, preparando la pantalla del televisor para pasar su secuencia de fotos. El italiano estaba orgulloso con su trabajo. Marín le cuidaba su vaso de sake, mientras reían divertidos de recordar lo que hacía algunas horas habían presenciado.

Momentos después la puerta se abrió y por fin llegaron los tan esperados de la noche.

Saori llevaba la chaqueta de Saga para cubrirse del frio, mientras que el gemelo caminaba abrazado a su espalda. En la sala se escuchó una ovación, y Ángelo no podría reprimirse ante la entrada de este par de bribones.

-Hey hay sushis y sake! Tienen que ver las maravillas que captaron mis cámaras. Creo que me voy a lanzar a nivel profesional. –

Marín lo miraba curiosa.

-Como fotógrafo, cielo?-

-No, como detective. Me encanta esto del voyerismo.-

Kanon salió, con todo y delantal, al encuentro de su hermano.

-Estamos todos bien, espero?-

Saga atrajo a Saori contra su pecho y le beso la frente.

-Estamos mejor, verdad chiquita?-

Ella solo asintió sonriente, abrazándose más a su chico. Fue en ese instante que Kanon se percató del anillo que ella llevaba y miro asombrado a su hermano.

-Eso quiere decir que tendré que dormir en el sofá indefinidamente!-

Mitchelle, quien pasaba detrás de él le dio un golpecillo con el fuete que había traído de la mansión de Hades.

-Pobrecillo, tendrás que quedarte a vivir conmigo, indefinidamente.-

La simple idea hizo que Kanon sacase una sonrisa de picardía y satisfacción. Sus ojos se alumbraron al recordar…

-Profundo…-

Saga solo suspiro resignado, su hermano se había ido al mundo de las fantasías.

-Vamos a comer y después…-

Saori miro curiosa, se veía que algo le ocultaba el chico.

-Después…-

Saga se acercó a ella y metió su mano en la chaqueta, un par de máscaras de cuero y un par de esposas.

La chica se mordió el labio inferior del deseo.

-Creo que dormiremos muy muy relajados, todos.-

Miraron a sus espaldas y el resto de sus compañeros, llevaban también todo tipo de regalitos y recuerditos de aquella velada. Saga levanto las cejas y saco una picara sonrisa.

-Definitivamente Todos.-

Eran casi las cuatro de la tarde del día siguiente y en la mansión Kido, Mitsumasa bajaba las escaleras agarrado con fuerza de la barandilla.

-Ayyyy me duele todo el cu…-

Shun llegaba contento detrás de él pasándolo rápidamente sin ninguna consideración.

-Que decías Tito?-

-Cu…ello, creo que me torcí el cuello, anoche.-

-Espero que no te duela mucho.-

El viejo respiraba profundo cada que bajaba un escalón y como siempre mantenía su porte de gran fuerza.

-Estoy como nuevo, es solo que bebimos mucho y supongo que bailamos sin inhibiciones. –

Shun, quien corrió rápido para atrapar el café que Tatsumi le traía al final de la escalera, se giró curioso.

-Como que supones? No recuerdas, nada de la fiesta?-

-Te seré sincero, bebimos demasiado y bueno no es grave, fue una velada refrescante.-

Shun se bebió rapidísimo su café, y salió corriendo no sin antes dar una noticia a toda prisa al adolorido de su tío.

-Te llego un paquete, Tito, Tatsumi lo puso en tu despacho.-

El viejo levanto una ceja curiosa, mientras al bajar el otro escalón recordó que quizás debía volver al gimnasio, pero ahora en serio y no por ligar.

Tatsumi se ofreció amable a ayudarle, pero éste se negó.

Media hora después por fin suelo firme, ahora mejor que le sirviesen su café en su despacho.

El mayordomo le dejo su café en su mesita del despacho y este intento en vano sentarse. Mejor de pie, que ya pensaría en alguna pomada para las inflamaciones. Cualquiera diría que tenía hemorroides. Tomo el paquete que había llegado y al abrirlo descubrió una memoria flash y de inmediato fue pujando a su computadora a abrirla.

Sus ojos se abrieron como platos, al verse en aquellas posiciones y bien acompañado.

-Qué diablos!-

Su teléfono personal sonó y de inmediato este lo contesto.

La voz de un desconocido, ronca y siniestra se escuchó.

-Te imaginas, lo que dirían los accionistas, tu esposa y tus amistades si se enterasen?-

-Qué diablos eres?-

-Soy el karma, y me voy a reír mientras te hago pedazos.-

La llamada se cortó.

Mitsumasa sudaba frio.

-Me voy a morir y para colmo tengo diarrea y ayyyyyy!-