Spanglish Girl

Capitulo: Desprtar y recuerdos

Se retorció, incapaz de hacer otra cosa. Soltó otro grito desgarrador sintiendo como la sangre le quemaba las venas, calcinándola desde adentro. Cada parte de ella, cada célula y terminación nerviosa se quemaba y dolía. El grito fue sofocado por una exhalación, el dolor punzadse te aligeraba cada vez más, disminuyendo paulatinamente. Ahogo un jadeo dentro de la garganta cuando pensaba que la muerte estaba cercana, pero en vez de eso, cuando el dolor se detuvo, seguia escuchando los sonidos. Estaba viva, a pesar del dolor, la sensación acida, y lo demas, seguia con vida.

Abrio los ojos, el dolor habia cesado. Se sento, sintiendose increíblemente ligera y entonces lo vio. Hermoso, definitivamente guapo. Con su pelo rubio, largo y ondulado.

-¿Tienes sed?- Pregunto y de repente sintio como la garganta le quemaba

Se llevo la mano automáticamente al cuello, presionandolo con suavidad y contuvo la respiracion. EL dolor anterior habia cesado solo para darle paso a otro peor, que le quemaba la garganta sin piedad. Marie cayo en cuenta de que llevaba mas de dos minutos sin respirar cosa que era imposible e inhumana.

-Anna se va de caza, acompañale- Le dijo el hombre y ella le miro confusa.

El dolor la aturdia. La cabeza ya no le daba vueltas, es mas, hasta se sentia mejor que antes. Mas ligera, mas agil, mas fuerte incluso. Pero la quemazon le impedia pensar, por lo que, sin compremder del todo, se levanto y camino hasta la unica chica alli. Aquella solo parecia una niña, de unos trece años con suerte.

Anna la miro, Fred lo habia hecho otra vez. Tomo aire y suspiro dramáticamente, solo para dar a entender su negativa. La niña examino a la nueva, era alta, de pelo castaño un poco mas claro que cuando llego, de ojos característicamente rojizos, y fuerte aparentemente.

-¿Utilizo mi don, Fred?- Pregunto Anna, levemente molesta por hacer de niñera.

-Si, no alcanzara a ir a otra ciudad, la sed es implacable en una neofita.

"neofita", repitio en voz alta Marie logrando que el otro chico, de elo obscuro y complexion ancha la mirara. Lo reconocio un momento luego, era el chico que habia desaparecido, el chico Wood. O Woody, como lo llamaban en la escuela.

-Una vampira, chica- Le explico, entornando sus ojos carmesí.- Una vampira reciente e inestable.

-AL igual que nosotros.- Agrego Anna, de mal humor.

Fred mando una ola de repulsion logrando marear de modo instantaneo a las otras tres personas que estaban alli con el. La primera en caer fue Marie, mas devil y vulnerable por la falta de sangre nueva en sus sistema. Una vampira, se dijo Marie, atontada ¡Era imposible que ella fuera una vampira!

Pero luego penso en la perdida de la necesidad de respirar, del leve recuerdo de unos colmillos sobre su cuello, sus sentidos agudizados… Aunque no tenia explicación, llego a creerlo, mas aun cuando persivio un aroma escandalizante en el aire.

-Desconectate, dale caza y ser certera, no lo mates- Le indico Anna- No queremos aparecer en los diarios.

A Fred le fue muy util haber creado a Anna, aquella muchacha poseia un don inigualable, que les proporcionaba una gran libertad para alimentarse. Anna podia borrar recuerdos a libertad e implantar unos nuevos para rellenar el vacio. La niña tenia catorce años por lo que se sintio un poco culpable al transformarla, pero la necesitaba. Entonces el podia solo agarrar a la niña, probar su sangre miles de veces y ella no lo recordaria. Pero estaban esos malditos hombres lobo.

Fue cuando su plan se reformo, no iba a dejar ir a esa niña. Le sono a un reto, donde el premio era la sangre de la pelirroja. Esa sangre que desde sus venas le llamaba, a la que decidio mataria dejandola seca, sin una sola gota de liquido vital.

Marie solto sus sentidos, se concentro en el aire y su conciencia se escondio en lo mas recondito de su mente. Abrio paso a la bestia, agudizo su oido y olfato y pronto escucho al viejo guardabosques del pueblo, escucho el latido de su ritmico corazon, el olor de la sangre que recorria su cuerpo y ¡bum! Ya estaba detrás de el, tomandolo de la cabeza, jalándolo a un lado y clavando sus nuevos dientes en su piel curtida. Lo podria haber matado, de no haber sido por Anna, quien la obligo a soltarse e inmovilizo. Le gruño, un sonido tan antinatural que tardo en darse cuenta que lo habia hecho ella.

-No los mates, no queremos problemas- Indico, tirandola a un lado y agarrando al hombre asustado. Lo miro a los ojos, hipnotizandolo- Te haz tropezado y caido, cubriras tu cuello los proximos cuatro dias, no dejaras que nadie lo vea y no recordaras como te hiciste la herida. Ahora, olvidaras que nos viste, e iras a donde ibas y no cuentes a nadie de la demora ¿Lo haz comprendido?

