Disclaimer: Los personajes de Sekaiichi Hatsukoi y Jonju Romantica pertenecen a su majestad Shingiku Nakamura.
Pareja principal: Takano Masamune x Onodera Ritsu (Nostálgica).
Otras parejas: Romántica, Terrorista y Trifecta como las de mayor protagonismo.
Aclaraciones:
En letra normal, los eventos en tiempo presente.
En letra cursiva, los eventos en tiempo pasado.
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El lazo que nos une.
14
Todo por amor.
Megumi Onodera tomo un sorbo de su te de malva con un toque de limón. Mordisqueo un pastelillo de crema con fresas mientras suspiraba satisfecha por su ardua labor. Toda la mañana estuvo ajustando los últimos detalles del gran evento. Solo sus amigos más allegados estarían en la boda civil. Sería una ceremonia íntima pero con mucha clase, como lo demandaba su alta posición en la sociedad.
Recordaba con horror el día que su marido llego con la noticia que Ritsu mantenía una relación sentimental con el padre de su hijo, vivan juntos y trabajaban en la misma editorial. Kenji le explico con detalles lo ocurrido esa misma noche.
Desde esa noche en que Ritsu descubrió que ellos le ocultaron la existencia de su hijo, se habían distanciado mucho. Esta nueva amenaza requería volver a ser el equipo que en todos estos años llevaron a la familia Onodera a la más alta cúspide la sociedad. Esa misma noche ambos llegaron a una conclusión: Ritsu contraería matrimonio con Ann Kohinata lo más pronto posible.
Megumi hablo con Ann-chan, dándole la noticia que en unas semanas contraería matrimonio con Ritsu. La tranquilizó al contarle que en su familia era una tradición que la madre del novio se encargara de la organización de la ceremonia. Ella solo debía escoger el vestido de novia y los accesorios.
La puerta del despacho se abrió lentamente dejando el paso a su marido.
—Querido —cerró la puerta a su espalda— Mi parte está completa.
—Perfecto —sonrió— Ritsu está en su habitación.
Takano guardaba sus manuscritos en su portafolio cuando una llamada interrumpió su labor. Era Misaki quien preguntaba si sucedió algo urgente en la editorial. Ritsu no recogió a Yukihiko a la salida de la escuela como habían quedado, la directora había llamado a Misaki para que fuera por el niño. El moreno se sorprendió, muchas posibilidades pasaron por su cabeza pero solo había una que el castaño no podía eludir: Visitar a una autora porque no estaba al corriente con su trabajo. Takano le dijo que Isaka-san hacia eso sin siquiera preguntarles. Misaki entendió, él también había ido a las misiones de último minuto.
El moreno hablo con su hijo, diciéndole que Ritsu no había podido ir por trabajo, que no se preocupara.
Envió un mensaje a su jefe preguntándole si había mandado a Ritsu a visitar a Motou-sensei o alguna otra autora a su cargo. Isaka-san le respondió con una negativa. Lo busco en hospitales y en las comisarías sin encontrar ningún rastro del castaño. Intento reportarlo como desaparecido a la policía pero le dijeron que debían pasar mínimo 24 horas sin aparecer. Desesperado salió a las calles a buscarlo.
El castaño despertó desorientado. Abrió lentamente los ojos y los volvió a cerrar al llegarle directamente la luz del sol. Un ligero dolor le palpitaba en las sienes. Masajeo con sus manos la zona adolorida para clamar un poco el dolor. Cuando el dolor amaino dio un vistazo a la habitación. Se le hacía extrañamente familiar aunque no podía estar tan seguro. Intento levantarse de la cama pero se sentía débil. Logro sentarse con esfuerzo.
—Masamune —susurro con pesar.
A su mente vinieron los últimos recuerdos antes de caer en la inconciencia. Su mente intentaba encontrar razones del secuestro: Dinero y venganza. La primera era la más factible, después de todo, la familia Onodera era una de las más importantes y acaudaladas de Japón. La segunda no tenía pies ni cabeza, su familia no tenía enemigos y el tampoco.
El sonido de la cerradura al abrirse puso en guardia a Ritsu. Había encontrado una silla, sería fácil dejar fuera de combate a su captor. Su mente le recordó que fueron por lo menos tres hombres quienes lo secuestraron y eso significaba que estaría vigilado por un número igual o mayor de captores. Dejo la silla a un lado, se sentó en la cama y espero a que la puerta se abriera. Entre más pronto expresaran sus exigencias más rápido volvería con su familia.
