Tras unos tranquilos capítulos donde no tuvimos más que presentaciones y charlas, retomaremos la acción que faltó estos últimos capítulos en uno solo, es largo para leer, pero hasta me tomo el atrevimiento de prometer que no aburre, espero estar en lo cierto. En fin, disfruten.


Capítulo trece

¡Revive, la lucha legendaria!

- ¡USTEDES DOS! ¡¿Qué hacen aquí?!

Una fuerte voz interrumpió en medio de la conversación entre Kouga y Ryuuhou, ambos se sorprendieron de esta intromisión, se pararon de inmediato para ver de quién se trataba. Cuando lo notaron, un hombre alto, escuálido, de mirada seria y gestos amargos, se les acercaba, estaba vestido con un saco marrón claro, debajo de él llevaba una camisa negra. Tenía unos largos pantalones blancos y zapatos negros; su tez tan blanca resaltaba su cabello rubio, el cual tenía un estilo bastante simple, corto, engominado hacia atrás, al tiempo de acercarse, se acomodó unos pequeños lentes cuadrados.

- ¡Vice-Director Charles! – Exclamó Ryuuhou.

- Vaya, pero si es usted, joven Ryuuhou, no esperaba verlo en estas circunstancias, qué lástima.

- ¿Eh? ¿A qué se refiere? – Preguntó Kouga de repente.

- Cuida tu lengua, Pegaso a medio hacer, a mí me tratarás con respeto, y contestando tu pregunta, ustedes dos merecen una sanción por violar las reglas de escuela y vagabundear fuera de los dormitorios a altas horas de la noche. – Explicó, con voz seria, fuerte, imponente, Ryuuhou se quedó como pensando en algo, movió los ojos como si buscase una buena respuesta, cuando la encontró, esbozó una pequeña sonrisa.

- Vice-Director, le requiero su disculpa, pues estaba aquí para detener a Kouga, que intentaba irse de Palestra.

- Oh, ya veo, Ryuuhou, lamento haber pensado mal de usted.

- ¡¿Qué?! ¡Vamos, Ryuuhou, no mientas, tú viniste aquí para hablar! – Comenzó a gritar Kouga, algo nervioso.

- Perdona, Kouga, no quiero ser castigado, además, es lo cierto.

- ¿Acaso trata al honorable joven Ryuuhou como un mentiroso? ¡Eres una bestia, Pegaso! – Indicó Charles.

- ¡Pero es verdad! – Replicó, enojado. - ¡Ryuuhou vino aquí sin saber que yo estaría aquí!

- ¿Y por qué debería creerte?

- ¿Eh? – Se sorprendió el joven Pegaso.

- Tú, bestia, te ves demasiado idiota como para saber mentir, mientras que Ryuuho es una persona confiable, hijo del legendario Santo del Sacrificio, Shiryu de Dragón, ¡además! – Dijo elevando la voz. – Usted, joven Ryuuhou, ¡no tenía ninguna razón para detener a…!

- Kouga. – Aclaró Dragón.

- ¡El joven Kouga! Escaparse de Palestra es imperdonable, sin embargo, usted saliendo de los terrenos sin permiso, lo encuentro demasiado sorprendente, debo admitirlo, por tanto, una sentencia de castigo también le será aplicada.

- ¡Espere, Vice-Director! – Lo detuvo el Dragón. – No creo que sea buena idea resolver esto de manera tan simple.

- Oh, ¿y de qué manera cree que sería conveniente?

- ¡Ryuuhou, por favor, dile la verdad! ¡No puede ser tan grave recibir una simple infracción!

- Silencio, Pegaso. – Respondió un frío Ryuuhou. – Lo que yo quiero, es un Duelo.

- ¿Un Duelo?

- Así es, Kouga y yo, el que gane, se librará del castigo, el que pierda, será… Despojado de su ClothStone. – Se explicó el pequeño, al parecer la idea agradó al Vice-Director y asintió, en tanto, Kouga se sentía demasiado preocupado como para comprender, recién a los segundos se dio cuenta.