EL hombre repitio con voz vacia lo que Anna le habia indicado y se fue. Marie la contemplo, la muchacha no tenia pinta de ser mala, pero tuvo poco tiempo para pensar en ello, pues la quemazon, que luego identificaria como sed, la mataba por dentro. Ya no era tan intensa, pero seguia alli.

-Ahora, volvamos- Indico Anna.

Asi lo hicieron, y encontraron a Fred echado contra el muro de la casa abandonada a las afueras del pueblo donde se asentaban. EL hombre la miro por primera vez, y se quedo absorto en ella como nunca habia reparado en alguien, ni siquiera en Bree. Fred entendio entonces porque la habia transformado, porque lo habia atraido cuando a simple vista era igual que las demas. Era su otra parte, ese pedazito que le faltaba.

-¿Cómo te llamas, chica?- Pregunto y Anna no pudo sino girar los ojos, sentandose a un lado del moreno.

-Marie.

-Marie, bienvenida a mi aquelarre.

Rose abrazo a su hermana cuando esta entro por la puerta. Nashua solto las maletas y correspondio al abrazo, hundiendo la cabeza en el hombro de su hermana menor. Las mellizas se abrazaron otro poco y se soltaron, un segundo luego. La madre de ambas entro a la casa y las encontro a un lado de la puerta. Sonrio, eran tan parecidas y distintas.

-¿Ya has visto tu cuarto, Nashua, querida?- Pregunto amablemente la mujer, sonriendoles.

-No, en realidad no conozco esta casa mucho.- Declaro, mirando las escaleras.

-Ven, te mostrare tu cuarto mientras mama cocina- Dijo Rose, sonriendo.

Tomaron su equipaje y subieron hasta el segundo cuarto a la izquierda del pasillo. Entraron y se hallaron envueltas en un cuarto pintado de un azul oscuro, el favorito de la que habitaria ese cuarto, una cama de madera sin tener, un escritorio y una repisa colgada en la pared. Hacia falta decorar, se dijo la nueva en el hogar, mucho en verdad. Pero le bastaba. El estar con su autentica familia, y no con esa mujer que no hacia mas que fastidiarla ya era lo mejor que podri apasarle. Miro a su hermana, y penso en lo bueno que seria si pudieran mostrarse cuan unidas eran ante todos. Pero por alguna razOn ya habian asumido los papeles, los amigos de Nashua no querian a Rose y los amigos de la ultima no querian a Nashua. Era inebitable, no podian solo juntarse y que no hubieran conflictos. Con el tiempo habia separado su hermanadad de la vida publica, mostrandose unidas dentro de su casa, siendo hermanas solo ante su familia.

-Asi que…- Murmuro Nashua, ahora con el pelo a los hombros- Hermanas dentro de casa…

-… y desconocidas fuera de ella. El juramento esta cumplido, Nash- Declaro- asi que doy por hecho de que no seras infantil.

Nashua rió.

-Soy algo infantil- Acepto- pero los dejare en paz, hay mucho de donde escoger.

Rose se rió con ganas, su hermana nunca cambiaria. A ella le resultaba tan sencillo cambiar las amistades como un juego de vio ese recelo en sus ojos, ese brillo opaco que le decia que le costaba ajustarse a sus palabras. Nashua amaba a Collin, muchisimo. Mas de lo que cualquiera pudiera imaginarse. Cuando murio su padre, recordo, el unico que la abrazo con tanta fuerza, que la mantuvo en pie fue Collin y ese calor que la invadio en ese momento la atonto de por vida. Tonta por el, se dijo la muchacha mientras Rose desparacia por la puerta, dejandola sola un segundo.

Nashua acaricio su pelo corto, se devatio entre su hermana y Collin, sin importar cuanto deseara inclinarse por el segundo sabia que se hacia daño y les hacia daño a los demas. Y le encantaria ser egoista, ser masoquista y lastimarse amando a Collin y siendo rechazada.

-Idiota- Se acuso a si misma y miro su equipaje, tirandose en la cama.

No habia sentido ese cariño por nadie, esa necesidad tonta, ese amor desenfrenado. Pero miro a Rose de nuevo, quien se paseaba por los pasillos, y penso en ella. Desearia ser tan insensible como se mostraba y quedarse con el chico. Pero Collin ya no la queria, no desde que puso sus ojos en Rose y eso la molestaba. Rose no era ni la mitad de sociable que ella, ni tan bonita, ni mucho menos alegre. Ella era en muchos aspectos la mejor.

¿Entonces, si era la mejor, por que Collin habia elegido a su hermana cuando esta lo rechazaba y apartado a quien le amaba en el momento? Se estiro sobre la cama incapaz de entenderlo.

