Por fin volví, la musa estaba algo esquiva ;) les pido disculpas por la larga espera. Les agradezco de antemano que se pasen por este rinconcito a leer este intento de fic, de verdad que estoy muy contenta por todas sus lecturas y comentarios, mil gracias.
Quiero aprovechar para enviar un saludo especial a las lectoras mexicanas, sé que muchas de las que acompañan esta historia viven en este bonito país, aunque no sé específicamente en donde, de todas maneras todos mis buenos deseos para ustedes, el Creador Todopoderoso les dará la paciencia y fortaleza a ustedes los mexicanos para sobrellevar esta difícil situación de la mejor manera y salir adelante llenos de esperanza. Un abrazo para todas ustedes.
Los personajes y lugares de Saint Seiya y Saint Seiya: Soul of Gold no me pertenecen son propiedad de Masami Kurumada y Toei Animation.
Only You
Capítulo 14
¡Amor, amor!
–Vaya, no pensé que salir de compras con una mujer fuese tan agotador – se quejó Deathmask.
Helena se sonrojó un poco apenada – lo siento, a veces soy algo indecisa – trató de disculparse.
El italiano soltó una risa – solo bromeaba, aunque caminamos mucho, estoy contento, compramos muchas cosas para nuestra casa – acarició tiernamente las mejillas de la castaña – te confieso que deseo que estos cinco meses se pasen en un abrir y cerrar de ojos, anhelo vivir pronto nuestra vida de casados.
Helena sonrió – yo también quiero que el tiempo pase volando, quiero ser la feliz señora Molini.
El peliazul la abrazó por la cintura mientas seguían caminando hacia el parque cercano a descansar un poco, al llegar se sentaron debajo de un gran cerezo. El italiano se recostó en el regazo de su novia quien apoyaba su espalda en el gran árbol.
–¿Sabes?, quiero que hablemos de un asunto muy importante, un asunto muy serio para nuestra felicidad.
La castaña le miro intrigada – dime, quiero saber qué es.
El joven se incorporó sentándose a su lado pasando un brazo por los hombros de la chica acercándola más a él – dime, ¿Cuántos hijos me darás?.
–Solo dime cuántos quieres – le respondió sonriente.
Deathmask soltó una risa – bueno, empezando ya somos una familia numerosa, seremos seis, pero quiero que tengamos al menos tres hijos.
–¿Al menos tres hijos? – preguntó la chica sin evitar reír – claro que seremos una gran familia, tres hijos me parece genial y quiero que se parezcan mucho a ti.
–¿Estás segura?, yo no era un niño muy bonito que digamos – bromeó.
Ella soltó una risa – Esmeralda nos enseñó su álbum familiar hace unos días a Shunrei y a mí, no seas mentiroso, sé que eras un niño encantador – dijo con cara de ternura – en especial esa foto en la que te faltan los dientes de enfrente – completó riendo – Esmeralda dijo que me la podía quedar.
Deathmask hizo cara de pocos amigos – vaya, pensé que esa foto la había eliminado, Esmeralda me tendrá que oír – dijo fingiendo enojo.
–Que enojón eres – ella le siguió el juego, empujándolo en la hierva y recostándose sobre él – ¿Serás así cuando nos casemos?.
El sonrió algo pícaro – seré aun peor, sabes que soy algo temperamental.
–Entonces, te prometo que trataré de endulzar cada uno de tus días – dijo antes de besarle en los labios.
Él correspondió el beso haciéndolo más apasionado, pero después de unos segundos estar en aquella posición se hizo algo incómodo – Helena, recuerda que prometimos – hizo una pausa, ella recordó la promesa que se habían hecho y se sonrojó – bueno, recuerda también que yo no soy de palo – dijo girándose un poco para depositarla en la hierva.
–Lo siento, yo no quería….
Él rio al ver el sonrojo de su novia – tranquila, sé que soy irresistible – bromeó.
Ella soltó una risa divertida ante lo dicho por el novio – vaya, además eres un presumido.
OoooO
Después de dejar a su novia en casa, Shiryu salía del lugar muy contento, habían salido esa noche a una obra de teatro y luego la había invitado a cenar en un bonito lugar; ya tenían dos meses de noviazgo, se sentía muy feliz, Shunrei era en verdad la mujer de su vida, no había duda alguna, por ello ya había planeado cómo le propondría que fuese su esposa y lo pensaba hacer en el transcurso de la semana. Ya saliendo de la casa de su novia, mientras iba hacia la salida del jardín delantero se encontró con el maestro quien regresaba de una de sus habituales salidas con sus amigos.
–Maestro, buenas noches – le saludó al verlo.
–Buenas noches dragón – respondió Dohko – pero vaya que me asombra tu puntualidad muchacho – dijo el hombre observando su reloj – nueve en punto y ya dejaste a mi niña en casa.
