* Soledad Rodriguez Devon está muy arrepentido por su comportamiento.

* Georgi G Qué bueno que te haya gustado tanto y que te sumergieras en los sentimientos y emociones de Devon cuando se sinceró.

* Yamii Leguizamon Me alegra saberlo. Ellos merecían un poco de tranquilidad =)

* Olga Moreno Así es, Devon abrió su corazón y dejó que todo lo que sentía fluyera.

* Nicol López Alcívar ¡Gracias! Fialmente Devon abrió los ojos y se dio cuenta de sus errores y está dispuesto a enmendarlos.

Lamentablemente James se ha dejado llevar por los supuestos amigos y la idea equivocada de la aceptación y ser popular. Estoy tan de acuerdo en que se merece su buena bofetada y está haciendo méritos con más de uno para recibirla.

* jeny ¡Exacto! Abrió los ojos.

* lety bl Definitivamente fue un capítulo lleno de muchas emociones.

* hummelandersonsmythe Uno de sus hijos por lo menos entendió lo mal que se estaba portando. Eso es cierto, tristemente la mayoría de las personas tienen que esperar a que suceda algo para reaccionar.

Cooper con sus ideas y pensamientos a veces acertados y otros no. Él sólo suelta las cosas antes de analizarlas.

* AngimarGraterolRomer Devon tuvo que pasar por el susto del accidente de sus padres para reaccionar, pero lo hizo finalmente.

Cooper siempre ha sido tan indiscreto... Es Cooper y quiere ayudar, aunque no siempre sus palabras sean las correctas.

Elizabeth y James son un caso aparte. Tendrán que aprender en algún momento, ojalá no sea tarde cuando lo hagan. James necesita esos palazos que quieres darle para que entre en razón.

Jejejeje, totalmente de acuerdo. Klaine son los mejores =)


CAPÍTULO 14:

"Problemas y Desavenencias"


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Tal como lo había prometido, Devon estaba cuidando de sus padres y ayudando a sus abuelos Hummel en todo lo que fuese necesario en la casa.

El viernes llegó y fue en busca de sus ex compañeros de cuarto para pagarles todo lo que les debía y comunicarles que ya no iba a vivir con ellos. También les confirmó que no volvería a participar de ninguna de sus actividades.

Lian se rió a carcajadas – No podrás dejar las carreras. ¿Crees que es así de fácil?

- ¿A qué te refieres? No puedes retenerme a la fuerza.

- Claro que no. Todos son libres de entrar o salir cuando quieran, pero lo que no es fácil es dejar de lado las ganas de competir, la emoción, la adrenalina fluyendo por todo tu sistema, las grandes cantidades de dinero que se pueden ganar.

¿Cómo vas a resistirte a todo eso? Amas correr, ir en tu auto a toda velocidad rompiendo los límites permitidos, haciendo lo prohibido.

- Mis padres tuvieron un accidente automovilístico hace poco.

- ¿Y eso asustó al bebé? – rió con ironía Alex.

- Me hizo entrar en razón y darme cuenta de lo estúpido que fui. No sólo al arriesgar mi vida, sino por todas las otras idioteces que estaba haciendo.

No voy a volver a defraudarlos. Eso es definitivo.

- Al niño le importa lo que sus papitos piensen – volvió a reír.

- Ellos son muy importantes para mí, aunque no veo como eso sea asunto de ninguno de ustedes. Y como ya no tengo nada que hacer aquí, me retiro.

- ¡Vaya! – exclamó Lian – creo que lo que sucede es que no quieres admitir que te estás volviendo un cobarde porque perdiste mucho dinero en la última carrera y no te atreves a seguir corriendo. ¿Será que ser poco hombre se lleva en los genes? o ¿Tal vez se propaga como una enfermedad y tus padres te lo están contagiando?

Devon se dio la vuelta y los miró fijamente – Mis padres son mucho más hombres que tú, eso te lo puedo asegurar. Y como dije antes, lo que piensen no me importa. Así que me voy y ustedes pueden seguir con sus patéticas vidas – giró y salió del lugar con paso firme y decidido.