Maritza, o Ritzzie, como la denominadan los Cullen, estaba ansiosa sentada en su sofa. Bella se deslizaba por el cuarto con el teléfono movil moviendose entre los dedos. Ella tambien estaba nerviosa. La pelirroja miro hacia la ventana, la lluvia amenzaba con caer, y recordo que habian previsto tormentas en los proximos dias.

La muchacha suspiro y se undio en el mullido mueble, covijandose de las miradas de Edward, quien la habia denominado peculiar. El chico le caia bien, era amable y con humor ligeramente satirico. Hermoso, como un angel, se permitio pensar. Y tenia el mismo pelo rojizo de Nessie, solo que no tan rizado.

-¿Eres hermano de Reneesme?- Pregunto al fin y Edward asintio, sin decir nada.

-¿Te sientes asustada?- Consulto el, tratando de ser delicado.

-Sorprendentemente no lo estoy, el miedo me viene con efecto tardio- Comento, medio bromista.

-Aunque Bella, amor, tu pareces ligeramente alterada- Pronuncio, acercandose a paso humano hasta su esposa.

Maritza desconocia su naturaleza vampirica, y la de su hija, por lo que decidio mantener la fachada. La vampira de ojos ambarinos lo miro, con la preocupacion embargando sus orbes amplios. Edward la abrazo y el teléfono empezo a sonar, al primer pitido, Bella ya lo habia abierto.

-Alice, te escucho- Indico la eterna joven.

-Bells, esto no es muy preciso, sera entre esta semana y la otra, cuando han pronosticado tormentas enormes. Llovera, mucho, y es al atardecer, en el claro mas grande del bosque. ¿Necesitan refuerzos?.- Pregunto Alice del otro lado de la linea.

-No, gracias Alice, te adoro- Dijo Bella, corto y se giro a Maritza..

-Tenemos una semana o un poco mas- Anuncio, algo alterada- Sera cuando llueva mucho, muchisimo, incluso para este lugar. Al atardecer.

-¿Unas semanas?- Pregunto Edward, absorto.

-O dias, quizá.

Jazz echo su flequillo hacia atrás, medio molesta y medio aburrida. Seth la habia citado en su casa, como hace tres horas. Sue la habia dejado pasar sin decirle nada, y ella subio por su cuenta al cuarto de su novio. Llevaba tres horas metida alli, llendo y viniedo ¡Hasta se habia puesto a limpiar de aburrimiento! Miro su trabajo, el cuarto del chico estaba impecable, sin una mota de polvo en su extencion.

-Solo esperare cinco minutos mas, y me enfadare- Dijo en voz alta, ya rozando el enfado.

Natacha era poco paciente, pero solia excusar a su novio en su mente y rara vez se molestaba por sus atrasos. Pero tres horas era una bestialidad. Usualmente ella se iba si se tardaba como una hora y media de tardanza, pero habia doblegado el tiempo de espera. Tomo aire y estaba por agarrar su bolso cuando su novio entro por el cuarto, lleno de barro y con multiples cortadas.

-¡Seth!- Chiyo, repentinamente preocupada.

-Lamento llegar tarde, pense que ya te habrias ido.

-¿Cómo te haz hecho esto?- Pregunto Jazz, tocando con delicadeza el brazo de Seth, admirando los cortes.

-Chris se ha descontrolado un poco, menos mal que Embry se habiha ido- Dijo, restandole importancia.

-Lavate las heridas, podrian infectarse- Recomendo Natacha y su novio solto una carcajada.

-No se infectan nunca, no las cortadas tan leves.

-¿Esto te parece leve?- Pregunto mirando las cortadas por las que ella se escandalizaria.

Seth se burlo de su preocupacion en silencio, bueno, por lo menos no estaba enfadada. Le sonrio, pero ella solo lo miro preocupada. Estaba dispuesto a darle el gusto, despues de todo la habia echo esperar tres horas. Seth sonrio, decidio molestarla un poco antes de ducharse, llevaba mucho tiempo sin verla sonrojar ligeramente.

-Me bañare- Dijo y ella sonrio- Pero si tu lo haces conmigo.

Seth la acorralo entre su cuerpo y la pared, logro hacerla sonrojar un segundo, pero pronto paso y escucho su respuesta.

-Segui participando, Clearwater.

-Algun dia lograre convencerte.

-Y ese mismo dia Rose tendra sexo salvaje, o un trio.

Seth se rió con ganas ante la comparación, eso era un "nunca jamaz en lo que queda de existencia" indirecto. Quien sabe, quiza, algun dia.

Descansaba contra su hombro, estaba realmente cansada pues no habia logrado dormir bien la noche anterior. Se habia imaginado mil formas distintas en la que un vampiro podia matar a una chica, a Marie, y ninguna le gusto. En todas la sangre corria por los labios del sensual vampiro que la acosaba. Y lloro gran parte de la noche, por un duelo que la mantenia como culpable.

-Te vez fatal- Le dijo Embry, pasando su brazo sobre sus hombros y acunandola contra su pecho.