–Bueno, eso fue lo que acordamos, usted dijo que podía salir con ella en las noches siempre y cuando regresáramos antes de las nueve – dijo el joven – maestro, quiero que usted confíe en mí.
Dohko sonrió algo divertido con sus palabras y la seria actitud del joven – definitivamente, eres un aburrido muchacho – dijo en tono bromista – invítame una copa, quiero que hablemos – le pidió para su sorpresa.
El joven abogado llevó a su suegro a un bar en el centro de la cuidad, ya habían ordenado un par de copas – y, dígame maestro, ¿De que desea hablar conmigo? – preguntó algo intrigado.
El anciano lo miro por unos segundos, luego le dio un sorbo a su bebida y mirándolo fijamente a los ojos preguntó sin más – exactamente, ¿Qué intenciones tienes con mi hija?.
Shiryu se sorprendió un poco con la pregunta – creo que le he demostrado que tengo las mejores intenciones con ella – respondió con su habitual seriedad para esos asuntos – de hecho, pienso pedirle que sea mi esposa – soltó sin más.
Dohko hizo un momentáneo silencio, luego miró al joven arqueando una ceja, acto seguido bebió de un solo sorbo lo que quedaba en su copa – quiero otra más – dijo mostrando su copa vacía – de hecho dile al camarero que traiga la botella para no molestarlo tanto – completó con una media sonrisa.
–Maestro, no creo que sea conveniente que usted…
–Tranquilo – interrumpió Dohko – no te preocupes, hace más de un mes que el doctor suspendió mi medicación, ahora soy un roble – bromeó – así que pide la botella de vino, además tampoco pienso embriagarme – Shiryu accedió a la petición de su suegro.
–Maestro, entonces, ¿Cuento con su aprobación? – se atrevió a preguntar después de unos minutos, la actitud del padre de su novia le hacía pensar que quizá aún no confiaba plenamente en él como para considerarlo un buen esposo para su hija.
–Mira, te seré muy sincero, tú me pareces un buen muchacho, algo aburrido – bromeó – pero un buen hombre al fin y al cabo, además veo que de verdad te interesa mi niña y ella está muy ilusionada contigo, se les nota que ambos están muy enamorados.
Shiryu no salía de su sorpresa, en verdad que al maestro le gustaba ponerlo nervioso con sus actitudes y vacilarlo cada que podía, pero estaba muy contento de que le dejara saber que él era de su agrado y que le apoyaría en la propuesta que pensaba hacerle a la joven – gracias maestro, le prometo que me esforzaré para hacerla muy feliz.
El anciano sonrió – en poco tiempo me has demostrado que puedo confiar en ti, sé que cumplirás lo que dices – dijo para la alegría del joven – pero dime una cosa, ¿En cuánto tiempo esperas casarte con ella?.
–Si ella acepta mi propuesta – el mismo sonrió por lo que acababa de decir, realmente estaba seguro de que Shunrei aceptaría ser su esposa – pienso que podríamos casarnos en un par de meses – dijo sin más.
Ante tal respuesta Dohko empezó a toser algo atorado con el trago de vino que tenía en la boca – ¿Un par de meses?, vaya hijo, ¿Cuál es tu afán?.
Shiryu se sonrojó un poco ante las preguntas de su suegro, no quería que mal interpretara su actitud – bueno, la verdad a mí no me parece poco tiempo, estoy seguro de que ella es la mujer que quiero en mi vida y.. – no logró terminar ya que Dohko lo interrumpió.
–Me recuerdas un poco a mí – dijo – yo también me sentí perdidamente enamorado cuando conocí a mi Shunrei y quise que nos casáramos rápidamente – Shiryu lo miró algo confundido, cosa que el anciano notó – sí, mi Shunrei, mi esposa – aclaró sintiendo un poco de nostalgia al recordar a su amada.
Efectivamente él había estado casado con una mujer llamada Shunrei, la conoció siendo joven cuando, junto a sus amigos Shion y Suikyo, visitaron Japón, en ese tiempo el joven Dohko decidió quedarse en el país por un par de meses para pasar más tiempo con la chica y conocerla mejor, al cabo de ese tiempo habló con los padres de Shunrei pidiéndola en matrimonio y en solo semanas regresó a China siendo un hombre felizmente casado. En un par de meses más la joven japonesa le daba la emocionante noticia de que estaba embarazada, sin embargo cuando aún le faltaban tres meses para completar su embarazo, sufrió complicaciones que adelantaron el parto lo que produjo, no solo que la criatura muriera, sino que también la joven quedara con secuelas que le impidieron quedar en embarazo de nuevo.
