ATRAPEME SI PUEDE SEÑOR AOSHI

Capitulo 14: Canción para el alma

Por: Okashira Janet

El sol aparecía casi con pereza entre los árboles y —aunque con un jirón rojo en su mejilla— Soujiro se veía bastante alegre caminando con su ardilla fielmente trepada en su hombro, Misao por su parte no se cansaba de observarlo con una sonrisa huidiza en el rostro ¿Quién iba a decir que Soujiro extrañaría tanto a la bola de pelos después del incidente con su ropa interior?, la joven ninja rió por lo bajo, seguramente el chico ni siquiera lo recordaba.

-Misao ¿Qué te pasa?, ¿Por qué te ríes?- él giró frunciendo el ceño al tiempo que ladeaba la cabeza, la ardilla imitó el gesto haciendo que a Misao le brotaran una cantidad considerable de gotas en la frente, ahora hasta la ardilla exigía una respuesta.

-No me pasa nada, solo pensaba algo-

-¿Qué?- Soujiro parecía un niño pequeño deseoso de saber una respuesta y la ardilla definitivamente no se quedaba atrás.

-Oye ¿ya ni siquiera puedo reírme?- Misao se cruzó de brazos haciendo un puchero.

-Claro que si, pero déjame a mi también divertirme ¿Si?- lo ignoró y paseó su vista por los árboles que los rodeaban, por mas que lo intentaba no podía reconocer ese lugar ¿acaso jamás había pasado por ahí?.

-¡Misao, ahora si me vas a decir!- el muchacho y la ardilla estaban a escasos centímetros de ella y tenían cara de cordero a punto de ser degollado, Misao soltó un bufido ya ni siquiera recordaba porque se había reído, ¿Ahora que le decía?.

-Me estaba acordando cuando fuiste a "rescatarme" de la escuela de aquella mujer loca- contestó para sacárselo de encima, Soujiro puso una cara de extrañeza intentando acordarse…

-¡Ah, ya lo recuerdo!- repentinamente su semblante alegre cambio a ser uno deprimido -fue ahí donde casi pierdo mi castidad….- Misao parpadeó.

-Soujiro ¿Tu eres virgen?- al instante el muchacho se puso rojo de la cabeza a los pies ¿Qué se debía decir en esa situación?, sin saber que hacer empezó a balbucear intentando que la inspiración lo alumbrara, que el mundo se cayera, que la ardilla lo ahorcara, cualquier cosa para no responder a la bochornosa pregunta.

-Si no quieres no tienes porque responderme- Misao recompuso rápidamente intentando salvar a su amigo de la situación en la que ella misma lo había metido.

-¡Nnn-ooo...- tartamudeó él poniéndose cada vez mas rojo.

-¿No?- al instante clavó su mirada esmeralda en la de él.

-Nnnn-oooo- volvió a repetir el muchacho mientras tragaba saliva, Misao parpadeó -¡No soy virgen!, ¿Qué te pasa?, ¡Yo soy José el carpintero!- exclamo finalmente agitando los brazos para darle más énfasis a su declaración, Misao sintió que una gran gota surgía en su frente, había olvidado lo delicado que era para los muchachos ese asunto, sin importar cuan amigos fueran había cosas que… bueno… ¡Al demonio, que importaba!, la chica puso su mejor sonrisa y ladeó ligeramente la cabeza.

-Oye ¿Sabes donde estamos?- Soujiro tuvo que controlarse para no dejar escapar un suspiro de alivio, gracias a kami Misao había cambiado de conversación ¿Qué hubiera hecho si le hubiera insistido en eso de "ser virgen"? que vergüenza hubiera pasado si la chica se enterara de que seguía tan casto como había llegado al mundo, ¡Ahhhh!, cómo podía ser posible que él, el alumno número uno del gran Shishio no hubiera tenido nunca ningún encuentro carnal, cualquiera diría que su maestro era un fracasado ¡Y eso no era verdad!, si sólo de oír los ruidos que llegaban de su habitación con Yumi… ¡Ahh eso no venía al caso!, lo importante era que su maestro había sido muy bueno, él era el que era un fracasado en esa área, ¡Pero eso iba a cambiar!. Soujiro miró con los ojos cargados de un fuego victorioso hacía el frente topándose con la mirada de Misao que lo observaba confundida.

-Ah, perdón ¿Qué dijiste?- la chica entrecerró los ojos.

-Te pregunte que si no sabias dónde estamos- repitió poniendo las dos manos en su cintura, Soujiro parpadeo sin comprender y observo detalladamente a su alrededor: árboles, piedras, musgo, olor a sal, bichos, la ardilla, Misao, él…

-No, no tengo idea- respondió después de unos segundos de insatisfactoria investigación visual.

-Lo sabia, debimos traer a Shozo- exclamó la joven dándole la espalda y cruzándose de brazos.

-¡Oye, que el sea un magnifico guía no lo hace mejor que yo!- respondió el muchacho con gesto airado.

-Yo nunca dije eso- respondió con un suspiro Misao haciendo que el muchacho se quedara con la boca entreabierta -¿Que les parece?- sin embargo una expresión malvada cruzó su rostro al tiempo que sonreía -Soujiro Seta tiene complejos de inferioridad- el joven espadachín la observó, tan feliz, tan radiante, tan buena haciéndolo caer en juegos verbales y él tan tonto que siempre caía, haciéndose bolita en un rincón empezó a mecerse de adelante hacía atrás mientras murmuraba algo que sonaba como "Tengo buena autoestima, soy uno de los mejores espadachines que existen si no es que el mejor, no envidio a Shozo, el es un torpe, no lo envidio, no lo envidio…" Misao alzo los ojos al cielo, pensaba que esa faceta de su amigo ya había pasado pero tal parecía que no era así, sin mas que hacer se sentó a su lado a esperar que "su ataque" terminara mientras abrazaba a la ardilla en su regazo ¿Qué estaría pasando con Shozo?.

MIENTRAS TANTO EN UN BARCO…

Shozo abrió los ojos, un fuerte dolor le taladraba la cabeza, se sentía perdido, mareado y mojado, el joven apoyó las palmas de las manos en el piso para incorporarse a medias ¿Dónde demonios estaba?, en un gesto por mas desesperado se llevo una mano a la sien, sentía como si su memoria se hubiera perdido repentinamente, además —por extraño que pareciera— le parecía que el piso sobre el cual estaba sentado no estaba quieto sino moviéndose.

-¿Qué paso?- levantó la vista y pudo ver que estaba rodeado de escobas, trapeadores, palos y otro montón de objetos por el estilo, frunciendo el ceño con gesto cansado se apoyó en un trapeador para pararse pero en ese instante sus sospechas se volvieron realidad cuando el piso sobre el que estaba dio una violenta sacudida y se fue a dar de bruces contra un recogedor.

-¡Demonios!- se quejó mientras frotaba su agraviada nariz ¿Qué había sido eso?, se puso en pie de un salto, el lugar en el que estaba era tan pequeño que hasta se dificultaba respirar, sin mencionar que el poco aire estaba viciado y con un nauseabundo olor a humedad y moho.

