Saint Seiya es de Masami Kurumada.

Deseos.

El sujeto de capa blanca arrojo a Kanon hacia un costado, para luego esquivar con gran maestría ambos ataques. Kanon tropezó y casi se cae por un lado del barranco. Milo se lanzó contra el presunto oponente, mientras Camus ayudaba a Kanon a ponerse de pie y lo ocultaba tras sí.

-NO TE LO LLEVARAS DE NUEVO.-Gruño Milo, mientras el sujeto solo se dignaba a bloquear los ataques y esquivarlos.

-Camus…-Kanon trato de salir detrás del acuario- No necesito que me defiendan, ni tampoco que me anden de nana…

-Escuchen al niño-dijo el sujeto burlón, luego de trabar el brazo de Milo y arrojarlo contra una de las paredes de roca.- Ser tan pesados, sin duda lo agota… -comento, disfrazando lo más posible su voz.

-Cállate…-Camus se lanzó contra el hombre, al ver que Milo seguía un tanto aturdido. El golpe del acuario, casi da en el sujeto… Pero sucedió algo que desconcertó al Acuario, su puño se desvió involuntariamente. Alguien había manipulado su brazo, por eso su oponente bloqueo el golpe y le arrojo contra Milo, quien ya se paraba.- ¿Qué demonios?...

-Estate atento Kanon-El hombre lo dijo en un canturreo.- nunca bajes la guardia. El enemigo te puede estar esperando a la vuelta de la esquina…-Soltó una áspera risa y salto por el costado del barranco.

-Kanon… ¿Estas bien?-pregunto el preocupado Milo, mientras se ponía de pie.

-Sí, gracias…-el chico paso por su lado, siguiendo el camino de descenso. Las palabras sonaron sumamente venenosas, Milo entendió que Kanon no agradecía realmente su ayuda.

-Kanon… Tienes que venir con nosotros, a la casa patriarcal.-le informo Camus, el chico se detuvo, pero no miro hacia atrás- Shion tiene que enterarse…

-¿Acaso no tienes lengua?-dijo bastante irritado- puedes dar tu solito el reporte… Ya déjenme en paz, me ahogan…-un portal dimensional se abrió y entro en él.

Cocina, Casa de Géminis.

Saga estaba cuidando el corredor, dado que le tocaba guardia. Por suerte, su hermano no le había estado hostigando ni nada. La razón era sencilla, una mirada superficial había sido suficiente para saber que Kanon andaba hecho una rabia y que era mejor dejarle solo.


El chico tomo dos manzanas, de la despensa, y les dejo en el alfeizar de la ventana. Cuando volvió a entrar a la despensa, para buscar unos condimentos, las manzanas desaparecieron en un movimiento veloz. Al salir, encontró los corazones de las manzanas en el mismo lugar.

-Vaya, solo fueron unos minutos… Supongo que tienen hambre.-comento, mientras tiraba los corazones en el cesto de basura. Se asomó a la puerta, para verificar que Saga no estuviera cerca. Tomo dos platos, los coloco en la mesada, saco dos vasos que lleno de jugo y sirvió la comida. Se volvió a asomar, para luego dejar los dos platos en la cornisa. Se dio la vuelta, para terminar de preparar su almuerzo y el de Saga.

Comedor.

Saga entro, tentado por el aroma del almuerzo. Miro la comida: costilla de cordero, puré de papa con una suculenta salsa encima y ensalada verde.

-Kanon… como me encanta que cocines.-informo el caballero, mientras tomaba asiento.

-Ya vengo.-el chico volvió a la cocina, con la excusa de buscar la jarra de jugo recién exprimido.

Cocina.

Sobre el alfeizar encontró los dos platos, los dos vasos y los cubiertos. Metió las cosas en el fregadero, mientras buscaba alguna escusa estúpida para demorarse. Con su telequinesis lavo los platos, hecho una última mirada, al verles en el escurridor y salió con la jarra.

Comedor.

Casi terminaban de almorzar, cuando Shion con cara de muy pocos amigos entro y fijo su mirada en Kanon. Quien se hizo el desentendido, Camus y Milo estaban tras el patriarca.

-Kanon…-Comenzó el patriarca con voz solemne, mientras Saga dejaba sus cubiertos a un lado- le dijiste a Saga lo que paso en las escaleras.

-No, para que preocuparle… Solo fue una nimiedad.-comento el chico, para luego continuar con su almuerzo. Ignorando la mirada interrogativa de su hermano.