- Cómo te sientes papá Kurt?

- Mejor mi niña, gracias. ¿Tú cómo estás? ¿Cómo va todo?

- Muy bien. Las cosas tranquilas, mis abuelitos son maravillosos.

- ¿Estás feliz con ellos?

- Claro, ellos son geniales. Ayer me llevaron al parque acuático.

- ¡Eso suena divertido!

- Mucho en realidad.

- ¿Y James fue con ustedes?

- No, no quiso ir.

- Entiendo – suspiró.

- ¿Mi papá Blaine cómo está?

- Mejorando.

- ¿Puedo saludarlo?

- Todavía está dormido. Pero en cuanto despierte le diré que te llame.

- ¡Sí! ¡Sí! – sonrió emocionada y luego analizó rápidamente la situación – Pero ¿por qué no se ha levantado aún?

- No durmió bien anoche.

- ¿Por qué? ¿Se sentía mal?

Al castaño no le gustaba mentirles a sus hijos, así que buscó las mejores palabras para explicarle lo que había pasado con su papá sin que sonase alarmante para que no fuese a preocuparse.

- Amm… Lo que sucedió es que se movió de una forma incorrecta cuando trató de levantarse y eso hizo que le doliera el hombro.

- ¡Oh! ¡Qué mal! ¿Pero ya está mejor?

- Sí, cariño. Tomó un medicamento que lo ayudó con el dolor y logró dormir después, pero como esa medicina es fuerte, por eso todavía no despierta.

- Entiendo. Cuando despierte dile que lo amo mucho y que tenga cuidado. No debe andarse moviendo sin ayuda, sino va a tardar más en recuperarse.

- Seguro, yo le digo – sonrió negando con la cabeza ante la dulzura de su hija.

- Debo colgar, mi abuelita me está llamando.

- Claro mi niña, y salúdala de mi parte, igual que a tu abuelo y a tu hermano. Lo estuve llamando a su celular, pero lo tiene apagado.

- Mi abuelito se lo quitó porque está castigado.

El castaño rodó los ojos y frotó su rostro con la mano. No tenía ganas de amargarse por lo que su hijo estaba haciendo. Pero ya llamaría después a sus suegros a preguntarles lo que había sucedido.

- Está bien – fue lo único que pudo decir. En ese momento escuchó a la mujer nombrando a la niña – Ve con Elaine que te sigue llamando y cuídate mucho.

- Claro y tú igual. Haz caso a todo lo que te digan mis abuelitos y Devon. Salúdalos por mí y diles que los amo.

- Por supuesto cariño, yo les digo. Muchos besos y no olvides que te amo.

- También te amo papá Kurt.

En casa de los Anderson las cosas eran difíciles con el adolescente. Cuando supo del accidente de sus padres se puso algo nervioso, sin embargo, al enterarse que no había sido grave el resultado, su actitud continuó siendo la misma.

Su rebeldía se extendía hacia sus abuelos, pero no se imaginó que encontraría en ellos, sobre todo en el hombre de quien llevaba su nombre, la horma de su zapato.

- Te dije que me quiero ir a vivir con mi mamá.

- No vas a ir a ninguna parte – refutó su abuelo.

- Ustedes no tienen derecho a retenerme aquí contra mi voluntad.

- Tus padres nos dejaron a cargo de ti y de tu hermana. Fin de la discusión.

- Quiero a mi mamá y me iré a vivir con ella. En cualquier momento vendrá por mí.

- ¿De qué hablas?

- Ya la llamé y le dije que venga porque no quiero seguir aquí.

- No vas a pasar sobre mi autoridad.

- No puedes obligarme, punto. – dijo con voz enérgica.

- ¿CÓMO TE ATREVES?

- ¿Qué sucede? – indagó Elaine cuando entró a la sala.

- Esto es entre él y yo – respondió el chico.

- Si crees que te voy a permitir esa falta de respeto, estás muy equivocado – refutó la mujer con voz severa.

- Vas a disculparte con tu abuela y luego conmigo en este momento.

El adolescente se cruzó de brazos en forma desafiante y miró al hombre mayor fijamente.