–Siento mucho lo que sucedió maestro – dijo con pesar Shiryu al escuchar su relato.
–Shunrei y yo no permitimos que el hecho de no poder tener hijos opacara nuestra felicidad – sonrió – al cabo de un tiempo decidimos que a parte de ser profesor de idiomas, también me dedicaría a ser maestro de artes marciales, recibiendo en nuestro hogar a muchos jovencitos que llegaron a ser como nuestros hijos. Después de cuarenta años de feliz matrimonio mi querida flor falleció, pero me dejó hermosos recuerdos que atesoro en mi mente y corazón.
–Vaya, ahora entiendo porqué Shunrei lleva un nombre japonés – dijo el joven – entonces, cuando usted la adoptó, ¿Ya era un hombre viudo?.
–Sí, hacía tres años que había perdido a mi esposa, yo me había alejado un poco del ajetreo de la ciudad y vivía algo aislado en las montañas, el día que encontré a esa hermosa bebita – el anciano sonrió – ese día era el día de mi aniversario de boda, aunque era un hombre viudo considere que aquella bella criatura era el regalo que Dios enviaba a mi vida para que siguiera siendo feliz.
Shiryu estaba conmovido con el relato – le prometo que la cuidaré, ella también es para mí un regalo del cielo.
OoooO
La chica miraba con insistencia su figura reflejada en el espejo, se paraba de frente y de ambos perfiles tallando su camisón a su cuerpo para apreciar su ya crecido vientre, aunque no era muy grande aún pues solo tenía cuatro meses de embarazo. Estaba tan absorta en su ensoñación que ni siquiera se dio cuenta que era observada con mucha atención.
–Cada vez luces más hermosa, mi amor – su esposo la sacó de sus pensamientos susurrándole al oído mientras la abrazaba por la espalda.
–¡Ikki! – exclamó algo sorprendida – ¡Me asustaste!.
Él sonrió – pero si en esta habitación estamos solo tú y yo – se defendió mientras acariciaba con ambas manos el vientre de su amada y depositaba un beso en su cuello.
Esmeralda se giró para mirarlo de frente y le besó en los labios – no debes hacer eso, ahora mi estado es delicado – dijo en broma mientas se abrazaba a su cuello.
–Vaya, ¿Qué debo hacer para que me perdones? – le respondió abrazándose a su cintura – haré lo que me pidas – completó con mirada traviesa.
–Dame un beso – pidió la rubia, él se acercó a sus labios y estampó en ellos un profundo y apasionado beso abrazándola más fuerte para acercarla aún más a su cuerpo – ¡Ikki! – exclamó nuevamente la chica después de unos segundos separándose un poco de él.
–¿Qué sucede? – le miro algo extrañado.
Ella tomó una de sus manos y la llevó hasta su vientre – ¿Lo puedes sentir?.
Ikki se concentró por unos segundos – no, no puedo sentir nada, ¿Está todo bien?, ¿Te sientes mal? – preguntó preocupado.
–No, estoy de maravilla – respondió sonriente para el alivio de su esposo – es que pude sentir por un momento que nuestro pequeño se movía – dijo con su mirada iluminada – no imaginas lo hermoso que se siente, es como si una pequeña mariposa revoloteara en mi vientre.
Él la miraba embelesado sin alejar su mano del abdomen de su esposa – y tú no imaginas lo feliz que me haces, mi Esmeralda – lentamente se puso de rodillas frente a ella – te amo mi pequeño – susurró al vientre deseando que la pequeña criatura que se formaba allí lo pudiera entender.
–Ikki – dijo acariciando los cabellos de su marido – ¿Has pensado cómo le llamaremos?.
–Sí – respondió – si es una niña la llamaremos como tú.
Ella sonrió – y si es un niño, se llamará Ikki, como tú.
Ikki y Esmeralda se habían conocido desde que eran niños, los padres de Ikki eran vecinos y amigos del señor Suiyama así que sus hijos también crecieron teniendo una muy buena relación, con los años los dos jóvenes se dieron cuenta de que lo que sentían iba mas allá de la amistad así que siendo aún adolescentes se declararon su amor y prometieron esperarse hasta que Esmeralda, quien era menor cuatro años para él, cumpliera la mayoría de edad y pudieran formalizar una relación, solo seis después que la joven completó los dieciocho se casaron y hasta ese momento su unión llevaba seis meses los cuales habían sido los más felices para ambos, ahora esperaban la llegada de su primogénito lo que aumentaba aún más su felicidad.
–Ikki, tu hermano Shun no ha venido a visitarnos estos días – la joven cambió de tema, estaba algo extrañada de la ausencia de su cuñado quien los visitaba seguido y más después de saber del embarazo de Esmeralda, estaba ansioso por la idea de ser tío.