-Debo salir de aquí- murmuró mientras caminaba hacía la puerta, pero grande fue su sorpresa al empujarla y ver que esta no cedía, ya sumamente molesto empezó a zarandearla para luego pasar a patearla con coraje pero nada parecía funcionar.

-Soujiro seguramente fuiste tú- gruño mientras pensaba en la que le esperaba al joven castaño cuando pudiera salir de ahí, estaba perdido en sus deseos de venganza cuando algo parecido a una luz llegó a aclarar su mente.

-Claro, Shura- murmuró finalmente soltando el pomo de la puerta, ahora lo recordaba había encontrado a sus amigos, Santa Magdalia lo había llevado hasta ahí, el joven dio un paso hacía atrás recordando todo lo vivido y al momento de hacer ese movimiento pisó algo que lo hizo voltear al piso, justo a un lado de su bota se encontraba un papel, frunciendo el ceño lo recogió, parecía una carta pero…

-Lleva mi nombre…- ¿Quién podría escribirle una carta en un barco que acababa de pisar?, sin perder mas tiempo el muchacho la abrió y…

Hola Shozo, o debería decir adiós…

Definitivamente este es un adiós pedazo de inútil, ¡Sayonara torpe!

Bueno querrás saber en primera porque estas en este lugar, encerrado y confundido (porque si yo fuera tu estaría confundida) no sé si entiendas nuestras razones tal vez te molestes pero no podemos dar marcha atrás, lo hecho, hecho esta…

Aunque no nos puedes reclamar nada si estas encerrado en ese cuarto (en el que te pienso meter) será porque fuiste un tonto y te drogue, lo que comprueba que sigues siendo débil…

Bueno ahora viene la verdad, Shozo, si tu estas encerrado y solo quiere decir que logramos nuestro objetivo y seguramente estamos muy lejos de ti, por favor no nos juzgues déjame explicarte…

A mi puedes juzgarme, el señor Shishio lo hacía seguido… pocas veces le entendía ciertamente…

Soujiro y yo pensamos que esto era lo mejor, no malinterpretes, tu compañía a sido maravillosa, te has ganado por completo mi confianza y eres un muchacho increíble

Sí, increíblemente torpe…

Lo que pasa es que a veces en este mundo debemos vivir nuestra vida y seguir nuestros sueños, después de ver lo que paso esta noche, la forma en que le hablaste a Shura, la forma en que ella te miraba y tu a ella…

¡Eso es forzosamente un lazo, estoy seguro!

Creo que realmente deberías acompañarla, ella esta muy sola, parece tener una imagen fuerte y decidida pero por dentro estoy segura de que es una niña solitaria en busca de un par de brazos que la consuelen…

¿Y que crees?, ¡Ese par de brazos podrían ser los tuyos!

Realmente me gustaría que no te molestaras, yo aun no estoy muy segura acerca de esto, te voy a extrañar mucho pero Soujiro dice que es lo mejor y yo confió en él…

Es lo mejor, es cierto que aún no acabo de comprender los sentimientos, para mí ha sido difícil, como un viaje que parece siempre estar iniciando, pero sé que tu si puedes comprenderlo, somos amigos (bien al fin lo reconozco) pero lo que tu necesitas para sanar tu alma es una compañera, una amiga, alguien que sane tu corazón, por mas amigos que seamos yo no puedo hacerlo…

Así que se podría decir que te hemos abandonado, si estas molesto y quieres reclamarnos estoy de acuerdo y creo que tienes razón, puedes hacerlo

¡Eso si nos alcanzas!

Pero me gustaría que tomaras esta decisión por el lado amable y cuides de Shura ¿Lo harás? espero que la respuesta sea afirmativa

Si no eres más torpe de lo que pensé

Cuídate mucho Shozo espero que nos podamos volver a encontrar, me enseñaste muchas cosas y te tendré siempre un sitio especial en mi corazón.

Y trata de no ser tan idiota, no siempre tienes que decir "Señorita esto, señorita el otro", trata de confiar más en las personas…

Mil besos Ciao

Hasta luego mi torpe amigo Ciao

Shozo termino de leer la carta, una carta escrita por sus dos amigos, una carta de despedida, ¿Qué sentía?, ¿Tristeza?, ¿Coraje?, ¿Se sentía defraudado?... no.

-No, nada de eso- el muchacho sacudió la cabeza en señal de negación mientras guardaba la carta bajo su armadura, justo encima del corazón, eran sus amigos, personas que le habían entregado su amistad sin pedir nada a cambio y que ahora lo abandonaban para que buscara su propia felicidad.

-Por fin aceptó que somos amigos- una media sonrisa se dibujó en su rostro, ese día había empezado mal pero la luz empezaba a brillar por encima de las adversidades.

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Shura se pasó el dorso de la mano por la frente, ser pirata siempre había sido difícil, pero ser una pirata que comandaba completamente sola un barco era casi imposible, resopló y clavó su mirada en el mar que se extendía frente a ella como si la desafiara, no se iba a rendir, lograría su cometido.

-Sin nadie a mi lado lo lograre- se dijo firmemente la joven de mirada violeta al tiempo que apretaba con fuerza el timón, el sol empezaba a alumbrar con gran fuerza, era un hecho que el invierno había quedado atrás.

-Shozo… cuantas mentiras encierra ese nombre- murmuró mientras una apenas perceptible sonrisa surgía en sus labios, el destino era una farsa, por lo menos eso del "destino feliz" no podía ser verdad ella lo sabía mejor que nadie -Cuantas mentiras…- volvió a repetir al tiempo que apretaba los labios, si fuera una chica frágil hubiera llorado pero esas muestras de debilidad no se las permitía ni siquiera cuando estaba sola, ella era Shura "el pirata rojo" como solían llamarle y alguien así solo podía irradiar fortaleza, los demás sentimientos no eran permitidos -No puedo sentir nada que no sea el honor- murmuró la joven.

-¿Ni siquiera el amor?- las manos de Shura se crisparon sobre el timón haciendo que diera un violento giro a la izquierda, se dio la vuelta rápidamente en sus ojos se podía leer la más pura sorpresa.

-Así que soy un mentiroso-

-¡Shozo!- la muchacha parpadeó al tiempo que el joven guerrero pasaba a su lado y redirigía el rumbo del barco.

-Sabes, en verdad no sé mucho de barcos, sólo lo más esencial pero con el paso del tiempo podré aprender- su voz era segura, fuerte, amable.

-Espera…- Shura sacudió ligeramente la cabeza ¿Qué demonios estaba pasando?, ¡¿Qué hacía Shozo en su barco? -Espera, ¿Cómo es que estas aquí?-

-Pues es una larga historia que algún día sabrás- contestó el muchacho al tiempo que tocaba con las yemas de los dedos su pecho como si sintiera la fuerza de sus amigos dentro de la carta que celosamente guardaba junto a su corazón, la joven de cabello verde al oír sus palabras no pudo más que cerrar los ojos confundida, ¿Qué era lo que le estaba diciendo?, ¿Acaso estaba insinuando que se quedaría a su lado?.

-Pero Misao…Soujiro…- Shozo al escuchar el nombre de sus dos amigos no pudo menos que sonreír a medias al tiempo que se encogía levemente de hombros.