- ¡¿QUÉ?! ¡NO, ESO NO! – Gritó con gran furia.

- Entonces, que así sea, nos dirigiremos a la zona coliseo de la Arena, allí podrán dar un combate digno. –Señaló el Vice-Director, demostrando que ese era el camino que debían seguir, Ryuuhou lo siguió sin problemas, mientras Kouga refunfuñaba constantemente, quedó en el lugar, se veía demasiado confundido, además, no tenía salida alguna ahora, solo podía seguirlos.

[…]

- Hm, al parecer esto ha atraído la atención de algunos curiosos.

- No pude evitarlo, Vice-Director, los niños me vieron salir, no pueden culparlos de seguirme. – Dijo el corpulento hombre que los recibía, era Geki, que se acercó a saludar al director.

- Bah, creo que es imposible pedir que no haya espectadores para esta mítica pelea. – Charles le devolvió el apretón de manos. – Por cierto, tenemos que colocar más cabinas alrededor de Palestra para comunicarnos, tardé 15 minutos en llegar a una.

- Hm, sí, el problema es que con suerte hay presupuesto para mantener las instalaciones más importantes, como el planetario, ya sabe, la Fundación Kido no ha colaborado con nosotros, prácticamente parecen desaparecidos.

Souma y Yuna estaban cerca de la arena, se acercaron a Kouga y Ryuuhou que venían detrás del Vice-Director.

- Oye, Kouga, ¿por qué te querías escapar de aquí? ¡No te entiendo! – Dijo Souma apenas se encontraron.

- Ah, Souma, no quiero hablar de eso. – Lo ignoró Kouga casi, siguió su camino, con la vista algo perdida.

- Ryuuhou, ¿de verdad saliste a…? – Yuna iba a hacer una pregunta similar, pero Ryuuhou le dio un pequeño guiño, con esa señal, al parecer, la chica entendió por completo.

- Me tomé la libertad de crear el techo, Vice-Director, Yuna ha previsto lluvias esta semana.

- Excelente trabajo, Geki, y asumo que estas pintorescas flamas son idea del joven Souma.

- Oh, sí, fue una excelente idea, la arena cerrada se ve mucho mejor.

Mientas Geki y el Vice-Director charlaban, los cuatro jóvenes ingresaban a la arena, en poco tiempo, los contendientes se dirigieron al centro, mientras todos se acomodaban tranquilamente en las gradas.

La arena estaba diferente esta vez, en vez de estar al aire libre, un gran techo de piedra se cernía sobre ella, los recipientes donde se colocaban las llamas que iluminaban el lugar estaban encendidos, pero las llamas tenían tonos azules en vez de rojos.

- Me siento nostálgico, ya he visto esta batalla una vez, y fue sorprendente. – Comentó Geki.

- Oh, sí, en el Torneo Galáctico, yo estaba entre el público aquel día, la legendaria pelea entre Seiya de Pegaso y Shiryu de Dragón, fue una magnífica demostración de poder y hombría. – Respondió Charles al acomodarse los lentes.

- Temo que esta pelea no será tan genial, Kouga no es Seiya, después de todo. – Preveía Lionet. – Recuerdo cada golpe de esa pelea, la veía en casa casi todos los días.

- Ciertamente, Kouga es un sucesor indigno de Seiya, mientras que Ryuuhou es el legado de Shiryu en toda regla, me temo que esta batalla estará solo del lado de Dragón. – Añadió Yuna.

- Bien, chicos, es hora de que comiencen de una vez. – Se levantó Geki.

Por nuestra diosa Athena, juro que este combate entre Santos no es una señal de falta de respeto, o egoísmo, sino un combate entre almas destinadas a luchar, ambos combatientes desean batirse por su honor, y no por mero deseo violento, dicho esto, el combate iniciará…

3…

2…

1...

