Elysium

Capítulo 14

Saku: Jajaja, muchas gRacias, lamentablemente aún estoy enferma y no parece mejorar *llora desconsoladamente*

Antonia134: ¿De dónde habrá venido? *inserta risa extraña y aplausos de foca retrasada aquí*

Kamichi777: ¡Bien!~ Me preguntaba si no sería una buena idea.

Alexaher084: ¡Biología! Yo lleve esa materia el año pasado y aunque la clase me gustaba los exámenes eran una tortura, como eran de opción múltiple les llamábamos "confusión múltiple". Ojala y te haya ido bien, el 50% es mucho.

Marianto023: Seh, juro que no fue intencional, escribí en papelitos los nombres de todos los personajes y los elegí al azar. Tienes razón, vamos Nathaniel ¿podrías tener un poquito de sentido común?


Corría agitada, notaba cada latido de su corazón como un constante martillo en el pecho, cada bocanada de aire que tomaba, cada gota de sudor que recorría su cuerpo e incluso como su boca se resecaba. Ella sabía que no debía respirar por la boca al correr, sino te daba un fuerte dolor de caballo. Lo empezaba a sentir.

No importaba cuanto corriera, la cosa no se alejaba. Le parecía que llevaba horas, sus piernas se comenzaban a cansar.

Todo lo que se extendía ante ella era un vacío negro que no tenía fin, entre la oscuridad, una sombra resaltaba más que lo demás. Y la perseguía.

De pronto, alcanzó a ver un punto blanco que se ampliaba por cada paso que daba. Sintió como recuperaba sus fuerzas.

El paisaje cambió y ahora se encontraba corriendo en el pasillo de los dormitorios de chicas. Su puerta estaba abierta, así como otras tantas. La cosa ya no la seguía.

Extrañamente, cada habitación era diferente. Cubierta de enredaderas y maleza, completamente congelada, en llamas, una tormenta eléctrica, hasta el tope de agua y así.

Se acercó con sigilo a la última puerta, parecía la escena congelada de una película, como si le hubieran puesto pausa.

El suelo se partió debajo de sus pies y cayó al vacío, unas manos gigantes la aprisionaban.

-¡TE TENGO!

Eisen se sentó en la cama de golpe respirando agitada y empapada de sudor.

"Te tengo"

Las palabras resonaban como en eco en sus oídos. Solo fue un sueño.

Tenía un sabor amargo en la boca. No creía poder volverse a dormir.

Desde la pequeña ventana del dormitorio divisaba la luna llena que iluminaba su cabellera blanca (o casi blanca), las puntas plata igualando el color de las zonas oscuras de su superficie.

El cuarto estaba impregnado de un curioso olor a menta.

Caminaba pesadamente y con lentitud por los pasillos del edificio general, que no era más que el lugar donde los maestros se la pasaban en su tiempo libre, donde su ubicaba la biblioteca y básicamente donde los alumnos podían matar clase si querían. Eso era exactamente lo que estaba haciendo.

No le apetecía pasar seis horas o más encerrada en las cuatro paredes de un salón de clases, no después de esa noche. Ella no faltaba a clases muy a menudo, a menos que estuviera enferma o algo similar. Había oído rumores acerca de la bibliotecaria, se decía que si le pagabas una buena cantidad ya fuera de dinero o de dulces (lo cual le parecía muy raro) te dejaba quedarte allí el tiempo que quisieras.

Eisen no llevaba dinero consigo y dudaba que los restos de tarta de manzana que llevaba envueltos en una servilleta contaran como los dulces que exigía.

Era bastante arriesgado volarse clases en el edificio principal ya que se corría el riesgo de que algún profesor en su hora libre te cachará. Pero consideró que valía la pena correr ese riesgo.

Empujó la puerta de la biblioteca y escaneó el lugar con la mirada. Sus ojos se toparon con la dichosa bibliotecaria. En lugar de ser una anciana como se la había imaginado, la persona en cuestión era una mujer de unos veintitantos años, recogía su cabello negro en un apresurado chongo (Pequeñísima nota de autor: esta última palabra es una maldita, significa diferentes cosas dependiendo en qué país de habla hispana te encuentres y los sinónimos que encontré no me convencieron del todo, por contexto se infiere que estamos hablando del peinado, solo para evitar confusiones y unas cuantas carcajadas) y unos lentes de poco aumento enmarcaban sus ojos marrones.

La mujer volteó a verla y sonrió cálidamente.

-Hola, ¿Qué te trae por aquí?- en el broche de su blusa se podía leer Shíjiān Tempus –Espera, déjame adivinar ¿escapando de clases?

Eisen asintió con indiferencia.

-Ya me lo imaginaba, puedes ir al piso de arriba, los libros para jóvenes están allí- al notar la confusión en el rostro de la chica añadió –Me haré de la vista gorda, no te preocupes, además, eso de sobornarme no es más que un rumor. Anda, apresúrate que a veces vienen los maestros

Vacilando, se dirigió a las escaleras.