-Ese par se fue sin mí, pero se los agradezco-

-¿Se los agradeces?, ellos me dijeron que tu te habías ido antes, que te habías ido sin despedirte…-

-Oh eso no, yo jamás haría algo así- respondió rápidamente el joven mirándola fijamente, Shura tragó saliva, desde que había empezado su conversación Shozo no la había tratado de usted siendo que el día anterior eso había parecido una barrera entre los dos, definitivamente algo había cambiado.

-Entonces vendrás conmigo…- mas que una pregunta esa era una afirmación.

-Claro, no podría ser de otra forma- esa era la respuesta definitiva a algo que ninguno de los dos hubiera imaginado jamás.

-El trabajo de un barco es muy difícil, además no esperan muchas batallas, la vida de un pirata no es sencilla- se cruzó de brazos hablando con su voz gruesa, ella no era una niña frágil, no lo había sido ni lo sería nunca.

-El trabajo de un barco ya lo he vivido de la peor forma créeme y en cuanto a las batallas ¿Qué acaso no se nota que soy buen luchador?- bien, quizás se le había pegado algo de la arrogancia de Soujiro…

-Bueno, entonces veamos como te las ingenias para que esta cosa no pierda rumbo- Shura le arrojó una brújula que el joven atrapó juntando sus dos manos, la chica había recuperado su postura de superioridad, él simplemente la desarmó con una sonrisa.

-¿Y tú mientras que vas a hacer?-

-Algo de comer… por supuesto- la chica se dio la vuelta con elegancia y caminó con paso decidido a la cocina, Shozo por su parte miró al frente, el mar se extendía frente a sus ojos, aquella hermosa masa azul lo rodeaba y su alma parecía danzar entre tanta paz, quizás su destino fuera hermoso después de todo…

Y AOSHI…

-Joven sus boletos-

-Ya le dije que no los tengo-

-Pero no puede viajar sin boletos-

-Es la quinta vez que le aclaro que nunca los compre-

-Pero no pudo haber viajado desde Nagoya hasta Yokkaichi sin boletos, alguien lo hubiera descubierto-

-Viajé desde Okasaki hasta aquí sin boletos-

-Pero eso es imposible-

-Entonces ¿Porque estoy aquí?-

-Entonces… ¿Usted es un fantasma?- Aoshi se aguanto las ganas de patear a ese chico tan estupido que se hacía llamar guardia de ferrocarril.

-Tal parece-

-¡Es cierto por eso esta todo lleno de sangre!- Aoshi cerró los ojos ante tanta ignorancia reunida en una sola persona, el tren se había detenido y de repente ese chico había llegado al vagón y antes de preocuparse porque el techo estuviera abollado, porque los cristales estuvieran rotos, por su estado de completo abandono sentado en la esquina del vagón lleno de sangre, antes siquiera de inquietarse por las dos espadas que estaban a su lado había dicho "Disculpe, boletos".

-Puedo preguntarle ¿Qué se siente estar muerto?- Aoshi que tenía la vista algo caída la subió hasta posarla en los atolondrados ojos del muchacho para luego profundizarla como si estuviera a punto de matarlo, el muchacho tragó saliva y un escalofrió recorrió rápidamente su cuerpo, el fantasma frente a él debía haber muerto en horribles condiciones porque su mirada era mas fría que el hielo y tan furiosa que podía sentirse atravesándole la piel.

-Siento molestarlo me-me-me retiro- tartamudeó el joven mientras retrocedía de espaldas para luego salir corriendo como alma que lleva el diablo, el joven ninja por su parte apoyó su frente en la palma de su mano y dejo escapar una profunda exhalación, la gente cada vez parecía ser más tonta y eso empezaba a molestarlo, con un bufido intentó ponerse de pie, cosa que logró con algunos cuantos temblores de por medio, definitivamente tenía que aceptar que Soujiro Seta era muy bueno en el arte de la espada, justo estaba por bajar de una vez por todas de aquella maquina maldita cuando un pensamiento cruzó su mente haciendo que parara en seco.

-El kimono…- dando vuelta en redondo se dispuso a recuperar la preciada prenda pero en vez de eso se quedo completamente helado mientras veía como unas delicadas manitas tomaban el kimono con suavidad.

-¡Mira mami, he encontrado un kimono, es muy bonito ven a verlo!- la pequeña de ojos castaños saltaba alegremente agitando la prenda de arriba abajo, Aoshi apenas soltó un suspiro, por nada del mundo quería tener que lidiar con una niñita.

-Disculpa, eso es mío, devuélvemelo- la pequeña niña al ver a un hombre extremadamente alto, de profundos ojos azules y lleno de sangre por doquier no atino a hacer otra cosa que replegarse contra la pared y apretar con fuerza el kimono -Lo estas arrugando entrégamelo- la voz de Aoshi seguía siendo tan fría y neutral como siempre pero eso la pequeña niña no lo sabía y se imaginó que aquel hombre se ensañaba con ella.

-¡No me hable así, me da miedo!- Aoshi alzo una ceja mientras se agachaba para quedar a su altura.

-No habría necesidad de hablarte si me hubieras entregado ese kimono desde el principio- tratar con niños no era lo suyo y pocos tenían la capacidad de Misao para acoplarse a sus frases secas.

-¡Pero no es suyo!-

-Claro que es mío- no había necesidad de explicarle a una niña sus intrincados motivos para tener un kimono.

-¡Pero usted es hombre!- aunque ella notó en seguida el hecho.

-Y eso que importa-

-¡Los hombres no usan kimono, eso solo lo hacen las mujeres!- Aoshi apretó el puño tras su espalda, el tiempo en el que cuidaba niños había quedado atrás, quería ese kimono en sus manos en ese preciso instante.

-Nunca dije que fuera a usarlo, ahora me lo das o te lo quito-

-Usted no puede hacer eso- la chiquilla sacó el labio inferior haciendo un puchero mientras sus infantiles ojos se llenaban de lagrimas, Aoshi se levantó asqueado, odiaba cuando los niños lloraban, odiaba ver esas caritas de tristeza, odiaba que las lagrimas lo hicieran sentir vulnerable.

-Claro que puedo- el joven desvió la vista, así no sería tan difícil quitarle la prenda a la chiquilla e irse.

-¡No puede, Misao dice que los hombres buenos no lo hacen, ella dice que los hombres buenos cuidan de las niñas indefensas!- el Ninja giró el rostro con sorpresa ¿Qué había dicho?

-Repite lo que dijiste- le ordenó volviendo a inclinarse para estar a su altura, la niña al oír el tono violento trago saliva y extendió las manitas para devolverle el kimono.

-No ya no lo quiero, repite lo que dijiste- los ojos de la niña se empezaron a cristalizar, seguramente cuando repitiera lo que había dicho ese hombre se enojaría mas y le pegaría.

-¡Maaamá!- chillo la pequeña al tiempo que gruesas lagrimas bañaban sus sonrojadas mejillas.

-No llores- gruñó Aoshi entre dientes.

-¡Hija!, ¿estas bien?- el joven ninja tuvo que quitarse de enfrente de la niña para que su escandalizada madre pudiera cargarla en brazos y calmarla.