El timbre sonó y James sonrió de forma triunfante – Mi mamá llegó.

Unos golpes ligeros sonaron en la puerta y Carole asomó la cabeza – ¿Necesitas algo Kurt? Voy a ir al supermercado.

- No, gracias – le sonrió de lado.

- ¿Qué ocurre? ¿Te sientes mal?

- Además del dolor propio por mis lesiones, estoy bien.

- ¿Entonces? ¿Sigue Blaine adolorido? ¿Se ha despertado?

- Parece que la inyección le ayudó. Durante las dos últimas horas ha estado profundamente dormido y sin quejarse.

- Deberías tratar de descansar un poco. No dormiste tampoco.

- Lo sé. Fue una noche muy difícil, pero no tengo sueño – lanzó la cabeza hacia tras con cuidado.

- Eso me lleva a lo que te pregunté antes, algo te pasa.

- Hablé con Colette hace unos diez o quince minutos.

- ¿Está bien?

- Sí, ella está más que bien.

- Ua veo, el problema es James. ¿Qué hizo ahora?

- No lo sé. No quiero sonar como un mal padre, pero no le pregunté, y es que estoy tan cansado de su comportamiento. Me siento agotado física, mental y emocionalmente. Quisiera salir corriendo muy lejos de aquí y gritar hasta quedarme sin voz. Estoy… es que no sé cómo explicarlo.

- Es normal, tuviste un accidente hace poco, estás adolorido por todas las lesiones que tienes, y en un estado post-traumático además, a eso se suma todos los problemas que causa James – se acercó y le acarició la cabeza, pasando suavemente sus dedos entre los cabellos castaños y él cerró los ojos ante la sensación.

Puedo darte un calmante si lo necesitas.

- Prefiero estar despierto. Cuando duermo sueño tantas cosas con las que no quisiera, pero uno no contrala los sueños lamentablemente.

- Cariño, un calmante no te hará dormir, sólo te ayudará a relajarte y que estés más tranquilo. Los que tienen ese efecto son los sedantes.

- ¡Oh! Bueno, tal vez podría pensarlo. Necesito estar más calmado – se mordió el labio – ¿Sabes? Me enojé con Blaine por quejarse en la madrugada. Trataba de dormir, pero me despertaba con sus lamentos, y en algún momento sólo le grité que se callara, luego me sentí tan mal por eso porque él estaba con dolor.

Me respondió que lamentaba molestarme e intentó levantarse para irse a otra habitación, creo que se apoyó en el hombro o movió mal el brazo, tal vez ambas cosas, no estoy seguro y fue ahí cuando…

- Pegó ese grito que nos despertó a todos.

- Exacto.

- Pero él dijo que había querido levantarse para ir al baño.

- Blaine jamás les hubiera dicho que fue por mí que le sucedió eso. Me siento culpable.

- Oh dulzura. A veces perdemos la paciencia y…

- Ya lo hablamos, me disculpé, me perdonó, pero igual eso no le quita el dolor.

- La medicina sirve para eso. Deja de preocuparte y echarte la culpa por todo. Vas a terminar enfermándote. Intenta relajarte y descansar.

- Prefiero estar atento a Blaine.

- Lo que le inyecté lo mantendrá durmiendo por lo menos por unas dos o tres horas todavía, tal vez más.

- ¿Segura?

- Por supuesto.

- Bien, creo que me vendría bien ese calmante después de todo.

- Ya te lo traigo. Déjame decirle a Burt que venga a ayudarte para que te acomodes.

- Lamento dar tantas molestias.

- No es ninguna molestia hijo. Y ya deja de culparte y sentirte mal por cada cosa, te lo acabo de decir.

- Lo siento.

- ¡Kurt!

- OK, ok. Ya no digo nada – levantó las manos en señal de rendición.

Devon iba cruzando por el corredor cuando Carole salió de la habitación – Cariño, iba a ir a buscar a tu abuelo, pero tú puedes ayudar a tu papá.

- Sí, claro. ¿Qué necesita?

- Que lo ayudes a acostarse.

- Seguro – avanzó de inmediato al dormitorio.