El piso superior era bastante parecido a la planta baja, con grandes libreros marcando los pasillos, con la única diferencia que había grandes y cómodos sillones.

Recorrió el lugar acariciando suavemente el lomo de los libros, como si fueran un preciado tesoro. Al final tomo uno que le llamó la atención y se recostó en el sillón verde.

El libro trataba del día a día de un joven que se enamora de una chica adinerada comprometida a un igualmente rico duque. Nada fuera de lo común, nada de heroísmo y aventura.

La literatura era bastante aburrida en esos tiempos, pero la obra en sus manos era lo más entretenido que pudo hallar.

Unas cincuenta páginas más tarde, un golpe seco la hizo levantar la vista de su lectura.

En el fondo de la sala, un solo libro estaba tirado en la alfombra. Eisen, guiada por la curiosidad, lo tomo entre sus manos en cuanto llegó al final del pasillo. La portada estaba bordada a mano con un fino hilo dorado como margen y título del texto, se mostraba la imagen de un dragón luchando contra un joven en armadura.

La emoción se transformó en miedo y dejó caer el libro. Era un libro de cuentos infantiles de hace muchos años de fantasía.

Las obras de fantasía estaban estrictamente prohibidas en Terra.

Contemplaba la portada con horror, el cual no tardó en disiparse para dar paso a una creciente y más fuerte curiosidad. Lo volvió a recoger y acaricio cada uno de los personajes, cada una de las letras como si se tratase de un tesoro invaluable.

Se sentó de nuevo en el sillón verde y lo abrió. El texto estaba escrito en cursiva y cuidadosamente trazado. De inmediato pensó que la responsable de ello había sido una vieja impresora de las que usaban en tiempos pasados, los primeros prototipos que luego se convirtieron en las impresoras que tenían ahora.

Leyó.

Por cada página que pasaba, el rostro de Eisen se iluminaba, las fantásticas historias que narraban la cautivaron y la llevaron a un mundo donde todo era posible. Estaba consciente de que cometía un crimen.

Estaba tan ensimismada en su lectura que no se percató de la persona que subía por las escaleras.

-¡Eh! Lo encontraste- Shíjiān comentó, sorprendiendo a la albina.

-E-Esto no es lo que parece, y-yo solo…- tartamudeó.

Para su sorpresa, la bibliotecaria solo se rio –No hay problema, yo misma lo púse allí ¿Qué te pareció?

-Es…interesante, jamás había leído algo como esto, yo…

-Lo entiendo, en un mundo sin magia solo hace falta un pequeño empujón como este para que abras los ojos

-No comprendo de que me está hablando, Sra. Tempus- dijo.

-Por favor, llámame Shíjiān- su sonrisa se amplió –Todo a su debido tiempo

Eisen observó a la mujer mientras bajaba de nuevo. Miró el reloj digital de la pared y soltó un gritito ahogado. Las clases habían acabado, su estómago también se lo recordó.

Se acercó a la repisa de donde supuso había caído el libro pero no halló un sitio en donde colocarlo. Al final, decidió esconderlo debajo de los cojines del sillón verde.

Al mismo tiempo que ella salía, un joven de largos cabellos marrones pasaba. Sostuvo la puerta educadamente, dejando pasar a Eisen, y entró.

Ella miró la puerta cerrada y se preguntó porque aquel chico se le hizo familiar.


Kentin caminaba cabizbajo en la Academia, solo le faltaban dos años para terminar sus estudios en la Academia y no podía evitar sentirse un poco melancólico.

Después de desaparecer un semestre entero y volver con una nueva apariencia, todos lo trataban diferente.

Su padre era la persona con más poder en la isla Stratós y decidió que su hijo no podía ser un debilucho y debía pasar una temporada en el ejército.

El cambio le pareció muy bien a unos y él mismo agradecía que ya no se metieran con él. Pero no le gustaba del todo. La única persona que había sido amable con Ken era la chica de cabellos marrones y tiernos ojos verdes, una coincidencia que le parecía agradable. Cuando volvió, Ileanna no lo reconoció.

Ahora Kentin solo la miraba con la esperanza de que se diera cuenta que aquel chico tímido era él, pues le rompía el corazón ver al amor de su vida sonriendo sin poder estar a su lado.


Ja, pobre Kentinito.

¡Ya está! Eisen ya ha sido introducida en la historia haciendo un descubrimiento importante (igual que Yamiko). Espero haberla manejado bien.

Para muchas de ustedes, debió ser una sorpresa conocer a Shíjiān, no es una Oc enviada por nadie sino una creación mía. Solo les dejaré una pista: no creo a un personaje sin que sea importante.

Saquen sus conclusiones (siempre es muy divertido leer sus reviews XD)

¿Huelen eso? ¡Sí! Son vacaciones de invierno. Si no me da un ataque de flojera actualizaré más rápido. Supongo que el capítulo 15 será el último donde las cosas sean relativamente normales. hORA DEL SUFRIMIENTO, mUAHAHAHAHAHACOUGHCOUGHCOUghcough

R&R

Anisademongirl