Capitulo 14

El sábado llegó rápidamente y Liz estaba muy nerviosa. Había cambiado su ropa al menos unas cinco veces. Quería verse perfecta para esa noche. Tenía que impresionar a Axel, y a la vez verse inocente para sus padres. Ese sábado a la noche su novio iba a cenar a su casa, para que sus padres lo conozcan y él conozca a sus padres.

No la malinterpreten, ella ama a sus padres y hermanos como a nadie, pero ellos siguen siendo su familia, y sabe muy bien como las familias pueden actuar inconscientemente para avergonzar a sus hijos. Y eso era lo que estaba temiendo terriblemente. En especial le temía a Blaine y Tory.

Kurt había tenido una charla seria con ambos ese mismo día. Los sentó en el sofá de la sala de estar y les hizo jurar que iban a comportarse.

"Toronto" Kurt dijo parado frente a él y Blaine, mirándolos muy seriamente con las manos en la cintura. El niño miró a su padre cuando lo nombró. "Nada de bromas, nada de sonidos extraños…" Tory abrió la boca para hablar, pero Kurt no lo dejó decir nada. "…sabes a lo que me refiero. Y nada de comentarios sarcásticos o irónicos." Le dijo apuntándolo con el dedo índice. "¿Entendido?".

"Entendido." El niño asintió con la cabeza y miró hacia su regazo.

"Bien" Kurt suspiró, miró a su marido que estaba sentado en la misma posición y al lado de Tory. "Blaine. No quiero que hagas que ese chico se sienta como en un interrogatorio del FBI, asique nada de preguntas que puedan intimidarlo o sentirse incómodo…"

"¿Tampoco puedo preguntarle si usa drogas?" Preguntó Blaine con inocencia.

"¡No, Blaine!" Respondió Kurt ya con la paciencia perdida. Blaine se cruzó de brazos y bajó la mirada. "Esta es una noche muy importante para Elizabeth, está muy nerviosa. Los dos compórtense y no hagan que se avergüence de su familia. No la arruinen… ¿Entendido?"

"Si, mi vida"

"Si, papito"

Los dos contestaron al mismo tiempo y con la cabeza gacha, haciendo sonreír a Kurt, él se tapó la boca para no dejar salir una carcajada. Blaine y Tory cruzaron miradas cómplices.

"Muy bien" Kurt dijo luego de aclararse la garganta y ponerse serio otra vez. "Ahora… Tory ve a darte un baño y vístete decentemente." El niño asintió y salió de la sala. "Y tú, ven a ayudarme a preparar la cena" Le indicó a su marido. Blaine se levantó del sofá y tomó la mano que Kurt le tendía.

"Mmm… me encanta cuando eres mandón" Blaine dijo seductoramente en el oído de su marido. Lo abrazó por detrás, apoyando ambas manos sobre su vientre y lo dos caminaros juntos hacia la cocina.

"Y a mí me encanta cuando me obedeces" Le contestó Kurt, colocó una mano sobre la mejilla de Blaine y lo acarició suavemente, mientras dejaba caer la cabeza en el hombro de su marido.

"¿Sabes que le hace falta a esto?" Blaine dijo sobre la piel del cuello de Kurt, haciéndole cosquillas.

"¿Mmm… qué?" Preguntó Kurt con una risa, pasó sus dedos por el cabello de Blaine

"Un látigo" Susurró Blaine en el oído de su marido.

"Pervertido" Kurt dijo riendo y le dio un suave golpe en la mejilla de Blaine.


Liz bajó las escaleras corriendo, descalza y con dos pares de zapatos, uno en cada mano.

"¡Papá!" Gritó mientras entraba en la cocina. Llevaba un vestido color apricot, y los dos pares de zapatos del mismo color, aunque un par era acharolado y el otro de gamuza.

Cuando la chica entró a la cocina vio a sus padres abrazados y besándose mientras bailaban lento sin música y escuchó reír a Blaine por algo que Kurt le había dicho en el oído. Ninguno de los dos se había dado cuenta de que su hija estaba parada frente a ellos mirándolos, hasta que la escucharon.

"¡Ew!" Liz dijo cuando los vio besándose. Muy en el fondo, Liz adoraba ver a sus padres así juntos, ellos se aman tanto y son muy felices desde hacía tantos años, Liz anhelaba encontrar un hombre que la quiera tanto como sus padres se quieren. A pesar de eso, todavía tiene que seguir en su rol de la hija adolescente que no le gusta ver a sus padres besándose. "¡Papá!" Gritó ella otra vez.