-¡Pero quien se…!- la mujer ahogó su reclamo contra Aoshi al momento en que lo pudo ver detenidamente, el hombre frente a ella parecía sacado de un cuento de terror, tenía la mirada fría y penetrante, ambas manos estaban fuertemente armadas con espadas y su cuerpo estaba lleno de sangre.

-¡No nos lastime!- la mujer puso a su hija tras ella y miró al hombre con espanto, Aoshi a su vez la observó inexpresivo, así eran las personas, indefensas, preocupándose solamente de su vida, viéndolo siempre como un peligro.

-Sólo quiero que me de el kimono y repita lo que dijo hace unos momentos- la mujer tragó saliva con horror mientras su corazón latía a mil por hora, esa había sido una clara orden, no una aclaración.

-Yuriko dile al señor lo que quiere ¿Si?- exclamó la mujer al tiempo que le quitaba el kimono de las manos y se lo entregaba temblorosamente a Aoshi.

-Mami yo sólo dije que Misao dice que los hombres buenos cuidan a las niñas indefensas- contestó la niña sujetando con fuerza el kimono de su madre, la mujer miró suplicante a Aoshi pero éste en vez de irse se agachó y tomó del brazo a la niña.

-¿Cuál es esa Misao de la que hablas?-

-¡Por favor!- la mujer apartó a su hija del ninja con visible miedo, Aoshi al ver esto levantó los ojos hacía ella.

-No le haga caso a mi hija, ella sólo repite lo que solía decir una joven ninja que vivió algunas semanas aquí, se llamaba Misao y solía decirle que los hombres buenos protegen a las niñas porque un hombre se había hecho cargo de ella cuando era pequeña, pero eso es todo, mi hija no quiso molestarlo se lo aseguro, por favor…- Aoshi se levantó, la mujer retrocedió un paso ese hombre era increíblemente alto, con facilidad ella apenas y alcanzaba a rozarle el hombro.

-¿Porque esa ninja se quedo con ustedes?-

-Ella buscaba al hombre que la había cuidado, se quedo aquí porque Yokkaichi es famoso por su té y ella lo recordaba, creo que eso fue lo que dijo- la mujer balbuceaba y se trababa al intentar explicarse, por nada del mundo quería que el hombre frente a ella se molestara, Aoshi por su parte sintió que un nudo se formaba en su garganta, Misao había pasado por ese lugar, había estado viviendo ahí solo porque el té hacía que lo recordara.

-Dígame…- la mujer tomó aire mientras apretaba mas fuerte a su hija tras de si.

-Dígame ¿Cree que Misao era feliz en ese tiempo?- la mujer no podía estar más sorprendida, el rostro del joven se había suavizado repentinamente, parecía como si su respuesta fuera muy importante para él.

-Pues… esa muchacha siempre esta alegre, siempre esta sonriendo, si estaba triste nadie podría saberlo porque una sonrisa siempre adornaba su cara- Aoshi asintió con la cabeza.

-Ya veo… gracias- el muchacho se dio la vuelta y bajó del vagón, la mujer lo observo alejarse hasta que sintió un tironcito en su kimono.

-Mamá, no es…-

Aoshi estaba algo desubicado, sus heridas aun le dolían y al bajar del vagón se había percatado de que sus músculos estaban algo tensos, para reponerse necesitaría un lugar donde descansar.

-Shinomori Aoshi…- el joven ninja se dio la vuelta extrañado, alguien había mencionado su nombre, alguien lo había llamado.

-Shinomori Aoshi ¿Es usted?- la mujer de hace unos momentos lo observaba mientras se tapaba la boca con una mano como si aún tuviera dudas sobre la identidad del joven.

-¿Cómo sabe mi nombre?- el rostro de la mujer pareció relajarse y la niña a su lado le obsequió una gran sonrisa.

-Ese era el nombre del hombre que buscaba Misao, usted debe ser quien la cuido cuando era pequeña- él la observó sin cambiar su semblante y asintió ligeramente con la cabeza.

-En ese caso permítame darle hospedaje en mi casa, por lo menos déjeme ayudarle a curar sus heridas, se lo ruego- Aoshi alzó una ceja, hace un momento estaba aterrorizada y ahora le suplicaba que se quedara ¿Qué le pasaba a aquella mujer?.

-Se quedaras con nosotros ¿Verdad señor Aoshi?- la niña lo había tomado del brazo y lo veía con los ojos llenos de esperanza, Aoshi parpadeó….

MIENTRAS TANTO…

-Soujiro no sé si te acuerdes pero no he comido nada desde que subimos al tren- el chico al oír el reclamo de Misao se quedo de piedra ¡Era cierto!, desde mucho antes de que subieran al tren la chica no había probado bocado ¿Cuánto tiempo había pasado?, ¿dos días?, ¿tres quizás?, con Shura habían comido algo de fruta pero eso no era una comida en forma y él sin dinero, sin equipaje y sin saber hacer nada para conseguir dinero de otra forma que no fuera robando o matando a alguien (las dos opciones fueron descartadas inmediatamente).

-No te preocupes Misao, te daré algo, ya lo veras- la animó el chico cuando ni siquiera él sabía que demonios iba a hacer para que pudieran sobrevivir ¿Y si se metía a apostar en algún lado? no, porque si perdía no traía ni un yen encima ¿Qué podría hacer?.

-Creo recordar este lugar- Misao no le hizo mucho caso —sabía lo escasos de habilidades que eran los buenos luchadores para conseguir dinero— y murmuró distraída, ambos iban adentrándose en el pueblo que cada vez se hacía más colorido y lleno de vida, a las orillas de las principales calles se alzaba una hilera de puestos con gente que sonriendo ofrecía figurillas de increíble belleza, prendas verdaderamente hermosas y hierbas especiales para preparar todo tipo de infusiones, ella veía todo con admiración pero los gruñidos que emitía su estomago la distraían mucho (eso y los constantes retortijones que le pedían a gritos algo de sustento para seguir caminando).

Soujiro se pasó la lengua por los labios buscando una posible solución a su desesperada situación, la ardilla estaba hecha bolita sobre su hombro, fuertemente sujeta mediante sus patitas traseras a su gi, la gente que lo veía pasar lo miraba con curiosidad ¿Qué tan seguido podías ver a un muchacho con una rasgadura terrible en el cuello, una ardilla fuertemente sujeta a él como si en eso se le fuera la vida y encima acompañado de una jovencita que traía simplemente una playera negra y unos diminutos pantalones azules?

-En serio, creo que ya he estado en este lugar- volvió a comentar Misao mientras apoyaba su barbilla sobre la palma de su mano y alzaba una ceja, Soujiro se paró dejando que la ardilla bajara al suelo.

-¿Segura?-

-….-

-¿Misao?-

-¡Yokkaichi!- la muchacha golpeó la palma de su mano con su puño mientras sus ojos se abrían despidiendo una extraña luz.

-¿Yokkaichi?- preguntó Soujiro ladeando ligeramente la cabeza.