–Es verdad, pero no te preocupes, hace unos días hablé con él, me dijo que ha estado muy ocupado con su ingreso a la universidad.
OoooO
El joven de grandes ojos verdes observaba atento a la bella bailarina que estaba por terminar su presentación.
–¡Vaya, vaya!, mira nada más a quién tenemos por aquí – escuchó una conocida voz detrás suyo.
–Spica – dijo al comprobar sus sospechas – no imaginé que te gustara el teatro.
–Bueno, el teatro no tanto – dijo tomando asiento a su lado – pero las chicas que se presentan sí y veo que a ti te pasa lo mismo.
El joven se ruborizó – claro que no, yo vengo a …
–A ver a June – interrumpió, lo dicho le hizo ruborizar aún más, cosa que no pasó desapercibida por Spica quien disfrutaba con el apenado muchacho – mira Shun, yo te entiendo, June es una mujer muy hermosa, pero… – en eso la escena en curso terminó dando por concluida la obra con lo que todos los presentes aplaudieron eufóricamente.
Terminada la obra y después de un buen rato, el joven de cabellos verdes esperaba en el parqueadero del lugar – June – saludó a la chica que salía a su encuentro, se veía preciosa en un vestido azul marino de lunares blancos que entallaba su delgada cintura y terminaba con una amplia falda que llegaba justo debajo de sus rodillas, la joven llevaba como accesorios unos delicados guantes azul oscuro y joyas con pedrería en imitación de diamantes – estuviste genial, eres la mejor.
La rubia sonrió algo apenada por el cumplido – Gracias Shun, pero creo que exageras, solo fue una corta escena, nada del otro mundo.
–Pero igual lo hiciste excelente – reafirmó.
La joven le volvió a sonreír – Shun, tengo que decirte algo – hizo una pausa – lo que sucede es que no podré ir contigo, el director de la obra me invitó a la cena para los participantes y pues comprenderás que no puedo rechazar su invitación – dijo con cara de lo siento – te prometo que otro día te invito algo, ¿Está bien?.
–Claro, no te preocupes – respondió tratando de ocultar su pesar; en eso alguien se acercó al lugar.
–June, ¿Nos acompañarás? – dijo a la rubia al acercarse.
–Señor Albiore – los ojos de la joven brillaban como estrellas al mirar a ese hombre – sí, en un momento estaré con ustedes, pero déjeme que le presente a mi amigo Shun – dijo mirando a su acompañante – Shun, él es el señor Albiore de Cefeo, el director de la obra.
Shun estaba sorprendido con el personaje frente a él, cuando June le habló del director de la obra se imaginó a un hombre algo barrigón, calvo y entrado en años, pero el señor Cefeo era todo lo contrario a eso, no aparentaba tener más de treinta años, era un tipo rubio de ojos azules, alto al que parecía gustarle mucho el ejercicio físico – es un gusto conocerlo señor Cefeo, su obra fue magnifica – le saludó lo más cordial que pudo ya que había notado la manera como June miraba al hombre y no podía evitar sentir cierto recelo.
–Gracias jovencito – respondió con una sincera sonrisa – pero realmente el mérito no es mío, es de los que dejaron el corazón en sus actuaciones, ellos son los que merecen el crédito – Shun notó un aire amable, sincero y hasta algo paternal en las palabras del señor Cefeo.
–Usted como siempre tan modesto – dijo June.
Albiore le sonrió a la joven rubia – no te había felicitado, tu intervención, aunque corta, fue magnifica, te aseguro que si sigues así, pronto conseguirás tu primer protagónico.
June no pudo evitar sonreír de la emoción ante el alago de parte de él, el hombre por el que sentía gran admiración y respeto, sin embargo no se lo podía negar, el señor Cefeo siempre le pareció un hombre muy apuesto del que se había prendado desde el momento en que lo conoció.
–¿Te gustaría acompañarnos a la cena de celebración? – Albiore le preguntó al joven peliverde.
Shun se sorprendió ante la oferta, pero decidió aceptarla, realmente quería pasar tiempo con June y no desaprovecharía esa oportunidad.
–Que bueno que viniste – le dijo June, ya estaban en el lugar de recepción y estaban ambos sentados en una de las mesas.
Shun notó que la joven no paraba de buscar con la mirada al señor Cefeo y que cada vez que sus ojos se encontraban había entre ellos un aire de complicidad que de cierto modo empezaba a molestarle – sí, realmente fue muy amable de su parte el invitarme – respondió – dime una cosa June – la chica le brindo su atención – a ti te gus…
–¿Le gustaría bailar conmigo señorita June? – les interrumpió sin querer Albiore quien se acercó a ellos, la chica aceptó sin dudarlo.