Kurt y Blaine se separaron del abrazo. "Oh… hola, Liz" Dijo Kurt con una sonrisa cuando la vio. "Te ves hermosa" La chica se sonrojó.

"Gracias" Dijo en voz baja. "¿Podrían… podrían no hacer eso cuando esté Axel aquí? Es demasiado vergonzoso" Ella dijo. Sus padres son demasiado melosos y no tienen problemas en demostrarlo en cualquier lado.

"¿Hacer qué, princesa?" Le preguntó Blaine mientras se acercaba a la cacerola de las verduras para verificar si ya estaban listas.

"No te preocupes, cariño, nos vamos a comportar" Kurt le contestó con una sonrisa, mientras se apoyaba sobre la mesada de la cocina, al lado de su marido y acariciaba tiernamente su vientre.

"Ok." Liz dijo luego de un suspiro dramático. "Estoy indecisa con los zapatos." Ella comenzó a decir, levantó los dos pares y se los mostró a Kurt. "¿Qué piensas?" Le preguntó. Ambos pares eran muy lindos, con un poco de plataforma y un tacón bajo. Estos no son de la colección 'Kurt Hummel', ya que todavía no había sacado su línea de zapatos.

"Mmmm…" Murmuró Kurt, pensativo. "Los dos son muy lindos" Dijo tocando ambos pares.

"No me puedo decidir y en cualquier momento llega Axel" La chica dijo dando saltitos de ansiedad.

Blaine miró sobre el hombro de su marido y arrugó el entrecejo. "Los dos son iguales para mi"

Kurt y Liz revolearon los ojos. "¿Blaine… quieres que te dé el discurso de Miranda Priestly otra vez?" Blaine negó con la cabeza. "Entonces, no hables, cariño." Le dijo con una dulce voz.

"¿Y, papá?" Liz preguntó ansiosa. Faltaban cinco minutos para que Axel llegue y estaba demasiado nerviosa como para pensar en cualquier cosa.

Kurt miró una vez más los zapatos y tomó una decisión. "Los acharolados, definitivamente los acharolados."

"Gracias" Ella dijo con una sonrisa, se acercó hasta Kurt y le dio un beso en la mejilla.

"¡Hey!" Blaine dijo cruzándose de brazos y haciéndose el ofendido. "¿Y para mí no hay?"

Liz y Kurt sonrieron. La chica se acercó a él y le dio un abrazo y un beso exageradamente ruidoso en la mejilla.

En ese momento, escucharon un auto estacionar frente a su casa. Los ojos de Liz se abrieron enormes y su corazón comenzó a palpitar en su pecho.

"¡Oh, Dios! ¡Ya llegó y yo no estoy lista aún!" Dijo ella y salió corriendo escaleras arriba.

"Blaine, ve a abrirle a Axel. Voy a terminar de colocar la mesa." Kurt dijo. "Y no intentes nada extraño. ¿De acuerdo?" Kurt le dijo muy serio levantando su dedo índice, advirtiéndole a su marido que se comporte bien.

"De acuerdo, de acuerdo… me comportaré" Le contestó Blaine, revoleando los ojos. Sonó el timbre de la puerta.

"Ahí está, ábrele y haz que se siente en la sala" Le dijo Kurt y se fue al comedor.

Blaine hizo su camino hasta la puerta, sonriendo de costado, maliciosamente. Vamos a ver qué tal es este Axel, pensó.

Cuando Blaine abrió la puerta de la casa, Axel estaba de espaldas arreglándose la ropa. Blaine se cruzó de brazos y se apoyó contra el marco de la puerta. Observó bien al muchacho. Estaba vestido con un pantalón azul oscuro, un saco del mismo tono y una camisa blanca. Peinado muy prolijo y hasta olía bien.

"¿Quién demonios eres tú y qué quieres en mi casa?" Preguntó Blaine. El chico giró y miró al hombre, boquiabierto y aterrado ante la manera en que le habló.

"Uhmmm…" El chico murmuró sin saber que responder. Axel llevaba dos pequeños ramos de flores de colores en una mano y una botella de lo que parecía ser vino en la otra.

Blaine vio el miedo en los ojos del chico, y eso le gustó. Fingió una sonrisa y estiró la mano. "Es broma. ¿Así que tu eres Axel?." Le dijo.

El chico respiró aliviado y le dio una sonrisa. Pasó las flores en la mano que llevaba la botella y tomó la mano de Blaine, un poco torpe.

