"Si no fueras una esposa tan inútil, esto no habría llegado a este punto. Te habrías emocionado con las flores. Y cuando te desmayaras, yo me habría lanzado y te habría salvado."

Sakura miró a Neji. Estaba loco.¿Cuándo se había trastornado de esta manera?Solía ser un idiota, pero no un lunático. "¿Y cómo me habrías salvado, exactamente?"

"Llevándote a casa, donde perteneces y mostrándote el error de tu comportamiento."

Iba a matarla. Tenía que salir de este coche tan pronto como pudiera. "Eres un jodido loco de remate", dijo ella rechinando los dientes. "Sólo un pésimo marido habría intentado envenenarme para hacer que me quedara con él."

Su mano salió volando, golpeándola en la cara y haciendo chocar su cabeza contra la ventana, antes de que ella pudiera endurecerse en contra de su ataque.

Estrellas se arremolinaron ante sus ojos. Ciegamente, agarró la manija de la puerta. Estaban en la carretera rural, pero tan pronto como el desacelerara, ella se lanzaría desde el coche. Era mucho más aceptable que la muerte en sus manos.

"Puedes pensar que soy pésimo, pero soy mucho más inteligente que el patán del novio que tienes. Lo seguí directo a tu apartamento y esperé en el armario cuando tomó las cosas. Casi me sorprendió cuando vino la segunda vez. No es tan inteligente. Esperaba que vinieras al piso de arriba... pero nunca lo hiciste. Estabas demasiado ocupada puteando con tus dos hombres. Ya que te gustan tanto los tríos, tal vez debería invitar a algunos de mis compañeros para una fiesta-orgía. Un manojo de pollas deberían ser muy divertidas para ti. Mejor que dos."

La golpeó de nuevo, pero ella fue capaz de desviar la mayor parte de los golpes. Hizo una mueca cuando su anillo de sello laceró su clavícula y luego, la golpeó hacia arriba en la mandíbula.

El coche se desvió mientras la golpeaba y ella se defendía. Cuando las ruedas golpearon el lado del camino, chisporroteando grava detrás de ellas, abrió la puerta con un empujón y rodó fuera del coche. El impacto sacudió todo en ella, pero la autoconservación la dirigió.¡Corre, Sakura, corre! Por el amor de Dios...

Una letanía de maldiciones la siguió, mientras se precipitaba en el campo que bordeaba la carretera, recordando todos los correos electrónicos de cadena que había recibido en su vida, que le decían a las mujeres que corrieran alejándose de un atacante, cuando la muerte fuera inminente. Ella oró para que lo que decían de los hombres armados fuera cierto. Que tenían menos probabilidades de alcanzar un objetivo en marcha, especialmente si estaban corriendo también.

Y Neji no era un hombre de armas. No podía imaginar de dónde había sacado un arma de fuego, a menos que hubiera estado planeando secuestrarla durante un buen tiempo.

Los disparos sonaron a su espalda, desgarrando el suelo a su alrededor. Esperaba que él se quedara sin balas antes de ganar precisión. Luchando contra el terror que la embargaba, se puso a máxima velocidad.

De pronto, un fuerte dolor subió por su pierna mientras caía en la tierra blanda y esta se retorcía por debajo de ella. Sus pulmones quedaron sin aire, cuando se estrelló contra el suelo. Desesperadamente, escarbó para empujarse hacia adelante. Agarró la hierba a montones, mientras trataba de recuperar el equilibrio a medida que las pisadas de Neji se acercaban.

Las balas se detuvieron.

"¡No!"

¿Sasuke? Se volvió para verlo corriendo por el terraplén ligero desde la carretera, con Sasori pisándole los talones.

Neji se lanzó sobre ella.

Gritando, ella luchó contra él, dando puñetazos y patadas, retorciéndose. Un dolor punzante lanceó en su abdomen, seguido por otro. El frío la llenó, sus brazos estaban cada vez más pesados, mientras la apuñalaba de nuevo.

Sus fantasmas rescatadores habían llegado demasiado tarde.

Sasuke no había conocido el terror hasta que vio el cuchillo de Neji, arremeter contra Sakura, mientras Neji se sentaba a horcajadas sobre ella y ella luchaba para escapar. Tenía los pies como el plomo, incapaces de llevarlo hacia ella lo suficientemente rápido. La rabia lo llenó hasta que pensó que podría asesinar a Neji cuando pusiera sus manos sobre él.

Su terror se multiplicó por diez cuando Sakura dejó de luchar y sus brazos cayeron débilmente al suelo. ¡No! ¡No! ¡No! No, por favor...

Arrancando a Neji del cuerpo de Sakura, Sasuke empujó su puño en la cara del retorcido hijo de puta. Cuando el hombre se tambaleó y estaba a punto de caer, Sasuke lo agarró por el cuello de la camisa. Lo golpeó una y otra vez, su agonía por lo que Neji le había hecho a Sakura, le daba fuerza y alimentaba su furia.