-Lo se, no he dormido nada- Confeso, abrazandolo por la cintura.

Embry le sonrio con ternura y la arrullo, diciendole que podia dormirse si gustaba. Ella se nego, incapaz de cerrar los ojos y no ver las imágenes que su mente habia creado para su tortura personal. EL chico tenia un efecto tranquilizador en ella que era casi indescriptible, muy profundo, inagotable. Ella se undio contra su regazo como solia hacerlo con el sofa. El contacto de la piel rojiza de su pecho contra la dorada de su rostro era un roze delirante, sutil pero encantador.

-Sera esta semana, o la otra, quizá.

-¿Alice no puede verlo?- Pregunto.

-No, el vampiro es instintivo, atacara cuando le plazca, ya sabe como, lo que no tiene planeado es cuando.

Embry la apreto con un poco de fuerza, hacia eso cada vez que creia que ella necesitaba que le dieran fuerzas. Maritza se dejo abrazar, incapaz de negarse a algo que la reconfortaba de un modo inigualable. Se quedaron asi, en la sala de la casa de Embry, y ya anochesia. No tenian luces encendidas, por lo que la luz era tenue, pero de cierto modo le agradaba a Maritza, es decir, ella se sentia comoda en la oscuridad tanto como en la luz.

Podrian haber pasado horas, pues Maritza llego a dormirse durante un rato, corto o largo, no lo sabia. Pero no habia tenido ni una sola pesadilla, cosa que era raro y alucinante, por fin habia dormido un poco. Embry, por su lado se habia deleitado mirandola dormir, aun ajustada a su cintura. Con la respiracion ritmica, pausada y tranquila, las pestañas crispadas en contacto con su piel, ese atisvo de sonrisa que siempre estaba presente en ella, como un esboso terno sobre la piel dorada. Se habia quedado dormida en cuestion de minutos, y pasada casi una hora que a el le parecieron minutos, ella comenzaba a despertarse.

-Lo lamento… me dormi- Se disculpo, ligeramente avergonzada.

-Esta bien, tenias sueño. Ademas, te ves bonita durmiendo- Anadio, logrando que se formara una sonrisa en su rostro cansado.

Amaba esa sonrisa, incluso si se formaba en su rostro manchado con esas bolsitas purpúreas que caian bajo los ojos de Maritza. Le beso la frente, y ella volvio a acurrucarse contra el, luchando por o volver a dormirse.

Cuando ella se durmio de nuevo, recordo que debia ir a echarle un ojo a la zona, ver si podia rastrear al vampiro. La tomo en brazos y miro el reloj, su madre llegaba en quince minutos. En la casa del viejo Black no podia dejarla, pues ella queria poner a salco a sus hermanos quitandoles su aroma de encima. La casa de los cullen quedaba atravezando el bosque, era muy peligroso llevarla por alli. Y la casa de Maritza, no, Nessie estaba de caza con Jacob y no volverian en dos horas. No podia dejarla sola en su casa, era como envolverla en papel de regalo y entregarsela al chupasangre.

Suspiro, su madre le haria un millon de preguntas, pero eso seria luego. Ademas, en casa de Emily no habia lugar, el señor Black habia viajado a Forks a avisar a Charlie del peligro… ¿Dónde podia dejarla segura?

Su madre podia ser la mejor guardiana en ocaciones, aunque cuando Maritza se despertara se sentiria incomoda y reñiria con el. Era eso, bancarse a su madre y a Maritza lanzandole preguntas acusadoras, o permitirle al vampiro un acceso a su imprimaba. No, ni en broma, se habia bancado a su madre antes y disfrutaba haciendo enojar a Ritzzie.

Era ligera, lo habia supuesto antes de levantarla siquiera, y la llevo a su cuarto procurando no moverla, encontrando encantador el modo en el que su pelo bailoteaba en el aire, moviendose tan ondulado como era.

¿Cómo hacia para tener rizos y ondulado? Luego le preguntaria, pero de momento se limito a abrir las sabanas de su cama que de milagro estaba arreglada y la deposito con cuidado. La tapo con suavidad, intentando no despertarla con su torpeza. Le beso la boca con cuidado, muy levemente, se levanto y apago la luz. Bajo las escaleras y miro a su madre entrar a la sala, mirandolo con el reproche que siempre tenia en su mirar. EL sonrio, y su madre lo miro sorprendida.

-¿Pasa algo, cariño?- Pregunto, recelosa.

-Si, necesito que la cuides hasta que vuelva, no la dejes irse sola… puede perderse, aunque diga que no. Volvere pronto- Le dijo, le beso la frente y salio de casa en una rapida rafaga.

-¿Cuidar a quien?- Pregunto la mujer mas bien para si misma.

La mujer penso en cuan extraño estaba su hijo, dejo las compras en la cocina y su inigualablel olfato detecto un perfume floral al momento en el que se sento en el sofa. Perfume de mujer, se dijo, y muy bonito. LO habia sentido antes, su memoria olfativa se puso a rememorar y la imagen de una niña llorosa pelirroja, sentada en el mismo sitio le vino a la mente.