-Si ya lo recuerdo, estuve aquí hará cosa de un año ¡Claro!, ¿como pude olvidarlo?, este lugar es famoso por su variada producción de té ¡Sin olvidar claro su hermosa porcelana conocida como banko!- exclamó la chica haciendo que a Soujiro una gota de sudor le recorriera la frente ¿Y ahora quien se parecía a Shozo?.

-¡Este lugar es maravilloso te lo aseguro!- gritó emocionada mientras corría hasta pararse frente a una vitrina, Soujiro no pudo hacer otra cosa que seguirla y pegar la cara al cristal que su amiga observaba.

-¡Cielos, esa gente es muy pequeña!- Soujiro tenía la nariz pegada al vidrio y miraba asombrado unas pequeñas figuras humanas de porcelana.

-Si, no están muy caras pero como no traemos nada de dinero será imposible que podamos comprar algo- dijo la joven con cierto aire de desaliento mientras se retiraba de la vitrina, Soujiro siguió con los ojos fijos en las hermosas figuras, daría muchas cosas por poder regalarle una a Misao pero desgraciadamente no tenía nada…

-¡Bueno, vamos, vamos, no te pongas así es hora de seguir adelante!- Misao le guiñó un ojo al tiempo que se daba la vuelta.

-Pero no has comido nada-

-¡Eso no importa!- Oh, claro que si importaba, si seguía así se iba a morir de seguro…

-No, no nos vamos a ir de aquí hasta que comamos algo ¿Esta bien?- el joven espadachín puso su mejor sonrisa y Misao no pudo hacer otra cosa que asentir ¿Cómo negarse a semejante gesto?.

-Esta bien pero no puedo pensar en nada para conseguir comida que no sea robando o pidiendo en alguna posada con cara de limosneros-

-Algo se me ocurrirá…- Soujiro se dio la vuelta ¿Por que su cerebro nunca tenía una idea brillante y maestra con la cual salir de los apuros?, la ardillita a sus pies parecía estarse impacientando y empezó a morderle la orilla de su hakama estirando el desgastado tejido.

-¡Hey, no hagas eso, me lo vas a romper!- la amonestó el chico mientras le tiraba una "ligera" patada que la hizo salir rodando por el suelo.

-¡Soujiro, no seas tan cruel!- chilló la chica corriendo para levantar al animalito que había chocado contra un poste y tenía los ojitos en forma de espiral.

-No pensé que…- Soujiro se detuvo en seco, el poste con el que había chocado la ardilla tenía un anuncio pegado, el joven se acerco y lo arrancó sin titubear para luego pasar a leerlo.

Feria anual de Yokkaichi

Como ya es costumbre todos los años para celebrar el fin de la recolección de algodón el puerto marítimo de Yokkaichi se complace en invitarlos a su feria anual donde gozaremos de demostraciones artísticas.

En esta ocasión el concurso al que toda la población esta cordialmente invitada es a la competencia de canto (Puede hacerse en forma individual o en duetos) el premio será entregado en efectivo…

Soujiro leyó con atención el papel un par de veces para luego pasárselo a Misao, la chica a su vez lo leyó detenidamente y se lo regreso al chico.

-Parece que va a estar interesante ¿Te quieres quedar a verlo?-

-Bueno, la verdad mis planes eran otros…-

-¿Tus planes?- la ardilla se pego a la pierna de la ninja como si presagiara algo terrible en las palabras del joven Tenken.

-Misao-

-¿Si?-

-¡Creo que sería buena idea que entraras en ese concurso!-

-¡¿Qué?-

-Mira es buena idea, eres una ninja y eres maravillosa cambiando tu tono de voz, puedes imitar a quien sea y hacer la voz que te propongas-

-Pero…- la chica trago saliva, ella era muy arrojada pero ¿Cantar frente a todo un pueblo? bueno, no es que fuera difícil pero…

-Es que…- la chica ladeó su cabeza para ver su espalda, sus piernas, sus brazos, su cuerpo… Soujiro la observaba sin comprender ¿Se suponía que…?

-¡No puedo presentarme con esta ropa!- Soujiro se fue de lado y azotó en el piso.

-E-es cierto- tartamudeó, hasta que se le ocurría una buena idea y no tenían ropa presentable para poder llevarla a cabo.

-¡Esto no es posible!-

Y AOSHI...

El joven ninja tomó otro sorbo de té mientras la pequeña niña de ojos claros lo veía sonriente como si fuera algún nuevo espectáculo ambulante que llegara a su casa, pero bueno, gracias a la ayuda de su madre ahora estaba vendado y limpio así que no podía simplemente decirle que lo dejara en paz, además ser cruel con los niños por alguna extraña razón no se le daba muy bien que digamos.

-¿Sabía que Misao llegó aquí porque unos hombres malos querían golpearme?-

-No- respuesta tajante para pregunta fuera de lugar y que sin embargo le interesaba.

-Pues sí, ella me salvo de unos hombres malos que me querían quitar el dinero que le llevaba a mamá, Misao es muy fuerte- exclamó la pequeña como si se enorgulleciera ampliamente de la ninja.

-Así es- contestó Aoshi mientras daba otro sorbo a su té.

-Yo lloré mucho y le dije que los hombres eran muy malos, todos los hombres- la niña guardo silencio y bajo la vista al piso, Aoshi la observó por encima de la taza -Pero ella se agacho, me sonrió y me dijo, "No todos son malos, hay hombres buenos que cuidan de las niñas indefensas como yo"- la niña levantó la vista esbozando una gran sonrisa, Aoshi a su vez había separado la taza de sus labios ¿Misao era una niña indefensa?

-Ella dijo que el hombre bueno que había cuidado de ella cuando era niña era el señor Aoshi Shinomori y que si yo tenía suerte encontraría a alguien como él ¿Usted fue muy bueno con ella verdad?- Aoshi apretó inconcientemente el asa de la taza ¿Dejarla cuando tenía ocho años era ser bueno?

-No lo sé…-

-¡Si!, yo digo que si fue muy bueno porque ella lo estaba buscando, y ella es muy buena y si usted cuido de ella tiene que ser bueno ¿No?-

-Supongo…- Aoshi volvió a tomar un sorbo de té ¿Por qué tenía que enfrentarse a la inocencia de una niña?, ¿Por qué una niña pequeña era la que lo hacía reflexionar?, ¿Sería que las niñas pequeñas le recordaban a Misao?.

-Yuriko, deja de molestar al señor por favor- la madre de la niña había llegado y observaba con desaprobación a su pequeña, la niña hizo un puchero y se levantó corriendo para posarse tras el kimono de su madre desde donde asomo la cabecita para ver al ninja.

-Señor Shinomori, aquí esta el kimono que llevaba con usted- la mujer hizo una reverencia y le entrego a Aoshi el kimono planchado y perfectamente doblado.

-Cualquier cosa que necesite no dude en comunicármela, estamos en deuda con Misao por haber salvado a mi hija- Aoshi asintió, Misao… ¿Seguiría con vida?, no podía ser de otra forma, Misao siempre estaba alegre, por sus venas corría tanta vitalidad que era imposible pensar que estuviera muerta, el mar era un terrible oponente pero tenía que estar viva, tenía que estarlo.