Después de un rato de estar bailando, Shun los perdió de vista, por ello caminó a los alrededores del lugar para encontrar a su amiga, al llegar a uno de los balcones sintió que su corazón se estrujó, June estaba abrazada al cuello de Albiore y este la abrazaba por la cintura, ambos estaban tan absortos en su apasionado beso que ni notaron su presencia, no pudo evitar sentir una gran tristeza con aquella escena, era obvio lo que sus ojos veían y lo que había percibido momentos a atrás con la manera como aquellos dos se miraban, si en un tiempo le pareció que la joven sentía algo más allá de la amistad por él, era claro que sus sentimientos habían cambiado por completo, no era necesaria aquella pregunta que minutos atrás estuvo a punto de plantear, el corazón que creyó era suyo ahora le pertenecía a alguien más.
–Vaya, ¿Qué diría tu hermano Ikki si te viera en este lugar? – después de la escena que presenció, el joven de cabellos verdes había decidido salir del lugar sin despedirse, en ese momento se encontraba en un bar del centro.
Shun resopló algo fastidiado – Spica, ¿Acaso me estás siguiendo?.
–Que amargado – se quejó el peliazul – que culpa tengo de que este bar también me guste. Además imagino porqué estás así, te lo quise advertir en el teatro.
Shun se hizo el desentendido mientras continuaba bebiendo de su copa – no sé de que rayos hablas.
–No te hagas, de seguro ya sabes que June está saliendo con el señor Cefeo – dijo Spica – mira Shun, eres mi amigo, pero te voy a decir lo que pienso, tú tuviste tu oportunidad, pero decidiste hacerte el desentendido con sus sentimientos, ¿Qué querías? June no podía esperar toda la vida a que tu te decidieras por ella. Ahora afronta la situación, ella está con una persona que corresponde sus sentimientos y está dispuesto a jugársela por ella – Shun lo miró con cara de pocos amigos, sus palabras le molestaron en cierto modo, pero en el fondo sabía que este tenía toda la razón.
Shun había conocido a June desde la secundaria cuando vivía en el pueblo junto a sus padres y su hermano Ikki; aunque ella era mayor un par de años para él, había manifestado cierto interés en el joven de cabellos verdes y siempre estuvo a su lado como una buena amiga demostrándole lo importante que era para ella, sin embargo cuando Shun empezó la preparatoria, decidió cambiarse a un colegio en la cuidad y con el transcurrir de los meses su comunicación con la rubia fue disminuyendo al punto que pareció olvidarse de ella. June por su parte decidió continuar con su vida e ir tras su sueño de ser una bailarina profesional, con el tiempo sus sentimientos hacia el joven peliverde fueron cambiando al punto de verlo solo como un buen amigo de la adolescencia, luego conoció al señor Cefeo de quien se fue enamorando de a poco, al contrario de su anterior enamoramiento él sí correspondió sus sentimientos y estaba dispuesto incluso a dejar su carrera como director de obras con el fin de que la chica pudiera alcanzar sus sueños sin que se dijera que se debió a las influencias de su novio.
OoooO
La joven de cabellos azulados miraba con cierta tristeza la portada del periódico local, "la boda más esperada del año", debajo del gran titular se leía una reseña completa de la pareja; Saori Kido la nieta del multimillonario Mitsumasa Kido y el joven luchador de kendō, Seiya Uchida. Se anunciaba su matrimonio para el siguiente sábado en la lujosa mansión de la familia Kido y se daban algunos detalles de las personalidades invitadas a tan grandioso evento.
–Vaya, veo que te gusta torturarte – oyó una voz masculina – ¿Para qué lees esa noticia?.
–Jabu, ¿Qué haces aquí? – preguntó algo molesta.
–Oye, este es un lugar público – estaban en un parque – solo caminaba un poco y te vi desde lejos – le dijo sentándose a su lado – vaya, que gran titular – dijo ojeando el artículo que sabia leía la joven – dime, ¿Aún sientes algo por él?.
La chica bajó su mirada – no quiero hablar de esto contigo.
–Mira Miho, yo te comprendo, bien sabes lo que sentía por Saori, pero qué puedo hacer, ella jamás se interesó en mí; sé muy bien lo que se siente un desengaño amoroso, sé que es doloroso, pero hablar de nuestros sentimientos nos hace bien.
Miho dio un hondo suspiro – lo sé Jabu, discúlpame la manera como te saludé hace un momento; es solo que, bueno, Seiya es un asunto del pasado, pero al ver esta noticia, no sé, es solo que…
–¿Aún lo amas?.
–¿Sabes?, mas que amarlo, extraño mucho lo que sentía cuando estaba enamorada de él, no sé, sinceramente ya no lo quiero como antes, de hecho deseo que sea feliz con ella; pero lo que me causa nostalgia es recordar lo que se siente estar enamorada – sonrió – es algo tan bonito.
