Capitulo 14: Recordando
Esos momentos que teníamos para pasarla juntos quizá parezca que no fueron muy bien utilizados pero para mí siguen siendo los mejores que he pasado.
―Akio ya levántate que ya está listo el desayuno―intentaba despertarme como todos los sábados
―no quiero―me quejaba como siempre―es muy temprano
―pero si ya son casi las 10 de la mañana, anda deja de quejarte y levántate ya, recuerda que si no desayunas ahora no te preparare nada cuando te levantes
Mi fuerte no era la cocina así que debía levantarme o esperar muriendo de hambre hasta la comida.
―no que no te levantabas―sonrió―anda ven siéntate
―te gusta verme sufrir ¿Verdad? ―pregunté tomando un poco del café que me había preparado
―iré a dejarle unas cosas de la universidad a Sakuma y regreso en la tarde―me dijo mientras comenzaba a comer―tiene gripe y no ha podido asistir a la escuela
― ¿Puedo acompañarte? ―me sentía algo cansado pero de verdad quería estar con él
― ¿Enserio?, pensé que preferirías quedarte a descansar―respondió mirándome de reojo
―con todo el trabajo que tu padre se empeña en darme no he tenido tiempo de estar contigo como yo quisiera, pensé que quizá podríamos ir a comer, a dar una vuelta o no sé a donde tú quieras
El trabajo me quitaba mucho tiempo y cansaba más aun que mi anterior empleo.
Flash Back
Mirar aquel edificio desde afuera, entrar y sorprenderme de ver a todas esas personas corriendo de un lado a otro con papeles, vestidos todos formalmente, el ruido incesante del teléfono, las secretarias tomando y tomando notas, ver al presidente y dueño de la empresa a punto de informar algo importante fijo la atención de todos.
―les presento a Kidou Akio―escuchar mi nombre aun me sonaba extraño―desde este momento el será el nuevo gerente general de esta empresa así que espero que todos lo ayuden a adaptarse rápido, será un buen elemento, confió en que el funcionamiento mejore
Casi me ahogo ahí mismo al escuchar el puesto que mi querido suegro me había conseguido
―sígueme, te mostrare tu oficina―me dijo mientras comenzaba a caminar
―señor ¿No cree que esto es demasiado?, no tengo idea de que lo que quiere que haga en ese puesto, apenas si he tomado un curso, señor si me permite decirle…
―no te permito―me interrumpió abriendo la puerta―esta será tu oficina, las primeras semanas te podre a alguien para que te asesore, eres inteligente Akio así que no me decepciones
Fin del Flash Back
Desde entonces el papeleo en mi escritorio no había parado, según ellos que para ponerme al corriente con la situación de la empresa y demás pero sinceramente pienso que tan solo quería que pasara menos tiempo con su hijo, no, la verdad no me puedo quejar, el señor se había portado muy bien conmigo, suena un poco mal que yo lo diga pero era un buen trabajador, no quería decepcionarlo ni a él ni a Kidou, tenía que ser el mejor y me esforzaría para conseguirlo.
― ¿Cómo está el señor importante?, raro verlo sin traje señor Kidou―se burlaba mi ex-compañero de preparatoria―ya no tiene tiempo para nosotros ¿Verdad?
― ¿Tiempo para ti?, ¿Cuándo lo he tenido Sakuma? ―pregunté sentado en el sillón de tu casa
―ya dejen de echarse habladas―interrumpió Kidou― ¿Ya lo has anotado todo?
―sí, ya lo tengo―sonrió el de pelo largo―gracias por pasarme los apuntes
―pues haber si ya pones más atención, alégrate de que estudian la misma carrera que si no que haces
―como les gusta pelear a ustedes dos―se quejó el de lentes―no creo que ustedes cambien algún día
Un paseo por el parque fue por lo que optamos, caminando uno junto al otro mientras platicábamos, sonriendo y jugando como si fuéramos unos niños pequeños.
― ¿Puedes pasarme mi mochila? ―preguntó al mismo tiempo en que su celular sonaba, era una de las muchas alarmas que le recordaban tomar sus medicinas
―seguro que al final del día me llegas a ver borroso―dije intentando parecer gracioso
―un poco―se rio mientras tomaba de su botella de agua
Me recargué en un árbol mientras el guardaba la cajita con pastillas de nuevo en la mochila, frente a nosotros unos pequeños niños jugando futbol él se les quedo viendo mientras se sentaba justo a un lado de donde yo estaba, riéndose de repente al mirar que muchos fallaban a la hora de golpear la pelota, la mayoría tenía unos 5 años si acaso, era comprensible.