-¡La niña pelirroja!- Exclamo, incapaz de recordar su nombre.

"necesito que la cuides"

Debio haberlo adivinado, cuando su hijo le sonrio de ese modo comprador. Esa maldita sonrisa que habia heredado de su padre. Maldijo por lo bajo y recorrio la casa, cuarto a cuarto, hasta que entro al de su hijo, no necesito prender la luz para saber que estaba alli, su respiracion y perfume la identificaban. Suspiro ¿Qué hacia esa muchacha en la cama de un chico?

Encendio el velador de la mesita de luz, mirandola con ternura. Le abria gustado tanto tener una niña, en realidad amaba muchjo a su hijo, aunque fuera problemático, pero aunque no se lo dijo nunca a nadie, habia rezado mucho para que Embry fuera una nena, de modo que no sintiera tanto la ausencia paternal. Intento recordar a la niña, la ultima chica medianamente formal que trajo su hijo era Marie, muy petulante para su gusto.

La chica respiraba tranquila, dormida, inconciente de la presencia de la mujer a su lado.

Nancy Call miro a la niña con cierta desconfianza. La primera imprecion que tuvo de ella fue la de una niña devil, llorosa y desprotegida. Ahora, metida en su casa, no sabia que pensar de ella. Que era descuidada, quiza, o que tenia trastornos de sueño para dormir a esa hora. La escucho murmurar y se concentro en sus palabras.

-Uhg… Marie, no, regresa… no…- Nancy se quedo mirando a la niña que balbuceaba.

Español, o frances quiza, no sabia nada de otro idioma que no fuera el suyo. La señora Call se levanto y decidio que la despertaria para cenar con ella. Y le diria, de buena manera por supuesto, que una chica respetable no dormiria en la cama de un chico cuya familia no la conoce. Bueno, ella no era quien para decir que era o no respetable, pero podia corregir a la chica.

La mujer de corto cabello negro volvio a la cocina a preparar la cena. Se concentro tanto en eso que no oyo a la muchacha que se despertaba, moviendose entre las sabanas, buscando a la persona con la que habia cerrado los ojos. Al no tocar nada mas que una pared, abrio los ojos, y se sento de golpe. Parpadeo un poco para acostumbrarse a la falta de luz y recorrio el cuarto con un vistazo. Oh, mierda, se habia dormido de nuevo. ¡Y Embry la habia dejado dormida en medio de algun sitio!

Pero no se enfado, porque el error habia sido suyo no de el. Se estiro y con el pelo hecho un desastre, la ropa desacomodada, descalza y somnolienta salio al pasillo.

-¿Embry…?- Le llamo y entonces aparecio una mujer frente a ella con un repasador en las manos.

Maritza se quedo estatica, reconocio a la mujer al instante. Era la madre de Embry, Nancy Call si no mal recordaba. La mujer era alta, de figura femenina pero ligeramente mas ancha que la mayoria. Linda, añadio. Con el pelo negro hasta los hombros, los ojos marrones hipnotizantes y una sonrisa insinuante que no veia en Embry.

-Hola, linda, Embry se ha marchado como hace una hora- Dijo- ¿Te sientes bien?

-Oh, si, me he dormido y Embry ha tenido la cortecia de no despertarme- Se explico y la mujer alzo una ceja, bromista.

-¿Es prudente que pregunte que hacias en la cama de mi hijo?- Consulto, apoyandose contra el marco de la puerta.

-Oh, no, yo me dormi en el sofa…- Murmuro, incomoda.

La madre de Marcos la trataba como a una extraña, por lo que nunca habia tenido una charla con la madre de un… uh, pretendiente. Nancy sonrio, ingenua, incapaz de hacer algo que fuera dudoso. La mujer sonrio, dandole confianza y se acerco a Maritza. La pelirroja se sobresalto un poco cuando la mujer paso sus finos dedos por su pelo enmarañado y con suavidad aplaco el lio que era su pelo. Nancy le enseñaba una sonrisa amplia, y entonces, penso Maritza, se veia añares mas joven.

-¿Cómo te llamabas, bonita?- Pregunto mientras se encaminaba a la cocina.

-Maritza Julié- Respondio, de modo casi automatico.

-Es un nombre bastante raro- Acoto ella- ¿De donde vienes?

-Argentina, no llevo mucho aquí- Dijo.

-Julié… yo tenia un amigo con ese apellido.

-John Julié- Contesto Maritza y se explico- Se fue con su novia a otro pais, yo soy su hija.

-¿Eres hija de John Julie y Mary Ann Smith?- Pregunto, ella se removio ligeramente incomoda.

-Se cambio el nombre, una o dos veces, mi madre. Por lo que no se como la conocia usted.