El joven ninja recordó lo que había pasado con Kenshin cuando pensó que Enishi había matado a Kaoru, el antiguo Battousai se había sepultado en vida, había encadenado su espada y sus ojos solo buscaban la muerte, eso no podía pasarle a él, como en aquella ocasión él sería el único que vería mas allá de lo evidente, sería el único que pelearía por la vida sin resignarse, él lo haría…

-Señor Aoshi…- el joven bajó la vista encontrándose con la mirada tierna de la niña que tironeaba de su traje Oni.

-¿Va a asistir al festival?- el muchacho alzó una ceja en señal de interrogación.

-Mi hija esta hablando del festival anual que se efectúa aquí en Yokkaichi, hay comida, bebida y atracciones culturales, creo que en esta ocasión habrá un concurso de canto- la señora puso un dedo bajo su barbilla y volteó hacía el techo -Me pregunto quien participara, aquí no tenemos muy buenas voces que digamos- Aoshi guardó silencio, recordó que la ultima vez que Misao y el habían cruzado palabra ella se encontraba cantando fuera de su habitación, solía decir que eso lo molestaba porque interrumpía su meditación pero lo cierto es que la muchacha lo hacía muy bien.

-¿Piensa asistir?-

-No, no lo creo, gracias por sus atenciones, me retiro- el joven hizo una ligera reverencia y salió de la casa, justo empezaba a alejarse unos cuantos pasos cuando una vocecita a su espalda se dejo escuchar.

-¡Señor Aoshi!, ¡Cuando encuentre a Misao salúdela de mi parte!- el joven apretó los puños, eso si la encontraba…

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-¿Qué haremos?-

-Pues ni modo, tendremos que conformarnos con ver sin participar-

-¡Pero no es justo!, por fin tengo una idea y todo se pierde por culpa de Shozo-

-¿Shozo?-

-Sí, si hubiera cuidado un poco más nuestro equipaje ahora mismo no estaríamos en esta situación-

-Bueno eso ya no importa, oye ¿Y la ardilla?- Misao giró la vista alrededor pero no pudo localizar al peludo animalito.

-¿A dónde se fue ahora esa malagradecida?- pregunto en tono trágico Soujiro mientras ponía el dorso de su mano sobre su frente.

-¡Mírala allá va!- Misao se puso de pie y salió corriendo tras ella, Soujiro lanzó un suspiro, justo iba a correr también cuando una piedra salida de ningún lado le dio en el pie haciendo que cayera al piso.

-Pero que demonios- Soujiro entrecerró los ojos y miro a todas las direcciones buscando la presencia de algún ki pero fue inútil, nada perturbaba la paz de aquel lugar.

-Soujiro ¿Cómo es que te caíste?- Misao regresaba con la ardilla en brazos y veía con algo de burla a su amigo.

-Una piedra…- el tono seco no dejaba lugar a dudas, algo estaba sucediendo, Misao se puso tensa al instante y miro de reojo a ambos lados.

-¿Viste a alguien?-

-No, a nadie-

-¿Investigamos?- Soujiro asintió con la cabeza y poniéndose de pie tomó la mano de la chica poniéndola a sus espaldas para protegerla si pasaba algo imprevisto.

-Vamos por allá- se dirigió con pasos cautelosos hacía la dirección de donde había salido la piedra (o por lo menos de donde creía que había salido), había muchos matorrales y tuvieron que abrirse paso con las manos pero al final llegaron a un claro donde se encontraron algo que jamás hubieran imaginado.

-Es…-

-Espera- Soujiro detuvo a Misao la cual ya estaba dando un paso adelante para acercarse -Puede ser una trampa- el joven Tenken observo con detenimiento los árboles que los rodeaban en busca de algún espía o alguna cuerda, después examino cada matorral cercano y cada piedra sospechosa pero al parecer nada era anormal, nada a excepción del hermoso kimono perfectamente doblado sobre una roca.

-¿Ya puedo acercarme?- preguntó Misao viendo a su amigo de reojo.

-Supongo que si pero ten mucho cuidado- la joven ninja asintió y con extrema cautela se acerco hasta estar frente a la piedra de donde tomo con suavidad el kimono.

-Podría equivocarme pero casi estoy segura de que este es el kimono que compre en Okasaki- el chico al oír eso se acerco para examinar la prenda, era un lindo kimono celeste con los bordes negros.

-Pues se parece mucho pero tendré que verlo puesto para decidirme…- Soujiro puso una mano en su barbilla mientras alzaba una ceja, la joven ninja por su parte entrecerró los ojos.

-¡Soujiro Seta hentai!- exclamó mientras le daba una patada en la cabeza y se alejaba dejándolo tirado con los ojos en forma de espiral, si se apuraba tal vez aun alcanzara a competir…

5 de la tarde…

El pueblo realmente era un carnaval de luz, color, comida y algarabía, toda la gente se arremolinaba de aquí para allá en espera de que la atracción principal, el concurso de canto comenzara.

Misao estaba algo nerviosa, se había cambiado de ropa y lucía el bello kimono ajustándose a su esbelto cuerpo, una joven le había ayudado a maquillarse y bien podía pasar por una muñequita de porcelana de las que vendían en los escaparates. Soujiro y la ardilla se distraían viéndola ir y venir por todo el salón de espera como si no se pudiera estar quieta ni por un segundo.

-Aun sigo pensando ¿Quién fue la persona que dejo ese kimono para ti?-

-Tal vez no era para mi Soujiro, tal vez solo lo encontramos por suerte- contestó ella distraídamente.

-Sí claro, por pura suerte alguien me pegó con una piedra haciéndome caer y nos dejo el kimono sobre una piedra ¿no?-

-Quizás…- Soujiro resoplo, sería imposible hablar con Misao en esas condiciones y de cualquier modo no atinaba a adivinar quien les había hecho semejante regalo, el chico apretó los labios mientras la ardilla se divertía saltando de una de sus rodillas a la otra como si fueran trampolines.

-Será que…- Soujiro tragó saliva ¿Acaso de alguna forma Shozo les había mandado el kimono?, no, eso sería ridículo porque Shozo no sabía donde estaban ¿O si?, además si lo hubiera hecho habría mandado todo el equipaje, que extraño, volteó al frente y vio la mirada de preocupación de su amiga.

-¿Algo te molesta?- preguntó en automático.

-No, no te preocupes- contestó la muchacha esbozando una sonrisa pero su amigo la observó ceñudo al igual que la ardilla, al verlos sólo pudo dejar escapar un suspiro.

-En serio no es nada, sólo que no puedo decidir que canción cantare-

-Cualquiera estará bien- exclamó el muchacho encogiéndose de hombros

-¡Ay, como puedes decir eso!, ¡Claro que no!- explotó la chica enseñando unos colmillos que no combinaban para nada con su recatada apariencia -¡Una canción para que gane debe de sentirse, debe de expresar todas las emociones que guardas, debe tocar el interior de las personas!-

-En ese caso piensa en lo mas hermoso que te ha pasado- exclamó con simpleza el joven cerrando los ojos, Misao entreabrió la boca ¿Lo más hermoso?.