―cuando yo era un niño jugaba en un equipo de futbol―me senté también―era bueno pero los demás no así que siempre perdíamos
― ¿Enserio? ―preguntó desviando su vista hacia mí
―la verdad no, yo era igual de malo, una vez anote un gol, fue genial, mi padre y mi madre habían ido a verme y aunque perdimos me llevaron a comer helado, estaba muy feliz, recuerdo mucho ese momento
―debe ser genial recordar esas cosas―miró nuevamente a los niños―cuando yo era pequeño mi padre hacia lo posible por pasar tiempo conmigo, siempre ha estado muy ocupado pero aun así se tomaba el tiempo para ir a verme jugar, estar al pendiente de mi educación y pasar tiempo libre a su lado, cuando fui creciendo no fue la excepción, hijo de papi es como le llaman algunos, siempre se preocupa por darme todo aun cuando estuve lejos―sonrió―y tú ¿Cómo te llevabas con tu familia? ¿Por qué te alejaste de ellos?
Hablar acerca de ni niñez, de mi familia, eran cosas que nunca había hecho frente a él.
―recuerdo muy pocas cosas buenas acerca de mi familia―suspiré―todas de cuando aún era muy chico como para valorarlo, mi padre trabajaba en un empresa, era un empleado común y corriente, mi madre dedicándose al hogar y yo apenas si había entrado al instituto, comíamos juntos, salíamos al parque y cuando jugaba iban a los partidos, un día todo comenzó a ponerse mal, papá tenía problemas en el trabajo, mi madre le apoyaba pero poco a poco las risas se fueron apagando y esos momentos juntos se fueron haciendo menos, paso el tiempo y aquellas palabras de "Todo está bien" se convirtieron en gritos y peleas, un niño no debería ver discutir a sus padres, no debería de verlos llegar a los golpes…
―no tienes por qué contarme todo esto Akio―me abrazó
―no, está bien―le sonreí―eres mi esposo ¿No?, eres de las pocas personas con las que puedo sincerarme por completo y quiero que lo sepas
El viento corría despacio, los gritos y risas de aquellos niños llenaban el silencio de nuestra conversación.
―siempre me sentía triste, el ver a los demás con sus familias sonriendo y celebrando en alguna fiesta de cumpleaños, recuerdo cuando cumplí 9 años, me levanté de la cama y corrí a la cocina esperando recibir un ¡Feliz cumpleaños Akio!, mis padres discutían como siempre y un poco decepcionado me senté en la mesa y me serví un poco de cereal, los gritos pasaron a ser golpes, no me gustaba verlos pelear, papá golpeaba a mamá en el piso y como por un impulso me lance contra él, se enojo y me arrojo a donde estaba ella para después salir y azotar la puerta, me acerque a ella para ver si estaba bien pero lo único que gane fue que me golpeara, "eres un idiota" me gritó para después dejarme llorando ahí sentado , era de noche y ya estaba en mi cuarto, cuando por fin termine de llorar me prometí que jamás lloraría otra vez, no quería volver a pasar por eso, no contaba con mis padres y a esas alturas ya no me importaba, desde aquel momento yo comencé a ser otra persona, a ser distante, a ya ni dirigirles la palabra, considerado como un rebelde cuando de verdad no lo era, aprendí a ser así, cuando cumplí los 17 por fin conseguí salir de mi casa y bueno encontré trabajo y seguía en la escuela, era el mismo hasta que tú llegaste, me cambiaste, hiciste que por fin actuara como me sentía, me alegra que estés conmigo y la única razón por la cual te cuento esto es porque quiero que sepas mas sobre mí, tenemos una vida juntos y quiero que me conozcas completamente ahora para poder disfrutar juntos el demás tiempo, para crear nuevas cosas que compartir.
Aquellos pequeños niños ya se habían ido, el tiempo se nos paso muy rápido, contándonos todo acerca de nuestro pasado, todo aquello que siempre habíamos ocultado, ya no había razón para hacerlo, estaríamos juntos mucho tiempo, el conocernos completamente era algo que me emocionaba, el pasado ya es pasado y tenerlo siempre conmigo era lo que importaba en ese momento.