La mujer de pelo obscuro la miro, y ella vio como los ojos de la mujer de pronto se cristalizaron. A Nancy le escocian los ojos por contener el llanto, pero poco importo. Tenia ante ella a la hija de una de las pocas personas que la apoyo en su embarazo, a quien le dio el ultimo empujon para borrar la opcion del aborto. A una de sus mejores amigas, la dulce Mary Ann.

-Oh, por todos los cielos- Dijo acercandose a ella- ¿Tu madre… la que Embry dijo que…?

Maritza levanto la vista confusa, mientras veia a la mujer que minutos antes le sonreia reducirse contra la pared verdosa de la cocina. Nancy la miro, y vio en esos poderosos ojos a la madre de john, y en esa contextura fisica tan fin a Mary Ann, la frecura heredada de su progenitora. A Nancy la asaltaron los recuerdos, las risas, los secretos, los gritos y las lagrimas. Todas las noches que lloro a lagrima suelta cuando se entero que estaba embarazada.

-Mi madre murio hace poco mas de una semana- Dijo Maritza repentinamente entristecida.

-¿Mary… mi Mary Ann?- Murmuro, respirando con dificultad.

-¿Su Mary Ann?

-¡Oh, dios santo!- Exclamo Nancy y un par de lagrimas rozaron sus mejillas doradas.

Maritza se quedo quieta un segundo sin entender nada, pero luego reacciono, se acerco a la mujer y le seco las lagrimas con sus dedos de forma suave, como siempre hacia su madre. Nancy se recrimino por no haberse dado cuenta antes, es decir, la jovencita era la viva imagen de su madre, la forma de los ojos, la boca e incluso la nariz. Los pomulos altos, las pestañas largas y crispadas. Era Mary Ann, con toda su ternura y amabilidad.

-¿Necesita estar a solas? Puedo irme a casa si lo quiere- Ofrecio Maritza pero la mujer nego con la cabeza repetidas veces.

-No, claro que no. ¿Qué clase de amiga seria si no acogiera a la hija de mi casi hermana?- pregunto, mas para si misma que para Maritza.

-Disculpe, creo entendi mal- Dijo- ¿Conocia usted a mis padres?

-¿Conocerlos?- Se burlo- Si, Dios, vaya si los conocia. Tu madre fue mi amiga desde los ocho años, linda.

Maritza se apoyo en la mesada, atenta y dispuesta a escuchar cualquier relato sobre su madre.

-Yo era un año menor que ella, pero de niñas nos conociamos por medio de las clases de natacion.. Tu madre amaba nadar. Nos veiamos los fines de semana, yo iba a su cas a ella a la mia y nuestros cuartos se hacian castillos, palacios, bosques…- Ella parecio ensimismada, melancolica, como recordando hermosas imágenes- Bueno, en fin, nos veiamos mucho, eramos muy unidas. Yo era de Makah y ella de aquí, de La Push, pero saliamos a pasear a menudo. EN fin, ella era la hermana que no tuve.

-Creo que mi madre me hablo de usted- Dijo- Pero siempre la nombraba como "Sirena".

La madre de Embry solto una agradable carcajada, algo melancolica. Maritza penso que esa mujer tenia el mismo aire que su madre, amable y melancolica, dura y sarcastica, en fin, muy temperamental.

-Oh, si, ella me llamaba asi. Porque era la campeona de carrera la pisina. Nadie era mas rapida que yo, me apodaban sirena.

-Mi madre siempre hablaba de usted con cariño- Murmuro- Y decia que usted vivia en Washinton.

-Iba a mudarme cuando nacio Embry, pero no lo hice al fin y al cabo- Dijo- Bueno, en fin. Linda, tu madre es la responsable de que Embry naciera, en gran parte.

-¿Por qué?

-Porque, bonita, yo dudaba en ese momento. Tenia diecisiete, en esa epoca era escandalizante que una niña quedara preñada. - Explico- Y yo pensaba en darlo en adopción, o quiza abortarlo- Marirtza abrio grande los ojos, como si esa opcion fuera sorpresiba- Aquí es legal, y gratuito tambien, yo estaba asustada.

-Estar asustada no es escusa para matar- Dijo, olvidandose del respeto- Eso es de cobardes, el valiente afronta el miedo, no huye de el.

-Tu mama dijo lo mismo… un poco mas agresivo, en realidad.

Maritza se rio, imaginandose a su madre, sana, riñiendo con esa mujer de aspecto amable pero con un matiz ligeramente amenazante. Maternal y territorial, como una hembra defendiendo a sus crias. La pelirroja siguio escuchando historias de su madre y la mujer, incluso vio por primera vez una fotografia de su madre de niña. Todas las fotos de su mama, empezaban con ella en Argentina.

Las fotos le mostraban una vercion suya de melena oscura y ojos brillantes, animados. Vestida con una malla enterisa de natacion, con la madre de Embry abrazandola. Otra con Nancy Call y su madre tomando un helado con John, Maritza reprimio una mueca de disgusto. Siguio viendo las fotos. Su madre en la escuela, junto a un arbol, al lado de la pisina, comiendo, bailando, frente al espejo, con vestidos, faldas, pantalones… pero siempre sonriendole a la camara.