-¿Qué paso?

-Le atacaron, uno de los sujetos de capa blanca.-Saga miro penetrante a Kanon, ante las palabras de Milo- logro escapar… Pero eso no es lo que nos trajo aquí.

-¿Qué es?-pregunto Saga, para luego posar su mirada en el patriarca. Kanon se levantó de la mesa, al pasar cerca de Saga, este le sujeto con fuerza de la muñeca. El tirón, para poder soltarse, no se hizo pasar- ¿De que no estoy informado?

-Cuando ataque al sujeto.-Camus miro de hito en hito a Saga.- curiosamente, mi puño se desvió… y estoy seguro, que no fue por obra de esa persona.

-¿Qué insinúas?-Saga se levantó y dedico una mirada furica a Camus. -¿Qué mi hermano desvió tu puño?-la fuerza con la que sujetaba la muñeca de su hermano se intensifico.- ¿Por qué diablos… haría eso?-miro a Kanon, que se mantenía por completo indiferente.

-Que nos lo diga él…-sugirió Shion, Kanon dejo libre un poco de su cosmos y provoco una especie de descarga en su mano. Lo que obligo a Saga a soltarle, para luego salir corriendo y encerrarse en su cuarto.- ¡KANON!

Pasillo.

-Kanon… abre la puerta-ordeno Saga, mientras golpeaba la puerta. Veía la sombra de su hermano, en la rendija inferior.-Kanon…

-DEJENME UN RATO EN PAZ… -Recibieron como respuesta del chico- YA ME TIENEN CANSADO… QUIERO ESTAR SOLO UN RATO, DEJENME DE ACOSAR.-El cuatro adultos se quedaron pasmados, ante las palabras del chico.

-Kanon… Nadie te acosa…-le informo Shion, con tono armonioso.

-¿A no? ¿Y como llamas que me estén respirando en la nuca, todo el santo día?-pregunto el chico, sentado contra la puerta, a la que le había dado llave.- no puedo ni ir al baño tranquilo, que ya me están vigilando…-gruño, al otro lado de la puerta. Los mayores se miraron, si Kanon tenía su buen punto.

-Ares…

-Ares nada.-le atajo el chico, antes que Shion terminara su frase- no me ha molestado en días… Dadme un respiro… Me están asfixiando… Aunque quiera cuidarme, solo están haciendo que me sienta enclaustrado.

-Vaya, Kanon tiene un léxico muy amplio-comento por lo bajo Milo- Kanon, te dejaremos en paz… Solo dinos: Porque desviaste el puño de Camus

-Por qué así se me antojo.-recibieron la seca respuesta.

Habitación de Kanon.

El chico, por medio de su telequinesis, atrajo su almohada hasta donde estaba sentado. Ante su última oración, se produjo un absoluto silencio. Con cuidado, puso la almohada en su lugar. La sombra seguía manteniéndose, por lo cual aprovecho para alejarse de la puerta y tomar la mochila.

-Kanon… Esa no es una razón, pusiste en riesgo la vida de Camus y Milo-escucho que decía Shion. El chico puso los ojos en blanco, antes de escaparse por la ventana.- ¿Kanon? Entiendes lo que te estoy diciendo….

Cocina.

Entro por la ventana, se acercó a la despensa metió un poco de fruta y saco una botellita de agua de la heladera. Lo pensó un poco, se vio tentado en dejarle una nota a Saga, pero su hermano y los demás debían aprender que sabía cuidarse y que solo podía escabullirse.

Montañas en los límites del santuario. Una hora después.

Le había costado, pero ahora estaba completamente solo. Sacarse a los de capa blanca encima, había sido todo un dilema… Pero les había hecho perder su rastro, quería estar solo un rato. No quería que nadie le hostigara… Se sentó al borde de un acantilado y saco una manzana de su mochila. Dejo que el viento acariciara sus mejillas y jugara con su pelo.

Casa patriarcal.

-Juro, que si no fuera mi hermano…. Ya lo estaría matando…-informo Saga que estaba, hecho una fiera. Camus miraba al caballero de Géminis ir y venir. Se seguía preguntando, como demonios su hermano les había visto la cara de tontos a todos.

-Cuando aparezca, tu hermano me va a escuchar-informo Shion.- esta travesura, no quedara impune…

-Shion, no por defender a Kanon. Pero tiene razón, le hemos estado ahogando.-comento Milo, con suma calma- No le hemos dado un respiro, en ningún momento…

-Solo espero… que Ares no esté al asecho.-comento Saga, luego de dejar libre un suspiro.- saldré a buscarle… siempre anda por los mismos lados.