"Sí, señor, soy Axel McLean." Dijo con la voz temblorosa y puso cara de dolor cuando Blaine le apretó un poco fuerte la mano.

No era broma, pensó Blaine. "Soy Blaine Anderson-Hummel, uno de los padres de Lizzy"

Detrás de él, Kurt vino a ver porque tardaban tanto en la puerta. Blaine soltó la adolorida mano del joven.

"¡Hola!" Kurt dijo alegremente, parándose al lado de Blaine. "Tú debes ser Axel" Kurt estiró la mano y Axel la estrechó, aliviado de que este hombre no se la apretó como había hecho su marido un instante antes. "Soy Kurt, el otro papá de Liz." Le dijo con una sonrisa.

"Es un placer conocerlo" Le dijo Axel con una sonrisa muy grande.

Adulador, pensó Blaine.

"Igualmente. Entra, por favor. Liz estará lista en cualquier momento" Le dijo Kurt. Los dos hombres se hicieron a un lado y el joven dio unos pasos dentro de la casa. Axel observaba todo, asombrado por la belleza de la decoración.

De pronto Axel recordó lo que llevaba en las manos.

"Uhmm… traje vino para la cena" Dijo tímidamente y le entregó la botella a Kurt.

"Oh… muchas gracias." Kurt dijo agarrando la botella y leyó la etiqueta. Blaine estaba a su lado, un brazo pasaba alrededor de la cintura de su marido y la otra mano dentro de su bolsillo. Arrugó el entrecejo.

"Eres menor de edad. ¿Cómo conseguiste vino? ¿Tienes una identificación falsa o algo así?" Le preguntó. Kurt le dio un codazo en las costillas.

"No, no, señor" Enseguida dijo Axel. "Es de el viñedo de mi familia… en Escocia. Es un vino escocés" Dijo orgulloso.

Kurt y Blaine abrieron los ojos, bastante impresionados. "Wow… es muy gentil de tu parte." Kurt le dijo.

"Bueno, mi mamá siempre me enseñó que nunca debo llegar con las manos vacías a una cena especial"

"Tu madre es una mujer muy sabia" Sonrió Kurt.

En ese instante, Liz bajó las escaleras y Axel giró para mirarla. Ella estaba preciosa con su vestido apricot, zapatos al tono y un pequeño lazo en su pelo lacio suelto. El chico lo miró con la boca abierta, maravillado con la hermosura de esa chica. Liz se sonrojó y sonrió.

"Hola" Susurró Liz, muy tímida. Se acercó al chico y le besó la mejilla inocentemente.

"Hola" Respondió Axel. Ellos se miraron a los ojos por unos segundos.

Los padres de Liz observaban la escena. Kurt sonrió, pero la expresión de Blaine quedó muy seria.

"Uhmm… te traje algo" Axel le entregó a Liz uno de los ramos de fresias que tenía.

"Gracias" Susurró Liz, colorada como un tomate. Acercó el ramo a su nariz y olió. Estaba muy nerviosa todavía, pero este gesto de su novio le pareció tan tierno que olvidó la ansiedad que había sentido todo el día.

"Y este es para usted, Sr. Hummel-Anderson" Le dijo entregándole a Kurt el otro ramito de flores. "Como no puede tomar vino, pensé en traerle este obsequio. Espero que le gusten las fresias" El chico dijo en un tono humilde.

Kurt le sonrió y Blaine se resistió las ganas de poner los ojos en blanco ante el intento del chico de ganarse a sus suegros. Por ahora estaba funcionando con Kurt.

El hombre embarazado miró amorosamente al chico. "Gracias. Que amable eres" Le dijo.

Tory bajó las escaleras y se acercó a todos en la sala.

"Hola, Tory" Saludó amigablemente Axel al niño, y le revolvió el cabello. Ellos ya se habían visto muchas veces antes, como cuando el adolescente los acompañaba hasta la esquina de su casa a la salida de la escuela.

"Hey…" Saludó Tory. "Que suerte que llegas. Liz ha estado todo el día hablando de tí, ya no la soport- mphh…" Liz tapó rápidamente la boca de su hermanito antes de que siga hablando y luego lo soltó, le dio una sonrisa nerviosa a Axel. El niño se ganó una mirada mordaz de Kurt y una guiñada de ojo de parte de Blaine.

"Axel, siéntate, por favor. La cena estará lista en uno minutos." Kurt dijo señalando el sofá al chico. Comenzó a caminar a la cocina, pero Blaine se quedó parado allí, mirando cada movimiento del novio de su hija. "¿Me ayudas, amor?" Kurt dijo a su marido, le tomó la mano y lo llevó.

