POV Kirishima
Había hecho un movimiento muy cobarde.
Después de toda la conmoción de la noche anterior con Yokozawa, Kirishima había limpiado su corrida, le había vuelto a vestir, le había llevado a la cama...
Y había salido de ahí como alma que lleva al diablo.
Y se avergonzaba por eso.
Aún se encontraba en estado de shock por los recientes acontecimientos. No podía creer que había tocado y hecho venir a Yokozawa Takafumi, el oso gruñón del departamento de ventas. Era como si se encontrara en un mundo paralelo. Nunca, ni en sus más salvajes sueños, habría pensado que algo así pudiese suceder en su vida.
Pero las cosas cambian. Tampoco habría nunca pensado que alguien con tal mal carácter, pudiera esconder en el fondo a una persona tan insegura, que ama y llora como todos los demás. Que sufre por un rechazo y lucha cuando siente la necesidad de hacerlo. Esa ambigüedad en la personalidad del pelinegro, era lo que había hecho que cayera irrevocable y profundamente enamorado de él.
Y le había dejado solo.
No había ido al apartamento con intención de que nada de eso ocurriera. Había ido solo a consolar su corazón roto.
Bueno... Dicho así tal vez si había ido con esa intención.
No había soportado verlo de esa manera, menospreciándose, con todas sus inseguridades expuestas en su rostro y en la forma en la que hablaba. Le habían dado ganas de darle un puñetazo a Takano por hacerle eso al inocente oso. Y Kirishima no se consideraba una persona de carácter violento.
Kirishima liberó un suspiro de frustración.
Aún no sabía cómo acercarse al oso siendo Kirishima Zen y no Stranger. En el trabajo huía de él por alguna razón. No sabía qué había hecho para que el hombre le rehuyera de esa manera.
A lo mejor el café que le había llevado ese día no había sido de su gusto.
Vaya estupidez - se recriminó Kirishima.
Definitivamente no había sido eso.
Tal vez debería escribirle. Sí, tal vez eso era una buena idea. Eso... Si Yokozawa quería contestarle. Si fuera él no contestaría. Había sido un idiota al dejarlo así solo en tal estado de vulnerabilidad. Pero aún tenía dudas acerca de si debería decirle quien es. Al parecer, el pelinegro no tenía una muy buena opinión en lo que a él se refería. Cosa que necesitaba cambiar a todo costo antes de decirle quién era.
- Kirishima-san?
El pelicastaño salió de sus pensamientos para mirar a sus subordinado. Había estado en su oficina pensando desde que había llegado al trabajo esa mañana.
- Sí, dígame Tatsu-kun.
- Recibió el plan de impresión de este mes del departamento de ventas? Están un poco atrasados con el plan - dijo el hombre con preocupación.
Kirishima pensó acerca de eso. Era muy raro que el departamento de ventas se atrasara con un plan. Desde que Yokozawa había tomado la dirección, había hecho el trabajo correspondido de manera eficiente. Esto era una primera vez.
- Gracias por decírmelo Tetsu-kun. Yo trataré con eso con el departamento de ventas.
Haciendo una ligera reverencia, Kirishima vio partir a su subordinado.
Tal vez debería mandar el mensaje en ese momento. Sacando su celular del bolsillo delantero de su pantalón, abrió la aplicación de los mensajes.
Asunto: Estás bien?
No he escuchado de ti en toda la mañana.
Kirishima contuvo el aliento esperando una respuesta. A ver que después de 15 minutos no le habían respondido, trató de llamarlo.
Piiiii... Piiiii... Piiiiii...
A contactado con el buzón de voz de Yokozawa Takafumi, por favo...
Kirishima no dejó que terminara la frase. O sea, que lo había mandado al buzón de voz. Él no era tonto. Sabía lo que eso significaba.
Yokozawa se negaba a hablar con él.
No podía culparlo. Tenía que estar furioso con él. Sin soltar la toalla, Kirishima lo volvió a intentar.
Asunto: Lo siento
Por favor, habla conmigo. Sé que lo que hice fue una estupidez. Pero sólo puedo decirte que tuve miedo. Aún no estoy seguro de que te quedes a mi lado si descubres quien soy. No puedo arriesgarme a perder esto. Es demasiado importante para mí. Solo... no me ignores. Llámame idiota como normalmente haces... Lo prefiero a que no me hables en absoluto.
Kirishima esperó después de poner su corazón al descubierto.
Vamos... Contesta... Por favor...
Al poco tiempo entró una respuesta.
Asunto: No te entiendo
Primero me pides prácticamente a diario que nos encontremos. Luego, cuando por fin decido que quiero verte, eres tú el que me dice que no. Luego te invito a mi apartamento (cosa que nunca hago) porque te necesito, y tú vienes y me haces... todas esas cosas para luego despertarme con el hecho de que me dejaste solo. Que tienes miedo? A mí es a quien le rompieron el corazón. Quien eres? Bin Laden? Porque esa es la única razón por la que no querría estar a tu lado. Ya estoy cansado Stranger. Lo que hiciste ayer me dolió demasiado. No puedo con esto. Déjame en paz un tiempo. Cuando me sienta listo volveré a contactarte.
No puede ser... Dios mío!! Qué he hecho?
Kirishima salió corriendo de su oficina con el corazón en la garganta. No podía creer que había acabado por destruir lo mejor que le había pasado en mucho tiempo. Que había alejado al hombre del cual se había enamorado.
Llegando al departamento de ventas, vio a Yokozawa salir rumbo hacia el elevador.
- Yokowa...
- Ah, buenos días Kirishima-san - le paró Henmi, el subordinado del oso.
- Buenos días Henmi-kun, lo siento ahora no tengo tiempo para esto. Luego te veo - dijo el pelicastaño corriendo hacia el elevador, pero Yokozawa ya estaba bajando.
No lo voy a alcanzar a tiempo.
Kirishima corrió por las escaleras, esperando poder encontrar al oso en la salida del edificio.
Cuando llegó al piso bajo, vio a Yokozawa salir hacia la calle.
- Yokozawa-kun! - gritó, esperando que lo escuchara.
Salió corriendo hacia la calle, donde le vio parado en una esquina, esperando para cruzar. Corriendo llegó a su lado.
- Yokozawa-kun - dijo jadeando.
Tal vez debería hacer más ejercicios de cardio.
- Kirishima-san? Qué hace aquí? No tengo tiempo ni ánimos para hablar ahora con usted.
- No! Espera un momento. Déjame hablar contigo.
- Ahora no puedo en serio, Kirishima-san - dijo bastante irritado.
- Es que no lo entiendes. Tengo que decirte algo importante. Yo soy...
- Déjeme en paz Kirishima-san. No puedo ahora - dijo casi con voz de llanto, mientras caminaba para cruzar la calle.
- No! Espera! - dijo gritando - Cuidado!!!!
Kirishima saltó a la calle y agarró a Yokozawa de un brazo, empujándolo a la acera.
Lo último que vio el pelicastaño, fueron los focos de las luces de un carro...