Salón del trono. Santuario de Ares, Tracia

-Phobos… te eh dado una misión sencilla-informo el dios, sentado en su trono. Aun costado había un inmenso perro negro y sobre las piernas del dios un cría de este- No es nada del otro mundo, solo tienes que secuestrar a un menor…

-Padre, lo eh intentado-informo el dios, de rodillas.- pero siempre está acompañado y muy bien vigilado… Aunque eh notado que esa situación le causa hastió.

-Kanon, es como yo…-sentenció el dios- odia que se lo encadene.-comento, mientras acariciaba tras la oreja del inmenso perrazo negro.- Tendremos que cambiar de táctica… Los caballeros dorados, esperan un ataque directo…

-¿Qué propones padre?-pregunto sutilmente, el dios menor.

-Un ataque, o mejor dicho, un secuestro valiéndonos de lo que Kanon es…-el dios expandió su macabra sonrisa.

-¿Cómo es eso?

-Kanon, es un niño…-el dios sonrió con malicia, mostrando sus perfectos dientes.- y como tal, tiene las debilidades y deseos que serlo conlleva…-rasco tras la oreja del cachorro.

-Hay que darle dulces a los niños…-soltó el dios menor burlón, al entender lo que el mayor tramaba- pero como le haremos caer…

-De eso yo me encargo, eh notado que eres un inútil para la temática.-sentencio el dios- ve a ver lo que, Deimos, está haciendo con Abel.

-Si padre, como órdenes-el dios menor se retiró.

-Y yo que pensaba ordenar que te sacrificaran…-comento el sonriente dios, mientras miraba al cachorrito dormido- pero me serás útil… muy útil.

Prisiones, Santuario de Ares, Tracia.

-Se niega…-comento Deimos, quien estaba sentado en el suelo dándole la espalda a la puerta de rejas.- aún le queda algo de fuerza de voluntad, está aferrándose a ella con locura.

-Humano patético…-soltó Phobos, mientras observaba al mal herido menor.- si dejara de pelear, todo le sería más fácil…

-No tengas la menor duda-comento Deimos burlón, para luego acariciarle el mugriento cabello a Abel.- pero los caballeros de Athena, son tercos… No quieren dar el brazo a torcer y por eso sus existencias son tan miserables…-los dos hermanos soltaron risas burlescas, mientras Deimos dejaba libre un poco de su cosmos y mortificaba al indefenso Abel.

-Ya vámonos… si lo matas o algo por el estilo… de nada servirá.-comento el dios sardónico.

-Seguiremos mañana Abel…-informo el dios con una voz parsimoniosa.- ya no llores…-le limpio las lágrimas a la criatura.- guárdalas, para más adelante… Para cuando estemos apunto de matarte.-ambos hermanos salieron de la celda, solo que la puerta reboto al ser cerrada y quedo abierta.


Abel se quedó quieto, luego de varias horas miro por encima de su hombro. La puerta estaba abierta, giro sobre sí mismo y miro la puerta abierta. Estaba flaco, no había comido ni bebido desde que había despertado en el mundo de los vivos. Se apoyó sobre sus codos, tenía la puerta abierta, pero la herida en su pierna le hacía dudar.

-Set… Más que nunca, necesito que estés aquí conmigo…-dijo, tenía miedo… Pero antes, cuando tenía miedo, siempre encontraba la seguridad en los brazos de su hermano menor. La seguridad que siempre le falto, a Set le sobro.- te necesito…-murmuro, mientras un par de lágrimas caían de sus ojos- siempre dijiste, que estaríamos juntos…-recordó, mientras cómo podía se ponía de pie…-Somos gemelos, somos hermanos y la muerte no puede separarnos…-murmuro, mientras comenzaba a caminar hacia la puerta y se asomaba al pasillo- tu siempre, estuviste cerca mío… Siempre me has cuidado…-susurro.

Afueras, Santuario de Tracia.

Miro atentamente, los alrededores del santuario de Tracia… Su deber era vigilar ese lugar, siendo el más rápido de los tres. Era mejor que se quedara vigilando, en caso de que aconteciera algo solo le llevaría poco tiempo ir al santuario. Sabía, porque había interrogado a un subordinado menor de Ares, que Abel de Géminis estaba prisionero en ese lugar. Aunque desconocía, el fin exacto de ese secuestro. El viento hizo acto de presencia, meció suavemente su capa y un bucle travieso que se había escapado de la seguridad del oculto. Se acomodó ese bucle travieso.