Blaine le hizo una seña a Tory con los ojos, y el niño asintió con la cabeza entendiendo lo que su padre le quería decir. Rápidamente, Tory se sentó en el sofá, entre Liz y Axel.

"Axel… ve a ayudar a papá a la cocina" Liz le dijo entre dientes.

"No quiero" Respondió el niño simplemente.

"Déjalo. No me molesta." Axel dijo mirando a su novia. Tory miró a Liz y le sonrió. Ella quería matar a su hermano.

"Entonces, Axel… ¿Te gustan los video juegos?" Preguntó Tory.

En la cocina, Kurt y Blaine estaban hablando en voz baja.

"Es un chico dulce, ¿no crees?" Kurt dijo mientras sacaba de la alacena un pequeño florero y lo llenaba con agua.

Blaine levantó las cejas. "A mí me pareció bastante zalamero." Dijo, mientras movía el cuello para asomarse a la sala y vigilar a los chicos, por suerte Tory estaba con ellos.

"¿Tu crees? Yo pienso que solo quiso ser amable con nosotros" Kurt colocó las flores en el agua y puso el jarrón en la isla de la cocina.

"Pfff… ¿trayendo vino y flores?"

"Bueno… es una manera de ser amable." Dijo Kurt. Se acercó a su marido y pasó sus brazos detrás de su cuello, Blaine lo abrazó por la cintura. "Vamos a darle una oportunidad, ¿si? Por Lizzy" Le pidió Kurt, luego le dio un pequeño beso en los labios.

Blaine suspiró. "Por Lizzy" Contestó. Kurt le dio otro beso, éste duró un poco más de tiempo.

Durante la cena, charlaron de todo. Blaine le hizo algunas preguntas a Axel, pero no le resultaron incómodas. La verdad es que el chico parecía buena gente y era bastante bien hablado y educado. Liz lo miraba con adoración. Kurt sonreía internamente, ella tenía la misma mirada que Blaine tenía con él a su misma edad.

Liz tomó la mano de su novio por debajo de la mesa. Blaine lo notó y se moría de ganas por decir algo, pero se las tragó cuando sintió un apretón en su rodilla por parte de Kurt.

Luego del postre, era el momento en que Axel se tenía que ir. Su toque de queda para llegar a su casa se estaba acercando y no quería que sus padres se enojen con él y lo castiguen.

"Papá, Axel y yo estaremos afuera por un rato" Liz les dijo, dando a entender que debían despedirse en ese momento de su novio. Kurt asintió con la cabeza, aprobándolo, pero a Blaine no le pareció buena idea.

"Muchas gracias por todo, Sr. Hummel-Anderson" Axel saludó a Kurt con un apretón de manos y un pequeño abrazo.

"De nada. Ven cuando quieras, y dime Kurt." Le dijo sonriendo el hombre embarazado.

"De acuerdo… Kurt" Dijo Axel, Liz sonreía como loca. "Gracias a usted también, señor." Le dijo a Blaine.

"Gracias a ti por venir" Le contestó Blaine. Axel estaba esperando el permiso para llamarlo por su nombre, como le había dicho Kurt, pero nunca llegó. El joven le estrechó la mano y cuando se dieron un pequeño abrazo, Blaine dijo algo.

"Cuidado con esas manos si no quieres que te las arranque" Le dijo el hombre al oído del chico, con una voz gruesa que asustaba. Cuando se alejó le dio una sonrisa fingida. Axel le respondió con una sonrisa, pero con los ojos llenos de miedo. Blaine apretó bruscamente su mano y luego lo soltó.

"Enseguida entro, papás" Liz les dijo a sus padres. Tomó la mano de su novio y lo sacó afuera, cerrando la puerta tras ellos.

"¿Lo ves?" Liz le dijo a su novio, abrazándolo por su cuello. "Te dije que eran inofensivos" Ella sonrió. Axel asintió con la cabeza y le sonrió, todavía asustado por lo que Blaine le había dicho.

Adentró, Kurt miró a Blaine.

"Entonces… ¿lo aprobamos o no? Admite que es un buen chico, parece tener buenas intensiones" Kurt le preguntó a su marido.

"Si" Respondió sonriendo Blaine. Por ahora, pensó. Admitió que es un buen chico, de todos modos lo tendría vigilado.


Hola!

Perdón por tardar tanto en actualizar. Estoy muuuuuy ocupada. No se cuando voy a poder subir otro capítulo, espero q sea pronto.

Gracias por leerme! Besosss!