-¿Por qué se fue mi mama?- Pregunto, queriendo oir la verdad de la boca de la confidente de su fallecida madre- Aquí era muy feliz.

-Si… pero sabes, las mujeres hacemos cosas idiotas por amor- Murmuro y se sonrio a si misma- Muy idiotas, si me permites opinar.

-¿Mi madre se fue por amor?

-Y por despecho. Su padre… bueno, Embry no me cuenta nada, de modo que no si si sabes quien…

-Joseph Black, mi nuevo tutor, larga historia, y yo quiero saber la suya.

La mujer la miro, paso la interrupcion y continuo.

-Tu abuelo la hirio, mucho, le dijo que ya tenia una familia y no la dejaria por ella. Ademas, era mujer, y el ya tenia un varon. Billy nunca supo lo de Mary Ann, nunca, y yo no se conte porque tu madre me habria matado. En fin, ella queria mudarse lejoz, donde nadie la mirara mal, donde no tuviera que verle el rostro al viejo. Por eso Joseph me cae sumamente mal.

-No es mal hombre, aunque fue cobarde rechazar a su hija.

-SI, joder, muy poco hombre.- Maritza asintio- Bueno, luego, llego John. A mi no me caia muy bien, pero ya que, a tu madre le encantaba. John iba a irse, no se bien porque, pero iba a migrar. Con o sin tu madre, entonces ella le pidio esperar dos meses. Yo acababa de dar a luz a Embry, y estaba acomodada en un apartamento pequeño, trabajaba e intentaba mas o menos arreglarmelas.

-Dios, debio ser difícil- La mujer asintio.

-En fin, la madre de Mary Ann me acogio en su casa y cuando su hija se fue con John, me todo como digamos, hija adoptiva. EN fin, me dejo su bar a mi cargo, y me dio esta casa. Alli- Indico su propio cuarto- Dormia tu madre.

Maritza se giro, miro la puerta donde la mujer apuntaba y se contuvo a ir a ver. Aun estaba esa parte de ella que anhelaba que su madre saliera un dia de la cocina y la llamara con algun apodo gracioso que ella usaba. Apreto los ojos y se entontro con la mirada curiosa que brillaba en los ojos castaños de Nancy.

-Ahora, linda, hora de decirme como haz llegado a mi casa, desde un principio. Con lo de tu madre y el viejo incluido. Y por que no, como te haz relacionado con el desastroso hijo que tengo.

Marie corrio mas aprisa a una velocidad demaciado rapida que pronto la aturdio, pero no tropezo, el intinto la mantuvo corriendo por mas que no era conciente de ello. El lobo descomunal la seguia de lejoz, lo suficiente para no verla, pero lo escuchaba detrás, gruñendo. Tenia panico, miedo de morir. Entonces los vio, y la vio a ella, con su pelo castaño perfecto y la piel palida, Anna estaba en frente de ella, en posicion de ataque. De un salto, corrio hasta el lobo, lo pillo y empezo a luchar con el.

Seth gruño con fuerza, estaba solo y maldijo no haber pedido ayuda antes. No habia nadie en face de su manada, por lo que solto un aullido para atraerlos. Eran dos vampiros, una hembra y un macho, ambos castaños. A lo lejoz vio a otra, pero nola definio con claridad pues no tenia tiempo con dos chupasangres encima. Mordio a uno y lanzo un zarpaso contra la diminuta hembra.

Gruño y volvio a aullar, pero cuando la hembra le tomo la cabeza y la miro a los ojos no pudo moverse, como si de repente sus terminaciones nerviosas se sepraran y perdieran contacto. Anna lo miro, con fuerza en sus ojos rojos. Seth la reconocio como la niña perdida.

-Ahora, lobo, escucha: nunca peleaste con nosotros ni perseguiste a un vampiro hasta aquí. Haz capatado un aroma vampirico al sur, lejoz de aquí, y olvidaras que nos viste. ¿Entendido?

Seth repitio la orden olvidando todo, su conciencia, sus recuerdos y formulo los que la vampira le dijo. Pero la vampira olvido ordenar que borrara su olor de la memoria olfativa que caracterizaba a los hombres lobo. Lo despacho y miro con malos ojos a la mas reciente.

-¡Eres estupida! ¡Te habia dicho que te alejes del pueblo!- Bramo Anna pero el muchacho de pelu oscuro le tomo el hombro.

-Tranquila Anna, ella no ha saciado su sed como nosotros. Ha sido un error.

-De no haber sido rapida, estaria muerta. Y si te mueres, Fred nos mata.- Declaro.

Marie fruncio el cejo, Anna no le caia mal, pero cuando se enojaba resultaba fastidiosa. Woody, el vampiro, hacia de mediador entre ambas. La nueva neofita corrio hasta Fred y se arrojo a sus brazos, aun algo asustada por la corrida. El vampiro la acuno contra su pecho, acariciandole el pelo. Ella alzo la cabeza y volvio sus ojos rojos a los de su pareja.