¡COMIENCEN!

Pegasus Cloth!

Dragon Cloth!

Llamadas por sus dueños, los mantos sagrados descendieron y cubrieron sus cuerpos en instantes, Kouga, envuelto en una refulgente luz blanca, fue vestido por la legendaria Cloth de Pegaso, mientras que Ryuuhou, tras ser devorado por un brillo de color verde agua, una armadura verde cubría su cuerpo, de la cual, lo más resaltante era el escudo en su brazo derecho, era casi del tamaño de su pecho, dentro de él, tenía dibujada una cruz; en el brazo izquierdo, diferente a la protección plana general, en sus manos adoptaba una forma similar a la cabeza de un dragón, de ojos rojos, y hasta su hombro, dos líneas verde oscuro estaban dibujadas. Sus hombreras estaban unidas, poseían una forma similar a colmillos; en el centro de su pecho se hallaba su ClothStone, un rectángulo redondeado de un brillante color azul marino, que también se presentaba en sus hombros y rodillas. Por último, su tiara era bastante simple, solo era una referencia a la cabeza poco detallada de un dragón.

Al instante, ambos tomaron su pose de batalla, Kouga solo separó las piernas y elevó los brazos, el derecho en el mentón, y otro alejado del pecho.

- Heh, esa la aprendió de mí. – Sonrió Souma.

En cambio, Ryuuhou adoptó una pose mucho más relajada, con el pie izquierdo hacia delante, las manos relajadas, con la izquierda más adelantada que la derecha, flexionadas.

Ryuuhou esperaba el primer ataque de Kouga, sin embargo, este habló antes.

- ¡Ryuuhou!

- ¿Eh?

- De verdad, me decepcionaste, creí por un momento que eras una buena persona, sin embargo, no eres más que un egoísta, solo piensas en ti.

- Lamento que tus esperanzas en mí no hayan sido las esperadas, Kouga. – Respondió calmo, el Dragón.

- No sé, por qué creí… Que eras mi amigo. – Ryuuhou cerró los ojos con fuerza un momento.

- Creíste mal, Pegaso.

Finalmente, este último acto frío de Ryuuhou desencadenó el ataque de Kouga, que se lanzó con gran velocidad contra su oponente, y repentinamente lanzó un puñetazo derecho directo al rostro. Desafortunadamente para él, este fue bloqueado con un rápido movimiento de la mano izquierda, colocándola verticalmente, desvió el puñetazo, seguido, Ryuuhou colocó su pie izquierdo hacia atrás, y pisando con fuerza el derecho, dio un potente golpazo en el estómago de Kouga que lo alejó.

El joven Pegaso se arrodilló ante el dolor, se tomaba la zona golpeada con gesto de dolor. No obstante, esto no lo detuvo de levantarse con algo de dificultad, mientras, sin moverse un palmo, ni sudar una gota, Ryuuhou tomaba su pose de lucha nuevamente. Ligeramente frustrado, Kouga repitió su ataque, esta vez intentó atacar por debajo, se barrió para conectar una patada en su rival, pero esto no fue suficiente para sorprender al pequeño Dragón, que respondió dando un impresionante salto mortal hacia atrás, seguido por una patada alta, con la que levantó del suelo un arco de agua que elevó a Kouga por los aires, en tanto caía, Ryuuho dio un gran salto con su rodilla derecha levantada, apenas estuvo a la altura, movió todo su cuerpo hacia delante para asestar un remate contra el pecho de su rival, que cayó, sin más, contra el suelo, mientras él, plácidamente se posaba en el suelo otra vez.

- Huh, al final, fue una lástima… - Dijo Ryuuhou por lo bajo, intentó voltearse e irse, sin embargo, algo le impidió esto, y se volteó de nuevo.