"Sasuke", gritó Sasori. "¡Te necesito!"

Dejando caer a Neji, Sasuke corrió al lado de sus amantes.

Desesperadamente, apretó las manos sobre las heridas sangrantes. "¡Dios mío! ¿Dónde está la policía? Está sangrando mucho."

"Llámalos. Diles que necesitamos una ambulancia."

Sasuke dio un tirón a su teléfono celular, luchando con este mientras se resbalaba entre sus dedos llenos de sangre. Rápidamente le dijo al despachador de emergencia que necesitaban una ambulancia junto con los policías. "Está muriendo", sollozó, incapaz de contener las emociones. Que se jodiera la mierda varonil que predicaba. Sakura estaba muriendo y él pensaba que podría morir también si la perdían. "Sasori, no puede morir" dijo, quitándose la camiseta y presionándola contra las heridas.

Sasori cerró los ojos, moviendo los labios en oración silenciosa.

Sasuke no podía. No podía hablarle a un Dios que permitía que esto sucediera. Miró el rostro ceniciento de Sakura, casi cegado por las lágrimas.

"No mueras", susurró. "Por favor, no mueras."

"Dime, cariño. ¿Vas a despertar y hablar conmigo?"

Sakura luchó para ubicar la voz femenina. Tanto dolor... no podía respirar bien. Enojada, se esforzó por escapar de la niebla que la retenía y arrancar la tela que la constreñía y le impedía respirar.

"Cálmate, Sakura. Corazón, tienes que mantenerte quieta o romperás los puntos de sutura." Una mano tomó la suya y ella la agarró como a una cuerda de salvamento, su pánico retrocedió ligeramente. La mujer le canturreó suavemente, frotando su mano.

"¿Puedes oírme? Estás en el hospital. Oh Dios, Neji te hirió, pero vas a estar bien. Has sobrevivido durante setenta y dos horas. Sigue luchando. No lo dejes ganar. Vas a estar bien." Sollozó la mujer. La mujer... Tammy. "Tienes que estar bien."

Sakura, débilmente, le apretó la mano de nuevo. "No llores", dijo de manera rasposa, su voz era un susurro apenas perceptible. "No llores. No es tu culpa".

"¡Oh Dios! ¡Sakura!" Tam le besó la mano. "Está despierta", Sakura le escucho decir a alguien. ¿Sasori y Sasuke? La decepción la llenó cuando se dio cuenta de que era sólo una enfermera.

Al otro lado de la habitación, Sasori se llevó la mano a la boca, con un brazo apretado alrededor de su cintura, mientras miraba a la enfermera atender a Sakura. Tam lo miró y él movió negativamente la cabeza, sabiendo que perdería la calma si trataba de hablar. Lo último que Sakura necesitaba era que su amante sollozara sobre ella como un loco. Se suponía que debía ser su amante grande y fuerte. Se suponía que debía protegerla, cuidarla de cualquier daño.

Echando un vistazo a Sasuke, a dos pies de distancia, vio la misma agonía que él sentía. Sasuke cerró los ojos, sacudiendo la cabeza.

Sasori sabía que eran de la misma opinión sobre su fracaso y la forma en que la habían defraudado por la oferta de trabajo. Ellos no la merecían. Sacudiendo la cabeza, salió de la habitación. Sasuke lo siguió, agarrándolo al pasar la puerta y tirando de él hacia sus brazos. Abrazando fuertemente a Sasuke, Sasori apretó la cara contra su cuello y su cuerpo tembló al liberar las lágrimas que había retenido durante tres días.

"¡Qué puto cobarde soy!," dijo ahogadamente, cuando sus hombros dejaron de temblar. Sasuke era mucho más fuerte que él.

"No, no lo eres. Tienes un corazón. Has sido tan fuerte para Sakura durante días."

"Llorando como un bebé—"

"Yo perdí la calma ayer por la noche, cuando tuvimos que ir a casa sin ella otra vez. ¿Qué pasaría si nunca llegamos a llevarla a casa otra vez?" Sasuke interrumpió con una sacudida de su cabeza.

"No digas eso." Sasori pasó una mano por su rostro. "No he llorado desde que era niño. Mierda, lo odio."

"No creo que se supone que te guste. ¿Estás listo para entrar de nuevo?"

"¿Tam? ¿Dónde están Sasuke y Sasori?" Sakura luchó para abrir los ojos. Era tan difícil, y la luz la lastimaba. Jadeaba por el esfuerzo de hablar y su pecho quemaba, sintiéndose más pesado que la vez que tuvo neumonía.

"Estamos aquí, cariño."

Ella luchó por abrir los ojos. Las dos personas que más amaba se inclinaron sobre ella, sus rostros arrasados por el dolor, llenaron su visión. Sonriendo débilmente por tenerlos cerca, cerró los ojos otra vez. "Los amo".