La puerta se abrió despacio dando paso a la figura de Kenji Onodera.
—¡Padre!
Esos ojos verdes tan parecidos a los suyos lo miraron con ternura.
—Ritsu…
Al ver a su padre, el castaño se sintió aliviado por escasos segundos hasta que todo tuvo sentido. La entrada de su padre dejo ver el jarrón chino de la dinastía Ming que su padre había heredado de su abuelo, toda una reliquia en la familia. Ese jarrón era único en su especie, así que no podría haber más de uno. La habitación en la que se encontraban era la misma que ocupo en un par de ocasiones cuando se celebró las bodas de plata de sus padres y una reunión familiar. Eso significaba solo una cosa: sus padres lo habían secuestrado. Sintió un dolor lacerante en su pecho, los ojos le escocían y su cuerpo se cubrió de un sudor frio.
—¡Porque estoy aquí! —Ritsu se levantó de un salto de la cama— ¡No puedo creer que mandaras a secuestrarme!... —antes que su padre respondiera corto lo que le iba a decir— ¡Y no salgas que es por mi bien!
El castaño mayor mantuvo la calma ante la rabia de su hijo.
—Lo mejor para ti es que te cases con Ann-chan.
—¡No! —grito fuera de si— ¡Cuantas veces te he dicho que no lo hare!
—Todo esta listo, mañana te unirás a la heredera de los Kohinata.
—¡No la amo ni la amare jamás!
—No me digas que estás enamorado de ese patán.
—¡Él no es ningún patán!... —grito lastimándose la garganta— ¡Amo a Masamune Takano y no me arrepiento de hacerlo!
Kenji se quedó sin palabras ante la efusividad de su hijo. La sangre le hervía en las venas. Sus ojos relampaguearon de ira.
—¡Ese desgraciado debe pagar…!
Ritsu sintió un escalofrió recorrer su espina dorsal al escuchar el tono gélido de su padre y al ver la furia en sus ojos, un miedo lo inundo como un manto invisible.
—¡No le hagas daño! —susurro al borde del llanto— Me casare con Ann-chan si me prometes que no le harás ningún daño.
—Está bien.
—¡Promételo!
—Lo prometo.
Toda la noche, Takano paso buscando a su pareja sin encontrar ningún indicio de su paradero. El último lugar que faltaba era la mansión de los Onodera. Sabía que no lo dejarían entrar si mencionaba su verdadero nombre y cabía la posibilidad que los guardias de seguridad tendrían su descripción física, no había otra manera más que disfrazarse.
Bajo de su auto, saco una carpeta con un manuscrito y avanzó con paso firme hacia las rejas de la entrada.
—Buenos días, busco al señor Ritsu Onodera.
Los guardias se miraron entre sí.
—El señor Onodera no vive en esta residencia.
—Lo siento mucho —hizo una leve reverencia—. Necesito localizarlo con urgencia, el señor Ryuchirou Isaka de Marukawa Shoten le envía estos manuscritos.
—¿Cuál es su nombre?
—Yoshiyuki Hatori de Marukawa Shoten.
Los guardias se disculparon pero no sabían nada del hijo de sus patrones.
Desilusionado se marchó hacia su auto. En el trayecto una sirvienta se tropezó con él por andar fantaseando. El moreno la ayudo a levantarse y a recoger unas invitaciones que se dispersaron por la acera. Utilizando su encanto la distrajo mientras metía una invitación a su saco. La chica le agradeció y se fue. Masamune subió a su auto y arranco.
Hatori llamo pidiendo su presencia en Esmeralda, necesitaban su aprobación para mandar los manuscritos de Onodera a la imprenta. Condujo hasta la editorial a toda velocidad olvidándose por un momento de la dichosa invitación. Lo único que le importaba era encontrar a Ritsu y evitar que tuviera problemas en su ausencia.
Bajo del auto y se resbalo al pisar algo. Takano se sacudió el polvo de la ropa y busco el objeto que lo hizo tropezar… era un celular. El celular de Ritsu y en la pantalla marcaba la última llamada a Motou-sensei cinco minutos después de dejar la editorial. Busco en el historial pero solo encontró las llamadas perdidas, todas eran suyas y no había ninguna llamada hecha después de esa hora. No había duda: Ritsu fue secuestrado.