- Aún… ¡No! ¡Aún puedo pelear! – Escuchó, era Kouga, que a pesar de haber sido aplastado tan fuerte contra el piso, se podía poner en pie aún, con gran dolor, sí, pero con aún más determinación.

- Kouga… - Dijo un sorprendido Dragón, pero pronto sonrió al ponerse en guardia otra vez. – Quizás juzgué muy pronto. – Murmuró.

- ¡Tú caerás ahora, Ryuuhou!

- ¡No lo digas, ven y hazlo, Pegaso!

Ryuuhou creyó ya haber medido la velocidad y potencia de Pegaso, pensó tenerlo controlado para su siguiente ataque, sin embargo, fue un completo error, antes que lo hubiese notado, tenía su duro puñetazo en medio del estómago, la sorpresa y el golpe fue tal que pequeñas gotas rojas escaparon de su boca. Todos los presentes contuvieron la respiración ante esto. Kouga se preparó para un segundo golpe, pero Ryuuhou no se dejó engañar dos veces, y con su escudo cubrió el rostro, paralizando con el impacto a su rival por un momento. Con su pie izquierdo delante, se inclinó hacia atrás, y con la derecha, encajó un golpazo en el mentón de Kouga, que a pesar de haber quedado dolorido, no cayó, se mantuvo en pie y aprovechó la desventajosa pose de Ryuuhou. Con gran velocidad, se puso a sus espaldas, lo tomó con ambos brazos férreamente, cuando quiso darse cuenta, los ojos de Ryuuhou miraron las azules llamas que iluminaban la arena, pero al instante, no vio nada.

¡SUPPLEX DE PEGASO!

Kouga efectuó un excelente movimiento de lucha libre, al hacer estrellar la cabeza de Ryuuhou contra el suelo, al soltarlo, este parecía completamente inconsciente, como tendido en la nada.

- ¡Heh, te dije que caerías, Ryuuhou!

- ¿F-F-Fue eso una técnica, maestro Geki? – Inquirió Yuna, sorprendida.

- N-No lo sé. – Geki estaba tan asombrado como todos.

- ¡No, esa fue una asombrosa supplex! ¡Kouga es de los míos, veía lucha libre en su casa! ¡Solo puedo decir una cosa…! ¡¡ATAAANGANA! – Gritaba un eufórico Souma, que vitoreaba por el logro de Kouga al tumbar a Ryuuhou.

- ¡No lo puedo creer, el joven Ryuuhou…! – Dijo el incrédulo Vice-Director Charles.

- Uf… Vamos, Ryuuhou, nadie te cree que estás caído. – Dijo, Kouga, sonriente y confiado, Ryuuhou respondió con una sonrisa similar al verse descubierto, con velocidad, se levantó usando solo los brazos para impulsarse hacia arriba y pararse.

- Entonces las cosas se pondrán serias ahora, Pegaso. – Desafío el muchacho.

- ¡Así me gusta! – Accedió el interpelado.

Al parecer, ambos pensaron lo mismo, pues ambos salieron a chocar sus puñetazos izquierdos, en el forcejeo, Kouga perdió con facilidad, su golpe fue desviado a un costado, mientras que el de Ryuuhou siguió su curso y conectó justo en la mejilla, para encadenar golpes, dio una patada alta al mentón, volteó, y pensando rematar de una patada en el abdomen, procedió a atacar la zona, pero Kouga detuvo su pierna a tiempo con las manos. Aprovechando la incómoda posición de Ryuuhou, lo volteó al girársela con fuerza. Casi cae al piso pero, astuto, colocó sus manos, y rebotó con una voltereta hacia delante, alejándose así de su oponente. Ryuuhou comenzaba a cansarse de usar tan continuamente su cuerpo para luchar, pero Kouga apenas comenzaba.

- Si no termino esto rápido, terminaré demasiado agotado para seguir… No creí que Kouga aguantaría tanto. – Pensaba para sí.