–Entonces, lo que quieres es un novio – dijo riendo – Miho, eres una chica muy linda y de buenos sentimientos – el castaño se levanto para despedirse.
–¡Jabu! – le llamó, el volvió su rostro ante su llamado – gracias – el joven solo sonrió y siguió su camino.
Miho entonces se levantó de la banca del parque y se dispuso a marcharse también, estaba pensando en lo que había hablado con su amigo, iba tan distraída que no notó que estaba a punto de cruzar una concurrida calle – ¡Tenga cuidado señorita! – le dijo un joven que logró tomarla por el antebrazo – no debe ser tan imprudente.
La joven algo confundida miró al rostro al muchacho, era un hombre alto de cabellera castaña y piel canela – solo estaba algo distraída – se justificó.
–Debe dejar las distracciones para cuando esté en su casa y ver por donde camina, de lo contrario terminará debajo de un auto – dijo soltando el brazo de la joven para seguir su camino.
–Que tipo tan hosco – pensó Miho, luego le miró mientras se iba – pero que guapo.
El siguiente sábado…..
–¡Vaya!, cuanto lujo – Shunrei no salía de su asombro al entrar en la mansión Kido – su fiesta de compromiso me asombró mucho, pero esto no tiene punto de comparación – ella y Shiryu estaban sentados en el gran salón donde se llevaría a cabo la ceremonia civil, el lugar estaba repleto de distinguidos personajes y gran cantidad de periodistas que buscaban los mejores lugares para lograr obtener las mejores fotografías de la pareja.
–Bueno, no era para menos, Saori es la única nieta del señor Kido, de hecho su única familia – le contestó Shiryu tomándola de la mano derecha, ella le sonrió ante el gesto.
Después de la ceremonia la recepción de boda se llevó a cabo en el gran salón de bailes de la mansión, Shiryu y Shunrei no se separaron ni un momento – ¿A dónde vamos Shiryu? – él la había llevado, cubriéndole los ojos, fuera de la mansión.
–Ya verás – llegaron justo frente a la fuente donde se vieron por primera vez – ¿Recuerdas este sitio?.
–Cómo olvidarlo – ella suspiró al recordar su primer encuentro.
–Desde ese día no sales de mis pensamientos – se acercó para abrazarla por la cintura – Shunrei, te traje aquí para preguntarte algo – le dijo mirándola a los ojos y sin soltarle de su abrazo, ella le miró intrigada, ¿Le preguntaría lo que ella pensaba?, la emoción empezó a invadirla – Shunrei Hou, ¿Te gustaría ser mi esposa?.
Las lágrimas de emoción no se hicieron esperar – sí – contestó decidida la joven china – sí mi amor, quiero casarme contigo.
El la abrazó aún mas fuerte y estampó un beso en sus labios – preciosa, no imaginas lo feliz que me haces – sacó del bolsillo interno de su smoking una cajita de cristal, sacó el delicado anillo y lo colocó en el anular derecho de la joven.
Shunrei no lo podía creer – es hermoso mi amor, gracias, soy muy feliz – dijo poniéndose de puntitas para besarle en los labios.
Dos meses después….
Dohko la miró sorprendido ante tal belleza, sus ojos se humedecieron al verla, ella bajaba por las escaleras luciendo un hermoso vestido rojo satinado completamente bordado con hilos dorados, era un modelo precioso de estilo qipao y corte sirena que dejaba ver su bella y esbelta figura, la joven llevaba su cabello completamente recogido adornado con flores rojas.
–Eres la mujer mas bella que he podido ver en mi vida, mi niña – el anciano se acercó a ella y tomó con ternura sus manos entre las suyas depositando un beso en estas – me siento muy orgulloso de ti, siempre serás mi hermosa niña – completó al borde de las lágrimas.
–Padre – la joven lo abrazó también al borde de las lágrimas – gracias a usted soy lo que soy, me siento muy orgullosa de poder llamarte papá – dijo besando la frente del anciano.
Esmeralda y Helena, quienes habían ayudado a la joven a prepararse, también estaban conmovidas con la escena padre/hija.
–Luces hermosas Shunrei – intervino el señor Shion, quien se había ofrecido a llevar a la novia y sus acompañantes hasta el salón donde se llevaría a cabo la boda – pareces una roja y bella sirenita, te felicito preciosa y deseo lo mejor para ti – dijo acercándose a la joven para abrazarla. Él conocía a Shunrei desde que ella era una bebé y se había encariñado con la niña.
La ceremonia fue hermosa, los novios no paraban de sonreír, estaban felices y sus rostros reflejaban lo mucho que se amaban, Shiryu estaba encantado, había quedado boquiabierto cuando vio a su amada entrar al salón y ella por su parte no cabía de la dicha al convertirse en la señora Suiyama.