- Pero primero debe tomar una pastilla.

- Está bien, yo espero.

- Voy a enseñarte a respetar a tus mayores – gruñó James a su nieto.

- A ver a quién le enseñas, porque yo me largo con mi madre.

- Buen día. ¿Qué sucede?

- ¡Mamá! – respondió con aire de suficiencia.

- Rachel, ¿cómo estás?

- Bien James – se acercó a saludarlo y observó luego la postura de su hijo – ¿Y tú no me saludas?

- Claro – fue hacia donde ella estaba y le dio un beso, mirando de soslayo a su abuelo.

- ¿Me pueden explicar lo que ocurre?

- Seguro, toma asiento por favor – dijo Elaine quien ingresaba a la sala en ese momento – Primero me gustaría saber qué tienes porque llegaste desesperada y te bajaste del taxi corriendo, y no entiendo nada.

- Recibí una llamada de James a las siete de la mañana pidiéndome, prácticamente rogándome que viniese por él porque ya no podía seguir aquí con ustedes y un sin fin de cosas más.

Estaba fuera de la ciudad y me dirigía al aeropuerto en ese instante.

- ¡Oh! Por eso es que llegaste con una maleta – interrumpió la mujer mayor.

- ¡Exacto! Durante todo el vuelo venía angustiada pensando en qué le sucedía a mi hijo. Por qué quería que viniera a buscarlo con tanta urgencia. Lo primero que pasó por mi mente fue que a Kurt o a Blaine les había ocurrido algo, que tal vez tuvieron una recaída y por eso ustedes no contestaban.

- Perdón, ¿cómo que no contestábamos? – inquirió James.

- Los llamé aquí a la casa mientras iba camino al aeropuerto y luego mientras esperaba para abordar el avión. Marqué a sus celulares pero estaban apagados.

- A esa hora estábamos durmiendo, por eso los celulares no estaban encendidos, pero el teléfono nunca sonó.

- No me explico lo que sucedió, pero juro que llamé varias veces y nunca nadie contestó.

Los esposos Anderson voltearon a ver a su nieto, quien ahora estaba parado en una esquina arrimado contra una pared como tratando de esconderse.

Me he vuelto loca de la desesperación porque llamé a Carole y a Burt y sus celulares también estaban apagados. Todo el vuelo fue una tortura, cuando llegué finalmente, salí corriendo y tomé el primer taxi que pasó y aquí estoy.

Todo lo que imaginé fue descartado cuando me abriste la puerta Elaine y me miraste extrañada, y luego te veo bien James y a mi hijo igual, pero escucho que están discutiendo.

¿Así que, qué sucede?

- Que te explique tu hijo – dijo el hombre mayor – Ansío escuchar su historia.

Rachel volteó a buscarlo y frunció el ceño cuando se dio cuenta de que estaba en la esquina – Ven aquí, siéntate con nosotros y dime lo que está pasando.

- Quiero irme contigo – respondió desde el lugar donde estaba.

- No puedes, tengo una reunión al medio día.

- Viniste a buscarme, ¿no?

- Pensé que te pasaba algo, e iba a dejar todo de lado por ti, pero estás en perfectas condiciones, así que no entiendo lo que sucede.

- Necesito hablar a solas contigo.

- ¿Por qué no puedes decírmelo delante de ellos? ¿Y por qué discutías con tu abuelo?

- Ellos…

- Ven a sentarte te dije.

El joven avanzó y se acomodó en el sillón frente a su madre – No me siento a gusto aquí. Ellos me regañan y me castigan todo el tiempo.

- ¿Y por qué hacen eso? – lo miró con una expresión seria. Ella sabía ya del comportamiento de su hijo, pero no hasta qué punto llegaba – Alguna razón deben tener. Tal vez te estás portando mal con ellos.

- Sólo… quiero ir a casa.

- Sabes que tus papás no pueden cuidarte ahora, aunque ya eres grande, pero en este momento ellos necesitan atenciones, es por eso que…

- No, no con ellos. Contigo, a tu casa.

- ¿A mi casa?

- Sí, para siempre.