- ¡Aquí voy, Ryuuhou! – Exclamó Pegaso que se movió velozmente para sorprender a su oponente, quien en una respuesta rápida, no pudo hacer ningún estilístico movimiento, sino devolver un puñetazo.

Ambos golpes hallaron objetivo, el de Ryuuhou, en la mejilla de Kouga, y el de este, en el estómago del otro, quien se sintió más adolorido por ello, retiró el golpe y bajó la guardia, tiempo perfecto para Kouga que lanzó un rodillazo a la cara, el Dragón casi cae desmayado contra el suelo, pero respondió antes con un movimiento veloz, con su mano hacia delante y la palma extendida.

Kyoukai Suigetsu! (Flores en el espejo, luna en el agua)

Un pequeño pero potente chorro de agua, salió de su palma, al chocar con Kouga, hizo a este retroceder, dándole tiempo a Ryuuhou para levantarse, esta vez dejó su calmada sonrisa y serenidad.

- ¡Ahora sí, aquí termina todo, Kouga! – Salió decidido a combatir con todas sus fuerzas.

Con gran velocidad, alcanzó al Pegaso, lo golpeó firmemente en el estómago, elevó su pierna contraria por sobre la cabeza, y le dio en la propia a Kouga, esto hizo que estuviera a punto de caer sin remedio, no obstante, Ryuuhou lo detuvo al instante con un puñetazo al cuello desde abajo, haciéndolo pararse bien nuevamente, pero esto no ayudó en nada a Kouga, Dragón se volteó para dar un nuevo golpazo de fuerte potencia en el pecho, seguido de una patada alta a la cara.

- Ryuuhou… Con que este eras tú, por momentos, creí que el que te llamen de los mejores de Palestra era pura palabrería, pero veo que no… Cada golpe… Demuestra tu fuerza, Ryuuhou, es… Admirable, sin dudas. – Los pensamientos de Kouga se cortaban con cada embate de su rival. – Pero… ¡Aún no me rendiré!

Ryuuhou estaba preparado para el golpe que finalice, pero se detuvo, sintió que si atacaba otra vez, tal vez no la contaría, se alejó unos metros, y puso pose de batalla nuevamente, inseguro, mirando fijo a un rival casi derrotado, con los ojos en el suelo, perdido.

- ¿Qué ocurre aquí? – Se dijo. – Un golpe más y mordería el polvo… ¿Por qué no pude…?

La respuesta a las preguntas llegó pronto, al notar como un aura celestial rodeó al Pegaso con abrumador brillo y potencia, definitivamente esto era lo que suscitó dudas en la mente del Dragón, que solo esperaba, sin hacer movimiento alguno. Corta fue su espera, pues cuando el Cosmos de Kouga comenzó a extenderse más y más sobre su figura, este desapareció de su vista, no, no fue así, se movió tan velozmente que Ryuuhou no se percató lo rápido que llegó hasta él, por instinto, se defendió con su escudo, funcionó, Kouga no le hizo daño, pero tampoco se quedó paralizado como antes, lo que es más, propinó un gancho vertical directo al mentón de Ryuuhou, que se fue hacia atrás, mirando al techo.

- ¡Kouga…! – Exclamó Souma, que se paró, sorprendido.

- Kouga está ardiendo su Cosmos con gran fuerza, es increíble para apenas haber empezado como Santo… - Comentó Geki.

- ¡No puede ser, Ryuuhou tenía la batalla dominada! – Se ofendió casi Yuna.

- Esto… No tiene explicación… - Atónito, Charles.

Para continuar una cadena de golpes, Kouga empezó con una patada media a la cintura, para que Ryuuhou perdiera el equilibrio, siguió con varios puñetazos, izquierdos y derechos, tanto al pecho, como al estómago, de lejos, se podía ver, la sangre que brotaba de entre los dientes de Ryuuhou con cada ataque de Kouga, que parecía determinado a ganar, y solo a ganar, se detuvo un momento, y su Cosmos se volvió a mostrar, pareció enfocarse en algo.