–Hermano, con que te casaste primero que yo – le reclamó en broma Deathmask en un momento que estuvieron hablando juntos – vaya, vaya, sí que tenías afán.
–No es por lo que estás pensando – se defendió algo sonrojado.
Deathmask soltó una carcajada – me enteré de que el señor Shion les dio de regalo de bodas una noche en la suite presidencial del hotel más caro de la cuidad – dijo dándole unos golpecitos con el codo – vaya hermanito, tu debut será por lo alto – bromeó causando el sonrojo del dragón.
OoooO
Al llegar a la lujosa suite que el señor Shion había alquilado para ellos, la joven pareja empezó a sentir el nerviosismo del momento, era su noche de bodas, ambos deseaban que esa noche fuese especial pero se sentían algo inseguros por ser la primera vez para los dos. Shiryu por su parte deseaba con toda su alma a aquella bella mujer de la que se había enamorado desde la primera vez que la vio, pero estaba consciente de que a diferencia suya para ella el perder la virginidad seria algo doloroso, por ello estaba nervioso, no quería que sus deseos lo llevaran a actuar de manera impulsiva, él quería que para ella aquel momento fuese un hermoso recuerdo. A Shunrei por su parte la embargaban sentimientos encontrados, estaba inmensamente feliz porque ese día se había convertido en la esposa de aquel a quien tanto amaba, deseaba estar a la altura de lo que se esperaba de ella, ser una buena mujer para él, llegar a ser su complemento ideal y llenarle de felicidad cada día que pasaran juntos, pero en ese momento también sentía miedo, sí, deseaba entregarse a él, pero también sabía que su primera vez sería algo dolorosa y sentía miedo de que su inexperiencia decepcionara a su esposo, no sabía cómo actuar.
–Es un hermoso lugar – dijo Shiryu rompiendo el silencio que momentáneamente se había instalado entre los dos – es una habitación gigante, hasta parece más grande que nuestro apartamento – bromeó.
Ella sonrió ante el comentario de su esposo – es verdad, pero nuestro apartamento es mucho más lindo porque será nuestro hogar.
–Bueno, recuerda que es provisional, en un año te prometo que dejaremos de vivir en alquiler y te compraré una casa como tú te lo mereces.
–No te preocupes por ello, yo estoy feliz de estar contigo, no importa donde vivamos.
Ambos recorrieron aquella lujosa suite, se admiraron de tan bella instalación, sin embargo la expectativa y el nerviosismo se hizo presente nuevamente, dejando a la joven pareja en silencio.
–Shunrei, sé que es nuestra noche de bodas, pero entiendo que fue un día largo para los dos, no estamos obligados a consumar nuestra unión hoy, yo te amo y sabré esperarte hasta que te sientas lista – dijo al percibir el nerviosismo de su amada, no quería que las cosas sucedieran como una simple obligación marital.
–Yo…. No quiero hacerte esperar – respondió nerviosa.
–Tranquila, no se trata de mí y de lo que yo quiera, ahora se trata de ambos, yo te esperaré.
–Shiryu, no quiero que esperes, yo… – dijo sintiendo como su rostro ardía – yo, no quiero esperar – ella jamás había sentido su corazón tan acelerado como el ese momento – quiero ser tuya, mi amor.
Él sonrió complacido ante lo dicho por su esposa, le tomó de la mano y la condujo hasta la cama haciendo que se sentara en ella, él se arrodilló frete a ella tomando con delicadeza sus manos entre las suya depositando en estas un tierno beso – no imaginas cuánto te amo, te juro que lo que siento por ti, jamás lo había sentido, eres lo más importante para mí – depositó un beso en la frente de la chica.
–Tú eres a quien más quiero, Shiryu – el joven entonces la recostó con mucho cuidado en la cama y empezó a besarle en los labios con pasión, ella se sorprendió un poco pues hasta el momento él no la había besado de esa manera, sin embargo intentó corresponderle con igual intensidad.
El beso se prolongó y ambos sentían que las cosas avanzaban con naturalidad – Shunrei, sé que es la primera vez que los dos experimentamos estas emociones, te juro que seré gentil y delicado contigo, esta noche será un bello recuerdo para los dos – dijo mientras empezaba a abrir el vestido de su amada, ella se sonrojó al sentirse examinada de manera tan intima, pero quería que las cosas continuaran, así que con algo de timidez también empezó a desabotonar la camisa de su esposo deleitándose en su sexy anatomía; él entonces la despojó por completo de su ropa quedando asombrado con la hermosa visión del cuerpo de su amada – eres más hermosa de lo que imaginé, pareces una delicada porcelana – le susurró al oído, ella se estremeció ante tal contacto. Shiryu entonces empezó su juego, sus manos y sus labios empezaron a contarle a aquella delicada piel cuánto la deseaba, cuánto anhelaba recorrerla de extremo a extremo. Las caricias mutuas hacían que ambos buscaran más, hasta que llegó el momento tan anhelado por los dos, el momento en que ambos serían uno.