-Por favor les suplicamos de la forma mas atenta que todas las personas que no vayan a concursar pasen a ocupar asiento en las gradas y los concursantes pasen al foro- un joven habló haciendo que Soujiro se pusiera de pie pesadamente.

-Bueno creo que ha llegado la hora de separarnos, te deseo toda la suerte del mundo y recuerda ganar- Misao asintió con la cabeza mientras alzaba el dedo pulgar en señal de victoria.

-Recuerda que sólo el débil pierde- murmuro el joven antes de salir haciendo que a Misao le saliera una gota, vaya ánimos que le daba, definitivamente Shishio le había metido ideas raras.

-Jóvenes tomen sus lugares- Misao se acercó y una chica le dio el botón con el numero 14, la joven ninja lo observó dejando escapar un suspiro, era de las ultimas ¿Eso era bueno o era malo?

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..

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-Ardillita ¿Crees que se tarde mucho todavía Misao?- Soujiro veía con aire de aburrimiento a la jovencita que cantaba en el foro desafinando a cada diez segundos, ya habían pasado con ella trece concursantes y Misao todavía no aparecía ¿Y si no había alcanzado lugar? bueno de cualquier forma a lo mejor y si concursaba no ganaba porque un muchacho que había salido en el quinto lugar había cantando una muy bonita melodía haciendo que medio publico se pusiera de pie para aplaudirle.

-De cualquier forma será una distracción para la pupila ¿No crees?- preguntó a su ardilla la cual se frotó repetidamente en su mejilla a modo de respuesta.

-Y ahora señoras y señores les presentamos a la señorita Misao, perteneciente de la bella provincia de Kyoto ¡Un fuerte aplauso!- las palmas se empezaron a escuchar ovacionando a la jovencita pero cuando esta al fin salió y se plantó en medio del auditorio un frío silencio recorrió a todo el publico y sólo Soujiro siguió aplaudiendo como un tonto.

-¡Hey que pasa!- exclamó mitad molesto mitad avergonzado al notar que solo sus aplausos hacían eco entre aquel publico que se había quedado mudo de repente, realmente se veía estupido aplaudiendo solo así que volteando la vista hacía el cielo escondió las manos tras su espalda y se puso a silbar mientras sus mejillas tomaban un tono carmín.

Misao por su parte se mordió el labio inferior, demonios algo no andaba bien, ¿Por qué todos se habían quedado callados?, ¿Tenía algo en la cara?, ¿Llevaba arrastrando algo?, ¡Que pasaba!, ahora si no podía estar mas nerviosa ¿Cómo es que había oído los consejos de Soujiro?, cuando lo viera de nuevo iba a darle una patada que lo mandaría hasta Shangai.

Pero ninguno de los dos jóvenes imaginaba el verdadero motivo del repentino silencio del publico, ellos no, pero alguien del publico si, Aoshi observaba con las pupilas dilatadas a la bella joven que se enfrentaba al auditorio vistiendo el hermoso kimono que momentos antes había dejado sobre una roca para que ella lo usara, había sido una suerte que cuando salió de la casa de la niña hubiera pasado por una plantación de algodón escuchando en su camino la platica de ambos jóvenes que se quejaban por no tener la ropa adecuada para ese concurso, sólo oír su voz Aoshi sintió que algo dentro de él renacía, ¡Estaba viva!

Al principio pensó en aparecer de inmediato y mostrarse frente a su protegida, después de tanto tiempo siguiéndola por fin le hablaría de nuevo, por fin podría acariciar su cabello otra vez pero… lo que había hecho con Soujiro aun le pesaba, no podía aparecerse y hacer como que el chico era invisible, no podía actuar impulsivamente nuevamente, fue entonces cuando escuchó su platica, ellos no tenían la ropa adecuada y el tenía un kimono en las manos ¿Acaso había otra elección?; hizo que la ardilla se alejara de ellos ofreciéndole una galleta y después —cuando Misao se había ido— le mando a Soujiro una pedrada desde la copa de un árbol (sólo para acabar de matar las diferencias).

Y el resultado era ese, una hermosa jovencita a punto de cantar con él como espectador, era irónico, por lo visto Misao no tenía ni idea de que la estaba siguiendo siendo que ya medio mundo se había enterado, ¿Acaso la jovencita ni siquiera lo recordaba?, se veía muy feliz, nunca la había visto suspirando por recordarlo, no la había visto murmurando su nombre ¿Acaso ya no pensaba en él?.

Cerró los ojos, por alguna extraña razón pensaba que sus dudas serían disipadas en el momento en que la melodiosa voz de la chica se dejara oír.

-Muy bien señorita Misao el publico es suyo, deléitenos con su voz- exclamó el presentador haciéndole una reverencia a Misao y dejándola sola en medio del foro ¿Cómo demonios había terminado en ese lugar?, la chica sintió que los nervios formaban un hueco en su estomago, ese era el momento pero ¿lo haría bien?, con ese publico seguramente estaba perdida, pero aún así no se iba a dejar vencer, tomó aire con fuerza, no por nada era Misao Makimachi, no por nada la seguridad era parte de ella, iba a realizar lo que tenía que hacer y lo haría bien, caminó hacía adelante acercándose más al publico y pasó una mirada rápida por encima de todos, en su inconciente buscaba a Soujiro pero no pudo localizarlo, bien, no importaba, sabía que estaba ahí, ese era el momento…

-Ni una simple sonrisa, ni un poco de luz en sus ojos profundos- todo el público se sorprendió ante la frágil y dulce voz de la hermosa jovencita que sin embargo era lo suficientemente fuerte para llegar a los oídos de todos los espectadores, Misao por su parte cerro los ojos, esa frase, esa estrofa le taladraba el alma.

-Ni siquiera el reflejo de algún pensamiento que alegre su mundo- Aoshi sintió que su corazón saltaba, no podía equivocarse esa frase era para él… estaba cantando para él.

- Hay tristeza en sus ojos hablando y callando y bailando conmigo, una pena lejana que llega a mi alma y se hace cariño- Misao tomó aire, toda inseguridad se había marchado, ahora solo existía ella y la canción, ella y su alma al descubierto…

- El muchacho de los ojos tristes vive solo y necesita amor- Soujiro parpadeó, algo no estaba bien, en su estomago algo saltaba como si hubiera mariposas revoloteando dentro de él ¿Qué estaba ocurriendo?.

- Como el aire necesita verme, como al sol lo necesito yo, el muchacho de los ojos tristes, ha encontrado al fin una razón para hacer que su mirada ría, con mis besos y mi gran amor- hizo una pausa, el publico la observaba expectante y sus ojos se volvieron nostálgicos repentinamente, había seguido el consejo de Soujiro, lo mas hermoso que le había pasado había sido conocerlos…

- Ni su nombre conozco y ya quiero volver a encontrármelo a solas y en sus ojos de otoño dormir poco a poco olvidando las horas- Aoshi apretó los puños, esa parte no era para él, era para… Soujiro trago saliva y abrazó a la ardilla contra su pecho como si fuera un niño pequeño que debe aferrarse a algo para sentirse seguro, las mariposas en su estomago no se retiraban ¿Qué estaba pasando?.