-No es momento, aun no debo dejarme reconocer…-dijo en un hilo de voz… A pesar que le doliera, estar escondido. Estar tan cerca y tan lejos a la vez, les tenía al alcance de su mano. Pero no podía acercarse a ellos, por más que su corazón pidiera a gritos el poder abrazarles.-debo esperar… es lo único que debo hacer…

Cueva, santuario de Athena.

Kanon se había metido a una de las cuevas, de las montañas que lindaban con en el santuario. Le había entrado el sueño y se había tumbado dentro de una de las frescas cuevas. Usando su mochila de almohada y tapándose con una simple camperita de media estación… decidió echarse a dormir la siesta. Completamente ajeno que su hermano estaba al borde del colapso nervioso, que la orden dorada le buscaba por cierro y tierra. Y que Shion, ya comenzaba a sopesar la posibilidad de que Kanon hubiese sido tomado prisionero por Ares.


Una suave, húmeda y reiterada caricia, en su nariz, le hizo despertar de su sueño. Parpadeo un par de veces, hasta que sus ojos se habituaron a la oscuridad reinante. Frente a él había un pequeño cachorro de pelaje negro, el animal comenzó a buscar cariño y a refregarse contra Kanon. El niño agarro al perrito y comenzó a procurarle mimos en el lomo. Siempre había querido tener un perro, pero su maestro había informado que era alérgico al pelaje de estos y jamás habían podido tener uno. El cachorro no tardo en dormirse en brazos de Kanon, el chico estaba de lo más sonriente. En eso miro la mortecina luz que entraba por la cueva.

-Diablos, se ha hecho tarde…-se levantó y comenzó a colgarse la mochila al hombro. Teniendo el buen cuidado de no despertar el perro.-Pero… No sé si Saga me dejara tenerte…-lo pensó un poco, volvió a depositar la mochila en el suelo.-aunque lo deseara, Saga no me dejara tenerte… A menos, que no se dé cuenta que te tengo…

Sótano, Casa de Géminis.

El portal dimensional se abrió y Kanon salió de él. Camino un par de pasos, antes de sentir como una pesada mano, se posaba en su hombro. Un sudor helado cubrió su espalda y frente.

-¿Te creías, que no me daría cuenta cuando usaras la otra dimensión?-el niño paso saliva, sin duda estaba en serio peligro… Y quien le ponía en peligro, era su hermano.

-Me lastimas…-se quejó, y era verdad, el agarre de Saga le lastimaba. Su hermano no aflojo el agarre- SAGA…-Ahí si sintió su hombro libre, pero para luego ser dado vuelta con violencia y quedar cara a cara con su gemelo. La mirada colérica, de Saga, se posó en lo que su hermano tenía en brazos.

-No.

-Pero…

-No.-repitió Saga, ya sabedor que su gemelo siempre quiso un cachorro.-Luego de escaparte… ¿Esperas que te deje tener un cachorro?

-Prometo no escaparme de nuevo-suplico el niño, mientras abrazaba al animal, que soltó un pequeño gemido dormido. –Por favor, siempre quise tener uno…

-No y es mi última palabra…-le quito el cachorro de los brazos, por el movimiento brusco el cachorro comenzó a lloriquear. Dado que el géminis mayor, le llevaba de la piel del cuello.

-¡LO LASTIMAS!-El niño fue por el cachorro, que intento sacarle a su hermano-SAGA, SUELTALO…

-Que no tendrás al perro.-recibió las frías palabras de su hermano.-es mi última palabra y te quedas en tu cuarto, hasta que Shion venga… Nos tuviste preocupados a todos…-le agarró del brazo y lo saco del sótano.

Habitación de Saga.

-Te quedas aquí… por que de seguro, de tu cuarto, te vuelves a escapar.-Saga empujo a Kanon, dentro de la habitación, para luego cerrar la puerta.

-SAGA… NO ME ENCIERRES. SAGA…-El chico golpeo la puerta, que su hermano tuvo la sutileza de reforzar por su cosmos.- SAGA, NO ME GUSTA ESTAR ENCERRADO… SAGA, ABRE LA PUERTA-El chico la golpeo nuevamente, para luego dejarse deslizar por la puerta.-Saga… no me dejes encerrado…-susurro… Al escuchar los pasos de su hermano alejarse, por el pasillo.

Corredor de Géminis.