Shiryu con delicadeza se recostó sobre su amada buscando acomodo entre sus piernas, ella se sintió algo asustada al sentir la excitada anatomía de su esposo, pero no deseaba detenerlo, anhelaba sentirse su mujer, quería que su amado hiciera parte suya y sentirse parte de él – Shiryu… – susurró al sentir que el amor de su vida se adentraba en ella, era inevitable aquel dolor, sin embargo la manera tan tierna y delicada como él la trataba hizo que pronto esa molestia fuera olvidada y empezara a disfrutar plenamente aquel momento, nunca imaginó que entregarse al hombre que amaba fuese tan placentero y nunca imaginó que él fuese tan apasionado; sus fuertes brazos rodeándola, sus besos, sus caricias y aquellas palabras de amor y pasión que le susurraba al oído le hacían sentir la mujer más feliz del mundo, su esposo le demostraba cuánto la amaba, pero también cuánto la deseaba y cuan complacido se sentía al hacerla suya – Shiryu, mi amor – repetía su nombre entre gemidos apasionados como si su vocabulario se resumiera en el y unas cuantas palabras.
Los gemidos de su mujer eran una bella melodía que parecía haberlo embrujado y lo llevaban a la búsqueda de más placer, sentirla de esa manera le estaba haciendo perder la razón, no había espacio entre los dos, sus cuerpos se juntaron encajando a la perfección, las manos de su amada viajaban sin pena por su espalda dejando a su paso deliciosas caricias que le hacían erizar la piel, sus piernas le rodeaban las caderas haciendo que sus movimientos fuesen más placenteros y sus labios buscaban con insistencia los suyos para fundirse en apasionados besos. Ver estampado en el rostro de Shunrei la felicidad y el placer le hacían sentirse realizado, él sabía que su mujer estaba disfrutando tanto como él del momento y eso le llenaba de una satisfacción insuperable.
Sus rítmicos movimientos aumentaban cada vez más, ambos buscaban dar más al otro, deseaban prolongar el momento tanto como les fuese posible, sin embargo la culminación llegó haciéndoles sentir que juntos tocaban el cielo; sus cuerpos sudorosos, sus corazones acelerados y sus respiraciones agitadas eran fiel testimonio del amor y la pasión con la que ambos se entregaron.
–Gracias mi preciosa flor – dijo Shiryu besando la frente de su amada – fue maravilloso.
Ella sonrió – para mí también fue maravilloso, mi amado dragón.
Ambos se abrazaron con fuerza, sabían que ahora se pertenecían el uno al otro y que su unión les traería mucha felicidad.
Continuará…..
Bueno, sé que no hubo mucho del cangrejo y la florista, pero no me pude resistir :3; en cuanto a Shun no crean que no me gusta el personaje, solo que no sé, no le perdono que olvidara a la dulce rubia, así que lo hago sufrir alguito para que aprenda. ¿Ya saben con quien se encontró Miho?, bueno en el siguiente resolveré ese asunto, es que me parece que ella debe ser feliz, encontrar a alguien que no la deje en la "friend zone". Espero que la última escena les haya gustado, no sé que tal me quedó, pero ya era tiempo de hacer feliz a mis consentidos. Espero poder actualizar pronto y no demorarme tanto como con este capítulo.
Sslove: Mil gracias por seguir acompañándome, espero que tú y los tuyo se encuentren bien, por favor déjame saberlo. Ahora lo que me dices, pues jajjajjaja seria interesante ese triángulo, quizá lo intente algún día pero como parodia, no sé, quizá, tal vez, no prometo nada. Por otro lado ya verás lo que sucederá con Yumi, Shiryu no se quedará con esa, va a haber desquite xD. Y Franco, bueno él es una ternurita, ¿Qué otra excusa se iba a inventar?. Shiryu y Shunrei, ¿Qué le hacemos? el abogado es un chico muy honorable ¿Qué otra harían esos dos sino cocinar?, pero bueno, hoy sí que subieron la temperatura enserio xD espero que esa escena te haya gustado. Y sí, el cangrejo cada vez se pone más romanticón, ya esta transformado jajjajajaja ahora es el de SoG ;) finalmente, la escena con la que concluye el capítulo tendrá que ver con el desenlace de la historia, ya verás de quién se trata y lo que hará, espero no decepcionarte. Un abrazo!.
Un fuerte abrazo para todas, nos leemos pronto.