- Y aun pretendo saber, porque extraña razón hoy sus ojos no ríen y aun pretendo lograr con ternura y amor ver sus ojos felices- alzó la vista y sonrió, algún día lo lograría, arrancaría una sonrisa de ese par de ojos de hielo, lo había prometido.

En ese momento un temblor recorrió su cuerpo, su corazón pareció congelarse para después azotarse fuertemente contra su pecho, sus pupilas se dilataron, porque justo en ese momento, en ese preciso momento dos ojos de hielo la observaban fijamente, cerró los ojos confusa y cuando los volvió a abrir ya no estaba el dueño de esos profundos ojos entre la multitud.

-¡Vamos Misao!- la chica giro la vista y vio la sonrisa sincera de su amigo que la vitoreaba abriéndose paso para quedar frente a ella, era cierto, aún no acababa la canción, esbozando una sonrisa la jovencita terminó la melodía.

- El muchacho de los ojos tristes vive solo y necesita amor, como el aire necesita verme, como al sol lo necesito yo, el muchacho de los ojos tristes, ha encontrado al fin una razón para hacer que su mirada ría, con mis besos y mi gran amor…- la muchacha perdió su vista entre el publico, quizás solo lo había soñado, quizás solo había sido su imaginación pero fuera como fuera ver a su señor Aoshi justo en ese momento había sido maravilloso…

-¡Gracias!- exclamó haciendo una reverencia, el publico entero se puso de pie para vitorearla.

-Canta como los ángeles- murmuró una señora limpiándose una lágrima.

-Sí, es mi amiga- exclamó orgullosamente Soujiro muy satisfecho por la participación de la chica.

-Es muy bonita- exclamó un niño admirando a la joven que agitaba su mano devolviendo los aplausos de la gente.

-Si y viaja conmigo, no te la presto- contesto Soujiro entrecerrando los ojos mientras una chispita se encendía en sus pupilas.

-¿Creen que quiera ser mi novia?-

-¡Oye!- Soujiro hizo una mueca, vaya ese era el precio de la fama, Misao que seguía repartiendo besos desde el escenario observo a su amigo y muy contenta corrió hacía el jalándolo del brazo.

-Soujiro ¿Lo hice bien?- el muchacho sonrío.

-Lo hiciste excelente- la chica asintió con la cabeza al tiempo que cerraba los ojos, se sentía feliz.

8 de la noche…

Misao y Soujiro estaban sentados sobre unas tapias, sus piernas colgaban y ambos las movían de adelante hacía atrás como si fueran niños pequeños al tiempo que comían unas bolas de arroz, el sol empezaba a ocultarse y era un bonito espectáculo ver el ocaso desde ese lugar.

-Con el dinero que nos dieron ya no tenemos que preocuparnos por la comida- Soujiro habló con la boca llena.

-Sí así es- murmuró Misao antes de engullir otra bola de arroz.

-Cantaste muy bien- el chico murmuró de pronto quedándose quieto.

-Mmm, gracias- respondió la joven tragando como si nada -Escogí esa canción gracias a lo que me dijiste y creo que quedo bien-

-Ah por cierto, hablando de eso ¿Cantaste esa canción por alguna persona en especial?- Soujiro tenía tal cara de inocencia e ingenuidad que Misao solo pudo dejar escapar un suspiro ¿cómo era posible que fuera tan tontito?

-Ay Soujiro, torpe, mejor vamonos- respondió la jovencita bajándose de la tapia mientras negaba con la cabeza en señal de desaliento.

-¿Hee?... ¡Si!- el joven bajó tras de ella y corrió para alcanzarla.

-¿Vas a llevar puesto el kimono?-

-Ni modo, que más me puedo poner- contestó la chica encogiéndose de hombros.

-A mi me gusta ¿A ti te gusta ardillita?- la ardilla se froto en su mejilla y el chico sonrió -Dice que también le gusta- Misao esbozo una sonrisa, a veces Soujiro era tan tierno.

-Oye ¿No te sientes feliz?- Misao parpadeó.

-¿Por qué?-

-Es que ya estamos solos los dos de nuevo- exclamo con una sonrisa el joven a lo que Misao ladeó la cabeza para luego sonreír.

-Si, se siente bien pero…-

-¿Pero?-

-Siento como que alguien mas nos acompañara ¿Tu no?-

-Si de hecho se siente como que somos tres-

-A lo mejor es la ardilla…-

-Si seguramente- ambos chicos se encogieron de hombros y se alejaron perdiéndose entre el camino que salía de Yokkaichi mientras un joven ninja alzaba una ceja ¿Confundir su presencia con la de una ardilla? Eso si era nuevo…

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Notas de Okashira Janet: ¡Si! otro capitulo terminado y nos acercamos rápidamente al gran final, debo decir que escribir este capitulo fue muy divertido. En las anécdotas, pues la conversación que tuvieron al principio Soujiro y Misao (la de ser virgen) yo le hice esa pregunta a mi amigo Cu-cu en clase de anatomía y él tuvo la reacción de Soujiro jajaja, fue infinitamente gracioso, sobre todo cuando me salió con eso de que el era José el carpintero, también cuando Soujiro se queda aplaudiendo como idiota (yo no estuve en el papel de Soujiro sino en el de Misao) di una clase y cuando termine se escucho un fuerte (y solitario) aplauso yo me sorprendí mucho y vi a un muchacho que dejo de aplaudir al instante en que hacía una expresión muy graciosa como diciendo ¡Ay ya la cague! Después todo el salón empezó a aplaudir, en ese momento yo no conocía al muchacho pero tiempo después nos volvimos los mejores amigos del mundo ¡Te extraño Tolo!.

AGRADECIMIENTOS A: Gabyhiatt chica por fin me dejaste un review largo (comparado con los demás) me haces sumamente feliz, Ayann ¿Te gusto lo de Shozo? Zg13 ¡Hola chica!, me causa mucha gracia que dejes los reviews antes de leer pero tu apoyo me ayuda mucho ¡Gracias!, x-Misao-x estar a punto de terminar esta historia y encontrarse con un nuevo lector sube bastante los ánimos ¡Gracias por tu apoyo!, Hikaruhiwatari sí lavar los baños es lo peor y Sara Lain ya me contó Ayann ¿Tendremos un Laincito corriendo por aquí?, ¿O será Sarita?, cuídate mucho por favor, bueno ya me voy porque me estoy poniendo sentimental.

La canción que Misao cantó se llama "El muchacho de los ojos tristes" y es de Janette la escogí porque creo que quedo muy bien con ambos muchachos, mejor ya me voy porque estas notas están larguisimas, cuídense mucho Ciao

Reedición: Este capitulo no estaba editado previamente (porque aunque no lo crean esta es la segunda reedición de esta locura), por lo mismo me la he pasado poniendo acentos, quitando cosas demasiado OC (Aoshi pensaba en la niña como "la mocosa" y otras linduras por el estilo). Dos capítulos más y este fic termina, probablemente modifique el final, aún me lo estoy pensando. Agradezco a: Drake99999 y Helena Uchiha por sus amables reviews, me han hecho muy feliz.

Empecemos este año nuevo con el pie derecho Ciao

11 de Enero del 2011 Martes