- Todo… En tu puño, todo en tu puño, a un solo punto… ¡Destruye…! ¡Los átomos! – Se dijo a sí mismo, recordando viejas lecciones de su maestra Shaina, el puño derecho se le iluminó fuertemente, como concentrando por completo su energía en él.

Pegasus Senko Ken!

(Destello de Pegaso)

Casi sin apuntar, Kouga dio el puñetazo con todo su Cosmos directo contra Ryuuhou, que lo recibió de lleno en el rostro, sin embargo, no cayó, su cara estaba volteada hacia un costado, pero su mirada parecía perdida. El gran golpe de Kouga dejó un rastro luminoso, así como la marca de haber fulminado prácticamente el rostro de su rival. Todos quedaron atónitos, contuvieron un grito de sorpresa, Kouga, solo pensaba una cosa.

- Cae… Cae, ¡cae, cae! ¡CAE…!

- Kouga… Ese golpe… Lo estoy sintiendo hasta la punta de mis dedos, tenía toda la energía de tu Cosmos, siento que tus nudillos no golpearon mi rostro, sino mi alma, y de esto te hablaba… De tu brillo, esto era lo que te faltaba, ahora eres un Pegaso real, vuelas, y brillas, pero… - Ryuuhou recuperó el conocimiento. – Yo no puedo dejarme vencer así, no puedo dejarte probar la victoria, solo la derrota te enseñará, y te hará mejorar, la victoria te hará dormir en laureles, ¡perdona, Kouga, pero…!

El Dragón recuperó la compostura, se colocó en una pose diferente esta vez, levantó el brazo derecho, con la mano abierta hacia arriba, y el puño derecho hacia atrás, cerrado.

- ¿Por qué…? ¿Por qué no cayó? – Se decía a sí mismo Kouga, perplejo de lo que veían sus ojos, ¿por qué Ryuuhou seguía de pie? ¿No estaba ya a su límite? ¿Qué lo mueve a pararse otra vez?

No pudo responderse, no hubo tiempo, vio como un ardiente Cosmos hacía elevar los cabellos de Ryuuhou por los aires, Kouga sintió que si se acercaba, se quemaría, pero no quería que la batalla termine así, no sería digno. Así como Ryuuhou encendía su Cosmos hasta lo imposible, él decidió hacer lo mismo, para confrontarlo de igual a igual.

- ¡Esto termina ahora, Ryuuhou! – Kouga lo dijo en tono muy desafiante, Ryuuhou levantó la vista.

- ¡Que así sea, Kouga!

Con los dos en su Cosmos a tope, se prepararon para colisionar directamente.

Pegasus Senko Ken!

(¡Destello de Pegaso!)

Rozan Sho Ryu Ha! (¡Dragón Ascendente del Monte Rozan!)

Kouga relanzó su ataque que recientemente le dio resultado, pero apenas vio lo que Ryuuhou estaba a punto de hacer, se amedrentó hasta la última punta de sus cabellos, vio como un gigantesco dragón verde se alzaba a espaldas de Ryuuhou mientras este realizaba un movimiento, apenas Kouga estuvo cerca de él, elevo su puño izquierdo totalmente hacia arriba, y desató la furia del dragón.

Kouga se vio envuelto en un ascendente torbellino de agua, rodeado por el mismo dragón que estaba detrás de Ryuuhou hace unos momentos, sentía como la presión lo elevaba hasta las alturas de la arena, hasta aplastarlo contra el techo, partiéndolo con su cuerpo, para ese momento, perdió la consciencia, los ojos los tenía vacíos en la caída libre, no podía percibir nada, como si su mente se hubiese encerrado en sí misma, ni siquiera se daba cuenta que su cabeza se enfilaba de manera irremediable contra el suelo, solo podía pensar.

Señorita Saori…