La mente de Takano intentaba encontrar razones para el secuestro y lo único que se le ocurrió fue por dinero. Eso significaba que los delincuentes debieron avisar a los Onodera del secuestro de su vástago y pedir el rescate. Pero todo era muy extraño, esa mañana la mansión tenía un aire de fiesta y luego estaba la invitación.
Reviso su saco en busca de la invitación. Rompió el sello y leyó:
—La familia Onodera se complace invitar a la familia Sakurai a la boda se su hijo Ritsu Onodera y Ann Kohinata.
Ahora todo tenía sentido. Ritsu jamás estuvo de acuerdo con ese compromiso. El castaño era feliz a su lado y no había motivos para que se fuera de su lado si las últimas semanas fueron las más felices de sus vidas. Todo esto era un plan de los Onodera para alejar a Ritsu de él y concretar sus egoístas ambiciones.
Entrego los manuscritos del castaño a Kisa que venía llegando sin darle ninguna explicación más que los entregara a la imprenta.
Takano subio de nueva cuenta a su auto sin saber qué hacer. Reviso la invitación buscando la fecha de la ceremonia. Todo indicaba que la boda se celebraría mañana a las 11:00 am. No tenía lugar de la boda. Masajeo sus sienes intentando clamarse y pensar como rescatar a su pareja de sus malvados suegros. Solo había alguien que podía ayudarle.
Shinobu contesto su celular. Al escuchar la petición de Takano acepto ayudarlo. Ritsu era su amigo y lo que le habían hecho no era justo. Colgó y le dijo que cuando tuviera la información le marcaria. Llamo a su abuela preguntándole si había recibido alguna invitación recientemente. Ella le confirmo que había sido invitada a la boda del hijo único de la familia Onodera pero que no podía asistir por un viaje de último minuto a Londres. Shinobu le pidió la invitación. Lady Eleonor se sorprendió, su nieto no era de ir a reuniones de la alta sociedad de Japón pero no pudo negarle nada.
Una llamada rompió sus fúnebres pensamientos.
Era Shinobu. El rubio le dijo lo que ya sabía: Ritsu se casaría. Según averiguo las invitaciones se mandaron hace una semana. La boda se celebraría en la casa de la familia Onodera en Hokkaido. Su abuela no podía asistir así que el iría en su lugar y Takano sería su acompañante. El moreno le pidió la dirección, iría por su castaño ahora mismo. Shinobu le explico que si sus sospechas eran ciertas, Ritsu estaría incomunicado y no dejarían entrar a nadie ajeno a la familia antes de la ceremonia. El día de la boda era el momento perfecto para entrar al lugar sin levantar sospechas, sería un invitado más.
El moreno acepto a regañientes.
El plan era sencillo: Takano se disfrazaría y se haría pasar por el marido de Shinobu. Fingiría ir al baño, entonces buscaría por toda la casa a Ritsu, lo encontraría y se escondería en el auto del rubio. Antes que se dieran cuenta que faltaba el novio ellos estarían rumbo a Tokio.
El moreno no pudo pegar el ojo en toda la noche. La sola idea de ver a su Ritsu atado en matrimonio con esa mujer le carcomía el alma. Intento dormir como se lo había recomendado Shinobu pero solo daba vueltas en la cama. El amanecer lo sorprendió arreglándose para la ceremonia. Sus ojos no eran avellanas, ahora su tonalidad eran un azul intenso; sus cabellos negros quedaron ocultos debajo de una peluca de cabellos castaños que el fijador le dio un aire formal y hasta refinado. Para completar su disfraz se vistió con un elegante traje Armani de color oscuro. Al verse al espejo era otro.
Kenji y Megumi Onodera sonrieron al ver la camioneta gris traspasar las rejas de la entrada. Sabían a la perfección que dentro de ella venia su futura nuera y sus consuegros. Detrás de ellos llegaron más camionetas con los asistentes a la boda.
Takano bajo del auto y tendió la mano a Shinobu. El rubio tuvo que evitar sonrojarse, se suponía que era su esposo pero no podía negar que su acompañante era muy guapo con ese disfraz. No solo él lo noto, las asistentes femeninas no podían despegar sus ojos de ese ejemplar de hombre. Esperaba que eso no fuera un problema.
Ambos se camuflaron entre los invitados e iniciaron conversación con una pareja. A mitad de la plática, "Miyagi" se disculpó y se alejó escaleras arriba.
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