No me gusta estar encerrado.

Las palabras de Kanon, le taladraban la cabeza… Miro al cachorrillo que no dejaba de gimotear… ¿Por qué le había hecho eso a su propio hermano? Bien sabia él, que Kanon no toleraba los lugares cerrados desde que eran niños. No quería dar el brazo a toser, Kanon había asustado a todos. Merecía ser castigado, pero encerrarle… Sabiendo que era algo que Kanon no toleraba, eso sin duda superaba cualquier deseo de justicia. Soltó un suspiro, preguntándose qué haría su maestro en su lugar.

Habitación de Saga.

-Me encerró…-Kanon estaba sentado en un rincón.- no me gusta estar encerrado…-había probado con la ventana, su deseo de libertad se vio truncado al ver que también estaba sellada con el cosmos de su hermano. Se abrazó a sí mismo, no quería estar encerrado… Siempre odio el encierro, lo odiaba desde que su padre lo encerraba en un pequeño cobertizo para leña. Su padre, lo dejaba días enteros en ese lugar y le prohibía a su hermano o a su madre acercársele. Abrazo con fuerza sus piernas y hundió su cabeza en sus rodillas.-no quiero estar encerrado…-sintió una suave caricia en su cabeza, cuando levanto la mirada. Se encontró que Saga estaba de cuclillas frente a él.

-Perdóname… estaba…

-¿Nervioso? ¿Molesto? ¿Los niños me sacan de quicio?-el menor repitió las típicas escusas que su padre ponía luego de darle una paliza a su madre- recuerdo todo su repertorio de escusas, por lo tanto, ni te molestes en utilizarlas… Me encerraste, sabiendo que es algo que odio…-los ojos de Kanon estaban llenos de lágrimas- me encerraste-le recrimino. Saga abrazo a su hermano y lo atrajo contra su pecho- ¿Por qué me encerraste?

-Tengo miedo de perderte…-informo el gemelo, que se sentía absolutamente culpable- no quiero perderte, ya te perdí una vez… No soportaría perderte una segunda…-dijo el géminis mayor con lágrimas en los ojos- solo deseo que te quedes a mi lado… No quiero perderte… Perdóname por encerrarte, fui un animal… Nunca debí haberte encerrado…-ni ahora ni nunca- debí comprenderte, entender que te pasaba realmente… Perdona, solo que no quiero perderte… y al tratar de evitarlo solo te causo daño…-acaricio la cabellera de Kanon.- perdóname…

-No me vuelvas a encerrar…-susurro el menor, conteniendo las lágrimas. Saga hizo que Kanon levantara la mirada, al hacerlo se dio cuenta de su fatal error. Kanon, ya no confiaba en él… Lo había herido en lo más hondo, le había encerrado y eso siempre fue algo imperdonable en la mente de Kanon. El encierro, no tenía perdón…

-Nunca más, te lo prometo.-beso la frente de Kanon- por favor, confía en mi… No me quites tu confianza, Kanon… Estaba asustado, creí que Ares te había encontrado…-Kanon no le miraba, sus ojos estaban en otro lugar- ¿aun quieres quedártelo?

-Es un soborno-el menor miro a su hermano- a cambio de que te perdone, me dejaras tener al perro…

-Si… digo no…-Saga sacudió la cabeza. Eso saco una pequeña risita a Kanon- puedes quedarte con el cachorro, pero no es necesario que me perdones… Aunque te agradecería que lo hicieras…

-No me vuelvas a encerrar-le dijo solamente, aun sin abandonar su lugar.

-Tienes mi palabra de caballero dorado.

-No quiero la palabra de caballero dorado, quiero tu palabra como mi hermano.

-Entonces, la tienes…-sujeto su meñique con el de Kanon- ¿te acuerdas?

-Si… Ahora no puedes faltar a tu promesa…

-No lo hare, nunca más te encerrare lo prometo…-abrazo con cuidado a Kanon.- no te vuelvas a escapar…

-No lo hare…-informo, no quería correr el riesgo de que le enceraran de nuevo. Aunque fueron unos breves minutos, para el había sido un martirio.

-¿Qué nombre le pondrás?-pregunto Saga, para luego mirar al cachorro de pelaje negro que había encontrado muy cómoda una de sus camisas.

Continuara.

Nota:

Entre los sacrificios más comunes, que se le otorgaban a Ares, estaban los cachorros de pelo negro. Al ser el perro el animal favorito, de este dios. Se le solían sacrificar cachorros de estos animales.