-¿Todo bien?- Ella asintio.

Fred la beso con cariño, luego ocn ternura y luego con pasion. Penso en irse de una vez con ella y dejar el plan de lado, pero no podia, ese olor le traia loco y la sed le quemaba a niveles inigualables por esa sangre. Una sed atormentante que no lo dejaria vivir hasta que no la saciara

-¿Cuándo nos iremos, amor?- Pregunto Marie.

-En cuanto haya saciado la sed, Marie- Le contesto, con suavidad, estrujandola contra el.

-¡Pero si hay mucho de donde alimentarse en todos lados!- Protesto, abrazandose a el.

-Pero quiero a una presa en especial, por que su aroma es muy dulce, quiero esa sangre y nos iremos- Le prometió- ¿Me ayudaras a obtenerla?

Marie asintio y Woody se levanto de su sitio.

-Y luego nos diras como revertir esto ¿Verdad?- Pregunto el chico.

-Si, les dire como revertirlo, pero solo si consigo a la chica.- Explico- Sino, como yo los convertí, no lo revertire.

Anna ahogo un jadeo de panico, la chica queria volver a ser humana lo mas rapido posiible. Woody tampoco apresiaba su vida eterna, no si tenia que matar para sobrevivir. Ambos vampiros miraban a Marie sin comprender, ella habia tomado la eterna juventud matando personas como algo bueno, todo lo opuesto a lo que ellos pensaban.

Anna miro a la pareja de vampiros mientras se miraban con adoración, y sintio ganas de llorar, su novio la buscaba desesperado por todos lados y ella no podia acercarse sin tener ganas de matarlo.

Woody, por otro lado, solo queria volver a ser humano para deshacerse de esa sed que lo obligaba a alimentarse. A matar. El era un pacifista y cuanto antes se sacara la vampirizad de encima mas pronto podria regresar a su hogar, con su familia y amigos.

Marie beso con adoración a su nueva pareja, con la cual sentia una atraccion interminable, demaciado fuerte. Lo amaba, mas de lo que habia amado a Embry y de lo que habia deseado a Christian. Era mas fuerte que ella y no le importaba matar para quedarse a su lado.

-¿Quién es la chica a la que daremos caza?- Pregunto Anna, ansiosa.

-Una alta, pelirroja, que anda con uno de los perros.

Marie sintio un nudo en el estomago ¿Pelirroja, con lobos? Era Reneesme, la novia de Jacob, quiza, quien la habia atacado era el mismo Jacob Black. Asi que las leyendas eran ciertas. Y ella le daria caza a Nessie, la molesta pelirroja que la perseguia en la fogata, para complacer a Fred e irse ambos a disfrutar de su inmortalidad sin mas molestias.

-Se quien es- Dijo - Se llama Reneesme.

-Reneesme- Repitio Anna- Un nombre raro.

-Si- Acepto el pacifista Woody.

-Danos un dia, Fred, no quiero ser esto mas tiempo- Exigio Anna.

-Mañana, la tormenta disipara nuestro olor- Dijo Marie y el resto asintio.

Nadie iba a oponerse a la chica del jefe, de quien estaba en sus manos devolverles su humanidad. No, Anna y Woody ansiaban volver a tener un calor humano, y no desperdiciarían su oportunidad contradiciendo a la muchacha.

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Hola!

Muy bien, es un capitulo realmente largo, mucho en verdad, son doce hojas, me merezco un aplauso. Bueno espero que les guste.

Proximo Capitulo:

"-Sera mañana, acaban de decidirlo- Anuncio Alice del otro lado de la linea, en Australia- Aun puedo tomar un avion, Bella- Le informo.

-No, es solo un vampiro contra dos manada y nosotros. No es un lio.

-Bella, mi imagen no es nitida. Esta Reneesme junto a Maritza contra un arbol, y Seth le salta encima a Fred, si, pero hay gruñidos detrás y otra figura femenina."

"Embry le beso la boca con suavidad, como pidiendo disculpas por algo de lo cual no era culpable.

-Aun puedes echarte para atrás- Le informo y la pelirroja nego.

-No quiero que nadie mas muera y…, en todo caso Embry… yo, uh, bueno, te quiero- Dijo, sintiendo las mejillas arder."

"Maritza se asusto aunque ya sabia que pasaria, el vampiro aparecio y ella y su amiga se echaron contra el trocó del arbol. La humana miro a su amiga, quien estaba enfadada. No se suponia que ella saliera tan prematuramente, alguien la habia empujado y cuando Seth salto sobre Fred, ella la vio alli, parada"

"Anna quedo acorralada entre dos lobos enormes, solto un jadeo y se quebro, cayo al suelo como la niña asustada que era y Woody lucho por llegar a su lado.

-Solo queremos ser humanos otra vez…- Susurro ella- No quiero matar a nadie mas."